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jueves, 4 de diciembre de 2014

Cafeteros, unidos a pesar de todo


80 Congreso Nacional del Sector

El Espectador
María Alejandra Medina C
En Twitter: @alejandra_mdn
3 de diciembre de 2014

Cafeteros, unidos a pesar de todo
Luis G. Muñoz, gerente de la Federación de Cafeteros (der.) en su intervención en el Congreso Cafetero. En la mesa, (centro) el presidente Juan M. Santos. / Óscar Pérez


“A un gerente hay que apretarlo por principio”, fue la respuesta de Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, a las preguntas sobre la petición que hicieron cinco comités para que dé un paso al costado y deje que otra persona asuma el liderazgo de la institución. La solicitud se hizo durante el primer día de la versión número 80 del Congreso Nacional de Cafeteros, que termina mañana en Bogotá.

Marcelo Salazar, delegado de Caldas, fue quien le pidió al presidente de la República, Juan Manuel Santos, presente en el auditorio, que considere la posibilidad de que llegue un “nuevo capitán al barco”, ante la que consideran una pérdida de liderazgo y credibilidad por parte de la gerencia. “Esos procesos tienen que darse con la mayor prudencia y de manera concertada”, respondió Santos. Propuso que el tema se empiece a discutir “sin la necesidad de atropellar a nadie” y se ofreció como facilitador para que se dé el debate.

Lo cierto es que los inconformes son cinco departamentos que concentran el 52% de la producción de café del país: Antioquia, Huila, Caldas, Cundinamarca y Risaralda. Los que apoyan a Muñoz, en cambio, son 10 de los 15 comités. Con ese respaldo, sumado al acuerdo de discutir el tema en el comité nacional propuesto por el Gobierno, Muñoz anunció que “por ahora” no dará el paso al costado.

El gerente de la federación dijo no sentirse sorprendido por la petición, que ya era un secreto a voces antes del congreso. La “falta de credibilidad” a la que se refiere el delegado está relacionada con la división entre los miembros de la federación por los resultados preliminares de la Misión Cafetera, es decir, se han avivado las discrepancias sin siquiera tener las conclusiones definitivas.

Sigue habiendo descontento también por los estatutos vigentes de la institución, a lo que el presidente del congreso cafetero, Iván Arango, de Antioquia, respondió de una vez. “Es cierto que hay que hacerles modificaciones a los estatutos”, dijo, y anunció que la división jurídica se reunirá con cada una de las comisiones inconformes para luego informar los resultados de las conversaciones y que se tomen medidas.

El que se hubiera acordado en un par de minutos cómo resolver temas tan espinosos como la suerte del gerente y los estatutos de la federación es para Muñoz una muestra de que la institución está “más unida que nunca”. Y es que, a pesar de las diferencias que han suscitado las recomendaciones de la Misión Cafetera, ordenada por el presidente Santos y dirigida por Juan José Echavarría, hay un ambiente de unidad respecto a la protección de los bienes públicos, como el servicio de extensión, que ha sido defendido por su asesoría “integral” a los caficultores durante años, y la garantía de compra, criticada por la Misión. “No podemos dejar que se debilite nuestra institución”, dijo el presidente del congreso.

Santos les respondió a los cafeteros diciendo que el sector está hoy “mejor, mucho mejor que hace cuatro años”, cuando asumió su mandato en plena ola invernal y con una producción menor a los ocho millones de sacos anuales, la más baja en 36 años. Dijo que la estrategia se ha enfocado en la renovación de los cultivos. Según cifras de la federación, 600.000 hectáreas se han renovado en los últimos cinco años.

“Esperamos que los esfuerzos que se vienen dando desde hace más de un año para sacar adelante el seguro climático cafetero den sus frutos”, dijo Santos. En total, durante este gobierno se han desembolsado $5,2 billones, sumando apoyos y créditos, los cuales equivalen al presupuesto anual actual para todo el sector agrario. “El café antes estaba concentrado en el Viejo Caldas. Hoy está desde La Guajira hasta Nariño. El tejido social es grande”, dice Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, al explicar por qué darle tanta importancia a la prosperidad del café.

Justamente, la suerte de la Protección del Ingreso Cafetero (PIC), que ha entregado cerca de $1,5 billones a los productores, es uno de los temas más esperados del congreso. Si se le da continuidad al subsidio, el debate será si el excedente de $600.000 millones actual, por cuenta del buen momento cafetero, debe ahorrarse ante una disminución inminente del recurso público, por, entre otras cosas, el desplome en los precios del petróleo. El ministro de Hacienda intervendrá mañana viernes.

A pesar de las fricciones de los cafeteros, hay optimismo en el Gobierno con respecto a la producción de este nuevo año que, según el presidente Santos, llegaría a los 12,2 millones de sacos. El mandatario incluso habló de llegar a 14 millones de sacos “en el corto plazo”.

mmedina@elespectador.com


lunes, 2 de diciembre de 2013

El campo protesta de nuevo


El Espectador
Héctos Sandoval
1 de diciembre de 2013

Cerca de 10.000 campesinos marcharán mañana en Bogotá argumentando que los incumplimientos del Gobierno, tras el paro agrario de agosto y septiembre, persisten. 

El campo protesta de nuevo
Cientos de campesinos marcharon en agosto de este año en Bogotá, apoyando el paro agrario. / Luis Ángel
 Aunque el Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, ha estado empeñado desde septiembre pasado en la construcción de un Pacto Nacional Agropecuario que busca convocar a diferentes organizaciones del sector en todo el país para formular políticas de largo aliento que le den un vuelco a la difícil situación del campo, desde los gremios del agro se oyen voces que critican su lento avance.

Además, Dignidad Nacional Agropecuaria, que lideró las protestas campesinas en agosto y septiembre de este año, reclamó que hasta ahora no ha sido incluida en los diálogos a los que han asistido miembros del Gobierno, el Banco Agrario, Incoder y algunas organizaciones campesinas del país.

César Pachón, representante del Movimiento Dignidad Papera, dijo que a lo anterior se suma que el Gobierno ha incumplido los tratos hechos con los representantes de los agricultores. Entre ellos, los relacionados con el medio ambiente y la minería. “Pareciera que al presidente Juan Manuel Santos sólo le preocupara cumplir con el llamado pacto agrario y con la gran minería, los cuales no avalamos. No son una solución real para 12 millones de campesinos”.

Por eso anunció que cerca de 10.000 agricultores provenientes de Boyacá, Cundinamarca y otras regiones del país, marcharán mañana desde el Parque Nacional de Bogotá hacia la Plaza de Bolívar, para reclamar de nuevo al Estado por el incumplimiento de los tratos sellados tras el paro nacional agropecuario. “Invitamos a diferentes comunidades campesinas, indígenas, afros, y a sectores de la población civil, como la salud, la educación y la industria, para que nos acompañen”, dijo Pachón.

Frente al anuncio de las manifestaciones, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía López, consideró injustas estas voces de protesta debido a que las organizaciones campesinas han sido escuchadas por el Gobierno. En su opinión, el hecho de convocar a una marcha a estas alturas del año tiene más tinte político que agrario.

Otra de las quejas de los organizadores de la marcha es que, tras los acuerdos logrados después del paro, no se ven resultados en materia de reducción del precio de los fertilizantes ni en la facilitación para que los campesinos se pongan al día con sus deudas ante el Banco Agrario.

Además, según Pachón, otro inconformismo radica en que a la hora de verificar en qué va el cumplimiento de los pactos, el Gobierno envía “funcionarios sin poder para la toma de decisiones”.

Pese a los reclamos de las organizaciones campesinas, el Gobierno sostiene que los apoyos al campo han sido efectivos y que medidas como el acceso a fertilizantes más económicos y dar facilidades para que los campesinos paguen sus deudas se han hecho reales.

En una de las reuniones encaminadas a consolidar el pacto (la más reciente fue en Yopal, Casanare), el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde dijo: “Estamos haciendo de este pacto una herramienta fundamental, para lanzar el próximo año una política de Estado para la ruralidad colombiana”. Sin embargo, el presidente de la SAC ve que las cosas todavía no están avanzando al ritmo que debieran hacerlo.

“Si un campesino no tiene la tierra titulada, no tiene posibilidades de acceder a créditos, ni a los beneficios que podemos tener en los sectores financiero y agropecuario, y no crece económicamente, sino que seguirá condenado a sobrevivir, eso llevará consigo el retroceso del campo colombiano”, dijo el ministro de Agricultura en una de las reuniones encaminadas a consolidar la política agropecuaria de largo plazo.

martes, 20 de agosto de 2013

Colombia, campeón mundial en precio de fertilizantes


El Espectador
Aurelio Suárez Montoya
19 de agosto de 2013

Cuando Salvador Camacho Roldán fundó la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), afirmó que “pudiera llegar a dudarse que la agricultura actual sea superior a la de los muiscas”. 

El agro colombiano depende de proveedores internacionales de insumos como Rusia, Venezuela, Holanda, Estados Unidos, Canadá y Alemania. / Archivo
El agro colombiano depende de proveedores internacionales de insumos como Rusia, Venezuela, Holanda, Estados Unidos, Canadá y Alemania. / Archivo

Se carecía aquí de culturas agrícolas, mientras en Europa y Estados Unidos ya se utilizaban equipos para el manejo de subsuelos, abonos orgánicos, rotación de cosechas, drenajes, riego y selección de razas.

Desde 1950, con la Revolución Verde, Colombia se tornó en gran demandante de insumos químicos a partir de los fertilizantes, teniendo en cuenta que el 80% de nuestros suelos son ácidos. En 1984, 30 años después, el consumo de fertilizantes pasó de 20.000 toneladas al año a 754.000, 37 veces más, y de ahí a 2010 se ha duplicado hasta llegar a un millón y medio. Para 1974 Colombia ya era el primer consumidor de agroquímicos de América Latina.

Con los años no ha cambiado. Un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, de 2012, afirma que Colombia aplica 521 kilos por hectárea, mientras que en América Latina el promedio de aplicaciones de fertilizantes es de 148; en Asia, 85; en el norte de África, 157, y en el África subsahariana, 10.

El Banco Mundial ubica a Colombia, luego de China y Malasia y de algunos países con superficies desérticas o insulares, como uno de los primeros en la aplicación de fertilizantes, con 499 kilos por hectárea de tierra cultivable en promedio entre 2008 y 2012.

Este récord va con otro: el de los altos precios. Los precios mayoristas de insumos como urea, fosfato diamónico (DAP) y el cloruro de potasio (KCl) oscilan, aproximadamente, entre 25% y 35% por encima del precio internacional, y los minoristas, en el mejor de los casos, se ubican en un 15% más del mayorista, cerca de 45% sobre el precio internacional.

Hay incluso sitios donde el recargo es del 50% o más con respecto al precio al por mayor, acercándose a 80% sobre el precio internacional. Estos datos revelan que tanto el eslabón importador-comercializador como el comercializador-consumidor escapan a una estricta vigilancia.

¿Es posible tener competitividad así? En cultivos transitorios, como arroz, algodón, sorgo, papa y maíz blanco, los fertilizantes participan con un porcentaje que abarca entre el 20% y el 30% de los costos de producción, acorde con el tipo de tecnología, y en los permanentes, como café, cacao, palma y caña panelera, van desde el 15% hasta el 30% (Documento Conpes 3577).

Comparado con los principales competidores, como la papa en Perú, entre un 4% y 7% más; entre el 5% y 10% por encima del café en Brasil, y el 10% o un porcentaje mayor respecto al arroz de Estados Unidos.

Cuando se mira la proporción, de 2006 a junio de 2013, entre el Índice de Precios al Productor y el Índice del Consumidor, puede verse un traslado de valor del primero al segundo o a eslabones de la cadena de distribución. Es decir, los agricultores, cuando venden sus productos, no recuperan totalmente los gastos de su canasta de insumos, incluidos combustibles y mano de obra.

Hay concentración de mercado. En 2010, cuatro empresas, varias de ellas encadenadas en torno a Monómeros Colombo-Venezolanos, produjeron y vendieron al por mayor más del 80% de cerca de 1’600.000 toneladas de fertilizantes, y tres fueron responsables del 90% de un total de 822.000 toneladas importadas, principalmente fuentes de nitrógeno, potasio y fósforo para elaborar mezclas físicas o complejos químicos con otros elementos.

Somos dependientes de proveedores internacionales como Rusia, Venezuela, Holanda, Noruega, Estados Unidos, Canadá y Alemania.

Los fertilizantes en el mundo se han encarecido. Su comportamiento como commodities, la concentración geográfica de sus orígenes como oligopolios, su ligazón con el precio de los alimentos y el reflejo del aumento de la cotización del petróleo y el gas han llevado el índice mundial de precios de 100 en 2005 a 217,53 en julio de 2013, y todo indica que no volverá a valores de antes de 2008.

Colombia, como importador neto, está en el peor de los mundos. Además de los impactos mencionados del mercado global y de la estructura oligopólica, hay, por exceso en la aplicación, uso ineficiente e insostenible de los fertilizantes, a tal extremo que “el 70% de las aplicaciones de nitrógeno y el 75% del fósforo se pierdan al fijarse en el suelo” (Conpes 3577).

Si se agregan los elevados costos de distribución interna, se devela, al final, el fracaso de la política de precios de “libertad vigilada”, fijada por el Gobierno mediante la resolución 387 de diciembre de 2011.

En la encrucijada en que está, la agricultura colombiana corre el riesgo de ser inviable y el costo de los insumos es factor agravante. De no corregirse a fondo la política pública correspondiente, con intervención efectiva en el mercado e incentivos adecuados, seremos “campeones mundiales” en precios y costos, tal como pasa con los medicamentos.


martes, 26 de febrero de 2013

Constituyente para salir de la crisis del grano


El Espectador
Por: Héctor Sandoval Duarte
25 de febrero de 2013

El Gobierno busca crear una comisión de académicos, técnicos y científicos para contribuir a solucionar la problemática del sector.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas (der.) anunció que el excodirector del Emisor, Juan J. Echavarría (izq.), presidirá la comisión cafetera.  / Cortesía  
El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas (der.) anunció que el excodirector del Emisor, Juan J. Echavarría (izq.), presidirá la comisión cafetera. / Cortesía

En medio de los ánimos caldeados de miles de cafeteros en diferentes regiones productoras del grano en el país, el presidente Juan Manuel Santos aseguró que frente a la crisis que atraviesa el sector, el Gobierno no ha descartado reformas a las instituciones cafeteras y anunció la creación de una comisión que aporte ideas que puedan conducir a los productores a encontrar la vía que los conduzca a mejores tiempos.

“La comisión es plural y técnica, incluye científicos, incluye académicos —tanto personas que defienden la presente institucionalidad, como quienes no hacen parte de ella—, pero tiene que ir más allá de lo técnico”, dijo ayer el jefe de Estado, quien explicó que este grupo estará en capacidad de hacer recomendaciones al Congreso Cafetero.

Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, dijo a este diario que el gremio celebró la creación de la comisión y contó que en esta estará el saliente codirector del Banco de la República Juan José Echavarría.

“Lo que el presidente dijo es que esto se hará en el marco institucional. Eso nos va a ayudar a pensar no sólo en los problemas de la caficultura, sino a zanjar debates. Entre ellos, cómo debemos comportarnos ante la volatilidad de la bolsa y ante tremenda revaluación”, manifestó el dirigente gremial. También, hizo de nuevo un llamado a que la protesta se haga “de manera pacífica y ordenada. El bloqueo de carreteras lo rechazamos completamente”.

En cuanto a los subsidios que el Gobierno ha venido dando a la caficultura, Santos recalcó que en lo corrido de su mandato se ha entregado $1 billón en ayudas directas. “Dentro de esa ayuda también incluimos el subsidio a los cafeteros, que estamos entregando por valor de $60.000 por cada carga de café comercializada”.

Este último auxilio —al que recientemente se adicionaron $150.000 millones— está estipulado para que llegue hasta el 31 de julio de este año. Sin embargo, el Gobierno no descarta extenderlo hasta el 31 de diciembre en caso de que los precios del café no reaccionen y la producción no levante cabeza hacia la senda de los 10 millones de sacos anuales.

A la manifestación cafetera también se sumaron los productores de cacao en Santander, quienes argumentan que el sector no está pasando por uno de sus mejores momentos y reclaman mayor atención del Gobierno. Además, los arroceros sentaron su voz de protesta recientemente, señalando que la existencia de un duopolio en el mercado del cereal estaba dejando a los productores en la ruina. También, los corteros de caña manifestaron su intención de entrar en huelga.

Rafael Mejía López, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), aseguró que “los gremios del agro han llamado y han pedido cordura y diálogo para no buscar soluciones presionando al Gobierno. De eso no resulta nada. Ahora, el sector cafetero evidentemente ha sido beneficiario en una forma privilegiada; hay otros que se han ayudado mediante las posibilidades del Estado”.

Para el dirigente gremial, este paro cafetero es muestra de los efectos que empiezan a tener los acuerdos de libre comercio con países como Estados Unidos y Canadá. “La SAC ha pedido protección a través de las franjas de precios, de aranceles”.