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miércoles, 30 de julio de 2014

Santos II y el Sector Agrario


El Espectador
Uriel Ortiz Soto
29 de julio de 2014

El despelote que hace unos días se presentó en el Instituto Colombiano Agropecuario Ica, cuando al gerente encargado, se le dio por tomarse atribuciones que no le correspondían, colocando en interinidad la institución técnica del Sector, es un indicio que el segundo período del Gobierno Santos, inicia, politizando a punta de mermelada para pagar favores reeleccionistas al senador Efraín Cepeda, desgraciadamente uno de los caciques del Conservatismo, amo y señor del Instituto Colombiano Agropecuario ICA.

Si esto ocurre solamente, con uno solo de estos personajes, qué diremos lo que vaya a pasar con otro cacique costeño, Senador Roberto Geleín, quién por más diez años ha sido el amo y señor del Banco Agrario, cuya constitución y filosofía es para prestar atención financiera a los pequeños y medianos productores.

Por esta columna hemos hecho graves denuncias sobre su manejo y resultados, pero, lamentablemente sus gerentes son tan fugaces, que una vez cumplida su paloma y muy seguramente su objetivo, alzan vuelo dejando serias dudas administrativas y prestamos irregulares, siempre a los potentados del sector agrario que finalmente se refunden en las cuentas del olvido.

No se justifica que tan importante entidad, lleve inoculado el mismo lastre de la desaparecida Caja Agraria, que hoy es un ente con el nombre de: Remanentes de la Caja Agraria en Liquidación, a cargo de la Fiduprevisora, donde se están cometiendo los más descarados abusos con los campesinos, que aparecen con sus predios hipotecados, no obstante haber cancelado sus obligaciones, en muchos casos desde hace cincuenta años.

Pero no podemos pasar por alto el caso del Incoder, del cual ha sido amo y señor el Senador Hernán Andrade, esta institución surgió sobre los despojos mortales de lo que fue el finado Incora, otro desastre del Sector Agrario, que no alcanzó a sobrevivir mayor tiempo, puesto que los punzones constantes de chanchullos y peculados, propiciados desde los altos Poderes del Estado, finalmente la llevaron a la tumba.

Lamentablemente el Incoder en sus más de 15 años de vida administrativa, no ha sido más que una vergüenza para el País y de frustración para el manejo del Régimen del Tierras. En la actualidad no existe ni siquiera el archivo documental sobre los terrenos baldíos y de los predios que han sido arrebatados fraudulentamente a los humildes campesinos por los: guerrilleros, paramilitares y demás organizaciones al margen de la Ley.

Esta es apenas una pequeña muestra de los caciques y” mermelados” que gracias al poder adquirido a punta de prebendas burocráticas, lograron buen caudal de votos para la reelección del presidente Santos, es bien sabido que para cada uno de ellos habrá desde luego una buena retribución, consistente en entregarles para su administración y manejo algunas entidades del Estado, esto sin importar que tan bien rodeado se encuentre el congresista de marras para llevar a esas posiciones a sus “coroneles” que son en últimas, quienes los secundan, rindiéndole todo tipo de pleitesía, sumisión y obediencia.

El Gobierno Santos debe saber, que aún sin posesionarse de su segundo mandato, ya aparecen serios nubarrones en los horizontes de nuestra Patria, y que todo esto frente al proceso de Paz, que tiene serias dudas y cuestionamientos en la opinión nacional e internacional, es un indicio muy grave para que nuestros campesinos en medio del desespero se lancen a la gran revolución por la conquista a la fuerza de sus derechos y deberes, que se encuentran secuestrados desde hace varias décadas en las altas esferas del Estado.

Es claro que el Presidente Santos inicia su segundo periodo con una inmensa deuda con el Sector Agrario. Si bien los paros y las protestas campesinas de los años 2012 y 2013, no se han repetido en el presente año, esto no quiere decir que todo esté conjurado.

Hay que tener en cuenta que los campesinos continúan esperando se les cumpla lo prometido, puesto que de lo contrario una vez posesionado el gobierno de Santos II, a los pocos meses se reiniciarán las protestas con mayor intensidad y la misma agenda de necesidades de siempre, traducida en promesas incumplidas, que no obstante haberse presupuestado para darles estricto cumplimiento, todo indica que no han pasado de ser promesas de campañas políticas.

Todo el País sabe muy bien que el campesino y sus necesidades, siempre ha sido el trampolín de las promesas incumplidas, candidatos: presidenciales, gobernadores y alcaldes; lo mismo que los congresistas, disputados, Concejales y Ediles, para hacerse elegir siempre acuden a ellos, prometiéndoles y el oro y el moro y cuando han logrado su objetivo los abandonan a su suerte.

Para desgracia de los promeseros de turno, el campesino de hoy en día y así quedó demostrado en los pasados paros agrarios, es persona muy versada en el manejo de los derechos y deberes que les corresponde, es decir, que ya no se dejan meter los dedos a la boca de los promeseros de turno, debido a la facilidad de las comunicaciones que llegan a sus municipios y veredas, mantiene muy bien informado de las políticas Conpes del Gobierno para el desarrollo de sus proyectos productivos.

Manejan un lenguaje, administrativo y jurídico, bien fundamentado para estructurar los proyectos de desarrollo y saben a ciencia cierta cómo hacerles seguimiento a través de las páginas de internet de cada una de las entidades del sector agrario.

Total, que al Presidente Santos II, le queda una tarea difícil que cumplir con el sector Agrario. Siempre lo hemos dicho a través de esta columna, que el proceso de paz, depende básicamente de la reestructuración que se le haga, tal cual lo expusimos en nuestra columna: Desarrollo Rural Integrado, la cual fue plagiada por el exministro Rudolf Hommes R, en la revista la Ley, edición No.32, de Abril y Mayo /2014, página: 7.

urielos@telmex.net.co
urielos@hotmail.es


viernes, 27 de septiembre de 2013

todo lo del pobre es robado


El Espectador
Julio César Londoño
13 de septiembre de 2013



El gobierno reversó el miércoles la Resolución 970 del ICA, que ordenaba sembrar únicamente semillas certificadas y pagar “derechos de autor” por cada resiembra. Es como si hubiera que pagarle al expropietario de la vaca cada que se la ordeñe. 

La piratería (admitiendo que la haya en este caso) es el desquite del tercer mundo contra los abusos centenarios del primero. Quizá algunos perdamos unos pesos por esta práctica, pero millones se benefician con esas canciones, películas, libros, etc. Quizá se pierdan millones de empleos formales, pero cientos de millones de personas encuentran oportunidades de subsistencia en la economía informal, es decir, en la real.

El operativo de la policía para raponearles las provisiones a los campesinos del paro puede considerarse un exceso de la Fuerza Pública. “Un acto aislado”, como zumba el mantra. Pero el caso de las retroexcavadoras destrozando miles de bultos de semillas de arroz de los campesinos del Huila y sepultándolas en un relleno sanitario, es diferente. Es una política de estado amparada en tratados internacionales, avalada por nuestros institutos científicos y las federaciones gremiales, y armada con “dientes” legales y con el persuasivo recurso de los fusiles. Es admirable cómo vela el gobierno por el cumplimiento de una norma que solo favorece a las multinacionales. Si pusiera la mitad de este empeño en garantizar derechos elementales de los ciudadanos… olvídenlo, era un chiste tierno. 

Los representantes gremiales no se quedan atrás. El presidente de la SAC afirma en El País del domingo que los TLC son una de las causas de la crisis del campo. Pero tres líneas más abajo intenta minimizar el impacto de los tratados afirmando que las importaciones agropecuarias solo suplen el 3% del consumo nacional. ¿Al fin qué, señor Mejía? ¿También usted anda usted extraviado en los laberintos de los TLC? Si son repudiados por los sindicatos de las potencias y de los países subdesarrollados, ¿no será que esos tratados solo benefician a los pulpos del comercio internacional? 

El inepto exministro de agricultura, los directores de los centros de investigación, los senadores (con excepción de Robledo) y hasta los representantes gremiales han repetido con juicio la lección: las semillas certificadas (Montsanto, Dupont, Syngenta…) están libres de virus y bacterias y garantizan rendimientos óptimos en la producción.  Oyéndolos, es inevitable una sensación de déjà vu. Lo mismo dijeron hace cien años de la chicha (que era “antihigiénica”) para prohibirla y favorecer a los fabricantes de cerveza. Lo mismo dijeron hace diez años para prohibir la venta de leche cruda y favorecer a las grandes envasadoras de lácteos. Lo mismo dirán mañana para obligar a los vendedores callejeros de arepas a utilizar masa de maíz importada. Y certificada por el ICA, claro. Reza bien el viejo adagio: “Todo lo del pobre es robado”. 

Durante milenios, los americanos hemos cultivado centenares de variedades de excelente maíz, y el trigo de cada día ha alimentado miles de generaciones europeas, y los pueblos asiáticos cultivan el mejor arroz del mundo desde antes de la invención del arado. Y todo se hizo sin el concurso de esas multinacionales que hoy patentan los cereales y el yagé y mañana registrarán el agua y las estrellas. 

Para terminar, una propuesta ingenua. ¿Por qué no renuncian a sus sueldos oficiales los congresistas, los burócratas, los seudocientíficos y los policías que atentan contra la seguridad alimentaria del país, y se limitan a vivir solo de las comisiones que les pagan sus clientes, las multinacionales?  ¿O será que perpetran infamias ad honorem?


sábado, 17 de agosto de 2013

Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria


El Espectador
Por: Dharmadeva
12 de agosto de 2013

Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin embargo, es un hecho.

Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.

Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.

Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.

Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!



El documental 970 relata la historia de un grupo de campesinos a los que el Gobierno de Colombia le incautó y destruyó 70 toneladas de arroz. En defensa de los intereses de empresas trasnacionales en el marco de Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos


miércoles, 14 de agosto de 2013

Flojo debate sobre anémico presupuesto para el agro en 2014


El Espectador
13 de agosto de 2013

El senador Jorge Robledo califica de insuficientes los recursos propuestos en Presupuesto General. 

Senador Jorge Robledo

Con una muy escasa asistencia de los senadores, la Comisión Quinta del Senado abrió el debate sobre los recursos para el agro en el Presupuesto General de la Nación. 

El opositor senador del Polo Democrático, Jorge Enrique Robledo, consideró que los recursos propuestos por el Gobierno Nacional son insuficientes para el sector agropecuario y calificó la situación como muy grave.

En el debate se hizo hincapié en el paro programado por diversos subsectores agrarios al que se unirían los camioneros y mineros, programado para el próximo 19 de agosto.

Muchas fueron las peticiones, de los pocos senadores presentes en el debate, para que se asignen más recursos para programas de la restitución de tierras, fortalecimiento del ICA -como principal instrumento para atender los requerimientos fitosanitarios que requieren los tratados comerciales firmados- y el ANLA, para atender algunas peticiones de la minería. Hubo hasta propuestas de nombrar subcomisiones para hacerle seguimiento a la inversión en el sector.

Alguno de los supuestos macroeconómicos estima un crecimiento de la economía de 4,5% para este año y 4,7% para 2014. Dólar a 1.800 pesos para 2013 y de 1.874 pesos para un año después, con una producción petrolera de 1.041.000 barriles de crudo en 2013 y de 1.095.000 barriles para 2014.