lunes, 15 de junio de 2015

“Institucionalidad cafetera, a competir”


El Espectador
José Manuel Restrepo
13 de junio de 2015

Tal como lo demuestran las cifras, en los últimos 20 años Colombia ha perdido de forma continua participación en el mercado mundial del café, al pasar del 18% en 1995 al 8% en 2014.

Enhorabuena la Misión Cafetera desnudó problemas y razones asociados con lo anterior, como el aumento en los costos de producción, la rigidez en el modelo institucional (que se mantuvo intacto aun después de abandonar el Pacto Cafetero mundial), ineficiencias en el modelo institucional (llámese Federación-Gobierno a través del Fondo Nacional del Café), la excesiva dependencia del gremio de los recursos del Estado y el conflicto de intereses y la poca transparencia en la institucionalidad cafetera en la que se confunden roles de competidor y regulador del mercado interno del café.
 
El crecimiento del país y la formalización laboral sin duda han elevado el costo de la mano de obra en Colombia, que es el principal costo de producción de los cafeteros. Sin embargo, ayudas directas como el Programa de Protección al Ingreso Cafetero (PIC), vigente en 2013 y 2014, no induce mejoras en la competitividad, al no estar atado a incentivos para que los productores realicen algún tipo de práctica que eleve la productividad, y por lo tanto no mejoran la situación a la que se enfrentan los caficultores. Por el contrario, causan mayores distorsiones al sector, ya que la mayoría de los recursos dispuestos por el Gobierno terminan en las arcas de caficultores que no necesitan ese tipo de apoyos.
 
En lugar de seguir “botando subsidios”, lo que el Gobierno debe hacer para apoyar el sector es impulsar la competitividad. Si va a haber subsidios, es mejor concentrarlos en actividades como investigación y desarrollo. Esta generación de nuevo conocimiento aplicado es la clave para generar un mayor valor agregado que les permita a los caficultores mejorar su nivel de ingresos, pues dado nuestro tipo mayoritario de caficultura (de ladera) y las actuales regulaciones, muchos de los esfuerzos por reducir costos serán en vano.
 
Para lograr un ambiente competitivo se requiere además una separación clara entre el gremio y el Estado. Este último debe proveer mejores condiciones al caficultor en educación, salud, vías, entre otras, que tradicionalmente habían asumido los cafeteros en sus regiones. El Gobierno debe retirarse del Comité Nacional de Cafeteros, pues la política gremial no le concierne y al final de cuentas termina comprometido con las decisiones que allí se toman. Y por otra parte, las instituciones cafeteras deben concentrarse exclusivamente en aumentar la competitividad e incrementar la cobertura (hoy un 50% de caficultores han recibido muy poco apoyo de la Federación, según estudios recientes). 
 
Además, la institucionalidad cafetera debe ser más liviana y menos dependiente de los recursos del Estado. En la actualidad hay muchos gastos asociados con comercialización que indirectamente terminan pagando los productores. Una sugerencia es que en el próximo contrato de administración del Fondo Nacional del Café debe darse un gran ajuste en la cuota de administración, ya que su valor es cercano del 50% de la contribución cafetera y en su cálculo se incluye la actividad comercial realizada por la Federación como entidad privada. Con el agravante que según estudios recientes buena parte del destino de los recursos son para actividades que poco tienen que ver con el café. 
 
Otro punto fundamental es la privatización del negocio de comercialización del café. Este es un negocio rentable, pero no se da en igualdad de condiciones entre la Federación y el resto de los exportadores privados. Además, el hecho de que la Federación sea juez y parte en la regulación de exportaciones no permite que haya un entorno competitivo adecuado para el desarrollo de esa actividad. Adicionalmente, el negocio de exportación de café es incierto y riesgoso, y no debe ser el sustento del Fondo Nacional. Conveniente sería trasladar dichos recursos a la Federación con reglas de juego privadas y que conserven valor.
 
Buena parte de estos cambios debiesen darse ahora que se viene sangre nueva a la dirección de la Federación y que el país reclama eficiente inversión, gastos públicos y roles precisos para que nuestros modelos productivos sean realmente competitivos.
 
 

viernes, 12 de junio de 2015

Baraja de candidatos para gerenciar la Fedecafé


El Espectador
11 de junio de 2015

Cafeteros tendrán que conciliar una terna para elegir en septiembre al nuevo gerente de la Federación de Cafeteros. La lista de opcionados hoy suma cerca de 30 personas. 

José Antonio Ocampo, Juan Camilo Restrepo, Roberto Pizarro, Juan Esteban Orduz, Constanza Mejía de los Ríos y Luis Eduardo Gómez

Con el paso al costado que dio Luis Genaro Muñoz a la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros en mayo pasado comenzó la carrera por uno de los cargos más apetecidos en el agro colombiano. El miércoles, en reunión ordinaria del comité directivo de la Federación, conformado por los representantes de los 15 comités departamentales, se decidió finales de septiembre como fecha tentativa para llevar a cabo un congreso extraordinario del gremio con el único propósito de escoger al nuevo gerente.
 
En este momento, según asistentes a la reunión, cerca de 30 personas conforman la lista de opcionados, que no es oficial y que deberá depurarse hasta dejar ocho o diez candidatos que serán presentados a los departamentos y al Comité Nacional, en donde, además de los 15 representantes departamentales de la Federación, están los ministros de Hacienda, Agricultura, Comercio Industria y Turismo y Departamento Nacional de Planeación. Finalmente se conciliará una terna que tiene que ser aprobada por el Comité Nacional de Cafeteros.
 
Por ahora los representantes están terminando de estructurar el perfil que deberá cumplir la persona que se elija durante el congreso extraordinario. Si bien el perfil definitivo estará listo en más o menos dos semanas, por ahora hay consenso en que el nuevo gerente debe, por supuesto, conocer cómo funciona el sector y los negocios internacionales, propender por la unidad del gremio, tener buenas relaciones con los productores y con el Gobierno.
 
Fuentes cercanas a la Federación comentaron a este diario que es casi seguro que ninguna de las personas que conforman, o conformarán, la lista oficial cumplirá con el 100% del perfil, pues es muy difícil simpatizar a la vez a productores, industria, exportadores y Gobierno. Asimismo es posible que se arrojen nombres de personas idóneas a las que, a la postre, no les interese el cargo.
 
“Los 15 representantes de los comités estamos en la misma tónica y muy unidos para buscar ese nuevo gerente. Eso fue lo más valioso de la reunión”, dijo Jorge Julián Santos, representante de los cafeteros de Santander. Respecto a la actitud que debería asumir el nuevo líder frente a los resultado de la Misión Cafetera, Santos opinó que, si bien hay elementos con los que no está de acuerdo, es un documento que “tanto el gerente como el comité directivo deben analizar”.
 
En el mismo sentido Carlos Cardona, representante del Quindío, opinó que de la Misión se puede “rescatar lo rescatable”. Agregó que en la agenda debe seguir la reducción de costos para los cafeteros. “Se pasó el primer semestre, se recogió el 45% de la cosecha y los cafeteros tuvieron remuneración muy baja debido a los costos de la mano de obra”. Dice que los trabajadores se quedaron con el 60% del valor de la arroba de café y que a los cafeteros les quedó sólo el 40%. “Por eso se ha pedido que se reactive la PIC (Protección del Ingreso Cafetero)”.
 
La terna de Dignidad Cafetera
 
En diálogo con este diario, Óscar Gutiérrez, coordinador de Dignidad Cafetera, explicó que los ternados por el movimiento que lidera fueron escogidos por su conocimiento del sector y por defender a los productores.
 
Los candidatos son Orlando Beltrán, dirigente cafetero del departamento del Huila, quien “sabe y conoce el negocio”, según Gutiérrez; Luis Gonzaga Cadavid, que ha pertenecido al comité departamental de Caldas, y de quien Dignidad Cafetera también destaca su conocimiento de la caficultura, y Aurelio Suárez Montoya, “que aunque no es productor cafetero, es estudioso y analista de los temas agrarios y en particular de los cafeteros”, explicó Gutiérrez.
 
La terna de Dignidad se dará a conocer a través de la representación que tiene el movimiento en el Comité Nacional de Cafeteros. “Quisiéramos que fuera un proceso en el que realmente fueran los cafeteros quienes definan su gerente, pero desgraciadamente tenemos el problema de que por los estatutos el Gobierno Nacional mete la mano”, añadió el dirigente.
 
Estos son algunos de los nombres que suenan para la gerencia de la Federación de Cafeteros
 
José Antonio Ocampo
Economista y sociólogo de la Universidad de Notre Dame, fue ministro de Agricultura y lidera la Misión Rural, cuyos resultados se conocerán este año. El déficit habitacional de 61,4% en el campo es uno de los hallazgos que ha arrojado el estudio.
 
Juan Camilo Restrepo
Conservador y abogado de la Universidad Javeriana, fue el primer ministro de Agricultura de Juan Manuel Santos. Durante su gestión, entre otras cosas, puso contra las cuerdas a Fedegán y se mostró como defensor de la restitución de tierras.
 
Roberto Pizarro
Ingeniero civil de la Universidad de los Andes, estuvo vinculado por más de 30 años a la Federación de Cafeteros, fue vicepresidente financiero y ejecutivo del Banco Cafetero y director del Comité Departamental del Valle del Cauca, entre otros.
 
Juan Esteban Orduz
Abogado de la Universidad del Rosario, se desempeña como director de la oficina de la Federación de Cafeteros en Nueva York. Ha sido calificado como el más opcionado para ocupar el cargo gerencial.
 
Constanza Mejía de los Ríos
Ingeniera industrial de la Universidad Nacional Sede Manizales, es gerente de la fábrica Buencafé Liofilizado de Colombia, en Caldas, desde 2009 y ha estado vinculada a la Federación Nacional de Cafeteros por más de 25 años.
 
Luis Eduardo Gómez
Tras anunciar su renuncia a la presidencia de Finagro, Luis Eduardo Gómez respondió entre risas y sin comentarios a la pregunta que le hizo este diario en diciembre sobre si “le sonaba” la gerencia de la Federación. Gómez fue asesor de la gerencia de la FNC y su representante en Asia.
 
 

miércoles, 10 de junio de 2015

tortuga






miércoles, 3 de junio de 2015

Los muy graves problemas de los cafeteros no se resulven con cuentos: Robledo





Un tomate contra los alimentos transgénicos


Sally Palomino
El País
2 de junio de 2015


La fotografía de una antropóloga colombiana sirve para denunciar la manipulación artificial de la comida

La fotografía que presentó Alejandra Romero, premiada por la Unión Europea.

¿Qué tienen en común tres jóvenes provenientes de Afganistán, Ruanda y Colombia? Su preocupación por los alimentos y por el futuro que estos tienen en cada uno de sus países. Al menos eso es lo que cuenta Alejandra Romero, una estudiante colombiana de antropología de 20 años que reconoce no ser una fotógrafa experta, pero resultó ganadora de un concurso que organiza la Unión Europea (UE), que premia a los jóvenes que mejor retraten cómo el proceso que rodea a la comida puede llegar a ser nociva para la economía, para el medio ambiente, para la vida misma.

La imagen que presentó Romero formó parte de las más de 200 que participaron de todo el mundo. Ella fue la fue la única de América Latina y el Caribe seleccionada. Y su voz se unirá a la de ocho jóvenes de Asia, África y Europa que quieren llamar la atención sobre cómo las políticas públicas no están evitando que el futuro sea devastador. Por eso, con sencillas imágenes, piensan llamar la atención durante el foro Días europeos del desarrollo que se realiza este miércoles  y jueves en Bruselas.


La colombiana eligió unos tomates para plasmar su idea. “Traté de hacer una versión vegetal del famoso gráfico que muestra a los homínidos evolucionando hacia el homo sapiens. Elegí utilizar tomates, porque recuerdo cuando fui a un cultivo y son litros de químicos que se usan para su evolución. Me pareció la analogía perfecta para lo artificial”, cuenta desde la capital de Bélgica, desde donde pide que no se abandone a los campesinos y agricultores de su país.


La reflexión que pretende generar es la que según ella se debería plantear cualquier persona en el momento de pararse en un mercado a elegir su comida. “¿Qué le estamos dando a nuestros cuerpos? ¿Son productos alterados con químicos o genéticamente para mejorar su sabor o para aumentar su tamaño? ¿Se fumigó con pesticidas? Me conformaría con que las personas le den a su mente un segundo para formularse aunque sea uno de este tipo de cuestionamientos”, agrega.


En Colombia, según un informe de la ONG Agro-Bio, se sembraron durante el año anterior 118.899 hectáreas de cultivos transgénicos, lo que representó 16.876 más que en 2003. “En mi país la comida es cada vez más sintética, nos olvidamos de cómo nuestros campesinos utilizan la tierra para cultivar y para que los alimentos fueran naturales”, dice la joven, que en el foro expondrá su idea junto con otros activistas que impulsan, desde el tema de la alimentación, un cambio en el mundo.


La foto de la colombiana, elegida para representar a América Latina y el Caribe, trata de capturar la industrialización de los alimentos y el nuevo ciclo de “no vida” en un país donde desde el 2002 se siembran transgénicos.



domingo, 31 de mayo de 2015

Más allá del cambio del gerente


El Espectador
Por: Mauricio Botero Caidedo
31 de mayo de 2015

En opinión del autor de esta nota, la caficultura colombiana —y por ende la Federación de Cafeteros— requiere una transformación mucho más radical que el simple cambio del gerente, por competente o incompetente que haya sido. 

La “institucionalidad” requiere un cambio de actitud y de posicionamiento, pero, muy especialmente, el sector requiere actualizar las políticas de producción y de comercialización del grano, políticas que le han hecho un enorme daño al sector y al país. El cambio de actitud tiene que ver con la manera arrogante y refractaria con que las directivas de la Federación toman toda sugerencia, como si por definición dichas directivas fueran depositarias de la verdad revelada. A las propuestas de la Comisión Cafetera, encabezadas por Juan José Echevarría, las directivas les restaron toda importancia al considerarlas producto de la ignorancia o el despiste, y las recomendaciones de dicha Comisión, en vez de debatirlas, las descalificaron de antemano.

El cambio de posicionamiento tiene que ver con los ajustes que el gremio y el mismo Gobierno tienen que hacer para situarse en un entorno totalmente diferente al que existía en 1989, cuando regía a nivel mundial un pacto de productores, cartel que a su albedrío establecía cuotas de producción. Antes del 89 el papel del consumidor era prácticamente inexistente: las decisiones de qué variedad, cuánto y dónde producir fluían de arriba abajo. Al desmontarse el pacto, y al empezar las decisiones a fluir de abajo para arriba, lo lógico hubiera sido que Colombia desmontara el manejo “dirigista” del sector. En un entorno de mercado libre la presencia del Estado en la dirigencia del gremio es redundante y perjudicial. Adicionalmente, al seguir siendo la “cúpula” la que señalaba y sigue señalando las directrices de producción y comercialización, los productores han dejado de recibir las señales sobre las preferencias del consumidor. De haberlo hecho, muy posiblemente Colombia sería la dueña de los mercados de “cafés especiales”, segmento que hoy acapara cerca del 37% del mercado mundial en volumen y más del 50% en facturación.

En materia de producción, Colombia se mantiene anclada en un modelo obsoleto que, con contadas excepciones, perpetúa uno de los mecanismos más absurdos del mundo: que siendo el país con mayor potencial de producir y consumir toda la gama de cafés, nos limitamos a ser por excelencia el país que consume internamente el peor café del universo. La culpa de este fenómeno, que los colombianos nunca hubiéramos adquirido el paladar para un buen café y nos tuviéramos que resignar como borregos a consumir productos de inferior calidad, recae en la Federación.

Finalmente, casi la totalidad de la política de comercialización está mandada a recoger. Hoy en día los reyes del mercado son los cafés especiales de denominación específica de origen. “Café de Colombia” no dice mayor cosa y el mercado paga con pocos centavos el hecho de que el producto sea 100% colombiano. Por el contrario, las primas por los cafés especiales, aquellas con denominación de origen, se miden en dólares.

Pero esta y otras opiniones equivalen a arar en el mar: ni se va a modificar la Federación de Cafeteros, ni se va a liberar el mercado, ni se van a eliminar los subsidios cafeteros, ni se va a sacar al Gobierno del consejo directivo del gremio. En su continuo e irreversible descenso, la “institucionalidad cafetera” va a seguir siendo refractaria al cambio.

domingo, 24 de mayo de 2015

Las abejas latinoamericanas trabajan para alimentar a la humanidad


Los insectos polinizadores latinoamericanos hacen posible la producción de al menos un tercio de los alimentos

 



22 de mayo
México 
 
Abel Ovando inspecciona una de sus colmenas. / I. Schaefer (Banco Mundial )

 
Abel Antonio Ovando Maza trabaja desde hace más de veinte años entre las colmenas de su familia, en Ocozocoautla, en el sureño estado mexicano de Chiapas. Por eso, permanece imperturbable ante las abejas que vuelan a milímetros de su rostro mientras habla.

Además de producir miel, Abel Antonio y su familia han plantado más de mil cedros, cítricos y otros árboles frutales en las seis hectáreas de su propiedad. La reforestación ha sido buena para el ambiente y también para las finanzas familiares.

Una de las ventajas, explica Ovando, es que los árboles evitan que llegue viento a las colmenas. Pero tal vez lo más importante es que se les da más comida a los insectos, ya que las abejas pueden padecer de "estrés" al no encontrar suficiente alimentos en los alrededores.

"Tiende a disminuir su postura, a bajar la producción de miel, de abejas, de todo. Una colmena tiende a veces hasta a desaparecer o emigrar", agrega el apicultor. "En cambio, con la reforestación, en el caso de cítricos, vuelve a incrementarse. No hay evasión de colmenas y hay mayor cantidad de producción de miel", explica.

Según el Gobierno de Estados Unidos, el 75% de las plantas nativas en el mundo requiere de polinización, un trabajo que es hecho en buena parte por las abejas. Según estos mismos datos, uno de cada tres bocados que consumimos tiene que ver con la labor de los insectos polinizadores, concretamente de las abejas.

Pero la población global de estos insectos ha disminuido en las últimas décadas, especialmente en Estados Unidos y en algunas partes de Europa. Si en 1940 había 5.7 millones de colonias de abejas en Estados Unidos, hoy en día son 2.74 millones.

Es decir, en unos 70 años se ha reducido a la mitad el número de abejas en el país. La preocupación es tal que el gobierno del presidente Barack Obama acaba de presentar una estrategia para promover la salud de las abejas y demás polinizadores.

Dulce oro líquido

 

Pero para México no se trata únicamente del papel de la polinización de las plantas que nos alimentan, sino directamente del principal producto de las abejas: la miel. El país es el tercer exportador mundial, con casi 2 millones de colmenas y unos 43.000 productores. El principal cliente es Alemania, adonde va a parar el 43% de este "oro líquido", seguido por Estados Unidos.

Para cuidar sus animales y sus ingresos, hace dos años Ovando y otros 290 apicultores se incorporaron al proyecto Sistemas Productivos Sostenibles y Biodiversidad (SPSB) de la Comisión Nacional de la Biodiversidad, apoyado por el Banco Mundial. El proyecto ayuda a pequeños agricultores a organizarse en asociaciones y a aprender nuevos métodos de producción amigables con la biodiversidad.

Ovando ya había comenzado a reforestar desde hace 10 años, bastante antes de entrar al proyecto, pero dice que ahora "viene un plan más fuerte." "Venimos recolectando semillas nativas, para no estar induciendo plantas que no sean nativas, porque en algunos casos no han pegado y se han muerto", afirma.

Dice que con el programa hay algunos socios en la costa de Chiapas que han empezado a plantar mango porque da mucho néctar y polen. "Ya están poniendo atención a esta parte de conservar," dice Josefa Higuera Pérez, asesora técnica de la asociación de apicultores.

Mejor ambiente, más ingresos

 

El desafío de la iniciativa es doble, porque se trata de cuidar el medio ambiente con la conservación de la biodiversidad, sí, pero a la vez mejorar los ingresos de los pequeños productores, como explica Svetlana Edmeades, experta en desarrollo rural del Banco Mundial. "El proyecto se dirige a superar los retos de los pequeños productores rurales de baja producción, bajos precios por unidad vendida, y falta de acceso a mercados especializados", dice.

Agrega que esta iniciativa se enfoca en siete sistemas productivos (cacao, café, ganadería silvopastoril, silvicultura, miel, ecoturismo y uso de vida silvestre) dentro de corredores biológicos prioritarios.

"Se espera que al final del proyecto SPSB los pequeños productores van a beneficiarse de una mejor integración en cadenas de valor con rápido crecimiento y mejores precios de venta, y eventualmente también de un aumento en el ingreso," afirma la experta.

Para Ovando, por ejemplo, los resultados ya son visibles. Además de haber tecnificado su trabajo, también han diversificado su oferta de productos. "Nos ha ayudado a tecnificarnos, produciendo nuestras propias crías y produciendo nuestros insumos", dice. Además de miel y polen, la pequeña empresa familiar también ofrece jarabes, cremas y champú.


sábado, 23 de mayo de 2015

Arte y pasión café





The Colombian Coffee Hub wanted to bring to you a glimpse of how Colombian coffee shops connect directly to coffee growers, the industry and origin.

jueves, 21 de mayo de 2015

Cambios cafeteros


Editorial 
El Espectador
20 de mayo de 2014

EL RETIRO DE LUIS GENARO MUÑOZ de la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros ha causado numerosas reacciones. Muchos de sus contradictores gremiales han respirado con alivio, en tanto que buena parte de la dirigencia cafetera ha lamentado su decisión

Observadores y analistas, entre ellos el director de la misión del café, Juan José Echavarría, han visto en la salida de Muñoz una oportunidad para exponer sus tesis provocadoras, que en esencia buscan cortar cualquier nexo del Estado con la Federación. Seguramente en las próximas semanas, cuando surjan más nombres para reemplazar al gerente en medio del debate asociado con las elecciones regionales y con un incierto precio internacional del grano, tendremos más perspectivas y posiciones sobre el debate cafetero.
 
Para entrar en ese debate, sin embargo, conviene revisar lo que deja el gerente que se retira, que no es poco. En estos seis años en que estuvo a cargo del gremio cafetero enfrentó una revaluación persistente, un ataque de roya sin precedentes y una ola invernal que tuvo un significativo impacto en la cosecha. En medio de esas condiciones complejas logró una reconversión cafetera sin precedentes en la historia de Colombia. Renovar más de 3.300 millones de árboles, la mayoría resistentes a la roya, no es tarea fácil, y ningún otro sector lo ha logrado. El cambio en las cifras de productividad y de cosecha es, sin duda, su principal ejecutoria, y las cifras no mienten.
 
Empero, se nos antoja que el más significativo de los logros institucionales de Luis Genaro Muñoz fue la profundización de la democracia cafetera. Propios y extraños, contradictores o no, deben reconocer que el mayor activo de la Federación y sus comités de cafeteros es su legitimidad, reflejada en una participación electoral para elegir sus cuadros directivos que supera el 67%. Muñoz habrá de ser recordado como uno de los gerentes quizás más cuestionados por sus representados, pero a su vez como el que más trabajó para que el gremio fortaleciera su democracia y sus elecciones.
 
En el debate sobre el futuro de la Federación, entonces, conviene tener una conversación más profunda sobre las instituciones cafeteras, que reconozca sus avances, sus retos, su necesidad de reformarse, claro, pero también sus limitaciones. Un debate que defina las expectativas y su capacidad de acción en el mundo de lo real. Como durante muchos años la Federación reemplazó al Estado en las zonas cafeteras, aún hoy muchos, sobre todo en las regiones, piensan que es quien determina el precio del café y quien, además, todo lo debe hacer y todo lo tiene que resolver.
 
Aunque hoy no tiene los recursos para seguir haciéndolo, ni en un mundo ideal es conveniente que nadie reemplace al Estado, la Federación y sus comités de cafeteros constituyen una institucionalidad excepcional en la Colombia rural que sería lamentable desconocer de tajo porque no exista tal cual en otros lugares del mundo, que es la idea que viene haciendo camino. Un país con las inequidades que vivimos, donde el Estado ha sido un ausente permanente en el campo, difícilmente va a alcanzar el desarrollo rural deseado con una simple receta de libre mercado y privatización. La limitada capacidad de actuar que han demostrado el actual y los anteriores gobiernos en las zonas rurales —fuente y alimento del conflicto armado— hace necesario valorar la institucionalidad cafetera de una forma más profunda. Es importante que el proceso de selección del nuevo gerente no se tome a la ligera y contribuya a fortalecer la institución. Colombia no puede darse el lujo de sacrificar una institución que tiene arraigo y capacidad de gestión en el campo, cuando eso es lo que más falta hace allí.


 

lunes, 18 de mayo de 2015

'No más papá Estado para los cafeteros': Juan José Echavarria


Director de misión cafetera propone privatizar la actividad. Dice que Federación afecta al gremio.

El Tiempo
Yamit Amat 
16 de mayo de 2015

Foto: Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO
Juan José Echavarría cree que el cambio de gerente en la Federación debería aprovecharse para hacer reformas grandes.
Privatizar la industria cafetera del país y terminar con la actual Federación Nacional de Cafeteros propone Juan José Echavarria, director de la misión cafetera que el presidente Juan Manuel Santos integró para realizar un estudio general sobre la industria cafetera nacional.

Echavarría, excodirector de la Junta del Banco de la República, empleó dos años junto a ocho comisionados más, y con expertos investigadores, para estudiar el funcionamiento del mercado del café.
“No más papá Estado para el mundo cafetero”, pide Echavarría.

“La Federación es un exportador ineficiente que utiliza su poder oligopólico para fijar un precio bajo de compra de café”, dice Echavarría, en un descarnado análisis de la situación cafetera del país.

La siguiente es la primera entrevista que Echavarría concede desde cuando fue nombrado jefe de la misión. Valerosamente, admite que la Federación, como está estructurada hoy, le hace daño al gremio.

“Colombia perdió su participación en el mercado mundial cafetero, pues pasamos de exportar el 18 por ciento de ese mercado, a comienzos de los 90, a solo 8 por ciento hoy. Para recuperar nuestra antigua participación, deberíamos exportar 25 millones de sacos, en lugar de los 12 millones que hoy vendemos en el exterior”.

En su opinión, ¿qué pasó?

Colombia perdió participación porque la productividad cafetera se estancó 20 años, cayó con la crisis de 2008-2009. Esa productividad creció dramáticamente en Vietnam y Brasil, y en menor medida en Perú, Honduras, Nicaragua, India e Indonesia, entre otros. Cuando terminó el Pacto Mundial Cafetero, en 1989, todos los países, excepto Colombia, desmantelaron las poderosas instituciones cafeteras existentes. Aquí conservamos una entidad que codiseña la política cafetera; mantuvimos un monopolio que compra cerca del 35 por ciento de la producción nacional, que regula y exporta al mismo tiempo, y que compite inequitativamente con el resto de productores y exportadores. Mantuvimos un mercado sobrerregulado en comparación con otros países.

¿Cuál es la salida a la actual crisis cafetera?

El presidente Santos integró la misión cafetera, que yo presidí, para realizar un estudio serio sobre el café. Comisión muy heterogénea, con visiones muy diversas sobre la caficultura del país. La secretaría técnica produjo ese documento, y ocho de sus nueve miembros lo aprobaron por estar de acuerdo “en lo fundamental”.

¿La misión proponía el marchitamiento de la Federación?

Lo que propuso en el área institucional fue separar las funciones de la Federación entre la actividad comercial y las demás. Si el gremio quiere exportar café, que lo haga, pero paga impuestos y no recibe subsidios del sector público para ello. La otra parte de la actividad gremial debería concentrarse en elevar la productividad, mejorar el servicio de extensión y promover la imagen de los cafés colombianos en el exterior. Uno de los comisionados habló incluso de convertir a la Federación en el Proexport de los cafeteros.

¿El actual sistema cafetero de Colombia funciona mal?

Parte de ese sistema funciona mal, aun cuando también debe destacarse la fortaleza de algunos de los comités regionales o de Cenicafé, el centro de investigación. Pero el arreglo institucional que hoy tenemos es el mismo de 1989, creado para un mundo diferente, un mundo con pactos cafeteros, un mundo que desapareció hace 25 años. No es el que hoy necesita el país. No me gustan los monopolios públicos ni los privados. Además, el modelo que tenemos es bastante perverso, y castiga a los productores pequeños y pobres. Beneficia a la Federación y en algunas oportunidades a los exportadores privados.

¿Los grandes beneficiados del esquema son los exportadores y no los productores?

Exactamente. La Federación es un exportador ineficiente que utiliza su poder oligopólico para fijar un precio bajo en el mercado local. No pierde dinero, pero quien paga es el pequeño productor. Lo peor es que el exportador privado va en coche y paga ese mismo precio bajo. Eduardo Lora calcula que la contribución cafetera de seis centavos de dólar por libra lleva a que el productor pobre pague por las ineficiencias de la Federación.

¿Cuánto le vale al Estado mantener la Federación?

Para cubrir el déficit del Fondo Nacional del Café, habría que duplicar o triplicar la contribución cafetera. Ello no se hace, y al Gobierno le toca cubrir el resto. El Gobierno pone más dinero que el gremio en mantener la actual “institucionalidad”.

Entonces, ¿qué hacer con lo que usted llama la “institucionalidad”?

Primero, si el gremio quiere exportar, que lo haga, como cualquier exportador privado, pagando impuestos, sin subsidios del Estado; segundo, la Federación-Fondo Nacional no puede ser juez y parte: no puede exportar y regular al mismo tiempo. Tercero, el mercado de café está hoy sobrerregulado cuando se compara con cualquier otro país del mundo. En Brasil, todo exportador puede vender en el exterior todo tipo de café, sin pedir permiso al Gobierno, sin pedir permiso a nadie. Proponemos separar cobijas: que el Estado decida la política cafetera y los cafeteros operen como cualquier otro gremio.

¿Y la Federación?

Si el gremio cafetero quiere mantenerla en su estado actual, que lo haga, pero con su dinero y no con nuestros impuestos. La Federación es una institución muy costosa, y la mayoría de los cafeteros son muy pobres.

En este momento, los cafeteros están hablando del restablecimiento del Programa de Protección al Ingreso Cafetero, PIC.

Como el que hubo, de ninguna forma. Hay un trabajo muy serio de Roberto Steiner que muestra que el 10 por ciento de los cafeteros (ricos) recibieron el 60 por ciento del PIC. Ello significa que los cafeteros pobres poco recibieron. Hay propuestas adicionales. En Brasil, por ejemplo, todo agricultor ‘paga’ el 3 por ciento de su venta agrícola, y ese dinero va a su cuenta pensional.

¿La coyuntura del retiro del doctor Luis Genaro Muñoz de la gerencia de la Federación debería ser usada para aplicar reformas que propuso la comisión?

Obviamente. Una federación que haga su trabajo en productividad, en servicio, y otra que exporte: dos mundos separados. Hay que concentrar todos los esfuerzos del mundo institucional cafetero en el tema de productividad y costos. Hay que eliminar la sobrerregulación en café. Hay que moverse en nichos especiales. Para exportar café no se requiere un semi-monopolio estatal. Hay que abrirnos más al mundo moderno del café. Hay que recuperar nuestra participación en los mercados mundiales (25 millones de sacos), pero produciendo café en forma rentable. Solo así será posible eliminar pobreza en las zonas cafeteras.

El saliente gerente de la Federación dijo que el informe de la misión cafetera que usted presidió no tenía nada nuevo…

Eso dijo al comienzo, y luego se puso furioso con lo que dijo la misión. Insultos, gritos y un manejo indebido de documentos que estaba prohibido citar.

¿Por qué fue tan peyorativo contra usted Luis Genaro Muñoz?

Parece que no le gustaron mucho las ideas de la secretaría técnica, apoyadas por la comisión. No nos gusta el cambio aun cuando sea necesario. Los tiempos del pacto cafetero nunca volverán.

¿Por qué no se ha adoptado ninguna de las propuestas de la comisión?

Recién entregamos el informe, y lo que presidente Santos quiere es una discusión amplia sobre café. Además, el impacto que tengan nuestras propuestas se verá en el 2016, cuando se firme el nuevo Contrato Cafetero. De todas formas, muchas de las reformas consideradas son dolorosas y difíciles. El gremio cafetero debe ser un gremio normal, sin prebendas ni subsidios.

¿Deberían retirarse los ministros del Comité Nacional de Cafeteros?

Claro. El Gobierno es un mal socio para los cafeteros, y aún más en las reformas de largo plazo que requiere el sector, relacionadas, por ejemplo, con cambios en productividad y con reducciones de costos. Los gobiernos piensan en períodos de cuatro años. El gremio cafetero debe independizarse, encargarse de su destino, nombrar su gerente y descentralizarse. En este momento, el Estado aporta un montón de dinero a la institucional cafetera, y no sabemos bien cuál es su destino final. El sector cafetero representa 3 por ciento del producto interno bruto (PIB) y el 5 por ciento de las exportaciones del país, y no existe razón para que cuatro ministros tomen las decisiones conjuntamente con el gremio. Pero, aún si representase el 70 por ciento de las exportaciones, ¿a quién se le ocurre pensar que debe existir una federación de petróleo a la cual asistan cuatro ministros?

¿Parece usted partidario de privatizar totalmente al sector cafetero?

Sí, claro, como cualquier gremio, como se hace hoy en la mayoría de los países cafeteros, y en todos los países cafeteros exitosos. En Brasil, hoy, los productores recuerdan como pesadilla cuando los ministros mandaban en el mundo cafetero.

¿Y eso es lo que pasa hoy en Colombia?

Sí, señor. Los cafeteros deben manejar su café. El Estado diseña la política económica, y ellos producen, compiten y exportan en un mundo muy dinámico, donde el café ya no es un bien primario normal. El Estado se debe encargar de la pobreza en las zonas cafeteras, de las carreteras y de las escuelas. Y los cafeteros, que se dediquen a aumentar la productividad, para competir en el mundo, y a utilizar la contribución cafetera para fortalecer a Cenicafé, al Servicio de Extensión y a promover los cafés de Colombia en el exterior.

¿El año entrante se vence el Contrato Cafetero, que cada diez años Gobierno y cafeteros renuevan. ¿Qué se debe hacer en su opinión?

El Contrato Cafetero es un pacto entre el Gobierno y los cafeteros a través del cual se fijan las reglas de juego del Fondo Nacional del Café, la institucionalidad cafetera y la contribución cafetera que se da a la Federación. El nuevo contrato tiene que tomar en cuenta el nuevo mundo. Ese contrato, si se firma, debe tomar muy en cuenta las recomendaciones de la comisión.

¿Acabar con la regulación de mercado cafetero?

Sí. Fijar reglas de juego claras y evitar claras incompatibilidades: quien exporta no puede regular. Se trata además de un mercado sobrerregulado. Y nos ha ido mal con respecto a un grupo relativamente amplio de países exitosos.

¿Usted cree que la Federación debe ser el gran comprador interno del café?
A mí no me gustan los monopolios públicos. Me parece un esquema muy inconveniente. Ni siquiera existen hoy en Vietnam, un país socialista.
¿Usted no quiere que la Federación compre?

Solo en aquellos lugares en que hay pocos compradores. Solo allí debe existir la llamada garantía de compra. ¿Por qué tener garantía de compra en Cartago o Pitalito, cuando allí existe un mercado muy dinámico de compradores y vendedores? ¿Y cuánto cuesta el andamiaje institucional para mantener más de 500 puntos de compra en el país? Le repito: la contribución cafetera de 6 centavos de dólar por libra no alcanza sino para financiar la mitad de lo que vale la Federación.

¿La Federación Nacional de Cafeteros debería ser una entidad privada?

Claro, y que el gremio cafetero tome en sus manos el manejo de su mundo cafetero. Como dije, los gobiernos son malos socios para la productividad.

Es decir, ¿privatizar la industria del café?

Sí. Ahora bien, puesto que existen recursos parafiscales, el Ministro de Agricultura o su delegado podría participar en algunas de las discusiones del gremio relacionadas con el uso de esos aportes estatales. ¿Usted se imagina al Ministro de Hacienda presidiendo la Andi? No más papá Estado.

¿Para usted qué es lo más importante hoy para los cafeteros?

Que el café sea rentable.Está en juego la vida digna de 500.000 familias cafeteras, muchas de ellas muy pobres. Quien logre que esta situación cambie, mediante la producción rentable de café, debe considerarse un héroe nacional.

Es decir, paradójicamente, la Federación de Cafeteros le hace daño al cafetero.

Sí. Un daño enorme. Para entenderlo basta ver lo que hacen los países exitosos: todo lo contrario de Colombia. Se malgastan muchos recursos con ese esquema y se condena a la pobreza a 500.000 familias cafeteras.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO


domingo, 17 de mayo de 2015

Piden reformas al sector cafetero


La fuerte división que vive la dirigencia cafetera en Colombia puso a los expertos en la materia a hablar claro y de frente sobre lo que necesita el sector.

El Espectador
14 de mayo de 2014




No se trataba sólo de cobrar la cabeza del presidente de la Federación, como sucedió el miércoles en la tarde cuando Luis Genaro Gutiérrez, quien había liderado el gremio durante seis años, tomó la decisión de dar un paso al costado. Se trata de darle un vuelco a la institucionalidad.
 
Rubén Darío Lizarralde, exministro de Agricultura, dejó claro que lo que hay que hacer en Colombia es “reestructurarla”. Y por eso explica que “es fundamental que el documento que produjo la Misión Cafetera no sólo se publique, sino que se discuta, porque yo personalmente creo que en función de esa discusión van a salir cosas muy importantes para propiciar esa reestructuración de la que hablo, de todo el sector”.
 
¿A qué se refiere? “Hay que ver, por ejemplo, el precio, porque dicen que el precio se ha caído dentro del país un 25%. Debemos analizar cuánto de ese café es verdaderamente colombiano, porque una cosa es que se caiga el precio interno y consumamos café importado, y otra cosa es el precio internacional y cómo se transa afuera. Se debe observar cuánto le cuesta al cafetero sacar ese café y exportarlo. Hay que revisar toda la cadena de valor para saber en dónde están los costos que no contribuyen a nada y que se deben eliminar. Hay que hacer un análisis de fondo antes de tomar cualquier decisión”.
 
Pero, de acuerdo con Óscar Gutiérrez, de Dignidad Cafetera, el gran problema está en el estatuto cafetero, por que es “antidemocrático”, advierte. “En Colombia vale más el voto de tres productores grandes que de 5.000 pequeños, a eso me refiero con antidemocrático. Al final el gobierno Santos volverá a poner a un dirigente que haga lo que ellos quieren y seguiremos en las mismas”.
 
Por eso, dice que el cambio estructural se dará el día que sean los mismos cafeteros los que escojan su líder, que sea capaz de bajar las tasas de los créditos, visibilice los altos precios de los fertilizantes y que, además, democratice la Federación. “Por eso hicimos Dignidad  Cafetera. Hay que hacer una gran movilización que busque la democratización”.
 
Lizarralde, por su parte, dice que hay que dejar de pensar sólo en subsidios como una solución sectorizada al agro y la tarea está en tecnificar el campo para que sea competitivo tanto internamente como de cara al comercio internacional. “Algo que ya han logrado los floricultores. Deberíamos seguir ese ejemplo”. 



viernes, 15 de mayo de 2015

Terminó la cosecha de Luis Genaro Muñoz


El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros propuso un “relevo institucional”, pero el acto fue visto como una renuncia. Aunque su cabeza era una de los pedidos para evitar el paro del sector, Dignidad Cafetera dice que la manifestación para mitad de año sigue en pie.


El Espectador
Óscar Güesguán Serpa

En Twitter: @oscarguesguan
13 de mayo de 2015

Luis Genaro Muñoz siempre contó con el apoyo de las mayorías en los comités cafeteros, pero esta vez prefirió dar un paso al costado. / Cristian Garavito - El Espectador

Seis años duró la gestión de Luis Genaro Muñoz en la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Ayer, durante el comité directivo de la entidad, el dirigente propuso un relevo institucional en la gerencia que fue aceptado por los representantes de las regiones cafeteras de Colombia.
 
Aunque la discusión sobre su salida de la agremiación se venía dando desde hace más de un año, Muñoz Ortega había manifestado su deseo de continuar en el cargo, por esta razón la noticia tomó por sorpresa al sector. 
 
El representante del comité directivo por Norte de Santander, Alfredo Yáñez Carvajal, aseguró que “lo importante, en este momento, es mantener la confianza del mercado internacional sobre todo porque en el mundo se están fusionando los compradores de café  y van a quedar tres o cuatro. No se puede crear incertidumbre”, advirtió.
 
Mientras se lleva a cabo el proceso para elegir al nuevo gerente de la FNC – para lo que sería necesario citar a un congreso cafetero extraordinario o se esperaría al que anualmente se hace en noviembre –, según los estatutos de la entidad, Luis Felipe Acero, gerente administrativo, quedará designado de manera interina.
 
 Si bien muy pocas personas del sector se atreven a hablar sobre candidatos para este cargo, de tiempo atrás se venían barajando nombres como el del actual embajador de Colombia ante el Reino Unido Néstor Osorio, el director de Corpoica Juan Lucas Restrepo, el mismo Acero y el representante de la FNC en Nueva York Juan Estéban Orduz.
 
“El problema ahora es que en río revuelto, el presidente Santos termine haciendo ganancia de pescadores y ponga un gerente que aplique las recomendaciones  de la Misión del Café. Quien llegue al cargo debe tener un perfil bien difícil de conseguir, porque hay que aclarar: este es un gremio que no nombra gerente sino que lo elige el Gobierno”, aseguró el representante de Dignidad Cafetera, Óscar Gutierrez. 
 
En todo caso, quien sea elegido recibirá una entidad con avances que muy pocas personas dentro del sector cafetero han dejado de reconocer. Entre ellos, la renovación de 612 mil hectáreas, el aumento de la tecnificación del parque cafetero de 86% en 2008 a 96% finalizando el año pasado y un evidente crecimiento de la producción que pasó de 7,8 millones de sacos entre enero  y diciembre de 2009, a 12,1 millones en el mismo periodo de 2014. Sin embargo, también hay un sentimiento unánime de que se necesita una renovación en la dirigencia del gremio cafetero. 
 
Para el exministro de Agricultura, Francisco Estupiñan, “había una situación de ingobernabilidad, la división era muy profunda entre los comités cafeteros que querían un cambio. Este es un proceso muy importante porque es necesario que las organizaciones se oxigenen, que venga gente nueva y una nueva orientación”.
 
Muñoz Ortega, quien a partir del 1 de junio dejará el cargo, generó inconformidad tanto en los productores, quienes aseguraban que era demasiado condescendiente con las solicitudes del Gobierno, como con el Ejecutivo pues, como dice Estupiñan, fue muy renuente al llevar a cabo las sugerencias hechas en la Misión Cafetera dirigida por Juan José Echavarría y solicitada por el presidente Santos.
 
Tras este nuevo proceso, según uno de los analistas consultados por El Espectador, también habría una intención del Ejecutivo de apaciguar la marea ante una movilización advertida por Dignidad Cafetera para mitad de año. “Se trata de un contentillo”, puntualizó.
 
“Los cafeteros están pidiendo otro PIC, antes de decidir si se les da o no, hay que mirar cómo está estructurado el negocio, cuánto le cuesta al cafetero. Se quejan de que no hay mano de obra,  por eso hay que revisar si es el momento de empezar a cultivar café en los llanos para cosecharlo con maquinaria y no con mano de obra directa”, manifestó el exministro de Agricultura, Rubén Dario Lizarralde. 
 
Por ahora, la realidad internacional es que se avecina la recuperación de la cosecha cafetera de Brasil, que produce el 33% del grano en el mundo, potente jugador del negocio.  ¿Cómo deberá maniobrar Colombia frente a ese panorama  en medio de  esta crisis institucional local?