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domingo, 23 de noviembre de 2014

Café, salud y ejercicio


Tomado del blog: johnduperly.com
24 de mayo de 2014

La interacción entre el consumo de café, el rendimiento físico y mental, y la salud en general han sido estudiados desde la antigüedad. El café es sin duda una de las bebidas de más alto consumo en todo el mundo y nuestra frágil economía se ha beneficiado de ello en muchas ocasiones


Para muchos, el trabajo, los negocios o la vida social serían difíciles de imaginar sin una taza de buen café. Por otro lado, la frecuente especulación basada en anécdotas u opiniones personales ha popularizado creencias y mitos que tienen poco o ningún soporte científico. Aun para algunos profesionales de la salud, el conocimiento y las recomendaciones sobre el consumo de café o sus componentes proviene de fuentes poco confiables.

Las razones para tanta confusión son comunes a otros hábitos. Lo más frecuente es una comprensión incompleta de las múltiples causas o factores que interactúan o favorecen la aparición de un síntoma o una enfermedad.

Veamos algunas asociaciones comunes: el café causa diabetes. No sólo no existe ningún estudio que lo demuestre, sino que se ha documentado recientemente, en grandes y rigurosos estudios, que los individuos que consumen más café tienen menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2.

¿Por qué la malinterpretación? Muchos individuos acompañan el café con un delicioso y mortal cigarrillo, que duplica el riesgo de diabetes y docenas de enfermedades. O al menos con una buena porción de pastelería rica en grasas y harinas que se asocian con sobrepeso y obesidad, los principales factores de riesgo para la diabetes. El café sin cigarrillo y con un peso normal puede protegernos de esta enfermedad.

Tampoco se ha podido demostrar un efecto negativo del café sobre la presión arterial. Más aún, las personas que consumen más café padecen menos de “stroke” o accidentes cerebrovasculares, el desenlace más temido para un paciente hipertenso.

En cuanto a las arritmias cardíacas y los síntomas digestivos, hay todo un esfuerzo de la investigación por aclarar las cosas. Hasta el momento no hay evidencia científica clara que permita concluir efectos nocivos del café en estos temas. La sensibilidad de cada persona a los efectos biológicos de la cafeína y los numerosos antioxidantes y sustancias activas contenidas en una tasa de café deben ser consideradas a la hora de dar una recomendación médica.

Por último, vale la pena resaltar los efectos favorables del café sobre el rendimiento físico y mental. La estimulación del sistema nervioso provoca mejores niveles de atención, concentración y velocidad de reacción que pueden ser críticos para un conductor, un operario, un ejecutivo o para un deportista competitivo.

John Duperly ** MD PhD. Especialista en medicina interna y doctorado en medicina del deporte. @johnduperly


domingo, 7 de octubre de 2012

San Gil, de vertedero a la capital colombiana del turismo de aventura


El Espectador
6 de octubre de 2012

Esta población santandereana ha convertido el deporte extremo en uno de sus motores económicos y de desarrollo. 

El río Fonce fue hace años un vertedero en el que los habitantes de la localidad de San Gil arrojaban basura y trastos viejos, pocos imaginaban entonces que se convertiría hoy en la capital colombiana del turismo de aventura.

La visión del impresionante cañón de Chicamocha, en la enredada ruta entre Bucaramanga y Bogotá, anuncia la proximidad de este pueblo situado al sur del departamento de Santander, y al que llegan jóvenes de todo el mundo en busca de sensaciones fuertes.

En 2004, San Gil fue declarada Capital Turística del Departamento de Santander y es difícil encontrar a alguien en Colombia que no asocie el nombre de esta población al deporte extremo.

"De Bucaramanga a San Gil pasas por el cañón del Chicamocha, por una carretera llena de curvas y giros, y eso ya es una aventura en sí misma, en la que solo te preocupa lo que te espera en San Gil", aseguró el estadounidense Christopher García, guía experto de canotaje (deporte acuático que se practica sobre una embarcación ligera).

García, que ha recorrido Estados Unidos y América Latina a bordo de su kayak y en busca de ríos difíciles, descubrió San Gil hace unos años, cuando asistió a un campeonato de rafting.

Y es que este deporte se ha convertido en el más popular del pequeño pueblo colombiano, con dos tramos fluviales navegables: uno por el río Fonce y, para los más expertos, otro en el río Suárez.

"El río Fonce está bien para principiantes", explica García sobre las aguas que bañan el pueblo de San Gil y que en los rangos de dificultad del canotaje está clasificado como un clase dos o tres, en una escala de cinco.

A unos kilómetros de San Gil, el Fonce se encuentra con el río Suárez, cuyo tramo navegable recibe la máxima calificación de entre clase cuatro o cinco y donde los rápidos y las rocas hacen las delicias de quienes osan a subirse a los botes.

Desde hace casi dos décadas San Gil ha convertido el deporte extremo en uno de sus motores económicos y de desarrollo, que completó así las actividades tradicionales: la agricultura y la ganadería, de las que han vivido durante siglos sus habitantes.

"Hace unos quince años que se está explotando esto de forma turística, antes el río era un vertedero donde se botaba de todo", explicó Jaime, uno de los guías que conducen las embarcaciones río abajo.

Agencias de turismo, tiendas de equipamiento deportivo, mucha publicidad y guías turísticos. Esta oferta se multiplica desde entonces a orillas del Fonce, hoy un polo del turismo de aventura y de toda la industria que ha proliferado a su alrededor.

Pese a que el rafting es la actividad estrella, la naturaleza ha dotado a San Gil de una orografía privilegiada para otros deportes extremos.

Más allá de desafiar al río sobre una embarcación también se pueden realizar en este lugar espectaculares descensos en rappel o torrentismo (rappel en catarata), así como parapente y espeleología.

Y cuando anochece y la aventura cesa hasta el alba, San Gil se convierte en un hervidero de turistas dispuestos a pasar un buen rato.

Su plaza principal congrega bancos y bares, donde los visitantes, muchos sentados sobre el suelo, intercambian sus hazañas y experiencias vividas, y fantasean con lo que les espera al día siguiente.

martes, 22 de mayo de 2012

rumbo a las olimpiadas



viernes, 6 de enero de 2012

domingo, 25 de julio de 2010

tercer festival cultural de la familia campesina de Barichara




Se inauguraron hoy las terceras olimpiadas interveredales campesinas. Aquí alguna muestra del desfile y de la presentación de los diferentes equipos.

domingo, 11 de julio de 2010

El gran silencio de España



Manuel Rivas
El País

A esta hora en que escribo, esta parte de la ciudad, incluso en domingo, suele ser muy ruidosa. Lo extemporáneo tiene espacio vital. El llanto cuesta arriba de un crío desatendido. El grosero e inútil golpe de claxon. La intimidad exhibida de quien vocifera por un móvil. Rechinan como interferencias en una Onda Corta. A diario, el ruido tiene más sentido. Es un rumor bullicioso, una banda sonora de la que participa el jolgorio de las gaviotas porque el mercado de San Agustín está abierto y hay tripas y carnaza. Hoy, antes del partido, no se oye nada. Nada. En alguna parte tiene que estar el tonto que tocaba al mediodía la vuvuzela de plástico como un poseso a la puerta de la iglesia de San Nicolás, pero lo cierto es que ha desaparecido. Como ha desaparecido el llanto del crío desatendido. ¿Dónde ha metido el claxon el pijo del cabriolet? ¿Por qué nadie chilla por el teléfono móvil? ¿A qué isla se han ido las gaviotas? ¿Dónde se han metido los ruidos?


Nunca he sentido un silencio colectivo así. Cierto que ha habido silencios sepulcrales. Acongojados. Brutales. Ingloriosos. Con el estigma del sentimiento trágico de la vida a cuestas. Pero este silencio de hoy, el silencio del domingo, 11 de julio de 2010, es completamente distinto. Es un silencio amigo, no de mordaza. El silencio de un país donde todo el mundo parece estar jugando en casa al ajedrez, gambito a contragambito. El silencio que existe en la estoa de las mareas, allí donde convergen bajamar y pleamar. Un silencio erótico, donde se escucha el ultrasonido del celo.

Es también el silencio del utilero. No sé cuántos utileros o utileras tendrá La Roja, pero yo, durante el silencio, he pensado en los que preparan la utilería. Los que se ocupan de que no falte nada, empezando por el balón. Los que preparan la indumentaria con los dorsales, las botas, los cordones de las botas... Hay un cuento titulado Relato de un utilero, del genial Fontanarrosa, el tipo que mejor literatura hizo sobre fútbol, junto con los también argentinos Osvaldo Soriano y Eduardo Salchieri, el uruguayo Eduardo Galeano y el brasileño Rufino dos Santos. Y es fascinante la perspectiva del utilero. Porque mientras prepara todo, mientras plancha las medias, etcétera, él está construyendo de algún modo las jugadas.

Rodolfo Walsh, otro que escribía de puta madre, dice en Variaciones en rojo que en la persona convive el instinto de creación y de autodestrucción. Me ha gustado este silencio creativo. Este silencio de utilería. El silencio también del mister Del Bosque, que si lo ponen de piloto en el mismísimo viaje de El corazón de las tinieblas encarnaría todo aquello en lo que uno puede confiar.

Este gran silencio zen de España ha sido un placer. Un silencio histórico, de seda, en el que nos han dado una brevísima tregua los apocalípticos de la España del Último Día. Si para tener este silencio hay que llegar a otra final, pues ándele ya. No se me pierdan en la parranda.