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miércoles, 29 de abril de 2015
control interno Federación de Cafeteros
El pasado 21 de abril, tuvimos una visita de control interno, por parte del extensionista de la Federación Nacional de Cafeteros. Repasamos Rainforest Alliance y orgánico.
martes, 20 de mayo de 2014
Certificaciones, una mejora con desventajas
Tomado de: Infusionista
La certificaciones son el sistema establecido para identificar un producto con ciertas características específicas.
Existen un sin número de agencias gubernamentales, internacionales y
empresariales (algunas claramente transnacionales) dedicadas a
certificar que las prácticas y procesos de producción se ajusten a los
estándares particulares propios de cada una de ellas: de calidad,
origen, comercio justo, sustentabilidad, orgánico, amigable con las
aves, biodinámico, de relación, etc.
Todos estos criterios están normados por el Organismo Internacional de Estandarización (ISO, por sus iniciales en inglés) en la norma ISO-65. La certificación es un procedimiento voluntario mediante el cual un tercero (certificadora) otorga garantía escrita de que un producto, proceso o servicio está en conformidad con los requisitos especificados. Cada vez las certificaciones son más requeridas y necesarias, los consumidores están más atentos y buscan productos que sean responsables social, ambiental y económicamente.
Los costos de certificación sin embargo parecen ser un obstáculo. Frente a esto hay que reconocer que el proceso de evaluación y de certificación involucra actividades que tienen su costo (análisis de laboratorio, visitas a terreno, elaboración de informe por personal profesional). Este costo se tiene que comparar con el sobre precio que se espera obtener con el otorgamiento de la certificación, sumado a muchas veces al esfuerzo que ya de por sí implica la producción leal y favorable al entorno social y ambiental.
La certificación crea la mayoría de las veces una oportunidad de cambio y las herramientas para hacer las cosas mejor, mejores prácticas y metas comunes fomentando una cultura de sostenibilidad en la finca, la organización y los gremios. A través de la revisión de la aplicación de la norma hay una verificación permanente de los cambios y los progresos que se hacen en la sostenibilidad y eficiencia de la finca.
El conjunto de todos estos factores lleva a que haya una mayor confiabilidad en los productos que salen de las fincas certificadas, a una mayor credibilidad, transparencia, responsabilidad, respeto y reconocimiento internacional que permiten una apertura o una diferenciación de mercados.
Cada certificadora tiene su propio nivel de dificultad, dependiendo de las condiciones de partida de un productor. Cada uno tiene sus propias normas, los criterios de certificación y los procedimientos. Cada uno tiene sus costos de aprendizaje, adaptación, e inspección. Muy pocos productores tienen idea a priori de cuáles son las implicaciones de sus opciones. Y por sobre todo, lograr la certificación no garantiza que el café se vaya a comprar. Los agricultores deben hacer un gran esfuerzo con un considerable costo, de tiempo y capital, hasta obtener beneficios de la certificación.
Recientemente los líderes de la industria alimentaria han comenzado a adoptar prácticas sostenibles de adquisición visibles aún en una proporción pequeña para ganar competitiviad y prestigio de las marcas. Algunas empresas privadas han sopesado el valor de su propio enfoque frente a la asociación con las iniciativas públicas ya existentes. Como consecuencia, la complejidad y multiplicación de certificaciones ahora se ha visto potenciada por algunas empresas privadas que establecen sus propios estándares.
Este paso no parece necesario, a pesar de las buenas intenciones de las empresas en el diseño de sus propios métodos de certificación. En el mundo del café, Starbucks, que utiliza su propia certificación, Practices de Starbucks® C.A.F.E., recibe elogios de los consumidores y los medios de comunicación cuando aumenta sus compras de una certificación pública como Comercio Justo, y como el mayor comprador de este café en el mundo este reconocimiento es bien merecido. Nespresso que también utiliza sus propias normas Nespresso AAA® está cambiando su enfoque hacia la sostenibilidad del sello Rainforest Alliance.
Los productores necesitan un marco de certificaciones menos costoso y mas uniforme que otorgue sobre todo transparencia a un mercado de dudoso altruismo. Así parece confirmarlo de hecho la sociedad que confía cada vez mas en las certificaciones públicas y mas conocidas, aunque el porcentaje de productos bajo su órbita siga siendo ínfimo.
Todos estos criterios están normados por el Organismo Internacional de Estandarización (ISO, por sus iniciales en inglés) en la norma ISO-65. La certificación es un procedimiento voluntario mediante el cual un tercero (certificadora) otorga garantía escrita de que un producto, proceso o servicio está en conformidad con los requisitos especificados. Cada vez las certificaciones son más requeridas y necesarias, los consumidores están más atentos y buscan productos que sean responsables social, ambiental y económicamente.
Los costos de certificación sin embargo parecen ser un obstáculo. Frente a esto hay que reconocer que el proceso de evaluación y de certificación involucra actividades que tienen su costo (análisis de laboratorio, visitas a terreno, elaboración de informe por personal profesional). Este costo se tiene que comparar con el sobre precio que se espera obtener con el otorgamiento de la certificación, sumado a muchas veces al esfuerzo que ya de por sí implica la producción leal y favorable al entorno social y ambiental.
La certificación crea la mayoría de las veces una oportunidad de cambio y las herramientas para hacer las cosas mejor, mejores prácticas y metas comunes fomentando una cultura de sostenibilidad en la finca, la organización y los gremios. A través de la revisión de la aplicación de la norma hay una verificación permanente de los cambios y los progresos que se hacen en la sostenibilidad y eficiencia de la finca.
El conjunto de todos estos factores lleva a que haya una mayor confiabilidad en los productos que salen de las fincas certificadas, a una mayor credibilidad, transparencia, responsabilidad, respeto y reconocimiento internacional que permiten una apertura o una diferenciación de mercados.
Cada certificadora tiene su propio nivel de dificultad, dependiendo de las condiciones de partida de un productor. Cada uno tiene sus propias normas, los criterios de certificación y los procedimientos. Cada uno tiene sus costos de aprendizaje, adaptación, e inspección. Muy pocos productores tienen idea a priori de cuáles son las implicaciones de sus opciones. Y por sobre todo, lograr la certificación no garantiza que el café se vaya a comprar. Los agricultores deben hacer un gran esfuerzo con un considerable costo, de tiempo y capital, hasta obtener beneficios de la certificación.
Recientemente los líderes de la industria alimentaria han comenzado a adoptar prácticas sostenibles de adquisición visibles aún en una proporción pequeña para ganar competitiviad y prestigio de las marcas. Algunas empresas privadas han sopesado el valor de su propio enfoque frente a la asociación con las iniciativas públicas ya existentes. Como consecuencia, la complejidad y multiplicación de certificaciones ahora se ha visto potenciada por algunas empresas privadas que establecen sus propios estándares.
Este paso no parece necesario, a pesar de las buenas intenciones de las empresas en el diseño de sus propios métodos de certificación. En el mundo del café, Starbucks, que utiliza su propia certificación, Practices de Starbucks® C.A.F.E., recibe elogios de los consumidores y los medios de comunicación cuando aumenta sus compras de una certificación pública como Comercio Justo, y como el mayor comprador de este café en el mundo este reconocimiento es bien merecido. Nespresso que también utiliza sus propias normas Nespresso AAA® está cambiando su enfoque hacia la sostenibilidad del sello Rainforest Alliance.
Los productores necesitan un marco de certificaciones menos costoso y mas uniforme que otorgue sobre todo transparencia a un mercado de dudoso altruismo. Así parece confirmarlo de hecho la sociedad que confía cada vez mas en las certificaciones públicas y mas conocidas, aunque el porcentaje de productos bajo su órbita siga siendo ínfimo.
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USDA
sábado, 9 de noviembre de 2013
Producción cafetera superó los 10,3 millones de sacos
El Espectador
6 de noviembre de 2013
Con una producción superior al millón de sacos, octubre se convierte en el mes más productivo desde 2007.
Resultado del programa de renovación que busca elevar la productividad y la sanidad vegetal de los cafetales, la producción de café superó los 10,3 millones de sacos de 60 kilos durante los últimos doce meses, informó la Federación Nacional de Cafeteros (Federacafe).
Precisa el informe que este repunte en la producción de café coincide con el aumento en las exportaciones totales, que en los últimos doce meses crecieron 26% y se ubicaron en 9,1 millones de sacos, producto que va a atender directamente la creciente demanda por café de alta calidad como el colombiano.
Una creciente proporción de las exportaciones del café de Colombia corresponde a grano con valor agregado, lo que permite a los productores acceder a mayores precios y beneficios.
Destaca el informe de prensa del gremio cafetero que en lo corrido del año, 35% de las exportaciones se vendieron en segmentos de mayor valor, en tanto que más de 164.000 cafeteros están vinculados a algún protocolo de sostenibilidad, como 4C, UTZ, Rainforest Alliance, Fair Trade (Flo) o C. A. F. E. Practices.
En 2006 los cafés especiales representaban 19% de las exportaciones realizadas por la Federación, en tanto que para 2013 cerca del 50% de los embarques corresponden a este tipo de cafés.
La renovación de cafetales emprendida por el gremio cafetero no solo ha permitido tener árboles más jóvenes y resistentes a enfermedades como el hongo de la roya y a los efectos climáticos, sino, también ha sido factor fundamental para elevar la productividad por hectárea, que pasó de 11,1 sacos de café verde por hectárea el año pasado, a un factor que se espera sea superior a los 14,5 sacos en 2013, que significa un incremento del 31%.
En lo corrido de 2013 la cosecha superó los 8,6 millones de sacos, un 43% más que los 6,1 millones de sacos registrados en igual periodo anterior, lo que significa que en los 10 primeros meses de 2013 ya se superó la producción obtenida durante 2012, cuando fue de 7,7 millones de sacos de 60 kilos, resalta el informe de prens de la Federación.
El informe destaca que en octubre de este año la producción registrada alcanzó 1.058.000 sacos de 60 kilos, un 62% más que los 653 mil sacos obtenidos en el décimo mes de 2012.
En cuanto a las exportaciones, el gremio cafetero informó que las ventas externas crecieron 35% y se ubicaron en 7,6 millones de sacos de 60 kilos frente a los 5,6 millones de sacos puestos en los mercados internacionales entre enero y octubre de 2012.
Las exportaciones de café en octubre de 2013 crecieron 52%, cuando se embarcaron 883 mil sacos de 60 kilos, frente a los 582 mil sacos exportados en octubre de 2012, concluye el informe de los cafeteros.
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