Mostrando entradas con la etiqueta toma café. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta toma café. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de junio de 2016

Viaje al origen del café más caro de Colombia


El Espectador
21 de mayo de 2016

María Alejandra Medina C

En Twitter: @alejandra_mdn

Procesos en cosecha y poscosecha son claves para lograr US$182 por libra.

Viaje al origen del café más caro de Colombia
Efraín Barrera es uno de los caficultores que venden su producto en cereza a La Palma y el Tucán.
/ María Alejandra Medina C.
La Palma y el Tucán es sólo una de las fincas que fomentan el movimiento de los cafés especiales en el país. Vida digna en el campo y más consumo en la ciudad, las apuestas.  
A hora y media de Bogotá se produce el café colombiano que mejor se ha vendido en el exterior, US$182 por libra. Viene de los cafetales encañonados de una finca en Cundinamarca llamada La Palma y el Tucán, partida en dos por el río Apulo. Una mitad está en La Mesa y la otra, en Zipacón. Ahí sucede lo que para muchos productores y empresarios es el futuro de la caficultura en el país: la devoción por los cafés especiales.

Esos tipos de café son producidos con estándares más altos que los de la tradición, como mejores prácticas para cuidar el medioambiente, el grano, su proceso y, por supuesto, a los cafeteros. El resultado final son bebidas siempre depositarias de la aspiración de ser “la taza perfecta”, una especie de telos, de búsqueda incansable, en la cadena por la que pasan tostadores, baristas y, cómo no, el consumidor.

También sucede algo que en las últimas décadas ha sido poco usual en el campo colombiano, la iniciativa de jóvenes para emprender agronegocios. La Palma y el Tucán, con 13 hectáreas sembradas, fue una idea de Felipe Sardi, de 37 años, y Elisa Madriñán, de 30, esposos, formados, respectivamente, en la administración de empresas y el mercadeo y la publicidad. Sardi trabajó en Estados Unidos en una importadora de café, y de vuelta en Colombia quiso seguir en el negocio, pero desde la producción.

En la industria se acostumbra a que el caficultor venda su café verde, es decir, procesado. Pero La Palma y el Tucán renunció a eso. No sólo produce sus granos, sino que compra a los productores de la región el café en cereza, rojísimo, recién recolectado del árbol. “Nos dimos cuenta de que los caficultores en Colombia no tienen lo suficiente para invertir en infraestructura y para experimentar con el café”, asegura Madriñán.

La Palma, como la llaman los vecinos, tiene una planta de beneficio con capacidad suficiente para procesar la producción de cerca de 60 familias que actualmente entregan sus cerezas a la finca. Pero a pesar de que pareciera que allí, luego de la selección, el despulpado y las fermentaciones, ocurre la magia, la diferencia entre una taza de café y otra comienza desde que el fruto es desprendido de la planta. Por eso han prestado atención a la recolección.

Una de las dificultades que con más frecuencia señalan los caficultores en el país es la escasa mano de obra, que significa por lo general cerca de 70 % de los costos de producción. “Los recolectores son andariegos”, dice Efraín Barrera, un agricultor que hace 50 años heredó la finca que era de sus abuelos y donde vive hoy. Cuenta que los caficultores de la región solían unirse para conseguir mano de obra del Tolima. Lograban traer entre 10 y 20 recolectores.

Era complicado. No siempre había trabajo para quienes venían de tan lejos. Con frecuencia eran tildados de guerrilleros. Hoy La Palma les consigue a los productores la cuadrilla de recolección y se las subsidia. Los recolectores, algunos de fuera, otros de la región, reciben alojamiento, transporte y alimentación. Las mujeres recolectoras se pintan la uñas color borgoña, para buscar en la cosecha las cerezas que empaten con ese tono. Si las encuentran es porque el fruto está en su punto.

Pero lo más atractivo, según otra caficultora de la región, Rosalbina Bernal, son las primas que reciben por el café. La Palma paga más por la calidad de los frutos, la fidelidad como proveedores y por producir orgánico. Entre $150 y $250 más por kilo de cereza por cada prima. A pesar de que la finca de Sardi y Madriñán no produce más de dos contenedores al año, el negocio es sostenible con precios tan altos como los US$182 que pagó el tostador griego Taf, el que batió el récord. Se suman estrategias como la oferta de paquetes ecoturísticos.

Según Bernal, hoy obtiene hasta el doble de lo que le pagaban otros compradores, con mucho menos esfuerzo. Rosalbina se mueve con dificultad entre sus árboles de café y de naranjas. El promedio de edad de los campesinos de la región es de 63 años. Al igual que los hijos de Rosalbina, muchos jóvenes se han ido a la capital. Incluso tienen tierras rurales que nunca visitan.

De acuerdo con Sardi y Madriñán, la idea es impulsar el relevo generacional, que, pagando mejor, la gente se quede en el campo. “La clave está en la innovación”, dicen. Por eso están investigando microorganismos con la Universidad Nacional, fermentando el café hasta 100 horas -cuando el promedio de la industria no supera las 18-, y la habitación llena de matraces es más un laboratorio que una simple sala de catación.

La producción de la zona, dependiendo de la finca, se vio afectada hasta en el 50 % por el fenómeno de El Niño. Hubo además la sensación de que el comité de cafeteros no quiso repartir los auxilios que dio el Gobierno entre los caficultores que les venden a privados como La Palma. Lo cierto es que la Federación de Cafeteros no compra más del 23 % del café de Colombia.

“No puedo pensar otra cosa a que es muy positivo el esfuerzo de los privados por comercializar el café colombiano en el mundo”, expresa Felipe Robayo, gerente comercial de la Federación. Agrega que “la repartición de las ayudas se hace con base en criterios técnicos, según listados y la afectación. No tiene nada que ver con ninguna relación comercial, sino con los daños”.

La convicción en la rentabilidad de los cafés especiales se ha hecho evidente en los últimos congresos nacionales de los cafeteros y la feria Expoespeciales. Pero la atención ha dejado de estar puesta sólo en la producción. El consumidor colombiano es cada vez más importante. Se habla de “educarlo” y promover el consumo interno. Hoy tomamos al año más de 1,6 millones de sacos de café verde, el 13 % de la cosecha nacional, según cifras del programa “Toma café”. El crecimiento ha sido del 33 % entre 2009 y 2015.

La Palma y el Tucán también es dueña de Libertario, una tienda de café o coffee shop en el centro financiero de Bogotá. “Nació en 2015 para poder dejar algo del café que producimos para compartir con los colombianos, que puedan probar lo que vendemos a los mejores coffee shops del mundo”, dice Elisa Madriñán. El formato cada vez toma más fuerza. En la capital del país ya se cuentan tiendas especializadas como Catación Pública, Amor Perfecto, Varietale, Devoción, entre otras.

“Los extranjeros como nuestros clientes que vienen a Colombia toda la vida han relacionado el país con el café, pero resulta que el mejor café no se lo toman aquí. Nos sentíamos muy frustrados”, agrega Elisa. Y a pesar de que para tiendas como Libertario las cadenas como Starbucks son una especie de anticristo, han “hecho una gran labor. En países como el nuestro, donde el consumo de café no se ha sofisticado, ha abierto camino subiendo el estándar de precio. La gente está dispuesta a desembolsar más por el café”, que, en últimas, es lo que permite pagarle más al productor.

Para unos, fomentar el consumo de esa forma puede ser “educar el paladar” y enseñar que “café de Colombia” no significa nada, pues sólo en una misma finca puede haber muchos tipos de café. Para otros, puede ser subir el precio al producto que sin tanta armazón comercializan, sólo en Bogotá, cerca de 800 vendedores informales de bebidas calientes que están registrados en el Ipes. 

La Federación ha hecho lo suyo con las tiendas Juan Valdez, y parece surtir efecto. Mientras que en 2012 el 69 % de los jóvenes entre 18 y 24 años consumían café, hoy lo hace el 78 %. La incidencia de consumo en el grupo de edad entre 45 y 49 pasó de un 77 a 92 % en 2015, dice “Toma café”. Por su parte, la participación de los cafés especiales en las ventas al detal en el país se triplicó en los últimos seis años y muerde el 5 % de la torta, según Nielsen. “Nos daba pena ser colombianos. Pasamos de la taza a una categoría del placer y el gusto. El café ya no se toma en un “pocillito”, esto es una experiencia y no nos da pena tomarnos una buena taza”, afirma Camilo Herrera, presidente de la firma Raddar, especializada en consumo.

La nueva propuesta de muchos para la caficultura, actividad que desde el siglo XIX se las ha arreglado para impulsar la economía nacional, implica “formar consumidores”, pero también científicos del café, tostadores y baristas. Al tiempo, ofrecer una vida atractiva en el campo, una que sea resiliente ante las fluctuaciones de precios en la Bolsa de Nueva York, y que una o dos hectáreas de café sean tan rentables como para costear lo que es esencial para el agricultor. En los casos de Efraín y Rosalbina, educación para sus nietos.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Baristas: esa nueva profesión hipster de riesgo


El País

Madrid
3 MAY 2016


Beberse un buen café cada vez es más fácil, pero lo que es difícil es entender el propósito de los expertos que los sirven. ¿Por qué les molesta si no pedimos el café como ellos quieren? Un experto barista resuelve nuestras dudas...

 

Nolo Botana
Nolo Botana, barista en Toma Café.
Dentro de una taza de café se encuentra la fuente de la eterna energía favorita por los españoles. Salir de casa por la mañana sin haber ingerido una mísera taza de café crea un sentimiento de vacío que dura hasta media mañana, el momento del pincho de tortilla y el café con leche. Será por eso que Yelp ha decidido poner en marcha el Madrid Café Week, un evento de nueve días que según su página de Facebook, consistirá en “la unión de las cafeterías más modernas y más bonitas de todo Madrid para facilitar el disfrute de los cafés de especialidad”, elevando así, la imagen de los denominados baristas: esa nueva generación de amantes del café que está volcando sus conocimientos y energías en elaborar cafés que rozan la perfección con productos cuyo origen y tostado no pasan desapercibidos.

Desde Santiago Rigoni en Toma Café (Madrid), Marcos Bartolomé en Satan’s Coffee Corner (Barcelona), Elisabeth Sereno como fundadora de Coffee People Barcelona o Paloma Fuentes y Marco Bergero con Puchero Coffee en Valladolid (estos últimos incluso captaron la atención del crítico gastronómico de El País, José Carlos Capel en su blog), son ya varios los que proponen centrar la mirada en un producto que hasta ahora, estaba relegado a ser una simple bebida más.

Baristas con barba

Jugando a los estereotipos y a generalizar, los baristas suelen diferenciarse por sus largas barbas (en el caso de las mujeres, que lamentablemente son pocas, este elemento no se cumple) y estética moderna a más no poder, además de estar bien curtiditos de tatuajes y siempre listos para servir o beberse una buena taza de café. Imponen, dan miedo y dan la impresión de siempre estar juzgando a quien se atreva a pedirles algo fuera de lo que ellos confían es “una buena taza de café”.

Baristas: esa nueva profesión hipster de riesgo

Odian que alguien les pida el café con leche y sin espuma, que se le atiborre de azúcar o que nadie se atreva a beberlo solo. ¿Un ejemplo? A principios de año Lyttelton Coffee Company en Nueva Zelanda protagonizó la controversia gracias a este mismo hecho y un cartel que colgaba en su local: “no bebas leche desnatada… te estás engañando a ti mismo de todas formas”. Según el New Zealand Herald, sus dueños se defendían a las críticas de sus clientes argumentando que se negaban a renunciar a la leche fresca (y entera) para evitar tener 400 botellas de plástico en su jardín trasero: "no es que no nos apetezca servirla; es que queremos generar menos desechos”, comentaban defendiendo la filosofía de su negocio en el que solo utilizan leche entera y fresca, embotellada de manera que no se le prive de luz, uno de los factores, que según ellos, estropea la leche.

Está claro, los baristas viven por y para el café, y aun así, se encuentran muy mal valorados por clientes y aquellos que los ven como los bichos raros de la hostelería… Pero, ¿por qué?

Para descubrirlo nos reunimos con Nolo Botana, barista en Toma Café, y así darle la oportunidad que nos rebata, si es que puede, todos los argumentos que se oponen a su existencia. Y ya de paso, que nos diga qué es exactamente lo que hace un barista y lo que hay que hacer para, por fin, entenderlos.

¿Por qué crees que se le odia al barista?

Creo que es un odio inculcado porque en realidad, lo único que hemos hecho, es hacer mejor café. Quizás todo sido resultado de la actitud snob del barista, de aquellos que han sido un poco nazis o instransigentes con los clientes que ignoran lo que es un buen café.

También estamos ante una falta de comunicación, de explicar qué es el producto, por qué quizás estás pagando un poco más por él y cómo beberlo. Por otra parte suele haber una mentalidad cerrada por parte del público, todo depende de por donde se vea. Es como los vinos naturales, antes nadie los quería y ahora la demanda es increíble. O con las cervezas artesanas. Se les llamaban snobs a los que las bebían y ahora todo mundo las bebe. Ahora mismo se nos odia pero es cuestión de tiempo para que nos aprecien y nos quieran.

¿Por qué nos dais tanto la brasa con el tema de no tomar el café con leche o insistir en servirlo con espuma? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal?

Estamos hablando de café, no de leche, por eso vamos a muerte con el café. Yo no odio una bebida con leche, de hecho le da una dimensión más. Lo que sí es que creo que hay que reaccionar de una manera brusca, como una actitud punki. Cuando la gente tuesta oscuro los baristas quieren tuestes claros para llamar la atención, demostrando así, que hacen café bueno comparado con el 99,9% del mercado que se está consumiendo en España. Lo mismo con la leche, ser un poco estrictos para intentar que la gente se centre en el café y no en las combinaciones con leche. Es como la gente que viene de tomar kalimotxo toda la vida… Imagínate que tu trabajas en el mundo del vino, a que le dirías: “Oye, por qué no pruebas tomarlo sin Coca Cola”? Lo mismo con los expertos en cerveza, odian a aquellos que se atreven a pedirse su producto con limón.

Vale, pero si insistimos y no podemos evitarlo, ¿hay alguna forma que recomiendes para beberlo con leche?

Los cappuccinos me parecen bien, alguien que prepara un buen cappuccino es una buena opción. Evidentemente sin azúcar.

Gracias por sacar a relucir el tema, ¿cuál es vuestra insistencia de no echarle azúcar al café?

La leche tiene lactosa, que es azúcar. ¿Para que echarle aún más? En el caso del café solo, el tema está en que el azúcar enmascara sabores. Por algún motivo la sociedad española está acostumbrada a echarle azúcar a todo: al yogurt, al café, al té… nuestro paladar busca dulzor y el azúcar lo que hace es enmascarar todo lo demás. A no ser que te encuentres con un azúcar muscovado, un azúcar sin refinar directamente de la caña que es dulce, no se disuelve tanto y endulza lo justo. Es la manera más natural porque no tienes un azúcar refinada varias veces.

Baristas: esa nueva profesión hipster de riesgo

¿Y para llevar a cabo todo esto es necesario la barba y los tatuajes?

(Ríe) No, para nada. Hay baristas con barba y sin barba, Pablo (el campeón de España de baristas) se ha afeitado hace tiempo, por ejemplo. Los diseñadores llevan una estética también, los arquitectos… A lo mejor es que nos coincidió el auge de los baristas con una estética en particular. En mi caso resulta que llevo barba desde los 19 años, así que he aprovechado que está de moda para seguir llevándola.

¿Y la bici? ¿Por qué vais TODOS en bici?

Probablemente un tema de conciencia medioambiental. Somos gente que estamos concienciada con el café, con su producción, su origen y trazabilidad, buscamos leche frescas de kilómetro cero… Entonces, ¿qué mejor que buscar un medio de transporte ecológico para nuestro día a día?

"Somos gente que estamos concienciada con el café, con su producción, su origen y trazabilidad"

Viendo webs como ésta, nos reafirmamos en nuestra creencia de que nos odiáis. ¿Qué os hemos hecho nosotros? Tan solo queremos un café de esos tan ricos que hacéis.

Está claro que tenemos que abrirnos más a la gente. Aun así, hay mucha que no está abierta a recibir una explicación por nuestra parte. A mí me flipa cuando un cliente empieza a preguntarte por la carta de repente te dice: recomiéndame un café. Yo entonces paso a preguntarle si lo toma solo o con leche y a partir de ahí es donde empiezo a jugar un poco para saber qué recomendarle. Pero para hacerlo tiene que existir esa predisposición. Odio cuando llega el cliente por la mañana y manteniendo una conversación por el móvil. Tu le dices “buenos días”, “buenas tardes”, “¿qué tal estás?” Y lo primero que responden es: “un café con leche”. Es para decirles: “¿me estás jodiendo no?”. Solo pedimos dos minutos de tu tiempo, una sonrisa y que nos traten bien. No confundamos servicio con servidumbre.

¿Por qué insistís en hacernos dibujitos en nuestros cafés?

¿Por qué un chef tiene que preparar un plato bonito? Es presentación y la predisposición que vas a tener al ver un café más bonito te va a crear de una manera inconsciente la noción de que ese café va a estar más rico. A lo mejor tienes ante ti un café bastante malo, pero con una presentación agradable lo vas a aceptar más fácil. Así que hay que saber diferenciar. Por otro lado, creo que el latte art ha sido resultado del mundo Instagram, al fin y al cabo, necesitamos fotos para dar a conocer nuestros cafés.

¿Os tenemos que dar propina?

"Solo pedimos dos minutos de tu tiempo, una sonrisa y que nos traten bien. No confundamos servicio con servidumbre".

Depende del trato. En España ya sabemos que somos un país de no propina, pero ¿por qué no? ¡Los baristas no cobramos mucho! De hecho, todavía somos un personal que todavía no está reconocido en ninguna tabla salarial dentro de la hostelería.

¿Por qué tardáis tanto en hacer un café? Nos aburrimos.

Un barista que tenga experiencia y que más o menos se maneje bien, debería tardar en hacer cuatro espressos en aproximadamente 50 segundos. Si son cappuccinos entre los 3 o 4 minutos. Aunque aquí estamos hablado de tiempos de campeonato, de baristas profesionales. Starbucks popularizó el café, los siropes y las tonterías que ahora la gente les echa. Es gracias a ello que la gente empieza a pedir cientos de cosas raras que llevan su tiempo y para hacer negocio muchas cafeterías tienen que ofrecer eso para competir y dar una opción más al público. Si tienes a alguien que te ha pedido tropecientos ingredientes dentro de su café con leche pues evidentemente vas a tardar en prepararlo y el siguiente en la cola va a tener que esperar más. Si todos pidiésemos nada más que cafés solos y cafés con leche el mundo sería mejor (y los tiempos se recortarían).

¿Por qué deberíais seguir existiendo dentro del panorama hostelero?

Porque somos esas personas que te alegran la mañana con un buen café y una sonrisa.

domingo, 28 de junio de 2015

La fiesta del café


El Espectador
28 de junio de 2015
Hugo Sabogal




Ayer 27 de junio pasará a la historia como el momento en el que los promotores colombianos lograron alcanzar el mayor récord de actividades dirigidas a estimular el consumo de la principal bebida nacional.

El marco de referencia fue la celebración del #Día del Café, actividad del programa Toma Café, conformado por productores y tostadores para incrementar la demanda y mejorar la oferta.

Aunque falta mucho para que cada colombiano sea un experto consumidor y un hábil embajador de su propia bebida, el terreno conquistado es apreciable.

Hemos pasado de considerar al café como un simple producto básico para percibirlo como un alimento complejo y atractivo. Lo encontramos en seductores empaques, tanto en grano como molido, y lo podemos disfrutar en uno de los tantos locales especializados que se multiplican en todas las ciudades, donde se cuida hasta el más mínimo detalle del servicio.

Asimismo, hemos superado aquellos días en que tomábamos un café áspero y quemado, hecho con los granos defectuosos que quedaban de seleccionar los mejores lotes para la exportación.

Ya no sólo es posible tomarse un café de origen (Huila, Cauca, Nariño, Antioquia, Amazonas o Sierra Nevada), sino que hemos llegado al punto de comprar partidas de un caficultor específico. Y ese es un gran logro.

Llegar aquí no ha sido fácil y justo es reconocer el trabajo de algunos rebeldes empresarios, que retaron al monopolio oficial y se atrevieron a montar proyectos independientes de enorme trascendencia. Entre ellos figuran Luis Fernando Vélez, de Amor Perfecto; Steven Sutton, de Café Devotion, y Jaime Duque, de Laboratorio del Café.

Hay que destacar también que el programa Toma Café ha desarrollado una plataforma de apoyo para todos los involucrados en el negocio. Por ejemplo, acopia y divulga investigaciones de tendencias, hábitos y usos de consumo, así como material sobre el comportamiento del café en los canales de venta y en las regiones. Y proporciona a los profesionales de la salud detallada información científica sobre los beneficios de consumir la bebida, pues la desinformación en torno a este punto estaba conduciendo a una preocupante deserción.

En asociación con el Sena, las Cámaras de Comercio, los municipios y las gobernaciones, el programa Toma Café ha coordinado la capacitación de más de 15.000 jóvenes en distintas técnicas de preparación, convirtiendo el arte de preparar café en un oficio tan anhelado y respetado como lo es el del sommelier en el vino.

Las celebraciones de ayer demostraron que la ambiciosa estrategia ha funcionado. Hubo charlas, degustaciones y decenas de festivas celebraciones en Cauca, Quindío, Tolima, Santander, Cundinamarca, Antioquia, Caldas, Huila, Valle del Cauca, Boyacá y la Costa Atlántica.

Y en Santa Rosa de Cabal se buscó romper un Récord Guinness sirviendo más de 20.000 tazas de cafés especiales colombianos.

Grandes cadenas como Éxito y Jumbo se sumaron con promociones y activaciones en sus tiendas. Y lo mismo hicieron los principales productores de las marcas nacionales.

Igual de significativo fue el lanzamiento anunciado por Café Juan Valdez de un microlote de la finca Potrero Grande, de Pitalito, Huila, cultivado por Nancy Muñoz, quien está en Bogotá promoviendo este tipo de café premium como si se tratara de una estrella de cine. Lo cierto es que si tenemos el mejor café suave del mundo, saquemos a la luz a quienes lo hacen posible.

Qué bueno que hayamos dejado atrás ese café amargo y simplón con el que crecimos. Nuestros grandes cafés merecen reconocimiento y admiración.

domingo, 13 de julio de 2014

Starbucks, el gigante del café, llega a la tierra de Juan Valdez


El Tiempo
12 de julio de 2014


La cadena de cafeterías más grande del mundo abre esta semana su primer local en Colombia. 

El primer local de Starbucks del país se abre en Bogotá esta semana, en el parque de la 93.
Foto: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

El primer local de Starbucks del país se abre en Bogotá esta semana, en el parque de la 93.

Esta semana, casi un año después de anunciar su desembarco, la cadena de cafeterías más grande del mundo abrirá su primer punto de venta en Colombia.

Una cuadrilla de obreros le da los últimos toques al flamante local de Starbucks en la primera planta de un edificio de la carrera 13 con 93A, en el marco del concurrido parque de la 93, en el norte de Bogotá. La inauguración está prevista para el miércoles, con la presencia de Cliff Burrows, presidente para las Américas, Europa, Oriente Medio y África, y de Pablo Arizmendi, director general para América Latina.

Se espera que en los próximos meses abra cafeterías en la calle 67 con 7.ª, en el centro comercial Gran Estación, en la Torre 95 y en la Zona G, con un promedio de 20 empleados cada una.

El negocio, que aspira a tener medio centenar de puntos de venta en los próximos cinco años, será operado por Estrella Andina, una sociedad en la que Dominalco Colombia (administradora de la franquicia de Domino’s Pizza) participa con el 70 por ciento, y Litoempaques, con el 30.

Detrás de Dominalco se encuentra el grupo mexicano Alsea, mientras que Litoempaques es propiedad de Nutresa, firma controlada por el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA). Este es el mayor conglomerado del país, con inversiones en unas 180 compañías, entre las que se destacan Bancolombia, Noel, Colcafé y Suramericana.

El timonel de Estrella Andina es el mexicano José Riveroli Otero, presidente de Alsea Colombia, que además de Domino’s Pizza opera las franquicias Chili’s , P. F. Chang’s y Burger King.

La nueva sociedad se registró con un capital de 3.330 millones de pesos. Se calcula que la inversión en cada tienda está alrededor del medio millón de dólares (unos 930 millones de pesos).

Los beneficiarios de la llegada de este nuevo jugador no serán únicamente los consumidores. 

Los productores también pueden estar complacidos, pues la multinacional de Seattle (EE. UU.) anunció que “Colombia será el primer mercado del mundo en el que nos comprometemos a servir solo café local”. En consecuencia, se espera que se eleven sus adquisiciones del grano nacional, que hoy se acercan al medio millón de sacos anuales (el 15 por ciento de sus compras totales).

El tamaño de Starbucks es, por lo menos, inquietante para sus competidores: ingresos globales por 14.892 millones de dólares anuales, establecimientos en 62 países, 19.767 tiendas (entre propias, franquicias y representaciones) y 160.000 empleados. Su promedio de facturación por punto de venta es de 753.377 dólares anuales (alrededor de 1.400 millones de pesos).

Sin embargo, la apuesta de la compañía no parece ser desbancar a los líderes actuales del mercado, encabezados por Juan Valdez (187 locales), al menos a corto plazo.

“No venimos a competir con Juan Valdez. En los mercados donde tenemos presencia aumentamos el consumo y esperamos que Juan Valdez se beneficie de eso”, subrayó el año pasado su presidente mundial, Howard Schultz, que vino al país para anunciar la entrada al mercado local.

¿Por qué Colombia terminó por atraer finalmente al coloso de las cadenas de cafeterías? Según analistas, el momento es perfecto, pues los colombianos no solo han aumentado su nivel de conocimiento y apreciación de las bebidas a base de café, más allá del tinto, sino que hoy tienen un poder adquisitivo mayor que el de hace unos años, que les permite pagar 5.000 pesos o más por un capuchino.

La mesa está servida. A partir de esta semana, Starbucks y Juan Valdez, dos de las marcas de mayor recordación global, se enfrentarán en Colombia, el cuarto productor mundial del grano, un país para el que este producto es tan importante que cafetero es sinónimo de colombiano en el mundo entero.

Los colombianos consumen cada vez más, en la calle y en la casa

Luis Bernardo Naranjo Ojeda, de LosDatos.com, quien hizo una medición de las empresas más grandes que tienen el café como producto, dice que son 27 y que el número de establecimientos es de 600. Estas compañías generaron ingresos por 580.000 millones de pesos el año pasado, un aumento de 8,7 por ciento respecto al 2012.

Juan Valdez Café domina la categoría. “Van a tener una pérdida de mercado, pero eso tarde o temprano lo tenían que enfrentar”, le dijo a la agencia ‘AFP’ Eduardo Sarmiento, director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela Colombiana de Ingeniería, en relación con la llegada de Starbucks. Sin embargo, los representantes de la empresa colombiana se declaran tranquilos y destacan el espacio que han ganado y la identificación de los colombianos con su marca.

Pero el buen momento de este producto no se limita al café preparado. La venta de café molido, el que más se consume en los hogares y en las cafeterías corrientes, aumentó 2,7 por ciento en kilos en enero, frente al mismo mes del 2013. Según el programa ‘Toma Café’, se trata del mayor crecimiento en diez años. Y en la categoría ‘premium’, el desempeño es aún mejor, con incrementos de dos dígitos desde el 2011. Este año fue del 10 por ciento.


 

viernes, 4 de octubre de 2013

la toma de café más grande del mundo en Tunja, Boyacá


HSB Noticias
4 de octubre de 2013




En la celebración del Día del Boyacensismo en Tunja se realizó la toma de café más grande del mundo.

La Dirección de Turismo del Departamento promueve la idea de impulsar el consumo del café de Boyacá, fomentando dentro del Departamento esta industria, a través de un evento en el que se pretende batir el record mundial (Guinness Record) de toma de café más grande del mundo.

La estructura cafetera del departamento de Boyacá, cuenta en la actualidad con 11.562 familias dedicadas a este cultivo, repartidas en un área de 10.970 hectáreas, de las cuales el 59 por ciento corresponde a café tecnificado joven, es decir en edad productiva y competitiva.

Teniendo en cuenta que el 40 por ciento del área se renovó en los últimos cuatro años y el aumento en la producción es sustancial y sostenida con respecto a los años anteriores, se presenta la necesidad de actuar en la comercialización de esta y en buscar la forma de dar un valor agregado al esfuerzo de los caficultores boyacenses.

El acontecimiento se realizará con el apoyo de la Gobernación del Departamento, Secretarias de Cultura y Turismo y Fomento Agropecuario, Alcaldía Mayor de Tunja y los caficultores del Departamento quienes, con el apoyo de la Federación Nacional de Cafeteros, Comité Boyacá, aportarán de su cosecha el café que va ser preparado y degustado por los 10 mil asistentes que se esperan para batir el record.

De igual forma se está gestionando, a través de la Federación Nacional de Cafeteros, la vinculación de la imagen de Juan Valdez, quien desde el año 1959 representa a las casi 12 mil familias productoras del Departamento y de todo el país y del campeón mundial de Barismo, Ronald Valero, convirtiéndose este evento en la oportunidad de oro para fortalecer la estrategia comercial gremial en el Departamento; adicionalmente, se contará con la presencia del Profesor Yarumo.

Oficina Asesora de Comunicaciones y Protocolo
Gobernación de Boyacá



domingo, 16 de junio de 2013

Lo poco que saben los colombianos de café


Revista Semana
14 de junio de 2013


Una encuesta de Toma Café asegura que en el país se conoce menos del grano de lo que se cree.

A pesar de que desde hace más de 80 años Colombia ha estado disputando los tres primeros puestos como mayor país productor de café en el mundo, los colombianos saben muy poco de este grano. 

Así lo reveló la nueva encuesta del Centro Nacional de Consultoría y el Programa de Promoción Consumo Toma Café. En el estudio se demostró que, aunque de una escala de 1 a 10 los colombianos se califican 5,2 en conocimiento de café, en realidad sacaron un promedio de 3,9. 

Asimismo, los adultos entre 40 y 54 años y los estratos 4, 5 y 6 son los que más conocen al respecto.

Los temas de los más sabe el país son la mejor manera de disfrutar todos los atributos de un buen tinto, las formas indicadas para conservar el café después de abierto y el método para recoger café. Pero el público se raja por completo en el conocimiento respectivo al tiempo que tarda un cafeto en dar su primera cosecha, la diferencia entre el aroma y la fragancia y cuántos departamentos del país cultivan el grano. 

El poco conocimiento contrasta con el sentimiento que produce el café en Colombia puesto que el 89 por ciento de los encuestados aseguraron que esta es la bebida nacional y el 86 por ciento dijo que es el fruto que lo hace sentir orgulloso de ser colombiano. 

¿Cuáles procesos del café conocen más los colombianos?

Las preguntas de la encuesta se dividieron en temas asociados al proceso productivo, al producto terminado, a la preparación de la bebida y y a la responsabilidad social. Esto es lo que creen saber los encuestados de cada proceso, de la cosecha a la mesa. 
 

 
 
El Eje Cafetero es el que más sabe del tema

Esta región fue la mejor calificada con un puntaje de 4,5, seguida de los antiguos territorios nacionales (San José del Guaviare, Colón y San Francisco), que se llevaron una calificación de 4,2.
 
 
 
Tinto y café con leche son la tradición

Este estudio se une otros realizados por el Programa Toma Café en el 2012 y el 2011. El del año pasado se enfocó en cuál es el café que toman y comrpan los colombianos. Las 1500 personas evaluadas respondieron que el tinto y el café con leche son los preferidos para consumir dentro y fuera del hogar. Después, siguen los jugos caseros. 

 
 

 

Todo comienza en casa

Además, la encuesta reveló que el 50% de los colombianos comienza a tomar café desde antes de los 10 años, “de la mano de nuestras madres y abuelas por lo cual nos transmite seguridad y es símbolo de tradición y colombianidad”.
 
 
 
El Programa Toma Café, que es el realizador de las encuestas, es una iniciativa de los productores y tostadores de todo el país que tiene como objetivo incrementar el consumo de este grano en 30 por ciento durante los próximos seis años.