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martes, 12 de septiembre de 2017

El mapa mundial del café se modifica por culpa del cambio climático


Algunas zonas de Latinoamérica que actualmente producen café podrían dejar de ser aptas para ese cultivo hacia 2050

La Vanguardia



Variedad de café producido en México (Yuri Cortez / AFP)

El cambio climático no acabará con las bebidas más consumidas del mundo -el café y el té- pero sí que alterará las zonas en las que se cultivan estos productos. El pasado mes de junio un estudio internacional indicaba que la mitad de los cultivos de café etíope se perderán este siglo por el cambio climático (ver La Vanguardia), y ahora una nueva investigación científica apunta que algunas zonas de Latinoamérica que actualmente producen café podrían dejar de ser aptas para ese cultivo hacia 2050 a raíz de los efectos del cambio climático. 

Los nuevos resultados forman parte de un estudio publicado (11 set.) en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). En la parte positiva, el estudio indica que algunas áreas en las que hoy no se produce el grano podrían utilizarse en el futuro para este cultivo, según esta investigación realizada por un equipo internacional.

"El estudio permite ver cómo el cambio climático podría modificar las áreas con capacidad de producir café, es decir, en qué zonas se perderá o ganará aptitud para este cultivo", dijo a Efe Pablo Imbach, investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical de Vietnam, quien lideró este trabajo.

El análisis incluye áreas "que en el futuro no tendrán un clima apto para la producción de café, así como aquellas que no lo tienen ahora pero lo podrían tener en el futuro", agregó Imbach. La comunidad científica sabe que el cambio climático causará cambios en los cultivos y en las especies polinizadoras, lo que tendrá consecuencias en la disponibilidad de alimentos y en la economía de los pequeños productores. "Sin embargo, no se había evaluado la manera en que los cambios en la distribución de las abejas se acoplaban a los cambios en la distribución de las áreas aptas para producir café", señaló el investigador.

Foto Mané Espinosa
En este estudio, el equipo creó un modelo con las distribuciones potenciales del café y de los polinizadores de ese cultivo bajo el clima actual y el que podría haber en un futuro en Latinoamérica.

Con ese modelo, buscaron comprender si las áreas que en un futuro serán aptas para la producción de café también serán adecuadas para las especies polinizadoras.

"Nuestros resultados sugieren que las áreas aptas para el café se reducirán entre el 73 y el 88 por ciento hacia 2050 en escenarios cálidos, una bajada entre el 46 y el 76 por ciento mayor a lo estimado en evaluaciones mundiales", indica el estudio.

"Aunque hallamos una reducción en la aptitud para el café y en la diversidad de las especies de abejas en más de un tercio de las áreas que en un futuro serán adecuadas para el café, todas las zonas albergarán potencialmente al menos cinco especies de abejas, lo que indica la continuación de los servicios de polinización", agrega el texto. Los resultados de la investigación sugieren que las pequeñas áreas que en el futuro serán más aptas para este cultivo estarán en zonas elevadas.

El cultivo de café es la base económica en muchas regiones del mundo (lightmemorystock / Getty)

En ese sentido, habrá una pérdida significativa de áreas aptas para el café en zonas con pocas montañas, como Nicaragua, Honduras y Venezuela, mientras que otros sitios verán una leve expansión. En ese segundo grupo aparecen México, Guatemala, Colombia y Costa Rica, según enumera el equipo de investigación.

Según Imbach, al simular los efectos del cambio climático sobre el café y las abejas, la comunidad científica puede "entender la magnitud y sitios en que ocurrirán estos cambios".

También a partir de un análisis con estas características, los especialistas pueden hacer recomendaciones a los productores "para apoyar su adaptación al cambio climático".

El investigador sostuvo que aún es necesario ver qué alternativas hay "para los medios de vida de los actuales productores de café en tierras que perderán aptitud para el cultivo" y los efectos que podrían generarse en las nuevas tierras aptas para el café. JEC
Artículo científico de referencia:
 
Coupling of pollination services and agriculture under climate change. PNAS. http://dx.doi.org/10.1073/pnas.1617940114. September 11, 2017.


Foto: Taylor Weidman / Bloomberg)
 
 

domingo, 10 de abril de 2016

Abejas y humanos, juntos contra el cambio climático


El País
25 de marzo de 2016 


Como aquella pequeña aldea de irreductibles galos “que resiste todavía y siempre al invasor”, en el árido Nordeste brasileño, una modesta especie de insectos sobrevive mientras muchas otras sucumben al calor y a la sequía: las abejas.

Los agricultores de la región perdieron la cuenta de cuántas reses han muerto en los últimos cinco años por la falta de agua. Pero las mil colmenas, con entre 60 mil y 120 mil abejas -nativas y africanas- a cargo de la Asociación de Apicultores de Carnaíba siguen produciendo.

El Nordeste de Brasil es una región extremadamente sensible al cambio climático, un fenómeno que tiende a intensificar la sequía y el calor recurrentes en la zona. Y los insectos polinizadores, a su vez, dan muestra de cómo está cambiando el clima del planeta.

"Las abejas van a sufrir con las altas temperaturas. También a causa del calor, las flores en algunas partes del mundo se están abriendo en diferentes momentos y los insectos no están ahí para polinizar", explica Nadine Azzu, coordinadora de proyectos de la agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y coautora de un reciente estudio sobre la importancia de las abejas en el rendimiento de los cultivos.
El informe concluye que es cada vez más importante encontrar maneras de mantener a las abejas activas todo el año. Principalmente porque de los 100 cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos en el mundo, 71 son polinizadas por esos insectos, según la FAO.

Los apicultores de Carnaíba han encontrado su propio camino. Tratan de preservar y multiplicar las plantas de la región, enseñar a los demás agricultores a convivir con las abejas y aprender incluso de los depredadores naturales de los insectos.

"El hombre no crea la abeja, es ella la que crea al hombre. Nos ayuda a mantenernos incluso cuando morimos, pues nos da la cera", dice Luiz Alves Siqueira, presidente de la asociación de apicultores. "Por más crítico que sea el año, jamás dejamos de producir", añade.

Si no hay suficiente comida, él y sus colegas cuelgan recipientes en los árboles con una mezcla de miel y agua potable.

“Cuando uno se torna apicultor, también se convierte en ecologista porque necesita mantener el entorno natural y mejorarlo aún más", dice Luiz.

En Carnaíba, la producción varía cada año – fueron 9 toneladas de miel en 2014, 8,5 toneladas en 2015 -, pero el resultado es siempre una miel muy sabrosa. Los apicultores también fabrican productos como propóleos, cera (utilizada en los cosméticos y la industria automotriz) y una especie de caviar a base de miel y especias.

La calidad de la producción y la organización de los apicultores llamaron la atención de instituciones como el gobierno de Pernambuco y el Banco Mundial, que llevan adelante el programa Prorural. A través de esta iniciativa, que beneficia a 4.000 familias en todo el estado de Pernambuco, los apicultores pudieron comprar equipos para modernizar la producción.

Gracias a esto, ya pueden vender miel y sus derivados dentro del estado y en el resto del país. "Quizá podremos exportar algún día", pronostica Luiz.

* Mariana Kaipper Ceratti es productora online del Banco Mundial.


jueves, 24 de julio de 2014

El cambio climático modificará la fragancia de las flores


El País
David García Vázquez
23 de julio de 2014

La variación del olor podría afectar al comportamiento de los polinizadores

Encinas, flores y jaras en el parque natural de Hornachuelos (Córdoba). / pedro retamar

El cambio climático conllevará severas sequías, subidas del nivel del mar y un sinfín de catástrofes por todos conocidas. Pero el aumento de temperatura también implicará otra alteración que, a primera vista, no parece muy perniciosa: la del aroma de las flores. A mayor temperatura, más producción de compuestos orgánicos volátiles de las plantas, aquellas sustancias químicas que desprenden y que determinan tanto la intensidad como la calidad de su olor. Un cambio que además de modificar la fragancia del planeta podría afectar a la polinización de las plantas.

Según las predicciones más optimistas del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), órgano dependiente de la ONU, la temperatura de la tierra podría aumentar en un grado a finales de siglo. Con esta previsión a la baja, las flores llegarían a producir 1,4 veces más de compuestos orgánicos volátiles. Y si las temperaturas llegaran a aumentar hasta cinco grados, el panorama más pesimista planteado por el IPCC, las plantas generarían hasta 9,4 veces más de sustancias aromáticas, según revela un estudio realizado por inves tigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).

No todas las flores reaccionarán igual al cambio de temperaturas. Las que ahora desprenden menos fragancias, como la de la encina, verán aumentar su producción de sustancias fragantes en mayor proporción que aquellas que ya son altamente aromáticas.

Además de este aumento en la producción de sustancias fragantes, algunas plantas también modificarán la composición de su perfume. Y el olor que desprenden las flores es, al fin y al cabo, uno de sus canales de comunicación con otros seres vivos, por lo que los científicos prevén que el nuevo aroma repercutirá en el comportamiento de algunos insectos polinizadores, sus auténticos reproductores.

“Hay polinizadores que confían en mayor grado del aprendizaje constante de las fragancias de las flores de su entorno, mientras que otros se basan en preferencias innatas. Por tanto, se espera que algunos polinizadores puedan adaptarse y responder de forma más dinámica que otros a los cambios en la composición química de los olores”, asegura Josep Peñuelas, investigador del CREAF.

Pañuelas advierte de que en pruebas realizadas se ha observado un mayor índice de fallo en los insectos cuando el aroma de la flor cambia, lo que pondría en peligro la reproducción de estas especies. Pero no todo son malas noticias para las plantas. Aquellas que aumenten la intensidad pero no modifiquen la calidad de su fragancia conseguirán estimular más a los polinizadores.

 

jueves, 1 de mayo de 2014

Paro agrario y cambio climático


El Espectador
29 de abril de 2014
Juan Pablo Ruiz Soto

El paro agrario tiene múltiples facetas y diversas motivaciones.


La producción agropecuaria ha recibido tratamientos muy diversos que van desde el abandono histórico a la producción campesina, principal abastecedor de alimentos en el país, hasta el apoyo desmedido a la producción de agrocombustibles, con precios de sustentación y excepción de impuestos. O el caso de la Federación de Cafeteros que llegó a definir la política monetaria y que en su afán de incrementar la producción consiguió recursos públicos para que, con crédito subsidiado y asistencia técnica, se impusiera la destrucción del sombrío cafetero y con ello la degradación del paisaje cafetero y sus servicios ecosistémicos de protección de suelos, aguas y biodiversidad. Sumemos a esto, el hecho de que se esté impulsando una ley de semillas que impide al productor autoabastecerse o intercambiar semillas para sus cultivos; añadamos el desamparo de los cultivadores de papa, alverja y fríjol -para sólo mencionar algunos-, quienes históricamente se han visto expuestos al atraco de los comerciantes de las centrales de abastos que, mediante acuerdos internos entre compradores, en pocos minutos deciden cuánto pierde o gana el cultivador, quien después de seis meses de esfuerzo se encuentra con un camión alquilado a la puerta de una central de abastos.

A estos y otros problemas del campo, ahora se suman dos de gran magnitud. 

1) Los tratados de libre comercio que exponen al productor colombiano a una competencia desleal al tener que competir con productores de otros países donde el Estado subsidia la producción agropecuaria y ha invertido para el desarrollo del sector durante décadas, y 

2) el más grave y menos discutido: la variabilidad climática que está modificando el ciclo y la intensidad de las lluvias, con lo que se afectan la productividad y los costos para el campesino que no dispone de mecanismos naturales o construidos de regulación hídrica.

La negociación entre Gobierno y productores debe incluir acuerdos para invertir en medidas de adaptación al cambio climático asociados a la conservación y regulación de uso del agua. Esto incluye obras de ingeniería de pequeñas presas y canales para distribución de agua y una eficiente gestión de recuperación de cuencas en las áreas claves de recargue y regulación hídrica.

Hoy, campesinos y grandes productores están usando, con propósitos de producción agropecuaria, espacios que deben pasar a ser áreas de conservación. Esto no significa que en las partes altas de las cuencas no se pueda cultivar; significa que en algunas zonas críticas de regulación hídrica la conservación es el mejor uso económico y social del espacio. Dado el beneficio que esto genera a los propietarios de las partes bajas, estos deben compensar a los campesinos que conservan. No se trata de emitir leyes sino de crear mecanismos que permitan acuerdos de beneficio mutuo y coexistencia pacífica entre proveedores y demandantes de agua para la producción agropecuaria. Superar la crisis agropecuaria exige tomar medidas de adaptación ante la variabilidad climática y esto es tanto o más importante que acuerdos de corto plazo respecto a precios de sustentación.


lunes, 31 de marzo de 2014

El cambio climático traerá más pobreza, éxodos y violencia


El País
Elena G. Sevillano
30 de marzo de 2014


Los impactos del calentamiento ya se notan en todo el mundo, alerta el último informe de la ONU


Crecerán en este siglo si no se adoptan medidas




Imagen desértica del lago Curulai, en la Amazonia brasileña, tomada por Greenpeace. / daniel beltra

Los impactos del calentamiento global ya son visibles en todos los continentes y en todos los océanos, alerta el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que dibuja un panorama futuro muy lúgubre si los líderes mundiales no actúan a tiempo. De no adoptar medidas, el texto prevé que durante este siglo aumente el desplazamiento de poblaciones, sobre todo en zonas litorales que se verán afectadas por la subida del nivel del mar, las inundaciones y la erosión de las costas. El informe también alerta sobre el descenso de las cosechas, la extinción de especies y la degradación de los ecosistemas. Y apunta incluso al riesgo de que se produzcan conflictos violentos o guerras civiles. 

El IPCC, la mayor red científica del mundo dedicada a estudiar el cambio climático, desvela hoy en Yokohama (Japón) la segunda de las tres partes de su extenso informe de actualización sobre la literatura científica del calentamiento, llamado AR5.

Los efectos del calentamiento global no son una amenaza futura e inconcreta, sino que ya pueden observarse en muchas regiones, asegura el IPCC en su resumen para los responsables políticos: fenómenos meteorológicos extremos como olas de calor, sequías y ciclones; cosechas menos abundantes; cambios en las precipitaciones que afectan el acceso a los recursos hídricos... Y el mundo está “mal preparado” para enfrentarse a los impactos futuros, añade la nota de prensa que lo acompaña. Un texto que se ha estado consensuando durante este fin de semana con los responsables políticos y que rebaja algunas de las previsiones incluidas en un borrador filtrado hace unos días. Estas son algunas de las alertas que lanza el informe:
Conflictos. Se prevé que el cambio climático aumente el desplazamiento de poblaciones durante el siglo XXI, especialmente en países en vías de desarrollo, señala el texto, que añade: “Indirectamente, puede incrementar el riesgo de conflictos violentos en forma de guerra civil y entre comunidades al amplificar factores instigadores de conflictos bien documentados como pobreza y perturbaciones económicas”.
Más pobreza. Los peligros relacionados con el clima “afectan directamente” a las vidas de los más pobres, porque impactan en sus medios de vida, en la reducción de las cosechas, en la destrucción de sus viviendas y, de forma indirecta, al aumentar los precios de la comida y la inseguridad alimentaria.
Costas. La previsible subida del nivel del mar durante el siglo XXI provocará inundaciones y erosión del litoral. Al mismo tiempo, las proyecciones muestran que el aumento de la población, el desarrollo económico y la mayor urbanización atraerán a más personas hacia zonas costeras, con lo que el peligro será mayor. El informe asegura que los costes de adaptación a esta realidad varían mucho entre países. En el caso de algunos en vías de desarrollo y de pequeños Estados insulares, hacer frente a los impactos y a los costes de adaptación puede suponer varios puntos porcentuales de su producto interior bruto.
Seguridad alimentaria. El calentamiento global, la subida del nivel del mar y los cambios en las precipitaciones afectarán a las tierras cultivables. Y no para bien, según el informe. En el caso de los principales cultivos (trigo, arroz y maíz), en las regiones tropicales y templadas, el texto habla de “impacto negativo” en las cosechas si la temperatura sube más de dos grados centígrados y no se toman medidas de adaptación.
Salud. El informe señala que la carga de enfermedad provocada por el cambio climático es pequeña si se compara con otras consecuencias y que no está bien cuantificada. Sin embargo, añade que ya hay evidencia de mayor mortalidad relacionada con el calor y menor con el frío en algunas zonas como resultado del calentamiento. Los cambios en la temperatura y la precipitación ya han alterado la distribución de algunas enfermedades transmitidas por el agua, añade. Los riesgos futuros incluyen problemas de salud en zonas costeras y pequeñas islas debido a la subida del nivel del mar y las inundaciones[RFC 1-5], así como en grandes poblaciones urbanas a causa de inundaciones tierra adentro. Hasta la mitad del siglo XXI, el impacto consistirá en “el agravamiento de problemas de salud ya existentes”. A más largo plazo, pero dentro del siglo, los científicos creen que empeorará la salud en regiones de países en desarrollo.
Océanos. Ya están notando los efectos del cambio climático: mayor calentamiento (provoca desplazamiento de especies marinas, como el bacalao atlántico hacia latitudes polares), acidificación y deficiencia de oxígeno.
Ecosistemas. Algunos hábitats “únicos y amenazados” ya están en peligro debido al cambio climático. Si la temperatura media sube un grado más, aumentará el riesgo de “consecuencias graves”. Con una subida de dos grados, el riesgo se ampliará a muchas especies con capacidad de adaptación limitada, especialmente en los arrecifes de coral y el Ártico. El texto alerta de que, si no se actúa, los cambios en algunos ecosistemas pueden ser “abruptos e irreversibles”.
Medio rural. El texto alerta del peligro que acecha a las zonas rurales debido al acceso insuficiente al agua potable y de riego, y del descenso de la productividad de las cosechas. Agricultores y pastores en regiones semiáridas serán los más afectados en un futuro próximo.
Acceso al agua. El informe asegura que los recursos de aguas superficiales y subterráneas renovables “se reducirán significativamente” en la mayoría de las regiones subtropicales, lo que “intensificará la competición por el agua entre sectores”.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Verano, calor y lluvias torrenciales


El Espectador
Juan Pablo Ruiz Soto
18 de febrero de 2014

Este período de verano ha sido bastante atípico en diversas regiones del país.

En Bogotá, Cali y Medellín hemos tenido días muy calientes y momentos de lluvias cortas y torrenciales. En la alta montaña de la cordillera oriental, en la zona de páramo, la percepción de los campesinos es que el verano empieza más tarde, es decir, no a mediados de diciembre, sino casi a mediados de enero. Ahora el sol y las heladas son más fuertes y los incendios forestales más frecuentes. En los Llanos Orientales la situación es crítica, el verano ha sido seco, caliente y largo; los ríos se están secando y el ganado empieza a morir por falta de agua y alimento. En la costa Caribe el paisaje está amarillo y varios ríos no están entregando agua al mar. Este fenómeno antes ocurría sólo con ríos pequeños, pero ahora también se presenta con los grandes, como el Ranchería y el Jerez, y aún falta tiempo para que el verano termine.
Si por Colombia hace más calor de lo normal y empieza la sequía y en algunos puntos hay aguaceros cortos y torrenciales, en Estados Unidos y Japón el frío es intenso y cae mucha nieve. En todo el mundo hay manifestaciones de climas extremos y esto es lo que desde hace algunos años predecían los modelos del cambio climático (CC).

Ante las evidencias, el Gobierno de los Estados Unidos ha reconocido el tema del cambio climático y, aunque los republicanos se oponen a que se tomen medidas y se asigne presupuesto, Obama promete que lo hará. Los gobiernos de Estados Unidos y China, en la reciente visita de J. Kerry —secretario de Estado de los Estados Unidos— a China, emitieron un comunicado conjunto, según el cual los dos países, que son los mayores emisores en el mundo de gases efecto invernadero, realizarán esfuerzos e invertirán recursos para atenuar el CC. Kerry, en su visita a Indonesia, comparó el cambio climático con armas de destrucción masiva.

En Colombia hubo un fuerte verano en 2009 y las olas invernales de 2010 y 2011 generaron inundaciones que afectaron el 7% de la población y destruyeron el 14% de la malla vial no concesionada. El impacto de los climas extremos generó preocupación por el CC y han surgido esfuerzos en los diferentes niveles del Gobierno para disminuir nuestra vulnerabilidad ante el CC; incluso se diseñó un Plan Nacional de Adaptación al CC.

Si recorremos el país, no vemos intervenciones a nivel del paisaje que nos permitan afirmar que estamos realizando acciones para atender el impacto del CC. Empecemos por lo mínimo: divulgar la legislación existente referida a la conservación de las cuencas, incentivar a los campesinos y terratenientes para que en áreas críticas de las cuencas altas cambien producción por conservación y migren a tecnologías amigables con el medio ambiente, y sancionar a quienes no protejan las fuentes de agua. Si no actuamos con contundencia, el impacto negativo para todos será muy grande y costoso, pues el CC seguirá manifestándose.


viernes, 6 de mayo de 2011

domingo, 24 de abril de 2011