jueves, 30 de enero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
Esas formas de hacer política
El País
Diana Calderón
25 de enero de 2014
Los políticos colombianos que se atacan ferozmente acaban después dándose la mano por conveniencia
Pero ocurrió y no precisamente por altruismo sino para sellar uniones por conveniencia y por incoherencia, principalmente. Por qué? Porque Uribe se hizo presidente por su continua y feroz oposición al proceso de paz de Pastrana, y este a su vez se convirtió en uno de los críticos de lo que llamó la paz con los narcoparamilitares. Esa forma de hacer política por cálculo electoral y vengativo.... Mal cálculo.
Un expresidente, de nuevo Uribe, a través de uno de sus candidatos a las elecciones parlamentarias de marzo, denunció al gobierno de Juan Manuel Santos de repartir mil millones de euros para obras y vías entre los congresistas de cada partido de la Unidad Nacional en que soporta su gobernabilidad. La "mermelada", cargos para garantizar las votaciones de proyectos fundamentales del gobierno en el Congreso.
No estoy hablando de la mermelada que endulza el pan o el queso de la mañana sino de la mermelada que amarga la política. Esa forma de hacer política que utiliza los recursos para el desarrollo regional y termina llenando los bolsillos de legisladores que señalan a dedo al contratista que construirá la vía o dejará incompleta la obra. Mal cálculo nuevamente.
El uribismo que denuncia hoy es el mismo que fue experto en repartir cuotas burocráticas, subsidios a familias pobres y notarías a políticos para garantizar su reelección. Hoy todavía dos ministros de ese gobierno están esperando sentencia de la Corte Suprema de Justicia por cambiar prebendas por votos.
Maria Luisa Piraquive es la líder de una Iglesia con nombre pretencioso: la Iglesia de Jesucristo Internacional, que respalda el proyecto político del MIRA, (Movimiento de Renovación Absoluta). Un sermón de la señora Piraquive mostró su ignorancia y odio por personas con defectos físicos o discapacitados, a quienes vetó como predicadores, y se destapó que esta Iglesia le habría servido aparentemente para enriquecerse al punto que la Fiscalía la investiga por lavado de activos e incluso por acusaciones de alterar la escena del crimen de su difunto esposo.
En Colombia, país laico, cada día se presentan 90 solicitudes para fundar iglesias.... de garaje y exentas de obligaciones tributarias. Ya son más de cinco mil. Esa forma de hacer política que trafica con la necesidad de la fe, la desesperanza y el temor a Dios.
Piedad Cordoba, líder de Marcha Patriótica, estuvo invitada a Palacio de Nariño a hablar del proceso de paz que el Gobierno adelanta con las FARC en La Habana. Junto a otros dirigentes de izquierda le reclamó al presidente Santos garantías electorales y el fin de la persecución....Pasados unos días, amenazó con disolver su movimiento por el "exterminio de 29 miembros de la Marcha Patriótica", todos campesinos. Esa forma de hacer política que usa a los muertos para convertirlos en banderas electorales.
Entre tanto, Juan Manuel Santos recorre Madrid y Davos, y ahora Portugal, a visitar al delantero colombiano Radamel Falcao....Esa forma de hacer política para meter goles e insertarnos en ese otro mundo que nos hace sentirnos grandes y menos miserables por nuestras formas de hacer política.
La última encuesta de Cifras y Conceptos en Colombia para Caracol Radio y la Red más Noticias da una intención del voto por Juan Manuel Santos del 26 %, cifra que es superada por el voto en blanco, que alcanza 30. El mandatario con una favorabilidad del 50 por ciento no tiene a la vista rival distinto a esa masa de encuestados que están cada vez más lejos de esas formas de hacer política en Colombia y en otros países de América latina.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Medio llena, medio vacía
El País
Miguel Ángel Bastenier
12 de noviembre de 2013
La ironía del proceso de paz colombiano que se desarrolla en Cuba es que las reformas se podrían haber hecho hace décadas.
La semana pasada las FARC y el Gobierno colombiano se pusieron de acuerdo sobre el segundo punto de las conversaciones de paz en La Habana como era la incorporación a la vida política en plena legalidad de los insurrectos. Los negociadores de Bogotá y el presidente Santos, así como la guerrilla, ven a la fuerza la botella medio llena, mientras que el tercero en discordia, el expresidente Uribe, que considera el trato de La Habana alta traición, probablemente teme que esté también medio llena, pero cree que está medio vacía; que es un engaño a la vez de las FARC, que no quieren realmente la paz, y del Gobierno, que engaña a todos los colombianos para que Juan Manuel Santos sea reelegido en junio de 2014.
Tanto el Estado como la insurrección precisaban una buena noticia que levantara la moral de una ciudadanía, en la que crecía la amenaza del uribismo ante las legislativas de mayo próximo: el Gobierno, porque se lo juega todo en la negociación para acabar con una guerra que dura ya más de medio siglo; y los guerrilleros porque un Congreso repleto de uribistas, y aun peor, un presidente clon de Uribe —que por ley no puede ser candidato— y entregado vocacionalmente a la guerra, sería para ellos el peor futuro imaginable.
Y la solución —temporal— era ponerse de acuerdo en los términos más abstractos posibles, que un pueblo de gramáticos como el colombiano, que maneja el lenguaje con virtuosismo próximo a la ofuscación, diera con un planteamiento, como escribe Semana, "ante el que es casi imposible estar en desacuerdo". Había que redactar un plan de puesta en práctica tan ulterior, que hoy nadie sepa cómo hacerlo. Las FARC pedían ocho escaños en las cámaras y una gran mayoría de la opinión colombiana exigía que al menos los responsables de delitos atroces fueran a la cárcel. Y el acuerdo habla de "curules" —escaños en colombiano contemporáneo— en zonas especialmente devastadas por la guerrilla, pero insistiendo en que habrá que pelear en las urnas con otros candidatos que compitan; se extiende sobre una ventilación del sistema que consiste en dar facilidades para que los movimientos sociales se conviertan en partidos, como pedía la guerrilla, y nazcan nuevas formaciones políticas, para todo lo que se rebajaría el umbral de votos —3%— para acceder a las cámaras. Pero sin especificar con qué ley electoral; y todo ello, finalmente, estaría coronado por un estatuto de la oposición que debería dar plenas garantías de seguridad —nadie sabe cómo— sobre la vida y la práctica de la disidencia.
Parece sumamente probable que las conversaciones aún duren cuando haya que votar en las legislativas del 25 de mayo, y que, por ello, guerra y paz protagonicen el debate electoral. Y en esa tesitura, el común interés de Gobierno y guerrilla hace pensar que de La Habana pudieran llegar noticias alentadoras sobre el curso de la negociación. A fin de mayo se acordó ya una reforma agraria, que transformaría la tenencia de la tierra, dando ocupación y labranza a millones de despojados, desplazados y brazos ociosos; pero, tras el anuncio del pasado 6 de noviembre sobre participación política, aún quedan cuatro puntos por dilucidar: 1) erradicación del narcotráfico, del que las FARC son protectoras de cultivos y perceptoras del peaje de la coca; 2) terminación de las hostilidades; 3) reparación a las víctimas, lo que exigiría paralelamente que la administración de justicia fuera igual para todos; y 4) ratificación en referéndum de estos acuerdos. Como remate, un corolario sine qua non: nada estará firmado hasta que todo esté firmado.
Pero la ironía de todo el proceso es que esas reformas deberían haberse acometido hace décadas por el bien de la democracia, sin necesidad de que mediara insurrección alguna. Y únicamente esa nueva Colombia imaginada podría hacer realidad tan espléndidos proyectos. Si ese país existiera, las FARC nunca habrían encontrado base material para la guerra, y nada menos que su refundación es lo que se espera del establecimiento de la paz.
Así es como la botella no está medio llena o medio vacía, sino, a la vez, medio llena y medio vacía; llena, porque las partes quieren sinceramente acabar con el conflicto; y medio vacía, porque es todo un misterio la manera de lograrlo.
sábado, 26 de octubre de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
Vivir de otra manera
Ramin Jahanbegloo
El País
12 de marzo de 2013
Una vida equilibrada no es utópica; es una vida de sabiduría, libre de mediocridad
¿Es ideal cualquier vida por desarrollarse simplemente en un mundo ideal o es ideal precisamente porque el mundo en que vivimos presenta alguna imperfección? Si el carácter ideal de la vida no guarda relación con el del mundo no habrá garantía alguna de que alcanzar la vida ideal suponga alcanzar el mundo ideal. ¿Cómo podemos concebir una vida ideal sin considerarla un objetivo alcanzable? Según Aristóteles, los hombres definen lo que es una vida ideal en función de la consecución de la felicidad, que puede alcanzarse explotando al máximo las posibilidades vitales, en una sociedad que mantenga un equilibrio entre excelencia moral y rectitud. Siguiendo a Aristóteles, podríamos decir que la vida será ideal cuando la persona sea capaz de vivirla de manera ideal, es decir, hallando un equilibrio entre la excelencia moral y la rectitud. De este modo, en todos los hombres podrá detectarse la búsqueda de la vida ideal, ya sea por medios placenteros o dolorosos, siempre que la vida se sitúe en un equilibrio de excelencia moral guiado por la propia virtud y sin respetar necesariamente las normas. Siguiendo la lógica aristotélica, la felicidad procedería de una vida virtuosa, definida fundamentalmente por la consecución de un equilibrio en la vida y las actividades del sujeto.
Es improbable que los comportamientos y opciones extremos conduzcan a una felicidad auténtica y duradera. Sin embargo, no hay pautas absolutas para desarrollar una vida equilibrada, que es la que se compone de opciones y compromisos equilibrados. Ojalá pudiera acabar aquí y decir que una vida ideal es el resultado de una existencia compuesta de elecciones morales. Pero, ¿acaso podemos decir que en una vida ideal no hay necesidad de acciones moralmente virtuosas? Sigue siendo cuestionable que una vida de opciones y compromisos equilibrados reporte necesariamente a todo el mundo una vida ideal. En consecuencia, una vida equilibrada no es ni una utopía ni una concepción sistemática de una vida mucho mejor alcanzada mediante la inteligencia y la voluntad humanas. La utopía es la vida soñada hecha carne. Es un modelo imaginado a la espera de plasmarse. Es la imagen de un mundo perfecto. Pero la humanidad, al ser imperfecta, no puede habitar un mundo perfecto. Esa es la razón de que los proyectos utópicos siempre hayan sido ideas impuestas. Por el contrario, una vida de excelencia no pretende imponerse a los demás. Es un horizonte común de ejemplaridad para todos los seres humanos. Una vida de excelencia es una vida dentro de la vida en la que la ejemplaridad se mantiene mediante el compromiso individual con esa excelencia, que es un noble estado mental. No es una imposición de lo bueno y lo malo. No tiene nada que ver ni con la riqueza ni con la fama, ni tampoco con las ambiciones políticas. No es ni una renuncia al mundo ni una nostalgia de otros mundos. Es la adopción de esa noble actitud vital que siempre ha simbolizado el concepto de sabiduría.
Una y otra vez, siempre que los seres humanos se han preguntado cómo es posible que alguien sea feliz y justo en su mundo, han tenido que recurrir a la sabiduría. Sófocles solía decir que “la sabiduría es el componente supremo de la felicidad”. Pero la felicidad, por sí sola, nunca es suficiente. Para que la felicidad cree seres humanos felices se necesita también una fuerte y fría sabiduría. La felicidad sin sabiduría no puede más que producir banalidad y mediocridad. En estos tiempos, la felicidad se relaciona con el conocimiento, el poder y la riqueza, no con la sabiduría. Es cierto que la sabiduría consiste en ser sabio en el propio tiempo, pero también en tener la capacidad de dudar de la ejemplaridad de ese tiempo. Pedro Abelardo lo sabía cuando dijo que “el comienzo de la sabiduría se encuentra en la duda; al dudar llegamos a la pregunta y buscando podemos tropezarnos con la verdad”.
No se puede ser sabio únicamente con la sabiduría del propio tiempo, porque bien podría ser que esa sabiduría no fuera más que ignorancia. En consecuencia, se podría decir que ser sabio es ser maduro en y con la vida, porque esta es el único consejero fiable. Es decir, la sabiduría vital está en la propia vida. Por tanto, una vida de excelencia será una vida de sabiduría, libre de brutalidad y mediocridad. En la vida y para poder vivirla, hace falta experiencia para separar lo accesorio de lo esencial. Como señaló Dietrich Bonhoeffer, eso es “reconocer lo importante dentro de lo fáctico”. De este modo, para pensar en una vida ideal que sea un estado de madurez y ejemplaridad humanas necesitamos concebirla como una actividad ética, como lo que Aristóteles denominaba eupraxis (buena acción).
Mantenerse fiel a la ética no es desear que nuestra vida discurra lo mejor posible, sino hacer lo que éticamente es mejor para cambiarla. Después de todo, una vida de excelencia puede definirse como una existencia vivida de otra manera. Si logramos esa vida, podremos decir que es la mejor que se puede alcanzar. En consecuencia, una vida de excelencia será la consistente en vivir éticamente lo mejor que podamos. Será una vida ideal constituida por un completo abanico de actividades humanas guiadas por la excelencia, no solo por la diversión. La excelencia no radica en la repetición, sino en lo que está a nuestro alcance realizar. No se logra fácilmente. En consecuencia, una vida ideal mantiene una relación directa con nuestro compromiso con la excelencia. Como dijo Séneca, “la vida es como una representación teatral: lo que importa no es la duración sino la excelencia del drama”. Para quienes creen en la vida como excelencia, el ideal es la propia vida. Afanarse por alcanzar la excelencia es un método seguro para alzar nuestra vida por encima de la mediocridad. La excelencia es mejor maestra que la mediocridad. Es una labor, no una premisa. Es el resultado gradual de esforzarse siempre por hacer las cosas con nobleza y ejemplaridad. En consecuencia, sería un error pensar en una vida de excelencia que fuera un estado de perfección, ya que esta no es la única alternativa a la mediocridad. La excelencia es una alternativa más ética. Cuando vivimos en la excelencia, puede que no sepamos qué aspecto ideal está presente en nuestra vida o en una vida ajena. Pero sin duda sabremos que, si hay una vida ideal, se basará en vivir de la forma más noble e ideal que podamos.
jueves, 16 de agosto de 2012
promesas electorales
Nosotros cumplimos con lo que prometemos.
Sólo los necios pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean - o añoran - que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las jubilaciones de privilegio la célula viva y los negociados.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños mueran de hambre..
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
Comprendan desde ahora que
Somos la 'nueva política'.
domingo, 5 de agosto de 2012
cualquier parecido con nuestra realidad es pura...
A propósito de los privilegios del que abusan algunos parlamentarios nuestros... les dejó aquí un pequeño video sobre la austeridad de los políticos suecos...
jueves, 26 de enero de 2012
¿Debe un juez ganar en un mes lo que un maestro de escuela en doce años?
Blog: Vientos del Brasil
Por: Juan Arias | 26 de enero de 2012
El País
En Brasil un juez puede ganar en un mes lo que un maestro de primaria en una escuela pública en doce años, y lo que un trabajador con sueldo base, en 20 años. La noticia la dan hoy los grandes diarios y ha creado perplejidad. Enseguida ha habido quien ha afirmado que se explica así el que Brasil sea quizás el país del mundo con mayor carga tributaria (36%), que se come cuatro meses de salario de un trabajador, y con tanta deuda pública.
Una de las asignaturas pendientes en Brasil es , sin duda, el de los sueldos de los funcionarios públicos de ciertas categorías. No es posible, por ejemplo, que un juez llegue a ganar cifras tan astronómicas, como describe hoy la prensa nacional, con datos oficiales del Consejo Nacional de Justicia (CNJ)
Sobretodo si comparamos esos sueldos a los de los otros trabajadores, incluso públicos, como los maestros. Según esos datos, por ejemplo, en Rio, un juez puede llegar a ganar en un mes 150.000 reales ( 65.000 euros). La mayoría consigue ganar 50.000 reales , cuando el sueldo oficial debería ser de 24.117 reales. Más aún, hay jueces que además de esos sueldos astronómicos, reciben de repente en su cuenta cantidades de 400.000 reales (180.000 euros) extras en un año. Hubo algún juez que recibió hasta 1,600.000 reales (730.000 euros)
En 2010, en Rio, 112 jueces recibieron más de 100.000 reales por mes y nueve más de 150.000. Y lo mismo en Brasilia donde hasta un técnico judicial, sin estudios universitarios, recibe 39.000 reales (17.000 euros).
En el Consejo Nacional Judicial justifican esos súper sueldos de los jueces y funcionarios de justicia porque, por ejemplo el Tribunal de Rio, cuenta con un fondo propio para administrar y que muchos jueces “venden parte de sus vacaciones” o acumulan varios cargos.
Según la ley, ningún funcionario del Estado podría superar el techo del sueldo oficial de un magistrado del Supremo que es de 27.000 reales (12.000 euros). Sin embargo, en la práctica eso no se cumple. Los mismos diputados y senadores, acaban costando al Estado, por mes, 120.000 reales (50.000 euros) cuando sus sueldos no deberían superar el techo del sueldo mayor de un funcionario público. Un diputado puede tener hasta 20 asesores pagados por el Estado mas innumerables otros privilegios que ellos mismos se van regalando.
Siempre tuve un gran respeto por la justicia, desde que mi padre, maestro rural en Galicia, al igual que mi madre, nos infundía el respeto por dicha institución, sin la cual, nos decía, un país nunca será libre y equitativo. Y nos ponía el ejemplo de la balanza, símbolo de equilibrio y de la justicia. Y viviamos, entonces, tiempos de dictadura.
Sin duda, que un juez o un magistrado deben ganar bien pues su responsabilidad es fundamental en el marco de una democracia. Es, por hacer una redundancia, una tema de “justicia”. Y no me parece mal que un juez pueda ganar hasta diez veces más que un maestro de primaria en una escuela del Estado. En España creo que ni ganan en esa proporción.
Ahora, lo que sí parece “injusto”, es que un maestro, cuya responsabilidad social, sin ser como la de un juez, es también muy importante ya que está formando con su trabajo y dedicación a las nuevas generaciones, y que es un suplemento esencial de la educación que los niños reciben en la familia, necesite, como aquí en Brasil, trabajar veinte años, para ganar lo que un juez de Rio en un mes. Es totalmente desorbitado.
O que un juez pueda llegar a ganar en un mes doscientas veces más que un trabajador con un sueldo base, que para comprarse, por ejemplo un piso del valor de lo que gana un juez en un año, necesita pagar la mitad de todo lo que gana en una hipoteca durante treinta años.
Brasil ha mejorado mucho en estos últimos veinte años. Antes, el 80% de la gente vivía en la pobreza o en la miseria. Hoy, de diez brasileños, seis son considerados como de clase media, aunque muchos de esa esa clase media ganen hoy 140 veces menos al mes que un juez o un magistrado. Sin contar que un maestro se jubila con poco más de mil reales (400 euros), mientras que un juez o un alto funcionario del estado lo hace con el sueldo completo de 10.000 euros, al mismo tiempo que puede acumular varias jubilaciones, algo que se está ahora debatiendo. Por ejemplo, un diputado puede usufruir a veces hasta de tres jubilaciones: la de diputado, la que le queda si fue también gobernador o la que le pertenece por algún otro cargo que haya podido tener en una empresa pública pudiendo llegar hasta a 30.000 euros.
Hay quienes se preguntan por qué entonces los brasileños no salen a la calle para protestar por esas injusticias tan patentes. La respuesta es que de alguna forma todos han mejorado un poco en relación a años atrás, que todos o casi todos tienen trabajo aunque ganen en él doscientas veces menos que un alto funcionario público, sobretodo porque es un país, al igual que en muchos de América Latina, en el que los ciudadanos están acostumbrados desde antaño, a que unos, los privilegiados, puedan ganar infinitamente más que los otros, los de a pie, los sin privilegios. “Siempre fue así”, dicen entre resignados e impotentes.
Hay también quien recuerda que en la empresa privada hay ejecutivos que ganan también en esa proporción . La diferencia sin embargo es que los sueldos de los jueces o diputados o gobernadores no los paga la empresa privada, los pagan los impuestos de todos los trabajadores brasileños, lo que es totalmente diferente y claramente injusto.
( Fue un error.Cambiaron el cheque del diputado por uno de maestro. Y no resistió)
Pd: Yo diría que en Colombia no estamos muy lejos de esta realidad brasileña, por no decir que en toda América Latina...
jueves, 3 de noviembre de 2011
viernes, 28 de octubre de 2011
Guía para votar en un país anormal
Por: María Teresa Ronderos
El Espectador
27-10-2011
Colombia no puede tener elecciones normales porque está en guerra y en posguerra, y sufre por la corrupción que destilan las dos.
Por más Plan Democracia para evitar que las ráfagas de las metralletas marquen el compás de la jornada electoral, por más cigarrillos que se fume Vargas Lleras devanándose el seso para atajar las mil y una maneras de hacer trampa en elecciones, por más cuentas claras que imponga el Consejo Nacional Electoral, los comicios no serán los de cualquier democracia.
El sangriento conflicto del suroccidente cobra víctimas civiles y deja a los pueblos sin opciones. En Magüi Payán, Nariño mataron al candidato a la alcaldía Luis Gonzalo Martínez. Y bandoleros asesinaron a Luis Eduardo García, que aspiraba a gobernar El Tambo, Cauca. En lugares de Valle y Antioquia, la bacrimpolítica ha sustituido a la parapolítica, como en Vijes, Valle, donde un sicario mató y remató sin piedad al concejal Carlos Arbey Guerrero que aspiraba a la reelección. Y en la Comuna 1 de Medellín, un personaje llamado ‘Mundo Malo’ (¡cómo será!) de la banda de ‘Sebastián’ está invitando con amor a que voten por sus candidatos a la Alcaldía y al Concejo.
El primer paso para votar exige de quienes pueden hacerlo sin un fusil apuntándoles, y de quienes logran ver más allá del sancocho del día, ponerle algo de racionalidad a su escogencia.
El segundo es hacer valer la autonomía ciudadana. Como en Bello, por ejemplo, donde un grupo tomó la valiente decisión de patear el tablero y votar en blanco, porque los partidos los han insultado ofreciéndoles como opción a un solo candidato a la Alcaldía, para colmo ficha de un destronado senador parapolítico. En González, César y en Herrán, Norte de Santander, hay elecciones de candidato único. Allá la gente debería votar en blanco. También tendría que hacerlo donde quiera que la opción sea entre un parapolítico y un delincuente. Si obtienen la mayoría simple, obligarán a que se realicen nuevas elecciones, sin que puedan participar los partidos ni los candidatos derrotados.
Lo tercero es mirar si su candidato ha publicado las finanzas de su campaña en Cuentas Claras (www.cnecuentasclaras.com). Si no lo ha hecho, no vote por él. Y si sí, fíjese si éstas cuadran. Por ejemplo, ¿cómo es que el candidato a alcalde de Cartagena, Campo Elías Terán, reporta 905 millones de pesos en gastos, un monto mayor que el de los aspirantes de Cali, Medellín y Barranquilla y encima sólo reporta ingresos por 706? ¿No puede contar quién puso la diferencia? ¿Qué le cobrarán sus generosos donantes cuando sea alcalde? ¿Y qué hay de otras campañas financiadas por contratistas del Estado? No fijarse bien en las cuentas de campaña es arriesgarse a llorar por los negociados del futuro.
Por último, mida a los candidatos aceptables por tres criterios adicionales que sirven de prueba ácida para elegir al mejor: si lo mueve el compromiso de defender el interés público, si tiene el carácter para defenderlo y si tiene el liderazgo para armar un buen equipo. Un tipo templado y de hábil liderazgo, que cree que gobernar es repartir la marrana con los amigos, tendrá en poco tiempo a su ciudad con el espeso brebaje de la corrupción y la violencia al cuello. Un aspirante de buen talante y sin personalidad no le sirve a esta democracia de alacranes. A otro, con los ideales y la osadía indispensables, pero que sólo sabe rodearse de mediocres, la ciudad le será un traje demasiado grande para la medida de su soledad.
Piense dos minutos en su voto, haga la tarea; nuestra apabullada democracia sabrá agradecérselo.
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*En Barichara tenemos dos candidatos a la alcadía y 30 al Concejo, para elegir 9 de ellos:
1. Ivan Alonso López Vesga representando al Partido Conservador Colombiano y al Partido de Integración Nacional (PIN) cuyos número en 'cuentas claras' se dividen así:
Total de Ingresos a la Campaña: 45'000.000,00 repartidos de la siguiente manera,
5'000.000,00 de una tía
20'000.000,00 de su papá, y
20'000.000,00 de su bolsillo
Hay que aclarar que el candidato fue el último presidente del Honorable Concejo Municipal
2. Marco Antonio Pérez Ballesteros representano al Partido de la U junto con el Partido Liberal Colombiano. Sus cuentas a día de hoy no aparecen reportadas en cuentas claras, aunque la Contraloría General de Santander, dice que las cuentas están claras en el Hospital de Barichara, donde aparecen observaciones en materia de contratación oficial y venta de inmuebles, de propiedad del centro asistencial, que corresponden a la época en que ejercía funciones administrativas el Sr. Pérez Ballesteros.
Marco antonio Pérez Ballesteros
martes, 30 de agosto de 2011
donde los políticos tiran la piedra y esconden la mano
El ex alcalde de Barichara, Guillermo Bautista Silva, fue inhabilitado por 13 años
Patricia Salazar Pineda
Vanguardia Liberal
La Procuraduría Regional de San Gil sancionó a Guillermo Bautista Silva, ex alcalde de Barichara, por celebrar tres contratos con la Ferretería Construmar, mediante contratación directa, y que sumados ascienden a más de 82 millones de pesos. Para el Ministerio Público, los contratos que tienen fecha del 9 de mayo de 2007, 26 de junio de 2007 y 24 de julio de 2007, violan los artículos 2009 y 315 del numeral 1 y 355 de la constitución nacional además de los numerales 20 y 31 de la ley 734 de 2002.
Vanguardia Liberal habló con el ex alcalde Bautista Silva, quien dijo ser respetuoso de las decisiones del Ministerio Público, pero que en esta oportunidad no acoge el fallo por cuanto fue apelado en segunda instancia.
El ex alcalde dijo que la Procuraduría hace referencia a tres contratos, y en su defensa asegura que fueron dos, más un adicional, y que además no existe fragmentación de contrato pues uno de ellos fue destinado a la compra de tanques de almacenamiento de agua para beneficiar a la comunidad en el suministro de agua potable, mientras que el otro, fue destinado para la adecuación de baterías de baño, es decir, saneamiento básico, lo que para el ex mandatario son dos destinaciones diferentes.
Finalmente Bautista Silva dijo que espera que su situación sea solucionada en segunda instancia ante la Procuraduría Regional de Bucaramanga.
lunes, 20 de junio de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
viernes, 29 de octubre de 2010
así son nuestros políticos
Ya en abril de 2009 la Contraloría revelaba hallazgos penales, fiscales y disciplinarios en Barichara, bajo la actuación del alcalde de entonces Guillermo Bautista Silva, amenazado en la actualidad por sus denuncias contra el actual alcalde suspendido, Israel Alonso Agón Pérez.
Se trata de un total de treinta y cinco hallazgos de tipo administrativo, disciplinario, penal y fiscal como resultado de una evaluación efectuada de acuerdo a las normas de Auditoría Gubernamental Colombianas, (NAGC), compatibles con las normas internacionales (NIAS).
Dentro de las irregularidades halladas, la Contraloría cita la celebración de dos contratos por prestación de servicios profesionales de Robert Augusto Duarte Quintero, por un valor total de $63 millones, de los cuales "no existe ningún documento que acredite el cumplimiento del mismo, ni informes de actividades, ni tampoco los comprobantes de pago de seguridad social, pensión, ni de riesgos profesionales".
Para la Contraloría llama la atención de que siendo este el contrato relativo a la prestación de los servicios de asesoría jurídica del municipio, "el mismo debía haberse surtido con la mayor diligencia, transparencia y cuidado… por ende no puede esperarse que todos los demás actos propios de la administración hayan podido contar con una asesoría jurídica apropiada".
Por tal motivo la Contraloría señala como responsables de las conductas punibles de "contrato sin cumplimiento de requisitos legales" e "Interés indebido en la celebración de contratos" a Guillermo Bautista Silva (ex alcalde), a Sandra Liliana Mejía (ex secretaria de Gobierno) y a Robert Augusto Duarte (Contratista).
Otro de los hallazgos de tipo penal y fiscal por cuantía de $10 millones 988 mil, está relacionado con la contratación a través de ocho ordenes de prestación de servicios del señor Rafael Álvarez Páez, para aportar la mano de obra y algunos materiales al arreglo de vías del municipio.
Dice la Contraloría que mediante diligencia de versión libre realizada el 31 de octubre de 2008, el señor Álvarez Páez manifestó que "él legalizó los contratos, más no ejecutó el objeto de los mismos".
Respecto a los pagos, el mismo ciudadano reveló que "recibía comisiones de manos de alcalde por la firma de los contratos celebrados, pero jamás percibió la totalidad de los mismos". Por este hecho la Contraloría considera que el ex alcalde de Barichara incurrió en el delito de "Peculado por Apropiación", y en daño fiscal por $10 millones 988 mil pesos.
Y como si esto fuera poco, mediante Resolución 046, la Procuraduría Regional de Santander, confirmó la decisión en segunda instancia de suspender de sus cargos, durante un mes, a 11 concejales del municipio de Barichara del período 2004 – 2006. El pasado 27 de octubre de 2009, la Procuraduría Provincial de San gil, ya había proferido fallo de suspensión, cuya decisión había sido apelada por los afectados.
La determinación del ente de control, contra Luis Eduardo González Sánchez, Arturo Ballesteros Cediel, Cesar Carvajal Corredor, Francisco Buenahora Angarita, Otoniel Bayona Macias, Ramiro Becerra Ballesteros, Francisco Granados Torres, Ángel María Ortiz Angarita, Luis Raúl Sánchez Angarita, Leónidas Cadena Reyes y Iván López Vesga, se tomó teniendo en cuenta que los concejales el pasado 07 de septiembre de 2006, aprobaron el proyecto de acuerdo 021, a través del cual se efectuaron créditos y contracréditos al presupuesto general de rentas y gastos de la vigencia fiscal del año 2006, sin que la iniciativa del proyecto fuera del Alcalde Municipal de Barichara.
Dicha actuación se considero como falta grave con culpa gravísima, ya que los ediles incumplieron lo establecido por la Ley 136 de 2003 en su artículo 71, en la Constitución Política en su artículo 346 y en el decreto 11 de 1996, artículo 47.
La decisión cobra gran importancia si se tiene en cuenta que la suspensión afecta a buena parte de los concejales actuales de la localidad.
domingo, 24 de octubre de 2010
Suspendido hasta enero de 2011 el alcalde de Barichara
Como falta gravísima, calificó la Procuraduría Provincial de San Gil, las actuaciones del alcalde del municipio de Barichara, Israel Alonso Agón Pérez, al contratar desde el año 2008 con la Corporación para el Desarrollo Territorial CODENTA, empresa donde su esposa es socia fundadora.La conducta del burgomaestre, violó las normas de contratación estatal que hoy es sancionada con la suspensión provisional del funcionario por 3 meses.
La sanción se originó ante la queja interpuesta por Guillermo Bautista Silva, anterior alcalde de Barichara, el 8 de junio de 2008, quien declaró que en ese año, el alcalde Agón Pérez, celebró varios contratos con CODENTA, empresa donde su esposa Marisol Arciniegas Cáceres, era socia fundadora, hacia parte del consejo directivo y ocupaba el cargo de tesorera.
Según el ente de control, el mandatario desconoció el art. 8 de la Ley 89 de 1993 que señala las inhabilidades e incompatibilidades para contratar, al igual que el numeral 30 del art. 48 de la Ley 134 de 2002, que dispone la imposibilidad de celebrar contrato estatal con persona que se encuentre incursa en causal de inhabilidad, en este caso la esposa del alcalde, en su papel de socia fundadora de la corporación CODENTA, ente con quien se suscribieron diversos contratos.
El alcalde, también violó los principios de contratación estatal, de responsabilidad, al omitir su deber de vigilancia y control, sobre la actividad contractual, al delegar en sus secretarios de Gobierno y de Obras Públicas y Planeación, la facultad para la suscribir diversos contratos con la corporación, en el periodo comprendido entre el 6 de marzo y el 31 de diciembre de 2008
Aunque Marisol Arciniegas Cáceres, renunció al cargo de tesorera de CODENTA, el 12 de octubre de año 2006, continuó siendo socia de dicha corporación, hecho que esboza una inhabilidad para contratar por parte del municipio. También se pudo establecer que dicha contratación continúo efectuándose en los años 2009 y 2010, mediante la delegación hecha a los secretarios de despacho.
La inhabilidad establecida por la ley, a través de la cual, el ente de control basa su decisión, busca impedir que las personas que desempeñan funciones públicas en una entidad del Estado, utilicen su posición para conceder o facilitar el acceso a la contratación de entidades, donde también posean intereses económicos personales, dejando de lado los intereses del municipio. La decisión ya fue informada al gobernador de Santander Horacio Serpa Uribe y al burgomaestre, indicándole que contra ella no procede recurso alguno.
domingo, 13 de junio de 2010
Otro país existe
Fuente: El Espectador
TODO INDICA QUE JUAN MANUEL Santos ganará las elecciones del próximo 20 de junio.
No me alegra. Mi voto y el de muchos ciudadanos no será de respaldo al proyecto que domina a Colombia, sino de advertencia sobre la necesidad de un cambio de rumbo que ponga el énfasis en el respeto a la vida, la educación, la dignificación del trabajo, la modernización material y mental del país, el conocimiento y la protección de la naturaleza, la defensa de la soberanía y las relaciones serenas con los vecinos.
Colombia necesita desesperadamente una nueva dirigencia. No será la vieja élite, dueña de todas las oportunidades y de todos los privilegios, que durante siglos tuvo la oportunidad de engrandecer al país, de dignificar a los ciudadanos, de construir una democracia verdadera, y no lo hizo, quien logre conducirlo a la prosperidad y al siglo XXI.
El problema, por supuesto, no es Santos: un hombre que seguramente tiene capacidades, información, conocimiento del Estado. El problema es la comprobación interminable de que en Colombia toda opción de gobierno está escriturada a la vieja casta política, y el único enriquecimiento posible, para quienes ambicionan tal cosa, es el enriquecimiento ilícito.
Durante ocho años, un hombre talentoso y sagaz desperdició la posibilidad de transformar positivamente a Colombia. Álvaro Uribe llegó al poder sobre la cresta de la ola de la frustración por el fracaso del Caguán, y sus aliados aprovecharon esa circunstancia para montar un proyecto arbitrario y mezquino. Bajo el esfuerzo digno de gratitud de la seguridad democrática, triunfaron los robos de tierras, el desplazamiento, el espionaje a la oposición y a los otros poderes, los crímenes cometidos con las armas del Estado, los escandalosos subsidios a los privilegiados. Ocho años de pax romana nos dejan como herencia el eterno conflicto colombiano apenas contenido por las armas, unos niveles de pobreza que son escandalosos en cualquier lugar del mundo, la humillante tragedia de la supervivencia para las grandes mayorías nacionales. No podemos decir que se haya avanzado mucho en la recuperación del rumbo perdido de nuestra patria.
Al margen de las elecciones, dos poderes reales se disputan hoy a Colombia: dos facciones distintas de propietarios, empresarios y terratenientes. Uribe representa a una de ellas y Santos a la otra. Por eso, a pesar de la armonía que el candidato predica, no tardarán en surgir los desacuerdos. La vieja casta señorial querrá inclinar a su favor la balanza del poder, pero los nuevos dueños del país decidirán cuánto margen de maniobra tienen esos viejos señores.
El Partido Verde ha logrado la hazaña de tener en la primera vuelta una de las votaciones más limpias y espontáneas de nuestra historia democrática. En sólo tres meses surgió una fuerza de más de tres millones de votos, la más alta votación independiente que ha tenido Colombia en toda su historia. Sin maquinarias, sin promesas demagógicas, sin ejercer ninguna presión indebida sobre el electorado, sin barones electorales; sólo con entusiasmo, imaginación, alegría y lucidez. Ese resultado es asombroso, porque nadie ignora cuánto poder respaldaba a la campaña que obtuvo la mayoría electoral.
Gracias al trabajo de miles y miles de jóvenes que saben que Colombia necesita otro espíritu, el Partido Verde logró pasar a la segunda vuelta electoral, e intentó reunir a su alrededor, no sólo a la Colombia cansada de guerras y de ilegalidad, sino sobre todo a la Colombia esperanzada de modernidad, de equidad, de alegría y de cultura. No ha tenido ni la estructura organizativa ni la capacidad de mantener su ritmo de crecimiento y su opción de triunfo. Hay que reconocer que también han conspirado contra ese proyecto el equívoco liderazgo de Antanas Mockus y la falta absoluta de protagonismo de los otros líderes de la alianza.
El Partido Verde es uno de los pocos movimientos que están en condiciones de proponer cosas nuevas a nuestra democracia, y la gran pregunta del momento es qué capacidad real tendrá de persistir como fuerza política. La dinámica presencia de la juventud en su seno, el espíritu de innovación y de iniciativa compartida, la identificación con los altos valores de respeto a la vida, a los recursos públicos, a las reglas de juego, la necesidad imperiosa de una política que asuma la protección de la naturaleza y la defensa del medio ambiente, en una de las regiones más biodiversas, pero a la vez más frágiles, hacen su existencia más necesaria que nunca.
Aunque el poder de la fuerza y la trampa parezcan llenarlo todo, es necesario repetir que otro país existe, que otro camino existe.
PD: Feliç aniversari Joan, alias 'pitus' i filloll Sergi.. I bona diada de Sant Antoni
lunes, 7 de junio de 2010
Triunfalismo y sostenibilidad
El Tiempo
Santos cuenta con la maquinaria, con el Presidente, con el establecimiento, con la Registraduría y, hasta el día de las últimas elecciones, con cerca del 35 por ciento del voto de opinión. Todo lo anterior dio lugar a que estuviera cerca de ganar en primera vuelta y lo hace parecer imbatible en la segunda. Esto ha inducido al clientelismo a adherir en masa a su candidatura y el terreno parece despejado para que gane por un amplísimo margen el 20 de junio, cuente con un poder casi ilimitado para llevar a cabo las reformas que necesita el país y para brindarle bienestar económico y seguridad.
El escenario de un enfrentamiento entre este Goliat oficial y el David retador se prevé como el final feliz de un capítulo en el que el establecimiento y la clase política se impondrán sobre los que se atrevieron a desafiarlos y desbaratarán de una vez por todas sus ilusiones.
Pero, a pesar del triunfalismo, esa historia tiene muchos huecos porque la victoria del domingo pasado y el frente unido que pretenden presentar no han sido fruto de una confrontación de ideas ni representan el triunfo de una visión de un futuro mejor para Colombia. Han sido resultado de una alianza clientelista entre los más voraces elementos de la vieja política, que se han agrupado para defenderse de una amenaza que no sentían desde la candidatura de Luis Carlos Galán a la Presidencia. La aparente fortaleza política del candidato Santos puede convertirse en su talón de Aquiles, porque no le va a alcanzar el erario público para cumplir con tanto compromiso asumido con sus huestes políticas. ¿Cómo va a tapar el hueco que le deja Uribe y manejar la situación fiscal si tiene que alimentar a todos ellos?
La situación fiscal puede tornarse insostenible en esas circunstancias. Hay grandes necesidades insatisfechas. El día después de las elecciones se reveló que el desempleo ha llegado a los niveles más altos de los últimos cinco años, al tiempo que los empresarios anunciaron que no tienen la intención de dar mayor empleo. El programa de 'Familias en acción', financiado por el Banco Mundial, que explica por lo menos la tercera parte de los votos que Santos le sacó de ventaja a Antanas, ha fortalecido el clientelismo, convirtiendo a los beneficiarios en un electorado cautivo del Gobierno, pero su efectividad social ha sido menos evidente, ya que el grado de pobreza permanece en niveles demasiado altos (46 por ciento), la extrema pobreza se acerca al 18 por ciento y llega al 33 por ciento en el campo.
Hay una crisis no resuelta en el sector salud y otra en seguridad social. Las exigencias financieras para la seguridad van a aumentar, a medida que disminuyen los recursos provenientes de los Estados Unidos, y hay grandes necesidades sin atender en educación, salubridad, mortalidad infantil, nutrición, vivienda popular y bienestar rural, entre otros. Si el gobierno de Santos no va a elevar impuestos y se aferra a su visión de que lloverá petróleo y que el campo colombiano es un inagotable cuerno de abundancia, la gobernabilidad prevista y el panorama económico que se augura no tendrán lugar. Santos va a tener que escoger entre hacer un buen gobierno o mantener contentos a sus seguidores, y si le saca mucha ventaja a Mockus el próximo 20 de junio, lo más probable es que siga el ejemplo de Uribe, tome el camino de la complacencia y sacrifique sus metas.
Por ese motivo, los colombianos que se agruparon alrededor de Galán y vieron morir con él la posibilidad de hacer una transición democrática hacia un país mejor, y los que ahora han puesto sus esperanzas en la 'ola verde' para alcanzar ese mismo objetivo, no pueden dejarse anonadar. Es necesario volver a tomar impulso, salir a defender esa visión en las calles, en todos los foros y en las urnas. Las tres semanas que quedan representan una oportunidad que esta vez no se puede desaprovechar. Muchas velas verdes y ojo al diablo que ronda el proceso electoral.






