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miércoles, 21 de mayo de 2014

EE UU teme que la plaga del café en Centroamérica desestabilice la región


El País
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Houston / San José (Costa Rica)  
21 MAY 2014  

- La roya deja enormes pérdidas en el campo de las zonas productoras

- El país norteamericano invierte cinco millones en investigación para frenar su avance

- La crisis podría aumentar la inseguridad y la migración hacia el norte

 

Una mujer y su hijo con una planta afectada por la roya. / I. O. (AFP)

El peor brote de roya en casi 40 años ha causado ya pérdidas millonarias en Centroamérica, cuya economía exterior depende en buena parte de las exportaciones de café, el principal cultivo afectado por la plaga. Los efectos de la crisis en la producción que sufre la región han disparado las alarmas en Estados Unidos, que teme que la pérdida de empleos pueda romper la estabilidad de la región, con un incremento de la inseguridad y el aumento de la migración. El Gobierno norteamericano anunció el lunes que donará cinco millones de dólares (3,6 millones de euros) a investigación agrícola en la universidad de Texas para intentar detener el avance de la plaga.

La roya se ha extendido por miles de hectáreas en Centroamérica, donde ha vestido de naranja y amarillo las plantaciones antes saludables y ha amenazado el empleo de toda la cadena involucrada en la producción y venta de café. De acuerdo con datos del Departamento de Estado de EE UU, Centroamérica, el sur de México y el Caribe “están experimentado el peor brote de roya desde que apareció por primera vez en 1976”.

Desde 2012, la plaga de la roya ha atacado más de la mitad de las 933.000 hectáreas de café de América Central. El hongo amarillo ha provocado enormes pérdidas en una región donde más del 50% de sus 43,7 millones de habitantes vive en la pobreza (ocho millones sufren desnutrición) y en la que el café es un producto histórico y emblemático de su comercio exterior. Las cosechas cafeteras, que se miden todos los años de octubre a septiembre, son estratégicas para las finanzas regionales.

La Organización Mundial del Café ha informado de que la plaga se ha extendido en al menos 30% de las plantaciones, con el potencial de eliminar 374.000 empleos directos. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó que entre 2012 y 2013 la producción total en la región bajó un 7%, llegando a 17,9 millones de bolsas. Para este ciclo de cosecha, la agencia proyectó un descenso de 8%, con 16,5 millones de bolsas.

Ric Rhinehart, portavoz de Specialty Coffee Association of America, ha explicado que desde que el hongo causante de la infección apareció había estado confinado a altitudes bajas, “pero debido a una combinación de temperaturas más altas y patrones de lluvia avanzó a lugares más altos y los granjeros no estaban preparados para eso”.

Según Mark Feierstein administrador asociado de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), hasta ahora se han invertido 14 millones de dólares en la lucha contra esta plaga en América Latina, lo que incluye los cinco millones recién anunciados. “Queremos trabajar en proyectos como plantaciones resistentes y en la posibilidad de prevenir brotes. Sabemos que tomará tiempo lidiar con esto”, avanzó.

El experto detalló que si el problema se mantiene tendrá un impacto enorme en el empleo y eso “repercutirá en los patrones de inmigración desde áreas rurales a urbanas y hacia Estados Unidos”. La USAID estima que si no se logran avances, en los próximos años la producción de café caerá entre un 15% y un 40%, lo que podría costar más de 500.000 empleos en las zonas afectadas. “Otro efecto es la vulnerabilidad de estas personas ante las redes de crimen organizado presentes en el área”, que por la falta de trabajo son un blanco más fácil, dijo.

WCR se centrará en buscar variedades de café resistentes al hongo que causa la infección, generar alternativas a la escasez de semillas más fuertes y expandir la capacidad de industrias en la región para vigilar la plaga de la roya.

“En el corto plazo parte de la solución es aumentar el acceso de los pequeños agricultores a fungicidas, luego se deben encontrar técnicas de manejo más efectivas y datos que permitan el desarrollo de plantas más resistentes”, dijo Rhinehart, también miembro del consejo de directores de WCR.

El impacto por países

JOSÉ MELÉNDEZ, San José

El Consejo Salvadoreño del Café informó, en un recuento estadístico que refleja el impacto de la roya, de que el valor de las exportaciones de café bajó de 312,7 millones de dólares en la cosecha 2011/2012 a 251,7 millones en la cosecha 2012/2013: una caída de un 20%. De acuerdo con datos al 31 de marzo de este año, las ventas al exterior del también llamado “grano de oro” sumaban 48,4 millones en la cosecha 2013/2014.

El Instituto Hondureño del Café precisó, por su parte, que el área productiva pasó de 402.000 manzanas en el periodo 2011/2012 a 380.000 manzanas en la fase 2012/2013. “Esto significa una disminución de cerca de 22.000 manzanas en términos absolutos por efecto de la roya”. Los ingresos por exportación de café disminuyeron de 1.440 millones de dólares a 794 millones de dólares entre 2012 y 2014: casi un 50%. La plaga ha causado la pérdida de 100.000 empleos, además.

Una pérdida similar ha sufrido Guatemala. La Asociación Nacional del Café reportó que las exportaciones guatemaltecas de café disminuyeron desde una cifra histórica de $1.300 millones de dólares en la cosecha 2010/2011 a $752,6 millones en la de 2012/2013: más de un 40%.

En Nicaragua, donde el café es el principal producto de exportación y, antes de la aparición de la roya, generaba al menos 350.000 empleos directos y cerca de 200.000 indirectos, registró una fuerte caída en sus ingresos cafetaleros. Las exportaciones de ese producto bajaron de $521,8 millones de dólares en la cosecha 2011/2012 a $349,5 millones en el periodo 2012/2013, según el Banco Central de Nicaragua, una disminución de un 35%.

El Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), por su parte, reveló que el impacto de la roya se midió en cuatro categorías severo, moderado, lento y sin daño—y que en 2013, comparado con 2012, el golpe se redujo en un 55%. El ataque de la roya se unió al efecto de bajos precios internacionales, recordó Ronald Peters, presidente del Icafé, al narrar que la plaga penetró “violentamente y en todo el país”.

“No estábamos acostumbrados ni preparados [para enfrentar el ataque], aunque en 2013 se logró que el ataque fuera moderado para convivir con la roya y ahora estamos preparados. El productor sabe que hay mecanismos para combatirla, sabe cómo hacerlo y pareciera que el clima de 2014 será similar al de 2012 y hay que estar alerta”, dijo Peters a este periódico.

El Banco Central de Costa Rica precisó que las ventas externas del café costarricense pasaron de $412,5 millones de dólares en 2011/2012, pero bajaron a $302 millones en 2012/2013, periodo en el que apareció la roya, una caída de un 27%.

Panamá redujo su producción de 369.154 quintales en el lapso 2010/2011 a 221.541 en el 2011/2012, pero gran parte es para consumo interno.

martes, 25 de octubre de 2011

De soldado a sin techo


Por: | 24 de octubre de 2011
Blog Barras y Estrellas. El PaísEnlace
De defender a su patria en una de las provincias más inestables de Afganistán, a no tener casa. Les presento a Matt B. Farwell, un hombre que le ha entregado a su patria todo lo que alguien le puede dar: algunos de los mejores años de su juventud; su propio hermano, fallecido en accidente de helicóptero, y la vida acomodada que ahora podría estar viviendo si hubiera acabado sus estudios en la Universidad de Virginia. En lugar de eso, Matt ingresó en el Ejército de Tierra en 2005. Es miembro de la generación 11-S, los cinco millones de soldados alistados después de los atentados de 2001.

Matt mató y vio morir. Vivió en Afganistán algunos de los mejores y de los peores momentos de su vida. Y al querer regresar a casa, se encontró con que los héroes, a veces, no tienen una casa a la que volver. Matt es, técnicamente, un sintecho. El gobierno de Estados Unidos define a esa persona como alguien que “carece de una residencia nocturna adecuada, regular y permanente”. Y Matt duerme a veces en casa de sus padres, en Kansas. Otras, desde que se mudó recientemente a California, en sofás de amigos. Cuando puede reunir los pocos dólares que cuesta una habitación en un motel de carretera, tiene el privilegio de descansar en una cama. En algunas ocasiones ha dormido a la intemperie.

Cinco años de entrega al ejército se han saldado con una pensión de 370 dólares mensuales, 268 euros para comer, dormir, vivir. Ahora Matt quiere ser escritor. (Este es su blog). Siente que la guerra le ha puesto cosas dentro que sólo puede sacarse escribiéndolas. La aniquilación de dos de sus amigos en la provincia de Paktika. La muerte de su hermano, Gary, en Alemania. La experiencia de matar. La extrañeza de descubrirse gritando de alegría cuando vio al enemigo, a otro ser humano, morir. La muerte y la guerra. No se ha enfrentado a la vida del mismo modo, después de aquello. Y sus textos, como esta entrada, así lo reflejan.

Matt no se arrepiente de nada. Pero admite las dudas que le asaltaban después de sentir la adrenalina de matar. “Entonces te detienes y piensas: ¿a quién he matado?”, explica. “Desde luego, no le he disparado al propio Bin Laden en la cara. ¿Quién era ese enemigo? ¿Y si era un granjero al que los talibanes o los Haqqani le habían extorsionado para que tomara las armas?”. Las pesadillas que sigue tendiendo, Matt no se las desea ni a su peor enemigo. “He visto cosas horribles, que no me abandonarán jamás”, confiesa.

Volver de la guerra con semejantes recuerdos a cuestas, enviar el currículum a más de 300 empresas (ha pedido trabajar de casi todo, desde lavaplatos a celador) y no obtener respuesta alguna: una experiencia amarga. Matt intenta abrirse paso en la sociedad, oyendo cómo los políticos hablan sin cesar de la deuda que tienen gobernantes y electores con los soldados, que eligieron ir a la guerra para que el enemigo no volviera a atacar en casa. Las frases ampulosas, sin embargo, no le facilitan la vida a veteranos como él.

Las cifras son tan exorbitantes que la gravedad de la situación se desdibuja en ellas. En EE UU hay 23 millones de veteranos de guerra. Según datos del gobierno, unos 136.000 soldados que regresan del frente duermen en la calle al menos una noche del año. Un estudio de la Asociación Americana de Psicología mantiene que la mitad de los soldados que retoman sus estudios universitarios al volver del frente ha contemplado el suicidio. Un 20% ha hecho planes específicos para matarse. Cada día, 17 veteranos de EE UU se quitan la vida.

Matt lo ha vivido de cerca. Compañeros que volvieron del frente y murieron en extrañas circunstancias. “Accidentes de tráfico extraños, sobredosis de drogas, situaciones que no parecen muertes naturales. La gente elige métodos muy variados para suicidarse”, explica. Definir un suicidio es, de hecho, difícil. “Mi amigo Michael Cloutier, que probablemente me salvó la vida en un puesto militar en Afganistán cuando nos atacó un grupo de talibanes que nos triplicaba en número, murió de una sobredosis a un año de volver del frente”, añade.

Matt ha estado 18 meses vagando por EE UU, aquella patria que le recuerda que su generación es una generación de héroes. Ahora se encuentra en California; pronto regresará a Kansas, a quedarse con su familia una temporada, y probablemente reanudará en unos meses sus estudios en la Universidad de Virginia. Me cuenta que el miércoles pasado una desconocida le abrió su casa, le dejó dormir en su sofá y le dio 20 dólares para comer. Piensa que ese es el verdadero patriotismo. “No son las banderas, las pegatinas o los eslóganes. Esa ayuda, de alguien que decide hacer el bien, me hace ver que mis sacrificios para defender mi patria valieron la pena”.

(Matt tiene una cuenta de Twitter. Se le puede seguir aquí)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Rosa Parks



Hoy se cumplen 55 años de un 'no' que cambiaría la historia de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos.

Rosa Lee Parks, quien felleció el pasado 24 de octubre de muerte natural, a los 92 años de edad, mientras dormía la siesta en su casa de Detroit, fue la afroamericana que impulsó el movimiento de derechos civiles en Estados Unidos al negarse a ceder su asiento en un autobús a un hombre blanco.

El 1 de diciembre de 1955, esta costurera de 42 años de edad se sentaba en una de las filas "para la gente de color" en un autobús de la ciudad de Montgomery, en el segregado Estado de Alabama, la misma Alabama que un siglo antes había luchado contra el Norte para mantener la esclavitud.

"No. Estoy cansada de ser tratada como una ciudadana de segunda clase", dijo Parks al conductor del autobús cuando le ordenó ceder su asiento. Cuando Parks insistió en su negativa a levantarse y ceder su puesto a un hombre blanco, el conductor del autobús, James Blake, llamó a dos policías. Éstos preguntaron a Parks por qué no se había movido. "No pensé que tuviera que hacerlo. Pagué mi billete como cualquier otro".

Rosa Parks fue condenada por quebrantar la ley y multada con 10 dólares, además de tener que pagar otros cuatro por las costas del juicio.

Parks recibió en 1996 la más alta condecoración civil de Estados Unidos, la medalla Presidencial de la Libertad, y en 1999 le entregaron la medalla de oro de Honor del Congreso, cuando la reconocieron como un "icono viviente de la libertad en Estados Unidos".