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domingo, 26 de agosto de 2012

Transparencia a extractoras y a minerales del conflicto


El País
María Teresa Ronderos
23 de agosto de 2012

La Securities Exchange Commission de Estados Unidos, la superintendencia cuyas tareas son vigilar los mercados de papeles y proteger a los inversionistas, anunció ayer una medida de gran repercución para Mina de multinacional carbonera en Cesar Colombia. Foto de Juan Carlos Sierra de SEMANA los países de América Latina que viven hoy la bonanza energética y minera.

En cumplimiento del Acta Dodd-Frank de Reforma a Wall Street y de Protección al Consumidor, la SEC dijo que a partir del año fiscal 2013, todas las empresas que reportan sus actividades a esa comisión y que tienen industrias extractivas (sean de petróleo, gas o minerales) deben informarle sobre los pagos que realizaron a cualquier gobierno en el desarrollo de sus industrias, sea en impuestos, regalías, cuotas de licenciamiento, bonos, dividendos o infraestructura. Ver el anuncio aquí. 

Deberán especificar tipo y cantidad de los pagos hechos por cada proyecto minero, el total de los pagos a cada gobierno y concepto pagado, moneda en que se pagó, cuándo se realizaron los pagos, qué filial de la empresa hizo los pagos y qué gobierno que recibió los pagos.

La idea de hacer esta información pública, según dijo la SEC, es es contribuir a la transparencia de los países donde están estas empresas extractivas, sea en Estados Unidos o en el exterior. Como dijo el senador Richard Lugar, uno de los que respaldó el Acta, esta medida ayudará a los ciudadanos a que obliguen a sus gobiernos a responder por estos recursos valiosos y  que les digan la verdad sobre los dineros que están recibiendo. 

En Colombia, Perú y Chile hay un constante debate sobre si las multinacionales (muchas de ellas registradas en las bolsas de Estados Unidos) están informándole debidamente a los países acerca de sus negocios extractivos. Es muy difícil y costoso para los gobiernos vigilar si están declarando todo lo que sacan, pues requieren no sólo constatar qué sale de las bocas de mina, si no asegurarse que los precios que declaran son en realidad los precios de mercado. Sobre todo cuando hay multinacionales que, como la suiza Glencore, son extractoras y a la vez, compradoras de gran escala de minerales.

Por eso también será una medida de transparencia necesaria para que las miles de empresas multinacionales, grandes y pequeñas, realmente den cuenta de si están pagando debidamente los impuestos, regalías y demás cuotas. Los gobiernos podrán contrastar las cuentas presentadas ante la SEC contra los pagos hechos en el país. 

Otra decisión de antier de la SEC, sobre "los minerales del conflicto" que obliga a aquellas empresas que usen minerales decisivos en sus productos finales, que provengan de la República Democrática del Congo o de sus nueve países vecinos a reportarlo a la entidad y hacerlo público en sus páginas de Internet. Entre los minerales que se explotan en ese país están los que componen el famoso coltán (columbio-tantalita) que sirve para hacer piezas  en celulares y otros dispositivos electrónicos; el oro, la casiterita y la wolframita, que se usa para los blindajes.  

Minero de oro del la costa colombiana. Foto de Observatorio Pacifico
Vean el discurso de la presidente de la Comisión, Mary Shapiro en el que explica que las empresas que le reportan y que usen estos minerales deben investigar si éstos financiaron o beneficiaron a grupos armados en la RDC o en las naciones vecinas. 

 El objetivo de la SEC de obligar a los compradores de minerales del conflicto en la RDC y vecinos es contribuir a detener la guerra y la consiguiente crisis humanitaria en esa región. Sería indéntico en Colombia. 

Por eso sería deseable que las autoridades colombianas consiguieran que esta última norma incluyera a los minerales que provienen del conflicto en nuestro país. Así podríamos saber quiénes están comprando mucho del oro y del coltán que aquí se explota ilegalmente y que financia a grupos armados colombianos. Como dijo con razón el ministro del Medio Ambiente, Frank Pearl hace poco: "la minería ilegal en Colombia es el nuevo narcotráfico"

viernes, 20 de julio de 2012

'Nos cansamos de la muerte'


El Espectador
19 de julio de 2012

Una junta de intelectuales y aristócratas bogotanos que gritaron su descontento con el mal gobierno que les daba España a las colonias hace 201 años es lo que celebramos hoy, como cada 20 de julio. 

Fabricaron el incidente del florero de Llorente como acicate para encender al pueblo, y según enseñan en la escuela “el virrey, las autoridades militares y los españoles contemplaron atónitos ese súbito y violento despertar de un pueblo al que se habían acostumbrado a menospreciar”.

Hoy como entonces, mandatario y autoridades militares están atónitos ante la sublevación de un pueblo (el indígena) al que se habían acostumbrado a menospreciar.

“Ninguno de los dos bandos nos ha protegido el territorio”, gritan los nasas desde el Cauca. Han soportado atentados guerrilleros y ataques del Ejército; sus hijos reciben clase ‘custodiados’ por las trincheras de la guerra; sus casas han sido destruidas y sus familias lloran los muertos. Y por ello, “enraizados en la palabra”, exigen a todos los armados “que se vayan, que nos cansamos de la muerte, que están equivocados, que queremos vivir en paz”.

Por eso, miles de guardias indígenas desmontaron trincheras policiales, desalojaron campamentos guerrilleros y desmantelaron un puesto militar en el cerro de Berlín. Este último acto fue el más polémico, porque sacaron en andas a seis soldados que no quisieron salir voluntariamente, lo que para muchos resultó una humillación intolerable: ¿Cómo puede ser que estos caucanos sean tan ingratos con las Fuerzas Armadas que están dando la vida para protegerlos y liberarlos del yugo guerrillero? ¿Cómo no entienden que aquí no hay dos bandos, sino que el Estado nos rige a todos los colombianos y se enfrenta con las Farc, que trafican cocaína y esclavizan niños?

La guerra, no obstante, no se ve así en los márgenes del país donde se libra. La población Bari en el Catatumbo, los awás de Nariño y las comunidades negras del Pacífico, como los nasas, piensan que ni a la guerrilla ni al Estado les han importado sus vidas, ni les ha dolido su miseria. Sólo conocen su violencia y están convencidos, como me dijo una joven líder chocoana, de que la misión de la fuerza pública no es protegerlos sino cuidar a las grandes petroleras y mineras. A ellos, los de a pie, los miran con sospecha de que son guerrilleros de civil.

Su bronca, como la de los nasas, no es, sin embargo, contra la fuerza pública. En no pocas ocasiones los mismos indígenas caucanos han protegido con sus vidas a los policías y soldados bajo fuego guerrillero. Su clamor de fondo es contra la guerra que, después de una década de alta intensidad, no ha conseguido que sus vidas estén protegidas, ni que en su territorio haya paz. Al contrario, siguen cayendo civiles inocentes, casas aplastadas por las bombas, cultivos de cacao y no de coca destruidos; pierden sus piernas sus niños y los jóvenes soldados; y tras la tropa ha crecido la prostitución.

Los nasas quieren que en su tierra se silencien los fusiles de esta guerra sin norte y sin fin; que al menos allí, donde la Constitución les dio autonomía de gobierno, se detenga este sancocho violento que les ha servido a tantos para justificar su barbarie y su riqueza mal habida.

Sería un error que Santos, movido por la voluble opinión urbana que no sufre el conflicto, opte por perseguir y criminalizar a los nasas. Pasaría a la historia como el miope que no vio en la corajuda marcha indígena el perfecto florero de Llorente para abandonar la estrategia uribista de pacificación, que ya no es sostenible.
 

viernes, 28 de octubre de 2011

Guía para votar en un país anormal


Por: María Teresa Ronderos
El Espectador
27-10-2011

Colombia no puede tener elecciones normales porque está en guerra y en posguerra, y sufre por la corrupción que destilan las dos.

Por más Plan Democracia para evitar que las ráfagas de las metralletas marquen el compás de la jornada electoral, por más cigarrillos que se fume Vargas Lleras devanándose el seso para atajar las mil y una maneras de hacer trampa en elecciones, por más cuentas claras que imponga el Consejo Nacional Electoral, los comicios no serán los de cualquier democracia.

El sangriento conflicto del suroccidente cobra víctimas civiles y deja a los pueblos sin opciones. En Magüi Payán, Nariño mataron al candidato a la alcaldía Luis Gonzalo Martínez. Y bandoleros asesinaron a Luis Eduardo García, que aspiraba a gobernar El Tambo, Cauca. En lugares de Valle y Antioquia, la bacrimpolítica ha sustituido a la parapolítica, como en Vijes, Valle, donde un sicario mató y remató sin piedad al concejal Carlos Arbey Guerrero que aspiraba a la reelección. Y en la Comuna 1 de Medellín, un personaje llamado ‘Mundo Malo’ (¡cómo será!) de la banda de ‘Sebastián’ está invitando con amor a que voten por sus candidatos a la Alcaldía y al Concejo.

El primer paso para votar exige de quienes pueden hacerlo sin un fusil apuntándoles, y de quienes logran ver más allá del sancocho del día, ponerle algo de racionalidad a su escogencia.

El segundo es hacer valer la autonomía ciudadana. Como en Bello, por ejemplo, donde un grupo tomó la valiente decisión de patear el tablero y votar en blanco, porque los partidos los han insultado ofreciéndoles como opción a un solo candidato a la Alcaldía, para colmo ficha de un destronado senador parapolítico. En González, César y en Herrán, Norte de Santander, hay elecciones de candidato único. Allá la gente debería votar en blanco. También tendría que hacerlo donde quiera que la opción sea entre un parapolítico y un delincuente. Si obtienen la mayoría simple, obligarán a que se realicen nuevas elecciones, sin que puedan participar los partidos ni los candidatos derrotados.

Lo tercero es mirar si su candidato ha publicado las finanzas de su campaña en Cuentas Claras (www.cnecuentasclaras.com). Si no lo ha hecho, no vote por él. Y si sí, fíjese si éstas cuadran. Por ejemplo, ¿cómo es que el candidato a alcalde de Cartagena, Campo Elías Terán, reporta 905 millones de pesos en gastos, un monto mayor que el de los aspirantes de Cali, Medellín y Barranquilla y encima sólo reporta ingresos por 706? ¿No puede contar quién puso la diferencia? ¿Qué le cobrarán sus generosos donantes cuando sea alcalde? ¿Y qué hay de otras campañas financiadas por contratistas del Estado? No fijarse bien en las cuentas de campaña es arriesgarse a llorar por los negociados del futuro.

Por último, mida a los candidatos aceptables por tres criterios adicionales que sirven de prueba ácida para elegir al mejor: si lo mueve el compromiso de defender el interés público, si tiene el carácter para defenderlo y si tiene el liderazgo para armar un buen equipo. Un tipo templado y de hábil liderazgo, que cree que gobernar es repartir la marrana con los amigos, tendrá en poco tiempo a su ciudad con el espeso brebaje de la corrupción y la violencia al cuello. Un aspirante de buen talante y sin personalidad no le sirve a esta democracia de alacranes. A otro, con los ideales y la osadía indispensables, pero que sólo sabe rodearse de mediocres, la ciudad le será un traje demasiado grande para la medida de su soledad.

Piense dos minutos en su voto, haga la tarea; nuestra apabullada democracia sabrá agradecérselo.

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*En Barichara tenemos dos candidatos a la alcadía y 30 al Concejo, para elegir 9 de ellos:

1. Ivan Alonso López Vesga representando al Partido Conservador Colombiano y al Partido de Integración Nacional (PIN) cuyos número en 'cuentas claras' se dividen así:

Total de Ingresos a la Campaña: 45'000.000,00 repartidos de la siguiente manera,

5'000.000,00 de una tía

20'000.000,00 de su papá, y

20'000.000,00 de su bolsillo

Hay que aclarar que el candidato fue el último presidente del Honorable Concejo Municipal

2. Marco Antonio Pérez Ballesteros representano al Partido de la U junto con el Partido Liberal Colombiano. Sus cuentas a día de hoy no aparecen reportadas en cuentas claras, aunque la Contraloría General de Santander, dice que las cuentas están claras en el Hospital de Barichara, donde aparecen observaciones en materia de contratación oficial y venta de inmuebles, de propiedad del centro asistencial, que corresponden a la época en que ejercía funciones administrativas el Sr. Pérez Ballesteros.








Marco antonio Pérez Ballesteros