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miércoles, 3 de diciembre de 2014

LXXX Congreso Nacional Cafetero en Bogotá


Caracol
3 de diciembre de 2014

En el certamen que se inicia hoy insistirán además en el retiro del gerente de Federacafé Luis Genaro Muñoz

Los  cafeteros del país reunidos a partir de hoy en el congreso anual del sector, reclamaran del  gobierno nacional la refinanciación de las deudas por 300.000 millones de pesos, y modificaciones sustanciales al funcionamiento de la institucionalidad cafetera de acuerdo con las  nuevas condiciones de los mercados nacionales e internacionales.

El presidente del Comité Nacional de Cafeteros, Eugenio Vélez, indicó que la prioridad además de los temas de crédito, de refinanciación de las deudas, de mayores recursos  vía precio interno, tiene  que ver con  el manejo administrativo de la Federación Nacional de Cafeteros  y la negativa de cinco comités departamentales para que Luis Genaro Muñoz permanezca en el cargo.

Los productores de Caldas, Cundinamarca, Huila, Antioquia y Risaralda que representa el 60 por ciento de la producción nacional se oponen a que continúe en el cargo, el dirigente Muñoz, lo que hicieron saber al  gobierno nacional.Asistiran delegados de  15 departamentos.

Según Vélez es oportuno que el gobierno nacional defina  la ruta a seguir en materia de comercialización, de  exportaciones, de  cumplimiento en las metas de producción y en especial del manejo de los recursos por el repunte de los precios del dólar.

Al congreso cafetero que inicia deliberaciones en Bogotá llegan por primera vez 16 delegados de las Dignidades Agropecuarias que por votación ingresaron a los comités municipales y departamentales de cafeteros luego de las elecciones del sector en septiembre.

El certamen será instalado por el presidente de la república, Juan Manuel Santos con la asistencia de los ministros de Agricultura Aurelio Iragorri, de Hacienda Mauricio Cárdenas  y de Comercio Exterior Cecilia Álvarez.


http://www.federaciondecafeteros.org/static/files/proogramaweb.jpg

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Podrá Santos aplicarle el TLC al café?




Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en la sesión de la Comisión Quinta del Senado, a propósito del Informe Echavarria sobre café, 5 de noviembre de 2014. 

miércoles, 30 de julio de 2014

Santos II y el Sector Agrario


El Espectador
Uriel Ortiz Soto
29 de julio de 2014

El despelote que hace unos días se presentó en el Instituto Colombiano Agropecuario Ica, cuando al gerente encargado, se le dio por tomarse atribuciones que no le correspondían, colocando en interinidad la institución técnica del Sector, es un indicio que el segundo período del Gobierno Santos, inicia, politizando a punta de mermelada para pagar favores reeleccionistas al senador Efraín Cepeda, desgraciadamente uno de los caciques del Conservatismo, amo y señor del Instituto Colombiano Agropecuario ICA.

Si esto ocurre solamente, con uno solo de estos personajes, qué diremos lo que vaya a pasar con otro cacique costeño, Senador Roberto Geleín, quién por más diez años ha sido el amo y señor del Banco Agrario, cuya constitución y filosofía es para prestar atención financiera a los pequeños y medianos productores.

Por esta columna hemos hecho graves denuncias sobre su manejo y resultados, pero, lamentablemente sus gerentes son tan fugaces, que una vez cumplida su paloma y muy seguramente su objetivo, alzan vuelo dejando serias dudas administrativas y prestamos irregulares, siempre a los potentados del sector agrario que finalmente se refunden en las cuentas del olvido.

No se justifica que tan importante entidad, lleve inoculado el mismo lastre de la desaparecida Caja Agraria, que hoy es un ente con el nombre de: Remanentes de la Caja Agraria en Liquidación, a cargo de la Fiduprevisora, donde se están cometiendo los más descarados abusos con los campesinos, que aparecen con sus predios hipotecados, no obstante haber cancelado sus obligaciones, en muchos casos desde hace cincuenta años.

Pero no podemos pasar por alto el caso del Incoder, del cual ha sido amo y señor el Senador Hernán Andrade, esta institución surgió sobre los despojos mortales de lo que fue el finado Incora, otro desastre del Sector Agrario, que no alcanzó a sobrevivir mayor tiempo, puesto que los punzones constantes de chanchullos y peculados, propiciados desde los altos Poderes del Estado, finalmente la llevaron a la tumba.

Lamentablemente el Incoder en sus más de 15 años de vida administrativa, no ha sido más que una vergüenza para el País y de frustración para el manejo del Régimen del Tierras. En la actualidad no existe ni siquiera el archivo documental sobre los terrenos baldíos y de los predios que han sido arrebatados fraudulentamente a los humildes campesinos por los: guerrilleros, paramilitares y demás organizaciones al margen de la Ley.

Esta es apenas una pequeña muestra de los caciques y” mermelados” que gracias al poder adquirido a punta de prebendas burocráticas, lograron buen caudal de votos para la reelección del presidente Santos, es bien sabido que para cada uno de ellos habrá desde luego una buena retribución, consistente en entregarles para su administración y manejo algunas entidades del Estado, esto sin importar que tan bien rodeado se encuentre el congresista de marras para llevar a esas posiciones a sus “coroneles” que son en últimas, quienes los secundan, rindiéndole todo tipo de pleitesía, sumisión y obediencia.

El Gobierno Santos debe saber, que aún sin posesionarse de su segundo mandato, ya aparecen serios nubarrones en los horizontes de nuestra Patria, y que todo esto frente al proceso de Paz, que tiene serias dudas y cuestionamientos en la opinión nacional e internacional, es un indicio muy grave para que nuestros campesinos en medio del desespero se lancen a la gran revolución por la conquista a la fuerza de sus derechos y deberes, que se encuentran secuestrados desde hace varias décadas en las altas esferas del Estado.

Es claro que el Presidente Santos inicia su segundo periodo con una inmensa deuda con el Sector Agrario. Si bien los paros y las protestas campesinas de los años 2012 y 2013, no se han repetido en el presente año, esto no quiere decir que todo esté conjurado.

Hay que tener en cuenta que los campesinos continúan esperando se les cumpla lo prometido, puesto que de lo contrario una vez posesionado el gobierno de Santos II, a los pocos meses se reiniciarán las protestas con mayor intensidad y la misma agenda de necesidades de siempre, traducida en promesas incumplidas, que no obstante haberse presupuestado para darles estricto cumplimiento, todo indica que no han pasado de ser promesas de campañas políticas.

Todo el País sabe muy bien que el campesino y sus necesidades, siempre ha sido el trampolín de las promesas incumplidas, candidatos: presidenciales, gobernadores y alcaldes; lo mismo que los congresistas, disputados, Concejales y Ediles, para hacerse elegir siempre acuden a ellos, prometiéndoles y el oro y el moro y cuando han logrado su objetivo los abandonan a su suerte.

Para desgracia de los promeseros de turno, el campesino de hoy en día y así quedó demostrado en los pasados paros agrarios, es persona muy versada en el manejo de los derechos y deberes que les corresponde, es decir, que ya no se dejan meter los dedos a la boca de los promeseros de turno, debido a la facilidad de las comunicaciones que llegan a sus municipios y veredas, mantiene muy bien informado de las políticas Conpes del Gobierno para el desarrollo de sus proyectos productivos.

Manejan un lenguaje, administrativo y jurídico, bien fundamentado para estructurar los proyectos de desarrollo y saben a ciencia cierta cómo hacerles seguimiento a través de las páginas de internet de cada una de las entidades del sector agrario.

Total, que al Presidente Santos II, le queda una tarea difícil que cumplir con el sector Agrario. Siempre lo hemos dicho a través de esta columna, que el proceso de paz, depende básicamente de la reestructuración que se le haga, tal cual lo expusimos en nuestra columna: Desarrollo Rural Integrado, la cual fue plagiada por el exministro Rudolf Hommes R, en la revista la Ley, edición No.32, de Abril y Mayo /2014, página: 7.

urielos@telmex.net.co
urielos@hotmail.es


domingo, 22 de junio de 2014

sábado, 26 de abril de 2014

El justificado paro agrario


El Espectador
Indalecio Dangond B
25 de abril de 2014

Lo dije hace quince días en una entrevista a Jorge Cura en Barranquilla y lo sigo sosteniendo. “Al presidente Santos no lo van a derrotar sus rivales, lo van a derrotar los campesinos del país”. Y con justa causa. 

apoyo


No hay derecho pues, que el Presidente de la República haya dejado pasar cuatro años sin resolver los profundos problemas de la ineficiencia y la falta de competitividad de los productores del campo. Todos, absolutamente todos los esquemas implementados por los teóricos funcionarios que Palacio puso al frente de la cartera agropecuaria, fracasaron.

No fueron capaces de resolver el problema de los altos costos de los insumos (la tarjeta de crédito de agroinsumos no les dio resultado y tampoco concertaron una disminución de precios con las multinacionales). Cerraron durante dos años la importación de maquinaria usada para uso agrícola desde los Estados Unidos impidiendo reducir los costos de adecuación de tierras. No construyeron un solo distrito de riego, el acceso a semillas genéticamente mejoradas sigue siendo una tortura y la investigación se quedó en los anales de Corpoica, que ahora se dedica a facturar comisiones por administración de convenios al cuestionado Fondo de Adaptación.

El Banco Agrario, el ICA y el Incoder fueron puestos al servicio de los políticos y no de los campesinos. Esa desacertada decisión trajo como consecuencia serios problemas en las metas de ejecución de dichas entidades. Las ganancias del Banco Agrario cayeron en un 39.9%, la morosidad de la cartera subió al 8.6% (frente a un 2.7% del resto de la banca) y su portafolio de inversión lo concentraron en TES ($10 billones), mientras que al sector agropecuario solo colocaron créditos por 2.4 billones de pesos en el 2013, equivalente al 36% del total de la cartera agropecuaria.

Por su parte, el ICA no fue capaz de expedir y aplicar las normas que permitían garantizar por ejemplo, el cumplimiento de los estándares en materia de inocuidad de la carne en toda la cadena para que pudiera ser admisible en los mercados de los EEUU y la Unión Europea.

El Incoder, en vez de dedicarse a implementar un modelo de agricultura tropical basado en hechos científicos para transformar grandes superficies de suelos pobres en fértiles y adaptar la agricultura a un contexto de cambio climático, se ha dedicado a adjudicar baldíos a campesinos sin un proyecto productivo viable.

Ahora, para tratar de atajar el justificado paro agrario del próximo lunes se les ocurrió la disparatada medida de prohibir los embargos y los cobros coactivos para la recuperación de las deudas de los campesinos, cosa que jurídicamente es improcedente. La mayoría de la cartera morosa que existe hoy en día en el sector agropecuario es consecuencia de los siniestros ocasionados por el fenómeno de la Niña entre 2010-2011. 

En ese tiempo el ex ministro Juan Camilo Restrepo, tomó la desacertada decisión de refinanciar las deudas de los afectados cuando lo conveniente era comprarle la cartera que tenían con los bancos, que por la magnitud del desastre natural, la estaban ofreciendo a precio de huevo. Hoy, el costo fiscal para la Nación y el costo político para el Gobierno, es mucho mas alto.

Lo que mas tiene molesto e indignado al país agrario es la forma como el Gobierno por intermedio del cuestionado gerente del Pacto Agrario, ha pretendido utilizar la crisis del sector para justificar la repartición de 1 billón de pesos de mermelada a 600 alcaldes del país en plena campaña reeleccionista con la disculpa que son para resolverle los problemas a los campesinos en dichas regiones. ¿Donde está la Procuraduría?

¿Ya ven porqué se justifica el Paro Nacional Agrario?.

@indadangond


domingo, 26 de enero de 2014

Esas formas de hacer política


El País
Diana Calderón
25 de enero de 2014

Los políticos colombianos que se atacan ferozmente acaban después dándose la mano por conveniencia

Dos expresidentes colombianos, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, estuvieron sentados a manteles dejando de lado sus palabras y los "principios" que defienden. Pastrana había dicho que nunca se reuniría con Uribe, mientras en la lista de su partido, el Centro Democrático, estuviera José Obdulio Gaviria, el primo de su secuestrador, Pablo Escobar.

Pero ocurrió y no precisamente por altruismo sino para sellar uniones por conveniencia y por incoherencia, principalmente. Por qué? Porque Uribe se hizo presidente por su continua y feroz oposición al proceso de paz de Pastrana, y este a su vez se convirtió en uno de los críticos de lo que llamó la paz con los narcoparamilitares. Esa forma de hacer política por cálculo electoral y vengativo.... Mal cálculo.

Un expresidente, de nuevo Uribe, a través de uno de sus candidatos a las elecciones parlamentarias de marzo, denunció al gobierno de Juan Manuel Santos de repartir mil millones de euros para obras y vías entre los congresistas de cada partido de la Unidad Nacional en que soporta su gobernabilidad. La "mermelada", cargos para garantizar las votaciones de proyectos fundamentales del gobierno en el Congreso.

No estoy hablando de la mermelada que endulza el pan o el queso de la mañana sino de la mermelada que amarga la política. Esa forma de hacer política que utiliza los recursos para el desarrollo regional y termina llenando los bolsillos de legisladores que señalan a dedo al contratista que construirá la vía o dejará incompleta la obra. Mal cálculo nuevamente.

El uribismo que denuncia hoy es el mismo que fue experto en repartir cuotas burocráticas, subsidios a familias pobres y notarías a políticos para garantizar su reelección. Hoy todavía dos ministros de ese gobierno están esperando sentencia de la Corte Suprema de Justicia por cambiar prebendas por votos.

Maria Luisa Piraquive es la líder de una Iglesia con nombre pretencioso: la Iglesia de Jesucristo Internacional, que respalda el proyecto político del MIRA, (Movimiento de Renovación Absoluta). Un sermón de la señora Piraquive mostró su ignorancia y odio por personas con defectos físicos o discapacitados, a quienes vetó como predicadores, y se destapó que esta Iglesia le habría servido aparentemente para enriquecerse al punto que la Fiscalía la investiga por lavado de activos e incluso por acusaciones de alterar la escena del crimen de su difunto esposo.

En Colombia, país laico, cada día se presentan 90 solicitudes para fundar iglesias.... de garaje y exentas de obligaciones tributarias. Ya son más de cinco mil. Esa forma de hacer política que trafica con la necesidad de la fe, la desesperanza y el temor a Dios.

Piedad Cordoba, líder de Marcha Patriótica, estuvo invitada a Palacio de Nariño a hablar del proceso de paz que el Gobierno adelanta con las FARC en La Habana. Junto a otros dirigentes de izquierda le reclamó al presidente Santos garantías electorales y el fin de la persecución....Pasados unos días, amenazó con disolver su movimiento por el "exterminio de 29 miembros de la Marcha Patriótica", todos campesinos. Esa forma de hacer política que usa a los muertos para convertirlos en banderas electorales.

Entre tanto, Juan Manuel Santos recorre Madrid y Davos, y ahora Portugal, a visitar al delantero colombiano Radamel Falcao....Esa forma de hacer política para meter goles e insertarnos en ese otro mundo que nos hace sentirnos grandes y menos miserables por nuestras formas de hacer política.

La última encuesta de Cifras y Conceptos en Colombia para Caracol Radio y la Red más Noticias da una intención del voto por Juan Manuel Santos del 26 %, cifra que es superada por el voto en blanco, que alcanza 30. El mandatario con una favorabilidad del 50 por ciento no tiene a la vista rival distinto a esa masa de encuestados que están cada vez más lejos de esas formas de hacer política en Colombia y en otros países de América latina.

 

jueves, 23 de enero de 2014

Para volver a volver


El País
Juan Manuel Santos
22 de enero de 2014

España es para los colombianos la “otra patria”; celebramos que se elimine la visa.

"Al entrar a España no tengo la impresión de llegar, sino la de volver”, dijo alguna vez un novelista colombiano, y así nos pasa a muchos. Esta cita la encontré en una carta sentida, dolida, que escribieron al entonces presidente Aznar, en marzo de 2001, siete escritores y artistas colombianos de la talla de Gabriel García Márquez, Fernando Botero y el lamentado Álvaro Mutis, premio Cervantes de Literatura, cuando comenzó a regir el requisito de la visa para que los colombianos llegáramos —o tal vez sería mejor decir “volviéramos”— a España.

Al final de esta carta los citados personajes concluyeron con una decisión muy dura: “Con la dignidad que aprendimos de España, no volveremos a ella mientras se nos someta a la humillación de presentar un permiso para poder visitar lo que nunca hemos considerado ajeno”.

Han pasado casi 13 años, la mayoría de los firmantes de la carta acabaron por regresar a la Madre Patria, pues pudieron más los lazos del cariño y de la amistad, pero ese sentimiento de extrañeza no dejó de existir.

Mientras los españoles y todos los europeos son recibidos y bienvenidos en nuestra tierra sin ninguna visa, nuestros nacionales siguen viéndose obligados al odioso procedimiento de hacer citas, filas, reunir documentos, invitaciones, para visitar este hermoso país que nos es entrañable y que es famoso además por sus atractivos turísticos.

Los colombianos nos sentimos bien en España porque nos une el idioma, la historia, la cultura y un cariño que sobrepasa los siglos. Cientos de miles de compatriotas viven en este país y se han integrado a sus costumbres y a su cotidianidad con respeto y gratitud, así como hay decenas de miles de ibéricos que habitan en Colombia, donde los hacemos sentir como en su casa.

Hoy vemos revivida la esperanza porque el Gobierno de España ha iniciado una verdadera cruzada para que los países del llamado espacio Schengen le retiren a Colombia, y también al Perú, el requisito de la visa. El 10 de agosto pasado, día de mi cumpleaños, el mismo presidente Rajoy me llamó para anunciarme esta decisión que ha llenado de alegría a los colombianos.

El proceso va adelantándose con buenas perspectivas, ha sorteado con éxito las primeras instancias políticas y solo falta la confirmación por el pleno del Parlamento Europeo, que ya se ha manifestado favorablemente, casi por unanimidad, en su Comisión de Libertades Públicas. También esperamos que la Comisión Europea confirme su buena disposición y atienda las justas razones que ha aducido el Gobierno español. ¡Y quién mejor que España, el país de Europa que está más cerca al corazón de América Latina, para liderar esta iniciativa! España nos conoce mejor que nadie y ha sabido explicar a Europa que Colombia no es un problema, sino una oportunidad. En palabras del presidente Rajoy: “Colombia es la confirmación de la emergencia de las potencias medianas en el siglo XXI”.

Esta solicitud no puede llegar en mejor momento, pues hoy rige entre la Unión Europea, Colombia y Perú un tratado de libre comercio y de estímulo a las inversiones recíprocas que permite que nuestros productos y capitales vayan y vengan libremente de uno y otro lado del Atlántico. Ahora nos corresponde volver a establecer el libre tránsito de las personas para que más colombianos vengan a España a recorrerla, a visitar a sus parientes y amigos, a disfrutar sus encantos turísticos, culturales y gastronómicos, y a renovar los lazos de afecto y admiración que siempre nos han unido. Y, por supuesto, a los demás países europeos.

Ellos traerán noticias y oportunidades de un país que, como Colombia, hoy es líder en proyectos de infraestructura, en conectividad digital, en reducción de pobreza e inequidad, en creación de empleo…

¡Gracias! Gracias a España por ayudarnos a abrir las puertas que nunca debieron cerrarse. Bien decía Álvaro Mutis, refiriéndose a este país: “¿Por qué no decimos de una vez la patria, la otra patria, no la Madre Patria, que es una forma de distanciar en cierta forma, aunque parezca tan cariñoso?”. Es cierto. España para los colombianos es también la patria, la “otra patria”, y cuando se acaben las visas no sentiremos que llegamos… sino que volvemos.

Por sentir a España como nuestra, los colombianos nos alegramos de verla recuperándose de la crisis y sentando las bases de una economía adaptada al siglo XXI, más dinámica y reformada. España está llamada a ser la nueva locomotora de la Unión Europea, aprovechando con acierto y visión su pertenencia a tres mundos: Europa, el Atlántico y el Pacífico.

España se convirtió el 9 de noviembre de 2012 en uno de los primeros Estados Observadores de la Alianza del Pacífico y el primero de Europa. Desde el principio ha sabido captar el potencial de este gran esfuerzo de integración que estamos acometiendo Colombia, México, Perú y Chile, con Costa Rica y Panamá de Estados Observadores Candidatos. En la Cumbre de Cali de la Alianza del Pacífico, el presidente Rajoy dejó clara la voluntad de España de tener una participación activa, de Estado Observador comprometido y solidario, que aporta ideas y experiencias, respondiendo a nuestra petición de iniciar una colaboración y trabajo conjunto. Se lo agradecemos y estamos seguros de que juntos vamos a hacer grandes cosas.

Porque Colombia cree en España y apuesta por su futuro, un futuro del cual haremos parte como amigos y socios insuperables.

Juan Manuel Santos es presidente de Colombia.


jueves, 28 de noviembre de 2013

'El PIC no puede ser permanente'


El Espectador
Héctor Sandoval Duarte
27 de noviembre de 2013

Representantes regionales pidieron en el Congreso Nacional de Cafeteros un precio de sustentación para la carga del grano.  

'El PIC no puede ser permanente'
El Presidente Juan Manuel Santos abrió el Congreso Nacional de Cafeteros número 79 junto con Luis Genaro Muñoz. / FederaCafe


 En medio de tiempos en los que los precios internacionales del café no se recuperan (este año han caído un 50% en la Bolsa de Nueva York) y en los que factores como productividad, tasa de cambio y aumento de la cosecha ocupan de forma permanente las discusiones de los representantes de las regiones productoras, la propuesta para poner en marcha nuevamente un precio de sustentación para la carga volvió a tomar fuerza durante el Congreso Nacional de cafeteros número 79. Pero el Gobierno dejó claro que los subsidios para la caficultura no podrán ser permanentes.

Álvaro Bautista, presidente del Congreso Nacional de Cafeteros, dijo a El Espectador que los productores están pidiendo al Gobierno que en medio de la difícil coyuntura se ponga en marcha un precio de sustentación por carga, soportado en un fondo de estabilización. “Esto da estabilidad al caficultor. La incertidumbre de precios a la baja nos está creando una alerta muy grave y todo indica que tendremos un 2014 difícil. Con precio piso, el productor trabaja más tranquilo. Sin embargo, el programa de Protección al Ingreso Cafetero (PIC) nos ha ayudado mucho”.

También, durante la apertura del Congreso dijo que el impuesto del 4x1.000 no debería prolongarse por dos años, sino hasta que la caficultura “se ponga al día, así como sucedió con el sector financiero. Que tengamos un programa de refinanciación de deudas cafeteras”.

Frente a la propuesta de los representantes cafeteros, el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, manifestó que el fondo de estabilización para el sector es una propuesta que no se puede descartar. “Esto está consignado en la ley, no hay que inventarlo. Hay que ponerlo a operar. El nivel de las ayudas siempre estará sobre la mesa, siempre y cuando el precio total, incluyendo el PIC, no alcance a cubrir los costos de producción”.

Entretanto, el presidente Juan Manuel Santos dijo a los representantes que “con el aplazamiento del desmonte del 4x1.000 hemos asegurado el cumplimiento de nuestros compromisos con diversos sectores del agro, incluyendo los cafeteros, lo que nos permite mantener el PIC por más tiempo. Pero debemos ser claros: ese apoyo no puede ser permanente y además debe mejorarse para que llegue a donde debe llegar”.

Según el jefe de Estado, los apoyos transitorios deberían considerar las condiciones sociales del agricultor (como ocurre en Brasil). “Otra idea sería que una mayor parte del respaldo se destine a facilitar la utilización de fertilizantes o a hacer aún más atractiva la renovación de los cafetales. Tareas que hacia el futuro debemos acometer”. Santos recordó que en lo corrido del año, las ayudas al café ascienden a $1 billón y explicó que sumando los créditos entregados por el Banco Agrario y los recursos provenientes del Incentivo para la Capitalización Rural, el monto llega a $1,4 billones.

Pese a la depresión de los precios internos de la carga de café, el presidente Santos manifestó su optimismo frente al continuo incremento de la producción del sector y consideró posible que en corto plazo Colombia llegue a producir 14 millones de sacos al año. “Y, ¿por qué no, a 18 millones de sacos en 2018?”.

Frente a esa proyección, Muñoz opinó que “si seguimos como vamos, acabando de renovar los cafetales, manteniéndolos en condiciones ideales y fertilizando, desde luego que por allí es la dirección. El otro año vamos a avanzar”.

En materia de exportaciones, el presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (Asoexport), Carlos Ignacio Rojas, ve que el país venderá al exterior, al cierre de 2013, cerca de 9,5 millones de sacos. Al referirse al comportamiento de los precios internacionales, explicó que “uno de los problemas es que las cosechas esperadas de Brasil y de Vietnam van a ser grandes. Eso, obviamente, deprime los precios. Hay analistas que indican que los precios van a seguir bajando, pero otros aseguran que la libra tocará US$0,90 en el segundo trimestre de 2014. De ahí se espera una recuperación”.

hsandoval@elespectador.com

@hector_sandoval


"Las personas que se están robando la plata de los cafeteros deben ir a la cárcel"



El Espectador
27 de noviembre de 2013

Dijo el presidente, Juan Manuel Santos, tras instalar el LXXIX congreso de los cafeteros. 

: @jorges_v

"Las personas que se están robando la plata de los cafeteros deben ir a la cárcel"
Foto: Casa de Nariño
"Las personas que se están robando la plata de los cafeteros deben ir a la cárce", dijo el presidente, Juan Manuel Santos, en su cuenta de twitter tras instalar el congreso cafetero.

El mandatario de los colombianos reiteró su apoyo al sector caficultor del país. "Nuevamente les digo: mientras yo sea Presidente de la República y los precios del café estén deprimidos, los cafeteros seguirán contando con el apoyo del Gobierno Nacional", dijo.

Según un comunicado de prensa, recordó que el gremio ha recibido este año por parte del Gobierno cerca de un billón de pesos en apoyos directos. "Este año los apoyos directos del Gobierno Nacional a la caficultura se acercaron al billón de pesos, un nivel 10 veces superior a los apoyos otorgados anualmente entre 2002 y 2010", precisó.

Resaltó que en apoyos y créditos al sector desde el año 2010, los cafeteros han recibido 3,8 billones de pesos. "Si sumamos los apoyos, créditos, subsidios, entregados por el Banco Agrario y Finagro, o a través del Incentivo para la Capitalización Rural, tenemos un total de 1,4 billones de pesos –este año– en apoyo y créditos al sector cafetero. Y si contamos desde el 2010 hasta ahora, alcanzamos la cifra nunca antes ni siquiera soñada o imaginada, de 3,8 billones de pesos en apoyo y créditos", indicó el presidente Santos.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Medio llena, medio vacía



El País
Miguel Ángel Bastenier
12 de noviembre de 2013

La ironía del proceso de paz colombiano que se desarrolla en Cuba es que las reformas se podrían haber hecho hace décadas.

Colombia acaba de dar un paso de gigante hacia la firma de la paz. ¿O no? Parece este un caso clásico de botella medio llena o medio vacía, versión a elegir según preferencias.

La semana pasada las FARC y el Gobierno colombiano se pusieron de acuerdo sobre el segundo punto de las conversaciones de paz en La Habana como era la incorporación a la vida política en plena legalidad de los insurrectos. Los negociadores de Bogotá y el presidente Santos, así como la guerrilla, ven a la fuerza la botella medio llena, mientras que el tercero en discordia, el expresidente Uribe, que considera el trato de La Habana alta traición, probablemente teme que esté también medio llena, pero cree que está medio vacía; que es un engaño a la vez de las FARC, que no quieren realmente la paz, y del Gobierno, que engaña a todos los colombianos para que Juan Manuel Santos sea reelegido en junio de 2014.

Tanto el Estado como la insurrección precisaban una buena noticia que levantara la moral de una ciudadanía, en la que crecía la amenaza del uribismo ante las legislativas de mayo próximo: el Gobierno, porque se lo juega todo en la negociación para acabar con una guerra que dura ya más de medio siglo; y los guerrilleros porque un Congreso repleto de uribistas, y aun peor, un presidente clon de Uribe —que por ley no puede ser candidato— y entregado vocacionalmente a la guerra, sería para ellos el peor futuro imaginable.

Y la solución —temporal— era ponerse de acuerdo en los términos más abstractos posibles, que un pueblo de gramáticos como el colombiano, que maneja el lenguaje con virtuosismo próximo a la ofuscación, diera con un planteamiento, como escribe Semana, "ante el que es casi imposible estar en desacuerdo". Había que redactar un plan de puesta en práctica tan ulterior, que hoy nadie sepa cómo hacerlo. Las FARC pedían ocho escaños en las cámaras y una gran mayoría de la opinión colombiana exigía que al menos los responsables de delitos atroces fueran a la cárcel. Y el acuerdo habla de "curules" —escaños en colombiano contemporáneo— en zonas especialmente devastadas por la guerrilla, pero insistiendo en que habrá que pelear en las urnas con otros candidatos que compitan; se extiende sobre una ventilación del sistema que consiste en dar facilidades para que los movimientos sociales se conviertan en partidos, como pedía la guerrilla, y nazcan nuevas formaciones políticas, para todo lo que se rebajaría el umbral de votos —3%— para acceder a las cámaras. Pero sin especificar con qué ley electoral; y todo ello, finalmente, estaría coronado por un estatuto de la oposición que debería dar plenas garantías de seguridad —nadie sabe cómo— sobre la vida y la práctica de la disidencia.

Parece sumamente probable que las conversaciones aún duren cuando haya que votar en las legislativas del 25 de mayo, y que, por ello, guerra y paz protagonicen el debate electoral. Y en esa tesitura, el común interés de Gobierno y guerrilla hace pensar que de La Habana pudieran llegar noticias alentadoras sobre el curso de la negociación. A fin de mayo se acordó ya una reforma agraria, que transformaría la tenencia de la tierra, dando ocupación y labranza a millones de despojados, desplazados y brazos ociosos; pero, tras el anuncio del pasado 6 de noviembre sobre participación política, aún quedan cuatro puntos por dilucidar: 1) erradicación del narcotráfico, del que las FARC son protectoras de cultivos y perceptoras del peaje de la coca; 2) terminación de las hostilidades; 3) reparación a las víctimas, lo que exigiría paralelamente que la administración de justicia fuera igual para todos; y 4) ratificación en referéndum de estos acuerdos. Como remate, un corolario sine qua non: nada estará firmado hasta que todo esté firmado.

Pero la ironía de todo el proceso es que esas reformas deberían haberse acometido hace décadas por el bien de la democracia, sin necesidad de que mediara insurrección alguna. Y únicamente esa nueva Colombia imaginada podría hacer realidad tan espléndidos proyectos. Si ese país existiera, las FARC nunca habrían encontrado base material para la guerra, y nada menos que su refundación es lo que se espera del establecimiento de la paz.

Así es como la botella no está medio llena o medio vacía, sino, a la vez, medio llena y medio vacía; llena, porque las partes quieren sinceramente acabar con el conflicto; y medio vacía, porque es todo un misterio la manera de lograrlo.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Recomendaciones de comisión cafetera, aplicables hasta el próximo Gobierno


El Espectador
Redacción Negocios
5 de noviembre de 2013

Juan José Echavarría, miembro de este grupo nombrado por el presidente Santos tras el paro cafetero, dijo que las conclusiones serán presentadas en febrero de 2014. 

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Juan José Echavarría, miembro de la comisión cafetera que organizó hace pocos meses el presidente Juan Manuel Santos para discutir los problemas que atraviesa la caficultura colombiana, contó que este grupo de trabajo conformado por nueve expertos y que ha estado discutiendo con los comités cafeteros presentará sus conclusiones el 12 de febrero de 2014.

Esta comisión, contó Echavarría, se encuentra alistando 16 documentos sobre temas críticos de la caficultura como crédito, rentabilidad, volatilidad de la tasa de cambio, estabilización de precios del café, instituciones e investigación.

Frente a la actual coyuntura, Echavarría opinó que los actuales precios del grano (US$1,06 por libra) no son los más bajos históricamente hablando. Sin embargo, expresó que la productividad de la caficultura nacional se ha estancado en las últimas dos décadas frente a países como Brasil.

Para el experto, otra situación que debe ser estudiada con cuidado son los costos de producción, ya que en el pais cuesta US$2.600 cosechar una tonelada de café. En contraste, en el resto de la región el valor no supera US$1.700 por la misma cantidad.

Agregó que los apoyos estatales que el Gobierno le ha dado a la caficultura desde hace un año fueron mal diseñados y advirtió que el café no va a salir de su compleja crisis con este mecanismo como única estrategia. 

El PIC, mucho recursos

“El PIC (Protección del Ingreso Cafetero) es un montón de recursos. Sería interesante comparar con el número de escuelas que se pueden hacer y con cuánta gente puede salir de la pobreza", dijo Juan José Echavarría al hacer un crítica sana de la cantidad de recursos que se han entregado a los cafeteros. 

Destacó que "no hay que tenerle miedo a apoyos transitorios para algunos sectores. Puede ser que la caficultura requiera apoyos en ciertos momentos pero no puede ser un PIC permanente", dijo el miembro de la comisión de expertos.

Echavarría consideró que  "necesitamos diseñar un PIC que tenga que ver con ataque a la pobreza absoluta o con productividad para salir de este esquema que tenemos hoy".

Reiteró que el sistema actual del PIC es un mal diseño. "Hay mucho dinero perdido y no vamos a salir del problema", advirtió el excodirector del Banco de la República.


jueves, 10 de octubre de 2013

la endulzada a los congresistas


Revista Dinero
9 de octubre de 2013


La “prima especial de servicios” no deja de ser percibida por muchos colombianos como un soborno a los legisladores para que hagan su trabajo como lo deben hacer.

El decreto de Santos que le devolvió los recursos anulados por el Consejo de Estado a los congresistas insinúa que las sesiones serán más concurridas.

Justo cuando el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, alardea de un gobierno que cumple con los más pobres y las minorías, firma un decreto en el que aprueba una prima especial de servicios para cada congresista por $7’898.445.

Se trata de una cifra que equivale a cerca de $2.070 millones mensuales para los funcionarios públicos que más mala percepción de la población tienen.

Aunque se trata prácticamente de unos ingresos que se les devuelve a los congresistas, tras la anulación del Consejo de Estado de la prima de salud y de localización, sorprende la agilidad con la que lograron el retorno de esos recursos, inclusive, recuperando el mes que no obtuvieron dichas primas (septiembre).


Para los legisladores, durante este tiempo que les suprimieron las primas dejó de ser prioridad un tema tan álgido como la Reforma a la Salud, que tanta urgencia tiene. Por supuesto, lo primero era el bolsillo de cada uno de ellos.


Es decir, los colombianos entendieron que, o les devolvían a los congresistas su nivel de ingresos o no habría Reforma a la Salud. Esa tesis se hizo más fuerte con la firma del decreto, pues es claro que el gobierno tiene afán con el trámite de la Reforma a la Salud.


En eso coincide el Representante a la Cámara, Iván Cepeda, quien ha dicho que el país está indignado y agotado tras comparar los beneficios que tienen los congresistas con los pobres resultados de la acción parlamentaria, en una infinidad de manejos entre el poder ejecutivo y el legislativo que son contraproducentes para un estado de derecho y democrático.


Tal y como lo describe Cepeda, el decreto evidencia que alrededor de los salarios de los congresistas, lo que existe es una relación que se vuelve chantaje entre el Presidente y los legisladores.


“Los congresistas merecen una remuneración justa, pero también que tenga una proporcionalidad con la situación del resto de los salarios de los colombianos”, afirma Cepeda.


El valor de la prima especial de servicios

Solamente la prima especial de servicios para los congresistas de la nación, durante los 4 años que dura su periodo legislativo, le cuesta a los colombianos $99.360 millones.


Tales recursos podrían alcanzar para construir cerca de 2.534 viviendas más para el programa de viviendas gratis, teniendo en cuenta que cada una de estas unidades tiene un valor de 66,5 Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes.


La Unidad de Víctimas, que indemniza con $15 millones a las familias desplazadas por hechos asociados al conflicto armado, podría apoyar a cerca de 6.624 familias.


Las 32 instituciones de educación superior oficiales del país necesitan para gastos de funcionamiento $1,3 billones anuales, es decir, la cantidad alcanzaría para financiar el 9% de esa operación.


Dentro del programa de Computadores para Educar, el Ministerio de Tecnologías de la Información podría adquirir 255.970 tablets para las escuelas públicas de los municipios del país.


Con esa cantidad también se podría financiar el 100% de los estudios que se realizarán para adelantar las obras de la primera línea del metro pesado de Bogotá y sobrarían recursos, pues los estudios le costarán a los colombianos $70.000 millones.


También en Bogotá, la cifra que por decreto se le pagará a los congresistas como prima de servicios especiales ayudaría a construir la décima parte del Transmilenio por la Boyacá, que está avaluada en cerca de un billón de pesos.


Sin embargo, los $99.360 millones se van a los bolsillos de 262 congresistas, quienes sumarán a su salario mensual de $17'000.000 la prima especial de servicios, $7’898.445.




sábado, 14 de septiembre de 2013

Santos lanza el “pacto agrario” como respuesta a la huelga nacional


El País
Elizabeth Reyes L
13 de septiembre de 2013

El presidente colombiano Juan Manuel Santos. / Leonardo Muñoz (EFE)

Tras tres semanas de las protestas de campesinos colombianos, que mantuvieron bloqueadas numerosas vías hasta el pasado martes y que le valieron al presidente Juan Manuel Santos el desplome de su popularidad y un remezón ministerial, este jueves el Gobierno lanzó el “Gran Pacto Agrario”, un mecanismo de concertación con el que espera pasar la página de la huelga y reconstruir el campo colombiano, un sector que ha estado en el olvido durante décadas, donde la pobreza sobrepasa el 46,8%, y que ha sido, además, afectado como ninguno por el conflicto armado.

“Estas protestas campesinas nos obligan a realizar una reingeniería a nuestra manera de pensar el desarrollo [del sector agrícola]”, reconoció Santos durante la posesión de cuatro de sus nuevos ministros. Y esa reingeniería tiene que ver, entre otras cosas, con la construcción de ese Pacto donde se ha dicho que tendrán cabida el gobierno, los sectores productivos, los campesinos, indígenas, afrocolombianos, parlamentarios, alcaldes, gobernadores y académicos. Santos espera que de allí salga “una verdadera política agropecuaria, moderna, equitativa hacia el futuro”.

Sin embargo, no todos los líderes campesinos que protagonizaron la huelga nacional acudieron a la primera cita y otros que sí fueron, como Héctor Centeno, portavoz de los campesinos de Boyacá y Cundinamarca, no acogió la propuesta de Santos y se retiró del recinto. El movimiento Dignidad Agropecuaria Nacional, que agrupa a pequeños cafeteros, paperos, cacaoteros, arroceros, lecheros, entre otros agricultores, había anunciado en un comunicado que no participaban por “la insistencia oficial en no modificar los TLC y las propuestas de la SAC (Sociedad de Agricultores de Colombia) por la agricultura a gran escala como centro de la política agropecuaria”.

Santos –quien estuvo al inicio y al cierre de la jornada– insistió en que el Pacto es incluyente y además está en sintonía con los acuerdos que sobre el tema agrario firmados con las FARC en La Habana. “Lo que muestra este punto 1 acordado en La Habana es que todos coincidimos en la necesidad –la urgencia mejor– de enfocar la política pública hacia el bienestar de la gente en el campo y de crear las condiciones para competir en los mercados globales”, dijo.

Al final del día, el presidente colombiano anunció que firmó un paquete de decretos para poner en marcha algunas de las medidas a las que se comprometió con los campesinos que protagonizaron las huelgas. El primero es que quitará los aranceles a los insumos agrícolas, un régimen de libertad vigilada para el control de precios de estos insumos y la creación de una comisión para la regulación de los mismos. Precisamente uno de los reclamos más urgentes de los campesinos era el alto costo de los fertilizantes y los insumos.

Santos también dijo que fortalecerá la estructura del Ministerio de Agricultura con la creación de un Viceministerio para el Desarrollo Rural, que se elimina el contingente de importación de los lactosueros y que de ahora en adelante se formaliza el Sistema de Participación Popular “para que acordemos el Pacto Nacional por el Agro y lo implementemos con éxito”, explicó.

El anuncio más importante fue el acuerdo con Venezuela para reactivar el comercio binacional. Este país comprará 600 millones de dólares en productos agropecuarios a Colombia “lo que implica un aumento del 20% de las exportaciones hacia Venezuela, y vamos a asegurarnos de que el sistema de pagos otorgue las debidas seguridades a los productores”, dijo Santos y reconoció que Venezuela necesita hoy “nuestros productos y nosotros necesitamos vendérselos”.

La lista incluye 40.000 toneladas de leche en polvo y UHT (ultra-pasteurizada), 60.000 cabezas de ganado en pie, 42.000 toneladas de carne, 6.000 toneladas de mantequilla y margarina, 20.000 toneladas de aceite de palma, 32.000 cajas de huevos fértiles, y casi 1,7 millones de pollos recién nacidos.

En la última semana, Santos y sus ministros han llegado a acuerdos con cada uno de los sectores agrícolas que se fueron a la huelga, logrando el desbloqueo de vías. Los campesinos reclamaban subsidios para pequeños productores, restricciones a las importaciones y el contrabando, acceso a créditos, manejo de deudas, control a los precios de insumos, fertilizantes y del transporte de sus productos, y también por el impacto de los Tratados de Libre Comercio.

El gobierno firmó un acta con las etnias indígenas pastos y quillacingas (al sur), para comprarles 40.000 litros diarios de leche durante los próximos 15 meses. También se prohibió la rehidratación de leche en polvo importada. Por su parte, los agricultores de departamentos como Boyacá, Cundinamarca y Nariño lograron que se estableciera una restricción (salvaguarda) a la importación a la papa fresca, precocida y congelada, cebolla cabezona, frijol, arveja, tomate, pera, leche en polvo y quesos frescos provenientes de países del Mercosur y la Alianza Pacífico. Así mismo, que no se aplicará una norma que castigaba la utilización de semillas no certificadas.

En los departamentos del sur del país, el vicepresidente Angelino Garzón logró llegar a un principio de acuerdo con el último grupo de manifestantes que bloqueaban varias vías de esa región y se comprometió a conformar una comisión para negociar las peticiones de los huelguistas sobre el acceso a la tierra, la sustitución de cultivos ilícitos y las garantías para participar en la construcción de políticas agrarias.

La gran expectativa de los campesinos es que el gobierno cumpla con los acuerdos. Incluso, hoy mientras Santos lanzaba el Pacto Agrario, integrantes de la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA), celebraron una Cumbre Agraria y Popular, también en Bogotá, donde confirmaron que la huelga continuará en algunos sectores.

lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Cómo será lo que sigue?


El Espectador
William Ospina
7 de septiembre de 2013

COLOMBIA SE HA VUELTO IMPREVIsible. Ahora todos vivimos el asombro de lo que ocurre y la incertidumbre de lo que viene. 

La dirigencia colombiana, que creía conocer el país y tener la fórmula para seguirlo dominando, parece desconcertada, da palos de ciego en sus respuestas y en sus decisiones.

El más desconcertado parece ser el presidente. Pero es que para él es más difícil que para los demás: no porque le estén estallando en las manos todos los problemas, sino porque él tiene un libreto que debe obedecer, y Colombia parece cada vez más insatisfecha con ese libreto.

Se diría que es injusto que un gobierno padezca la herencia de todas las crisis acumuladas. Pero este presidente ha sido parte de todos los gobiernos anteriores: ¿cómo no va a ser justo que le toquen las consecuencias?

El libreto es la política neoliberal. Un modelo diseñado por los grandes poderes mundiales para serle recetado al planeta entero. Y es de una simpleza que causaría risa si no fuera la causa del sufrimiento y la desgracia de millones de personas.

Consiste en que en este mundo sólo tienen derecho a existir un modelo de economía y un modelo de orden social, el que han alcanzado las naciones de gran poderío industrial, militar y tecnológico. Todos los países deben ingresar en ese esquema al que hace tiempo ya se llama el desarrollo, el progreso, la sociedad de consumo.

Abarca todo: la gastronomía, la salud, el entretenimiento, la cultura. Y está diseñado sólo para el auge del capital financiero y la satisfacción  de unas élites mundiales. Estos países periféricos sólo pueden ser consumidores de la  industria multinacional, productores de materias primas para su poderío comercial y tecnológico.

Y así se abren camino esos contratos leoninos que se llaman tratados de libre comercio, mediante los cuales pequeñas economías mal planificadas, sistemáticamente debilitadas por gobiernos venales o faltos de carácter, tienen que abandonar toda agricultura, toda industria local, todo rasgo cultural y toda relación original con sus territorios. Entrar en el carnaval del consumo de remanentes del gran sistema mundial, y sólo producir lo que ese sistema necesita, lo que esos mercados estén dispuestos a comprarles.

La publicidad y la manipulación mediática descalifican las tradiciones locales, y pregonan la moda, los hábitos, las adicciones y los espectáculos del poder planetario. Una red tentacular de juguetes fascinantes, de espectáculos deslumbrantes, de entusiasmos evanescentes reemplaza en todo el mundo valores y costumbres. La modernidad consiste ya en una avalancha de sutiles órdenes de la publicidad y del comercio. Todos los países deben ser tributarios de unas sociedades centrales; dóciles imitadores de sus modelos.
Colombia ha vivido el progresivo desmonte de su agricultura y de su industria. Los tratados no toleran siquiera pequeñas salvedades culturales: el todopoderoso socio dice al final: “Lo toma o lo deja”, y los vendidos gobiernos deben firmar los tratados que redactó el más fuerte.

Allí se decide si los campesinos pueden o no utilizar las semillas que nos legó una tradición milenaria; si tenemos derecho a producir nuestros alimentos o si tenemos que resignarnos a un menú diseñado por las tiranías de la geopolítica. No importa si estamos acostumbrados a producir arroz o flores, cumbias o mitologías: el mercado mundial decidirá qué vive y qué muere en las sociedades.

La economía se limita a los precios, no a los equilibrios sociales, no a la satisfacción de las comunidades, al trabajo, al conocimiento, o a los valores sagrados de la memoria y del territorio. Todo lo que no sea ciego lucro será llamado atraso y superstición.

Y no importa que ese modelo sea precisamente el que está destruyendo al planeta. Arrasa los bosques, degrada los ríos, envenena los mares. Argumenta que viene a salvar a la humanidad del atraso, la pobreza y la desdicha. Pero produce hastío para sus propios ciudadanos, violencia e infelicidad para los ajenos, degradación del mundo, y basura, mucha basura.

Antes nos preguntábamos si un modelo era viable para la humanidad; ahora nos preguntamos si la humanidad es viable para el modelo. Y parece que no, que no es viable. Aquí, por ejemplo, los campesinos no caben en la economía.

Colombia despierta presa de un extraño malestar. La sospecha de un orden en el que todos terminemos siendo indeseables. Si protestamos, seremos declarados rebeldes; si nos irritamos, nos llamarán enseguida el cartel de los vándalos. Si queremos tener un país, seremos la encarnación del atraso y de lo premoderno. Si queremos una cultura propia, seremos declarados extraterrestres.

Como antes Gaviria y Pastrana y Uribe, Santos es el encargado de velar por que la orden se cumpla. Y está desencajado porque el país le está diciendo que no. Al comienzo eran los campesinos de una región: los declaró infiltrados. Después los de varias regiones: los declaró inexistentes. Bloquearon las vías: los declaró rebeldes y envió la represión. Entonces la ciudad se solidarizó con el campo: monumentales manifestaciones de estudiantes y ciudadanos sorprendieron a Colombia.

El país no obedece al libreto: opina, reacciona, los jóvenes reclaman la memoria que les han negado, la gente comprende que los gobiernos están desmantelando el país que tuvimos y no han sido capaces de construir algo a cambio.

La realidad se ha vuelto enigmática: no puede ser leída, tiene que ser descifrada. Y no sabemos si el Gobierno está descifrando lo que pasa. Y no sabemos cómo será lo que sigue.

domingo, 1 de septiembre de 2013

La papa caliente


El Espectador
Alfredo Molano Bravo
31 de agosto de 2013

Si La Calera se rebela y decretan el toque de queda y la ley seca; si hay pedreas, heridos y ruanas ensangrentadas, es porque algo muy grave está pasando en el país.

La Calera ha sido un pueblo melancólico, frío, laureanista, donde hasta se llegó a celebrar, por orden del general Amadeo Rodríguez, el asesinato de unos presos volados de La Picota el 9 de abril del 48. Eran puros rojos, habría dicho, y, ¡fuego! Plinio Apuleyo saldrá a decir hoy que las Farc dejaron infiltrados ahí unos “piscos” el día que se la tomaron y que son ellos los que dirigen las marchas.

Es el argumento de siempre, que esta vez, por lo masivo y radical del movimiento, se ha vuelto a favor de la guerrilla: si las Farc mueven todo lo que se ve, el Gobierno está diciendo babosadas sobre su derrota estratégica y todas esas victorias de oficina. Visto así, como diríamos hace unos años, estamos ante los dolores de parto de una nueva criatura que lleva gestándose 50 años. Porque lo que está pasando en el campo, y ahora también en las ciudades, no es otra cosa que las demandas represadas —y reprimidas a balazos— durante muchos años. En el desenlace no juegan sólo los TLC y ni siquiera la apertura económica inaugurada hace 25 años; juegan el robo de tierras permanente, el destierro de millones de campesinos, la impunidad, la exclusión política, el desempleo masivo, el desprecio por su trabajo, las mentiras sistemáticas sobre su condición, la sangre. Todo pesa, todo entra hoy en la balanza. La trampa queda al descubierto. La verdad ha sido obligada a salir a la calle. Desde Ipiales, Nariño, a Campo de la Cruz, Atlántico, y desde Putumayo hasta Antioquia, pasando por Cajibío, Soacha, Fusa y Faca, las protestas avanzan y se organizan, llegan a las ciudades y se concentra en plazas y avenidas. El Gobierno —o mejor el gym boy que “funge” como ministro de Defensa— ha dado la orden de reprimir las marchas y las manifestaciones. Del otro lado, el ministro de Agricultura —que, como su nombre lo indica, no ha hecho más que torpezas— y el taciturno y balbuceante ministro del Interior no han podido entender qué pasa y ofrecen cualquier cosa, lo que se les ocurre, durante el viaje a Tunja. Por debajo la sangre corre y la indignación crece. Santos no sabe qué hacer. Un día dice que todo es mentira; otro, que todo es promovido por la guerrilla, y después que el negocio es barato, fácil; finalmente son labriegos. Nada. Por ningún lado. El Esmad es rebasado y ahora el Ejército da un paso adelante, sale a disparar a discreción, bombardea desde helicópteros con gases lacrimógenos a los manifestantes y abre los archivos de inteligencia para echarles mano a quienes no había podido capturar por falta de pruebas, como en el caso de Ballesteros. En Bogotá hubo cuatro muertos el jueves, en Tolima dos. Hay un centenar de heridos graves, debe haber miles de detenidos. El Gobierno va acumulando fracasos y fracasos; improvisa, se desdice, duda, dispara. Los campesinos son cada día más fuertes y afirmativos. La Mesa Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdos, MIA, ha presentado unas demandas mínimas que constituirían, de acogerse, un verdadero revolcón institucional, que de hecho dejaría el país en paz. Es paradójico, el Gobierno que se negó con arrogancia e insensatez a negociar en La Habana el modelo de desarrollo y la doctrina militar, se verá ahora obligado a hacerlo con un movimiento civil, desarmado y democrático. Seguir con el cuento de que millones de manifestantes son manejados por cuatro vándalos inadaptados, como dice el intrépido general Palomino, es, por lo menos, ingenuo. El Gobierno está hoy entre la espada y la pared. Si opta por la represión brutal, de sobra se cae la negociación de La Habana, porque, ¿de qué garantías podría hablar si permite que se mate a la gente en los barrios y en las carreteras? Si opta por negociar el modelo económico y la doctrina militar, ¿cuál será la reacción de los gremios económicos y de los militares agremiados? Lo que se vio en Bogotá, en Cali, en Medellín, en Cartagena, en Ubaté, en Ibagué fue el prólogo de la primavera, largamente esperada, o el desplome del castillo de naipes que nos habían montado. En la calle, y no en el monte, se están jugando hoy la suerte del país y la suerte del presidente Santos.