domingo, 21 de julio de 2013

La conmovedora historia de vida de Nairo Quintana


Jorge Enrique Rojas
Revista Semana
19 de julio de 2013

De como un humilde muchacho boyacense está a punto de conquistar París con su bicicleta. 

La conmovedora historia de vida de Nairo Quintana. El ciclista Nairo Quintana y su mamá Eloísa Rojas, con los atuendos típicos de Boyacá.
El ciclista Nairo Quintana y su mamá Eloísa Rojas, con los atuendos típicos de Boyacá.
Foto: Archivo particular.
En todos los rincones de Colombia se dan las más conmovedoras y ejemplares historias de seres que con voluntad de hierro dejan atrás el acoso de las enfermedades, la pobreza y la ausencia del Estado para salir adelante. Es el caso de doña Eloísa Reyes,vendedora de caldo de papa, y Luis Quintana, modesto campesino, padres de Nairo Alexander Quintana Rojas

Cuando era niño le dio una extraña enfermedad que hizo creer a todos que moriría irremediablemente antes de cumplir tres años. Sobrevivió y no solo eso sino que empezó a estudiar, pero la escuela era tan lejana y el transporte tan deficiente que le consiguieron una bicicleta para que le rindiera. Él se enamoró tanto de la bicicleta y la domó a su gusto, al punto que se convirtió en un profesional y ahora, pedalazo tras pedalazo, está a punto de conquistar París en la vuelta más importante del planeta: el Tour de Francia.

El periodista Jorge Enrique Rojas escribió una conmovedora y completa carta al ciclista en el diario El País de Cali y en la revista Ciudad Vaga de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle que Semana.com reproduce a continuación:
Carta a Nairo

Tal vez nunca leas esto Nairo. Sé que no te gusta leer y que a veces llegas tan cansado de entrenar que te quedas fundido viendo las cartillas de sudoku y sopas de letras que tu entrenador te manda para que también ejercites la mente. Viajé para encontrarte y que me contaras esa vida de hazaña que has tenido, para que me explicaras de dónde sacaste esa obstinación, esa persistencia a prueba de golpes para sobreponerte a los obstáculos que en tu vida han existido desde que naciste; estuve en el hotel donde te alojaron, en la Casa de Nariño donde te recibió el presidente, pero fue imposible que me atendieras. 

Desde que llegaste a Colombia te han llevado de un lado a otro para exhibir tu triunfo en tour del capricho ajeno: noticieros, emisoras, cenas, homenajes. En este país exitista la escena se ha repetido muchas veces con otros deportistas que, inocentes, se han dejado llevar por la tromba del estrellato. Por eso te escribo Nairo, porque anhelo que no te pase a ti.

En los dos minutos que conversamos antes de que te montaran a un carro con destino quién sabe a dónde, me dijiste que tú, lo único que querías, era regresar a El Moral, esa loma de la vereda La Concepción, en Cómbita, donde hace 20 años naciste; regresar para dormir en tu misma cama, tomar leche recién ordeñada y ver de nuevo a esa novia que tienes a las escondidas. Tengo la impresión de que eres distinto a otros ídolos de barro que ante los logros, suelen sufrir de la memoria. Así que por eso también te escribo, campeón.

Me contaste que querías volver pronto, entre otras cosas, para enterarte de todo lo que ha pasado mientras estuviste lejos. Es que fueron 35 días, vea usted, dijiste con tu voz de monaguillo y ese acento lleno de sílabas estropeadas por aquella ESE arrastrada más de la cuenta por la que tanto se burlaban tus compañeros del colegio Alejandro Humboldt. Y sí, tienes razón, mientras corrías el Tour de l’Avenir, mientras ciclistas franceses y alemanes que dejabas regados en el camino te insultaban y escupían, algunas cosas sucedieron allá, en el pueblo donde alguna vez pensaron que tú, tan pequeñito y tan flaco, no podrías llegar a ser otra cosa que un buen campesino.

La Costeña y Chapulín, por ejemplo, esos perros de raza callejera y lanas manchadas por la mugre que cuidan tu casa desprovista de cerraduras y chapas en las puertas, tuvieron cría: es una manada de seis cachorros de orejas largas y colas enroscadas que ahora crecen entre las gallinas que cacarean bajo los árboles de uchuva, tomate, mora y durazno, erguidos a un costado del rancho en medio de bicicletas descuartizadas, neumáticos desinflados, manubrios oxidados, pedales que están por ahí regados como si en ese trozo del campo el ciclismo fuera abono bondadoso para todo.


Ha llovido por estos días. Así que no te extrañes si en el piso de madera de tu cuarto encuentras ollas, peroles, vasijas que tu hermano Dayer ha puesto para cuidar de la humedad esa pieza que comparte contigo. Los agujeros del techo de la casa que tu papá levantó con adobe y tejas de barro, lo sabes bien, no han podido ser reparados y el agua se sigue colando. Pero tú tienes el sueño sereno. Dayer jura que aun en medio de las tormentas duermes como un bebé y que a veces, tumbado de lado, roncas. Tal vez no estés consciente pero eres su ídolo y en silencio es él quien te cuida el sueño. Ese muchachito de 18 años se ha desvelado cuando has tenido malas carreras y, dormido, discutes, dices cosas, como si en la dimensión difusa de los sueños intentaras alcanzar lo que en la realidad aún no logras.

***
Pero de los aguaceros caídos en tu ausencia hay algo bueno. Gracias a esa lluvia, las tinajas plásticas de almacenamiento han estado llenas. Así que Luis Guillermo, tu papá, con su cadera atrofiada por el accidente de tránsito que sufrió de joven y esas catorce operaciones encima que no pudieron remediarle la cojera, no ha tenido que pasar mayores trabajos para conseguir el agua que necesita para trabajar en la panadería que le montaste ahí, en los bajos de la casa. Y tu mamá Eloísa, con sus 46 años, también ha descansado de caminar los dos kilómetros hasta el nacimiento de Aguavaruna para traer los baldados que necesita para fregar la ropa en la lavadora de 26 libras que le regalaste con el primer premio que obtuviste dando pedalazos en contra del destino. Aunque suene manida, la frase es cierta Nairo.

Isabel Monroy, la madre comunitaria que hace veinte años atiende Pato Lucas, la guardería donde a los ocho meses tus papás te dejaron para poder ir a vender verduras a las plazas de mercado de Cómbita y Arcabuco, dice que nadie creía que pasarías los tres años de vida. Sufriste de algo que allá, en las montañas de Boyacá, llaman “tentado de difunto”: un mal inexplicable del que pocos, dicen, tan sólo los predestinados para algo, logran salvarse. La mujer, que te quiere como si te hubiera parido, cuenta que cada mes te daba una diarrea inhumana que te acosaba por días enteros. Que la sangre se te regaba por nariz y boca cada que tosías. Y que siempre, sin importar las veces que te bañaran, olías a muerto. Tus ojos, entonces, permanecían tan apagados como los de un animalito disecado.

María, señora que sabe de yerbas y otras cosas, le dijo a tu mamá que lo que pasaba es que alguien que había arreglado a un muerto le había tocado el vientre cuando aún estabas ahí dentro. Entonces le recomendó un agua hervida con cogollos de nueve árboles y un bebedizo de arracacha y tierra que de un día empezó a sanarte. El milagro ocurrió tan pronto que a los dos años, no podrás recordarlo, cuando todavía gateabas, te volaste de la guardería atravesando medio kilómetro de potreros y trochas hasta que encontraste tu casa. Eso de correr y escapar, así como lo hiciste en los riscos más empinados de Francia, contrariando pronósticos y vicisitudes que parecían mucho para tu tamaño, no es algo nuevo en tu vida: lo llevas en la sangre.

Y así también llevas el sacrificio, Nairo. Porque tu no empezaste a montar en bicicleta por gusto, sino por necesidad: porque tus papás, que ya habían ido al colegio a pedir que les rebajaran la pensión tuya y la de tus cuatro hermanos, no podían pagar el transporte para que ustedes llegaran hasta la escuela, lejos, a 18 kilómetros de tu casa, allá abajo en Arcabuco. Por eso cogiste esa bicicleta todoterreno que tu papá había comprado para ir a ver las vacas en el potrero. Por eso, ya a los 12 años, ibas y venías todos los días, a veces con tu hermana Lady trepada en la barra. Durante cinco años pedaleaste por esa cuesta que los carros deben subir en tercera, a veces segunda marcha, sin más pretensiones que ir a estudiar o llegar a los ensayos de danza. 



Qué importaba que te tardaras 45 minutos, mientras la ruta escolar se demoraba 15. En ese tiempo, aunque no eras muy bueno, recuerda la profesora Flor Mireya Vargas, te gustaba bailar y lo hacías aunque aquella instructora venida de Tunja te dejara sentado. Pero tu eras inmune al desánimo. Bajaste y subiste una y otra vez, sorteando la curva mezquina de La Cantera y las tractomulas que más de una vez te sacaron de la vía, como aquella vez que rodaste por el barranco y te apareciste a clases todo reventado.

Siempre fuiste osado. Tu hermana Esperanza, que te ayudó con setenta mil pesos cuando trabajaba como empleada doméstica en Barranquilla para que pudieras comprar unos mejores pedales, creyó que ibas a desistir por tantos golpes. Hace dos años, cuando ese taxi de Arcabuco se voló el pare y te elevó por los aires y quedaste sumido en coma por cinco días, todos pensaron que sería el fin de tu carrera. Algo parecido a lo supuesto por los franceses, alemanes, italianos que ahora, en el Tour de l’Avenir, te dieron patadas y codazos, hasta que te vieron caer a la orilla del camino después de gritarte “fucking indian”. Pero no por nada, ahora pienso yo después de conocer la historia, tu te salvaste de eso que allá en tu pueblo llaman “tentado de muerto”. Eres un elegido.

Belarmino Rojas, el dueño de la heladería de Arcabuco, también lo cree. Como si fuera ayer, recuerda que el 4 de abril del 2005, dos días después de que tu papá se hubiera conseguido los $270.000 para comprarte la primera bicicleta de carreras, cuando te enfrentaste con Juan Pistolas, el ciclista más temerario del pueblo y lo hiciste polvo en 32 kilómetros trazados en una ruta ida y vuelta que partió de la plaza central hasta el Alto de Sota. Ese triunfo tuyo aún es leyenda; porque mientras Juan Pistolas llevaba zapatillas, uniforme de lycra, casco, guantes y la mejor bicicleta de por esos lados, tu apenas ibas cubierto con la camiseta roja que ya no aguantaba más remiendos de las manos de tu madre. Belarmino, que ganó cincuenta mil pesos apostando a tu favor, te regaló la plata para que comparas tu primer casco.Y tu, en compensación, desde ese día lo llamas padrino.

Ese fue el comienzo de todo, Nairo. Así fue como tu nombre, que tu papá dice fue una iluminación en la pila del bautizo, se fue haciendo mito entre las montañas boyacenses. Así fue como los alcaldes de Cómbita y Arcabuco al fin te dieron el patrocinio para que compraras una bicicleta decente, así fue como llegaste a tu primer club, Ediciones Mar, donde por primera vez te llamaron capo. De ahí vienes, campeón, esos son los pedalazos que has dado. Gracias a ese sacrificio al fin te dicen así, campeón, como tantas veces soñaste. Gracias a ese esfuerzo, el Presidente se ha comprometido a buscar la manera de darle una casa a tus papás y construir un centro de alto rendimiento para los deportistas de tu tierra. Gracias a ti, este país atribulado por la guerra ha vuelto a recordar que del campo pueden brotar otras cosas que no sean confrontaciones. Y yo, en nombre de muchos, también quería agradecerte por todo eso. Esa es otra de las razones por las cuales te escribo Nairo, no importa que a ti, no te guste leer.



viernes, 19 de julio de 2013

¿Qué hay detrás de todo esto?


William Ospina
El Espectador
13 de julio de 2013

Cuando en otros países se preguntan qué hay detrás de los hechos, están tratando de identificar las causas; cuando se lo preguntan en Colombia, están tratando de encontrar un culpable.

En Brasil, después de años de invertir en la comunidad y de un esfuerzo generoso por disminuir la pobreza, el gobierno de Dilma Rousseff, ante el estallido de las protestas populares que piden profundizar la democracia, ofrece a los manifestantes una constituyente. En Colombia, después de décadas de abandono estatal, de exclusión y de desamparo ciudadano, el gobierno, ante el estallido de las protestas, sólo se pregunta qué demonio está detrás de la inconformidad popular.

¿Hasta cuándo les funcionará a los dueños de este país la estrategia de que cuando la gente reclama y se indigna, cuando estalla de exasperación ante una realidad oprobiosa que nadie puede negar, la causa tiene que ser que hay unos malvados infiltrados poniendo a la gente a marchar y a exigir?

Cuando los voceros tradicionales de nuestro país se preguntan ¿qué hay detrás del Catatumbo?, podemos estar seguros de que no van a descubrir tras esas protestas la injusticia, la miseria y el olvido del Estado. No: detrás ha de estar el terrorismo, algún engendro de maldad y de perversidad empeñado en que el país no funcione.

Quién sabe cuánto tiempo les funcionará la estrategia. Una estrategia muy triste, muy antidemocrática, pero que no es nada nuevo. Uno se asombra de que la dirigencia colombiana tenga esa capacidad escalofriante de no aprender de la experiencia, de repetir ad infinitum una manera de manejar el país para la cual todas las expresiones de inconformidad son siempre sospechosas. Y es posible que haya algún infiltrado, pero una golondrina no borra la noche.

Hace demasiado tiempo que protestar en Colombia es sinónimo de rebeldía, de maldad y de mala intención. Todavía flota en la memoria de la nación esa masacre de las bananeras, que no es una anécdota de nuestra historia sino un símbolo de cómo se manejaron siempre los asuntos ciudadanos.

En toda democracia verdadera, protestar, exigir, marchar por las calles es lo normal: es el modo como la ciudadanía de a pie se hace sentir, reclama sus derechos, muestra su fuerza y su poder. Y en todas partes el deber del Estado es manejar los conflictos y escuchar la voz ciudadana, no echar en ese fuego la leña de la represión al tiempo que se niegan las causas reales.

Pero si un delegado de Naciones Unidas dice una verdad que aquí nadie ignora, que “la población allí asentada reclama al Estado, desde hace décadas, el respeto y la garantía de los derechos a la alimentación adecuada y suficiente, a la salud, a la educación, a la electrificación, al agua potable, al alcantarillado, a vías, y acceso al trabajo digno”, y añade que la muerte de cuatro campesinos “indicaría uso excesivo de la fuerza en contra de los manifestantes”, este Estado, que nunca tiene respuestas inmediatas para la ciudadanía, no tarda un segundo en protestar contra la abominable intromisión en los asuntos internos del país; el Congreso se rasga las vestiduras, las instituciones expresan su preocupación, las fuerzas vivas de la patria se indignan y los medios se alarman.

Nadie pregunta si las Naciones Unidas han dicho la verdad, defendiendo a unos seres humanos que son nuestros conciudadanos, una verdad de la que todo el mundo debería poder hablar, así como nosotros podemos hablar de Obama y de Putin, o de los derechos humanos en China. Para esas fuerzas tan prontas a responder, el funcionario está irrespetando al país. Y el irrespeto que el país comete con sus ciudadanos se va quedando atrás, en la niebla, no provoca tanta indignación.

Así fue siempre. Aquí, en los años sesenta y setenta a los estudiantes que protestaban no les montaban un escándalo mediático: les montaban un consejo verbal de guerra. Todo resultaba subversivo. Las más elementales expresiones de la democracia: lo que en Francia y en México hacen todos los días los ciudadanos, y con menos motivos, aquí justificaba que a un estudiante lo llevaran ante los tribunales militares y lo juzgaran como criminal en un consejo de guerra.

Y los directores de los medios de entonces, que eran padres y tíos de los actuales presidentes y candidatos a la presidencia, no veían atrocidad alguna en la conducta del Estado sino que se preguntaban, como siempre, qué maldad estaría detrás de esos estudiantes diabólicos.

Siempre la misma fórmula. Tal vez por ella se entiende que, hace un par de años, un exvicepresidente de la República, sin duda nostálgico de aquellos tiempos en que el papel de los medios era sólo aplaudir al Estado, se preguntaba ante una manifestación estudiantil pacífica por qué la policía no entraba enseguida a inmovilizar con garrotes eléctricos a esos sediciosos.

Esos son nuestros demócratas: la violencia de un Estado que debería estar para servir a la gente y resolver sus problemas, merece su alabanza; pero el pueblo en las calles, que es el verdadero nombre de la democracia, les parece un crimen. Quizá por eso algunos piensan que ese personaje debería gobernar a Colombia: se parece tanto a nuestra vieja historia, que sería el más indicado para perpetuarla.

Ahora bien: si las verdades las dicen las Naciones Unidas, son unos intervencionistas; si las decimos los colombianos, somos unos subversivos, ¿entonces quién tiene derecho aquí a decir la verdad?

¿Y hasta cuándo tendremos que pedir permiso para decirla?

 

Se busca salida a otro paro cafetero


El Espectador
Por: Héctor Sanvoval Duarte
17 de julio de2013

El Gobierno propuso a los representantes de Dignidad Cafetera un plan de choque para agilizar entrega de subsidios a pequeños productores. El 2 de agosto se reunirán nuevamente. 


El ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán; el vicepresidente, Angelino Garzón; y el gerente de la Federación de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, durante la reunión con la Dignidad Cafetera.  / Héctor Sandoval
El ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán; el vicepresidente, Angelino Garzón; y el gerente de la Federación de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, durante la reunión con la Dignidad Cafetera. / Héctor Sandoval


Aunque la Federación Nacional de Cafeteros(FNC) y el Gobierno sostienen que se está cumpliendo con la entrega de subsidios a los caficultores tras el acuerdo del 8 de marzo en Pereira (Risaralda), los representantes del Movimiento por la Dignidad Cafetera reiteraron ayer en Bogotá que los pequeños productores no tienen acceso a las ayudas estatales. Además, insistieron que irán a paro nacional agropecuario el 19 de agosto.

Durante una reunión en la que estuvieron presentes el ministro de Agricultura , Francisco Estupiñán; el vicepresidente Angelino Garzón, el gerente de la FNC, Luis Genaro Muñoz; el representante por la Dignidad Cafetera, Luis G. Gaviria, Garzón propuso un plan de choque para que los pequeños productores accedan a los subsidios.

“El Minagricultura, el Banco Agrario y la Federación de Cafeteros pueden hacer un plan de choque en Nariño, Huila, Tolima, entre otros, para pagar los subsidios a los pequeños productores. No se trata de poner la totuma. A los que lleven factura de comercialización del café, se les da su plata. En el acta se firmó que se paga en el momento de la venta”, dijo Garzón.

Enseguida, el ministro Estupiñán dijo: “Que se haga la brigada que se va a concentrar en el problema. Creemos una comisión para estructurar una fórmula de pagos con todas las verificaciones del caso. Acá la plata está lista”. Recientemente, el minhacienda, Mauricio Cárdenas, había dicho que no hay más dinero para la caficultura.

Frente a la propuesta de que el dinero de los subsidios no sea entregado directamente por la Federación sino por otros eslabones de la cadena cafetera, como exportadores y comercializadores, el gerente de la FNC dijo ya hay una consulta al respecto en la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Para Dignidad Cafetera, la decisión de cómo entregar los apoyos no puede quedar en manos de terceros.

Según las cuentas de la Federación, Muñoz recordó que hasta la fecha se han entregado $503 mil millones para 302 mil productores y se han tramitado más de dos millones de facturas. Sin embargo, 90 mil se han rechazado, ya que al parecer son fraudulentas. A su turno, el ministro Estupiñán reiteró que “el Gobierno ha venido cumpliendo en un gran porcentaje con el acuerdo”.

Tras oír la propuesta mencionada, Luis Guillermo Gaviria dijo que esa es la solución para que los recursos lleguen a los pequeños productores. Sin embargo, reiteró que los incumplimientos todavía persisten, pese a los montos entregados por el Gobierno. A su turno, el excongresista Orlando Beltrán, quien está dentro de Dignidad Cafetera, dijo al Gobierno que hay otros puntos que no se están cumpliendo, como el tema de dar flexibilidad a los créditos.

En cuanto a retornar al paro, Armando Acuña —líder cafetero del Huila— contó que el inconformismo en la región que más aporta a la producción del grano aún persiste y aseguró que los productores están dispuestos a volver a las carreteras a reclamar sus derechos. Asimismo, otro representante de la Dignidad por el departamento del Cauca advirtió que en esa región más de 33 mil caficultores siguen al margen de los $900 mil millones que dio el Gobierno.

martes, 16 de julio de 2013

Virgen del Carmen 2014



La comunidad de Santa Helena está estrenando imagen de la Virgen del Carmen.... 

Hubo mucho de dónde escoger, la selección no fue fácil, después de mucho mirar, pasear y comparar.... 

Finalmente se decidió por una imagen de 1,60 mts de altura... y en un guacal fue transportada hasta su destino final...

Y hoy 16, con motivo de la festividad fue bendecida por el párroco de Barichara, padre Cecilio, junto con todos los vehículos de la comunidad...

Y para finalizar la fiesta, un gran aguacero, esperado desde hacía meses, se dejó contemplar...



domingo, 14 de julio de 2013

La ciudad de los poemas al viento


El País
José Andrés Ardila
14 de julio de 2013


· Más de 60 poetas de 45 países han tomado Medellín durante una semana para recitar poemas y cantar por la paz

· Millares de personas asisten a los 150 escenarios 

Poesías de paz para Colombia

El poeta noruego Jan Erik Vold, en el teatro al aire libre Carlos Vieco, de Medellín. / natalia rendón

La mujer tras el micrófono se llama Nguyen Phan Que Mai. Es de Vietnam. He debido leer la programación para poder transcribir su nombre. Creo que soy incapaz de pronunciarlo correctamente. Ella acaba de leer uno de sus poemas en un inglés perfecto y ahora recita otro en vietnamita. No lee, canta. Canta con un algo muy sentido. Como desde dentro, ¿entienden? Tiene un vestido tradicional de su país en color naranja. Y cierra los ojos. Y creo que se ve hermosa.

En el otro extremo del escenario, una colombiana lee la traducción del poema. Nguyen canta un fragmento y la colombiana lee la traducción. Así trabajan. A veces, la colombiana canta también. Intenta replicar el efecto a su manera.

El poema de Nguyen tiene que ver con los vendedores de la calle. Antes, tuvo tiempo de recorrer el centro de Medellín y ahora que está en el escenario quiere dedicar el poema a los vendedores callejeros de Colombia y Vietnam.

Todo el teatro está en silencio. Pero es un silencio bonito. Como de maravilla por el efecto que producen esas dos voces alternándose, ¿ya? Como de esa tristeza que provocan las cosas demasiado bellas.

Ana está a mi lado. Diré su nombre completo para que la conozcan un poco más: Ana Carmona está a mi lado. Es una amiga.

Llegamos al teatro al aire libre Carlos Vieco dos horas antes de que el evento comenzara. Entonces nos fuimos a caminar por el cerro Nutibara y luego el sol nos agotó y luego volvimos al teatro y nos sentamos bajo la sombra de un árbol. Vimos cómo el teatro se fue poblando poco a poco. A las cuatro de la tarde, estaba al máximo de su capacidad: 3.800 espectadores. Y ahora, ya caída la noche, Ana y yo oímos los poemas de Nguyen.

—Qué bonito —dice Ana—. ¿No?

Conozco poco a Medellín. Llegué a estudiar hace unos cuantos años y aún no me animo a conocer la ciudad del todo. Sabía del Festival Internacional de Poesía, pero, para mí, era algo que pasaba en otro lado, en lugares con los que tenía poca relación. Sin embargo, en 2006, por puro accidente, terminé asistiendo a uno de sus recitales. El festival tiene eventos en tantos lugares de la ciudad y el departamento —este año son 150, con poetas de 45 países— que dar con uno por accidente no es una cosa extraña. Recuerdo que el poeta leyó algo sobre la invasión estadounidense a Irak y que el público le aplaudió de pie. Aquello me impresionó mucho, porque tenía una falsa idea de que una lectura de poemas debía ser algo tremendamente aburrido y, debido a la euforia del público, el hombre en el escenario parecía más bien una estrella de rock.

En cambio, Ana asiste al festival desde que estaba en el colegio. En la versión de 2001 o 2002 o 2003 —no recuerda el año exacto—, oyó el poema más bonito que haya oído nunca —dice—. En el poema, alguien le habla a otro alguien que se ha salvado del alcohol. Y lo lamenta. Dice que, como ya no es un borracho, le es imposible amarlo. Algo así. A Ana el poema la tocó profundo porque le recordó a su padre. Le recordó que tenía un alcohólico como padre al que, pese a todo, consideraba el amor de su vida.

Sin embargo, Ana no recuerda un solo verso. Nada. Sólo que el poema lo leyó una mujer. Y que quizá era asiática. Ha esculcado en las memorias del festival desde el 2001 hasta el 2005, pero no ha podido hallar el poema que ha olvidado.

Dentro de dos días, Cristina Torres, alguien que asiste desde hace ocho años al festival, me contará una historia similar. En uno de los tantos festivales oyó a un poeta que le encantó pero cuyo nombre no recuerda. Y el poeta recitaba tan bien los poemas en su lengua extraña, que Cristina pensó que la mujer que leía las traducciones los arruinaba sistemáticamente con cada sílaba pronunciada en español. Así mismo, Elkin Naranjo, otro asistente, me hablará en especial sobre un surafricano y una cubana que hicieron una gran presentación con instrumentos musicales y que… Bueno, nada más.

Me pregunto si algo parecido me pasará con Nguyen Phan Que Mai. Con este recital que ha logrado conmoverme.

Cada año —esta es la versión 23 del festival de poesía—, en Medellín los poetas llaman a masas de entusiastas. Se habla de público más que de lectores.

El festival, aunque tiene un riguroso registro en texto y video, es esencialmente oral, y tengo el presentimiento de que ahí radica buena parte de su fuerza. Le devuelve al poema su naturaleza primigenia, oral, cercana al mito. El poeta colombiano Álvaro Marín dirá, en una charla que aún no sucede, que “el conocimiento entra por la boca”, que la poesía es una paráfrasis del mito, y que en las urbes modernas la conciencia mítica aparece cuando algo, de repente, adquiere cierto extrañamiento.

Pues bien, el poema, fuera del libro, en este festival, tiene calor, latido y, al mismo tiempo, cierta cualidad extraña, es efímero.

Hoy el teatro al aire libre Carlos Vieco ha obtenido una asombrosa similitud con los antiguos teatros griegos.

Nguyen Phan Que Mai ha acabado su presentación. El público ha roto su silencio y ha estallado en un aplauso.

Ana quiere comprar unas palomitas de maíz.


Cafeteros insisten en que irán a paro el próximo 19 de agosto


El Espectador
13 de julio de 2013

Se reunirán con el Gobierno para analizar cumplimiento de acuerdos.


Líderes del Movimiento Dignidad Cafetera se reunieron con representantes del Gobierno colombiano para discutir el grado de cumplimiento de los acuerdos firmados en marzo pasado que pusieron fin a un paro del sector.

El coordinador nacional de Dignidad Cafetera, Víctor Javier Correa, aseguró que la reunión con el ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, y con el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, es para escuchar y pedir explicaciones al incumplimiento en los acuerdos de marzo.
En la reunión, que se celebra en el municipio de Montenegro, en el departamento cafetero del Quindío, no se tratará el paro convocado para el próximo 19 de agosto por los productores de café y secundado por otros gremios, según Correa.

"Esta reunión no tiene como objetivo analizar el paro del 19 de agosto; se está trabajando es el asunto de los puntos ya firmados, lo del tema del paro depende de lo que se discuta en Bogotá la próxima semana", señaló Correa.

Correa indicó que los acuerdos cafeteros y el paro convocado para agosto "son dos cosas distintas" y lo que se busca en la reunión de este sábado es entender "por qué no se cumplieron estos acuerdos (de marzo) y cómo se soluciona el tema".

"Si el Gobierno atiende los reclamos que tenemos evidentemente no habrá justificación para un paro", manifestó Correa.

Por su parte, el ministro Estupiñán dijo antes de la reunión con los cafeteros que el Gobierno está dispuesto a trabajar y a dialogar dentro de un espíritu democrático.

"El mensaje es claro. El Gobierno del presidente (Juan Manuel) Santos y los ministerios de Agricultura y de Hacienda estamos dispuestos a trabajar, a dialogar, dentro de un espíritu democrático, abierto, sin inamovibles de ninguna clase y sin limitaciones que afecten el resultado final porque en últimas el que pierde es el país completo", aseguró en un comunicado.

Estupiñán agregó que el Gobierno, que quiere "un diálogo franco, sincero y constructivo" ha hecho un esfuerzo fiscal sin precedentes para ayudar a los cultivadores de café con subsidios.  

Por: EFE

 

Caficultores sin subsidio


Huila, Antioquia y Tolima, los principales receptores

El Espectador
12 de julio de 2013

Según cálculos de la Federación Nacional de Cafeteros, 200 mil productores no han recibido los auxilios estatales. Hasta la fecha, el monto entregado en ayudas asciende a $482.879 millones.



Aunque el programa de Protección del Ingreso Cafetero (PIC) entró en vigencia en marzo de este año, tras el paro del sector que duró 12 días, cientos de campesinos aún señalan que las ayudas otorgadas por el Gobierno —que aprobó el desembolso de $900 mil millones— no han llegado a sus bolsillos. Según cálculos de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), documentalmente no se puede demostrar que cerca de 200 mil productores estén recibiendo los auxilios.

Luis Felipe Acero, gerente administrativo de la Federación, explicó que según un sondeo hecho por el gremio, son varias las razones que han llevado a que las ayudas no lleguen al campesino. Una de ellas es que el café que tiene un productor en la finca es improductivo (por ejemplo, las plantas tiene un año de sembradas); otra, que un caficultor venda el grano a nombre de otra persona. Además, otros motivos son que ya se han presentado facturas, que no se ha comercializado el grano y que a la hora de vender no quede un comprobante físico.

Carlos Armando Uribe, gerente técnico de la Federación, manifestó que los cafeteros que busquen acceder al subsidio de $145.000 por carga de 125 kilos deben tener las facturas que demuestren que su café se comercializó (esto se estipuló en el acuerdo de Pereira, tras el paro). Con este comprobante, la cooperativa, el comité de cafeteros o Almacafé hacen el registro en el sistema PIC. Agregó que el productor tiene la opción de recibir la ayuda a través de medios como cédula cafetera, tarjeta cafetera, cuenta de ahorros o un cheque del Banco Agrario.

Según el gremio, en las últimas 36 semanas se han dado apoyos que ascienden a $482.879 millones, que han beneficiado a 302.000 cafeteros (en lo que va del programa se han aprobado 2’299.523 facturas correspondientes a 4,60 millones de cargas). Los departamentos que más han recibido recursos son Huila, Antioquia, Tolima, Caldas, Valle del Cauca y Risaralda.

Aún así, el Movimiento por la Dignidad Cafetera amenaza con convocar a un paro nacional agropecuario el próximo mes y señala que el Gobierno no está cumpliendo con lo acordado tras la movilización que terminó en marzo, ya que 270.000 productores no han recibido recursos en departamentos estratégicos como Huila, Antioquia, Risaralda, Caldas y Cauca.

En medio de este panorama, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas, recalcó que la chequera gubernamental para subsidiar el café está al límite y concluyó que si se dan más apoyos, otros sectores, como infraestructura y educación, se quedarían sin recursos.
Por: Redacción Negocios

sábado, 13 de julio de 2013

Concejales de Barichara analizarán continuidad del Festival de Cine


Vanguardia Liberal
Nancy Acuña Rodríguez
4 de julio de 2013

Culminó el Festival de Cine de Barichara, Ficba, versión 2013, durante el cual se contó con la presencia de artistas nacionales y extranjeros quienes compartieron con los asistentes sus conocimientos.

http://www.vanguardia.com/sites/default/files/imagecache/Noticia_600x400/foto_grandes_400x300_noticia/2013/07/04/DATA_ART_286058_BIG_CE.jpg
Un gran número de visitantes atrajo el Festival de Cine Ficba 2013, no obstante algunos piden mayor organización tanto al interior del mismo como en todo el municipio para evitar desórdenes.
(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)


El evento se efectúo durante el pasado fin de semana, días durante los cuales el pueblo se abarrotó de visitantes, algunos de los cuales generaron desordenes, afectando la tranquilidad de los residentes.

Ante esa situación consultó con el mandatario local, Iván Alonso López Vesga quien aclaró que la administración municipal no entregó permisos especiales para ventas ambulantes, hay Decretos de restricción de motocicletas durante la noche y la madrugada, y Decretos sobre horarios de atención en establecimientos comerciales.

Añadió que si bien hay inconformismo, no hay quejas formalmente radicadas.

Sostuvo que por cuenta de la Policía se hizo el control respectivo y se hizo una captura por porte de estupefaciente, pero la Fiscalía lo entregó por no tener antecedentes.

En cuanto a la realización del festival informó que se convocará a sesiones extraordinarias la próxima semana porque el festival está institucionalizado por Acuerdo del año 2011, y se generará un debate en torno a la organización del evento y se revisarán varios aspectos para determinar si continua o derogar el Decreto.

Ante la posibilidad de cancelar un evento como estos, Melissa García Neira, codirectora del Ficba dijo “es cancelar un proyecto que ha demostrado durante tres años que tiene la solidez para mostrar a Barichara nacional e internacionalmente. En la primera versión se proyectaron 70 películas y se contó con dos invitados internacionales, en la segunda se trajo a Fernando Trueba, premio Oscar, y en la tercera versión se hicieron 150 proyecciones y un invitado internacional. Las cuestiones de orden público, el festival no tiene autoridad para resolverlas”.


Colombia importó 39,1% menos café que el año anterior


El Espectador
EFE
11 de julio de 2013

El período analizado comprende los primeros cuatro meses de este año. 


Colombia registró una disminución del 39,1% en las importaciones de café en los primeros cuatro meses de este año con relación a igual período de 2012, informó el Ministerio de Comercio Industria y Turismo.
Según ese ministerio, que cita cifras del estatal Departamento Nacional de Estadísticas (DANE), entre enero-abril de 2013, las compras externas de café fueron de 63,8 millones de dólares frente a los 104,7 millones de dólares en igual lapso de 2012.

Contrario a este comportamiento, la Federación Nacional de Cafeteros registró que el primer semestre terminó con incrementos significativos en materia de producción y exportaciones del grano, con 35 por ciento y 28 por ciento, respectivamente.

A juicio del ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, los acuerdos comerciales que está firmando Colombia con otros países le abren buenas posibilidades al agro del país, en especial el café, cuyas exportaciones crecieron 16 por ciento entre junio de 2012 y junio de 2013.

En los últimos 12 meses, Colombia produjo 9,01 millones de sacos de 60 kilos de café, un 23 por ciento más que en el período inmediatamente anterior. 

jueves, 11 de julio de 2013

No hay más dinero para subsidiar a los cafeteros


Hasta la fecha les han entregado $469 mil millones

El Espectador
Héctor Sandoval Duarte
11 de julio de 2013

Según las cuentas del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, el fisco no puede dar más de $900 mil millones a este sector, ya que otros proyectos se quedarían sin financiación.

Los caficultores han señalado que los precios de los insumos siguen siendo muy elevados. / Archivo - El Espectador
Los caficultores han señalado que los precios de los insumos siguen siendo muy elevados. / Archivo - El Espectador


Los planes del nuevo ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Francisco Estupiñán Heredia, de cerrar poco a poco la puerta a la entrega de subsidios a los sectores del agro que estén en aprietos, parecen estar cumpliéndose al pie de la letra. Una señal de ello es que el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, reveló que el Gobierno está al tope para dar más ayudas a los cafeteros, renglón al que se destinaron $900.000 millones del presupuesto de la Nación.

Aun así, los representantes del Movimiento por la Dignidad Cafetera han señalado durante los últimos días que el Estado les ha incumplido a los productores con la entrega de las ayudas. Por esa razón están convencidos de que la solución es irse de nuevo a paro el próximo mes, convocando también a otros sectores del agro como los cacaoteros, los lecheros y los paperos, entre otros. Sin embargo, los gremios agropecuarios han señalado que estas intenciones de protesta tienen tintes políticos.

Ayer, representantes de este movimiento se reunieron con el vicepresidente Angelino Garzón, el ministro de Agricultura, el gerente de la Federación de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, y varios gobernadores del país, para estudiar el cumplimiento de los acuerdos logrados tras el paro cafetero que inició en febrero pasado.

Durante la reunión Muñoz explicó que desde octubre del año pasado hasta la fecha se han pagado $469.854 millones a 299.057 cafeteros que han presentado 2,24 millones de facturas. Entretanto no se atendió la solicitud de 79.460 facturas que presentaron indicios de fraude (esto es el equivalente a $38.000 millones).

Frente al tema del presupuesto para la caficultura, el ministro Cárdenas enfatizó que si se necesitan más recursos, el país tendría que dar un debate para definir a qué renglones se les debería quitar presupuesto. “Se tendría que empezar a ver a qué se le va a recortar, qué infraestructura vamos a dejar de construir, qué niños vamos a dejar de educar. Más recursos no hay. Se tendría que debatir qué impuestos adicionales se tendrían que cobrar para financiar los subsidios a la agricultura”.

Óscar Gutiérrez, representante del Movimiento por la Dignidad Cafetera, manifestó que es grave que el Gobierno asegure que no hay más recursos para el café y agregó que el precio de los insumos sigue por las nubes, lo cual favorece a unas pocas multinacionales. Al respecto, Cárdenas dijo que el Gobierno le quitó los aranceles y el IVA a los fertilizantes y recalcó que el Estado no tiene la capacidad de regalar estos productos a los cafeteros.

hsandoval@elespectador.com
@hector_sandoval


miércoles, 10 de julio de 2013

Gobierno se reunirá con gremio cafetero para hacer balance de acuerdos


El Espectador
10 de julio de 2013

Así lo anunció el vicepresidente Angelino Garzón.

El Vicepresdindete Angelino Garzón
El vicepresidente de la República, Angelino Garzón, anunció este miércoles que el Gobierno tiene agendada una reunión con el ministro de Agricultura, el ministro de Hacienda, el ministro del Interior, senadores y representantes, gobernadores de las regiones cafeteras y a los integrantes de Dignidad Cafetera, para hacer un balance sobre los acuerdos a los que se llegó tras el pasado paro cafetero.


“Hemos acordado para el día 17 de julio a las 9 de la mañana aquí mismo en el Banco Agrario una reunión que tiene como propósito hacer referente qué se ha cumplido en materia de acuerdos”, explicó Garzón.


Así mismo, Garzón explicó que se está elaborando un informe para entregarlo a la prensa sobre lo que ha venido cumpliendo en materia de los acuerdos firmados con Dignidad Cafetera.


Se espera que al encuentro también asista el fiscal general de la nación, la contralora general de la república y el procurador para constaten los avances de los acuerdos.


Garzón dijo que “si el Gobierno nacional firma acuerdos es para cumplirlos, no para incumplirlos”. 
Por último, reiteró que “los temas de paz se discuten en la Habana y los temas sociales se discuten en el país”.  



viernes, 5 de julio de 2013

bosques de energía


El Espectador
Laura Juliana Muñoz
3 de julio de 2013

Los bosques posibilitan el suministro de agua, y de ella depende la mayor parte de la generación de energía eléctrica en Colombia. En esta entrega de Bibo se presenta la importancia de este vínculo para el país y sus principales desafíos.

El Parque Natural Chingaza, Cundinamarca, es una de las principales reservas de agua del país. / Fotos:  Oscar Pérez - El Espectador
El Parque Natural Chingaza, Cundinamarca, es una de las principales reservas de agua del país. / Fotos: Oscar Pérez - El Espectador

Cuando alguien en Colombia enciende la luz de su habitación, prepara un jugo en la licuadora o simplemente navega unos minutos por internet está disfrutando de una de las principales riquezas del país: el enorme potencial hídrico que hace posible la generación de energía hidroeléctrica. Pero sacar provecho de esta energía no sería posible sin otro aliado ecológico fundamental: los bosques, encargados de regular el ciclo del agua.

Los bosques contribuyen en primer lugar a aumentar las tasas de precipitación, ya que los árboles, como parte de su ciclo vital, transportan agua desde las raíces hasta las hojas. Una vez allí, y por efecto del fenómeno conocido como transpiración, las moléculas de agua escapan hacia la atmósfera. Al condensarse en pequeñas gotas que flotan en el aire, alimentan a las nubes y más tarde vuelven en forma de lluvia sobre la superficie terrestre.

Colombia es uno de los diez países con mayor precipitación del mundo. Según el Banco Mundial, ésta alcanza 2.600 milímetros de lluvia al año. El rol de los bosques en este ciclo hídrico se completa al recoger el agua y repartirla por todo el ecosistema. En un suelo erosionado el flujo de agua desbordaría los ríos.

De acuerdo con Guillermo Santos, del subprograma de investigación de Parques Nacionales Naturales (PNN), los bosques garantizan el recurso hídrico porque protegen los afluentes de los ríos y generan unos microclimas que hacen que la humedad se concentre en ellos y que el agua pueda fluir a través de esa estructura y llegar a los ríos. En un terreno sin árboles el viento corre y se lleva la poca humedad que pueda haber, mientras que los bosques atrapan el aire y la humedad que viene con él.

En términos energéticos, la mayoría del agua aprovechable viene de las montañas, lo cual facilita su almacenamiento en las represas de las centrales hidroeléctricas. Cuando se abren las compuertas subterráneas, el agua cae por efecto de la gravedad sobre unas turbinas que empiezan a girar. Luego, los transformadores convierten ese movimiento en energía eléctrica. De ahí, por medio de las redes de transmisión, la energía llega a los hogares e industrias colombianos.

Los ecosistemas de montaña, como los bosques de niebla y los páramos, otorgan grandes beneficios a los embalses. Además de regular el flujo del agua, recogen las pequeñas gotas de la neblina a través de una vegetación especializada (por ejemplo, con pelos en las hojas o cubierta de musgo). Luego el líquido desciende de la montaña y forma ríos que hacen posible llenar los embalses. La cobertura vegetal también evita la erosión del suelo y que el agua transporte así sus materiales sólidos. Esto disminuye la sedimentación en los embalses, que puede dañar sus turbinas y restarles capacidad de almacenar agua.

De acuerdo con un estudio del King’s College de Londres, publicado este año en la revista científica Ecosystem Services, los bosques de niebla son los responsables de filtrar cerca de la mitad del agua superficial disponible en las cuencas de represas tropicales.

Otra razón por la cual estos bosques juegan un papel clave en la generación de energía es la precipitación que atraen, un 43% más alta que la lluvia promedio en estas cuencas.

El agua realiza un viaje de múltiples paradas antes de llegar a los hogares colombianos a través de nubes, bosques, montañas, ríos y represas. Si ese camino se interrumpe también se detendrá el flujo del 77% de la energía eléctrica que mueve al país.

Es por esto que la deforestación constituye un problema que debe preocupar a todos los ciudadanos y todos los sectores económicos. Sin bosques saludables, el ciclo del agua, y por lo tanto todo el ciclo de la vida en un ecosistema, se ve alterado. De acuerdo con un informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en el año 2005 había 60’213.607 hectáreas de bosques en Colombia. En 2010 ya se habían perdido 1’191.803 hectáreas. Es decir que hubo una deforestación al año de 238.361 hectáreas, un área cercana al tamaño del departamento del Atlántico. Las zonas más afectadas fueron los Andes y la Amazonia.

Las causas de la pérdida de bosques en el país son principalmente la expansión de la frontera agrícola y la colonización, seguidas por la producción maderera no sostenible, el consumo de leña, los incendios forestales y los cultivos de uso ilícito. El aumento de la deforestación también va de la mano del aumento de la población con patrones de consumo cada vez mayores, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). A pesar de que casi la mitad del territorio terrestre de Colombia está cubierto por bosques, si éstos se siguen degradando escasearán los recursos hídricos.

* Con asesoría de Javier Sabogal, oficial de Políticas de Cambio Climático y Energía, y Juliana Correa, consultora, de WWF.


jueves, 4 de julio de 2013

Sector agropecuario convoca un paro a partir del 19 de agosto


El Espectador
3de julio de2013
EFE

El sector cafetero, en especial los pequeños caficultores, no han podido acceder a lo que se pactó con el Gobierno.



El sector agropecuario aprobó el miércoles una huelga nacional a partir del próximo 19 de agosto, informó a Efe el vocero del Movimiento por la Defensa y la Dignidad de los Cafeteros de Colombia, Guillermo Gaviria.

Según Gaviria, el mayor descontento proviene del sector cafetero porque "los pequeños cultivadores no han podido acceder a los créditos y subsidios" y también porque el Gobierno no ha cumplido lo pactado en marzo pasado, cuando se levanto un paro del sector.

La nueva protesta fue aprobada en una reunión realizada en Armenia, capital del departamento del Quindío, productor de café por excelencia, a la cual asistieron además delegados de los productores de cacao, plátano, algodón, cítricos, papa, leche y "otros sectores del agro".

Gaviria explicó a Efe que el sector cafetero, en especial los pequeños caficultores, no han podido acceder a lo que se pactó con el Gobierno en cuanto a refinanciación de sus deudas con los bancos.

En marzo pasado, luego 11 días de huelga que dejó millonarias perdidas por el bloqueo de carreteras y más de 70 heridos, el Gobierno otorgó un auxilio llamado "Protección al Ingreso de los Caficultores" (PIC) de 145.000 pesos (unos 81 dólares) para la carga de 125 kilos que se aplica a todos los cultivadores del grano.

"Faltó explicar a los campesinos la forma de acceder a esos auxilios", dijo Gaviria quien subrayó que en cuanto a la refinanciación de deudas "casi no se ha avanzado".

Agregó que el descontento del gremio, otrora uno de los motores de la economía colombiana, se da porque "no hay voluntad política" para avanzar en otros temas pactados como los costos de los insumos, la importación de café y que no se hagan proyectos de minería en regiones productoras.

Gaviria citó como ejemplo el municipio de Andes, en Antioquia (noroeste), un pueblo netamente cafetero, donde ya hay problemas por la minería.

El líder del sector recordó que en Colombia unas 560.000 familias dependen de la actividad cafetera y que el Gobierno no puede pasar por alto sus requerimientos.

"Le pido al Gobierno que le ponga atención al sector agropecuario porque todos estamos trabajando a pérdida", señaló Gaviria quien dijo que los campesinos no ven que el campo sea una oportunidad de negocio de la cual se pueda vivir dignamente.

Gaviria se mostró esperanzado en que el presidente Juan Manuel Santos "tome el toro por los cuernos" y dé soluciones definitivas a los problemas del agro.

El ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, consideró que el paro convocado es injustificado, insistió en que el Gobierno está cumpliendo los compromisos adquiridos con los productores de café y reiteró la disposición de las autoridades al diálogo.

"El Gobierno tiene clara voluntad de sentarse a dialogar y discutir los problemas pero no acepta presiones ni bloqueos", dijo Estupiñán a periodistas.

El anuncio de paro se da justo en momentos en que el Gobierno negocia con campesinos del Catatumbo, región del departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, el fin de un paro que iniciaron un paro el pasado 10 de junio.

Además, los camioneros del país, reunidos en tres gremios, manifestaron su solidaridad con los cafeteros y estudian si van a un paro ante las recientes alzas en los precios de los combustibles.


miércoles, 3 de julio de 2013

sin agua potable no hay salud



El Espectador
Roberto Esguerra Gutiérrez
30 de junio de 2013

El día en el que todos nuestros municipios tengan agua potable, habremos dado un paso para el progreso social; pero todo indica que nos encontramos muy lejos de lograrlo, pues de acuerdo con publicaciones recientes lo que sale por la tubería en 800 de los cerca de 1.200 municipios colombianos representa un riesgo para la salud (“800 municipios toman agua con riesgo para la salud”, El Tiempo, mayo 31 de 2013). 

Aunque la encuesta nacional de calidad de vida del DANE para 2012 mostró que el promedio nacional de hogares que tenía acceso a acueducto era 87,4%, el porcentaje en las cabeceras municipales naturalmente es bastante mayor, llegando prácticamente al cubrimiento universal (97%), pero cuando se sale de la cabecera, el panorama cambia, ya que apenas un poco más de la mitad de los hogares tiene acceso (53,3%). Estas cifras en realidad no serían tan malas si todos esos hogares recibieran agua de buena calidad.

Infortunadamente, de acuerdo con el informe del Sivicap (Sistema de Información de la Vigilancia de la Calidad del Agua para Consumo Humano), para el período 2007-2011, la situación real de la calidad del agua clasificada según su nivel de riesgo para la población es la siguiente: sin riesgo 36,45%, riesgo bajo 29,87%, riesgo medio 17,27%, riesgo alto 12,54% e inviable sanitariamente 0,68%. Esto quiere decir que entre riesgo medio y alto hay cerca de 13,6 millones de personas y 315.000 reciben un producto inviable desde el punto de vista sanitario. Además, el promedio del país en el período es de riesgo medio. Pero lo más grave es que entre 2007 y 2011 el porcentaje de agua suministrada con riesgo alto aumentó un 5,3%, mientras que el nivel sin riesgo solamente tuvo una discreta mejoría del 3,2%.

El informe de la Defensoría del Pueblo de noviembre de 2011 muestra que en 466 municipios se suministra agua sin ningún tipo de tratamiento, de estos sólo en 4% el agua es apta para consumo humano, en 70% es de riesgo alto y en 21% (cerca de 100 municipios) es inviable. En cuanto a los que entregan agua tratada, 400 están en categoría sin riesgo, 239 en riesgo bajo, 212 en riesgo medio, 109 en riesgo alto y 10 en inviable.

No sobra recordar la relación directa que tiene el acceso al agua potable con la mejoría en los indicadores de salud pública, especialmente aquellos relacionados con los niños. Pero cuando el agua puede ser peligrosa o representa riesgos para la salud, estamos en una situación realmente preocupante. No sólo hay que pensar en los lugares más remotos y carentes de recursos, recordemos las denuncias que se hicieron públicas desde hace algunos meses sobre la calidad del agua en algunos sectores de la capital, que dejaron muchas dudas sobre si la calidad del agua que reciben muchos bogotanos es la que debería ser.

Ante un panorama tan delicado, los esfuerzos que ha realizado el Estado son claramente insuficientes, ya en la segunda década del siglo XXI tener hogares sin acceso a acueducto es preocupante, pero es alarmante que de aquellos que tienen acceso una proporción alta esté recibiendo agua que puede poner en peligro su salud. Este panorama justifica plenamente la declaratoria de algún tipo de emergencia que le permita al Estado emplear mecanismos extraordinarios, para sacar cuanto antes del riesgo en que se encuentran los 100 municipios que reciben agua inviable sanitariamente. Simultáneamente, hay que lograr a corto plazo una mejoría radical de la calidad del agua en todos los demás; esto es más importante para el país que muchas otras acciones para mejorar y mantener la salud de los ciudadanos.