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miércoles, 24 de junio de 2015

Perfil nuevo gerente Federación Nacional de Cafeteros


El Espectador
23 de junio de 2015
Uriel Ortiz Soto


El nuevo gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, debe ser un gran visionario, que haga honor al reconocimiento que hizo la Unesco, con el Paisaje Cultural Cafetero, sobretodo, que entre a solucionar los más álgidos problemas que hoy padece el gremio; por los continuos incumplimientos del Gobierno, y que por esta causa está a punto de estallar un nuevo paro campesino promovido por: Dignidad cafetera. 

 Esperamos también que el nuevo gerente, tenga sabor a caficultura y no a componendas gubernamentales, que en medio de trapisondas politiqueras, su nombramiento se negocia en Palacio de Nariño, para conjurar crisis de otros sectores a costa del sudor de nuestros sufridos campesinos caficultores.

Lo primero que debe hacer, es solucionar la grave crisis por la cual atraviesan millones de: recolectores, o jornaleros del gremio cafetero, que después de prestar tan indispensable servicio durante toda su vida, finalmente son relegados por sus bajos rendimientos debido a su avanzada edad, miles de ellos, a sus ochenta o más años, los vemos cargando el yugo del abandono, sin ninguna prestación social, muriendo de miseria, hambre y enfermedades en destartalados cuchitriles, que no se compadece con la dignidad humana, ni con el servicio que prestaron durante toda su vida.

Colombia gracias al gremio cafetero, ha entrado en la era de los cafés especiales, con ellos está rompiendo fronteras hasta llegar a ubicarse en sitios privilegiados que le está permitiendo destruir el paradigma de la imposibilidad e incertidumbre, pero, lo insólito de todo, es que quienes han logrado estas metas, ha sido por sus propios medios, sin el concurso de la Federación Nacional de Cafeteros.

Es irónico que el organismo rector de la caficultura no esté a la vanguardia de logros tan importantes, antes por el contrario, según sus promotores, es su mayor obstáculo para el desarrollo de metas, para colocar estos productos en los mercados internacionales, que están solicitados por varios países Europeos, pero, que lamentablemente tan importante sub gremio o actividad, no ha tenido una respuesta gubernamental como realmente debería ser.

Nadie se explica donde van a parar los recursos que destina el Gobierno para programas de cafés especiales, que desde luego son manejados por la Federación Nacional de Cafeteros, que a su vez los debe girar a los comités departamentales. Lo único cierto es que quienes están promoviendo este tipo de cafés, lo hacen con sus propios recursos, pero, ante la incertidumbre de encontrarse con las talanqueras de Federacafé.

Los Organismos de Control con la Fiscalía General de la Nación a la cabeza, deberían investigar tantos desafueros que se cometen con el gremio caficultor, que si bien está conformado por familias auténticamente campesinas, sus derechos les son vulnerados por un grupo de politiqueros que se hacen elegir para representarlos en los comités municipales, departamentales y nacionales, pero que en honor a la verdad, no son más que oportunistas disfrazados de dirigentes cafeteros.

Cuando hemos tenido la oportunidad de visitar exposiciones de cafés especiales, al hablar con varios expositores, nos han explicado todas las trabas que les pone la Federación Nacional para lograr sus objetivos. Para poder exportar sus productos siempre lo tienen que hacerlo bajo el monopolio odioso de federacafe, quien es el que impone las condiciones a unos costos bastante onerosos para los productores, que a punta de esfuerzo y sacrificio han logrado brillar con nuestro producto emblemático en los mercados internacionales.

Por infinitas razones, el nuevo gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, debe ser ante todo un caficultor, que se haya fogueado en el gremio, goce del aprecio y el respeto de sus afiliados, tenga sentido de pertenencia y manejo del gremio con sentido social, sobre todo, que acerque el Estado al sector campesino y caficultor.

Considero que la infraestructura de la Federación Nacional de Cafeteros, que se extiende por casi todo el País, a costos bastante elevados para los caficultores, debería reestructurarse, no se justifica que el gerente general, devengue un sueldo astronómico de cuarenta millones de pesos, con un séquito de aduladores; en la misma forma los comités departamentales, que si bien son a menor escala, también reina el despilfarro, la anarquía y la burocracia innecesaria.

El desempeño del doctor Genaro Muñoz ha sido el más corto hasta la presente fecha, solo duró seis años en el cargo, su administración no dejó de estar cuestionada, fue durante su período que se realizaron varios paros cafeteros con serias reclamaciones por el incumplimiento de los acuerdos inicialmente pactados con la complacencia del Gobierno Nacional, no se justifica que parte de los subsidios presupuestados por el Gobierno, para conjurar en parte la crisis cafetera de los años anteriores, hubiesen ido a parar al bolsillo de delincuentes de cuello blanco, que se hicieron pasar por caficultores sin serlo.

Aún hoy los caficultores en varios municipios continúan esperando se les cumpla con el pago del subsidio a que se comprometió el Gobierno para levantar los paros del 2012 y 2013, muchos se perdieron y hasta la fecha no aparecen los responsables, no obstante, que en su momento se han iniciado varias investigaciones de rigor.

La mayor parte de los comités departamentales, no estuvieron de acuerdo con el desempeño que le venía dando el doctor Genaro Muñoz a uno de los gremios más importantes del País y sobre todo del cual sobreviven más de quinientas mil familias, que ante tantas incertidumbres que sus directivos le han venido dando al gremio desde hace varios años, les ha tocado cambiar de actividad o muchas veces abandonar sus fincas.

Por eso, insistimos en que el nuevo gerente no puede ser un improvisador, ni mucho menos un aparecido; debe ser un dirigente de mucho peso en el gremio con el suficiente conocimiento para emprender nuevas metas de desarrollo dentro de él, lo más importante: que cumpla a cabalidad los acuerdos a que llegue con el gremio productor.

Aún con los altibajos de los precios del café, el gremio debe estar lo suficientemente sólido para solucionar a sus afiliados los más álgidos problemas, es indignante ver que productores que sacan una cosecha que les debe reportar buenos dividendos, finalmente reciben la desagradable noticia: que el precio del café se descolgó justamente al momento de venderlo al comprador del pueblo.

Considero que esta práctica debe desaparecer y los precios del café deben mantenerse en un estándar, aun por encima o por debajo de las los indicadores internacionales, lo que sucede es que el Gobierno muchas veces negocia el sudor de los caficultores para favorecer intereses de otros gremios.

urielos@telmex.net.co
urielos@hotmail.es 


viernes, 12 de junio de 2015

Baraja de candidatos para gerenciar la Fedecafé


El Espectador
11 de junio de 2015

Cafeteros tendrán que conciliar una terna para elegir en septiembre al nuevo gerente de la Federación de Cafeteros. La lista de opcionados hoy suma cerca de 30 personas. 

José Antonio Ocampo, Juan Camilo Restrepo, Roberto Pizarro, Juan Esteban Orduz, Constanza Mejía de los Ríos y Luis Eduardo Gómez

Con el paso al costado que dio Luis Genaro Muñoz a la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros en mayo pasado comenzó la carrera por uno de los cargos más apetecidos en el agro colombiano. El miércoles, en reunión ordinaria del comité directivo de la Federación, conformado por los representantes de los 15 comités departamentales, se decidió finales de septiembre como fecha tentativa para llevar a cabo un congreso extraordinario del gremio con el único propósito de escoger al nuevo gerente.
 
En este momento, según asistentes a la reunión, cerca de 30 personas conforman la lista de opcionados, que no es oficial y que deberá depurarse hasta dejar ocho o diez candidatos que serán presentados a los departamentos y al Comité Nacional, en donde, además de los 15 representantes departamentales de la Federación, están los ministros de Hacienda, Agricultura, Comercio Industria y Turismo y Departamento Nacional de Planeación. Finalmente se conciliará una terna que tiene que ser aprobada por el Comité Nacional de Cafeteros.
 
Por ahora los representantes están terminando de estructurar el perfil que deberá cumplir la persona que se elija durante el congreso extraordinario. Si bien el perfil definitivo estará listo en más o menos dos semanas, por ahora hay consenso en que el nuevo gerente debe, por supuesto, conocer cómo funciona el sector y los negocios internacionales, propender por la unidad del gremio, tener buenas relaciones con los productores y con el Gobierno.
 
Fuentes cercanas a la Federación comentaron a este diario que es casi seguro que ninguna de las personas que conforman, o conformarán, la lista oficial cumplirá con el 100% del perfil, pues es muy difícil simpatizar a la vez a productores, industria, exportadores y Gobierno. Asimismo es posible que se arrojen nombres de personas idóneas a las que, a la postre, no les interese el cargo.
 
“Los 15 representantes de los comités estamos en la misma tónica y muy unidos para buscar ese nuevo gerente. Eso fue lo más valioso de la reunión”, dijo Jorge Julián Santos, representante de los cafeteros de Santander. Respecto a la actitud que debería asumir el nuevo líder frente a los resultado de la Misión Cafetera, Santos opinó que, si bien hay elementos con los que no está de acuerdo, es un documento que “tanto el gerente como el comité directivo deben analizar”.
 
En el mismo sentido Carlos Cardona, representante del Quindío, opinó que de la Misión se puede “rescatar lo rescatable”. Agregó que en la agenda debe seguir la reducción de costos para los cafeteros. “Se pasó el primer semestre, se recogió el 45% de la cosecha y los cafeteros tuvieron remuneración muy baja debido a los costos de la mano de obra”. Dice que los trabajadores se quedaron con el 60% del valor de la arroba de café y que a los cafeteros les quedó sólo el 40%. “Por eso se ha pedido que se reactive la PIC (Protección del Ingreso Cafetero)”.
 
La terna de Dignidad Cafetera
 
En diálogo con este diario, Óscar Gutiérrez, coordinador de Dignidad Cafetera, explicó que los ternados por el movimiento que lidera fueron escogidos por su conocimiento del sector y por defender a los productores.
 
Los candidatos son Orlando Beltrán, dirigente cafetero del departamento del Huila, quien “sabe y conoce el negocio”, según Gutiérrez; Luis Gonzaga Cadavid, que ha pertenecido al comité departamental de Caldas, y de quien Dignidad Cafetera también destaca su conocimiento de la caficultura, y Aurelio Suárez Montoya, “que aunque no es productor cafetero, es estudioso y analista de los temas agrarios y en particular de los cafeteros”, explicó Gutiérrez.
 
La terna de Dignidad se dará a conocer a través de la representación que tiene el movimiento en el Comité Nacional de Cafeteros. “Quisiéramos que fuera un proceso en el que realmente fueran los cafeteros quienes definan su gerente, pero desgraciadamente tenemos el problema de que por los estatutos el Gobierno Nacional mete la mano”, añadió el dirigente.
 
Estos son algunos de los nombres que suenan para la gerencia de la Federación de Cafeteros
 
José Antonio Ocampo
Economista y sociólogo de la Universidad de Notre Dame, fue ministro de Agricultura y lidera la Misión Rural, cuyos resultados se conocerán este año. El déficit habitacional de 61,4% en el campo es uno de los hallazgos que ha arrojado el estudio.
 
Juan Camilo Restrepo
Conservador y abogado de la Universidad Javeriana, fue el primer ministro de Agricultura de Juan Manuel Santos. Durante su gestión, entre otras cosas, puso contra las cuerdas a Fedegán y se mostró como defensor de la restitución de tierras.
 
Roberto Pizarro
Ingeniero civil de la Universidad de los Andes, estuvo vinculado por más de 30 años a la Federación de Cafeteros, fue vicepresidente financiero y ejecutivo del Banco Cafetero y director del Comité Departamental del Valle del Cauca, entre otros.
 
Juan Esteban Orduz
Abogado de la Universidad del Rosario, se desempeña como director de la oficina de la Federación de Cafeteros en Nueva York. Ha sido calificado como el más opcionado para ocupar el cargo gerencial.
 
Constanza Mejía de los Ríos
Ingeniera industrial de la Universidad Nacional Sede Manizales, es gerente de la fábrica Buencafé Liofilizado de Colombia, en Caldas, desde 2009 y ha estado vinculada a la Federación Nacional de Cafeteros por más de 25 años.
 
Luis Eduardo Gómez
Tras anunciar su renuncia a la presidencia de Finagro, Luis Eduardo Gómez respondió entre risas y sin comentarios a la pregunta que le hizo este diario en diciembre sobre si “le sonaba” la gerencia de la Federación. Gómez fue asesor de la gerencia de la FNC y su representante en Asia.
 
 

jueves, 21 de mayo de 2015

Cambios cafeteros


Editorial 
El Espectador
20 de mayo de 2014

EL RETIRO DE LUIS GENARO MUÑOZ de la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros ha causado numerosas reacciones. Muchos de sus contradictores gremiales han respirado con alivio, en tanto que buena parte de la dirigencia cafetera ha lamentado su decisión. 

Observadores y analistas, entre ellos el director de la misión del café, Juan José Echavarría, han visto en la salida de Muñoz una oportunidad para exponer sus tesis provocadoras, que en esencia buscan cortar cualquier nexo del Estado con la Federación. Seguramente en las próximas semanas, cuando surjan más nombres para reemplazar al gerente en medio del debate asociado con las elecciones regionales y con un incierto precio internacional del grano, tendremos más perspectivas y posiciones sobre el debate cafetero.
 
Para entrar en ese debate, sin embargo, conviene revisar lo que deja el gerente que se retira, que no es poco. En estos seis años en que estuvo a cargo del gremio cafetero enfrentó una revaluación persistente, un ataque de roya sin precedentes y una ola invernal que tuvo un significativo impacto en la cosecha. En medio de esas condiciones complejas logró una reconversión cafetera sin precedentes en la historia de Colombia. Renovar más de 3.300 millones de árboles, la mayoría resistentes a la roya, no es tarea fácil, y ningún otro sector lo ha logrado. El cambio en las cifras de productividad y de cosecha es, sin duda, su principal ejecutoria, y las cifras no mienten.
 
Empero, se nos antoja que el más significativo de los logros institucionales de Luis Genaro Muñoz fue la profundización de la democracia cafetera. Propios y extraños, contradictores o no, deben reconocer que el mayor activo de la Federación y sus comités de cafeteros es su legitimidad, reflejada en una participación electoral para elegir sus cuadros directivos que supera el 67%. Muñoz habrá de ser recordado como uno de los gerentes quizás más cuestionados por sus representados, pero a su vez como el que más trabajó para que el gremio fortaleciera su democracia y sus elecciones.
 
En el debate sobre el futuro de la Federación, entonces, conviene tener una conversación más profunda sobre las instituciones cafeteras, que reconozca sus avances, sus retos, su necesidad de reformarse, claro, pero también sus limitaciones. Un debate que defina las expectativas y su capacidad de acción en el mundo de lo real. Como durante muchos años la Federación reemplazó al Estado en las zonas cafeteras, aún hoy muchos, sobre todo en las regiones, piensan que es quien determina el precio del café y quien, además, todo lo debe hacer y todo lo tiene que resolver.
 
Aunque hoy no tiene los recursos para seguir haciéndolo, ni en un mundo ideal es conveniente que nadie reemplace al Estado, la Federación y sus comités de cafeteros constituyen una institucionalidad excepcional en la Colombia rural que sería lamentable desconocer de tajo porque no exista tal cual en otros lugares del mundo, que es la idea que viene haciendo camino. Un país con las inequidades que vivimos, donde el Estado ha sido un ausente permanente en el campo, difícilmente va a alcanzar el desarrollo rural deseado con una simple receta de libre mercado y privatización. La limitada capacidad de actuar que han demostrado el actual y los anteriores gobiernos en las zonas rurales —fuente y alimento del conflicto armado— hace necesario valorar la institucionalidad cafetera de una forma más profunda. Es importante que el proceso de selección del nuevo gerente no se tome a la ligera y contribuya a fortalecer la institución. Colombia no puede darse el lujo de sacrificar una institución que tiene arraigo y capacidad de gestión en el campo, cuando eso es lo que más falta hace allí.


 

lunes, 18 de mayo de 2015

'No más papá Estado para los cafeteros': Juan José Echavarria


Director de misión cafetera propone privatizar la actividad. Dice que Federación afecta al gremio.

El Tiempo
Yamit Amat 
16 de mayo de 2015

Foto: Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO
Juan José Echavarría cree que el cambio de gerente en la Federación debería aprovecharse para hacer reformas grandes.
Privatizar la industria cafetera del país y terminar con la actual Federación Nacional de Cafeteros propone Juan José Echavarria, director de la misión cafetera que el presidente Juan Manuel Santos integró para realizar un estudio general sobre la industria cafetera nacional.

Echavarría, excodirector de la Junta del Banco de la República, empleó dos años junto a ocho comisionados más, y con expertos investigadores, para estudiar el funcionamiento del mercado del café.
“No más papá Estado para el mundo cafetero”, pide Echavarría.

“La Federación es un exportador ineficiente que utiliza su poder oligopólico para fijar un precio bajo de compra de café”, dice Echavarría, en un descarnado análisis de la situación cafetera del país.

La siguiente es la primera entrevista que Echavarría concede desde cuando fue nombrado jefe de la misión. Valerosamente, admite que la Federación, como está estructurada hoy, le hace daño al gremio.

“Colombia perdió su participación en el mercado mundial cafetero, pues pasamos de exportar el 18 por ciento de ese mercado, a comienzos de los 90, a solo 8 por ciento hoy. Para recuperar nuestra antigua participación, deberíamos exportar 25 millones de sacos, en lugar de los 12 millones que hoy vendemos en el exterior”.

En su opinión, ¿qué pasó?

Colombia perdió participación porque la productividad cafetera se estancó 20 años, cayó con la crisis de 2008-2009. Esa productividad creció dramáticamente en Vietnam y Brasil, y en menor medida en Perú, Honduras, Nicaragua, India e Indonesia, entre otros. Cuando terminó el Pacto Mundial Cafetero, en 1989, todos los países, excepto Colombia, desmantelaron las poderosas instituciones cafeteras existentes. Aquí conservamos una entidad que codiseña la política cafetera; mantuvimos un monopolio que compra cerca del 35 por ciento de la producción nacional, que regula y exporta al mismo tiempo, y que compite inequitativamente con el resto de productores y exportadores. Mantuvimos un mercado sobrerregulado en comparación con otros países.

¿Cuál es la salida a la actual crisis cafetera?

El presidente Santos integró la misión cafetera, que yo presidí, para realizar un estudio serio sobre el café. Comisión muy heterogénea, con visiones muy diversas sobre la caficultura del país. La secretaría técnica produjo ese documento, y ocho de sus nueve miembros lo aprobaron por estar de acuerdo “en lo fundamental”.

¿La misión proponía el marchitamiento de la Federación?

Lo que propuso en el área institucional fue separar las funciones de la Federación entre la actividad comercial y las demás. Si el gremio quiere exportar café, que lo haga, pero paga impuestos y no recibe subsidios del sector público para ello. La otra parte de la actividad gremial debería concentrarse en elevar la productividad, mejorar el servicio de extensión y promover la imagen de los cafés colombianos en el exterior. Uno de los comisionados habló incluso de convertir a la Federación en el Proexport de los cafeteros.

¿El actual sistema cafetero de Colombia funciona mal?

Parte de ese sistema funciona mal, aun cuando también debe destacarse la fortaleza de algunos de los comités regionales o de Cenicafé, el centro de investigación. Pero el arreglo institucional que hoy tenemos es el mismo de 1989, creado para un mundo diferente, un mundo con pactos cafeteros, un mundo que desapareció hace 25 años. No es el que hoy necesita el país. No me gustan los monopolios públicos ni los privados. Además, el modelo que tenemos es bastante perverso, y castiga a los productores pequeños y pobres. Beneficia a la Federación y en algunas oportunidades a los exportadores privados.

¿Los grandes beneficiados del esquema son los exportadores y no los productores?

Exactamente. La Federación es un exportador ineficiente que utiliza su poder oligopólico para fijar un precio bajo en el mercado local. No pierde dinero, pero quien paga es el pequeño productor. Lo peor es que el exportador privado va en coche y paga ese mismo precio bajo. Eduardo Lora calcula que la contribución cafetera de seis centavos de dólar por libra lleva a que el productor pobre pague por las ineficiencias de la Federación.

¿Cuánto le vale al Estado mantener la Federación?

Para cubrir el déficit del Fondo Nacional del Café, habría que duplicar o triplicar la contribución cafetera. Ello no se hace, y al Gobierno le toca cubrir el resto. El Gobierno pone más dinero que el gremio en mantener la actual “institucionalidad”.

Entonces, ¿qué hacer con lo que usted llama la “institucionalidad”?

Primero, si el gremio quiere exportar, que lo haga, como cualquier exportador privado, pagando impuestos, sin subsidios del Estado; segundo, la Federación-Fondo Nacional no puede ser juez y parte: no puede exportar y regular al mismo tiempo. Tercero, el mercado de café está hoy sobrerregulado cuando se compara con cualquier otro país del mundo. En Brasil, todo exportador puede vender en el exterior todo tipo de café, sin pedir permiso al Gobierno, sin pedir permiso a nadie. Proponemos separar cobijas: que el Estado decida la política cafetera y los cafeteros operen como cualquier otro gremio.

¿Y la Federación?

Si el gremio cafetero quiere mantenerla en su estado actual, que lo haga, pero con su dinero y no con nuestros impuestos. La Federación es una institución muy costosa, y la mayoría de los cafeteros son muy pobres.

En este momento, los cafeteros están hablando del restablecimiento del Programa de Protección al Ingreso Cafetero, PIC.

Como el que hubo, de ninguna forma. Hay un trabajo muy serio de Roberto Steiner que muestra que el 10 por ciento de los cafeteros (ricos) recibieron el 60 por ciento del PIC. Ello significa que los cafeteros pobres poco recibieron. Hay propuestas adicionales. En Brasil, por ejemplo, todo agricultor ‘paga’ el 3 por ciento de su venta agrícola, y ese dinero va a su cuenta pensional.

¿La coyuntura del retiro del doctor Luis Genaro Muñoz de la gerencia de la Federación debería ser usada para aplicar reformas que propuso la comisión?

Obviamente. Una federación que haga su trabajo en productividad, en servicio, y otra que exporte: dos mundos separados. Hay que concentrar todos los esfuerzos del mundo institucional cafetero en el tema de productividad y costos. Hay que eliminar la sobrerregulación en café. Hay que moverse en nichos especiales. Para exportar café no se requiere un semi-monopolio estatal. Hay que abrirnos más al mundo moderno del café. Hay que recuperar nuestra participación en los mercados mundiales (25 millones de sacos), pero produciendo café en forma rentable. Solo así será posible eliminar pobreza en las zonas cafeteras.

El saliente gerente de la Federación dijo que el informe de la misión cafetera que usted presidió no tenía nada nuevo…

Eso dijo al comienzo, y luego se puso furioso con lo que dijo la misión. Insultos, gritos y un manejo indebido de documentos que estaba prohibido citar.

¿Por qué fue tan peyorativo contra usted Luis Genaro Muñoz?

Parece que no le gustaron mucho las ideas de la secretaría técnica, apoyadas por la comisión. No nos gusta el cambio aun cuando sea necesario. Los tiempos del pacto cafetero nunca volverán.

¿Por qué no se ha adoptado ninguna de las propuestas de la comisión?

Recién entregamos el informe, y lo que presidente Santos quiere es una discusión amplia sobre café. Además, el impacto que tengan nuestras propuestas se verá en el 2016, cuando se firme el nuevo Contrato Cafetero. De todas formas, muchas de las reformas consideradas son dolorosas y difíciles. El gremio cafetero debe ser un gremio normal, sin prebendas ni subsidios.

¿Deberían retirarse los ministros del Comité Nacional de Cafeteros?

Claro. El Gobierno es un mal socio para los cafeteros, y aún más en las reformas de largo plazo que requiere el sector, relacionadas, por ejemplo, con cambios en productividad y con reducciones de costos. Los gobiernos piensan en períodos de cuatro años. El gremio cafetero debe independizarse, encargarse de su destino, nombrar su gerente y descentralizarse. En este momento, el Estado aporta un montón de dinero a la institucional cafetera, y no sabemos bien cuál es su destino final. El sector cafetero representa 3 por ciento del producto interno bruto (PIB) y el 5 por ciento de las exportaciones del país, y no existe razón para que cuatro ministros tomen las decisiones conjuntamente con el gremio. Pero, aún si representase el 70 por ciento de las exportaciones, ¿a quién se le ocurre pensar que debe existir una federación de petróleo a la cual asistan cuatro ministros?

¿Parece usted partidario de privatizar totalmente al sector cafetero?

Sí, claro, como cualquier gremio, como se hace hoy en la mayoría de los países cafeteros, y en todos los países cafeteros exitosos. En Brasil, hoy, los productores recuerdan como pesadilla cuando los ministros mandaban en el mundo cafetero.

¿Y eso es lo que pasa hoy en Colombia?

Sí, señor. Los cafeteros deben manejar su café. El Estado diseña la política económica, y ellos producen, compiten y exportan en un mundo muy dinámico, donde el café ya no es un bien primario normal. El Estado se debe encargar de la pobreza en las zonas cafeteras, de las carreteras y de las escuelas. Y los cafeteros, que se dediquen a aumentar la productividad, para competir en el mundo, y a utilizar la contribución cafetera para fortalecer a Cenicafé, al Servicio de Extensión y a promover los cafés de Colombia en el exterior.

¿El año entrante se vence el Contrato Cafetero, que cada diez años Gobierno y cafeteros renuevan. ¿Qué se debe hacer en su opinión?

El Contrato Cafetero es un pacto entre el Gobierno y los cafeteros a través del cual se fijan las reglas de juego del Fondo Nacional del Café, la institucionalidad cafetera y la contribución cafetera que se da a la Federación. El nuevo contrato tiene que tomar en cuenta el nuevo mundo. Ese contrato, si se firma, debe tomar muy en cuenta las recomendaciones de la comisión.

¿Acabar con la regulación de mercado cafetero?

Sí. Fijar reglas de juego claras y evitar claras incompatibilidades: quien exporta no puede regular. Se trata además de un mercado sobrerregulado. Y nos ha ido mal con respecto a un grupo relativamente amplio de países exitosos.

¿Usted cree que la Federación debe ser el gran comprador interno del café?
A mí no me gustan los monopolios públicos. Me parece un esquema muy inconveniente. Ni siquiera existen hoy en Vietnam, un país socialista.
¿Usted no quiere que la Federación compre?

Solo en aquellos lugares en que hay pocos compradores. Solo allí debe existir la llamada garantía de compra. ¿Por qué tener garantía de compra en Cartago o Pitalito, cuando allí existe un mercado muy dinámico de compradores y vendedores? ¿Y cuánto cuesta el andamiaje institucional para mantener más de 500 puntos de compra en el país? Le repito: la contribución cafetera de 6 centavos de dólar por libra no alcanza sino para financiar la mitad de lo que vale la Federación.

¿La Federación Nacional de Cafeteros debería ser una entidad privada?

Claro, y que el gremio cafetero tome en sus manos el manejo de su mundo cafetero. Como dije, los gobiernos son malos socios para la productividad.

Es decir, ¿privatizar la industria del café?

Sí. Ahora bien, puesto que existen recursos parafiscales, el Ministro de Agricultura o su delegado podría participar en algunas de las discusiones del gremio relacionadas con el uso de esos aportes estatales. ¿Usted se imagina al Ministro de Hacienda presidiendo la Andi? No más papá Estado.

¿Para usted qué es lo más importante hoy para los cafeteros?

Que el café sea rentable.Está en juego la vida digna de 500.000 familias cafeteras, muchas de ellas muy pobres. Quien logre que esta situación cambie, mediante la producción rentable de café, debe considerarse un héroe nacional.

Es decir, paradójicamente, la Federación de Cafeteros le hace daño al cafetero.

Sí. Un daño enorme. Para entenderlo basta ver lo que hacen los países exitosos: todo lo contrario de Colombia. Se malgastan muchos recursos con ese esquema y se condena a la pobreza a 500.000 familias cafeteras.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO


domingo, 17 de mayo de 2015

Piden reformas al sector cafetero


La fuerte división que vive la dirigencia cafetera en Colombia puso a los expertos en la materia a hablar claro y de frente sobre lo que necesita el sector.

El Espectador
14 de mayo de 2014




No se trataba sólo de cobrar la cabeza del presidente de la Federación, como sucedió el miércoles en la tarde cuando Luis Genaro Gutiérrez, quien había liderado el gremio durante seis años, tomó la decisión de dar un paso al costado. Se trata de darle un vuelco a la institucionalidad.
 
Rubén Darío Lizarralde, exministro de Agricultura, dejó claro que lo que hay que hacer en Colombia es “reestructurarla”. Y por eso explica que “es fundamental que el documento que produjo la Misión Cafetera no sólo se publique, sino que se discuta, porque yo personalmente creo que en función de esa discusión van a salir cosas muy importantes para propiciar esa reestructuración de la que hablo, de todo el sector”.
 
¿A qué se refiere? “Hay que ver, por ejemplo, el precio, porque dicen que el precio se ha caído dentro del país un 25%. Debemos analizar cuánto de ese café es verdaderamente colombiano, porque una cosa es que se caiga el precio interno y consumamos café importado, y otra cosa es el precio internacional y cómo se transa afuera. Se debe observar cuánto le cuesta al cafetero sacar ese café y exportarlo. Hay que revisar toda la cadena de valor para saber en dónde están los costos que no contribuyen a nada y que se deben eliminar. Hay que hacer un análisis de fondo antes de tomar cualquier decisión”.
 
Pero, de acuerdo con Óscar Gutiérrez, de Dignidad Cafetera, el gran problema está en el estatuto cafetero, por que es “antidemocrático”, advierte. “En Colombia vale más el voto de tres productores grandes que de 5.000 pequeños, a eso me refiero con antidemocrático. Al final el gobierno Santos volverá a poner a un dirigente que haga lo que ellos quieren y seguiremos en las mismas”.
 
Por eso, dice que el cambio estructural se dará el día que sean los mismos cafeteros los que escojan su líder, que sea capaz de bajar las tasas de los créditos, visibilice los altos precios de los fertilizantes y que, además, democratice la Federación. “Por eso hicimos Dignidad  Cafetera. Hay que hacer una gran movilización que busque la democratización”.
 
Lizarralde, por su parte, dice que hay que dejar de pensar sólo en subsidios como una solución sectorizada al agro y la tarea está en tecnificar el campo para que sea competitivo tanto internamente como de cara al comercio internacional. “Algo que ya han logrado los floricultores. Deberíamos seguir ese ejemplo”. 



viernes, 15 de mayo de 2015

Terminó la cosecha de Luis Genaro Muñoz


El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros propuso un “relevo institucional”, pero el acto fue visto como una renuncia. Aunque su cabeza era una de los pedidos para evitar el paro del sector, Dignidad Cafetera dice que la manifestación para mitad de año sigue en pie.


El Espectador
Óscar Güesguán Serpa

En Twitter: @oscarguesguan
13 de mayo de 2015

Luis Genaro Muñoz siempre contó con el apoyo de las mayorías en los comités cafeteros, pero esta vez prefirió dar un paso al costado. / Cristian Garavito - El Espectador

Seis años duró la gestión de Luis Genaro Muñoz en la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Ayer, durante el comité directivo de la entidad, el dirigente propuso un relevo institucional en la gerencia que fue aceptado por los representantes de las regiones cafeteras de Colombia.
 
Aunque la discusión sobre su salida de la agremiación se venía dando desde hace más de un año, Muñoz Ortega había manifestado su deseo de continuar en el cargo, por esta razón la noticia tomó por sorpresa al sector. 
 
El representante del comité directivo por Norte de Santander, Alfredo Yáñez Carvajal, aseguró que “lo importante, en este momento, es mantener la confianza del mercado internacional sobre todo porque en el mundo se están fusionando los compradores de café  y van a quedar tres o cuatro. No se puede crear incertidumbre”, advirtió.
 
Mientras se lleva a cabo el proceso para elegir al nuevo gerente de la FNC – para lo que sería necesario citar a un congreso cafetero extraordinario o se esperaría al que anualmente se hace en noviembre –, según los estatutos de la entidad, Luis Felipe Acero, gerente administrativo, quedará designado de manera interina.
 
 Si bien muy pocas personas del sector se atreven a hablar sobre candidatos para este cargo, de tiempo atrás se venían barajando nombres como el del actual embajador de Colombia ante el Reino Unido Néstor Osorio, el director de Corpoica Juan Lucas Restrepo, el mismo Acero y el representante de la FNC en Nueva York Juan Estéban Orduz.
 
“El problema ahora es que en río revuelto, el presidente Santos termine haciendo ganancia de pescadores y ponga un gerente que aplique las recomendaciones  de la Misión del Café. Quien llegue al cargo debe tener un perfil bien difícil de conseguir, porque hay que aclarar: este es un gremio que no nombra gerente sino que lo elige el Gobierno”, aseguró el representante de Dignidad Cafetera, Óscar Gutierrez. 
 
En todo caso, quien sea elegido recibirá una entidad con avances que muy pocas personas dentro del sector cafetero han dejado de reconocer. Entre ellos, la renovación de 612 mil hectáreas, el aumento de la tecnificación del parque cafetero de 86% en 2008 a 96% finalizando el año pasado y un evidente crecimiento de la producción que pasó de 7,8 millones de sacos entre enero  y diciembre de 2009, a 12,1 millones en el mismo periodo de 2014. Sin embargo, también hay un sentimiento unánime de que se necesita una renovación en la dirigencia del gremio cafetero. 
 
Para el exministro de Agricultura, Francisco Estupiñan, “había una situación de ingobernabilidad, la división era muy profunda entre los comités cafeteros que querían un cambio. Este es un proceso muy importante porque es necesario que las organizaciones se oxigenen, que venga gente nueva y una nueva orientación”.
 
Muñoz Ortega, quien a partir del 1 de junio dejará el cargo, generó inconformidad tanto en los productores, quienes aseguraban que era demasiado condescendiente con las solicitudes del Gobierno, como con el Ejecutivo pues, como dice Estupiñan, fue muy renuente al llevar a cabo las sugerencias hechas en la Misión Cafetera dirigida por Juan José Echavarría y solicitada por el presidente Santos.
 
Tras este nuevo proceso, según uno de los analistas consultados por El Espectador, también habría una intención del Ejecutivo de apaciguar la marea ante una movilización advertida por Dignidad Cafetera para mitad de año. “Se trata de un contentillo”, puntualizó.
 
“Los cafeteros están pidiendo otro PIC, antes de decidir si se les da o no, hay que mirar cómo está estructurado el negocio, cuánto le cuesta al cafetero. Se quejan de que no hay mano de obra,  por eso hay que revisar si es el momento de empezar a cultivar café en los llanos para cosecharlo con maquinaria y no con mano de obra directa”, manifestó el exministro de Agricultura, Rubén Dario Lizarralde. 
 
Por ahora, la realidad internacional es que se avecina la recuperación de la cosecha cafetera de Brasil, que produce el 33% del grano en el mundo, potente jugador del negocio.  ¿Cómo deberá maniobrar Colombia frente a ese panorama  en medio de  esta crisis institucional local? 


miércoles, 18 de marzo de 2015

Astrid Medina Pereira, caficultora del Tolima, gana Taza de la Excelencia 2015


31 lotes de café participarán en la subasta electrónica que se llevará a cabo el próximo 23 de abril, en la que compradores de todo el mundo se disputarán los mejores cafés de este año en Colombia.

El concurso anual se ha traducido en mejores ingresos para los productores con mejores puntajes que vendido su café ante compradores internacionales que buscan calidad y diferenciación.


La emotiva ceremonia de premiación tuvo lugar en foro, en la capital tolimense. Un grupo de 25 jueces internacionales eligió a los mejores.








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Ibagué, Tolima, marzo 13 de 2015 (Prensa FNC) 

Astrid Medina Pereira, caficultora del corregimiento de Gaitania, municipio de Planadas, departamento del Tolima se convirtió hoy en la ganadora de la versión número 13 del concurso Taza de la Excelencia Colombia, en una emotiva ceremonia que tuvo lugar en el Centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo de la capital tolimense.

Con una calificación de 90,2 puntos, el café de Astrid Medina, propietaria de la finca Buenavista, vereda San Miguel, se impuso entre los 59 finalistas de siete departamentos que disputaron la etapa final del concurso. 

Gilberto Rojas Mosquera, de Acevedo, departamento del Huila, ocupó el segundo lugar con 89,625 puntos y Raúl Durán, también de Planadas, Tolima, ocupó el tercer lugar, con 88,85 puntos.

Un total de 31 lotes, que obtuvieron más de 85 puntos en la escala de la Asociación de Cafés Especiales de Estados Unidos (SCAA en inglés), tendrán derecho a participar en la subasta electrónica que se llevará a cabo el próximo 23 de abril, en la que compradores de todo el mundo se disputarán los mejores cafés de este año en Colombia.

La subasta electrónica, en tiempo real, se podrá seguir en vivo a través de la página www.cupofexcellence.org.

“Significa un triunfo maravilloso, gracias a Dios hemos ganado y al café hay que apostarle porque el café es maravilloso y no lo podemos dejar dañar”. Ella describe su café como suave, dulce. Esto significa un mejor porvenir para Gaitania y para Planadas. Las mujeres somos muy grandes y muy guapas. Ser caficultor cuesta, pero es un sueño maravilloso. Mi café porque llevamos buenas prácticas”, afirmó esta mujer, ejemplo de entrega y tesón.

La ganadora reconoció de manera especial el trabajo de la Federación de Cafeteros a través del Servicio de Extensión Rural, por el acompañamiento permanente que hace a los cultivadores. Astrid Medina le dedicó el triunfo a sus hijos Dayana Durán Medina y Raúl Alejandro Durán Medina, además de a su esposo Raúl Durán y su fallecido padre.

Vale la pena anotar que Raúl Durán quien obtuvo el tercer lugar es el suegro de la caficultora que se alzó con el Premio Presidencial de la Taza de la Excelencia 2015.

Tras una etapa de preselección y una etapa de selección nacional, un selecto grupo de 25 jueces internacionales, procedentes de países como Australia, Canadá, China y Japón, entre otros, fue el encargado de evaluar y seleccionar los mejores puntajes con base en criterios de calidad como fragancia, aroma, acidez, dulzura, limpieza de taza, sabor, sensación en boca, balance y sabor residual, sin saber el origen de las muestras para garantizar la transparencia del proceso.

De los 343 lotes inscritos en esta edición del concurso, en la primera fase fueron preseleccionados 121 lotes que obtuvieron un puntaje igual o superior a 85 puntos y clasificaron a la segunda fase (selección nacional).

En esa nueva etapa fueron seleccionados los 59 lotes provenientes de siete departamentos cafeteros que fueron evaluados esta semana por el jurado internacional.

Los 31 lotes que irán a subasta, por departamentos, quedaron distribuidos así:

Huila: 19
Tolima: 7
Norte de Santander: 4
Antioquia: 1

Dentro de este grupo, se presentaron tres empates, en los puestos 17, 15 y 7.

La ceremonia estuvo presidida por el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz Ortega y contó la presencia de Juan Valdez, quien siguió paso a paso el evento junto con sus colegas cafeteros.

Los 30 jurados y observadores, apreciaron muestras de la música y el folclor colombiano, interpretado por maestros del Conservatorio del Tolima y la agrupación Cultural y Artística Tradición Folclórica.

Qué persigue la competencia

El concurso anual Taza de la Excelencia se ha traducido en mejores ingresos para los productores que han alcanzado los mejores puntajes y vendido su café en la subasta electrónica internacional. El año pasado, la ganadora del certamen, Carmen Cecilia Montoya, caficultora de Urrao, Antioquia, subastó su café a un precio récord de US$45,70 por libra.

La competencia, que estimula la producción de cafés de la más alta calidad en Colombia y ayuda a visibilizarlos ante compradores internacionales, es organizada por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), como parte de su estrategia de diferenciación, valor agregado y posicionamiento, y The Alliance for Coffee Excellence, organización internacional que diseña y aplica las reglas y estándares del certamen.

Sin embargo, la importancia de este evento va más allá de las ventas de cafés excepcionales en mercados de prestigio. Mediante el concurso, se posiciona el café colombiano en los segmentos de baristas independientes y en los de más alto crecimiento de la industria, dando a conocer las denominaciones de origen regionales y la diversidad de microclimas que hacen al Café de Colombia un producto ideal y versátil en los mercados más sofisticados y diferenciados.

“Este es uno de esos eventos que le cambia la vida a las personas. Tenemos claros ejemplos, como el de don Arnulfo Leguízamo del Huila o Carmen Cecilia Montoya de Antioquia que han vendido sus cosechas a precios muy superiores a los normales gracias a su esfuerzo y dedicación. Nuestra meta es que todos ustedes, quienes están aquí como finalistas y quienes aún no hayan accedido a las fases finales del concurso, cambien sus vidas para bien” dijo el Gerente General de la Federación de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz Ortega Durante su intervención en la ceremonia de premiación del evento.

Además, con estrategias complementarias dirigidas a proveer información adicional sobre la importancia del origen se ha creado una comunidad virtual de cerca de 3.800 profesionales del café de todos los continentes interesados en la información asociada con el origen y su efecto en los cafés especiales colombianos.

La importancia del valor agregado para el productor

Para la Federación de Cafeteros, un café es especial cuando el consumidor percibe y valora alguna característica que lo diferencia de otros cafés, por la cual está dispuesto a pagar un sobreprecio que llegue al bolsillo del productor.

Entre 2009 y 2014, la venta de cafés especiales por parte de la Federación se tradujo en el pago de primas de calidad a los productores por 115 mil millones de pesos.

En ese mismo periodo, fueron exportados 10,7 millones de sacos de café con valor agregado (FNC, Buencafé y Juan Valdez).


viernes, 6 de marzo de 2015

La perspectiva cafetera del desarrollo rural



¿Hay un ejemplo en la caficultura para el futuro del campo?

El gerente de la Federación de Cafeteros tercia en el debate que sobre la modernización de Colombia abrieron dos artículos de James Robinson, de la Universidad de Harvard, en El Espectador. 

El Espectador
5 de marzo de 2015
Luis Genaro Muñoz *


La perspectiva cafetera del desarrollo rural


A finales del año pasado y a principios de este, el reconocido economista James Robinson, coautor con Daron Acemoglu del famoso libro “Por qué fracasan los países”, publicó en El Espectador dos artículos sobre Colombia que de inmediato llamaron la atención de políticos y economistas. En ellos, “¿Cómo modernizar a Colombia?” y “Colombia, ¿Esta vez es diferente?” expuso sus argumentos sobre la manera cómo el país podría encontrar la vía más óptima para el desarrollo rural. Quisiera exponer el punto de vista que tenemos sobre sus opiniones en la Federación, como una manera de contribuir a un debate de gran importancia, en el cual jugamos un papel de primer orden.

El profesor Robinson señala que para modernizar a Colombia debemos alejarnos de la solución “impracticable” de la redistribución de tierras, apartándonos de un utópico desarrollo rural. Sostiene que lejos de distraerse en el campo, el país debería concentrarse en realizar mayores inversiones en educación para brindar a los jóvenes las oportunidades necesarias para transformar la sociedad en la que habitan. Buena parte de quienes han comentado los dos artículos del profesor británico han hecho énfasis en la necesidad de contribuir efectivamente al desarrollo rural reduciendo las tensiones y las dificultades que han generado la concentración de la tierra y la violencia en el campo, aspectos que sin lugar a dudas han sido el combustible de un conflicto que ya supera los 50 años.


Desde la perspectiva cafetera podemos asegurar que tanto la equidad del modelo agrario como la provisión de bienes públicos, en particular la educación, son dos elementos necesarios y no excluyentes para mejorar las condiciones de vida de la población rural. En otras palabras, el desarrollo rural y la equidad en el campo deben hacer parte de la Colombia moderna que describe el profesor Robinson y ser un soporte para contrarrestar los efectos negativos del conflicto.

En lo que tiene que ver con la equidad, es importante destacar que aunque en la zona cafetera la propiedad rural es menos concentrada, el coeficiente GINI de propiedad rural cafetera (0,70) es inferior al de la zona rural en su conjunto (0,86) e incluso inferior al promedio de América Latina (0,80), lo que hace absolutamente necesario complementar el acceso a la propiedad con el acceso a nuevas tecnologías, a variedades y sistemas de producción que se ajusten a su entorno, a la asistencia técnica y a los bienes públicos sectoriales que permitan a los cafeteros ser competitivos. Y sobre todo, al capital de trabajo que les permita ser altamente productivos, reducir sus riesgos y acceder al sistema financiero.

La equidad y la competitividad también dependen de la provisión de bienes públicos y el acceso al crédito para reconversión productiva. Precisamente en este renglón, en los últimos cinco años hemos logrado que más de 200.000 pequeños productores, que antes estaban marginados del sistema financiero, pudiesen renovar sus plantaciones accediendo al crédito. Así mismo a través de la Cédula Cafetera Inteligente hemos construido un modelo de inclusión financiera rural exitoso, permitiendo el acceso en solo tres meses, a más de 340 mil cafeteros a cuentas de ahorro.


Por otra parte, los caficultores pueden decir con orgullo que cuentan con un Servicio de Extensión conformado por cerca de 1.500 técnicos que brinda un exitoso modelo educativo basado en diferentes técnicas y con el uso de TIC. Por último, es necesario enfatizar en la importante tarea realizada por Cenicafé en lo referente a la innovación y desarrollo de variedades resistentes al cambio climático a las que cualquier productor puede acceder. Esto por mencionar solo algunos de los bienes públicos con que cuenta la caficultura.

Ahora bien, no solo se trata de proveer elementos de competitividad a través de bienes públicos sectoriales. Es en este contexto donde el tema de la educación toma una especial relevancia y se convierte también en un factor de cambio. En nuestro concepto, la educación no necesariamente debe implicar migración a la ciudad, ni las oportunidades económicas y desarrollo se limitan al mundo de lo urbano. En efecto, el habitante del campo también necesita oportunidades educativas que sean relevantes para su entorno, que lo hagan parte del progreso, y le permitan identificar oportunidades y mejorar su calidad de vida en el sector rural. Más allá de hablar de la educación” como un servicio genérico, debemos hablar de un modelo educativo que se ajuste a la infraestructura disponible en las veredas, que lleve eficientemente una plataforma educativa relevante y ajustada a lo que viven los habitantes del campo.

En este contexto, el Estado no puede ignorar la problemática de más de 11 millones de colombianos que habitan el campo, esperando a que el problema rural se marchite por sí solo. Estaríamos definitivamente perdidos si hoy que por fin, el Estado y la sociedad en su conjunto han vuelto sus ojos al campo, desaprovechamos como país esta oportunidad única e irrepetible de apostarle al desarrollo rural. Dar un salto de modernidad para el sector agrario sin duda requiere hacer una profunda transformación educativa para erradicar la pobreza en la periferia. Colombia necesita de un Estado efectivo para enfrentar tanto la problemática agraria como la revolución educativa, que como dije no creo que se trata de asuntos excluyentes.

Como bien cita el mismo Robinson, existen casos de países exitosos económicamente que se han basado en modelos de economía rural de pequeños productores y quizá en este punto nosotros no tengamos que buscar tan lejos. El economista y jefe de la Misión para la Transformación del Campo, José Antonio Ocampo, señala que el café ha sido la mejor demostración de que es posible generar desarrollo agrario a partir de la pequeña propiedad en Colombia.

Entonces, ¿cuáles son los modelos educativos relevantes para el campo? ¿Cómo vamos a lograr una ambiciosa meta que provea educación y oportunidades, cambios tecnológicos, convivencia y capital social en nuestra sociedad rural? Sin querer sugerir que tenemos la solución para cada problemática, sí podemos asegurar que la institucionalidad cafetera ha contribuido a desarrollar modelos exitosos de alianzas público-privadas que han contribuido a solucionar tan importante reto.

Desde hace varios años la Federación ha promovido el relevo generacional en la caficultura basados en modelos educativos innovadores, de tal forma que se les brinde a los jóvenes del campo las herramientas y conocimientos básicos para realizar empresas cafeteras exitosas y sostenibles. El programa Escuela y Café, y la adopción del modelo de Escuela Nueva en las escuelas rurales de Caldas no solo ha merecido importantes reconocimientos internacionales sino que incluso otros países como Vietnam, por sugerencia del Banco Mundial, han buscado replicarlos. Este modelo busca implementar una metodología que contribuya con el fortalecimiento de la calidad, cobertura y pertinencia de la educación rural a través de proyectos pedagógicos productivos. El Comité de Cafeteros de Caldas, pionero de esta iniciativa, ha expandido el modelo educativo desde la educación básica hasta la educación superior y construyendo puentes para la conexión laboral.

Son estas iniciativas de equidad, de bienes públicos cafeteros, de educación relevante en el entorno rural, las que constituyen la piedra angular del nuevo plan estratégico de la Federación, aprobado por los representantes gremiales del país en el último Congreso Nacional de Cafeteros. Esta nueva política de sostenibilidad busca contribuir decididamente en la transformación de la educación rural, promoviendo calidad, cobertura y pertinencia a través de modelos flexibles de educación formal y no formal basados en metodologías activas que generen y amplíen las competencias de la población rural. Se trata, en suma, de hacer una revolución educativa en el campo, de pensar que es posible generar en las regiones procesos virtuosos de desarrollo que se articulen con lo agroindustrial, con el comercio y los servicios incorporando cada vez mayores y mejores tecnologías que nos pongan en la senda de “la modernidad”.

Gerente General – Federación de Cafeteros *