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miércoles, 2 de octubre de 2013

Foro Público ¿Las semillas en manos de quién?


Jueves, Octubre 03, 2013, 06:00pm
por:energia@censat.org




¿Las semillas en manos de quién?


Bogotá, octubre 3 de 2013 – Hora: 6:00 a 8:30 pm.

Lugar: Auditorio de la Asociación Cristiana de Jóvenes

Cra. 16 A No. 28 B 33 (Barrio Teusaquillo) – Bogotá (Entrada libre)



Las semillas son uno de los componentes sagrados de la cultura y la soberanía y autonomía alimentaria de los pueblos,es por ello que desde el origen de la agricultura las semillas han caminado libremente con los agricultores y agricultoras, sin normas que restrinjan su producción, conservación, uso, intercambio y comercialización; esto es lo que ha permitido que a través del trabajo colectivo de miles de generaciones de agricultores se hayan creado esa enorme diversidad de semillas y de usos culturales que hemos heredado hasta nuestros días.

Hoy en día las semillas están amenazadas porque unas pocas corporaciones están controlando la mayor parte del sistema de semillas en el mundo, a través de la aplicación de leyes de propiedad intelectual y normas que restringen el libre uso y circulación de las semillas, pretendiendo que todos los agricultores solo utilicen las semillas protegidas legalmente por las empresas que controlan el sistema agroalimentario y se criminaliza el uso de las semillas criollas.


En el país existen una gran cantidad de iniciativas locales, regionales y nacionales que buscan fortalecer la defensa de las semillas y consolidar espacios de articulación y visibilización más amplios en respuesta a la profundización de las amenazas que enfrentan las semillas y la soberanía alimentaria.


En este foro público, se pretende poner el debate sobre la problemática de las semillas en amplios sectores de la sociedad, en donde los ciudadanos y las organizaciones sociales analicen lo que significa que las semillas sean controladas por unas pocas empresas. Se mostrarán las conclusiones y las propuestas de acción en el marco del "Encuentro nacional de organizaciones locales y sociales para la defensa de semillas libres de Colombia" a realizarse el 2 y 3 de octubre; se compartirán algunas acciones de las organizaciones sociales para la protección de las semillas y finalmente tendremos un debate sobre el que hacer desde la sociedad para defender las semillas y nuestra soberanía alimentaria.


Foro público: ¿Las semillas en manos de quién?


6:00-6:20
Amenazas sobre las semillas en Colombia
Que es la Red de semillas libres en Colombia
Germán Velez



6:20-6:45
Encuentro nacional de organizaciones locales y sociales para la defensa de las semillas libres de Colombia
Conclusiones y plan de acción.
- Mauricio García
- Representante de organización local



6:45-7:00
El caso de los decomisos de semillas de arroz a agricultores de Campo Alegre (Huila)
Jorge Carvajal



7:00-7:15
Acciones para la conservación y defensa de las semillas en el resguardo indígena de Cañamomo (Caldas)
Maria Velma Echavarría



7:15-7:30
Acciones para la conservación y defensa de las semillas de la Red de Guardianes de semillas de Nariño
Cyntya Osorio



7:30-7:45
Territorio, semillas y soberanía y tema jurídico
Dora Lucy Arias (CAJAR)



7:45-8:30
Debate público
Moderadora: Diana Murcia




viernes, 27 de septiembre de 2013

todo lo del pobre es robado


El Espectador
Julio César Londoño
13 de septiembre de 2013



El gobierno reversó el miércoles la Resolución 970 del ICA, que ordenaba sembrar únicamente semillas certificadas y pagar “derechos de autor” por cada resiembra. Es como si hubiera que pagarle al expropietario de la vaca cada que se la ordeñe. 

La piratería (admitiendo que la haya en este caso) es el desquite del tercer mundo contra los abusos centenarios del primero. Quizá algunos perdamos unos pesos por esta práctica, pero millones se benefician con esas canciones, películas, libros, etc. Quizá se pierdan millones de empleos formales, pero cientos de millones de personas encuentran oportunidades de subsistencia en la economía informal, es decir, en la real.

El operativo de la policía para raponearles las provisiones a los campesinos del paro puede considerarse un exceso de la Fuerza Pública. “Un acto aislado”, como zumba el mantra. Pero el caso de las retroexcavadoras destrozando miles de bultos de semillas de arroz de los campesinos del Huila y sepultándolas en un relleno sanitario, es diferente. Es una política de estado amparada en tratados internacionales, avalada por nuestros institutos científicos y las federaciones gremiales, y armada con “dientes” legales y con el persuasivo recurso de los fusiles. Es admirable cómo vela el gobierno por el cumplimiento de una norma que solo favorece a las multinacionales. Si pusiera la mitad de este empeño en garantizar derechos elementales de los ciudadanos… olvídenlo, era un chiste tierno. 

Los representantes gremiales no se quedan atrás. El presidente de la SAC afirma en El País del domingo que los TLC son una de las causas de la crisis del campo. Pero tres líneas más abajo intenta minimizar el impacto de los tratados afirmando que las importaciones agropecuarias solo suplen el 3% del consumo nacional. ¿Al fin qué, señor Mejía? ¿También usted anda usted extraviado en los laberintos de los TLC? Si son repudiados por los sindicatos de las potencias y de los países subdesarrollados, ¿no será que esos tratados solo benefician a los pulpos del comercio internacional? 

El inepto exministro de agricultura, los directores de los centros de investigación, los senadores (con excepción de Robledo) y hasta los representantes gremiales han repetido con juicio la lección: las semillas certificadas (Montsanto, Dupont, Syngenta…) están libres de virus y bacterias y garantizan rendimientos óptimos en la producción.  Oyéndolos, es inevitable una sensación de déjà vu. Lo mismo dijeron hace cien años de la chicha (que era “antihigiénica”) para prohibirla y favorecer a los fabricantes de cerveza. Lo mismo dijeron hace diez años para prohibir la venta de leche cruda y favorecer a las grandes envasadoras de lácteos. Lo mismo dirán mañana para obligar a los vendedores callejeros de arepas a utilizar masa de maíz importada. Y certificada por el ICA, claro. Reza bien el viejo adagio: “Todo lo del pobre es robado”. 

Durante milenios, los americanos hemos cultivado centenares de variedades de excelente maíz, y el trigo de cada día ha alimentado miles de generaciones europeas, y los pueblos asiáticos cultivan el mejor arroz del mundo desde antes de la invención del arado. Y todo se hizo sin el concurso de esas multinacionales que hoy patentan los cereales y el yagé y mañana registrarán el agua y las estrellas. 

Para terminar, una propuesta ingenua. ¿Por qué no renuncian a sus sueldos oficiales los congresistas, los burócratas, los seudocientíficos y los policías que atentan contra la seguridad alimentaria del país, y se limitan a vivir solo de las comisiones que les pagan sus clientes, las multinacionales?  ¿O será que perpetran infamias ad honorem?


sábado, 17 de agosto de 2013

Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria


El Espectador
Por: Dharmadeva
12 de agosto de 2013

Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin embargo, es un hecho.

Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.

Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.

Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.

Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!



El documental 970 relata la historia de un grupo de campesinos a los que el Gobierno de Colombia le incautó y destruyó 70 toneladas de arroz. En defensa de los intereses de empresas trasnacionales en el marco de Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos


sábado, 31 de marzo de 2012

dignidad campesina