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miércoles, 3 de junio de 2015

Un tomate contra los alimentos transgénicos


Sally Palomino
El País
2 de junio de 2015


La fotografía de una antropóloga colombiana sirve para denunciar la manipulación artificial de la comida

La fotografía que presentó Alejandra Romero, premiada por la Unión Europea.

¿Qué tienen en común tres jóvenes provenientes de Afganistán, Ruanda y Colombia? Su preocupación por los alimentos y por el futuro que estos tienen en cada uno de sus países. Al menos eso es lo que cuenta Alejandra Romero, una estudiante colombiana de antropología de 20 años que reconoce no ser una fotógrafa experta, pero resultó ganadora de un concurso que organiza la Unión Europea (UE), que premia a los jóvenes que mejor retraten cómo el proceso que rodea a la comida puede llegar a ser nociva para la economía, para el medio ambiente, para la vida misma.

La imagen que presentó Romero formó parte de las más de 200 que participaron de todo el mundo. Ella fue la fue la única de América Latina y el Caribe seleccionada. Y su voz se unirá a la de ocho jóvenes de Asia, África y Europa que quieren llamar la atención sobre cómo las políticas públicas no están evitando que el futuro sea devastador. Por eso, con sencillas imágenes, piensan llamar la atención durante el foro Días europeos del desarrollo que se realiza este miércoles  y jueves en Bruselas.


La colombiana eligió unos tomates para plasmar su idea. “Traté de hacer una versión vegetal del famoso gráfico que muestra a los homínidos evolucionando hacia el homo sapiens. Elegí utilizar tomates, porque recuerdo cuando fui a un cultivo y son litros de químicos que se usan para su evolución. Me pareció la analogía perfecta para lo artificial”, cuenta desde la capital de Bélgica, desde donde pide que no se abandone a los campesinos y agricultores de su país.


La reflexión que pretende generar es la que según ella se debería plantear cualquier persona en el momento de pararse en un mercado a elegir su comida. “¿Qué le estamos dando a nuestros cuerpos? ¿Son productos alterados con químicos o genéticamente para mejorar su sabor o para aumentar su tamaño? ¿Se fumigó con pesticidas? Me conformaría con que las personas le den a su mente un segundo para formularse aunque sea uno de este tipo de cuestionamientos”, agrega.


En Colombia, según un informe de la ONG Agro-Bio, se sembraron durante el año anterior 118.899 hectáreas de cultivos transgénicos, lo que representó 16.876 más que en 2003. “En mi país la comida es cada vez más sintética, nos olvidamos de cómo nuestros campesinos utilizan la tierra para cultivar y para que los alimentos fueran naturales”, dice la joven, que en el foro expondrá su idea junto con otros activistas que impulsan, desde el tema de la alimentación, un cambio en el mundo.


La foto de la colombiana, elegida para representar a América Latina y el Caribe, trata de capturar la industrialización de los alimentos y el nuevo ciclo de “no vida” en un país donde desde el 2002 se siembran transgénicos.



domingo, 29 de marzo de 2015

OMS declara cinco pesticidas como cancerígenos


El Espectador
20 de marzo de 2015
Agencia EFE

Están relacionados con la aparición de linfoma no-Hodgkin y cáncer de pulmón. 


Aviones fumigando
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró cinco pesticidas como cancerígenos "posibles" o "probables".

En un comunicado, la IARC explicó que se ha publicado un sumario con las evaluaciones finales en la revista "The Lancet Oncology" en el que se detallan los hallazgos de los investigadores de la agencia.

El herbicida glifosato (sustancia activa del Roundup, uno de los herbicidas más vendidos) y los insecticidas diazinón y malatión han sido clasificados como "probablemente cancerígenos para los humanos".

Al mismo tiempo, los insecticidas tetraclorvinfos y paratión han sido designados como "posiblemente cancerígenos para el ser humano" por esta agencia, con sede en la ciudad francesa de Lyon.

Estos dos últimos productos entraron en el llamado Grupo 2B establecido por la IARC al hallarse "evidencias convincentes" de que esos agentes causaron cáncer a animales de laboratorio.

El tetraclorvinfos está prohibido en la Unión Europea, aunque en EEUU continúa usándose incluso en mascotas, y el uso de paratión está muy restringido desde los años 80 del pasado siglo.

El insecticida malatión, por su parte, ingresó en el Grupo 2A por las "evidencias limitadas" de que produciría linfoma no-Hodgkin y cáncer de próstata en humanos, según recogen estudios realizados en agricultores de Estados Unidos, Canadá y Suecia publicados desde 2001.

Este agente se usa en la agricultura y se produce en grandes cantidades en todo el mundo, aunque la exposición de la población es baja y sucede principalmente en residencias cercanas a áreas en las que se ha utilizado.

El diazinón es "probablemente cancerígeno" al haber "evidencia limitada" de su relación con la aparición de linfoma no-Hodgkin y cáncer de pulmón en quienes se han visto expuestos a él, según estudios realizados en EEUU y Canadá.

Existe una "fuerte evidencia" de que el diazinón indujo daños sobre el ADN o sobre los cromosomas.
Se ha utilizado normalmente en agricultura y para el control de insectos caseros y de jardín, aunque su volumen de producción es relativamente bajo, especialmente después de las restricciones que entraron en vigor en 2006 en EEUU y la UE.

Sobre el herbicida glifosato hay "evidencia limitada" de que puede producir linfoma no-Hodgkin en seres humanos, y hay pruebas "convincentes" de que puede causar cáncer en animales de laboratorio.
Este último tiene el mayor volumen de producción global de todos los herbicidas, y se utiliza sobre todo en la agricultura.

Su uso se ha disparado a partir del desarrollo de cosechas modificadas genéticamente para hacerlas precisamente resistentes al uso de este agente.

domingo, 3 de noviembre de 2013

'El país necesita un buen pacto agropecuario'


El Espectador
Héctos Sandoval
2 de noviembre de 2013

Luis Genaro Muñoz, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, es consciente de que las soluciones a la crisis deben cobijar a todos los sectores. Advierte que si la caficultura continúa por la senda de bajos precios serán necesarios nuevos apoyos estatales.

/ David Campuzano
Luis Genaro Muñoz Ortega

El caucano Luis Genaro Muñoz Ortega, sucesor de Gabriel Silva Luján en la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) desde 2009 y cuya elección generó un fuerte debate en ese entonces entre los líderes del gremio, ha tenido que hacerle frente a una de las coyunturas más complejas de las últimas décadas.

Este administrador de 53 años, de hablar pausado, cuya carrera dentro del gremio cafetero ya supera las dos décadas, ha sido testigo de difíciles situaciones como la caída en el ingreso de los agricultores, la reducción de la producción, la multiplicación de la roya, los paros del sector y las divisiones entre los representantes. Sin embargo, está convencido de que el café no puede desaparecer y pese a numerosos tragos amargos, no deja de lado su optimismo.

A la hora de hacer cuentas, su mejor amiga es una calculadora Hewlett Packard que data tal vez de la época en la que el café sostenía a toda una flota mercante. Los números que le arroja el aparato y que observa mientras toma una taza de café, le están comenzando a mostrar poco a poco las cifras que esperaba como metas de una recuperación que, como él dice, no se logra de la noche a la mañana.

Es consciente de que 2014 no será fácil, pero sabe que las bases de la renovación son sólidas para que la caficultura vuelva a retomar la senda de las buenas épocas.

Desde el Gobierno se han oído voces que sugieren parar la siembra de café. ¿Un país como este debería dedicarse sólo al campo o a la industria?
Colombia es un país con inmenso potencial en muchas cosas; ha modernizado su industria aprovechando esta época de dura revaluación. Por otro lado, es un país juicioso en su mano de obra.
Tenemos un país de vocación eminentemente agrícola que no puede olvidar el olor del campo a café. Además, el auge minero-energético no es gratis; esta es una nación en desarrollo con una infraestructura por hacer. Este país lo que tiene es oportunidades. No veo una Colombia dedicada a esto o aquello.

Si uno fuera a acabar con el café en Colombia tendría que pensar primero que va a perder oportunidades. Los ciclos de precios malos pasan, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante.

Así como hace dos años estábamos viendo café a US$2 o más, hace cinco años estaba a US$0,45. Ahora hay una inmensa caída del 50% en el ingreso en los últimos 20 meses.
 

El balance mundial proyectado para el año cafetero 2013-2014, que está arrancando, es según los analistas deficitario en algo más de 7 millones de sacos. En arábicas, la cosa sigue igual; con balances muy precarios. 

Centroamérica está afectada junto con Perú, Ecuador y México. Centroamérica reclama ayudas para dejar atrás un tema que Colombia superó. Eso se irá sintiendo y por esa vía, se puede aliviar el precio internacional.

¿Qué tanto ha avanzado el café de Colombia en productividad?
Se ha avanzado sin duda alguna: se pasó de 7,8 millones de sacos el año pasado. Estaremos alrededor de 10,5 millones de sacos para el año civil (al 31 de diciembre), ese es un salto. Es un 35% de aumento en la producción de 2012 a 2013; eso también quiere decir incremento de la productividad que es el tema de fondo.

¿De cuántos sacos de 60 kilos por hectárea estamos hablando?
Estaríamos cerrando por encima de 14,5 sacos de verde por hectárea (el año pasado estábamos en 11,1 sacos y en 2010, en 10,8). Esto es un aumento de 30%.

¿Creció el área sembrada?
En seis años se pasó de 879.000 hectáreas a 938.000; es un incremento del 6,71%. La renovación de los cafetales ha llevado a una mejor productividad, con árboles más sanos. El clima, ni mandado a hacer, y también la fertilización a pesar de la estrechez de precios. Los factores de la producción cafetera están mejor que hace muchos años. Los árboles jóvenes están entrando en su mejor etapa productiva. Eso, combinado, dará un 2014 mayor.

Bajo esos fundamentos, ¿cómo se proyecta el 2014 cafetero?
Primero, desde el punto de vista de productividad, avanzando. Desde más áreas no estamos fomentando nuevas. Algunas regiones puntuales del país han crecido algo, pero por sustitución de ilícitos. El foco es romper el círculo de la pobreza.

Hay que trabajar mucho en rentabilización. Es decir, en cómo son rentables los cultivos y en cómo está la cadena insumo-producto. Qué hay que hacer en insumos agrícolas y en otros factores de costos no controlables como mano de obra, transporte y vías. La mano de obra se lleva el 45%.

Los Andes no tienen mucha opción de mecanizarse; una cosa es plano y otra es loma. Eso no se ha inventado en café. Desde esa perspectiva, tenemos igualmente razones para pensar que después de los paros cafetero y agrario Colombia de verdad haga un buen pacto nacional agropecuario. Esos recursos que están llegando al Minagricultura, que se usen bien para trazar políticas de mayor alcance y largo plazo. Los cafeteros le decíamos al Gobierno que no nos gusta andar pidiendo plata.
 

El ministro de Agricultura decía que le gustan poco los subsidios…

A nosotros nos gustan menos. Nuestro plan es y ha sido buscar sustentabilidad económica, social y ambiental. Hay circunstancias en una actividad que encierra mucha política desde el punto de vista de lo social.

La pequeña caficultura, el microfundio, no puede ser manejada sin política social, eso sería una gran torpeza. Entonces, hay que transitar hacia la sostenibilidad.

¿Hay planes del Gobierno para seguir dando ayuda al sector cafetero el próximo año? ¿Con estos $900.000 millones se cerraría el ciclo de apoyos?
No, pues nos quebramos donde se cierre el ciclo de apoyos. Vuelvo e insisto: la recuperación de la rentabilidad no es sólo reponer la producción. Hay otros factores en los cuales hay que trabajar. Eso no lo pueden hacer solos los cafeteros; toca en compañía el Gobierno, del Congreso, de la política. Si los precios permanecen por la vía que están, desafortunadamente se requerirán auxilios. El presupuesto está reflejando esa necesidad, en el sentido de que en el desmonte menos gradual del 4 por mil ha destinado al agro mayores recursos.

¿Qué tan preocupante luce un panorama de precios menores a US$1,20 por libra?
Por el lado de los precios, si bien es cierto que uno tiene razones tímidas para pensar que no vayan a bajar más, tampoco tiene motivos poderosos para creer que habrá una gran reactivación. Entonces 2014 será un año complejo, pero ayudará la mejor productividad. Esperamos que el ‘dólar Cárdenas’ se vuelva el dólar ‘supercárdenas’, repuntando mejor de lo que lo ha hecho hasta ahora.
Para fin de año esperamos las conclusiones de la comisión de expertos nombrada por el Gobierno, que encabeza Juan José Echavarría. Es para el Congreso Cafetero de noviembre. Hay expertos serios avanzando en temas como costos, productividad, precios e institucionalidad.
Hay que resolver una pregunta de fondo: cómo es viable la caficultura y qué hay que hacer para ello. No tenemos mayores avances. La Comisión se ha reunido con comités municipales, departamentales y grupos de caficultores con Dignidad Cafetera.

¿Cuántos millones de sacos se producirán el próximo año?
No me atrevo a dar una cifra tan temprano, porque sólo tengo los elementos macro para afirmar que será creciente. Si este año cierra alrededor de 10,5 millones de sacos, esperaría que tenga un par de unos seguidos por lo menos.

¿Qué les dice a quienes no creían en la renovación cafetera?
Que los planes son serios. Cuando se hizo el plan de productividad fue basado en razones técnicas, económicas y se hizo política para que fueran posibles. Se destinaron incentivos de ayudas para la renovación y se hizo énfasis en variedades resistentes. Nos hemos ido olvidando del cambio climático, hay que tener cuidado.

Cuando se vaya a opinar de los temas debe hacerse con información. Subirle el nivel al debate. En efecto, mucha gente decía que la renovación arrancó en 2009 y estamos en 2010, y esto no repunta. ¿Cómo va a repuntar si necesita mínimo tres años?


Siguiendo con los planes de renovación, ¿qué viene en 2014?
En 2013 tenemos una meta de cerrar alrededor de 100.000 hectáreas renovadas. De ahí en adelante hay que mantener la juventud, el estado ideal de los cafetales. Eso implicaría una renovación de 90.000 hectáreas el otro año. Ya se vuelve una práctica que puede llevar a Colombia a mantener su parque cafetero vigoroso para que algún día pueda “sincronizarse” la buena productividad con buenos precios.

De las hectáreas renovadas, ¿cuántas entrarán a producir en 2014?
El gran salto se dio en 2011 y 2012 con alrededor de 120.000 hectáreas. Éstas entran a su tercer año. Entre tercer y quinto son de buena producción. Entran 240.000 nuevas hectáreas. Colombia va a tener 555.000 hectáreas muy bien preparadas para la producción en 2014.

¿Cómo les va a las exportaciones?
Los nichos de especiales son los de mayor crecimiento sostenido en los últimos cinco años, es una tendencia clara.

Cerca de 160.000 productores trabajan en protocolos de producción, ha crecido el número de exportadores de microlotes en los últimos años. ¿Qué indica que los cafés sostenibles ya sean el 67% de exportación de especiales del país? Los cafés de preparación han cedido espacio. El mundo se fija en origen y sostenibilidad. El récord que llevamos es 1,2 millones de sacos exportados por el Fondo Nacional. El año pasado eran 832.000.

¿Hay razones para que la gente vuelva a un paro?
En el corto plazo hay unas angustias. Cuando la gente empieza a pasar trabajos y no encuentra respiros en su actividad, sigue teniendo un hueco en la rentabilidad. Ese es el principal jalonador de paros.

Los acuerdos firmados están para cumplirlos y ahí la Federación viene haciendo su tarea.
El paro agrario pasado mostró que el problema no era sólo cafetero: era agrario. En ese sentido, el país con todo el sentido común pide pararle bolas al campo, hacer una política agraria diferente, de desarrollo rural.
En lo que resta del Gobierno, ¿podrán verse al menos esbozos de las políticas necesarias para los próximos años?

Me parece que sí. Hay toda la intención, el Gobierno lo ha manifestado. Hay una sociedad interesada en participar. Podrá salir una mejor política. La coyuntura cafetera no se supera de la noche a la mañana.



lunes, 7 de octubre de 2013

Alta tensión en el sector agrario


Semana
5 de octubre de 2013

La relación del ministro Lizarralde con la dirigencia gremial agropecuaria comenzó. ¿Qué está pasando?

“Ni el país ni el gobierno pueden financiar por sécula seculórum las ineficiencias”, dijo el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde.
Foto: Guillermo Torres / Semana

El ambiente está caldeado en el sector agropecuario. El nuevo ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, lleva cuatro semanas en la cartera y no ha logrado bajar la temperatura que subió en el sector a raíz del pasado paro agrario. 

Por el contrario, han surgido nuevas tensiones. Las relaciones entre el alto funcionario y la dirigencia gremial arrancaron mal y varias de sus declaraciones ya han generado malestar entre muchos productores. 

Lizarralde ha criticado a los gremios duramente: “No quiero oír quejas de los gremios. Quiero oír propuestas”, dijo en la Comisión Quinta del Senado. Luego en un foro en Barranquilla, señaló que los gremios van a tener que ocupar posiciones en las mesas de negociación con los campesinos, “tienen que poner la cara porque si no, como hasta hoy ha sucedido, son otros los que parecen disputándose una vocería”.

En la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el gremio cúpula que congrega a 46 agrupaciones agropecuarias, estas palabras no podían haber caído peor. Las sintieron como un regaño del gobierno y una bofetada contra la institucionalidad.

Pero los sombrerazos del ministro también fueron para los cafeteros.  “No puede ser posible que sigan estimulando la siembra de café, salvo los especiales, cuando este producto en estos momentos se está convirtiendo en la ruina de muchos agricultores”, anotó en un evento. Y en alusión al apoyo que el gobierno les da, el ministro agregó que “ni el país ni el gobierno pueden financiar por sécula seculórum las ineficiencias”.

Esto provocó un gran disgusto en el gremio cafetero, al punto de que el gerente general de la Federación, Luis Genaro Muñoz, en un duro mensaje lo consideró como una “ligereza del alto funcionario”.

Hay que decir que algunas de estas críticas coinciden con las que había planteado el exministro Juan Camilo Restrepo Salazar, pero, en su momento, estas no habían generado tanto malestar en el sector. Como dijo un dirigente gremial, “es tal vez el tonito de Lizarralde lo que no ha gustado”. Para algunos, el ministro en lugar de llegar en una actitud de diálogo y deliberación llegó con ánimo de confrontación y a echarle más leña al fuego.

Lizarralde generó polémica desde su nombramiento como ministro. El modelo agrario que él lideró en Indupalma no convence a todo el mundo, a pesar de que en el sector de la palma se le considera un esquema exitoso de asociatividad. 

En un principio el ministro afirmó que quería replicar este modelo en el resto del país y eso no terminó por gustar, pues muchos piensan que no está probado que pueda funcionar con otros cultivos y en todos las regiones de Colombia. En los últimos días, Lizarralde ha reconocido que  el gobierno no va a adoptar exclusivamente esta estructura.

Otro escenario político de choque que ha tenido que lidiar es la embestida del senador Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático. El parlamentario ya le hizo un primer debate en el Congreso por una supuesta participación en la compra de terrenos baldíos en el Vichada, que Lizarralde ha desmentido tajantemente. Para este martes, el ministro deberá asistir a otro debate, esta vez sobre el tema de Indupalma y los proyectos asociativos que promovió como gerente de la empresa.

Los encontrones del jefe de la cartera agropecuaria en su primer mes en el despacho han llamado la atención, porque después de la tormenta que vivió el campo con el paro es urgente generar ciertos consensos  y acuerdos para que todos remen para el mismo lado. Para que esto suceda es fundamental que haya armonía y trazar las políticas donde quepan todos: campesinos,  pequeños y medianos agricultores, los gremios y el gobierno en cabeza del ministro del ramo.

Pero, más allá de su tono beligerante, ¿tiene razón el ministro en sus críticas y planteamientos? En primer lugar, es claro que el país necesita fortalecer su institucionalidad gremial. Esto es fundamental para evitar el caos que se armó en el pasado paro agropecuario, cuando los interlocutores en las mesas eran las llamadas ‘dignidades’, que son  productores no agremiados.

Esto dificultó las negociaciones porque detrás de muchos campesinos en dificultades se filtraron otros intereses, incluidos los políticos, los económicos y muchos que buscaron pescar en río revuelto.

Rafael Mejía, presidente de la SAC, afirma que no cabe duda de que en Colombia, como en los demás países de mundo, se requiere contar con unos gremios fortalecidos, serios y autónomos de la intervención del Estado, pero que de ninguna manera están para evitar paros. 

“Eso le corresponde al Estado consolidando una política para el sector con nuestro concurso. Es indudable que el campo necesita un resurgimiento del espíritu empresarial, un marco jurídico adecuado y los estímulos económicos necesarios que lo promuevan”.

En cuanto a la posición ministerial sobre el tema del café, hubo más de una sorpresa. Frente a las dificultades que está viviendo este sector, que congrega a más de 500.000 familias y que atraviesa una crisis por la revaluación y los bajos precios internacionales, el gobierno creó hace varios meses una comisión de expertos designada por el presidente de la República que presentará las conclusiones sobre lo que debe ser el futuro de la industria del café en Colombia.

A los cafeteros les cayó muy mal la crítica de que generen más valor y sean más productivos, porque precisamente eso es lo que, según el gremio, han logrado este año a pesar del contexto internacional.  Por ejemplo, la mayor producción que se está registrando en el país –este año se superarán los 10 millones de sacos– se debe a un aumento de la productividad. 

Esto tiene que ver con la renovación de la caficultura. Según Luis Genaro Muñoz, el 53 por ciento del parque cafetero está renovado, lo que permite usar mejor el suelo, tener más árboles por hectárea y lograr una mayor producción en variedades resistentes. El área cultivada ha crecido un 7 por ciento en los últimos cinco años, mientras que la producción lo ha hecho en más de un 25 por ciento. 

Ahora bien, el ministro dejó entrever que no es partidario de prolongar el PIC (Programa de Protección del Ingreso Cafetero) y ya se sabe que ese es un tema que le puede generar más de un dolor de cabeza. Los cafeteros esperan que el apoyo se extiende para 2014 y se sabe que es algo que ya tiene contemplado el Ministerio de Hacienda. Ahí se avecina un gran debate. 

En la última semana, el ministro Lizarralde ha tenido que apagar los conatos de incendio desatado por sus palabras. Se reunió por separado con los cafeteros y con la dirigencia gremial agropecuaria. Fueron reuniones tensas, que si bien ayudaron a poner las cartas sobre la mesa, no dejaron al sector completamente tranquilo.

Y es que lo que se avecina en esta cartera no será menos ruidoso. El ministro anunció que tiene listo el proyecto de ley sobre baldíos, que permitirá la acumulación de Unidades Agrícolas Familiares (UAF).

En un reciente foro explicó que según ese texto, cuando el sector privado inversionista, ya sea nacional o extranjero, acumule esas unidades, deberá obligatoriamente destinar un 20 por ciento de la extensión afectada a proyectos para pequeños y medianos propietarios.

Se sabe que esta propuesta ya causó sorpresa en el sector privado agropecuario. Lizarralde les advirtió a los gremios que no divulgará el proyecto antes de que llegue al Congreso. Esto tampoco sonó bien, porque los empresarios sienten que, al no socializarlo como ha ocurrido con otros proyectos de ley, el ministro no tiene ánimo de concertar.

Lizarralde también tiene el reto de lidiar con las dignidades agropecuarias para que se unan al pacto nacional agrario. Pero eso pasará, primero, por cumplir los acuerdos que se sellaron cuando terminó el paro. Y en este sentido, ya hay preocupación de algunos sectores que ven difícil llevar a la práctica todo lo que se consignó en el papel.

En síntesis, los grandes propósitos y las buenas ideas con que llegó el ministro Lizarralde para el sector agropecuario, incluido su fuerte carácter –que es una gran virtud en política–  se pueden enredar y empantanar aún más la situación del agro, si no logra bajar la tensión que existe entre todos los actores y los pone a remar para el mismo lado.

jueves, 12 de septiembre de 2013

12 productos “cáncer” creados por Monsanto


BWN Argentina
Por Diego Ignacio Mur - ( Twitter: @DiegoMur ) -

Para muchos es "paranoico" e incluso "caricaturesco" señalar a la Corporación Monsanto de la familia Rothschild como el "Imperio del Mal", sin embargo una breve revisión histórica expone como sembró y cosechó miseria durante el transcurso de un siglo. Aspartamo, DDT, Agente Naranja, Armas Nucleares, PCB, la hormona de Crecimiento Bovino, etc. Cuando usted reflexiona por un momento sobre los productos desarrollados por Monsanto, ¿qué encuentra? Esta es una lista certificada por organismos legales mundiales, describiendo doce creaciones que Monsanto lanzó al mercado:

1. Sacarina. John Francisco Queeny fundó "Monsanto Chemical Works", con el objetivo de producir sacarina para Coca-Cola. Estudios realizados durante la década de 1970 mostraron que este químico produce cáncer en ratas y otros mamíferos de prueba. Sin embargo, tras descubrir que causa el mismo efecto en humanos, Monsanto sobornó a médicos e instituciones para seguir comercializandola.

2. PCBs. Durante la década de 1920, Monsanto comenzó a expandir su producción química mediante bifenilos policlorados (PCB), para producir fluidos refrigerantes de transformadores eléctricos y motores. Cincuenta años después, la EPA publicó un informe citando a los PCBs como causantes de cáncer en animales, con pruebas adicionales indicando que produce cáncer en seres humanos. Casi 30 años después los PCBs fueron prohibidos en EE.UU., este químico sigue apareciendo en la sangre de las mujeres embarazadas, como se informó en un estudio de 2011. En muchas áreas de Argentina se sigue utilizando PCBs.

3. Poliestireno. En 1941, Monsanto comenzó a enfocarse en plásticos y el poliestireno sintético, que todavía es ampliamente utilizado para envasar alimentos. El poliestireno fue clasificado quinto en la lista de 1980 de la EPA, donde se enumeran productos químicos cuya producción genera los residuos más peligrosos. Al estar en los envases de comida ingerimos poliestireno (efecto de migración), que causa depresión, cáncer y daños a los nervios. Los vasos y recipientes hechos de este material sintético son difíciles de reciclar. Deben ser derretidos utilizando un equipo adecuado que la mayoría de los centros de reciclaje no poseen. Dentro de 1000 años, la bandeja de carne que usted compró en Carrefour o Wall-Mart seguirá existiendo en alguna parte del planeta. Es fatal para la vida marina: Flota en la superficie del océano, se descompone en pequeñas esferas que los animales comen. Las tortugas de mar, por ejemplo, pierden su capacidad de sumergirse y mueren de hambre.

4. Bomba Atómica y armas nucleares. Poco después de ser adquirida por Thomas and Hochwalt Laboratories, la corporación Monsanto se convirtió en una división de su Central Research Department. Entre 1943 y 1945, este departamento coordinó esfuerzos de producción clave con Manhattan Project. Lea sobre el mayor accidente industrial de Norteamérica.

5. DDT. En 1944, Monsanto empezó a fabricar el insecticida DDT, con la excusa de combatir a los mosquitos "transmisores de malaria". En 1972, el DDT fue prohibido en EE.UU. - Sus efectos adversos para la salud humana incluyen infertilidad, fallos en el desarrollo, destrucción del sistema inmunológico, muerte. El DDT impide al andrógeno unirse con su receptor, bloqueando, por lo tanto, al andrógeno para conducir un normal desarrollo sexual, dando lugar a anormalidades. Durante un experimento llevado a cabo en el Mar Caspio (Mediterráneo), el DDT a una concentración de 1 ppb redujo la población de peces hasta un 50%. El transporte atmosférico de largo de esta sustancia afecta actualmente a todos los seres vivos del planeta. Fue detectado en el aire del Ártico, terreno, hielo y nieve y virtualmente en todos los niveles de la cadena alimentaria mundial. Los sedimentos del fondo en lagos y los lechos de los ríos actúan como reservas para el DDT y sus metabolitos. Todos los bebés humanos nacen con DDT en la sangre.

6. Dioxinas. En 1945, Monsanto comenzó a promover el uso de pesticidas químicos en la agricultura con la fabricación del herbicida 2,4,5-T (uno de los precursores de agente naranja), que contiene dioxina. Las dioxinas son un grupo de compuestos químicamente relacionados que se conocen como los "Doce del patíbulo" - Son contaminantes ambientales persistentes que se acumulan en la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales. Durante décadas, desde que fue desarrollado por primera vez, Monsanto fue acusada de encubrimiento o no informar sobre la contaminación por dioxinas en una amplia gama de sus productos.

7. Agent Orange. Durante la década de 1960, Monsanto fue el principal fabricante de Agente Naranja, un herbicida / defoliante utilizado como arma química en la guerra de Vietnam. La fórmula de Monsanto tenía niveles de dioxinas mucho mayores que el Agente Naranja producido por Dow Chemicals, el otro fabricante (por lo que Monsanto fue el acusado clave en la demanda presentada por veteranos de la guerra en los Estados Unidos). Como resultado del uso de Agente Naranja, Vietnam estima que más de 400.000 personas fueron asesinadas o mutiladas, 500.000 niños nacieron con defectos de nacimiento, y un máximo de 1 millón de personas quedaron discapacitadas o sufrieron problemas de salud, por no hablar de los efectos a largo plazo que lesionaron a más de 3 millones de soldados americanos y sus descendientes. Memos internos de Monsanto muestran que la corporación conocía perfectamente los problemas de contaminación por dioxinas del Agente Naranja cuando vendió el producto al gobierno de EE.UU. (para su uso en Vietnam). Sin embargo, la "Justicia" norteamericana permitió a Monsanto y Dow apelar y recibir protección financiera por parte del gobierno, ignorando a los veteranos que buscan una compensación por haber sido expuestos al Agente Naranja. 

Recién en el año 2012, 50 años más tarde del rociamiento con Agente Naranja, comenzaron algunos esfuerzos por limpiarlo. Mientras tanto, el legado de Monsanto para las generaciones futuras se traduce nacimientos de niños deformes, que continuarán durante las próximas décadas. ¿Piensa que no puede suceder aquí? Varios cultivos argentinos son modificados genéticamente para resistir un herbicida hecho con el principal componente del Agente Naranja (2,4-D), con el fin de luchar contra las "súper malas hierbas" desarrolladas por el RoundUp. Estos químicos persisten en los alimentos hasta llegar a las góndolas del supermercado y más tarde a su estomago.

8. Abono a base de petróleo. En 1955, Monsanto empezó con la fabricación de "fertilizantes" a base de petróleo, luego de comprar una refinería petrolera. Los "fertilizantes" a base de petróleo matan microorganismos benéficos del suelo esterilizando la tierra y creando dependencia, es como una adicción a los sustitutos artificiales. Dado el creciente precio del petroleo no parece una opción demasiado económica ni prospera...

9. RoundUp. Durante la década de 1970 Monsanto fundó su división Agricultural Chemicals, para producir herbicidas, y uno en particular: RoundUp (glifosato). La propaganda de Monsanto es que puede erradicar "las malezas" un día para el otro. Por supuesto los agricultores lo adoptaron de inmediato. La utilización de este químico aumentó cuando Monsanto introdujo las semillas "RoundUp Ready" (resistentes al glifosato), lo que permite a los agricultores a saturar el campo con herbicidas sin matar estos cultivos (transgénicos). Monsanto es una corporación muy poderosa, como lo demostró recientemente haciendo firmar a Obama un Acta de Protección para sus crímenes. Y aunque el glifosato inicialmente fue aprobado por organismos reguladores de todo el mundo, y es ampliamente utilizado en Argentina y Estados Unidos, más tarde fue prácticamente erradicado de Europa. El RoundUp fue hallado en muestras de aguas subterránea, así como en el suelo, y el mar, e incluso en las corrientes de aire y las lluvias. Pero por sobre todo en alimentos. 

Es el causante de la desaparición de abejas, y produce malformaciones, infertilidad, cáncer y destrucción del sistema inmunológico. Los estudios independientes demostraron efectos sobre la salud consistentemente negativos que van desde tumores y función orgánica alterada, hasta muerte por intoxicación.

El RoundUp es Agente Naranja con distinto nombre. Para más información visite: Ecos De Romang, el sitio mas actualizado sobre los desastres ocasionados por Monsanto en Argentina. Lea: Histórico juicio por contaminación con herbicidas que provocó 300 muertos.

10. El aspartame (NutraSweet / Equal). Fue descubierto accidentalmente durante una investigación sobre hormonas gastrointestinales. Se trata de un producto químico dulce que en primera instancia, mató a un mono bebé y dejó a otros 5 dañados gravemente (sobre un total de 7 monos), en un ensayo clínico realizado para que la FDA apruebe el Aspartame. ¡Y la FDA lo hizo! (1974). En 1985, Monsanto adquirió la empresa que fabricaba aspartame (GD Searle) y comenzó a comercializar el producto rebautizándolo NutraSweet. Veinte años más tarde, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. publicó un informe que enumera 94 problemas de salud causados ​​por el aspartamo. (Vea un vídeo rápido aquí.). Otras notas relacionadas que puede leer sobre este químico letal de Monsanto:

Aspartamo o aspartame, el veneno dentro de Nutrasweet, Equal y otros edulcorantes. Searle (Monsanto). Coca Cola "Light" y otras...

La verdad incomoda sobre el jugo de naranja "recién exprimido", y otras bebidas 

La sucia verdad detrás de Coca Cola: Es peor que el tabaco 

11. Hormona de Crecimiento Bovino (rBGH). Esta hormona modificada genéticamente fue desarrollada por Monsanto para ser inyectada en las vacas lecheras y aumentar la producción de leche cuando no hay escasez de leche. Las vacas sometidas a rBGH sufren un dolor insoportable debido a la inflamación de las ubres, y mastitis. El pus de la infección resultante entra en el suministro de leche que requiere el uso de antibióticos adicionales. La leche rBGH produce cáncer de mama, cáncer de colon, y cáncer de próstata en seres humanos. 

Lea: La leche argentina produce cáncer de colon, mamas y próstata. 

12. Cultivos Genéticamente Modificados OGM / GMO / GM. A principios de la década de 1990, Monsanto comenzó el "empalme" de genes de maíz, algodón, soja y canola. Utilizó ADN de fuentes extrañas para lograr dos características principalmente: Un pesticida generado internamente, y resistencia al herbicida RoundUp de Monsanto. En otras palabras, las plantas envenenan y matan a los insectos y mamíferos que las devoran, y, resisten el agroquimico (pariente del Agente Naranja) RoundUp que persiste en ellas incluso tras su procesamiento hasta llegar al consumidor. 

Por supuesto la transgenesis se ha extendido. Papas, frutillas, manzanas, tomates, lechuga, tabaco, peras, sandías. TODO tiene su versión OGM. 

Pese a las décadas de propaganda diciendo que los cultivos genéticamente modificados podrían alimentar al mundo, que tendrían más nutrientes, resistencia a la sequía, o mayor rendimiento, ninguna de esas promesas se cumplió. Los cultivos GM no alimentan al mundo, causan cáncer. No tienen más nutrientes, de hecho no alcanzan ni un 10 % de los nutrientes de los cultivos orgánicos. No resisten a la sequía. No brindan mayor rendimiento sino menor rendimiento, mientras encarecen la producción. La mayoría de las ganancias de Monsanto provienen de las semillas diseñadas para tolerar el RoundUp, este diseño transforma a los "alimentos" en armas mortales para la humanidad. Los ingresos de Monsanto aumentan constantemente ya que los agricultores se ven obligados a usar más y más químicos debido a la proliferación de super malezas que evolucionan desarrollando resistencia al RoundUp. 

Monsanto y los medios de comunicación masivos ocultan que el Amaranto orgánico era el verdadero alimento proyectado para la humanidad del futuro. Cura el cáncer, lo previene, es el cereal más nutritivo del planeta y fue la primera planta en germinar en el espacio. Tal es así que los astronautas de la NASA utilizan amaranto para mantenerse saludables y no soja. 

Al igual que durante los primeros días de los PCB, el DDT, o el Agente Naranja, Monsanto ha engañado y sobornado con éxito a los organismos públicos y reguladores generales implantando la creencia de que el RoundUp y los cultivos modificados genéticamente son beneficiosos y "seguros". 

Sin embargo Monsanto tuvo que ordenar a Obama que firmara una Ley en salvaguarda de la corporación para defenderse de las denuncias y demandas producto de 100 años de nuevos estudios que demuestran los efectos negativos e impactos ambientales de los OGM. Monsanto ataca dichos estudios científicos mediante medios de comunicación masivos controlados, denigrando e ignorando a las organizaciones independientes, y científicos honestos. Pero además, Monsanto cuenta con asociaciones industriales, blogs, científicos sobornados, "ciencia independiente" falsa y todo tipo de herramientas que a su vez, los mismos medios de comunicación corruptos patrocinan, sumado a cientos de miles de artículos de relaciones públicas "privadas" realizados por empresas que con frecuencia fueron fundadas, son financiadas y mantenidas por Monsanto. 

 Desafortunadamente, muy pocos de nosotros tomamos el tiempo para localizar a los miembros fundadores, y las relaciones de estas fuentes no válidas con Monsanto. (Leer más en esta página.) 

La FDA respalda enfáticamente a Monsanto, ya que comparte funcionarios con Monsanto mediante el fenómeno "Puertas Giratorias". En el siguiente gráfico elaborado por Millones contra Monsanto puede ver algunos ex vicepresidentes de Monsanto y abogados de la firma que más tarde ocuparon cargos en la FDA. Y no se olvide de Clarence Thomas, el ex abogado de Monsanto, que siendo juez de la Corte Suprema de Justicia, falló a favor de Monsanto en cada caso presentado. 

El viento y las abejas transportan mutaciones genéticas de Monsanto a la naturaleza salvaje, comprometiendo el ecosistema global. Muy pronto todas las plantas serán transgénicas. 

13. Un producto extra para este informe: Las semillas Terminator. A finales de 1990, Monsanto desarrolló tecnología para producir granos estériles incapaces de germinar. Estas "semillas Terminator" obligarían a los agricultores a comprar nuevas semillas de Monsanto cada año, en lugar de guardar y reutilizar las semillas de sus cosechas como lo hicieron durante siglos. Afortunadamente, esta tecnología fracasa en al mercado. Por lo cual Monsanto decidió exigir a los agricultores la firma de un contrato de acuerdo para que no re-utilicen ni vendan las semillas, lo que les obliga a comprar nuevas semillas y se antepone a la necesidad de un "gen terminator". El fracaso parcial de las semillas terminator es una suerte para nosotros ... ya que también eran susceptibles a polinización cruzada y podrían haber contaminado cultivos y bosques en todo el mundo. Lo cual no significa que este objetivo siga en los planes de Monsanto. 

¿Cómo se traduce el legado de Monsanto para la humanidad? 

Entre el 85% y el 90% de los alimentos ​​que usted consume cada día tiene OGMs y tóxicos químicos de Monsanto, y residuos de RoundUp. (Las cifras en esa fuente están desactualizadas) 

¿Como logra Monsanto su impunidad? Según la Asociación de Consumidores Orgánicos en un documento del año 2011, "Hay una correlación directa entre el suministro de alimentos genéticamente modificados y los $ 2,000,000,000,000 de dólares que el gobierno de EE.UU. gasta anualmente en atención médica, es decir, una epidemia de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta y un vinculo comercial con los laboratorios de fármacos y vacunas. 

En lugar de frutos sanos, verduras, granos y animales alimentados con hierba natural, las granjas industriales de Estados Unidos y Argentina producen un exceso de comida chatarra de ingeniería genética para ocasionar enfermedades cardíacas derrame cerebral, diabetes y cáncer, con el respaldo de subsidios agrícolas, mientras que los agricultores orgánicos no reciben dichas subvenciones. 

La historia de Monsanto refleja un cuadro persistente de sustancias químicas tóxicas, demandas, y ciencia manipulada. ¿Es este el tipo de entidad que queremos para controlar el suministro de alimentos de nuestro mundo? 

Monsanto no está sola. Otras empresas del "Big Six" incluyen a: Pioneer Hi-Bred International (filial de DuPont), Syngenta AG, Dow Agrosciences (filial de Dow Chemical), BASF (que es una compañía química que expande rápidamente su división de biotecnología) y Bayer CropScience (filial de Bayer). Vea una lista completa de las empresas de la ingeniería genética en este sitio web.



lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Cómo será lo que sigue?


El Espectador
William Ospina
7 de septiembre de 2013

COLOMBIA SE HA VUELTO IMPREVIsible. Ahora todos vivimos el asombro de lo que ocurre y la incertidumbre de lo que viene. 

La dirigencia colombiana, que creía conocer el país y tener la fórmula para seguirlo dominando, parece desconcertada, da palos de ciego en sus respuestas y en sus decisiones.

El más desconcertado parece ser el presidente. Pero es que para él es más difícil que para los demás: no porque le estén estallando en las manos todos los problemas, sino porque él tiene un libreto que debe obedecer, y Colombia parece cada vez más insatisfecha con ese libreto.

Se diría que es injusto que un gobierno padezca la herencia de todas las crisis acumuladas. Pero este presidente ha sido parte de todos los gobiernos anteriores: ¿cómo no va a ser justo que le toquen las consecuencias?

El libreto es la política neoliberal. Un modelo diseñado por los grandes poderes mundiales para serle recetado al planeta entero. Y es de una simpleza que causaría risa si no fuera la causa del sufrimiento y la desgracia de millones de personas.

Consiste en que en este mundo sólo tienen derecho a existir un modelo de economía y un modelo de orden social, el que han alcanzado las naciones de gran poderío industrial, militar y tecnológico. Todos los países deben ingresar en ese esquema al que hace tiempo ya se llama el desarrollo, el progreso, la sociedad de consumo.

Abarca todo: la gastronomía, la salud, el entretenimiento, la cultura. Y está diseñado sólo para el auge del capital financiero y la satisfacción  de unas élites mundiales. Estos países periféricos sólo pueden ser consumidores de la  industria multinacional, productores de materias primas para su poderío comercial y tecnológico.

Y así se abren camino esos contratos leoninos que se llaman tratados de libre comercio, mediante los cuales pequeñas economías mal planificadas, sistemáticamente debilitadas por gobiernos venales o faltos de carácter, tienen que abandonar toda agricultura, toda industria local, todo rasgo cultural y toda relación original con sus territorios. Entrar en el carnaval del consumo de remanentes del gran sistema mundial, y sólo producir lo que ese sistema necesita, lo que esos mercados estén dispuestos a comprarles.

La publicidad y la manipulación mediática descalifican las tradiciones locales, y pregonan la moda, los hábitos, las adicciones y los espectáculos del poder planetario. Una red tentacular de juguetes fascinantes, de espectáculos deslumbrantes, de entusiasmos evanescentes reemplaza en todo el mundo valores y costumbres. La modernidad consiste ya en una avalancha de sutiles órdenes de la publicidad y del comercio. Todos los países deben ser tributarios de unas sociedades centrales; dóciles imitadores de sus modelos.
Colombia ha vivido el progresivo desmonte de su agricultura y de su industria. Los tratados no toleran siquiera pequeñas salvedades culturales: el todopoderoso socio dice al final: “Lo toma o lo deja”, y los vendidos gobiernos deben firmar los tratados que redactó el más fuerte.

Allí se decide si los campesinos pueden o no utilizar las semillas que nos legó una tradición milenaria; si tenemos derecho a producir nuestros alimentos o si tenemos que resignarnos a un menú diseñado por las tiranías de la geopolítica. No importa si estamos acostumbrados a producir arroz o flores, cumbias o mitologías: el mercado mundial decidirá qué vive y qué muere en las sociedades.

La economía se limita a los precios, no a los equilibrios sociales, no a la satisfacción de las comunidades, al trabajo, al conocimiento, o a los valores sagrados de la memoria y del territorio. Todo lo que no sea ciego lucro será llamado atraso y superstición.

Y no importa que ese modelo sea precisamente el que está destruyendo al planeta. Arrasa los bosques, degrada los ríos, envenena los mares. Argumenta que viene a salvar a la humanidad del atraso, la pobreza y la desdicha. Pero produce hastío para sus propios ciudadanos, violencia e infelicidad para los ajenos, degradación del mundo, y basura, mucha basura.

Antes nos preguntábamos si un modelo era viable para la humanidad; ahora nos preguntamos si la humanidad es viable para el modelo. Y parece que no, que no es viable. Aquí, por ejemplo, los campesinos no caben en la economía.

Colombia despierta presa de un extraño malestar. La sospecha de un orden en el que todos terminemos siendo indeseables. Si protestamos, seremos declarados rebeldes; si nos irritamos, nos llamarán enseguida el cartel de los vándalos. Si queremos tener un país, seremos la encarnación del atraso y de lo premoderno. Si queremos una cultura propia, seremos declarados extraterrestres.

Como antes Gaviria y Pastrana y Uribe, Santos es el encargado de velar por que la orden se cumpla. Y está desencajado porque el país le está diciendo que no. Al comienzo eran los campesinos de una región: los declaró infiltrados. Después los de varias regiones: los declaró inexistentes. Bloquearon las vías: los declaró rebeldes y envió la represión. Entonces la ciudad se solidarizó con el campo: monumentales manifestaciones de estudiantes y ciudadanos sorprendieron a Colombia.

El país no obedece al libreto: opina, reacciona, los jóvenes reclaman la memoria que les han negado, la gente comprende que los gobiernos están desmantelando el país que tuvimos y no han sido capaces de construir algo a cambio.

La realidad se ha vuelto enigmática: no puede ser leída, tiene que ser descifrada. Y no sabemos si el Gobierno está descifrando lo que pasa. Y no sabemos cómo será lo que sigue.

martes, 20 de agosto de 2013

Colombia, campeón mundial en precio de fertilizantes


El Espectador
Aurelio Suárez Montoya
19 de agosto de 2013

Cuando Salvador Camacho Roldán fundó la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), afirmó que “pudiera llegar a dudarse que la agricultura actual sea superior a la de los muiscas”. 

El agro colombiano depende de proveedores internacionales de insumos como Rusia, Venezuela, Holanda, Estados Unidos, Canadá y Alemania. / Archivo
El agro colombiano depende de proveedores internacionales de insumos como Rusia, Venezuela, Holanda, Estados Unidos, Canadá y Alemania. / Archivo

Se carecía aquí de culturas agrícolas, mientras en Europa y Estados Unidos ya se utilizaban equipos para el manejo de subsuelos, abonos orgánicos, rotación de cosechas, drenajes, riego y selección de razas.

Desde 1950, con la Revolución Verde, Colombia se tornó en gran demandante de insumos químicos a partir de los fertilizantes, teniendo en cuenta que el 80% de nuestros suelos son ácidos. En 1984, 30 años después, el consumo de fertilizantes pasó de 20.000 toneladas al año a 754.000, 37 veces más, y de ahí a 2010 se ha duplicado hasta llegar a un millón y medio. Para 1974 Colombia ya era el primer consumidor de agroquímicos de América Latina.

Con los años no ha cambiado. Un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, de 2012, afirma que Colombia aplica 521 kilos por hectárea, mientras que en América Latina el promedio de aplicaciones de fertilizantes es de 148; en Asia, 85; en el norte de África, 157, y en el África subsahariana, 10.

El Banco Mundial ubica a Colombia, luego de China y Malasia y de algunos países con superficies desérticas o insulares, como uno de los primeros en la aplicación de fertilizantes, con 499 kilos por hectárea de tierra cultivable en promedio entre 2008 y 2012.

Este récord va con otro: el de los altos precios. Los precios mayoristas de insumos como urea, fosfato diamónico (DAP) y el cloruro de potasio (KCl) oscilan, aproximadamente, entre 25% y 35% por encima del precio internacional, y los minoristas, en el mejor de los casos, se ubican en un 15% más del mayorista, cerca de 45% sobre el precio internacional.

Hay incluso sitios donde el recargo es del 50% o más con respecto al precio al por mayor, acercándose a 80% sobre el precio internacional. Estos datos revelan que tanto el eslabón importador-comercializador como el comercializador-consumidor escapan a una estricta vigilancia.

¿Es posible tener competitividad así? En cultivos transitorios, como arroz, algodón, sorgo, papa y maíz blanco, los fertilizantes participan con un porcentaje que abarca entre el 20% y el 30% de los costos de producción, acorde con el tipo de tecnología, y en los permanentes, como café, cacao, palma y caña panelera, van desde el 15% hasta el 30% (Documento Conpes 3577).

Comparado con los principales competidores, como la papa en Perú, entre un 4% y 7% más; entre el 5% y 10% por encima del café en Brasil, y el 10% o un porcentaje mayor respecto al arroz de Estados Unidos.

Cuando se mira la proporción, de 2006 a junio de 2013, entre el Índice de Precios al Productor y el Índice del Consumidor, puede verse un traslado de valor del primero al segundo o a eslabones de la cadena de distribución. Es decir, los agricultores, cuando venden sus productos, no recuperan totalmente los gastos de su canasta de insumos, incluidos combustibles y mano de obra.

Hay concentración de mercado. En 2010, cuatro empresas, varias de ellas encadenadas en torno a Monómeros Colombo-Venezolanos, produjeron y vendieron al por mayor más del 80% de cerca de 1’600.000 toneladas de fertilizantes, y tres fueron responsables del 90% de un total de 822.000 toneladas importadas, principalmente fuentes de nitrógeno, potasio y fósforo para elaborar mezclas físicas o complejos químicos con otros elementos.

Somos dependientes de proveedores internacionales como Rusia, Venezuela, Holanda, Noruega, Estados Unidos, Canadá y Alemania.

Los fertilizantes en el mundo se han encarecido. Su comportamiento como commodities, la concentración geográfica de sus orígenes como oligopolios, su ligazón con el precio de los alimentos y el reflejo del aumento de la cotización del petróleo y el gas han llevado el índice mundial de precios de 100 en 2005 a 217,53 en julio de 2013, y todo indica que no volverá a valores de antes de 2008.

Colombia, como importador neto, está en el peor de los mundos. Además de los impactos mencionados del mercado global y de la estructura oligopólica, hay, por exceso en la aplicación, uso ineficiente e insostenible de los fertilizantes, a tal extremo que “el 70% de las aplicaciones de nitrógeno y el 75% del fósforo se pierdan al fijarse en el suelo” (Conpes 3577).

Si se agregan los elevados costos de distribución interna, se devela, al final, el fracaso de la política de precios de “libertad vigilada”, fijada por el Gobierno mediante la resolución 387 de diciembre de 2011.

En la encrucijada en que está, la agricultura colombiana corre el riesgo de ser inviable y el costo de los insumos es factor agravante. De no corregirse a fondo la política pública correspondiente, con intervención efectiva en el mercado e incentivos adecuados, seremos “campeones mundiales” en precios y costos, tal como pasa con los medicamentos.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Nueve razones para defender las Zonas de Reserva Campesina


Kienyke
David Baracaldo Orjuela
12 de agosto de 2013

El debate sobre la creación de Zonas de Reserva Campesina en Colombia es sin duda una de las discusiones más calientes y controvertidas en la actualidad nacional. De alguna forma, las exigencias de las Farc de incluir esta figura en la reforma rural integral que se cocina en el proceso de paz en Cuba, y al ser éstas una de las banderas de las protestas en el Catatumbo que ya cumplen casi dos meses bajo acusaciones de estar alentadas por la subversión, han creado alrededor del tema un clima de desconfianza sobre el propósito real que cumplen dichos territorios consagrados en la ley.

Precisamente el desconocimiento sobre el espíritu original que persiguen las Zonas de Reserva Campesina, e incluso el no considerar que ya existen en Colombia seis de estas áreas geográficas que en su mayoría han tenido experiencias positivas, provoca rechazo inmediato al ser promovidas por las Farc, que cabe decir no son los naturales artífices del concepto.

KienyKe habló con quienes dieron origen a las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), las reglamentaron y acompañaron en su consolidación. José Antonio Ocampo era el ministro de Agricultura en 1994, durante el gobierno de César Gaviria, y fue el autor de la Ley de Reforma Agraria que se convirtió en la Ley 160 de 1994, que crea la figura de las ZRC. El gobierno de Ernesto Samper se encargó de reglamentarla, y el asesor del IICA Darío Fajardo ha acompañado en su implementación y en la consecución de recursos internacionales para que se crearan varias de las reservas que hoy existen. Los tres defendieron su idea a capa y espada. “Es como si fueran mis hijas”, dijo Samper. “Creo que mejor esas sí son hijas mías, porque yo las cree”, respondió Ocampo.

¿Qué pretendían con la creación de una zona de reserva campesina?
El exministro José Antonio Ocampo se atribuyó la autoría de las Zonas de Reserva Campesina. Recordó que las planteó al Congreso que la aprobó finalizando la primera legislatura del 94, a meses de finalizar el gobierno de César Gaviria, y de paso, su función como jefe de la cartera agrícola. Recordó que sólo perseguía un propósito con ese elemento dentro de la reforma agraria: “Proteger al pequeño campesino”. Agrega que las ZRC buscan evitar la concentración de la tierra en pocas manos (latifundios) en territorios baldíos o del Estado. “Queríamos cortar de tajo un proceso que se había dado históricamente, de que la pequeña propiedad resultaba concentrándose y desapareciendo”.

En términos claros, ¿qué es una Zona de Reserva Campesina?
Una definición sencilla la expresó Darío Fajardo, también docente e investigador de la Universidad Nacional. “Es un grupo de veredas, territorios rurales autorizados por el Estado, donde viven familias que se organizan a través de una figura llamada Junta de Acción Comunal. Hay vínculos entre esas juntas, con las autoridades municipales y el Estado. En esas reservas varias instituciones aportan a proyectos de desarrollo: actividades agropecuarias, mejoramiento de infraestructura, financiamiento empresarial. Ellos en su interior se comprometen a cuidar la flora, la fauna y todos los recursos, y a respetar la ley”.

Catatumbo, Kienyke


En el pasado, ¿hubo algún intento por crear estos territorios con reformas agrarias?
El profesor Fajardo recuerda que a comienzos del siglo XX el Gobierno produjo el decreto 1110 de 1928 que establece la figura de las Colonias Agrícolas. “Abrió la posibilidad de crear asentamientos campesinos. Fue un hecho histórico para los campesinos, pues les titulaban tierras y tenían territorialidad propia como la de los indígenas. Pero esa política no avanzó mucho más”. La deuda histórica con los labriegos sin tierra se acentuó en la década de los 30 y fueron varios decenios en los que el campo se siguió concentrando, incluso de manera vertiginosa durante la época de la violencia. En resumidas cuentas, fue hasta 1990 cuando se retomaron las ideas para generar unidades agrícolas para familias campesinas, y entre los iniciales creadores da crédito a Alfredo Molano. Pero fue cuatro años más tarde cuando el entonces ministro de Agricultura, José Antonio Ocampo, planteó la creación de las ZRC en una reforma agraria, que fue reglamentada después por el presidente Ernesto Samper Pizano.

¿Han funcionado las seis Zonas de Reserva Campesina que existen en Colombia?
Entre 1997 y diciembre de 2002 fueron determinadas seis áreas en el país como Zonas de Reserva Campesina. Hay una en Calamar (Guaviare) de 469 mil hectáreas; en El Pato (Caquetá) de 145 mil hectáreas; fue constituida una en Cabrera (Cundinamarca); también existe una ZRC en el Sur de Bolívar, municipios de Arenal y Morales, con 29 mil hectáreas; además una en el Valle del Río Cimitarra, que comprende territorios de Yondó y Remedios (Antioquia); y una última en el Alto Cuembí del municipio de Puerto Asís (Putumayo) con 22 mil hectáreas.

Darío Fajardo destaca como “caso exitoso a pesar de las dificultades” la experiencia en el Valle del río Cimitarra. “Convergen veredas de varios departamentos y las familias que los ocupan son muy organizadas. Tienen una zona de protección ambiental. Cuidan mucho las fuentes hídricas, los bosques, la fauna, la flora. Tienen proyectos productivos: una bufalera famosa, producción alimenticia y otras experiencias agropecuarias. La complicación tiene que ver con la expansión desde el norte de grandes haciendas ganaderas y el crecimiento de zonas mineras”.

También destaca la experiencia de la ZRC en El Pato que, asegura, inició como una iniciativa ambiental. Los inconvenientes que han tenido otras regiones, como la de Calamar, tienen que ver con el asedio de empresarios que compran terrenos para cultivos de palma. La de Cabrera  no alcanzó a tener suficiente desarrollo, pues las familias ya tenían otras visiones productivas y han preferido actuar de la mano con el municipio de Cabrera.

Para el expresidente Samper, las ZRC que se han constituido en principio sí han dado resultados, y culpa a la “falta de diligencia del Estado” los inconvenientes que algunas han sorteado. “Hay un millón de hectáreas en este momento en las que se ha constituido las ZRC, y allí viven 500 mil campesinos, de tal manera que es una población objetivo muy importante”.

Zonas de reserva campesina, Colombia, Kienyke


¿Es correcto que llamen a las ZRC ‘caguancitos’ o ‘republiquetas independientes’?
El exministro José Antonio Ocampo, autor de la reforma que le dio vida a las ZRC, rechaza dicho tipo de acusaciones e indica que los supuestos propósitos de crear territorios con alguna independencia administrativa o política son falsos. “Nunca fue el espíritu de la Ley. Queríamos proteger la pequeña propiedad, más no darle autonomía administrativa. Lo que pasa es que han surgido satanizaciones a otro tipo de propuestas que se han investigado pero que no tienen que ver con las ZRC como tal”.
Más vehemente se expresó el exmandatario Samper. “Es una apreciación absurda. Las ZRC se constituyen para sacar a la población campesina del conflicto. En ninguna parte, ni en las leyes ni reglamentaciones, existe la disposición de que no pueda haber presencia de fuerza pública en las zonas. En cambio las zonas de reserva son antídoto contra los caguanes, no son caguanes”.

¿Por qué es tan incómodo para el gobierno hablar de ZRC? ¿A qué se debe esta estigmatización?
KienyKe hizo solicitudes para entrevista sobre este tema con algún funcionario en el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), entidad encargada de definir los territorios que serán otorgados a las ZRC. La institución respondió que una declaración al respecto “no la quiere manejar en estos momentos públicamente el Incoder y que cualquier intención en ese sentido es mejor enfocarla con el Ministerio de Agricultura”. El hermetismo al respecto tiene que ver con la sensibilidad del tema respecto a la actual crisis en el Catatumbo, y que dicha figura es usada por las Farc como tema de discusión en una eventual reforma rural integral resultante de los diálogos de paz en Cuba. Para el expresidente Samper ha surgido todo un ‘tabú’ y ‘satanización’ sobre las zonas de reserva que no da lugar al espíritu original de la iniciativa. “ El hecho de que se hable en La Habana de ZRC no debe ser un obstáculo para que se sigan considerando y aprobando las zonas que están plenamente justificadas. A lo mejor no aprobar todas las que propone las Farc, pero sí hay unas áreas del país que han sido particularmente afectadas por la violencia que necesitan una atención inmediata, y una de ellas es sin duda la zona del Catatumbo en Tibú”, dijo.

 ¿Justifican la creación de una ZRC en la región del Catatumbo, donde los campesinos lo están exigiendo desde hace dos meses?
El exministro Ocampo, actual docente en la Universidad de Columbia (EUA), considera que el resultado favorable de las regiones actualmente determinadas como ZRC da pie a que se puedan seguir autorizando más de estos territorios, incluyendo en el Catatumbo. “Si la figura de la Reserva Campesina se refiere al concepto de la Ley 160, que busca proteger al pequeño campesino, bien puede ser figura en el Catatumbo, en tanto no tenga ninguna interpretación diferente. Me gustaría que todos los partidos colombianos estuvieran detrás de esta idea, porque es muy buena idea. Me parece bien que las Farc lo hayan acogido, pero que sea la idea que planteamos originalmente, una región donde se proteja la pequeña propiedad”, sostuvo.

Pero el profesor Fajardo identifica “palos en la rueda” para que pueda declararse en esta región de Norte de Santander una ZRC, e incluso otras nuevas en más lugares del país. “Hay sectores que tienen fuerza política y que no simpatizan con la reserva porque en el modelo económico que tiene el país serían un freno a un proceso de desplazamiento campesino, con el que ciertos grupos consiguen tierras gratuitas. Y con este proceso de tierra hay cerca de 5 millones de personas desplazadas, y se convierten en mano de obra barata. Una ZRC sería un freno a sus intereses”.

Ernesto Samper, Kienyke
Expresidente Ernesto Samper

¿Una ZRC podría hacer perder el control del Estado en su interior?
-No- dice Samper- La Constitución de Colombia solamente permite que haya autonomía territorial en dos casos como las reservas indígenas. Las ZRC fueron implementadas precisamente para que la fuerza pública pueda organizar la protección de colectivos como campesinos en áreas donde la presencia de latifundios en el pasado les permitió a los armados ilegales del conflicto, como los paramilitares o la guerrilla, polarizar e intimidar a los campesinos. Las zonas son el mejor antídoto para que la gente tenga sus tierras con la presencia de la fuerza pública.

¿Tendrá Colombia que abrirse al debate sobre la consolidación de más ZRC, ahora que las proponen las Farc como parte del proceso de paz?
Responde de manera afirmativa el expresidente Ernesto Samper. “Entiendo que en los preacuerdos que ya se han hecho sobre el tema agrario, uno de los principios fundamentales del nuevo modelo es el que se cuece por la creación de nuevas figuras entre las cuales están el caso de las ZRC. Estamos entre un modelo agrario que piensen en un campo sin campesinos, que era lo del Agro Ingreso Seguro, hasta un campo totalmente para los campesinos que eran los mismos procesos de la reforma agraria. Aquí hay una forma consistente de hacer cazar los dos intereses, siempre y cuando teniendo en cuenta que lo que se trata es de favorecer los intereses de los campesinos afectados por la violencia”.

Twitter: @david_baracaldo