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viernes, 6 de marzo de 2015

La perspectiva cafetera del desarrollo rural



¿Hay un ejemplo en la caficultura para el futuro del campo?

El gerente de la Federación de Cafeteros tercia en el debate que sobre la modernización de Colombia abrieron dos artículos de James Robinson, de la Universidad de Harvard, en El Espectador. 

El Espectador
5 de marzo de 2015
Luis Genaro Muñoz *


La perspectiva cafetera del desarrollo rural


A finales del año pasado y a principios de este, el reconocido economista James Robinson, coautor con Daron Acemoglu del famoso libro “Por qué fracasan los países”, publicó en El Espectador dos artículos sobre Colombia que de inmediato llamaron la atención de políticos y economistas. En ellos, “¿Cómo modernizar a Colombia?” y “Colombia, ¿Esta vez es diferente?” expuso sus argumentos sobre la manera cómo el país podría encontrar la vía más óptima para el desarrollo rural. Quisiera exponer el punto de vista que tenemos sobre sus opiniones en la Federación, como una manera de contribuir a un debate de gran importancia, en el cual jugamos un papel de primer orden.

El profesor Robinson señala que para modernizar a Colombia debemos alejarnos de la solución “impracticable” de la redistribución de tierras, apartándonos de un utópico desarrollo rural. Sostiene que lejos de distraerse en el campo, el país debería concentrarse en realizar mayores inversiones en educación para brindar a los jóvenes las oportunidades necesarias para transformar la sociedad en la que habitan. Buena parte de quienes han comentado los dos artículos del profesor británico han hecho énfasis en la necesidad de contribuir efectivamente al desarrollo rural reduciendo las tensiones y las dificultades que han generado la concentración de la tierra y la violencia en el campo, aspectos que sin lugar a dudas han sido el combustible de un conflicto que ya supera los 50 años.


Desde la perspectiva cafetera podemos asegurar que tanto la equidad del modelo agrario como la provisión de bienes públicos, en particular la educación, son dos elementos necesarios y no excluyentes para mejorar las condiciones de vida de la población rural. En otras palabras, el desarrollo rural y la equidad en el campo deben hacer parte de la Colombia moderna que describe el profesor Robinson y ser un soporte para contrarrestar los efectos negativos del conflicto.

En lo que tiene que ver con la equidad, es importante destacar que aunque en la zona cafetera la propiedad rural es menos concentrada, el coeficiente GINI de propiedad rural cafetera (0,70) es inferior al de la zona rural en su conjunto (0,86) e incluso inferior al promedio de América Latina (0,80), lo que hace absolutamente necesario complementar el acceso a la propiedad con el acceso a nuevas tecnologías, a variedades y sistemas de producción que se ajusten a su entorno, a la asistencia técnica y a los bienes públicos sectoriales que permitan a los cafeteros ser competitivos. Y sobre todo, al capital de trabajo que les permita ser altamente productivos, reducir sus riesgos y acceder al sistema financiero.

La equidad y la competitividad también dependen de la provisión de bienes públicos y el acceso al crédito para reconversión productiva. Precisamente en este renglón, en los últimos cinco años hemos logrado que más de 200.000 pequeños productores, que antes estaban marginados del sistema financiero, pudiesen renovar sus plantaciones accediendo al crédito. Así mismo a través de la Cédula Cafetera Inteligente hemos construido un modelo de inclusión financiera rural exitoso, permitiendo el acceso en solo tres meses, a más de 340 mil cafeteros a cuentas de ahorro.


Por otra parte, los caficultores pueden decir con orgullo que cuentan con un Servicio de Extensión conformado por cerca de 1.500 técnicos que brinda un exitoso modelo educativo basado en diferentes técnicas y con el uso de TIC. Por último, es necesario enfatizar en la importante tarea realizada por Cenicafé en lo referente a la innovación y desarrollo de variedades resistentes al cambio climático a las que cualquier productor puede acceder. Esto por mencionar solo algunos de los bienes públicos con que cuenta la caficultura.

Ahora bien, no solo se trata de proveer elementos de competitividad a través de bienes públicos sectoriales. Es en este contexto donde el tema de la educación toma una especial relevancia y se convierte también en un factor de cambio. En nuestro concepto, la educación no necesariamente debe implicar migración a la ciudad, ni las oportunidades económicas y desarrollo se limitan al mundo de lo urbano. En efecto, el habitante del campo también necesita oportunidades educativas que sean relevantes para su entorno, que lo hagan parte del progreso, y le permitan identificar oportunidades y mejorar su calidad de vida en el sector rural. Más allá de hablar de la educación” como un servicio genérico, debemos hablar de un modelo educativo que se ajuste a la infraestructura disponible en las veredas, que lleve eficientemente una plataforma educativa relevante y ajustada a lo que viven los habitantes del campo.

En este contexto, el Estado no puede ignorar la problemática de más de 11 millones de colombianos que habitan el campo, esperando a que el problema rural se marchite por sí solo. Estaríamos definitivamente perdidos si hoy que por fin, el Estado y la sociedad en su conjunto han vuelto sus ojos al campo, desaprovechamos como país esta oportunidad única e irrepetible de apostarle al desarrollo rural. Dar un salto de modernidad para el sector agrario sin duda requiere hacer una profunda transformación educativa para erradicar la pobreza en la periferia. Colombia necesita de un Estado efectivo para enfrentar tanto la problemática agraria como la revolución educativa, que como dije no creo que se trata de asuntos excluyentes.

Como bien cita el mismo Robinson, existen casos de países exitosos económicamente que se han basado en modelos de economía rural de pequeños productores y quizá en este punto nosotros no tengamos que buscar tan lejos. El economista y jefe de la Misión para la Transformación del Campo, José Antonio Ocampo, señala que el café ha sido la mejor demostración de que es posible generar desarrollo agrario a partir de la pequeña propiedad en Colombia.

Entonces, ¿cuáles son los modelos educativos relevantes para el campo? ¿Cómo vamos a lograr una ambiciosa meta que provea educación y oportunidades, cambios tecnológicos, convivencia y capital social en nuestra sociedad rural? Sin querer sugerir que tenemos la solución para cada problemática, sí podemos asegurar que la institucionalidad cafetera ha contribuido a desarrollar modelos exitosos de alianzas público-privadas que han contribuido a solucionar tan importante reto.

Desde hace varios años la Federación ha promovido el relevo generacional en la caficultura basados en modelos educativos innovadores, de tal forma que se les brinde a los jóvenes del campo las herramientas y conocimientos básicos para realizar empresas cafeteras exitosas y sostenibles. El programa Escuela y Café, y la adopción del modelo de Escuela Nueva en las escuelas rurales de Caldas no solo ha merecido importantes reconocimientos internacionales sino que incluso otros países como Vietnam, por sugerencia del Banco Mundial, han buscado replicarlos. Este modelo busca implementar una metodología que contribuya con el fortalecimiento de la calidad, cobertura y pertinencia de la educación rural a través de proyectos pedagógicos productivos. El Comité de Cafeteros de Caldas, pionero de esta iniciativa, ha expandido el modelo educativo desde la educación básica hasta la educación superior y construyendo puentes para la conexión laboral.

Son estas iniciativas de equidad, de bienes públicos cafeteros, de educación relevante en el entorno rural, las que constituyen la piedra angular del nuevo plan estratégico de la Federación, aprobado por los representantes gremiales del país en el último Congreso Nacional de Cafeteros. Esta nueva política de sostenibilidad busca contribuir decididamente en la transformación de la educación rural, promoviendo calidad, cobertura y pertinencia a través de modelos flexibles de educación formal y no formal basados en metodologías activas que generen y amplíen las competencias de la población rural. Se trata, en suma, de hacer una revolución educativa en el campo, de pensar que es posible generar en las regiones procesos virtuosos de desarrollo que se articulen con lo agroindustrial, con el comercio y los servicios incorporando cada vez mayores y mejores tecnologías que nos pongan en la senda de “la modernidad”.

Gerente General – Federación de Cafeteros *



martes, 28 de enero de 2014

caminando van... caminando vuelven...


 
16 kilómetros diarios caminando para ir a estudiar

Dos, 4, 6 y hasta 8 kilómetros, de ida, sin contar los de vuelta, caminan algunos estudiantes del Intituto Técnico Aquileo Parra de Barichara para ir a estudiar. Seguramente lo mismo sucede en muchos otros municipios de la geografía nacional.

Y eso que se supone la alcaldía municipal, conjuntamente con la Secretaría de Educación del Departamento de Santander, facilitan el transporte a los muchachos que se desplazan desde las veredas. Como cada comienzo de año, los muchachos tienen que desplazarse caminando más de un mes, hasta que a las 'autoridades' competentes, deciden poner manos a la obra y completar documentaciones o simplemente contratar...

Según datos de 2013, más de 3000 estudiantes desertaron ese año, fruto de la falta de transporte escolar. Se calcula que un 44% de estudiantes del Departamento de Santander viven en el área rural, de ahí la importancia del transporte escolar. 

Un ejemplo más, de lo que sucede en el campo colombiano y el atraso 'obligado' al que nos tienen nuestros padres de la patria. 
Según el jefe de esta dependencia, el 44% de los estudiantes del departamento están en el sector rural y el 56% en el área urbana, de ahí la importancia del transporte escolar, sobre todo “porque en el campo hay estudiantes muy dispersos que requieren del servicio para llegar al centro educativo”,

Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://www.vanguardia.com/santander/region/184897-mas-de-3000-estudiantes-de-santander-desertaron-de-las-aulas-este-ano. Si está pensando en hacer uso del mismo, recuerde que es obligación legal citar la fuente y por favor haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Vanguardia.com - Galvis Ramírez y Cía. S.A
Según el jefe de esta dependencia, el 44% de los estudiantes del departamento están en el sector rural y el 56% en el área urbana, de ahí la importancia del transporte escolar, sobre todo “porque en el campo hay estudiantes muy dispersos que requieren del servicio para llegar al centro educativo”,

Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://www.vanguardia.com/santander/region/184897-mas-de-3000-estudiantes-de-santander-desertaron-de-las-aulas-este-ano. Si está pensando en hacer uso del mismo, recuerde que es obligación legal citar la fuente y por favor haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Vanguardia.com - Galvis Ramírez y Cía. S.A.


Y luego algunos tienen el cinismo de preguntar: cuál campo?, cuál atraso?, cuáles campesinos?, cuáles caminos?, cuáles cultivos?, cuál paro? 

Pronto los veremos llegar en sus flamantes vehículos, algunos hasta en helicóptero, captando votos...


viernes, 24 de enero de 2014

Milagro ecuatoriano


Revista Dinero 
23 de enero de 2014


Luego de siete años al frente de la presidencia de Ecuador, Rafael Correa tiene sorprendido al mundo con sus logros en infraestructura y educación. Dinero viajó a Ecuador para entender en qué consiste esa transformación y por qué el éxito de su modelo.

Rafael Correa
Ecuador tiene nueva cara. Una revolución de infraestructura ha transformado el país. Relucientes carreteras de doble calzada atraviesan el territorio, construidas dentro de los tiempos y costos programados. 

Aeropuertos, hospitales, colegios y universidades se levantan en las zonas más apartadas, aprovechando la renta petrolera. El crecimiento promedio de la economía ha bordeado el 5% desde 2010, jalonado por una inversión pública sin antecedentes. La producción de crudo y los ingresos fiscales se han multiplicado, no solo por los buenos precios sino también por la renegociación de los contratos petroleros. Como lo dice el presidente Rafael Correa en entrevista exclusiva con Dinero, hasta la autoestima de la gente cambió.

El Ecuador de hoy sorprende. Debido a la ideología socialista del presidente Rafael Correa y a su audacia para retar a Estados Unidos en diversos escenarios, muchos asumieron que su gobierno sería un desastre en lo económico, comparable al de Hugo Chávez en Venezuela o al de los Kirchner en Argentina.

No hay tal: el calibre de Correa es bien diferente. Es el único presidente en América Latina que cuenta con un título de doctorado, ha puesto coto a los evasores de impuestos, se ha empeñado en transformar la educación y no solamente ha incrementado la inversión en colegios, sino que se ha involucrado en duros enfrentamientos con los sindicatos de profesores.

Correa tiene un proyecto de largo plazo y su talante ha sido fundamentalmente pragmático. Detrás de los discursos altisonantes hay un economista sólidamente formado, que sabe bien dónde puede arriesgarse a desafiar la ortodoxia y dónde están las variables que no puede modificar, como la dolarización del país.


Para Colombia, el modelo de Correa despierta, sin duda, una enorme envidia. Las carreteras se hacen sin escándalos de corrupción y sin que haya que esperar años para que se resuelvan unos alegatos con comunidades. Los intereses particulares no frenan las iniciativas. Las carreteras no están llenas de huecos. El cambio se ve.

Esto no significa que el modelo de Ecuador sea ideal. Al contrario, enfrenta retos enormes: el déficit fiscal es creciente; el país tiene problemas de competitividad pues su economía está dominada por el petróleo; la creciente presencia de China implica grandes interrogantes hacia el futuro. Un equipo periodístico de Dinero viajó a Ecuador para recorrerlo y hablar con actores del gobierno y los distintos sectores. Encontramos una nación que está orgullosa de sus logros y expectante frente a su futuro. La transformación del país es real, pero la falta de confianza del sector privado podría convertirse en el eslabón débil en la cadena de logros de Rafael Correa.

Las causas del éxito

Sin lugar a dudas, Correa es un presidente exitoso. Cuando ganó las elecciones presidenciales de 2006, el cargo era prácticamente una silla eléctrica, pues Ecuador había tenido siete presidentes en una década. El último mandatario que había logrado terminar su periodo constitucional había sido Sixto Durán Ballén, quien entregó el poder en 1996. Correa ya ha ganado tres elecciones y mantiene en niveles récord su popularidad. En Quito muchos creen que buscará cambiar la Constitución para aspirar por cuarta vez. Si eso ocurre, se da por descontado que ganaría de nuevo. No obstante, en todos los escenarios, Correa ratifica que terminará en 2017 y no insistirá en quedarse en el poder.


El primer factor de éxito es la inyección de recursos a la economía. El recaudo tributario pasó de US$5.000 millones a US$15.000 millones que se esperan para 2014. “Los evasores saben que con nosotros no se juega”, dijo el Presidente, aludiendo a que esos mayores recaudos se debe a la gestión de las autoridades. Además, los ingresos petroleros han crecido y esto disparó el presupuesto nacional de US$7.000 millones a más de US$30.000 millones.


Según el economista Fausto Ortiz, quien fue ministro de Finanzas de Correa y su compañero de estudios, el petróleo le deja al país US$10.000 millones, una tercera parte del presupuesto total. Buena parte de ese aumento se explica por los altos precios y el aumento de la producción, pero también es cierto que la renegociación de los contratos con las multinacionales petroleras le dejó al país unos US$3.000 millones más en ingresos anuales.


Correa se ha caracterizado por ser un mandatario enfocado en resultados, que persigue sus metas en medio de las más agudas controversias. Ha estimulado la explotación de petróleo en el Amazonas, en contra de las críticas de los ambientalistas del mundo. Ha puesto contra la pared a los sindicatos de profesores para exigirles evaluaciones anuales. Son peleas de grandes ligas.

“Woody Allen dice: ‘no conozco la fórmula del éxito, pero la fórmula del fracaso es querer contentar a todo el mundo’ ”, le dijo Correa a Dinero.

Sus consideraciones son muy pragmáticas. En el conflicto con los ambientalistas, por ejemplo, su premisa fundamental es que la pobreza causa un daño mucho mayor al medio ambiente que la explotación petrolera, pues las poblaciones de bajos ingresos no tienen más remedio que quitarle tierra a la selva de manera caótica.


Otro rasgo fundamental de su estilo es que lo que él dice, se hace. Un ejemplo es lo ocurrido con la construcción del nuevo aeropuerto de Quito, donde las obras en las vías de acceso se retrasaron. Ante la situación, Correa ordenó la ampliación de la vía. Resultado: la carretera estuvo lista para la inauguración en febrero de 2013 y además se ordenó la construcción de dos vías de acceso nuevas. Todo el complejo de vías para el aeropuerto quedará listo en junio próximo, según lo advierte Fredy Égüez, gerente de la Empresa de Servicios Aeroportuarios. En Colombia, esto podría tardar al menos cinco años, en Ecuador 24 meses.


Esta vocación de avanzar a cualquier costo podría tener consecuencias negativas de largo plazo para el país. Por ejemplo, debido a los enfrentamientos con el gobierno de Estados Unidos y a la moratoria de deuda de 2008, Correa ha buscado el apoyo financiero de China. La influencia de ese país es cada vez mayor en la explotación de pozos, la compra de crudo y la inversión en infraestructura petrolera. A Correa el tema no le preocupa, pues afirma que si en el pasado el principal destino de crudo fue Estados Unidos, en el futuro lo será China.

Correa explica la relación con China: “¿Cuál es el Talón de Aquiles de China? Hidrocarburos. Nosotros somos exportadores de crudos. ¿Cuál es nuestro déficit? Financiamiento. Tenemos muchos proyectos altamente rentables, pero no tenemos el financiamiento. Entonces llegamos a acercamientos con China, nos está financiando muchísimos proyectos y nosotros les estamos enviando crudo”. Sin embargo, estas negociaciones dejarán alineado al Ecuador durante décadas en el enfrentamiento entre las dos grandes potencias del siglo XXI. No es posible prever las consecuencias de esa decisión.

¿Modelo sostenible?

No todo es color de rosa en Ecuador. Dinero habló con reconocidos economistas y empresarios, quienes advirtieron sobre los nubarrones que se ciernen sobre la economía, derivados del gasto público excesivo y la ausencia de un fuerte aparato productivo local, lo que se traduce en un déficit estructural de Ecuador con el mundo.

Los ingresos fiscales llegaron en 2013 a US$20.453 millones, frente a un gasto de US$22.972 millones; es decir, un déficit de US$2.519 millones. En este año se prevé un faltante de US$4.943 millones, según cifras entregadas por Eduardo Cadena Dongilio, director del centro de estudios y análisis de la Cámara de Comercio de Quito.


El economista Fausto Ortiz, quien salió del gobierno en medio de una disputa y hoy no tiene contacto alguno con el presidente Correa, insiste en que la gran incógnita hacia el futuro es el déficit fiscal. Esa brecha solo se podría cerrar por la vía de un ajuste en los gastos del gobierno. El problema, afirma Ortiz, es que cualquier reducción en la inversión pública inmediatamente afectaría el crecimiento económico general, pues el gasto público es uno de los componentes más importantes del PIB. Otra opción sería eliminar el subsidio a la gasolina, que le cuesta al Ecuador US$3.300 millones al año y permite tener el precio del combustible cerca de los US$2 el galón. Sin embargo, esta decisión es impopular.


Por su parte, el déficit externo se ha visto exacerbado por el propio crecimiento económico, pues el aumento en el ingreso de los hogares ha generado una demanda creciente por todo tipo de productos importados. La respuesta del gobierno ha sido confusa y contradictoria. Por una parte, acaba de expedir una resolución que establece exigentes normas técnicas para la importación de 293 partidas arancelarias. La meta es reducir las importaciones en US$800 millones.


Por otra parte, Correa entiende que Ecuador no podrá aislarse, pues el 31 de julio de 2013 venció el Atpdea para Ecuador y el 31 de diciembre de este año terminará el Sistema de Preferencias con Europa.


El panorama es más que complejo para el atún, flores y banano. Por ello, el gobierno se vio forzado a reiniciar negociaciones con la UE para un tratado de libre comercio. Sin un acuerdo con Europa, el atún entraría a ese mercado con un arancel de 24%, los jugos de frutas con 40%, el camarón con 18% y las rosas con 12%, una situación que sacaría estos productos del mercado.

Correa también decidió denunciar los acuerdos de inversión bilaterales que tenía con 19 países, un hecho que, sumado a la renegociación de los contratos petroleros, derrumbó la inversión extranjera directa. En 2008 era de US$1.058 millones y en 2012 bajó a US$591 millones. Todo esto ha creado un ambiente muy difícil para la inversión privada. La falta de claridad en el entorno es un poderoso freno para la inversión, según afirma Pablo Dávila, presidente de la Cámara de Industrias de la Producción. Aún así, los empresarios tratan de poner la mejor cara.

El presidente ejecutivo de General Motors en Ecuador, el colombiano Fernando Agudelo, señala que en el caso de las ensambladoras se está trabajando muy de cerca con el gobierno, porque la meta es lograr que buena parte de los repuestos de vehículos y las autopartes se empiece a producir en Ecuador. Ya han hecho contacto con grandes empresas como el Grupo Neme, de Colombia, para que instale allí una fábrica de amortiguadores.

El presidente de BIC en el Ecuador, Santiago Delgado, aseguró que las medidas para restringir importaciones tienen sus pros y sus contras. Esta compañía produce esferos, elementos escolares, máquinas de afeitar y encendedores, entre otros. La nueva normativa impuso una restricción técnica a los encendedores, pero según Delgado, el tamaño del mercado ecuatoriano no genera las economías de escala necesarias para producir encendedores en la economía local. Así, la situación desembocará en una escasez de producto o en el aumento de los precios.

Correa afirma que está interesado en estimular la inversión privada. Sin embargo, será muy difícil para el gobierno generar confianza entre los empresarios. El vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Industrias de Guayaquil, Luis Alberto Salvador, aseguró que esperan que el gobierno les abra más las puertas a los empresarios para superar la incertidumbre y los temores sobre la certeza jurídica para la inversión privada.


Daniel Legarda, vicepresidente de la Federación de Exportadores, aseguró que el ambiente de los negocios está dominado por la incertidumbre, por el temor a posibles regulaciones del gobierno y por el creciente déficit fiscal. “Si tienes un problema de déficit fiscal, a pesar del boom petrolero, algo no anda bien”, señaló.

Para el economista Vicente Albornoz, decano de la facultad de economía de la Universidad de las Américas en Quito, el problema de producción se sintetiza en que “te has llenado de carreteras que no se han llenado de camiones transportando productos ecuatorianos”.


Los logros del presidente Correa son evidentes y su popularidad los ratifica. El modelo podría sintetizarse así: primero, construir infraestructura; segundo, cambiar la base productiva del país. La primera etapa ha sido exitosa, la segunda necesitará un cambio radical frente a la inversión privada. ¿Cuál será el resultado? En esta historia todavía quedan varios capítulos por desarrollar.
 
Buenas relaciones

Las relaciones entre Colombia y Ecuador pasaron por su peor momento en 2008, con el bombardeo al campamento de Raúl Reyes. Eso es historia del pasado. Hoy todo marcha por muy buen camino y uno de los protagonistas de esta nueva etapa es el embajador en Ecuador, Ricardo Lozano.


El comercio pasa por buen momento. A noviembre del año pasado le exportamos a Ecuador US$1.800 millones y les compramos US$800 millones. Sin embargo, falta ver cuál será el efecto en las exportaciones colombianas ante las restricciones aplicadas recientemente por el gobierno ecuatoriano. También hay temas clave como seguridad e infraestructura. La inauguración del puente de Rumichaca y la interconexión petrolera de Orito a Lago Agrio son dos de los resultados más recientes. “Tenemos 16 proyectos de infraestructura conjuntos”, señala el embajador, quien destaca que se han logrado acuerdos en materia de seguridad social en pensiones y en homologación de títulos.


El modo en que se llevan las relaciones entre ambos países ha sido tan eficiente, que la cancillería colombiana ha decidido replicar el modelo con Perú y Venezuela. Los problemas se discuten a través del gabinete ministerial binacional, que se desarrolla todos los años y permite la interlocución entre todos los ministros de lado y lado, para definir proyectos específicos y temas concretos de agenda. A esa agenda se le hace seguimiento en tiempo real.

martes, 12 de febrero de 2013

portatiles para 8 escuelas de Barichara






 Vanguardia Liberal y Barichara Vive TV

El alcalde de Barichara, Iván Alonso López Vesga, hizo entrega de 52 equipos portátiles para las sedes educativas rurales de la población, por medio de un convenio interadministrativo con Computadores para Educar, con el objetivo de facilitar el acceso a la información y el conocimiento, mediante el uso de las tecnologías. 

Estos equipos fueron destinados para ocho escuelas rurales del municipio favoreciendo a cerca de 320 alumnos y fortalecer la educación de sus habitantes.

Según el Mandatario “por medio de esta entrega de computadores, el municipio está dando cumplimiento a estas instituciones educativas, con las metas relacionadas para la disminución de niños por computador, trazadas por el gobierno nacional y formuladas en nuestro Plan de Desarrollo ‘Barichara, Competitiva Social e Incluyente’”.

Añadió que su propósito es hacer la gestión ante la Secretaría de las TIC del gobierno departamental para poder conectar a internet las escuelitas.

Así mismo, indicó el alcalde que su administración está a la espera de realizar otra entrega de 75 equipos portátiles durante este semestre, y de esta forma llegar a la totalidad de escuelas rurales de su municipio.

Escuelas beneficiadas

El alcalde de Barichara, Iván Alonso López Vesga, recordó que la primera entrega de equipos se realizó a finales de noviembre del año anterior para las veredas Llano Higueras, Güayubi y el Salitre.

En esta segunda entrega se beneficiaron las escuelas de las veredas Santa Helena Alto, Santa Helena Bajo, San José Alto, San José Bajo, Guayabal, Caraquitas, Paramito, Regadillo.  La tercera entrega se hará a las siete veredas restantes y el corregimiento de Guane.

domingo, 27 de mayo de 2012

Adolescencia


William Ospina
El Espectador
27 de mayo de 2012

Es la mejor edad de la vida. Pero no aquí.

 ¿Cuándo se dará cuenta la ciega y sorda y sórdida dirigencia colombiana que nadie padece tanto ni protagoniza tanto el drama de este país como esa juventud que debería estar disfrutando las mieles de la vida y aquí es pasto de la desdicha, de la incertidumbre y de la muerte?

A veces nos dicen que el principal mal de Colombia es el desempleo, a veces que la inseguridad, a veces que la violencia intrafamiliar, a veces que la drogadicción, a veces que la exclusión. Pero con demasiada frecuencia todas esas cosas recaen sobre el mismo sector social: los jóvenes entre los 15 y los 25 años. Tantos males acumulados son en realidad un mismo mal: el de un país que no tiene la menor consideración por sus jóvenes, ni por su convulsionado presente ni por su desesperanzado futuro.

Las estadísticas revelan que en Colombia el índice de desempleo juvenil duplica el de toda la América Latina. Nuestros jóvenes no tienen trabajo, el caso de las mujeres es aún más alarmante que el de los hombres, y eso que no sabemos si en las cifras de empleo se cuentan los muchachos que viven del rebusque en los márgenes del código penal y las muchachas que viven de la noche.

Adolescentes. Claro que deberían estar estudiando, como lo hacen todos en los países donde la educación es un derecho, pero aquí, ya se sabe, la educación es un privilegio. Deberían dejar para después las duras responsabilidades de la paternidad, pero aquí no hay ejemplo, ni orientación, ni oficio, ni alternativa lúdica. Los muchachos sin futuro tienen que convertirse en los padres tempranos de hijos aun con menos futuro, en una progresión despiadada, y son consecuencia y son causa de fenómenos alarmantes de violencia intrafamiliar.

Son el blanco favorito de la publicidad, que les construye y les impone un arquetipo de felicidad y de consumo. Aunque no haya con qué consumir, el consumo no es una opción: es el deber maligno de las sociedades modernas. El culto por la moda, por las marcas, por los artefactos: la cruel religión de la época. En toda sociedad excluyente y estratificada muchos jóvenes se ven forzados por el medio a obtener a cualquier costo los recursos para satisfacer las órdenes del mercado. Parte de ese ritual son los certámenes de la conquista amorosa, que nunca tuvo tantas exigencias. Donde es ya difícil sobrevivir, los jóvenes tienen que impedir además ser discriminados y ninguneados en los escenarios de la vida social.

¿Hay alguien dispuesto a emplear a jóvenes que carecen de la calificación laboral que brinda la escuela, de la formación que brinda el hogar, de las destrezas que transmite la tradición, de las habilidades sociales que niega el orden excluyente? Claro que sí, esos empleadores son la delincuencia, la mafia, la guerrilla. Si aquí nadie les paga a los jóvenes un salario por crear, por liderar procesos de convivencia, por persistir en una vocación o en un aprendizaje, siempre hay quien está dispuesto a pagarles por empuñar un arma, por formar un ejército, por robar, por espiar, por guardar espaldas, por romper pechos.

Mucho hay que cambiar y mucho que inventar en la educación contemporánea. La educación que el mundo necesita no puede seguir siendo una empresa privada. Debe enseñar a hacer, debe convertir en aulas la naturaleza y la calle, debe formar ciudadanos y seres humanos, debe ser una inmensa inversión colectiva en seguridad, en productividad, en afecto y en felicidad. No es sólo un problema de pedagogía, es un problema de orden de la civilización.

Porque, aunque ciertos decanos de economía, que por lo menos son expertos en contabilidad, se apresuran a decirles a los jóvenes que hagan cuentas, que no hay recursos para la educación gratuita que todos reclaman, conviene tener en cuenta que invertir en educación no es sólo invertir en educación: es invertir en seguridad, en salud, en empleo; es bajar a mediano plazo los gastos militares y de policía, los gastos judiciales y carcelarios; es fortalecer las instituciones, es cualificar la economía, es fortalecer la competencia tecnológica, es invertir en la calidad de la vida ciudadana. Sobre todo si logramos superar los criterios demasiado estrechos de la educación académica y concebimos la educación como un gran proyecto colectivo para aprender oficios, desarrollar destrezas, estimular talentos, fortalecer vocaciones, para propiciar liderazgos y volver la vida una aventura creadora. No la educación ultratecnificada y ultracostosa, que nos venden como la iglesia fuera de la cual no hay salvación pero que deja a casi todo el mundo por fuera, la que tiende a convertir a sus beneficiarios en gente mejor que el resto, lo que los lleva a buscar escenarios más dignos de ellos, sino la educación dignificadora, imaginativa y colectiva que cambie el país catastrófico de nuestros jóvenes en un país que les despierte verdadero afecto y les genere verdadera esperanza.

domingo, 4 de marzo de 2012

De profesionales y taxistas


Por: Rafael Orduz
El Espectador


Algo anda mal para algunos de los 160 mil graduados que la educación superior bota al mercado cada año en Colombia. Incluyendo formación técnica, tecnológica, universitaria, especializaciones, maestrías y doctorados, 1’621.000 personas se graduaron en la primera década del siglo.

La apuesta por el sueño del ascenso por la vía de la educación superior tiene algunos desenlaces dolorosos. En primer lugar, de acuerdo con el Observatorio Laboral del MEN, la proporción de los graduados que no están vinculados al sector formal es alarmante.

Según la información que el Ministerio de Protección suministra al de Educación (aportes al Sistema General de Seguridad Social), el 34% de los técnicos, el 26% de los egresados de carreras tecnológicas y el 23% de los graduados de universitarias de pregrado no están dentro del sector formal. Súmese a esa cifra el 13% de los graduados con maestría y el 6% de los doctorados.

Traducido en seres de carne y hueso, sin contar los graduados del siglo XX en el mercado laboral, hay 361 mil hombres y mujeres jóvenes que le apostaron al sueño de la educación superior, que terminaron en el mercado del rebusque.

Segundo, los salarios que reciben los graduados de pregrado en el mercado formal dan pena. Un profesional graduado en 2001 recibía en 2010 un salario mensual promedio de $2’300.000. Los recién graduados reciben $1’724.000. Un técnico profesional y un tecnólogo se ganan, en promedio, $909.000 y $1’057.000 un año después de graduados.

Algo anda mal cuando los durísimos y honrosos oficios de taxista y conductor de buseta ofrecen mejores perspectivas para numerosos egresados de la educación superior.

Distinguiendo entre carros a gas y a gasolina, un taxista arrienda el vehículo por un precio que oscila entre $55 mil y $70 mil diarios. Todo taxista sabe que el oficio da, siempre y cuando se trabaje, al menos, doce horas diarias, jornadas que le pueden dejar $60 mil diarios, después de restar el combustible para cubrir entre 200 y 300 km de recorrido. Hay tesoneros que trabajan quince horas, para contar con $80 mil libres al final de la jornada.

Por su parte, los buseteros reciben $180 por pasaje ($1.450). En la más salvaje jornada a la que están sometidos, la de la guerra del centavo, pueden ponerse $100 mil o $120 mil, equivalentes a más o menos 500 pasajeros transportados, sin contar uno que otro que suben por la puerta de atrás.

Ganan más que el promedio de los profesionales, técnicos y tecnólogos recién egresados.

En ningún país medianamente civilizado serían aceptables las reglas de juego laborales de taxistas y conductores de buseta que rigen en Colombia. Sin embargo, las condiciones del mercado laboral de los egresados de la educación superior parecen llevar a que algunos contadores, ingenieros y otros profesionales prefieran conducir taxi.

Dinero que pierden familias y estudiantes, años valiosos que la sociedad malgasta en un sistema que genera profesionales que el mercado no aprecia.