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viernes, 20 de junio de 2014

el compadre Pedro Hernández


A raíz de una alergia que adquirí, ayudando a abonar un cafetal

El Tiempo
Profesor Yarumo
3 de noviembre de 1991
manzanillo, caspi, hinchador, (rhus striata)

Recuerdo que de niño, mi padre, al pasar cerca de cierto árbol, se quitaba el sombrero, hacía una venia y lo saludaba: Buenos días, compadre Pedro Hernández , con su permiso . Luego me advertía: No se te ocurra ser descortés y dejar de saludarlo. Porque él tiene una forma muy desagradable de manifestar su enojo, produciéndote escozor, fiebre y brotes en todo el cuerpo. Claro que si usted se encuentra un homónimo, pero este sí, con pies y cabezas, y no como el anterior con tronco, ramas y hojas no necesita saludarlo porque no es tóxico como el Toxicodendron striata,o Rhus striata conocido también como Manzanillo , Hinchador, aluvilla y Caspicaracho . 

 

Este árbol es una especie más, de nuestros bosques, sobre el cual se han tejido muchas historias por esa característica que lo hace particular, como es la de producir emanaciones gaseosas de un ácido volátil de naturaleza clucósida, especialmente cuando florece.

En el campo le temen, por ello han tratado de extinguirlo. Pero sobrevive porque la mayoría de aserradores se niegan a cortarlo. Lo que ha faltado es quien lo estudie y descubra sus utilidades. Si del curare se extrae un elemento medicinal tan importante, por qué del Pedro Hernández no puede salir algo parecido? Este árbol es de la familia de las anacardiáceas, por eso es tan parecido al mango o al hobo. Pero, ay del agricultor que los confunda y le de por subirse y buscar frutas! Claro que el fenómeno de las fiebres, los brotes y el escalofrío solo le sucede a las personas alérgicas de piel muy sensible. Dicen también que a los tocayos no les hace nada.

Cuando lo conocí, desafortunadamente descubrí que yo pertenecía al grupo de personas alérgicas. Para esto, en el campo hacen una recomendación muy importante: dicen que cuando comience la piquiña, toca orinarlo y darle fuete con una correa. Lógicamente, a mí también me tocó proceder y hacer lo propio.
Para curar la hinchazón se recomienda usar ungentos a base de cortisona. Los agricultores utilizan remedios muy prácticos como la espuma de la leche recién ordeñada, hojas de yuca asadas, o la infusión de las hojas de un árbol llamado espadero.

Como nuestra malicia indígena da para todo, en Caldas la Corporación Regional Cramsa, ya se ideó la manera más adecuada para evitar la extinción del Pedro Hernández . Consiste en sembrar al lado, el contra o árbol espadero. De esta forma, ponen el remedio al lado de la enfermedad.

Mi compadre Pedro Hernández espera que el hombre descubra el secreto de sus bondades; al fin y al cabo, no hay plantas malas. Malo es el hombre que le da usos indebidos a la naturaleza.

A propósito, si alguien sabe del origen del nombre Pedro Hernández , por favor, dénoslo a conocer.


 

sábado, 13 de octubre de 2012

café y sombra


Cartas de los lectores
El Espectador
3 de octubre de 2012

Hay comentarios equivocados que hacen carrera. Quienes los divulgan lo hacen con una ligereza tal, que la falta de análisis sorprende. Uno de ellos es el de que la Federación Nacional de Cafeteros ordenó tumbar el sombrío en los cafetales.

Alrededor de 430.000 hectáreas de café en Colombia están bajo algún tipo de sombrío, es decir, el 46% de la caficultura está en sombra o semisombra. Y lo está fundamentalmente porque en esas zonas se presentan unos períodos secos que marcan una deficiencia hídrica para el café, pues ésta es de 150 milímetros de agua en tres meses seguidos, lo que hace que el establecimiento del sombrío sea absolutamente necesario. Se requiere del sombrío para conservar la humedad del suelo en épocas secas, para evitar el marchitamiento y para reducir la pérdida de hojas. Y para ello hay acciones investigativas de Cenicafé y una transferencia a los productores.

Por el contrario, cuando uno se encuentra zonas cafeteras donde hay buena distribución de lluvias, adecuadas horas de brillo solar, apropiada temperatura y suelos con capacidad de almacenamiento de agua, uno deja que el sol, que no cobra por su trabajo, realice su labor. He visto suelos en estas circunstancias produciendo café de manera sostenible y sin deterioro de los ecosistemas, porque sus propietarios siembran el café Castillo a través de la pendiente, establecen barreras vivas y, entre otras cosas, logran que en sus suelos se forme un tapete verde con las arvenses seleccionadas, cuya función es moderar el golpeteo de las gotas de lluvia.

No fue la Federación la que dijo que sembraran café hasta el pie de las quebradas o hasta que las plantas de café se humedecieran con las aguas donde se toma el líquido para los acueductos. Quizás los altos precios en ciertas épocas o la decisión propia del dueño los llevó a tomar ciertas decisiones. Por el contrario, no presionar el bosque nativo ha sido una frase repetitiva expresada con convicción. Todos seguimos cantando: “Allá arriba en aquel alto donde nace la quebrada...”.


Lo que con honestidad sí hemos dicho es que un sombrío exagerado y con características de penumbra debe regularse, porque más de un 45% de sombra convierte al cultivo del café en un negocio improductivo e ineficiente. Lo expresado anteriormente también valida el sombrío, si el objetivo de producción es matricularse en un programa de cafés especiales, como los aliados de los bosques o los amigables con las aves.


El cultivo del café también reforesta, produce oxígeno, es verde, alberga especies... y también produce paz.

Carlos Armando Uribe F.,
’Profesor Yarumo’.