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jueves, 2 de junio de 2016

Viaje al origen del café más caro de Colombia


El Espectador
21 de mayo de 2016

María Alejandra Medina C

En Twitter: @alejandra_mdn

Procesos en cosecha y poscosecha son claves para lograr US$182 por libra.

Viaje al origen del café más caro de Colombia
Efraín Barrera es uno de los caficultores que venden su producto en cereza a La Palma y el Tucán.
/ María Alejandra Medina C.
La Palma y el Tucán es sólo una de las fincas que fomentan el movimiento de los cafés especiales en el país. Vida digna en el campo y más consumo en la ciudad, las apuestas.  
A hora y media de Bogotá se produce el café colombiano que mejor se ha vendido en el exterior, US$182 por libra. Viene de los cafetales encañonados de una finca en Cundinamarca llamada La Palma y el Tucán, partida en dos por el río Apulo. Una mitad está en La Mesa y la otra, en Zipacón. Ahí sucede lo que para muchos productores y empresarios es el futuro de la caficultura en el país: la devoción por los cafés especiales.

Esos tipos de café son producidos con estándares más altos que los de la tradición, como mejores prácticas para cuidar el medioambiente, el grano, su proceso y, por supuesto, a los cafeteros. El resultado final son bebidas siempre depositarias de la aspiración de ser “la taza perfecta”, una especie de telos, de búsqueda incansable, en la cadena por la que pasan tostadores, baristas y, cómo no, el consumidor.

También sucede algo que en las últimas décadas ha sido poco usual en el campo colombiano, la iniciativa de jóvenes para emprender agronegocios. La Palma y el Tucán, con 13 hectáreas sembradas, fue una idea de Felipe Sardi, de 37 años, y Elisa Madriñán, de 30, esposos, formados, respectivamente, en la administración de empresas y el mercadeo y la publicidad. Sardi trabajó en Estados Unidos en una importadora de café, y de vuelta en Colombia quiso seguir en el negocio, pero desde la producción.

En la industria se acostumbra a que el caficultor venda su café verde, es decir, procesado. Pero La Palma y el Tucán renunció a eso. No sólo produce sus granos, sino que compra a los productores de la región el café en cereza, rojísimo, recién recolectado del árbol. “Nos dimos cuenta de que los caficultores en Colombia no tienen lo suficiente para invertir en infraestructura y para experimentar con el café”, asegura Madriñán.

La Palma, como la llaman los vecinos, tiene una planta de beneficio con capacidad suficiente para procesar la producción de cerca de 60 familias que actualmente entregan sus cerezas a la finca. Pero a pesar de que pareciera que allí, luego de la selección, el despulpado y las fermentaciones, ocurre la magia, la diferencia entre una taza de café y otra comienza desde que el fruto es desprendido de la planta. Por eso han prestado atención a la recolección.

Una de las dificultades que con más frecuencia señalan los caficultores en el país es la escasa mano de obra, que significa por lo general cerca de 70 % de los costos de producción. “Los recolectores son andariegos”, dice Efraín Barrera, un agricultor que hace 50 años heredó la finca que era de sus abuelos y donde vive hoy. Cuenta que los caficultores de la región solían unirse para conseguir mano de obra del Tolima. Lograban traer entre 10 y 20 recolectores.

Era complicado. No siempre había trabajo para quienes venían de tan lejos. Con frecuencia eran tildados de guerrilleros. Hoy La Palma les consigue a los productores la cuadrilla de recolección y se las subsidia. Los recolectores, algunos de fuera, otros de la región, reciben alojamiento, transporte y alimentación. Las mujeres recolectoras se pintan la uñas color borgoña, para buscar en la cosecha las cerezas que empaten con ese tono. Si las encuentran es porque el fruto está en su punto.

Pero lo más atractivo, según otra caficultora de la región, Rosalbina Bernal, son las primas que reciben por el café. La Palma paga más por la calidad de los frutos, la fidelidad como proveedores y por producir orgánico. Entre $150 y $250 más por kilo de cereza por cada prima. A pesar de que la finca de Sardi y Madriñán no produce más de dos contenedores al año, el negocio es sostenible con precios tan altos como los US$182 que pagó el tostador griego Taf, el que batió el récord. Se suman estrategias como la oferta de paquetes ecoturísticos.

Según Bernal, hoy obtiene hasta el doble de lo que le pagaban otros compradores, con mucho menos esfuerzo. Rosalbina se mueve con dificultad entre sus árboles de café y de naranjas. El promedio de edad de los campesinos de la región es de 63 años. Al igual que los hijos de Rosalbina, muchos jóvenes se han ido a la capital. Incluso tienen tierras rurales que nunca visitan.

De acuerdo con Sardi y Madriñán, la idea es impulsar el relevo generacional, que, pagando mejor, la gente se quede en el campo. “La clave está en la innovación”, dicen. Por eso están investigando microorganismos con la Universidad Nacional, fermentando el café hasta 100 horas -cuando el promedio de la industria no supera las 18-, y la habitación llena de matraces es más un laboratorio que una simple sala de catación.

La producción de la zona, dependiendo de la finca, se vio afectada hasta en el 50 % por el fenómeno de El Niño. Hubo además la sensación de que el comité de cafeteros no quiso repartir los auxilios que dio el Gobierno entre los caficultores que les venden a privados como La Palma. Lo cierto es que la Federación de Cafeteros no compra más del 23 % del café de Colombia.

“No puedo pensar otra cosa a que es muy positivo el esfuerzo de los privados por comercializar el café colombiano en el mundo”, expresa Felipe Robayo, gerente comercial de la Federación. Agrega que “la repartición de las ayudas se hace con base en criterios técnicos, según listados y la afectación. No tiene nada que ver con ninguna relación comercial, sino con los daños”.

La convicción en la rentabilidad de los cafés especiales se ha hecho evidente en los últimos congresos nacionales de los cafeteros y la feria Expoespeciales. Pero la atención ha dejado de estar puesta sólo en la producción. El consumidor colombiano es cada vez más importante. Se habla de “educarlo” y promover el consumo interno. Hoy tomamos al año más de 1,6 millones de sacos de café verde, el 13 % de la cosecha nacional, según cifras del programa “Toma café”. El crecimiento ha sido del 33 % entre 2009 y 2015.

La Palma y el Tucán también es dueña de Libertario, una tienda de café o coffee shop en el centro financiero de Bogotá. “Nació en 2015 para poder dejar algo del café que producimos para compartir con los colombianos, que puedan probar lo que vendemos a los mejores coffee shops del mundo”, dice Elisa Madriñán. El formato cada vez toma más fuerza. En la capital del país ya se cuentan tiendas especializadas como Catación Pública, Amor Perfecto, Varietale, Devoción, entre otras.

“Los extranjeros como nuestros clientes que vienen a Colombia toda la vida han relacionado el país con el café, pero resulta que el mejor café no se lo toman aquí. Nos sentíamos muy frustrados”, agrega Elisa. Y a pesar de que para tiendas como Libertario las cadenas como Starbucks son una especie de anticristo, han “hecho una gran labor. En países como el nuestro, donde el consumo de café no se ha sofisticado, ha abierto camino subiendo el estándar de precio. La gente está dispuesta a desembolsar más por el café”, que, en últimas, es lo que permite pagarle más al productor.

Para unos, fomentar el consumo de esa forma puede ser “educar el paladar” y enseñar que “café de Colombia” no significa nada, pues sólo en una misma finca puede haber muchos tipos de café. Para otros, puede ser subir el precio al producto que sin tanta armazón comercializan, sólo en Bogotá, cerca de 800 vendedores informales de bebidas calientes que están registrados en el Ipes. 

La Federación ha hecho lo suyo con las tiendas Juan Valdez, y parece surtir efecto. Mientras que en 2012 el 69 % de los jóvenes entre 18 y 24 años consumían café, hoy lo hace el 78 %. La incidencia de consumo en el grupo de edad entre 45 y 49 pasó de un 77 a 92 % en 2015, dice “Toma café”. Por su parte, la participación de los cafés especiales en las ventas al detal en el país se triplicó en los últimos seis años y muerde el 5 % de la torta, según Nielsen. “Nos daba pena ser colombianos. Pasamos de la taza a una categoría del placer y el gusto. El café ya no se toma en un “pocillito”, esto es una experiencia y no nos da pena tomarnos una buena taza”, afirma Camilo Herrera, presidente de la firma Raddar, especializada en consumo.

La nueva propuesta de muchos para la caficultura, actividad que desde el siglo XIX se las ha arreglado para impulsar la economía nacional, implica “formar consumidores”, pero también científicos del café, tostadores y baristas. Al tiempo, ofrecer una vida atractiva en el campo, una que sea resiliente ante las fluctuaciones de precios en la Bolsa de Nueva York, y que una o dos hectáreas de café sean tan rentables como para costear lo que es esencial para el agricultor. En los casos de Efraín y Rosalbina, educación para sus nietos.


lunes, 2 de mayo de 2016

La lucha por el agua limpia


El Espectador
21 de marzo de 2016
Por: Germán Gómez Polo
En Twitter: @Tresenmil
 
La lucha por el agua limpia
La explotación minera en páramos puede generar daños irreparables en las fuentes hídricas. / iStock

Si como humanidad entendiéramos que el agua es un recurso tan finito como vital, nos ahorraríamos muchos problemas. Colombia aparentemente es un país rico en este recurso y las cifras lo demuestran. Según el Estudio Nacional del Agua 2014, realizado por el Ideam, el rendimiento hídrico del país equivale a seis veces el promedio mundial y a tres veces el de Latinoamérica. Sin embargo, no llega a todas las regiones, muchas veces debido a sus niveles de contaminación.

En 2011 el viceministro de Ambiente, Carlos Castaño, señalaba que el 50 % del agua no se podía utilizar por problemas de calidad. Según el Informe Nacional sobre la Gestión del Agua en Colombia algunos de los sectores que más contribuyen a su deterioro son la actividad agropecuaria, industrial y doméstica que en ese entonces generaban unas 9 mil toneladas de materia orgánica contaminante.

Al respecto, Ricardo Baduin, director de Recurso Hídrico del Ministerio de Ambiente, explica que “la calidad del agua en nuestro país se ve afectada principalmente por los vertimientos, con un aporte importante de carga orgánica. Del total de cargas vertidas a las fuentes hídricas, la industria aporta el 28 %, el sector doméstico el 69 % y el sector cafetero el 3 %”.

De hecho, gran parte del sistema hídrico andino colombiano presenta alteración debido al transporte de sedimentos y sustancias tóxicas. El mismo informe del Ideam señala que hay una incidencia marcada de los corredores industriales ubicados en las cuencas como Bogotá-Soacha, Medellín-Itagüí, Cali-Yumbo, Sogamoso-Duitama-Nobsa, Barranquilla-Soledad y Cartagena-Mamonal, con consecuencias graves en los ríos Magdalena, Bogotá, Medellín y Cauca.

En este escenario sobresale un actor cuyos efectos son mucho más preocupantes, debido a que ataca directamente la fuente y sus consecuencias pueden ser irremediables: la minería. Con la llegada del barco Rainbow Warrior III a Cartagena, en febrero de 2014, Greenpeace se instaló en Colombia y le declaró la guerra a esta actividad extractiva en los páramos.

“La minería de carbón estaba generando contaminación en aguas subterráneas y superficiales y disminuyendo el caudal de los ríos y de las fuentes hídricas que nacen en este ecosistema”, explica Silvia Gómez, coordinadora de la organización en el país. Y advierte que, contrario a la agricultura y a la ganadería, “no es sustentable y genera daños irreparables”, teniendo en cuenta que los páramos son tan frágiles que los tiempos de reforestación y regeneración son largos.

La lucha no ha sido en vano. El mes pasado la Corporación Autónoma Regional de Boyacá inhabilitó a una de las minas de la empresa Hunza Coal en el páramo de Pisba y la Corte Constitucional tumbó el parágrafo primero del artículo 173 del Plan Nacional de Desarrollo, que permitía la minería en los páramos a las licencias otorgadas antes de febrero de 2010, dando prevalencia al derecho al agua y a un ambiente sano antes que a los intereses de privados.

El mensaje es claro e invita a la conservación de este líquido vital y a la participación de todos los ciudadanos para pasar a la historia como la generación que lo dio todo por garantizar agua pura a sus hijos.

Datos clave
  • La afectación a la calidad del agua, expresada en cargas contaminantes de material biodegradable, no biodegradable, nutrientes, metales pesados y mercurio, se concentra en cerca de 150 municipios que incluyen ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Villavicencio, Manizales y Bucaramanga.
  • La materia orgánica biodegradable vertida a los sistemas hídricos en 2012 se estima en 756.945 t/año, mientras que la materia orgánica no biodegradable, es decir, sustancias químicas, son cerca de 918.670 t/año. Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena son los principales contaminantes.
  • Por primera vez se están desarrollando los planes estratégicos de las cinco macrocuencas (Magdalena-Cauca, Caribe, Pacífico, Orinoco y Amazonas) con la finalidad de concertar el modelo para su ordenación y manejo.
  • Con el apoyo del Ideam y el Comité Técnico Nacional se formuló el Programa Nacional de Aguas Subterráneas, que define acciones y estrategias hasta el 2022 para la gestión y evaluación integrada de este recurso natural.
 

lunes, 4 de enero de 2016

Éxtasis


El Espectador
18 de diciembre de 2015
Por: Diana Castro Benetti



Dando tumbos nos vamos aproximando al paraíso anhelado. Unos más místicos que otros; unos más extremistas que otros. 

La búsqueda de retornar al lugar perdido, de sentirse parte, de ser un todo, es la pregunta de todos los días por los siglos de los siglos pero sin el amén de la respuesta final. Hay quienes encuentran sentido en la fe y otros en la lógica del argumento. Algunos navegan con la incredulidad y otros se sumergen en la comprobación del ensayo y el error. Pocas verdades; muchas búsquedas. La certeza es la gran ausente.

Y por estar sedientos de una pizca de éxtasis, prometen las religiones; prometen los sistemas filosóficos; prometen las técnicas que van al pasado y las que vienen del futuro. Prometen las novedosas metodologías y las rutas llenas de tradiciones sabias. Promete el gurú. Y todos prometen lo mismo: lo indescifrable, lo imposible y los milagros hechos de garrotes con zanahorias, mezclas de pecado y de culpa. Casi como una matriz recuperada, el edén se paga en dólares. Las poesías místicas, las meditaciones bajo la lluvia, las peregrinaciones al mar muerto o las drogas, los chocolates y el sexo, son las opciones que cada cual se inventa para no caer en el oscuro hueco de la catástrofe global inminente. El mundo de hoy pide su cuota de sufrimiento y de miedo, un mundo que recuerda que no hay placer sin pago y que no hay paraíso sin que el abismo nos rompa el corazón. Milenarismos resucitados y no todo es salvación.

Y en la ruta para comprender el abandono primigenio, se nos olvida que el éxtasis es el ser. Es el estar ahí, sin más, simplemente ser y simplemente estar. Estar como en una vaga presencia infinita, sin esfuerzo, sin exigirse, sin mentirse. Es ser el éxtasis más allá del placer inmediato. El éxtasis en el sonido del silencio, en el aleteo de un colibrí, en el hijo que nace. Es ser el éxtasis en la vida que fluye y la muerte que habla. El éxtasis en cada recuerdo que nos habita, en el amor perdido y en la locura de otro. Ser ese éxtasis que recorre el orgasmo de un amor compartido y la paciencia de la mañana. Ser el éxtasis en el cielo ahora, sin pecado, ni culpa. Éxtasis que es el pan, el agua, el camino, el cuerpo, los ojos, el tacto, la plegaria, el tú con yo, incluso cuando llegue todo ese novedoso fin del mundo que nos están vendiendo.

otro.itinerario@gmail.com

viernes, 2 de octubre de 2015

El lado oscuro del café


Blog: El Mal Economista
Alejandro Huertas
El Espectador

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Sí, existe un lado oscuro del café. Y no me refiero a lo que se experimenta en la mañana, después del primer americano, espresso o tinto, cuando se hace necesaria una oscura visita al baño. Tampoco hace referencia al oscuro hueco que queda en las finanzas estatales luego de que el sector cafetero pide un subsidio a la producción— a propósito de subsidios, seguro que con los precios del dólar, por ahora no hay intenciones de este sector de pedir uno, pero ya veremos qué pasa—. Esta vez prefiero hablar de un lado oscuro que pocos conocemos, y que está relacionado con la cultura cafetera, esa de la que nos orgullecemos cuando estamos con extranjeros o fuera del país, esa que nos lleva a llenarnos la boca diciendo “El mejor café del mundo está en Colombia”.

 
café de Colombia

Para empezar, vale la pena recordar que la UNESCO declaró como patrimonio cultural de la humanidad al Paisaje Cafetero Colombiano. En otras palabras, se declara como patrimonio de la humanidad la forma de producción, recolección y beneficio del café, que se integran de una forma única a las estructuras sociales y a la geografía de la región conformada por veredas y municipios de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle. Esto implica que, con el fin de conservar este patrimonio, las prácticas llevadas a cabo en esta región deben cuidarse y reforzarse. Incluyendo la forma de cultivo del café.

 Cultivo de cafe

Aquí pregunto yo si alguna vez usted o su familia han ido al parque del café, al eje cafetero en general o a las fincas cafeteras del norte del Valle. Si ha ido, debe haberse dado cuenta que en el cultivo solo hay café y casi ninguna otra planta. Probablemente no lo haya notado, pero la planta de café no tiene suficiente fuerza en sus raíces para sostener la tierra en la que está plantada, en comparación a otros árboles endémicos de la zona (recordando biología de bachillerato y la importancia de que las raíces sostengan la tierra, especialmente en ladera). Básicamente el cultivo de café es muy bonito, pero pone en riesgo el terreno en el que está cultivado.

Ahora bien, uno podría pensar que el peligro de derrumbe no es tan grave, al fin y al cabo solo se perderían unas cuantas plantas de café y difícilmente una vida. Sin embargo el problema va más allá, y para entenderlo hay que entender un poco de historia de Colombia. Uno puede hacer una revisión exhaustiva de las principales exportaciones Colombia desde la época poscolonial y darse cuenta de que nuestro país, exportador de materias primas desde siempre, solo ha tenido suerte aprovechando las condiciones externas del mercado. Sí, nunca ha tenido de verdad una ventaja en producción frente a otros exportadores de materias primas, sino que ha sabido capitalizar las coyunturas externas. Que la OPEP fijó cuotas de producción de petróleo y se subió el precio a 100 dólares por barril, produzcamos petróleo; que Brasil en el 70 tuvo problemas con sus producción de café y el precio se subió, produzcamos más café, y así podríamos seguir haciendo una revisión retrospectiva.

Sin embargo, esta última coyuntura resulta bastante interesante, puesto que es la que ayudará a establecer la forma de producir café en Colombia. Esto es así dado que, como respuesta a los problemas en la producción de café brasilero, el resto de países latinoamericanos, incluyendo Colombia, tecnifican su producción y buscan cepas o variedades de café que resistan mejor las enfermedades. Como consecuencia, y con ayuda de los gobiernos y USAID, los cafeteros pasan a sembrar variedades más resistentes, que requieren luz directa del sol, en contraste a las anteriores variedades que crecían a la sombra de árboles más grandes. De esta forma el paisaje se vio drásticamente transformado.

cafe a la sombra

De nuevo, uno podría decir que no es grave la deforestación ni el consecuente riesgo de derrumbes, pero hay que considerar que el sistema de cultivo de café a la sombra era capaz de albergar mayor biodiversidad, especialmente de insectos y aves (recordando que somos es país con mayor diversidad de aves). Así mismo, el nuevo sistema de producción con plena luz de sol produce unas dos cosechas al año, lo que nos volvió más productivos, pero también requiere una cantidad considerablemente más alta de agua (hay quienes tratan de disminuir su impacto ambiental reduciendo la cantidad de agua que un producto que consumen requiere) y de fertilizantes e insumos. Esto último afecta directamente la calidad de la tierra, pues la desgasta (peligro de derrumbe) y afecta aún más la biodiversidad.

En este punto habrá quienes digan que efectivamente ese tal lado oscuro del café existe, mientras que otros dirán que hay muchos pájaros en Colombia y que la deforestación y los derrumbes no nos van a hacer daño. Incluso podría estar de acuerdo con eso, pero lo que es innegables es que todo este impacto ambiental lo sufrimos nosotros y los demás países productores de café para atender la demanda de café Premium en el extranjero. O quién no ha escuchado “Colombia tiene el mejor café del mundo, pero todo se lo llevan para afuera” o “aquí solo dejan la pasilla y uno se acostumbra”. Entonces, con el fin de suplir la demanda de café a US $1,18 la libra, estamos enfrentando unas externalidades negativas para el territorio que los productores no terminan de entender o no les preocupan, y los consumidores, que por lo general están en el extranjero, no se dan por enterados y mucho menos están interesados en internalizarlas.

Ahora sí creo que podemos llegar a un consenso, decir que sí, que no hay problemas con la deforestación, los posibles derrumbes, el monocultivo de café, la pérdida de biodiversidad, los daños ambientales de los fertilizantes. Uno podría decir que uno asume todo eso cuando va a ofrecer un café de alta calidad, sin embargo, lo verdaderamente problemático es que nadie asume estos daños ni se preocupa por repararlos. Por su parte, los productores a duras penas sacan ganancias para sobrevivir a pesar de que sacrifican riqueza natural de todo el país para producir, mientras que los consumidores extranjeros no se preocupan por los daños que su café matutino pueda haber hecho hasta llegar a su mano. En este punto creo que coincidimos que el café tiene su lado oscuro, muy oscuro, a lo french roast.

french roast

Por último una reflexión que deja abierto el debate para tratar de aclarar este lado oscuro. La economía dice que las externalidades deben ser asumidas por quienes las producen, que en este caso serían los productores. Al internalizar esta, se subirían los costos y por ende en precio, pero un precio más alto sería poco conveniente en el contexto mundial, donde países como Brasil o Vietnam nos superan en volumen de producción y ponen un precio más bajo ¿Qué deberíamos hacer entonces? ¿Exigir al gobierno que subsidie la producción para que los productores puedan asumir estos nuevos costos? ¿Crear la Organización de Países Productores de Café y fijar una cuota de producción entre los grandes productores para subir el precio? ¿Recomendaría algo distinto?

Referencias
http://www.iflscience.com/plants-and-animals/dark-side-coffee-unequal-social-and-environmental-exchange

miércoles, 29 de julio de 2015

Elecciones cafeteras para corregir errores


El Espectador
Juan Pablo Ruiz Soto
28 de julio de2015

Estamos a puertas de la elección del o la nueva gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Desde el punto de vista del mercado y el medio ambiente, el o la gerente enfrentará grandes retos originados en severos errores de sus antecesores. 

Desde los tiempos de Cárdenas Gutiérrez, los directivos decidieron que destruirían el bosque asociado al café para aumentar la productividad por hectárea. El análisis fue simple y errático, pues sólo se evaluó el impacto que esto tendría en la generación de divisas y se desestimaron los impactos negativos, como la pérdida en calidad del grano, la aparición de enfermedades y plagas asociadas al monocultivo, la pérdida de suelos —buena parte de los cafetales están en zonas de alta pendiente que, al perder la cobertura arbórea, se erosionan—, la destrucción de la regulación hídrica, la aparición de temperaturas extremas a las que se exponen las plantas, la pérdida de biodiversidad y la reacción del consumidor frente a un café disociado de los principios de sostenibilidad.

La FNC forzó al campesino productor a destruir el bosque cafetero y el policultivo asociado a su actividad. Los extensionistas del FNC señalaban en sus visitas que los árboles debían ser derribados. “Tumba los árboles que le están dando sombra al café o no hay crédito”, era la amenaza cuando la sapiencia campesina se resistía a tumbar los frutales y maderables que cuidaban y apreciaban en el policultivo asociado al café. Y exigían usar la llamada “Variedad Colombia”, desarrollada para monocultivos a plena exposición.

Resultado: se aumentó el volumen de producción por hectárea, pero se perdió la calidad del grano y la sostenibilidad económica y ambiental. El famoso café colombiano de aroma extraordinario, original de la llamada zona cafetera de suelos volcánicos, perdió sus cualidades. Se buscó mantener la buena imagen mediante el despliegue propagandístico de Juan Valdez, quien recordaba que el café de Colombia era el mejor café del mundo. 

Simultáneamente se mezclaba el empobrecido café de Antioquia y el Viejo Caldas con el grano tradicional producido en las llamadas zonas marginales de Huila, los Santanderes y la Sierra Nevada de Santa Marta, que, gracias al abandono de la FNC, conservaron su calidad.

El mercado se fue sofisticando y el genérico “Café de Colombia” dejó de ser el mejor del mundo. El café de origen de Costa Rica y otros países, y el de algunos colombianos que desobedecieron a la FNC y no tumbaron sus árboles ni cambiaron de variedad, tomaron su lugar.

La nueva o el nuevo gerente tiene grandes retos para recuperar la calidad del café colombiano y afrontar el cambio climático con suelos frágiles, desnudos y empobrecidos, plantas expuestas a temperaturas extremas, cuencas destruidas y plagas propias de monocultivos.

Hoy el consumidor aprecia el café amigable con el medio ambiente. La herramienta a disposición de la FNC son los resultados del proyecto de Café y Biodiversidad, apoyado por GEF y Naciones Unidas, que evidencia con fundamente científico las bondades del café asociado al bosque.

Recuperar el paisaje cafetero es rentable, genera sostenibilidad y mejores condiciones para competir en el mercado. Estos son retos para el nuevo o la nueva gerente.


miércoles, 22 de julio de 2015

Eutanasia: en la ruta de la dignidad humana


El Espectador
22 de julio de 2015
Saul Franco
Médico Social

La reciente reglamentación de la eutanasia en Colombia es un paso firme en la dirección correcta de la dignidad y la libertad humanas. Como lo reconoció la Corte Constitucional -CC- en la Sentencia T-970 de 2014, se trata de un asunto “controversial y sensible”. Y como lo vivió y expresó la familia de José Ovidio González, el primer colombiano al que se le concede legalmente su solicitud de ejercer el Derecho a Morir Dignamente –DMD-, “es una decisión muy difícil”. 

El tema ha preocupado por siglos a la humanidad, pero sólo desde los setenta del siglo pasado el debate llegó a las instancias de decisión jurídica y se ha venido concretando en leyes, reglamentaciones y protocolos que van materializando el derecho. Holanda fue el país pionero al haber logrado en 2001, después de un cuarto de siglo de debates en diferentes escenarios sociales, darle piso legal al ejercicio del DMD. Al año siguiente Bélgica legalizó también la eutanasia, y el 13 de febrero del año pasado dio otro paso de avanzada al reconocer a los niños el mismo derecho, requiriendo adicionalmente el consentimiento explícito de ambos padres.

En Colombia el paso más avanzado se dio en 1997 cuando la CC, con ponencia del magistrado Carlos Gaviria, profirió la Sentencia C-233, sentando las bases jurisprudenciales para reconocer ese derecho a las personas mayores e instando al Congreso a legislar sobre el tema. El argumento central de dicha Sentencia es que el derecho fundamental a la vida digna implica el derecho también fundamental a la muerte en condiciones de dignidad. Y, en consecuencia, despenalizó la eutanasia cuando se cumplan dos requisitos esenciales: que sea solicitada de manera libre e informada por un paciente que padezca una enfermedad terminal que cause sufrimiento y dolor grave e incurable, y que sea practicada por un médico. A pesar de cuatro intentos, el Congreso no ha logrado legislar sobre el tema y el año pasado la CC, retomando los postulados de la Sentencia C-233, delimitó los lineamientos para materializar este derecho en Colombia, exhortó nuevamente al Congreso a legislar al respecto y ordenó al Ministerio de Salud emitir una directriz que permita hacerlo efectivo mediante la creación de Comités Científicos Interdisciplinarios en las instituciones que prestan servicios de salud y la presentación de una propuesta de protocolo médico que sirva como referente para el procedimiento. El Ministerio tuvo que obedecer el mandato y profirió este año la Resolución 1216 del 20 de abril.

Como puede verse, la eutanasia tiene dimensiones e implicaciones científicas, éticas, jurídicas, legales, religiosas y emocionales. Ninguno de dichos debates está cerrado. Pero todo Estado laico y pluralista debe ir priorizando y conciliando derechos e intereses y creando mecanismos para que se hagan efectivos los derechos fundamentales, como éste de morir dignamente, en consonancia con los derechos a la vida digna y a la salud.

Entre las tareas pendientes para avanzar en esta ruta de humanización que es el DMD, merecen destacarse: que el Congreso no siga evadiendo el tema y emita una Ley Estatutaria específica; que el Ministerio de Salud divulgue amplia y pedagógicamente la Resolución mencionada y elabore el protocolo pendiente; que todos los órganos del Estado depongan sus intereses particulares y contribuyan al desarrollo conceptual y a la ejecución de los mandatos legales; que las Universidades profundicen los debates y formen profesionales competentes al respecto; que las instituciones y el personal de salud estudien mejor el tema y asuman actitudes ilustradas e imparciales; y que todos los ciudadanos/as aclaremos nuestras respectivas posiciones, vayamos asumiendo nuestras decisiones e inclusive hagamos nuestro propio “testamento vital” expresando anticipadamente nuestra voluntad final.



domingo, 5 de julio de 2015

Cafés cocteleros


El Espectador
Hugo Sabogal
4 de julio de 2015

En charlas con varios de los protagonistas del Día del Café, celebrado en Colombia el sábado 27 de junio –y sobre el cual comenté la semana pasada–, han surgido interesantes historias sobre formas menos convencionales de tomarse la bebida. 

Olvidémonos del café como acompañante del desayuno o complemento del almuerzo o la cena. O como cálido y delicioso cómplice para animar lazos familiares y de amistad. Lo entretenido es también poderlo disfrutar como ingrediente dentro de una amplia gama de preparaciones con bebidas espirituosas o, incluso, gasificadas.

Para los españoles el tema no es nuevo, pues el famoso carajillo –mezcla de café caliente con aguardiente de orujo, brandy o ron– ha acompañado a muchos trabajadores ibéricos a despertarse y llenarse de energía antes de empezar la jornada laboral.

Y los irlandeses lo han llevado a nuevas alturas mezclándolo con whisky para obtener el célebre Irish Coffee, introducido en los años cuarenta tras la suspensión de un vuelo en el aeropuerto de Foynes. Bastó un sorbo para bajar la tensión de los viajeros. Hoy se sirven, a diario, miles de Irish Coffees en bares y restaurantes de todo el mundo.

Y si vamos un poco más atrás, nos encontramos con que, desde finales del siglo XVIII, los suecos mezclaban café con vodka.

Unir café y licor es un asunto de afinidad natural. Esto se debe a que los efectos estimulantes de la cafeína contrarrestan los efectos depresivos del alcohol, dejándonos en un estado de alerta, pero totalmente desinhibidos.

Entre nosotros, echarle aguardiente de caña o ron a una taza de café no es extraña. Sin embargo, se ha tratado de una costumbre familiar más que de una estrategia comercial.

Recientemente, tras una alianza entre Luis Fernando Vélez, productor de café de origen, y el grupo de restaurantes DLK, importador de varias ginebras, se ha desarrollado un coctel que sirve como aperitivo o bajativo, y que se ha denominado Café-Martini.

Llegar al punto de combinar café y ginebra no es cosa de adolescentes. Hubo que sentarse a analizar todos los componentes del destilado y compararlos con los elementos organolépticos del café.

El primer análisis llevó a concluir que la ginebra Citadelle de origen francés compartía con el café elementos vitales, y más cuando se trataba de un café de la marca Amor Perfecto, con granos de Nariño, región que, precisamente, le permitió a Vélez conseguir en junio una de las dos medallas de oro y otra de plata que obtuvo en el Concurso de Cafés Tostados en Origen, auspiciado por la Agencia Francesa para la Valoración de Productos Agrícolas.

Inspirados en los Espresso-Martinis de otras latitudes –que agregan azúcar y otros edulcorantes para reducir el amargor del café–, Vélez y DLK desarrollaron una versión de Amor Perfecto con Citadelle, que dejaba a cada bebida manifestar sus atributos aromáticos y gustativos naturales, sin más intervenciones. En particular, el café de Nariño aportó su dulzor natural, algo muy común en la mayoría de cafés suaves colombianos.

Y lo más interesante fue que, una vez batida la mezcla, apareció una crema de buen cuerpo como la del espresso para darle mayor vistosidad a la copa.

La mezcla obra como un buen aperitivo, porque refresca y reanima al mismo tiempo.

“Lo interesante del ejercicio es mostrar que el espectro del café va más allá de lo que hasta ahora hemos estado acostumbrados, y esto abre una serie de oportunidades hacia el futuro”, dice Vélez.

Y uno de esos caminos acaba de anunciarse con motivo del verano en el hemisferio norte. Es el Coffee-Tonic, ya presente en Colombia, Vélez ha preparado una versión con Amor Perfecto.

Grupo DLK. De manera que ahí tienen los comensales dos oportunidades para aumentar su experiencia cafetera en estos días, en los que la bebida nacional amplía su radio de acción hacia más y mejores consumidores.


domingo, 28 de junio de 2015

La fiesta del café


El Espectador
28 de junio de 2015
Hugo Sabogal




Ayer 27 de junio pasará a la historia como el momento en el que los promotores colombianos lograron alcanzar el mayor récord de actividades dirigidas a estimular el consumo de la principal bebida nacional.

El marco de referencia fue la celebración del #Día del Café, actividad del programa Toma Café, conformado por productores y tostadores para incrementar la demanda y mejorar la oferta.

Aunque falta mucho para que cada colombiano sea un experto consumidor y un hábil embajador de su propia bebida, el terreno conquistado es apreciable.

Hemos pasado de considerar al café como un simple producto básico para percibirlo como un alimento complejo y atractivo. Lo encontramos en seductores empaques, tanto en grano como molido, y lo podemos disfrutar en uno de los tantos locales especializados que se multiplican en todas las ciudades, donde se cuida hasta el más mínimo detalle del servicio.

Asimismo, hemos superado aquellos días en que tomábamos un café áspero y quemado, hecho con los granos defectuosos que quedaban de seleccionar los mejores lotes para la exportación.

Ya no sólo es posible tomarse un café de origen (Huila, Cauca, Nariño, Antioquia, Amazonas o Sierra Nevada), sino que hemos llegado al punto de comprar partidas de un caficultor específico. Y ese es un gran logro.

Llegar aquí no ha sido fácil y justo es reconocer el trabajo de algunos rebeldes empresarios, que retaron al monopolio oficial y se atrevieron a montar proyectos independientes de enorme trascendencia. Entre ellos figuran Luis Fernando Vélez, de Amor Perfecto; Steven Sutton, de Café Devotion, y Jaime Duque, de Laboratorio del Café.

Hay que destacar también que el programa Toma Café ha desarrollado una plataforma de apoyo para todos los involucrados en el negocio. Por ejemplo, acopia y divulga investigaciones de tendencias, hábitos y usos de consumo, así como material sobre el comportamiento del café en los canales de venta y en las regiones. Y proporciona a los profesionales de la salud detallada información científica sobre los beneficios de consumir la bebida, pues la desinformación en torno a este punto estaba conduciendo a una preocupante deserción.

En asociación con el Sena, las Cámaras de Comercio, los municipios y las gobernaciones, el programa Toma Café ha coordinado la capacitación de más de 15.000 jóvenes en distintas técnicas de preparación, convirtiendo el arte de preparar café en un oficio tan anhelado y respetado como lo es el del sommelier en el vino.

Las celebraciones de ayer demostraron que la ambiciosa estrategia ha funcionado. Hubo charlas, degustaciones y decenas de festivas celebraciones en Cauca, Quindío, Tolima, Santander, Cundinamarca, Antioquia, Caldas, Huila, Valle del Cauca, Boyacá y la Costa Atlántica.

Y en Santa Rosa de Cabal se buscó romper un Récord Guinness sirviendo más de 20.000 tazas de cafés especiales colombianos.

Grandes cadenas como Éxito y Jumbo se sumaron con promociones y activaciones en sus tiendas. Y lo mismo hicieron los principales productores de las marcas nacionales.

Igual de significativo fue el lanzamiento anunciado por Café Juan Valdez de un microlote de la finca Potrero Grande, de Pitalito, Huila, cultivado por Nancy Muñoz, quien está en Bogotá promoviendo este tipo de café premium como si se tratara de una estrella de cine. Lo cierto es que si tenemos el mejor café suave del mundo, saquemos a la luz a quienes lo hacen posible.

Qué bueno que hayamos dejado atrás ese café amargo y simplón con el que crecimos. Nuestros grandes cafés merecen reconocimiento y admiración.

miércoles, 24 de junio de 2015

Perfil nuevo gerente Federación Nacional de Cafeteros


El Espectador
23 de junio de 2015
Uriel Ortiz Soto


El nuevo gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, debe ser un gran visionario, que haga honor al reconocimiento que hizo la Unesco, con el Paisaje Cultural Cafetero, sobretodo, que entre a solucionar los más álgidos problemas que hoy padece el gremio; por los continuos incumplimientos del Gobierno, y que por esta causa está a punto de estallar un nuevo paro campesino promovido por: Dignidad cafetera. 

 Esperamos también que el nuevo gerente, tenga sabor a caficultura y no a componendas gubernamentales, que en medio de trapisondas politiqueras, su nombramiento se negocia en Palacio de Nariño, para conjurar crisis de otros sectores a costa del sudor de nuestros sufridos campesinos caficultores.

Lo primero que debe hacer, es solucionar la grave crisis por la cual atraviesan millones de: recolectores, o jornaleros del gremio cafetero, que después de prestar tan indispensable servicio durante toda su vida, finalmente son relegados por sus bajos rendimientos debido a su avanzada edad, miles de ellos, a sus ochenta o más años, los vemos cargando el yugo del abandono, sin ninguna prestación social, muriendo de miseria, hambre y enfermedades en destartalados cuchitriles, que no se compadece con la dignidad humana, ni con el servicio que prestaron durante toda su vida.

Colombia gracias al gremio cafetero, ha entrado en la era de los cafés especiales, con ellos está rompiendo fronteras hasta llegar a ubicarse en sitios privilegiados que le está permitiendo destruir el paradigma de la imposibilidad e incertidumbre, pero, lo insólito de todo, es que quienes han logrado estas metas, ha sido por sus propios medios, sin el concurso de la Federación Nacional de Cafeteros.

Es irónico que el organismo rector de la caficultura no esté a la vanguardia de logros tan importantes, antes por el contrario, según sus promotores, es su mayor obstáculo para el desarrollo de metas, para colocar estos productos en los mercados internacionales, que están solicitados por varios países Europeos, pero, que lamentablemente tan importante sub gremio o actividad, no ha tenido una respuesta gubernamental como realmente debería ser.

Nadie se explica donde van a parar los recursos que destina el Gobierno para programas de cafés especiales, que desde luego son manejados por la Federación Nacional de Cafeteros, que a su vez los debe girar a los comités departamentales. Lo único cierto es que quienes están promoviendo este tipo de cafés, lo hacen con sus propios recursos, pero, ante la incertidumbre de encontrarse con las talanqueras de Federacafé.

Los Organismos de Control con la Fiscalía General de la Nación a la cabeza, deberían investigar tantos desafueros que se cometen con el gremio caficultor, que si bien está conformado por familias auténticamente campesinas, sus derechos les son vulnerados por un grupo de politiqueros que se hacen elegir para representarlos en los comités municipales, departamentales y nacionales, pero que en honor a la verdad, no son más que oportunistas disfrazados de dirigentes cafeteros.

Cuando hemos tenido la oportunidad de visitar exposiciones de cafés especiales, al hablar con varios expositores, nos han explicado todas las trabas que les pone la Federación Nacional para lograr sus objetivos. Para poder exportar sus productos siempre lo tienen que hacerlo bajo el monopolio odioso de federacafe, quien es el que impone las condiciones a unos costos bastante onerosos para los productores, que a punta de esfuerzo y sacrificio han logrado brillar con nuestro producto emblemático en los mercados internacionales.

Por infinitas razones, el nuevo gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, debe ser ante todo un caficultor, que se haya fogueado en el gremio, goce del aprecio y el respeto de sus afiliados, tenga sentido de pertenencia y manejo del gremio con sentido social, sobre todo, que acerque el Estado al sector campesino y caficultor.

Considero que la infraestructura de la Federación Nacional de Cafeteros, que se extiende por casi todo el País, a costos bastante elevados para los caficultores, debería reestructurarse, no se justifica que el gerente general, devengue un sueldo astronómico de cuarenta millones de pesos, con un séquito de aduladores; en la misma forma los comités departamentales, que si bien son a menor escala, también reina el despilfarro, la anarquía y la burocracia innecesaria.

El desempeño del doctor Genaro Muñoz ha sido el más corto hasta la presente fecha, solo duró seis años en el cargo, su administración no dejó de estar cuestionada, fue durante su período que se realizaron varios paros cafeteros con serias reclamaciones por el incumplimiento de los acuerdos inicialmente pactados con la complacencia del Gobierno Nacional, no se justifica que parte de los subsidios presupuestados por el Gobierno, para conjurar en parte la crisis cafetera de los años anteriores, hubiesen ido a parar al bolsillo de delincuentes de cuello blanco, que se hicieron pasar por caficultores sin serlo.

Aún hoy los caficultores en varios municipios continúan esperando se les cumpla con el pago del subsidio a que se comprometió el Gobierno para levantar los paros del 2012 y 2013, muchos se perdieron y hasta la fecha no aparecen los responsables, no obstante, que en su momento se han iniciado varias investigaciones de rigor.

La mayor parte de los comités departamentales, no estuvieron de acuerdo con el desempeño que le venía dando el doctor Genaro Muñoz a uno de los gremios más importantes del País y sobre todo del cual sobreviven más de quinientas mil familias, que ante tantas incertidumbres que sus directivos le han venido dando al gremio desde hace varios años, les ha tocado cambiar de actividad o muchas veces abandonar sus fincas.

Por eso, insistimos en que el nuevo gerente no puede ser un improvisador, ni mucho menos un aparecido; debe ser un dirigente de mucho peso en el gremio con el suficiente conocimiento para emprender nuevas metas de desarrollo dentro de él, lo más importante: que cumpla a cabalidad los acuerdos a que llegue con el gremio productor.

Aún con los altibajos de los precios del café, el gremio debe estar lo suficientemente sólido para solucionar a sus afiliados los más álgidos problemas, es indignante ver que productores que sacan una cosecha que les debe reportar buenos dividendos, finalmente reciben la desagradable noticia: que el precio del café se descolgó justamente al momento de venderlo al comprador del pueblo.

Considero que esta práctica debe desaparecer y los precios del café deben mantenerse en un estándar, aun por encima o por debajo de las los indicadores internacionales, lo que sucede es que el Gobierno muchas veces negocia el sudor de los caficultores para favorecer intereses de otros gremios.

urielos@telmex.net.co
urielos@hotmail.es 


lunes, 15 de junio de 2015

“Institucionalidad cafetera, a competir”


El Espectador
José Manuel Restrepo
13 de junio de 2015

Tal como lo demuestran las cifras, en los últimos 20 años Colombia ha perdido de forma continua participación en el mercado mundial del café, al pasar del 18% en 1995 al 8% en 2014.

Enhorabuena la Misión Cafetera desnudó problemas y razones asociados con lo anterior, como el aumento en los costos de producción, la rigidez en el modelo institucional (que se mantuvo intacto aun después de abandonar el Pacto Cafetero mundial), ineficiencias en el modelo institucional (llámese Federación-Gobierno a través del Fondo Nacional del Café), la excesiva dependencia del gremio de los recursos del Estado y el conflicto de intereses y la poca transparencia en la institucionalidad cafetera en la que se confunden roles de competidor y regulador del mercado interno del café.
 
El crecimiento del país y la formalización laboral sin duda han elevado el costo de la mano de obra en Colombia, que es el principal costo de producción de los cafeteros. Sin embargo, ayudas directas como el Programa de Protección al Ingreso Cafetero (PIC), vigente en 2013 y 2014, no induce mejoras en la competitividad, al no estar atado a incentivos para que los productores realicen algún tipo de práctica que eleve la productividad, y por lo tanto no mejoran la situación a la que se enfrentan los caficultores. Por el contrario, causan mayores distorsiones al sector, ya que la mayoría de los recursos dispuestos por el Gobierno terminan en las arcas de caficultores que no necesitan ese tipo de apoyos.
 
En lugar de seguir “botando subsidios”, lo que el Gobierno debe hacer para apoyar el sector es impulsar la competitividad. Si va a haber subsidios, es mejor concentrarlos en actividades como investigación y desarrollo. Esta generación de nuevo conocimiento aplicado es la clave para generar un mayor valor agregado que les permita a los caficultores mejorar su nivel de ingresos, pues dado nuestro tipo mayoritario de caficultura (de ladera) y las actuales regulaciones, muchos de los esfuerzos por reducir costos serán en vano.
 
Para lograr un ambiente competitivo se requiere además una separación clara entre el gremio y el Estado. Este último debe proveer mejores condiciones al caficultor en educación, salud, vías, entre otras, que tradicionalmente habían asumido los cafeteros en sus regiones. El Gobierno debe retirarse del Comité Nacional de Cafeteros, pues la política gremial no le concierne y al final de cuentas termina comprometido con las decisiones que allí se toman. Y por otra parte, las instituciones cafeteras deben concentrarse exclusivamente en aumentar la competitividad e incrementar la cobertura (hoy un 50% de caficultores han recibido muy poco apoyo de la Federación, según estudios recientes). 
 
Además, la institucionalidad cafetera debe ser más liviana y menos dependiente de los recursos del Estado. En la actualidad hay muchos gastos asociados con comercialización que indirectamente terminan pagando los productores. Una sugerencia es que en el próximo contrato de administración del Fondo Nacional del Café debe darse un gran ajuste en la cuota de administración, ya que su valor es cercano del 50% de la contribución cafetera y en su cálculo se incluye la actividad comercial realizada por la Federación como entidad privada. Con el agravante que según estudios recientes buena parte del destino de los recursos son para actividades que poco tienen que ver con el café. 
 
Otro punto fundamental es la privatización del negocio de comercialización del café. Este es un negocio rentable, pero no se da en igualdad de condiciones entre la Federación y el resto de los exportadores privados. Además, el hecho de que la Federación sea juez y parte en la regulación de exportaciones no permite que haya un entorno competitivo adecuado para el desarrollo de esa actividad. Adicionalmente, el negocio de exportación de café es incierto y riesgoso, y no debe ser el sustento del Fondo Nacional. Conveniente sería trasladar dichos recursos a la Federación con reglas de juego privadas y que conserven valor.
 
Buena parte de estos cambios debiesen darse ahora que se viene sangre nueva a la dirección de la Federación y que el país reclama eficiente inversión, gastos públicos y roles precisos para que nuestros modelos productivos sean realmente competitivos.
 
 

domingo, 17 de mayo de 2015

Piden reformas al sector cafetero


La fuerte división que vive la dirigencia cafetera en Colombia puso a los expertos en la materia a hablar claro y de frente sobre lo que necesita el sector.

El Espectador
14 de mayo de 2014




No se trataba sólo de cobrar la cabeza del presidente de la Federación, como sucedió el miércoles en la tarde cuando Luis Genaro Gutiérrez, quien había liderado el gremio durante seis años, tomó la decisión de dar un paso al costado. Se trata de darle un vuelco a la institucionalidad.
 
Rubén Darío Lizarralde, exministro de Agricultura, dejó claro que lo que hay que hacer en Colombia es “reestructurarla”. Y por eso explica que “es fundamental que el documento que produjo la Misión Cafetera no sólo se publique, sino que se discuta, porque yo personalmente creo que en función de esa discusión van a salir cosas muy importantes para propiciar esa reestructuración de la que hablo, de todo el sector”.
 
¿A qué se refiere? “Hay que ver, por ejemplo, el precio, porque dicen que el precio se ha caído dentro del país un 25%. Debemos analizar cuánto de ese café es verdaderamente colombiano, porque una cosa es que se caiga el precio interno y consumamos café importado, y otra cosa es el precio internacional y cómo se transa afuera. Se debe observar cuánto le cuesta al cafetero sacar ese café y exportarlo. Hay que revisar toda la cadena de valor para saber en dónde están los costos que no contribuyen a nada y que se deben eliminar. Hay que hacer un análisis de fondo antes de tomar cualquier decisión”.
 
Pero, de acuerdo con Óscar Gutiérrez, de Dignidad Cafetera, el gran problema está en el estatuto cafetero, por que es “antidemocrático”, advierte. “En Colombia vale más el voto de tres productores grandes que de 5.000 pequeños, a eso me refiero con antidemocrático. Al final el gobierno Santos volverá a poner a un dirigente que haga lo que ellos quieren y seguiremos en las mismas”.
 
Por eso, dice que el cambio estructural se dará el día que sean los mismos cafeteros los que escojan su líder, que sea capaz de bajar las tasas de los créditos, visibilice los altos precios de los fertilizantes y que, además, democratice la Federación. “Por eso hicimos Dignidad  Cafetera. Hay que hacer una gran movilización que busque la democratización”.
 
Lizarralde, por su parte, dice que hay que dejar de pensar sólo en subsidios como una solución sectorizada al agro y la tarea está en tecnificar el campo para que sea competitivo tanto internamente como de cara al comercio internacional. “Algo que ya han logrado los floricultores. Deberíamos seguir ese ejemplo”. 



jueves, 7 de mayo de 2015

Quedará prohibida toda explotación minera y petrolera en los páramos del país


Plan Nacional de Desarrollo

El Espectador
6 de mayo de 2015




En el Senado, en la discusión del Plan de Desarrollo, se aprobó una proposición que deroga inclusive la exploración en Santurbán. 

Una dura discusión se presentó en la plenaria del Senado a propósito de un artículo en el Plan Nacional de Desarrollo sobre la explotación y exploración minera y petrolera en el país.
Aunque el Gobierno Nacional tenía la intención de restringir la explotación para cuidar los páramos y humedales -entendidos como una reserva ambiental prioritaria para el país-, un artículo del proyecto de PND permitía mantener los contratos suscritos, en el caso de la exploración minera antes de 2010, y en el caso petrolero antes de 2011.

De inmediato hubo una defensa vehemente de los páramos por parte de algunos congresistas, inclusive, de la unidad nacional del presidente Juan Manuel Santos.

Quienes reclamaron por dicho artículo pedían una protección plena de los páramos porque, a su juicio, ese punto en concreto facultaba a algunas compañías para continuar la explotación en las reservas ambientales.

Fueron los senadores Óscar Mauricio Lizcano y Ernesto Macías Tovar quienes lideraron la proposición para establecer como áreas de reserva de la exploración minera y petrolera los páramos y humedales.

Esa iniciativa contempla un protección plena, inclusive frente a los contratos suscritos antes de 2010 y 2011 respectivamente.

Es decir que la propuesta de los congresistas podría dejar desierta cualquier explotacion minera, inclusive en el polémico caso de Santurbán.

domingo, 29 de marzo de 2015

OMS declara cinco pesticidas como cancerígenos


El Espectador
20 de marzo de 2015
Agencia EFE

Están relacionados con la aparición de linfoma no-Hodgkin y cáncer de pulmón. 


Aviones fumigando
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró cinco pesticidas como cancerígenos "posibles" o "probables".

En un comunicado, la IARC explicó que se ha publicado un sumario con las evaluaciones finales en la revista "The Lancet Oncology" en el que se detallan los hallazgos de los investigadores de la agencia.

El herbicida glifosato (sustancia activa del Roundup, uno de los herbicidas más vendidos) y los insecticidas diazinón y malatión han sido clasificados como "probablemente cancerígenos para los humanos".

Al mismo tiempo, los insecticidas tetraclorvinfos y paratión han sido designados como "posiblemente cancerígenos para el ser humano" por esta agencia, con sede en la ciudad francesa de Lyon.

Estos dos últimos productos entraron en el llamado Grupo 2B establecido por la IARC al hallarse "evidencias convincentes" de que esos agentes causaron cáncer a animales de laboratorio.

El tetraclorvinfos está prohibido en la Unión Europea, aunque en EEUU continúa usándose incluso en mascotas, y el uso de paratión está muy restringido desde los años 80 del pasado siglo.

El insecticida malatión, por su parte, ingresó en el Grupo 2A por las "evidencias limitadas" de que produciría linfoma no-Hodgkin y cáncer de próstata en humanos, según recogen estudios realizados en agricultores de Estados Unidos, Canadá y Suecia publicados desde 2001.

Este agente se usa en la agricultura y se produce en grandes cantidades en todo el mundo, aunque la exposición de la población es baja y sucede principalmente en residencias cercanas a áreas en las que se ha utilizado.

El diazinón es "probablemente cancerígeno" al haber "evidencia limitada" de su relación con la aparición de linfoma no-Hodgkin y cáncer de pulmón en quienes se han visto expuestos a él, según estudios realizados en EEUU y Canadá.

Existe una "fuerte evidencia" de que el diazinón indujo daños sobre el ADN o sobre los cromosomas.
Se ha utilizado normalmente en agricultura y para el control de insectos caseros y de jardín, aunque su volumen de producción es relativamente bajo, especialmente después de las restricciones que entraron en vigor en 2006 en EEUU y la UE.

Sobre el herbicida glifosato hay "evidencia limitada" de que puede producir linfoma no-Hodgkin en seres humanos, y hay pruebas "convincentes" de que puede causar cáncer en animales de laboratorio.
Este último tiene el mayor volumen de producción global de todos los herbicidas, y se utiliza sobre todo en la agricultura.

Su uso se ha disparado a partir del desarrollo de cosechas modificadas genéticamente para hacerlas precisamente resistentes al uso de este agente.