El País
12 de enero de 2016
Julio César Casma
Lima
1.600 millones de personas viven en regiones donde la escasez de agua es absoluta; se estima que esta cifra aumentará a 1.800 millones en 2025
El agua es un elemento esencial para el desarrollo económico y social. Es necesaria para la vida, para los cultivos e incluso para generar energía. A muchos de nosotros nos resultaría muy difícil imaginar un mundo sin este elemento. Sin embargo, hoy en día, 1.600 millones de personas en el mundo viven en regiones donde la escasez de agua es absoluta, y se estima que esta cifra aumentará a 1.800 millones en 2025.
¿Cómo podemos garantizar el recurso hídrico para un
mundo en constante crecimiento y con una demanda de agua cada vez más
grande?
Aumentar la eficiencia en el uso del agua y su reutilización es clave para garantizar la disponibilidad y sostenibilidad de los servicios de agua y saneamiento en todo el planeta. Para este objetivo, Latinoamérica juega un papel clave. La región cuenta con la mayor cantidad de
agua dulce en el mundo y Brasil, Colombia y Perú figuran entre la lista
de los 10 países que cuentan con la mayor cantidad de los recursos
hídricos renovables.
Como parte de los esfuerzos para concientizar sobre
la gravedad del problema, la Práctica Global del Agua del Banco Mundial
lanzó su calendario para el 2016 donde talentosos artistas
internacionales comparten sus ilustraciones llenas de creatividad, humor
y pasión. Estas imágenes impulsan la reflexión sobre el abastecimiento
de agua y su relación con la pobreza. Aquí dejamos las imágenes y le
invitamos a compartirlas para seguir involucrando a más personas en el
cuidado del #agua para el #futuro.
Los impactos climáticos afectarán en mayor medida a la agricultura, un sector clave en los países más pobres. Las pérdidas de rendimiento de los cultivos podrían llegar al 30% en 2080.
En el mundo, 42% de personas no cuentan con servicio de agua potable a través de la red pública.
Se estima que en el año 2050 la extracción de agua a
nivel mundial aumentará en 55% debido no sólo al crecimiento poblacional
sino también a una mayor demanda por parte de los sectores agrícola,
industrial y energía.
El cambio climático es una grave amenaza para todo el
mundo, especialmente para los más pobres. Si no se enfrenta este
problema con acciones decisivas de mitigación y adaptación, en los
próximos 15 años el número de personas en situación de pobreza podría
incrementarse en más de 100 millones.
Cada año, más de 32 mil millones de metros cúbicos
(m3) de agua tratada, el equivalente aproximado a 13 millones de
piscinas olímpicas, se pierden por fugas en los sistemas urbanos de
abastecimiento antes de llegar al consumidor, mientras que 16 mil
millones de m3 son consumidos sin ningún pago de por medio.
Si las emisiones de carbono siguen aumentando al
ritmo actual, el impacto sobre la disponibilidad de agua en las ciudades
podría dar lugar al desplazamiento en gran escala de sus habitantes,
repercutiendo negativamente en la seguridad humana y en los sistemas
económicos y comerciales.
A nivel mundial, el 54% de la población vive en zonas
urbanas; cifra que crecería al 66% en 2050. Satisfacer sus necesidades
básicas de agua y saneamiento requerirá contar con instituciones
sólidas, responsables e inclusivas, así como de inversiones adecuadas.
La disponibilidad de agua en las ciudades se está
reduciendo debido a los cambios en el uso de la tierra, los
requerimientos para el riego y la energía, la degradación medioambiental
y la falta de planificación urbana.
La
influencia del cambio climático en el desplazamiento de personas es
evidente, estimaciones indican que para el año 2050 habrá alrededor de
200 millones de migrantes debido a esta causa.
Los sistemas de recolección de datos que utilizan los satélites pueden contribuir a una mejor gestión del agua ya que aseguran una mayor calidad de información para la toma de decisiones.
En
países en vía de desarrollo, aproximadamente el 90% del contenido de
los desagües es vertido en ríos, lagos y zonas costeras, generando
serios problemas de salud en la población.
En
las zonas rurales de las regiones del altiplano y los valles de
Bolivia, existe fuerte apoyo para el reuso de aguas residuales en la
agricultura como medida de adaptación al cambio climático y eficiente
uso del agua.
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