Mostrando entradas con la etiqueta meditación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta meditación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Funciona la meditación 2.0?


Desconectar estando conectado al ordenador o al móvil es la nueva técnica antiestrés. Sus detractores proponen ‘apps’ para ‘desenchufarse’.


Clara Morales
03 de mayo de 2015

Ver imágenes de gatos ronroneando, relaja gracias a la llamada respuesta sensorial meridiana autónoma (ASMR).

Frente al ordenador o en el metro. Hacer meditación sin una profunda vida espiritual, espacios silenciosos o mucho tiempo se promete posible. Numerosas webs y aplicaciones móviles han aprovechado el furor que causa esta práctica en la actualidad y ofrecen sesiones para evadirse (sin salir del todo del mundo).

En 2014, la Universidad de Pittsburgh demostró que, tras un entrenamiento meditativo de solo 25 minutos diarios durante tres días, la percepción del estrés mejora sustancialmente. No es extraño entonces que hasta la mesa de trabajo se haya convertido en un espacio donde poner en práctica estos ejercicios. Calm.com, con 214.000 seguidores en Facebook, ofrece sesiones guiadas (en inglés) de entre 2 y 20 minutos. Las instrucciones van desde tomar conciencia de la posición de la espalda hasta sentirse «tal y como eres, vivo y presente».

La Red ha descubierto sus propios mecanismos de relajación. Los vídeos de gente desembolsando productos, planchando o susurrando y el ronroneo de los gatos inspiran a los internautas, que aseguran haber experimentado ASMR (las siglas en inglés de «respuesta sensorial meridiana autónoma»). 
Tras visionar durante unos minutos estas imágenes, la persona siente una especie de hormigueo en la cabeza y una intensa sensación de calma. El fenómeno ha llamado la atención de la Universidad de Yale, que propone estudiarlo.

«Una invitación a conectar contigo mismo delante de una máquina es una contradicción en sí misma», reflexiona algo escéptico Borja Vilaseca, coach y director del Master en Desarrollo Personal de la Universidad de Barcelona. Él ve más eficaces apps como Offtime (elegida una de las mejores de 2014 por Google) o Face Up, que bloquean Internet y animan a desenchufarse por unos instantes para concentrarse en la reflexión. 

Offtime sugiere descansar del móvil bloqueando llamadas y mensajes.

Foto: Pablo Ruiz


jueves, 5 de junio de 2014

Disfrutar y lograr más haciendo menos


El País
Miriam Subirana
1 de junio de 2014

Querer controlarlo todo nos agota. Concentrarse en lo fundamental nos hace más efectivos

Ilustración de João Fazenda
A menudo nos pasa que con la mente queremos controlar y dirigir tanto lo que deseamos conseguir, que generamos agotamiento y nos desconectamos de nuestras capacidades naturales. Con lo cual trabajamos mucho, con la mente agitada y el cuerpo pesado, lo que provoca pérdida de vitalidad. Hacemos más y más, con listas interminables y, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, queda por hacer. Siempre hay nuevas fronteras que conquistar, y los desvelos interminables y la agitación mental no cesan. Además, con la fatiga, perdemos inspiración. “No puedo más, estoy agotado de pelear las batallas de la vida en cada frente, en un duro intento de tirar para adelante”, me decía una persona durante una sesión de coaching. Sea por correr tras el éxito, por luchar por mantener los logros que ha conseguido o por prevenir el fracaso…, todo es bastante estresante.

Ponemos un tremendo ahínco en intentar que los acontecimientos ocurran de la manera que tenemos previsto, y el resultado es que a menudo la vida no se somete a nuestro tesón. Si somos capaces de no forzar las cosas, dejamos que se desarrolle con mayor armonía. Al soltar y soltarnos nuestro potencial se expresa mejor. Si estamos ansiosos y forzamos, hay resistencia. En cambio relajando, nos abrimos de manera natural. Con menos esfuerzo logramos más.

Los invitados de María querían té e infusiones. Así que puso el agua sobre el fuego, y a cada poco levantaba la tapa del cazo para ver si ya hervía. Con la ansiedad de querer lograrlo lo más rápido posible, retrasaba la ebullición. Éste es un ejemplo sencillo de lo que a menudo hacemos con la mente. Queremos que las cosas ocurran más rápido, y nos esforzamos para ello, con lo cual pensamos demasiado, hacemos más y logramos menos o retrasamos los logros.

No se trata de bajar los brazos, sino de ser capaces de revertir la tendencia a pensar demasiado, a realizar las cosas con ansiedad y a estar cansados antes de iniciar el trabajo. Uno quiere relajarse, pero no sabe cómo soltar sus autoexigencias en los miles de detalles que considera debería haber hecho ayer. Y cuando se fuerza a ralentizar, se siente culpable.

El objetivo está en equilibrar. Disfrutar de lo que realizamos y mantener la mente contenta nos permite esforzarnos sin estrés. Para ello hemos de vivir conectados con lo que nos proporciona vitalidad, lo que nos apasiona y motiva. La ansiedad y las tensiones nos apagan. Con lo cual hacemos más y logramos menos. Si trabajamos contentos, cada día nos aporta nuevas perspectivas sobre cómo afrontar sus proyectos. Uno se mantiene abierto, con espacio mental para ser intuitivo. Gran parte de la realidad que vive está en su propia mente. Por esto Buda preguntaba a sus discípulos: ¿está seguro de sus percepciones? Muchas de las percepciones, según Buda, son falsas. Deberíamos formularnos a menudo la pregunta que planteaba el sabio.

Cultive una mente agradecida que no permita que las percepciones negativas nublen su mirada. En vez de enfocarse en lo que le falta, en lo que va mal, empiece a agradecer porque esa actitud abre la mente y amplía nuestra capacidad para lograr más haciendo menos. Gastamos menos energía vital que de otra manera se perdería por la ansiedad, el estrés y la resistencia a lo que es.

Si su mente complica y retuerce las cosas creando una realidad pesada, sentiría angustia aunque estuviera en el paraíso. Si su mente no es su amiga y sigue quejándose en una actitud crítica saboteadora, boicoteará sus logros positivos. La mente puede convertirse en su amiga o en su peor enemiga, creando paraísos o infiernos internos. Siendo rehén de ella, no importa lo bien que actúe, nunca se sentirá satisfecho. Vivirá en un estado de masoquismo en el cual se maltrata a sí mismo en vez de cuidarse y velar por su propia vitalidad.

Debemos encontrar “el ojo del huracán”, ese espacio en el cual hay quietud en nuestro interior. Puede visualizar un mar tranquilo con un horizonte amplio, y en ese espacio inmenso deje que su mente descanse.

Priorizar y concentrarse en una sola idea ayuda a calmarse y a centrarse en lo esencial. Si su cerebro corre como un caballo salvaje, escriba sus ideas y vaya centrándose en las que merecen la pena ahora. Escribir ayuda a aclararse. Si no se enfoca internamente, permite todo tipo de distracciones. No son las circunstancias y las personas las que vienen a distraerle, sino que es usted quien permite que lo hagan.


¿Está tan preocupado por el futuro que el presente lo vive como un mero medio para llegar hasta allí? Enfóquese en lo que tiene entre manos y no en el tiempo. Simplifique. Tener claro lo prioritario y centrarse en ello le ayudará a lograr más ahorrando esfuerzos.

Incluya en su agenda tiempos para imprevistos. Si finalmente no surge ninguno, dispondrá de un espacio para respirar conscientemente y relajarse, para llamar a un amigo… Si finalmente aparece algo inesperado, no tendrá que correr ni estresarse.

También permítase ir a las reuniones, dirigirse a coger aviones o trenes de una forma relajada. Lo que aparentemente puede parecer una pérdida de tiempo, nos ahorra el estrés de no llegar o de tener que dar explicaciones por nuestra tardanza.

Patricia siempre llega tarde a las reuniones, y cuando lo hace está estresada. Da justificaciones de sus retrasos. Por querer apurar hasta el último minuto, acaba desgastándose, cansándose, y quedando mal. Hace más y logra menos. Comprender el tiempo es vital para hacer menos y lograr más. Hacer las paces con él es hacer las paces con uno mismo. No se trata de gestionarlo, el tiempo está siempre lleno de abundancia y potencial, y el reloj hace tic tac sin pedirnos que lo hagamos. Lo que debemos administrar es nuestra mente y nuestra acción. Estemos presentes en lo que hacemos y pensamos. Si está lavándose los dientes, hágalo conscientemente y no pensando en muchas otras cosas. Si camina, dé un paso tras otro conscientemente y con atención. Así no tropezará. Y conseguirá revitalizarse.


Por temor a no tener suficiente, hacemos mucho más innecesariamente, hasta el punto de rompernos. Muchos de nuestros miedos surgen del pánico a morir: el miedo a asumir riesgos, al compromiso, a tomar decisiones, a equivocarse, al fracaso, a la confrontación, a ser rechazado, a la soledad, a la vida, al propio miedo. Contemplar la muerte nos mantiene centrados en lo que es esencial. Nos ayuda a poner los problemas en una perspectiva adecuada. Disminuye nuestro nivel de estrés, nos ayuda a estar desapegados de las pérdidas y las ganancias. El cómo vivimos cada instante nos importa y gozamos más de cada momento.

Sin duda la vida en la que estamos inmersos se hace cada vez más compleja, con bombardeo de datos e información, con lo cual la lógica simple no suele ser suficiente para ayudarnos a tomar decisiones complejas. La consultora y escritora Chin-Ning Chu compartió a finales del siglo pasado que “la Universidad de Harvard y la escuela de negocios INSEAD en París realizaron investigaciones que dieron como resultado que las dos herramientas más efectivas para el siglo XXI son la meditación y la intuición”. Temas que se han tratado en artículos publicados en esta misma revista.

Con la práctica de la meditación calmamos, aclaramos y nos conectamos con la fuente de vitalidad. Ahorramos tiempo. Con lo cual la excusa de “no encuentro momentos para meditar” es infundada. Medite y tendrá más espacio para vivir lo que es esencial, para disfrutar y hacer bien lo que quiere hacer. Ábrase a la intuición, la voz de la sabiduría interior, la mentora que en momentos complicados nos guía para tomar decisiones estratégicas.

No se trata de cantidad

Nuestra sociedad alaba estar ocupados. Lo asociamos con el éxito. En chino la palabra ocupado consiste en dos partes, una simboliza el corazón humano, otra la muerte. Si uno está extremadamente atareado es como si su corazón estuviera muerto. No tiene tiempo de sentir ni de sentirse. No se asombra de las maravillas de la vida, ni goza el instante presente. No escucha ni se escucha. Uno está muy agobiado, no para de hacer, pero si no está contento y su mente no está satisfecha ¿adónde va?, ¿qué busca?, ¿qué hará para estar contento?

Si lo que realizamos es de calidad y actuamos con atención, en consciencia plena, aunque aparentemente hagamos menos, viviremos una vida más digna, más saludable y con mejores resultados.


martes, 7 de enero de 2014

Media hora diaria de meditación alivia los síntomas de depresión y ansiedad


La Vanguardia
7 de enero de 2014


El estudio que publica la revista Journal of Internal Medicine también mostró la posibilidad del alivio de algunos síntomas dolorosos

Washington. (EFE).- Una media hora diaria de meditación puede aliviar los síntomas de la ansiedad y la depresión, según un estudio que publica hoy la revista Journal of Internal Medicine, una de las publicaciones de la Sociedad Médica de Estados Unidos.


"Hay mucha gente que usa la meditación, pero no es una práctica que se considere como una terapia médica convencional", indicó Madhav Goyal, profesor asistente en la División de Medicina Interna en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins, de Maryland.

"Pero, en nuestro estudio, la meditación aparentemente proporcionó tanto alivio de algunos de los síntomas de la ansiedad y la depresión como otros estudios han encontrado en los medicamentos antidepresivos", añadió.

Los pacientes que participaron en el estudio no tenían ansiedad o depresión graves.

Los investigadores evaluaron el grado en el cual esos síntomas cambiaban en las personas que tenían una variedad de condiciones tales como el insomnio o la fibromialgia, aunque sólo una minoría de ellas tenían un diagnóstico de enfermedad mental.

Goyal y sus colegas encontraron que la llamada "meditación centrada" -una forma budista que centra la atención en el momento presente sin juicio sobre lo que ocurre- también mostró la posibilidad del alivio de algunos síntomas dolorosos.

Las conclusiones se validaron aún después de que los investigadores controlaran la posibilidad de un efecto placebo, por el cual los sujetos en un estudio se sienten mejor aun si no reciben tratamiento alguno porque perciben que se les da alguna ayuda para sus padecimientos.

Para su estudio los investigadores analizaron cuarenta y siete pruebas clínicas realizadas en junio de 2013 entre 3.515 participantes y que involucraron meditación y varios aspectos de la salud mental y física, incluidas depresión, ansiedad, estrés, insomnio, abuso de sustancias, diabetes, enfermedad cardiaca, cáncer y dolores crónicos.

Los científicos encontraron pruebas de mejoría moderada en los síntomas de ansiedad, depresión y dolor después de que los participantes cursaran un programa típico de instrucción en meditación centrada.
Asimismo hallaron pruebas menores de mejoría en el estrés y la calidad de vida. En los estudios que siguieron a los participantes por seis meses las mejorías persistieron.

Goyal dijo que "mucha gente tiene esta idea de que la meditación es sentarse y no hacer nada".
"Pero ésa no es la realidad", agregó. "La meditación es un entrenamiento activo de la mente para aumentar la percepción de la realidad, y hay diferentes programas de meditación que buscan esto por vías distintas".

La meditación centrada se practica, habitualmente, de 30 a 40 minutos por día, y enfatiza la aceptación de las percepciones, sentimientos y pensamientos sin juzgarlos, y un relajamiento del cuerpo y la mente.

 

sábado, 4 de enero de 2014

una aventura


El Espectador
Diana Castro Benetti
3 de enero de2014

Meditar tiene su truco, y aunque las técnicas sean variadas, vengan de donde vengan, lo esencial puede estar siempre en otro lado. 


Si es simple es una delicia y si no, puede ser tontería. Hay técnicas de meditación para bajar el estrés y el colesterol o para aumentar la sensación de éxito personal. También las hay que revitalizan las células o que iluminan al más oscuro. Meditar no tiene por qué ser una contorsión exótica ni tampoco erótica. No es únicamente para sabios ni para locos sectarios del peace and love. Puede ser una forma de espantar la soledad o de atraer a los mosquitos. No hay reglas verdaderas ni únicas. A veces, las viejas memorias son un tema por resolver; otras, los besos nunca dados o los errores más nefastos son la insoportable cantaleta mental. Sentarse con la espalda recta puede inducir malestares y desarrollar alergias. Es todo un dolor de cabeza encontrar un minuto y una quijotada poner en blanco la mente.

En realidad, meditar es tener unos minutos, casi segundos, para expandir la atención en la actividad o en la quietud cotidianas. Es abrir un espacio en la agenda y dejar que la creatividad y el aprecio sean parte del día. Meditar puede ser una caminata, una cena con amigos o el profundo silencio matutino. Es escuchar el viento, los pájaros o comprender el pensamiento inútil. Es ver una estrella fugaz.

No hay que cerrar los ojos como tampoco hay que abrirlos; no hay que ser budista ni monje zen ni tampoco vender las pertenencias. Tampoco es la locura ni mucho menos la garantía de la sabiduría. Sin posturas, sin requisitos, sin exageraciones o falsas luces, es fundamental tener un espacio para sí. Meditar es la manera más sencilla de retornar a lo que somos sin tapujos ni mentiras. Es conectarse con la fuerza de un cosmos que se mueve, brinca, se expande, ama y se deja apreciar sin pedir nada a cambio. Es sólo la apreciación del instante. Es una respiración sutil y parar.

Meditar es la más grande aventura personal o colectiva. Única y maravillosa. Meditar es la alegría de celebrar la vida. Meditar es el viaje más largo, el más interesante y el menos aburrido. Es una experiencia y nunca una teoría. Un viaje en el que la paz puede llegar de improviso o la felicidad atacar de costado. Paisajes diversos, de bajo costo y colorido variado, meditar es como entregarse a la belleza del infinito y volver para el deleite de un pan caliente. Meditar es ver todas las posibilidades de la flor de loto y sus mil pétalos. Es investigación.

viernes, 10 de mayo de 2013

Las escuelas de San Francisco meditan


El País
Vicenta Cobo. San Francisco
10 de mayo de 2013
 

La práctica de la meditación en el aula combate el estrés y el acoso escolar y mejora los resultados académicos, según expertos

El director de cine David Lynch medita con un grupo de estudiantes. / DAVID LYNCH FOUNDATION

En la Burton High School las clases comienzan a las 8 de la mañana de una manera poco convencional. Al sonido de una campana los alumnos cierran los ojos y por espacio de 15 minutos se concentran en un mantra, la repetición de un sonido sin significado alguno, para aquietar sus mentes.

Durante esta semana han tenido unos acompañantes muy especiales: el director de cine neoyorkino, David Lynch, el actor Russell Brand y el jugador de beisbol, Berry Zito. Los tres han meditado con los alumnos para celebrar los seis años que las escuelas de San Francisco llevan comprometidas con el programa Quiet Time, que usa técnicas de meditación milenarias para ayudar a los estudiantes a concentrarse y mantenerse en calma pese al stress de la escuela y de los propios hogares.

El programa es promovido por la David Lynch Foundation, comprometida en promover la meditación en las escuelas de EE.UU para combatir la violencia, el acoso escolar y mejorar los resultados académicos. El propio Lynch lleva practicando meditación desde hace cuarenta años y ha visto con sus propios ojos como “la práctica regular ayuda a fomentar la creatividad, la inteligencia, el amor y la felicidad. Los problemas comienzan a evaporarse. Cierto que funciona”, comenta el famoso director de cine.

Muy bien lo sabe James Dierke, el director de Visitation Valley Middle School en San Francisco. Durante varios años la escuela arrastró la fama de centro problemático con muchos suspensos. Fue implantar el Quiet Time Program y la dinámica empezó a cambiar al poco tiempo: menos suspensos y absentismo escolar, más atención y una considerable mejoría en las calificaciones académicas.

“Cuando llegué a esta escuela, hace 30 años, el centro tenía las más altas tasas de absentismo escolar, de suspensos y de pobres resultados académicos. Ocupábamos el segundo lugar entre las escuelas de San Francisco con mayor número de crímenes y con estudiantes de familias pobres. Hoy el centro es irreconocible gracias a la práctica de la meditación. La idea de calmar la mente y olvidarse de todo durante 15 minutos, hace que luego los chicos asimilen los conocimientos mejor y estén mas concentrados”, señala Dierke.

El programa se ha implantado en muchas escuelas de San Francisco y los resultados son muy positivos. “Mejora la atención, reduce el fracaso escolar y la desmotivación en el aula”, apunta Richard Carranza, el director de Burton High School.

La práctica despertó controversia al principio de su andadura, ya que algunas voces críticas la consideraban teñida de connotaciones religiosas, pero con el tiempo ha ido ganando aceptación en las escuelas dados los buenos resultados.

Los beneficios de la meditación están probados y estudiados desde el punto de vista científico. Norman Rosenthal, profesor de la Psychiatry Georgetown University Medical School, afirma que “hay una tremenda evidencia de los altos niveles de stress en las escuelas” y de que “el 70% de los chicos que lo padecen no reciben ningún tipo de ayuda psicológica”. “Está demostrado que los estudiantes con stress no pueden aprender. Experimentan tal nivel de ansiedad que les es imposible concentrarse en la escuela. Lo que hace la meditación es reducir ese nivel de stress, ya que induce un cambio de las ondas mentales , provocando más estados alfa –de calma-. El cerebro funciona mejor”, asegura.

La especialista en aprendizaje cognitivo, Sarina Grosswald, opina que “los chicos trabajan muy bien cuando se les enseña a meditar. Piensan con más claridad”.

Los datos que maneja la David Lynch Foundation hablan por si mismos de los problemas que aquejan a las escuelas: “Diez millones de estudiantes toman antidepresivos; cuatro millones de niños sufren de desórdenes en el aprendizaje; el suicidio es la tercera causa de muerte entre los adolescentes y el 70% de los estudiantes con problemas mentales no reciben la ayuda que necesitan”.

Son cifras más que suficientes como para dar a la meditación una oportunidad en el aula. Y eso es lo que están haciendo muchas escuelas de San Francisco.

viernes, 29 de junio de 2012

"Tu bienestar depende de cómo prestas atención"



La Vanguardia
27de junio de 2012

Laurence Freeman, director de la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana

 Soy británico medio irlandés. Me licencié en Literatura Inglesa en Oxford y de Teología en Canadá. Soy monje benedictino. Una sociedad justa y civilizada se mide en cómo cuida a los marginales, los pobres y los vulnerables. Creo que el ser humano es una manifestación de lo divino.





Usted no iba para monje.
Yo era un estudiante de Literatura Inglesa que quería ser un escritor famoso.

¿Quería triunfar?
Sí, y pensé que debía comenzar por una carrera académica, pero acabó asfixiándome y me pasé a la banca.

¿De la literatura a la banca?
Hice lo que recomendaban los Monty Python: algo completamente diferente. Quería averiguar cómo se hace el dinero.

¿Y qué descubrió?
Que el placer que da el dinero es muy estéril pero puede ser adictivo, y que muchas personas se quedan atrapadas en un trabajo del que no disfrutan. Cuando le dije a mi jefe que me iba porque quería ser escritor, me dijo con tristeza: "Ojalá hubiera hecho lo mismo". Después me retiré seis meses a un monasterio para aprender a meditar.

¿Por qué lo hizo?
Me sentía muy perdido, necesitaba conocerme más a mí mismo. Terminado el retiro me dije: "Muy bien, ya he aprendido a meditar, ya puedo irme a conquistar el mundo".

¿Lo conquistó?
Había perdido mi ambición mundana, y fue un shock, porque solemos encontrar significado en lo que vamos a conseguir.

Se quedó sin zanahoria.
La alternativa era el monasterio, pero no lo veía claro. Decidí recorrer Europa y por el camino comprendí que mi resistencia era la imagen que tenía del monasterio: no era un lugar hermoso, ni romántico, ni dramático. Hasta que comprendí que ser monje consistía en comprometerme con la libertad.

¿Enclaustrado en un monasterio, prometiendo obediencia y evitando alegrías?
El monasterio que usted describe es un lugar endemoniado, como un banco sin dinero. Se trata de vivir la vida ordinaria con una intensidad extraordinaria. El resultado es la trascendencia del ego, librarte de los miedos, y eso es lo que te da la libertad, y en la libertad está la alegría.

El deseo es nuestra gasolina.
"¿Qué estáis buscando?", les dice Jesús a los discípulos que le siguen. Esa es la gran pregunta. El sufrimiento surge por el conflicto de deseos, no sabemos lo que realmente queremos. La meditación nos ayuda.

¿Y qué queremos?
Hallar nuestro yo verdadero. El bienestar esta íntimamente conectado a nuestra manera de prestar atención a las otras personas para poder verlas tal cual son, sin proyectar nuestros propios deseos y miedos sobre ellas. El siguiente nivel de conocimiento es descubrir que cuando prestamos atención de esa forma estamos amando. Es sencillo.

¿...?
Vivimos en una sociedad con unos valores materiales excesivos, ya no interiorizamos los valores espirituales, y eso crea personas indefensas y heridas. Enseñar a meditar a los niños, a poner atención, es lo más importante que podemos hacer.

Pensaba que la meditación era una tradición oriental.
Jesús era un maestro de la contemplación, no nos da reglas sobre la oración, simplemente nos dice: entra en tu habitación interior, cierra la puerta y reza a Dios, que está en ese lugar secreto; no pienses, abandona tus preocupaciones, pon atención plena.

¿Todo esto lo decía Jesús?
Sí. Su enseñanza es mística. Hay que distinguir entre espiritualidad y religión. La espiritualidad es el interior de la experiencia, y la religión es el sistema de símbolos que nos ayuda a desarrollar esta experiencia.

O a cortarla en seco.
Cierto, porque la religión sin espiritualidad se convierte en diabólica: en ese terreno están los fundamentalistas.

¿Dialoga mucho con el Dalái Lama?
Sí, y he aprendido que el diálogo no es solamente compartir ideas, sino también intentar ver desde el punto de vista del otro.

Por el contrario, a la Iglesia católica el Dalái lama ni la prohíbe ni la condena.
El Dalái Lama es un individuo extraordinario. La Iglesia es una estructura de estructuras y siempre ha tenido tensiones, y creo que va a pasar por un periodo traumático.

¿Por qué lo dice?
Es muy difícil guiar una institución como esa en un momento de crisis. El propia Dalái Lama dice que al haber sido expulsado del Tíbet ha dejado de ser un prisionero de su propia institución. La Iglesia es humana, y su pecado a lo largo de la historia ha sido dejarse llevar por la tentación de poder.

¿Cómo se arregla eso?
Podemos minimizar ese proceso restaurando la dimensión contemplativa de la Iglesia. Creo que a través de la muerte y la resurrección, la Iglesia que conocemos dará paso a una más pequeña, más contemplativa.

¿Qué es la contemplación?
El simple gozo de la verdad, decía Tomás de Aquino.

Hay muchas verdades.
La verdad es lo que incluye todo, y por eso siempre está en expansión, es imposible estar en la verdad y tener prejuicios. Otra forma de contemplar es estar en el momento presente. El presente no es algo cronológico, es lo que contiene al tiempo.

Parece usted un budista.
Hay un único Dios y todos participamos de esa realidad. La meditación nos ayuda a abrirnos a este terreno común. Si perdemos la experiencia de unidad, la diversidad se convierte en división, y la división es lo que lleva a la violencia.

·······················

Sus libros:
El camino de la meditación (kindle)
Jesús, el maestro interior
Meditación Cristiana y Silencio

·······················

El regalo

Hace un frío que pela, pero los pajaritos cantan en el claustro de la Casa d'Exercicis Sant Ignasi-Sarrià, donde se dispone a ofrecer un retiro de meditación a los alumnos que lo deseen. Freeman, en mangas de camisa, me descubre los orígenes de la meditación cristiana, que se dedica a esparcir por el mundo. Su congregación, Monte Oliveto, está en más de cien países; su impulsor -junto con John Main, su maestro espiritual, ya fallecido- es un hombre inquieto que buscó conocerse a sí mismo tras trabajar en la banca y el periodismo y recorrer Europa en busca de sentido; por eso está convencido de que el mejor regalo que les podemos hacer a los niños y a los jóvenes es la herramienta de la meditación.

domingo, 15 de abril de 2012

Menos acción, más meditación


Miriam Subirana
El País
5 de febrero de 2012

Las prisas y los continuos ruidos que provienen del exterior distraen nuestra atención y energía. Reservar unos momentos para meditar nos aporta beneficios cognitivos y psicológicos.

La meditación es el camino para aquietar y silenciar las maquinaciones de la mente complicada. Meditar es restaurar el estado de nuestra verdadera naturaleza interior para vivir en armonía. Nos abre a la comprensión intuitiva y a un alto grado de concentración, que no se basa en el pensamiento racional. Es una forma de acallar los ruidos que distraen nuestra atención y energía constantemente.

La meditación ofrece múltiples beneficios comprobados científicamente. Un equipo de psiquiatras, liderado por el hospital General de Massachusetts, realizaron un estudio que documenta cómo la práctica de la meditación afecta positivamente a nuestro cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, seguir un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios positivos en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Lo que hasta ahora pertenecía al ámbito espiritual nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y salud.

"Aunque la práctica de la meditación está asociada a una sensación de tranquilidad y relajación física, los médicos han afirmado que la meditación también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante el día", explica la psiquiatra Sara Lazar, autora principal del estudio.

Meditar nos da la experiencia de serenidad y concentración esenciales para la construcción de una auténtica autoestima y para afianzar la confianza en uno mismo y en los demás.

DEBIDO A NUESTRA ADICCIÓN a la acción, no vemos el valor de sentarnos un rato en silencio contemplativo. La meditación bien practicada ofrece resultados relativamente pronto. Se puede meditar en grupo y con los ojos abiertos. Alguien nos puede guiar en la meditación, pero no necesitamos un maestro. Es bueno canalizar bien el pensamiento y no necesitamos un mantra para hacerlo.

En definitiva, no hay excusas para no meditar. Nos frenan la adicción a la acción, la pereza y la falta de visión. Estamos acostumbrados a presionarnos, a actuar cada vez más rápido, y así creemos que no tenemos tiempo. La disponibilidad del tiempo y cómo se usa es decisión de cada uno. "Tengo amigos empresarios que meditan brevemente entre reunión y reunión, unos segundos", nos explica Gaspar Hernández. "Esta sencilla práctica les ha cambiado la vida. Dejan de ser esclavos de las circunstancias externas".

Para empezar, cree un lugar de paz. Resérvese un lugar en casa que pueda usar para meditar, aunque solo sea un sillón. Y, a ser posible, hágalo también en su lugar de trabajo. Coloque en ese lugar dos o tres objetos que representen para usted la paz. En ese espacio tendrá la oportunidad de preparar el día cada mañana y, por la noche, descargar su mente de los pensamientos, sentimientos o vivencias que le carguen de malestar.

Dedíquese durante un par de minutos a crear y establecer las reglas mentales para su espacio de meditación. Imagine que el espacio está rodeado de una burbuja invisible. En el momento que entra en la burbuja deja de preocuparse, de recordar el pasado, de juzgar y criticar. Si advierte que vuelve a caer en esos hábitos, regrese con suavidad a un espacio interior libre de esos impulsos mentales.

Mike George, coucher de inteligencia emocional, nos explica de forma resumida los siete hábitos que pueden sabotear su meditación y retrasar la recuperación de la paz interior: 1. Preocuparse. 2. Pensar en el pasado. 3. Juzgar. 4. Criticar. 5. Culparse. 6. Ser catastrofista. 7. Dudar.

Siga el consejo de Anthony de Mello, jesuita famoso por sus libros de espiritualidad: "Medita, contempla los muros; observa tus ideas, tus hábitos, tus apegos y tus miedos, sin emitir juicio ni condena de ningún tipo. Limítate a mirarlos y se derrumbarán". Visualizar le ayudará a superar esos hábitos saboteadores. Consiste en crear imágenes positivas en su mente fortaleciendo su voluntad para alcanzar aquello que afirma con una buena actitud. Con la visualización intensifica las experiencias de afirmaciones positivas y de automotivación. Visualizar le ayuda a concretar y a clarificar sus metas. Por eso, muchos deportistas olímpicos utilizan esta técnica.

Puede crear y escribir afirmaciones acerca de lo que le hace sentir pleno:

- Confío en que cada desafío aparece porque soy capaz de afrontarlo.

- Soy libre para decidir cómo me siento y para ser feliz.

- Respeto mi intuición.

- Soy fuerte y puedo ser. Yo puedo.

- Me atrevo a ser diferente.

- Creo en mí.

Escriba sus afirmaciones, y cada mañana medite sobre ellas para vivirlas durante el día.

EMPIECE A MEDITAR. Encuentre un lugar tranquilo y acogedor. Una música suave y una luz tenue pueden ayudarle a crear un ambiente adecuado. Siéntese cómodamente, manteniendo la espalda recta y relajada. Respire hondo y relaje los hombros y brazos. Con los ojos abiertos, elija un punto enfrente de usted y descanse ahí la mirada. Así no se dormirá.

Cuando el cerebro pasa de crear ondas beta (de acción) a ondas alfa (de relajación) tiende a dormirse. Meditar con los ojos abiertos le ayuda a entrar en un estado de ondas alfa sin dormirse. Las ondas alfa regeneran el sistema nervioso, inmunitario y hormonal.

Gradualmente aparte su atención de todas las distracciones. Dirija su atención al interior del entrecejo. Observe sus pensamientos, no los juzgue ni se deje llevar por ellos, solo obsérvelos. Decida crear pensamientos de paz. Sienta su presencia. Repita pensamientos e imágenes positivas referidas a su persona formulados como afirmaciones. "Soy un ser de paz", "soy vida". Déjese inundar por la serenidad. Reconozca los buenos sentimientos que surgen. Visualícese siendo así en sus relaciones y circunstancias habituales. El poder de la visualización meditativa radica en ayudarnos a crear la realidad que visualizamos. Observe su respiración y termine su meditación cerrando los ojos durante unos instantes, creando un silencio completo en su mente.

La técnica y sus beneficios

1. Libros

- 'Misión de amor. Viaje espiritual de un médico', de Roger Cole (Kier).

- 'Transformar la ira en calma interior. Claves para recuperar tu equilibrio emocional', de Mike George (Oniro).

- 'A la luz de la meditación. Una guía para meditar y alcanzar el desarrollo espiritual', de Mike George (Kier).

- 'La meditación. Introducción a la técnica, sus tradiciones y sus beneficios', de Erica Smith y Nicholas Wilks (Oniro).

2. Película

- 'El fin es mi principio', de Jo Baier.

3. Música

- 'El mejor álbum de relajación del mundo' I y II, de varios autores (EMI-Odeón).

Mantener nuestra vitalidad

Detenerse, observar, reevaluar, controlar pensamientos y sentimientos y cambiar creencias requiere energía. No una energía que obtendrá de fuera, sino la energía de la verdad que lleva dentro. Cuando lo olvidamos, nos contaminamos con el estrés y las preocupaciones innecesarias y aparecen los miedos que nos bloquean. Necesitamos mirar hacia dentro y aprender a nutrir nuestro ser. Para conseguirlo hay que dedicarle un tiempo. Igual que cada día reservamos un rato para comer y cuidar el cuerpo; nos debemos preguntar qué alimento le damos a nuestra mente para que cree pensamientos positivos que produzcan sentimientos de bienestar.