El ascético Corona se levanta "a las tres de la madrugada" para escribir. A las 9 va "a la montaña a caminar o escalar y a cortar leña", lo que le hace sentirse "vivo". "Por la tarde voy a la taberna y escucho a los leñadores contar historias. Después vuelvo a casa y me pongo a escribir o a esculpir. Se podría decir que vivo entre piedra, madera y papel". Corona abomina de una civilización en la que "no se hacen esfuerzos. Las puertas y los grifos se abren solos; con una tarjeta enciendes la luz en los hoteles...". A él, en cambio, le gusta sentirse fatigado: "Tallar madera es como una medicina". Y aunque comparte su vida con su mujer y cuatro hijos, le gusta "con locura" estar solo. "En realidad estás tú y la soledad, somos dos". Pronto serán tres: "Me construiré una casita de madera en el bosque".
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viernes, 23 de diciembre de 2011
piedra, papel y madera
Etiquetas:
El País,
literatura,
Mauro Corona
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