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viernes, 8 de abril de 2016

Un año difícil para el café peruano


El País
Ignacio Medina
7 de abril de 2016

Algunos de los restaurantes más nombrados siguen comprometidos con las grandes marcas de café colombianas

Semillas de café en Perú.

Lima y otras ciudades del Perú viven el café como no lo ha hecho nunca en su historia. El café es la nueva tendencia y muestra sus señas de identidad en las calles de la capital. Los negocios especializados —tostado, venta y servicio de café— se multiplican en distritos como Barranco, Miraflores y San Isidro, arrastrados por el entusiasmo de un grupo de jóvenes y aguerridos profesionales. Son baristas de nuevo cuño, volcados en obtener las mejores prestaciones de cada variedad y cada tostado a través de preparaciones que trascienden al manido café exprés. El fenómeno crece y las producciones de calidad se asoman ya a un buen número de restaurantes. No a todos. Algunos de los restaurantes más nombrados de la movida gastronómica peruana viven el contrasentido de pregonar su peruanidad mientras siguen comprometidos con las grandes marcas de café colombianas e italianas; les pagan la cafetera. La contradicción también anida en las cocinas emergentes.

El éxito en la calle viene del progreso en el campo y del empuje de los últimos Gobiernos peruanos. El café y el cacao han sido los grandes instrumentos en el freno a los cultivos de coca y las consecuencias no se han dejado notar. El país ocupa ya un lugar destacado entre los mayores productores mundiales de cafés orgánicos.

David Torres es uno de los protagonistas del movimiento de baristas y tostadores artesanos que ha puesto en el mapa las pequeñas producciones de calidad que destila, gota a gota, el mercado local. Por el momento no son tantas, pero crecen cada día. Propietario de Bisetti y Arábiga, los dos cafés limeños que ayudaron desde Miraflores y Barranco a elevar el café a la categoría de moda, David lo contempla desde una perspectiva integral. No se trata sólo de hacer y vender café, sino de hacer un recorrido completo que pasa por el tostado y antes de eso por el trabajo con el productor.

Lo hace en su penúltimo proyecto en nueve comunidades productoras en torno a Curibamba (San Ramón), en la selva central peruana. “Encontramos ese café”, me cuenta, “en estado prácticamente natural, sin mayor intervención del productor más allá de la recolección y en tres años hemos llegado a cafés trabajados por el productor, desde la raíz hasta el producto, que ya cuenta con su propia marca y exporta una parte de su producción a Estados Unidos”.

Le emocionan los cafés producidos por agricultores comprometidos con la calidad. Me habla de Wilson Sucaticona, productor de Puno, “tan meticuloso que no dejaba que nadie salvo él trasladara su café y él mismo se encargaba de bajarlo desde su casa por la colina, saco por saco, haciendo un camino de una hora hasta el punto de acopio”, que se hizo luego famoso con un café llamado Tunki, marca que ya no utiliza y que cayó en el descrédito. También cita a Edith Mesa, pionera en la doble fermentación desde la finca Tasta, en Satipo (selva central), o de una gran cooperativa llamada Cenfrocafé, en San Ignacio, al norte del país, “que convirtió la capacitación de los productores en la clave para desarrollar estándares consistentes de calidad”. “En cualquier caso”, aclara, “hablamos de micro lotes, de producciones muy pequeñas que miran directamente al mercado local”.

Las buenas noticias son cada día más frecuentes. Aún así David no tiene una visión optimista del momento que viven los cafés locales. La falta de una política de Estado coherente —impulsa la plantación de variedades más productivas y resistentes a las plagas pero de baja calidad— o el compromiso de las asociaciones productoras y las cooperativas con el volumen, penalizan el mercado.

De hecho, insiste en que el café peruano vive momentos críticos. “Está siendo empujado”, me explica, “por la bajada de precios del mercado internacional en uno de los momentos más bajos de las últimas décadas (1,2 dólares la libra), condicionados por la sobreproducción en Brasil. Por otro lado, el fenómeno climático de El Niño está trayendo cambios que pueden acabar afectando a la producción, cuando todavía no se acaba de superar la plaga de la roya. Finalmente, el cultivo de coca y el narcotráfico siguen amenazando la producción cafetalera en las zonas con menos implantación del Estado”.


sábado, 5 de diciembre de 2015

Un café más fuerte con cacao y chile


El País
Isabelle Schaefer
Oaxaca (México)
4 de diciembre de 2015 

Caficultores mexicanos combaten a un enemigo letal del grano con prácticas amigables con la biodiversidad.

No talar árboles y usar abono orgánico. Pueden parecer medidas obvias para cuidar la biodiversidad en el planeta, pero para un grupo de caficultores en México les está ayudando a combatir con éxito uno de sus enemigos más letales: la roya.

Esta enfermedad, causada por un hongo, ha afectado durante décadas a los productores de café en América Latina. Ahora estos caficultores de Oaxaca, en el sur de México, le hacen la guerra con prácticas amigables con la biodiversidad tales como evitar la tala indiscriminada o usar fertilizantes orgánicos. Además, integran una variedad de plantas en el cafetal, como es el caso del cacao o el chile.

Los 226 productores que participan en esta iniciativa fueron capacitados en una técnica que les permite manipular sus plantas para que el hongo no les afecte.

La idea final del proyecto es que para los pequeños caficultores sea rentable cuidar el medioambiente en espacios de alta biodiversidad de México, como en Oaxaca, Chiapas, Campeche, Tabasco o Quintana Roo. La iniciativa la lleva a cabo la Comisión Nacional de la Biodiversidad (Conabio) con el apoyo del Banco Mundial.

Además del café, también se apoya a los pequeños productores rurales en otras áreas como la apicultura, el ecoturismo, el cacao, las actividades forestales, la fauna silvestre y los llamados sistemas silvopastoriles (cría de ganado bajo la sombra de los árboles).

* Isabelle Schaefer es productora online del Banco Mundial.


miércoles, 21 de mayo de 2014

EE UU teme que la plaga del café en Centroamérica desestabilice la región


El País
/  
Houston / San José (Costa Rica)  
21 MAY 2014  

- La roya deja enormes pérdidas en el campo de las zonas productoras

- El país norteamericano invierte cinco millones en investigación para frenar su avance

- La crisis podría aumentar la inseguridad y la migración hacia el norte

 

Una mujer y su hijo con una planta afectada por la roya. / I. O. (AFP)

El peor brote de roya en casi 40 años ha causado ya pérdidas millonarias en Centroamérica, cuya economía exterior depende en buena parte de las exportaciones de café, el principal cultivo afectado por la plaga. Los efectos de la crisis en la producción que sufre la región han disparado las alarmas en Estados Unidos, que teme que la pérdida de empleos pueda romper la estabilidad de la región, con un incremento de la inseguridad y el aumento de la migración. El Gobierno norteamericano anunció el lunes que donará cinco millones de dólares (3,6 millones de euros) a investigación agrícola en la universidad de Texas para intentar detener el avance de la plaga.

La roya se ha extendido por miles de hectáreas en Centroamérica, donde ha vestido de naranja y amarillo las plantaciones antes saludables y ha amenazado el empleo de toda la cadena involucrada en la producción y venta de café. De acuerdo con datos del Departamento de Estado de EE UU, Centroamérica, el sur de México y el Caribe “están experimentado el peor brote de roya desde que apareció por primera vez en 1976”.

Desde 2012, la plaga de la roya ha atacado más de la mitad de las 933.000 hectáreas de café de América Central. El hongo amarillo ha provocado enormes pérdidas en una región donde más del 50% de sus 43,7 millones de habitantes vive en la pobreza (ocho millones sufren desnutrición) y en la que el café es un producto histórico y emblemático de su comercio exterior. Las cosechas cafeteras, que se miden todos los años de octubre a septiembre, son estratégicas para las finanzas regionales.

La Organización Mundial del Café ha informado de que la plaga se ha extendido en al menos 30% de las plantaciones, con el potencial de eliminar 374.000 empleos directos. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó que entre 2012 y 2013 la producción total en la región bajó un 7%, llegando a 17,9 millones de bolsas. Para este ciclo de cosecha, la agencia proyectó un descenso de 8%, con 16,5 millones de bolsas.

Ric Rhinehart, portavoz de Specialty Coffee Association of America, ha explicado que desde que el hongo causante de la infección apareció había estado confinado a altitudes bajas, “pero debido a una combinación de temperaturas más altas y patrones de lluvia avanzó a lugares más altos y los granjeros no estaban preparados para eso”.

Según Mark Feierstein administrador asociado de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), hasta ahora se han invertido 14 millones de dólares en la lucha contra esta plaga en América Latina, lo que incluye los cinco millones recién anunciados. “Queremos trabajar en proyectos como plantaciones resistentes y en la posibilidad de prevenir brotes. Sabemos que tomará tiempo lidiar con esto”, avanzó.

El experto detalló que si el problema se mantiene tendrá un impacto enorme en el empleo y eso “repercutirá en los patrones de inmigración desde áreas rurales a urbanas y hacia Estados Unidos”. La USAID estima que si no se logran avances, en los próximos años la producción de café caerá entre un 15% y un 40%, lo que podría costar más de 500.000 empleos en las zonas afectadas. “Otro efecto es la vulnerabilidad de estas personas ante las redes de crimen organizado presentes en el área”, que por la falta de trabajo son un blanco más fácil, dijo.

WCR se centrará en buscar variedades de café resistentes al hongo que causa la infección, generar alternativas a la escasez de semillas más fuertes y expandir la capacidad de industrias en la región para vigilar la plaga de la roya.

“En el corto plazo parte de la solución es aumentar el acceso de los pequeños agricultores a fungicidas, luego se deben encontrar técnicas de manejo más efectivas y datos que permitan el desarrollo de plantas más resistentes”, dijo Rhinehart, también miembro del consejo de directores de WCR.

El impacto por países

JOSÉ MELÉNDEZ, San José

El Consejo Salvadoreño del Café informó, en un recuento estadístico que refleja el impacto de la roya, de que el valor de las exportaciones de café bajó de 312,7 millones de dólares en la cosecha 2011/2012 a 251,7 millones en la cosecha 2012/2013: una caída de un 20%. De acuerdo con datos al 31 de marzo de este año, las ventas al exterior del también llamado “grano de oro” sumaban 48,4 millones en la cosecha 2013/2014.

El Instituto Hondureño del Café precisó, por su parte, que el área productiva pasó de 402.000 manzanas en el periodo 2011/2012 a 380.000 manzanas en la fase 2012/2013. “Esto significa una disminución de cerca de 22.000 manzanas en términos absolutos por efecto de la roya”. Los ingresos por exportación de café disminuyeron de 1.440 millones de dólares a 794 millones de dólares entre 2012 y 2014: casi un 50%. La plaga ha causado la pérdida de 100.000 empleos, además.

Una pérdida similar ha sufrido Guatemala. La Asociación Nacional del Café reportó que las exportaciones guatemaltecas de café disminuyeron desde una cifra histórica de $1.300 millones de dólares en la cosecha 2010/2011 a $752,6 millones en la de 2012/2013: más de un 40%.

En Nicaragua, donde el café es el principal producto de exportación y, antes de la aparición de la roya, generaba al menos 350.000 empleos directos y cerca de 200.000 indirectos, registró una fuerte caída en sus ingresos cafetaleros. Las exportaciones de ese producto bajaron de $521,8 millones de dólares en la cosecha 2011/2012 a $349,5 millones en el periodo 2012/2013, según el Banco Central de Nicaragua, una disminución de un 35%.

El Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), por su parte, reveló que el impacto de la roya se midió en cuatro categorías severo, moderado, lento y sin daño—y que en 2013, comparado con 2012, el golpe se redujo en un 55%. El ataque de la roya se unió al efecto de bajos precios internacionales, recordó Ronald Peters, presidente del Icafé, al narrar que la plaga penetró “violentamente y en todo el país”.

“No estábamos acostumbrados ni preparados [para enfrentar el ataque], aunque en 2013 se logró que el ataque fuera moderado para convivir con la roya y ahora estamos preparados. El productor sabe que hay mecanismos para combatirla, sabe cómo hacerlo y pareciera que el clima de 2014 será similar al de 2012 y hay que estar alerta”, dijo Peters a este periódico.

El Banco Central de Costa Rica precisó que las ventas externas del café costarricense pasaron de $412,5 millones de dólares en 2011/2012, pero bajaron a $302 millones en 2012/2013, periodo en el que apareció la roya, una caída de un 27%.

Panamá redujo su producción de 369.154 quintales en el lapso 2010/2011 a 221.541 en el 2011/2012, pero gran parte es para consumo interno.

miércoles, 31 de julio de 2013

La plaga que atemoriza a los cafetaleros llega a México


El hongo de la roya naranja ya ha asolado las cosechas de Centroamérica y empieza a afectar a las mexicanas, especialmente en Chiapas

El País
Mari Luz Peinado
28 de julio de 2013

Una planta de café afectada por el hongo de la roya. / EFE
Hace 125 años que la familia de Thomas Edelmann comenzó a producir café en las fincas que ahora él administra. En la zona alta de Tapachula, en el Estado mexicano de Chiapas - muy cerca de la frontera con Guatemala-, tres parcelas que suman aproximadamente 800 hectáreas conforman la Finca Hamburgo. Sus propietarios se enfrentan a una epidemia que ya ha arrasado los cultivos de café de Centroamérica. El hongo de la roya naranja (Hemileia vastatrix) empieza a afectar de manera preocupante a las plantaciones de México, el tercer productor de café de América Latina, tras Colombia y Brasil.

En agosto del año pasado aparecieron en esta finca las manchas amarillas en las hojas de las plantas que evidencian la presencia de la roya. Fue uno de los primeros lugares en los que se detectó la plaga de este hongo de rápida propagación. “Este brote atípico y muy agresivo ha venido migrando desde el sur del continente a través del viento y de la gente que trabajamos en las fincas. El año pasado nos pilló desprevenidos y tuvimos que tirar la mitad de las plantas del cafetal. El contagio es cuestión de horas”, explica Thomas Edelsonn, el productor de esta finca enclavada en la Sierra Madre.

Tradicionalmente, la altitud ha sido un factor que ayudaba a evitar la propagación de la roya, pero el aumento de las temperaturas por el cambio climático y los cambios en los periodos de lluvias han hecho que la situación sea más propicia para este hongo, que se da con más facilidad con el calor y la humedad. La potencia de este brote hace que afecte por igual a las fincas muy cuidadas y con plantas jóvenes que a los terrenos más descuidados. A las grandes explotaciones y a los pequeños productores.

El año pasado, la epidemia hizo que la cosecha de Edelsonn disminuyera un 30% -“perdí un millón de dólares”, explica su administrador -, y los cafetaleros mexicanos están asustados por lo que pueda pasar este año: la nueva temporada de recolecta comienza en poco más de un mes en algunos lugares y coincide con la época en la que, debido a las condiciones climatológicas, la roya se expande más. Hasta el momento, se calcula que unas 60.000 hectáreas en todo el país ya están afectadas por la plaga, que también alcanza los Estados de Veracruz y Puebla.

“Pero Chiapas es la que vive la situación más preocupante porque allí se concentra el 80% de los terrenos afectados. Además, este Estado es el principal productor de café del país, con cerca del 40% del total”, explica Gabriel Barreda, coordinador ejecutivo de AMECAFE, la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café.

Los problemas económicos que puede conllevar la plaga son la cara más visible del problema. La roya ha hecho perder más de 270 millones de dólares en Guatemala, el país más afectado de Centroamérica, según la Organización Internacional del Café. También ha provocado pérdidas de hasta el 40% de la cosecha en Costa Rica, Panamá, Nicaragua, República Dominicana, El Salvador, Honduras, Jamaica y Perú. En México, AMECAFE calcula que, de momento, la cosecha ha caído un 10% pero advierte: “El impacto más fuerte de la producción es el que se dará el ciclo que viene, en la cosecha 2012-2013”.

La aparición de las manchitas amarillas pone en marcha una cadena de acontecimientos con gran calado social: los pequeños productores -cuyos ingresos dependen muchas veces en más de un 80% del café - ven cómo se desvanece su principal fuente de ganancias; los grandes productores contratan menos personal para la campaña y el Estado deja de recibir divisas derivadas de la exportación.

“Hay que tener muy presente la visión social de esta epidemia. Si no se intenta contener y poner remedio a la plaga, los pequeños productores se ven abocados principalmente a la emigración”, explica el senador del PRD por Chiapas Zoé Robledo. El político izquierdista está reclamando al Gobierno federal mexicano junto a los productores que ponga en marcha una alerta fitosanitaria que permita - además de las medidas de prevención y tratamiento - que los productores puedan acceder a ayudas de organismos internacionales, de cooperación o a créditos en condiciones especiales, sobre todo para las pequeñas plantaciones.

En menos de un mes comenzará la recolecta de café chiapaneco. A la Finca Hamburgo llegarán tan solo la mitad del millar de trabajadores que Thomas Edelsonn contrataba otros años para la campaña. Sabe que, como máximo, este año conseguirán recoger la mitad de los aproximadamente 8.000 sacos de café - el 80% para exportar al extranjero - que obtienen en cada cosecha. Eso si la roya naranja no ataca al 50% de las plantas que se salvaron de la anterior campaña.



domingo, 21 de abril de 2013

Una plaga marchita el café de la América tropical



El País
20 de abril de 2013
  / San José (Costa Rica) / Lima

Producto del cambio climático, la roya amenaza a 300.000 productores de un sector sensible en Centroamérica. El año venidero podría ser peor.

Plantaciones afectadas en Cajamarca, Perú.

Luis R. es un hombre alto moreno, cafetalero de toda la vida como muchos otros en la zona de Alajuela, en el valle central costarricense. Como ellos, su producción cafetalera está golpeada tanto como su ánimo. Tiene una depresión clínica que se agrava cuando recibe las últimas noticias sobre la roya, la plaga que se ha instalado en las plantaciones de Centroamérica, el Caribe y parte de los países andinos.

Las manchas amarrillas y abultadas en el reverso de las hojas de los cafetales se han cargado ya 2,26 millones de sacos (40% de la producción del año) en esta región del continente, donde el café representa el 13,5% de las exportaciones totales (3.717 millones de dólares) y posee una fuerte carga cimbólica en las economías centroamericanas. Los datos de la Organización Mundial del Café OIC (auspiciado por la ONU) prevén un panorama triste para el negocio cafetalero en el trópico y sus 300.000 agricultores.

La roya no distingue entre plantaciones grandes o pequeñas, entre la finca sin nombre de Luis R. o las 240 hectáreas que recién ha comprado Starbucks en la misma zona de Alajuela. La cosecha del próximo año cafetero “ya se perdió”, informó la OIC en su sede en Londres. “Los verdaderos efectos de la roya se notarán en el año cafetero 2013-14” , ha dicho a EFE el jefe de operaciones del organismo, Mauricio Galindo. En el corto plazo poco impacto tendrán los múltiples programas de mitigación anunciados por los gobiernos de los países afectados.

En Centroamérica la situación es más grave en Guatemala, donde el gobierno de Otto Pérez declaró emergencia fitosanitaria tras constatar la pérdida de 260 millones de dólares en este año cafetero (de octubre a setiembre). La gravedad, sin embargo, es válida para también Honduras, Jamaica, El Salvador, Panamá, Nicaragua y República Dominicana, según los datos de la OIC para Centroamérica, de donde sale el 14% de la producción mundial No mencionan a México, Colombia y Perú, a donde también ha llegado el hongo y mantiene en estado de alerta a los agricultores.

Costa Rica y sus 93.000 hectáreas cultivadas de café no escapan a esta emergencia, a pesar de su tendencia de la última década de centrarse más en el café gourmet y menos en la producción por grandes volúmenes de su “grano de oro”, como le llaman. Después de aprovechar los buenos precios internacionales en años recientes, en este 2012-2013 tuvieron pérdidas cercanas a los 40 millones de dólares. “El impacto es fuerte para todos, sin importar el tamaño de las plantaciones o su especialidad”, dijo la ministra local de Agricultura, Gloria Abrahams, quien subrayó que este problema debe verse como “la primera consecuente evidente del cambio climático” en la agricultura tropical.

El aumento promedio de un grado centígrado en las temperaturas, el incremento en las lluvias y los desórdenes en la periodicidad de estas se señalan como culpables de la propagación de una enfermedad que ya existía, pero en proporciones mucho menores. Los cultivos en Brasil, un potente productor cafetalero, se mantiene libres de la emergencia de la roya y podrían aprovechar la coyuntura en el mercado internacional, en el que no se prevé un desabastecimiento, según la OIC.

 Luis R. y los 53.000 caficultores de Costa Rica reciben ahora un paquete de ayuda del Gobierno. Tres tipos de fungicidas deberán rociarse sobre las plantas con la esperanza de frenar el avance del hongo que ya hace prever una cosecha deprimida para el 2013-2014.

Perú pierde el 27% de la cosecha

El octavo productor mundial de café, Perú –ganador de numerosos premios en cafés orgánicos y gourmet– proyectaba una cosecha total de siete millones y medio de quintales en 2013, pero a la fecha ya ha perdido debido a la roya el 27%, informa a EL PAÍS Anner Román, caficultor del valle de San Ignacio (Cajamarca, norte del País) y presidente de la Junta Nacional del Café, el principal gremio de productores.

“No hemos tenido ninguna respuesta del gobierno”, lamenta Román, pese a que desde fines de febrero los gremios agrícolas han pedido al ministerio de Agricultura declarar en emergencia la caficultura. En esa fecha, la Junta alertó que la roya afectaba “un 32% del área cafetalera nacional y un 76% en las áreas cafetaleras con variedades susceptibles” al hongo.

Sin embargo, la plaga ya avanzó. “La zona más afectada es la provincia de Satipo, departamento de Junín (selva central del país), pero la roya está además en los valles cafeteros de de San Martín, Amazonas, Cajamarca y Puno. Cusco es el menos afectado”, precisó Román, mencionando todos los lugares importantes de producción del grano en el Perú. Unas 165.000 familias se dedican a la producción de café en el país, indica el presidente de la Junta.

El dirigente explicó que 2013 está siendo el año en que el hongo ha afectado más la producción del café peruano “debido al cambio climático y a las plantaciones que envejecen. Por eso pedimos al gobierno, para combatir la plaga, un fondo de 93 millones de dólares en créditos para el sector con tasas no mayores de 5% y por un período de ocho años”, añadió.

Pese a que el 2 de abril la Comisión Agraria del Congreso pidió al ministro de Agricultura, Milton Von Hesse, acciones inmediatas para apoyar a los productores cafeteros contra la roya, el gobierno no ha reaccionado.

“Hoy, martes, tuvimos reunión del Consejo Nacional del Café y esperábamos un informe del Servicio Nacional de Sanidad Agraria acerca de la roya, y solo presentó un reporte parcial de la selva central. Nos preocupa que no haya un informe nacional del impacto económico y social de este problema”, refirió Román. El Consejo Nacional del Café está integrado por organismos públicos y privados vinculados al grano.

En 2012, el café peruano generó más de 1.000 millones de dólares de divisas, y es uno de sus principales productos agrícolas de exportación. La producción en 2012 llegó a seis millones de quintales.

sábado, 4 de diciembre de 2010

volvió la roya


Reiteran llamado a caficultores a acogerse al Plan de Choque contra la roya

Gobierno pide a más de 500.000 familias acelerar proceso de renovación de cafetales.

El Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo Salazar, reiteró el llamado a los caficultores del país para que se acojan al plan de choque contra la roya, que pretende atender y mitigar el impacto de esta enfermedad en los cultivos del grano.

Durante el Congreso Cafetero, en Bogotá, el alto funcionario instó a las más de 500 mil familias cultivadoras de café para que aceleren el proceso de renovación de cafetales con variedades resistentes a la roya. “Aun tenemos dos tercios del área sembrada en variedades susceptibles a la roya y ello nos expone a un riesgo incalculable”, señaló Restrepo Salazar.

El funcionario ratificó la preocupación del Gobierno por la ostensible reducción de la cosecha cafetera colombiana. Las pérdidas acumuladas por los cultivadores, atribuibles al clima y a la roya, entre los años 2009 al 2011 habrán alcanzado los doce millones de sacos, el equivalente a un año tradicional de cosecha.

“Con la ayuda de todos ustedes no vamos a permitir una pérdida de participación ni dentro del sector agropecuario nacional y menos en el mercado mundial”, subrayó Restrepo al ratificar el propósito de subir la producción nacional a 14 millones de sacos en el 2014 y a 18 millones en el 2020.

El jefe de la cartera agropecuaria informó al gremio cafetero que para el año entrante se reservaron partidas presupuestales que superan los 100 mil millones de pesos para impulsar programas de reactivación cafetera, renovación de cultivos, protección del precio, promoción de la reforestación, competitividad, investigación del genoma del café y fortalecimiento de la asistencia técnica a nivel nacional.