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domingo, 17 de mayo de 2015

Piden reformas al sector cafetero


La fuerte división que vive la dirigencia cafetera en Colombia puso a los expertos en la materia a hablar claro y de frente sobre lo que necesita el sector.

El Espectador
14 de mayo de 2014




No se trataba sólo de cobrar la cabeza del presidente de la Federación, como sucedió el miércoles en la tarde cuando Luis Genaro Gutiérrez, quien había liderado el gremio durante seis años, tomó la decisión de dar un paso al costado. Se trata de darle un vuelco a la institucionalidad.
 
Rubén Darío Lizarralde, exministro de Agricultura, dejó claro que lo que hay que hacer en Colombia es “reestructurarla”. Y por eso explica que “es fundamental que el documento que produjo la Misión Cafetera no sólo se publique, sino que se discuta, porque yo personalmente creo que en función de esa discusión van a salir cosas muy importantes para propiciar esa reestructuración de la que hablo, de todo el sector”.
 
¿A qué se refiere? “Hay que ver, por ejemplo, el precio, porque dicen que el precio se ha caído dentro del país un 25%. Debemos analizar cuánto de ese café es verdaderamente colombiano, porque una cosa es que se caiga el precio interno y consumamos café importado, y otra cosa es el precio internacional y cómo se transa afuera. Se debe observar cuánto le cuesta al cafetero sacar ese café y exportarlo. Hay que revisar toda la cadena de valor para saber en dónde están los costos que no contribuyen a nada y que se deben eliminar. Hay que hacer un análisis de fondo antes de tomar cualquier decisión”.
 
Pero, de acuerdo con Óscar Gutiérrez, de Dignidad Cafetera, el gran problema está en el estatuto cafetero, por que es “antidemocrático”, advierte. “En Colombia vale más el voto de tres productores grandes que de 5.000 pequeños, a eso me refiero con antidemocrático. Al final el gobierno Santos volverá a poner a un dirigente que haga lo que ellos quieren y seguiremos en las mismas”.
 
Por eso, dice que el cambio estructural se dará el día que sean los mismos cafeteros los que escojan su líder, que sea capaz de bajar las tasas de los créditos, visibilice los altos precios de los fertilizantes y que, además, democratice la Federación. “Por eso hicimos Dignidad  Cafetera. Hay que hacer una gran movilización que busque la democratización”.
 
Lizarralde, por su parte, dice que hay que dejar de pensar sólo en subsidios como una solución sectorizada al agro y la tarea está en tecnificar el campo para que sea competitivo tanto internamente como de cara al comercio internacional. “Algo que ya han logrado los floricultores. Deberíamos seguir ese ejemplo”. 



domingo, 18 de mayo de 2014

mesas de trabajo campesinas



Líderes campesinos reunidos el pasado jueves 18 de mayo en la Casa de la Anunciación de San Gil, para discutir los problemas del agro de la región. 

Conclusiones: Tres o cuatro personas manipulan a los campesinos. Los pocos que quieren trabajar están divididos. Los técnicos del Ministerio de Agricultura no saben del tema. Y como si todo esto fuera poco, el gobierno premia a los deudores... es decir, vale la pena no pagar las deudad para ser premiado, mientras que a los que pagan no se les reconoce el esfuerzo y honestidad. 

 

sábado, 5 de abril de 2014

El hombre del billón de pesos


El Espectador
Indalelcio Dangond B
4 de abril de 2014

No cayó nada bien en las organizaciones campesinas del país el nombramiento del cuestionado ex presidente de Finagro, Cesar Pardo, como Gerente del Pacto Agrario. 

En la columna pasada informé al ministro de agricultura de la inconveniencia de esta designación por las razones que a continuación expongo.


El año pasado el Contralor Delegado de la Unidad Anticorrupción de la Contraloría General de la Republica, José Miguel Char, en el Proceso de Responsabilidad Fiscal No. 80183-064-629, firmó un fallo contra Cesar Pardo declarándolo fiscalmente responsable a titulo de culpa grave por la suma de $2.834.599.645, por haber desarrollado una gestión fiscal antieconómica e ineficiente generando un daño al patrimonio de Finagro cuando se desempeñaba como presidente de dicha entidad. 


En la entrevista del pasado 29 de marzo al Espectador, el señor Cesar Pardo, afirmó que ese fue un “proceso absurdo en el que se le vinculó después de haber salido de la presidencia de Finagro en octubre de 2005, cuando los hechos investigados eran de noviembre y diciembre de ese año”. Ver entrevista. http://www.elespectador.com/noticias/politica/un-nombre-polariza-gerente-del-pacto-agrario-articulo-483634. 


Claramente, el señor Cesar Pardo le mintió al país, a las organizaciones campesinas y al inocente ministro de la cartera agraria, porque según consta en el fallo proferido por el Delegado Anticorrupción de la CGR, si fungía como presidente de Finagro para la época de los hechos en cuestión (12 de octubre de 2005). Si bien es cierto que el proceso prescribió por vencimiento de términos, ello no lo exime de la censura moral. 


En dicha entrevista, también pretendió restar importancia a la investigación y formulación de pliegos de cargos que le ordenara la Procuraduría General de la Nación cuando fue presidente del Banco Agrario por la presunta irregularidad en la vinculación de personal con violación a la legislación laboral contenida en el articulo 6 del Código Sustantivo del Trabajo y los artículos 3 y 77 de la Ley 50 de 1.990. La investigación señala que a través de la figura  de vinculación directa y empresas temporales se contrataban trabajadores por seis meses prorrogables, encontrando personal vinculado por mas de 4 años cumpliendo actividades que no eran ocasionales, sino, que correspondían a funciones propias del objeto del banco. Extrañamente la investigación fue archivada.


Pues esta es la persona que el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde a designado para ejecutar el billón de pesos que el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos ha destinado para invertir en lo que resta del año, en proyectos campesinos para mejorar el bienestar, ingreso y capacidades para el desarrollo rural y agropecuario. Delicado encargo. 


El mecanismo que escogieron para la ejecutar el billón de pesos -que aportamos los colombianos con el impuesto del 4x1000-, son los ineficaces y cuestionados Consejos Municipales de Desarrollo Rural (CMDR) y Consejos Seccionales de Desarrollo Agropecuario (Consea), unos burócratas expertos en gastarse los dineros públicos en proyectos agrícolas y ganaderos ineficientes y poco rentables. 


La solución es instituir los POT rurales para establecer el uso y vocación de los suelos de los municipios y organizar las escuelas de emprendimiento rurales que proporcionen a los jóvenes campesinos contenidos útiles que ellos puedan aplicar en la corrección de sus propias ineficiencias y que den prioridad al entrenamiento y desarrollo de habilidades más que a satisfacer intereses individuales de negocio. 

Si el Gobierno Nacional no revisa este delicado tema, el año entrante veremos el billón de pesos invertidos arrumes de tractores desbalijados, cultivos ineficientes, campesinos igual de pobres y al gerente del Pacto Agrario envainado nuevamente con los organismos de control.


lunes, 2 de diciembre de 2013

El campo protesta de nuevo


El Espectador
Héctos Sandoval
1 de diciembre de 2013

Cerca de 10.000 campesinos marcharán mañana en Bogotá argumentando que los incumplimientos del Gobierno, tras el paro agrario de agosto y septiembre, persisten. 

El campo protesta de nuevo
Cientos de campesinos marcharon en agosto de este año en Bogotá, apoyando el paro agrario. / Luis Ángel
 Aunque el Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, ha estado empeñado desde septiembre pasado en la construcción de un Pacto Nacional Agropecuario que busca convocar a diferentes organizaciones del sector en todo el país para formular políticas de largo aliento que le den un vuelco a la difícil situación del campo, desde los gremios del agro se oyen voces que critican su lento avance.

Además, Dignidad Nacional Agropecuaria, que lideró las protestas campesinas en agosto y septiembre de este año, reclamó que hasta ahora no ha sido incluida en los diálogos a los que han asistido miembros del Gobierno, el Banco Agrario, Incoder y algunas organizaciones campesinas del país.

César Pachón, representante del Movimiento Dignidad Papera, dijo que a lo anterior se suma que el Gobierno ha incumplido los tratos hechos con los representantes de los agricultores. Entre ellos, los relacionados con el medio ambiente y la minería. “Pareciera que al presidente Juan Manuel Santos sólo le preocupara cumplir con el llamado pacto agrario y con la gran minería, los cuales no avalamos. No son una solución real para 12 millones de campesinos”.

Por eso anunció que cerca de 10.000 agricultores provenientes de Boyacá, Cundinamarca y otras regiones del país, marcharán mañana desde el Parque Nacional de Bogotá hacia la Plaza de Bolívar, para reclamar de nuevo al Estado por el incumplimiento de los tratos sellados tras el paro nacional agropecuario. “Invitamos a diferentes comunidades campesinas, indígenas, afros, y a sectores de la población civil, como la salud, la educación y la industria, para que nos acompañen”, dijo Pachón.

Frente al anuncio de las manifestaciones, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía López, consideró injustas estas voces de protesta debido a que las organizaciones campesinas han sido escuchadas por el Gobierno. En su opinión, el hecho de convocar a una marcha a estas alturas del año tiene más tinte político que agrario.

Otra de las quejas de los organizadores de la marcha es que, tras los acuerdos logrados después del paro, no se ven resultados en materia de reducción del precio de los fertilizantes ni en la facilitación para que los campesinos se pongan al día con sus deudas ante el Banco Agrario.

Además, según Pachón, otro inconformismo radica en que a la hora de verificar en qué va el cumplimiento de los pactos, el Gobierno envía “funcionarios sin poder para la toma de decisiones”.

Pese a los reclamos de las organizaciones campesinas, el Gobierno sostiene que los apoyos al campo han sido efectivos y que medidas como el acceso a fertilizantes más económicos y dar facilidades para que los campesinos paguen sus deudas se han hecho reales.

En una de las reuniones encaminadas a consolidar el pacto (la más reciente fue en Yopal, Casanare), el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde dijo: “Estamos haciendo de este pacto una herramienta fundamental, para lanzar el próximo año una política de Estado para la ruralidad colombiana”. Sin embargo, el presidente de la SAC ve que las cosas todavía no están avanzando al ritmo que debieran hacerlo.

“Si un campesino no tiene la tierra titulada, no tiene posibilidades de acceder a créditos, ni a los beneficios que podemos tener en los sectores financiero y agropecuario, y no crece económicamente, sino que seguirá condenado a sobrevivir, eso llevará consigo el retroceso del campo colombiano”, dijo el ministro de Agricultura en una de las reuniones encaminadas a consolidar la política agropecuaria de largo plazo.

lunes, 7 de octubre de 2013

Alta tensión en el sector agrario


Semana
5 de octubre de 2013

La relación del ministro Lizarralde con la dirigencia gremial agropecuaria comenzó. ¿Qué está pasando?

“Ni el país ni el gobierno pueden financiar por sécula seculórum las ineficiencias”, dijo el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde.
Foto: Guillermo Torres / Semana

El ambiente está caldeado en el sector agropecuario. El nuevo ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, lleva cuatro semanas en la cartera y no ha logrado bajar la temperatura que subió en el sector a raíz del pasado paro agrario. 

Por el contrario, han surgido nuevas tensiones. Las relaciones entre el alto funcionario y la dirigencia gremial arrancaron mal y varias de sus declaraciones ya han generado malestar entre muchos productores. 

Lizarralde ha criticado a los gremios duramente: “No quiero oír quejas de los gremios. Quiero oír propuestas”, dijo en la Comisión Quinta del Senado. Luego en un foro en Barranquilla, señaló que los gremios van a tener que ocupar posiciones en las mesas de negociación con los campesinos, “tienen que poner la cara porque si no, como hasta hoy ha sucedido, son otros los que parecen disputándose una vocería”.

En la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el gremio cúpula que congrega a 46 agrupaciones agropecuarias, estas palabras no podían haber caído peor. Las sintieron como un regaño del gobierno y una bofetada contra la institucionalidad.

Pero los sombrerazos del ministro también fueron para los cafeteros.  “No puede ser posible que sigan estimulando la siembra de café, salvo los especiales, cuando este producto en estos momentos se está convirtiendo en la ruina de muchos agricultores”, anotó en un evento. Y en alusión al apoyo que el gobierno les da, el ministro agregó que “ni el país ni el gobierno pueden financiar por sécula seculórum las ineficiencias”.

Esto provocó un gran disgusto en el gremio cafetero, al punto de que el gerente general de la Federación, Luis Genaro Muñoz, en un duro mensaje lo consideró como una “ligereza del alto funcionario”.

Hay que decir que algunas de estas críticas coinciden con las que había planteado el exministro Juan Camilo Restrepo Salazar, pero, en su momento, estas no habían generado tanto malestar en el sector. Como dijo un dirigente gremial, “es tal vez el tonito de Lizarralde lo que no ha gustado”. Para algunos, el ministro en lugar de llegar en una actitud de diálogo y deliberación llegó con ánimo de confrontación y a echarle más leña al fuego.

Lizarralde generó polémica desde su nombramiento como ministro. El modelo agrario que él lideró en Indupalma no convence a todo el mundo, a pesar de que en el sector de la palma se le considera un esquema exitoso de asociatividad. 

En un principio el ministro afirmó que quería replicar este modelo en el resto del país y eso no terminó por gustar, pues muchos piensan que no está probado que pueda funcionar con otros cultivos y en todos las regiones de Colombia. En los últimos días, Lizarralde ha reconocido que  el gobierno no va a adoptar exclusivamente esta estructura.

Otro escenario político de choque que ha tenido que lidiar es la embestida del senador Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático. El parlamentario ya le hizo un primer debate en el Congreso por una supuesta participación en la compra de terrenos baldíos en el Vichada, que Lizarralde ha desmentido tajantemente. Para este martes, el ministro deberá asistir a otro debate, esta vez sobre el tema de Indupalma y los proyectos asociativos que promovió como gerente de la empresa.

Los encontrones del jefe de la cartera agropecuaria en su primer mes en el despacho han llamado la atención, porque después de la tormenta que vivió el campo con el paro es urgente generar ciertos consensos  y acuerdos para que todos remen para el mismo lado. Para que esto suceda es fundamental que haya armonía y trazar las políticas donde quepan todos: campesinos,  pequeños y medianos agricultores, los gremios y el gobierno en cabeza del ministro del ramo.

Pero, más allá de su tono beligerante, ¿tiene razón el ministro en sus críticas y planteamientos? En primer lugar, es claro que el país necesita fortalecer su institucionalidad gremial. Esto es fundamental para evitar el caos que se armó en el pasado paro agropecuario, cuando los interlocutores en las mesas eran las llamadas ‘dignidades’, que son  productores no agremiados.

Esto dificultó las negociaciones porque detrás de muchos campesinos en dificultades se filtraron otros intereses, incluidos los políticos, los económicos y muchos que buscaron pescar en río revuelto.

Rafael Mejía, presidente de la SAC, afirma que no cabe duda de que en Colombia, como en los demás países de mundo, se requiere contar con unos gremios fortalecidos, serios y autónomos de la intervención del Estado, pero que de ninguna manera están para evitar paros. 

“Eso le corresponde al Estado consolidando una política para el sector con nuestro concurso. Es indudable que el campo necesita un resurgimiento del espíritu empresarial, un marco jurídico adecuado y los estímulos económicos necesarios que lo promuevan”.

En cuanto a la posición ministerial sobre el tema del café, hubo más de una sorpresa. Frente a las dificultades que está viviendo este sector, que congrega a más de 500.000 familias y que atraviesa una crisis por la revaluación y los bajos precios internacionales, el gobierno creó hace varios meses una comisión de expertos designada por el presidente de la República que presentará las conclusiones sobre lo que debe ser el futuro de la industria del café en Colombia.

A los cafeteros les cayó muy mal la crítica de que generen más valor y sean más productivos, porque precisamente eso es lo que, según el gremio, han logrado este año a pesar del contexto internacional.  Por ejemplo, la mayor producción que se está registrando en el país –este año se superarán los 10 millones de sacos– se debe a un aumento de la productividad. 

Esto tiene que ver con la renovación de la caficultura. Según Luis Genaro Muñoz, el 53 por ciento del parque cafetero está renovado, lo que permite usar mejor el suelo, tener más árboles por hectárea y lograr una mayor producción en variedades resistentes. El área cultivada ha crecido un 7 por ciento en los últimos cinco años, mientras que la producción lo ha hecho en más de un 25 por ciento. 

Ahora bien, el ministro dejó entrever que no es partidario de prolongar el PIC (Programa de Protección del Ingreso Cafetero) y ya se sabe que ese es un tema que le puede generar más de un dolor de cabeza. Los cafeteros esperan que el apoyo se extiende para 2014 y se sabe que es algo que ya tiene contemplado el Ministerio de Hacienda. Ahí se avecina un gran debate. 

En la última semana, el ministro Lizarralde ha tenido que apagar los conatos de incendio desatado por sus palabras. Se reunió por separado con los cafeteros y con la dirigencia gremial agropecuaria. Fueron reuniones tensas, que si bien ayudaron a poner las cartas sobre la mesa, no dejaron al sector completamente tranquilo.

Y es que lo que se avecina en esta cartera no será menos ruidoso. El ministro anunció que tiene listo el proyecto de ley sobre baldíos, que permitirá la acumulación de Unidades Agrícolas Familiares (UAF).

En un reciente foro explicó que según ese texto, cuando el sector privado inversionista, ya sea nacional o extranjero, acumule esas unidades, deberá obligatoriamente destinar un 20 por ciento de la extensión afectada a proyectos para pequeños y medianos propietarios.

Se sabe que esta propuesta ya causó sorpresa en el sector privado agropecuario. Lizarralde les advirtió a los gremios que no divulgará el proyecto antes de que llegue al Congreso. Esto tampoco sonó bien, porque los empresarios sienten que, al no socializarlo como ha ocurrido con otros proyectos de ley, el ministro no tiene ánimo de concertar.

Lizarralde también tiene el reto de lidiar con las dignidades agropecuarias para que se unan al pacto nacional agrario. Pero eso pasará, primero, por cumplir los acuerdos que se sellaron cuando terminó el paro. Y en este sentido, ya hay preocupación de algunos sectores que ven difícil llevar a la práctica todo lo que se consignó en el papel.

En síntesis, los grandes propósitos y las buenas ideas con que llegó el ministro Lizarralde para el sector agropecuario, incluido su fuerte carácter –que es una gran virtud en política–  se pueden enredar y empantanar aún más la situación del agro, si no logra bajar la tensión que existe entre todos los actores y los pone a remar para el mismo lado.