lunes, 11 de marzo de 2013

Paro cafetero ahondó debate sobre el liderazgo en Federacafé



Historia de las tensas relaciones entre el Ministro de Agricultura y el Gerente de la Federación.

Portafolio
10 de marzo de 2013
Édmer Tovar M


El gremio cafetero vive momentos amargos. Además de la crisis generada por los bajos ingresos de los productores que propició el paro de 12 días, la protesta evidenció las fisuras entre el Ministerio de Agricultura y la Federación Nacional de Cafeteros.  

Pero no se trata de un problema nuevo. La tensión interna viene desde el 2009, cuando el administrador payanés Luis Genaro Muñoz fue elegido gerente de la Federación, en una contienda en la que participó el ahora ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, quien retiró su candidatura antes del Congreso Extraordinario de ese año, tras acusar al gobierno de turno de una componenda para voltear a favor de Muñoz la decisión de algunos miembros del Comité Nacional.

Miembros de la institución cafetera aseguran que las divergencias al interior de Federacafé empezaron a sentirse desde finales del 2010, cuando Restrepo asumió como ministro de Agricultura, y los dos volvieron a reunirse en la misma mesa.

Sin referirse de manera directa a Muñoz, el Ministro de Agricultura, ha expresado en varias oportunidades su inconformidad por el manejo dado al problema cafetero, y en especial a los resultados en materia de producción.

Al ser consultado sobre el balance del reciente paro, Restrepo dijo: “Yo sí lo digo francamente: me parece que la Federación de Cafeteros salió fragmentada y lánguidamente posicionada, porque no mostró liderazgo para manejar las bases cafeteras. El Gobierno, en una primera instancia, hizo el intento de negociar con la Federación, en el entendido de que ellos saldrían a defender los acuerdos y a desactivar el paro. Esto muestra que a la entidad habrá que hacerle una reingeniería de fondo. El sector no puede quedarse sin institucionalidad. Esperamos que estas reflexiones se hagan en la Comisión de Ajuste Cafetero.

Por su parte, el gerente de la Federación le dijo a Portafolio: “respeto mucho la opinión del Ministro, pero tengo un balance diferente. Me parece que pusimos toda nuestra capacidad de comunicación al servicio de la resolución del problema”.

Sobre la afirmación de que en la Federación se necesita una reingeniería, el dirigente gremial dijo: “sin duda, es posible abrir un espacio de reflexión y discusión. Lo de la Comisión de Ajuste me parece un tema válido. Eso nos ayuda a pensar en salidas. Bienvenidas las opiniones”.

Muñoz afirma que en los tres años largos que lleva en la gerencia de la Federación ha tenido apoyo del Minagricultura. Sostiene que en el gremio cafetero siempre ha habido debates, pero estos no son de carácter personal.

‘No salimos a comprar la paz en las vías a cualquier precio’ 

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, dijo que una de las conclusiones del reciente paro es que se trató de una protesta de gigantescas dimensiones, pues estuvo acompañado de vías de hecho y de quebrantamiento de derechos ciudadanos, por parte de los promotores del paro.

El Gobierno tenía el deber superior de solucionar el problema con prudencia, lo cual logramos. “Esto comprueba que nosotros no salimos a comprar la paz en las carreteras a cualquier precio. Lo negociado fue analizado, sopesado y regateado. El desplome de la producción, multiplicado por los precios bajos, ha generado un gran deterioro del ingreso cafetero, y por eso nos estamos concentrando en este tema”.

‘No voy a renunciar: a mí me cambian los cafeteros’ 

El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, reiteró que no renunciará al cargo, como lo pidieron algunos de los organizadores del paro. “Esa decisión está en manos de los miembros del Comité Nacional de Cafeteros. “Al gerente general lo nombra el Congreso Cafetero, el cual se reúne con frecuencia, no solamente ordinariamente cada año, sino extraordinariamente, cuando así lo decidan, y allí es donde se toman las decisiones.

En mis planes no está la intención de renunciar; para nada, pero también tengo claro que nunca seré un obstáculo”. Indicó además que los cafeteros son gente sensata, que sabe hablar, que conoce el negocio y que participa en la discusión de los problemas.

domingo, 10 de marzo de 2013

El paro cafetero


Alfredo Molano
El Espectador
2 de marzo de 2012

El café fue el cultivo por excelencia del país desde fines del siglo XIX hasta fines del XX. En gran medida la democracia que el sistema tolera se debe al café por la sencilla razón de que su producción no ha estado ni está en manos de terratenientes, como las de la caña de azúcar y la palma africana. La colonización cafetera fue un movimiento de campesinos rasos, y aunque poco a poco algunos se fortalecieron y se convirtieron en empresarios, nunca llegaron a ser terratenientes como sucedió en Cundinamarca, razón que, por lo demás, los arruinó. 

EL CAFÉ FUE EL CULTIVO POR EXCElencia del país desde fines del siglo XIX hasta fines del siglo XX. En gran medida la poca democracia que el sistema tolera se debe al café por la sencilla razón de que su producción no ha estado ni está en manos de terratenientes, como las de la caña de azúcar y la palma africana. La colonización cafetera en Antioquia, Caldas, los Santanderes, Tolima, Huila y Cauca fue un movimiento de campesinos rasos, y aunque poco a poco algunos se fortalecieron y se convirtieron en empresarios, nunca llegaron a ser terratenientes como sucedió en Cundinamarca, razón que, por lo demás, los arruinó. Fue una colonización de ladera favorecida por los suelos volcánicos y, por supuesto, por los buenos precios internacionales. Los mismos factores que han hecho reina a la coca. La Violencia de los años 50 trató de sacar a los pequeños cultivadores y de hacer grandes fincas, pero los medianos y los pequeños resistieron. Sacrificando ganancias crearon la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), que por mucho tiempo consiguió ser auténtica representación de los intereses cafeteros. La construcción de carreteras, acueductos, escuelas y cooperativas impidió que la violencia que se volvió a encender en los 70 afectara las regiones de cultivo.

El primer golpe serio que sufrieron los caficultores fue el rompimiento del Pacto Mundial del Café en 1989, que empujó a muchos a buscar en los cultivos ilícitos, aun dentro de las zonas cafeteras, una defensa. Y lo consiguieron. La coca les ayudó a sobrellevar el abandono en que la Federación los dejaba para empeñarse ella en aventuras especulativas volteándoles la espalda. Gemela de esta estrategia abusiva fue la política de sustitución de variedades, cuyo resultado persistente ha sido la producción de paquetes tecnológicos cada vez más gravosos para el cultivador. La sustitución de variedades terminó siendo también sustitución forzada de agricultores. Así, la brecha entre la producción del grano y la especulación financiera se hizo cada vez más profunda.

La crítica situación actual que tiene enfrentados a caficultores y Gobierno se origina en la revaluación del dólar motivada por los millones que entran al país como resultado de la compra de empresas de servicios públicos, las inversiones gigantescas en minería y, claro está, el retorno de utilidades de la exportación de cocaína. El precio favorable internacional que podría llegar a los bolsillos de los cafeteros es sacrificado por las gabelas que el Gobierno ofrece a los inversionistas extranjeros y por las ganancias que la guerra contra la droga le deja a la mafia, que seguramente también invierte en minería. Cabe agregar que el Gobierno ha permitido la importación de cafés perratas de Vietnam, Perú y Ecuador a los grandes fabricantes de cafés solubles, que buscan sustituir el consumo de nuestro tinto por esa aguachirle del instantáneo. Las importaciones legales de café el año pasado fueron 954.000 sacos, según la OIC. Ese café se cultiva aplicando endosulfán, insecticida para combatir la broca, prohibido en Colombia. La cantidad importada paga la contribución cafetera a la FNC. Esa es la verdadera causa de las importaciones. Quién sabe cuántos sacos entran de contrabando. La tercera parte del tinto que nos tomamos en el país está hecha con ese grano.

Para rematar, las trilladoras están llenas de los llamados cafés inferiores, porque el consumo nacional está abastecido en gran parte con importaciones. La pasilla, que antes se negociaba a 25.000 pesos la arroba, hoy difícilmente se paga a 5.000. Por tanto, todo ese café de calidades media y baja terminará gorgojeado.

'El café sólo trae dolores de cabeza'


Poner en producción dos hectáreas cuesta $32 millones

El Espectador
9 de marzo de 2013
Héctor Sandoval Duarte


Lorenzo, un caficultor de Garzón (Huila), tiene claro que no terminará sus días haciendo lo que le enseñaron a hacer sus padres y abuelos: sembrar café. Muchos productores, en medio de los duros tiempos que pasa el sector, hablan de dar paso al cultivo de nuevos productos.


El viernes, durante todo el día, los cafeteros caminaron de regreso a sus tierras con la esperanza de volver al negocio que un día fue productivo.
El viernes, durante todo el día, los cafeteros caminaron de regreso a sus tierras con la esperanza de volver al negocio que un día fue productivo.


“Cuando vine a este mundo, andaba sin pantalones. Con la pura camisa; sin botones. Sin nada en los pies. A los cinco años andaba sembrando café con mi papá. Se plantaba a macana, abriendo hoyos en la tierra. Así comencé”. Así, Lorenzo Pizo, un caficultor de 67 años nacido en El Pital (Huila), resume cómo el cultivo del grano ha atravesado su vida. Ahora se siente cansado y su memoria regresa 50 años. Eran los tiempos en los que los cafetales levantaron las economías de los pueblos del sur huilense y también de cientos de pueblos del país.

Durante las jornadas del paro cafetero en Garzón (Huila), estuvo seis días en uno de los asentamientos apoyando a los agricultores de El Agrado, El Pital y otras veredas de Garzón. Sin embargo, Lorenzo en el fondo sabe que seguir viviendo del café en su región no será fácil para las nuevas generaciones y tampoco para los cafeteros viejos. Recuerda que la bonanza del grano llevó en décadas pasadas a constituir grandes emporios económicos como la Flota Mercante Grancolombiana y la aerolínea Aces. “De eso no queda nada. Esa plata salió del café. Ahora no pagan ni $24.000 por una arroba de grano verde”.

Lorenzo es padre de seis hijos y vive con su esposa en un barrio de Garzón. Siente que ya no tiene energías para dedicarle a un cultivo que durante los últimos tiempos sólo le ha causado problemas. “La idea mía es cambiar y salir de Garzón. Me crie sembrando café, cogiéndolo, cargándolo con bestias por caminos difíciles. Pero ya quiero vender la finquita y comprar unas casas. Si no vivo del café, esos ranchos los pongo en arriendo y de eso vivo”.

Los bajos precios internos de la carga de café en el país —que en lo corrido del último año y medio han pasado de $1 millón a $530.000— y una de las revaluaciones más fuertes del continente, son factores que han hecho que cultivar el grano sea cada vez más difícil para miles de caficultores, no sólo del Huila, sino del país. Sin embargo, las ayudas del Gobierno al sector ya sobrepasan los $700.000 millones para este año (el último acuerdo al que se llegó, fue un subsidio por carga de $145.000).

Aun así, y pese a que muchos cafeteros de su región aún tienen puestas sus esperanzas en la recuperación del sector, Lorenzo está convencido de que dejar el cultivo de café le va a quitar de encima problemas como “buscar trabajadores, comprar abono, mercados, pagar transporte y cuidanderos. Con todo eso, uno queda debiendo”.

“Hay mucha gente que quiere salir del café, porque ya no es productivo. El café ya sólo trae dolores de cabeza. No trae sino angustias, enfermedades y necesidades. Para pagarles a los trabajadores a veces me toca quedarme sin mercado; a ellos hay que darles su plata porque tienen sus hijos, su señora. Están trabajando por esa comidita”, asegura Lorenzo en un tono pausado, mientras está sentado en la sala de su casa techada en hojas de cinc. Por momentos se queda pensando en silencio, tratando de entender dónde irá a pasar sus últimos días.

Con su sombrero negro de fieltro de ala corta, un poncho de colores y su bastón de mando tallado en la mano izquierda, Manuel Jesús Tombé, un gobernador indígena de El Danubio (caserío cercano a Florencia, Caquetá), hablaba a sus paisanos y a los cafeteros de Garzón sobre las dificultades que están atravesando los campesinos por la crisis cafetera. Lo hacía sin prisa, sonriendo poco. En el fondo sabía que seguir viviendo del café no es tan sencillo, y menos en un lejano corregimiento donde aún las casas son hechas en tabla y no hay presencia de energía eléctrica.

“Tenemos que diversificar con otros cultivos. Pueden ser granadilla, lulo, arveja. También, con otros productos como haba y papa. Hemos sido conformistas y hay sueños truncados por esta crisis. El café tiene que tener un precio justo y no podemos seguir dejando que importen el grano. Se les está regalando a los intermediarios”, contó Tombé mientras sus compañeros lo escuchaban con atención.

Detrás de una carga de café que se comercializa y llega en una chiva (bus de escalera) hasta una cooperativa como la de Garzón, Lorenzo cuenta que hay más de dos años de trabajo. “Primero, hay que limpiar una hectárea de potrero para poder sembrar las matas de café con una distancia de 1,10 metros entre cada una. Hay que dejar 1,50 metros de calle. Caben más o menos 5.000 palos de café por hectárea”. A esto se suma la compra de semillas seleccionadas (una bolsa cuesta $8.000).

Para que esa hectárea de café sembrada entre en producción —y que previamente ha debido ser abonada—, tienen que pasar dos años. “Uno tiene que tener $10 millones para que la hectárea comience a dar frutos. Eso vale levantarla. Eso significa endeudarse y el banco puede prestar hasta $6 millones pagaderos en cuatro años”, cuenta Lorenzo.

En el momento en que el cultivo comienza a producir hay que pagarle la deuda al banco, sostiene Lorenzo. “Uno mete un obrero, recoge diez arrobas de café y hay que pagarle mínimo cada una a $3.000. En el campo también toca pagar agua y luz. Imagínese tener 10 obreros, pagándoles $20.000 y la arroba de café costando apenas $27.000”. Si de levantar dos hectáreas se trata, se necesita un préstamo de $12 millones para comprar abonos, fertilizantes y fungicidas. Además, $20 millones adicionales para los 10.000 palos de café que se van a sembrar.

“Muchos acabaron con el café y metieron pastos en sus fincas. Hoy son ganaderos. Hemos quedado los campesinos con tierras entre cuatro y cinco hectáreas. Ahora, quien tiene apenas una hectárea, recoge sus pepas en una semana y se va a ayudar al vecino; al pariente. Así se defiende la gente”, apunta Lorenzo mientras se queda mirando al televisor de su sala. Estaba el noticiero al aire a esa hora.

Primer capítulo


Editorial
El Espectador
10 de marzo de 2013

Con el arreglo al que llegaron los cafeteros y el gobierno de Juan Manuel Santos, esto es, el subsidio llamado Protección al Ingreso del Caficultor (PIC), consistente en $145.000 por carga de café, se cierra el primer gran capítulo de las protestas del agro en Colombia. 

Y, es apenas de esperar, se abren los que han de seguir. Ya ha sido anunciado el paro arrocero, por ejemplo, y en medio de los levantamientos de algunos sectores que finalmente no pararán, otros intrigan, como el bananero.

El Gobierno terminó esta semana cediendo en gran medida ante la presión cafetera, razón por la cual es también apenas lógico preguntarse: ¿No era evitable todo este embrollo con una negociación previa? Porque lo que pasó en Colombia por causa del paro no fue poco: los marchantes bloquearon las vías en ocho departamentos. Y con ello la economía de otros sectores, como los avicultores, los lecheros, los porcicultores. Todo sumado en cifras estimadas da $1,3 millones en pérdidas. ¿Culpa de la protesta, como sostenía el Gobierno? Sí y no. Las causas profundas de la crisis en el agro colombiano, en el café en este caso, justificaban salir a marchar para exigir. Es un derecho ciudadano.

El café en Colombia, que le ha dado la vuelta al mundo y que hizo en el país carreteras, acueductos, escuelas y electrificación rural en la época en la que tenía una expansión impresionante, no puede ciertamente quedar a la deriva en épocas de vacas flacas. Esta fue una industria, además, que se hizo con campesinos rasos, de a pie, que alimentó las bocas de 600.000 familias trabajadoras de todos los estratos. Un gobierno no puede abandonar este tipo de industrias a su suerte y menos cuando en paralelo otorga grandes exenciones a otros sectores para atraer la inversión extranjera. No suena lógico, al menos.

El asunto es de qué manera se ayuda y, para el caso de la salida acordada, qué parte de la crisis se soluciona con ella. El subsidio es una salida de emergencia que ha permitido levantar el paro y sus amplios efectos negativos, pero el naufragio de la industria cafetera —que es la del agro en general— sigue su curso. Y el costo de la solución no fue nada despreciable, más de $800.000 millones, que tendrán que salir de algún otro rubro del presupuesto. ¿Y cuando el año termine algo habrá cambiado o estaremos a la espera de otro paro y otras exigencias similares? Porque el otro corolario perverso de esta solución es el mensaje de que las vías de hecho sirven para hacer reaccionar a los gobiernos hasta el punto de ceder en lo que en el discurso han nombrado como innegociable.

Se dirá que el paro exigía soluciones rápidas y que para el largo plazo ahí está la conformación de una Comisión para el Estudio de la Política y la Institucionalidad Cafetera. Pero, ¿habrá tanto tiempo para esperar? ¿No hay asuntos inmediatos que pueden ir forjando una realidad diferente para nuestra industria cafetera, en términos de productividad, de asistencia técnica, de acompañamiento empresarial, de seguros de cosecha, por ejemplo? Claro, eso es más difícil que firmar el cheque del subsidio y descargar toda la responsabilidad en el problema coyuntural de la tasa de cambio.

Salvo la normalidad pasajera, pues, no hay mucho para celebrar. Antes bien, lo que es apenas predecible es la reacción de otros sectores igual de golpeados. ¿Marcharán también? ¿Pararán las vías también? ¿El Gobierno accederá a sus peticiones particulares también? Un gobernante, señor presidente, debe darse el lujo de ser impopular. Si no toma ese riesgo, terminará en un país ingobernable, donde se atiende a los requerimientos momentáneos de todos según su capacidad de presión. Y no. Un gobernante debe tomar decisiones de fondo, que molesten, es posible, pero que perduren y solucionen algo.

sábado, 9 de marzo de 2013

Santos defiende acuerdo con cafeteros por su efecto en economía colombiana


Después del paro cafetero

El Espectador (EFE)
9 de marzo de 2013

El mandatario señaló que el gremio cafetero genera mucho empleo, característica que lo llevó a “ser generoso” con la ayuda pactada.

El mandatario colombiano Juan Manuel Santos.
El mandatario colombiano Juan Manuel Santos.
Juan Manuel Santos, calificó este sábado el acuerdo al que llegó su Gobierno con los cafeteros, como "justo y conveniente" por el impacto de este sector en la economía del país.

Miles de caficultores que protestaron en las carreteras del país durante doce días llegaron en la madrugada del viernes a un acuerdo por el que el Gobierno se comprometió a compensarles, sólo en 2013 y con un total de 800.000 millones de pesos, cuando el precio interno de venta del grano sea muy inferior al coste de producción.

"Esta plata que les vamos a dar adicional tiene un impacto muy importante en la demanda por la economía", dijo Santos en la ciudad de Bucaramanga durante el "Acuerdo para la prosperidad", como se conoce el acto público que cada sábado celebra con sus ministros en un punto diferente del país.

El presidente explicó que los caficultores "generan mucho empleo, que en su mayoría son pequeños productores y cualquier plata (dinero) que se le dé a los cafeteros se irriga en la economía de forma inmediata".

"Estas características son las que me llevaron a mí a ser bien generoso con los cafeteros y darles la ayuda este año", justificó el mandatario.

El acuerdo firmado contempla que el Gobierno otorgará a los productores un auxilio que se llamará "Protección al Ingreso de los Caficultores" (PIC) que será de 145.000 pesos para la carga de 125 kilos y se aplicará a todos los cultivadores.

El tope para ese reconocimiento será de 700.000 pesos. Si eventualmente el precio cae por debajo de los 480.000 pesos, el PIC subirá a 165.000.

Santos confía en que los cultivadores de café puedan "resolver sus problemas" con esas ayudas, pues muchos de ellos están endeudados e incluso en proceso de embargo de sus propiedades.

La crisis de los cafeteros resultó de la reducción del volumen de la producción desde hace más de cuatro años desde 13 a menos de 8 millones de sacos, por las fuertes lluvias y plagas como la roya, unido a la caída en picado del precio interno del grano y a la apreciación del peso colombiano.

Los caficultores se sintieron desamparados por el Gobierno ante estas circunstancias e iniciaron una huelga y protestas en las vías del suroeste y oeste del país, que llegaron a aislar a varias ciudades y provocar desabastecimiento en ellas.

Durante las protestas se registraron unos 75 heridos y al menos 70 personas fueron detenidas por los bloqueos de carreteras, quienes, según adelantó Santos, empezarán a sufrir "consecuencias judiciales". 

Los costos del paro cafetero


Congreso evaluará el acuerdo

El Espectador
David Mayorga
8 de marzo de 2013


El subsidio acordado entre productores y Gobierno le costará al presupuesto estatal alrededor de $800.000 millones.

Los caficultores desbloquearon las carreteras en Cauca, Nariño y Tolima. El abastecimiento de alimentos comienza a restablecerse. / Andrés Torres
Los caficultores desbloquearon las carreteras en Cauca, Nariño y Tolima. El abastecimiento de alimentos comienza a restablecerse. / Andrés Torres

Aunque se trata de una medida temporal, las familias afectadas han vuelto a sus fincas.
Menos de 8 millones de sacos de café producidos en 2012. Once días de paro por cuenta de cultivadores. Treinta horas de negociación, de las cuales 12 se centraron en el ajuste de detalles. Y un subsidio de $145.000 por carga en el momento de la venta. Son los números detrás de las dos semanas intensas de protestas, bloqueos en las carreteras y reclamos a la política cafetera del país, que fueron resueltos con un acuerdo en el que el Gobierno se comprometió a girar $800.000 millones que, en estos momentos, no tienen un origen claro.

“Estamos hablando de una cuantía tan considerable que será indispensable ir al Congreso tan pronto se inicien las sesiones en este mes de marzo para plantear la necesidad de unos traslados presupuestales”, anunció Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, en diálogo con la emisora Blu Radio, en el cual indicó que los recursos provendrían de la Contribución sobre la Renta Empresarial para la Equidad (Cree), el nuevo impuesto incluido en la reforma tributaria de 2012 para financiar, entre otros, el desarrollo rural.

El causante de esta distorsión se llama Protección al Ingreso Cafetero (PIC), el subsidio que se integrará a partir del 18 de marzo al precio diario de la carga. Se entregará en el momento de la compra del grano, haciéndose efectivo cuando el valor en el mercado supere los $480.000 y desaparecerá cuando sobrepase los $700.000. De hecho, compone el 25% del ingreso que recibirá el caficultor.

Se trata, en todo caso, de un subsidio con una vigencia concreta. “Este es un apoyo temporal para que la caficultura supere una fase de caída en la producción y bajos precios. Pero no puede depender de manera permanente de apoyos del Gobierno. Los compromisos adquiridos no van más allá de 2013”, precisó Cárdenas.

Para los caficultores, el acuerdo alcanzado en la mesa se convierte en una solución estratégica que alivia la situación económica de más de 2 millones de personas que generan aproximadamente un tercio del PIB agrario del país.

Es un acuerdo excelente. Con los términos alcanzados, muchos productores podrán volver a la actividad, pues esta ayuda vuelve a situarlos por encima de los costos de producción. Ojalá que a esto se añada una mejor estrategia que deprecie el peso más un comportamiento del precio internacional del café que ronde los US$1,43”, comenta Óscar Gutiérrez, líder del Movimiento por la Dignidad Cafetera.

La otra cara de la moneda es el balance estatal. La semana que termina obligó al Gobierno a cerrar millonarios compromisos con otros sectores productivos, como los $38.000 millones para los cacaoteros o el desmonte de $237 al galón de acpm para aplacar la furia de los transportadores. Y, si bien las vías han sido desbloqueadas, la solución podría no durar mucho tiempo: los arroceros, bananeros y algunos recolectores de caña han anunciado sus intenciones de protagonizar un nuevo paro. Y de concertar con el Gobierno posibles apoyos.


viernes, 8 de marzo de 2013

Menos flores y más reconocimiento


Día de la Mujer

El Espectador
8 de marzo de 2013
Diana Esther Guzmán 
(Investigadora de Dejusticia)

Colombia debería salir de la lógica de las flores, celebraciones o felicitaciones. El día de la mujer no se instituyó para hacer un homenaje a los "atributos femeninos", sino para recordar la desigualdad y discriminación que enfrentan las mujeres alrededor del mundo.

Foto: tomada de yfa.awid.org
Foto: tomada de yfa.awid.org
 Por eso, más que regalar flores, simbólicas o reales, deberíamos promover el reconocimiento y compromiso por la transformación de la discriminación. Esta es pues una fecha en la que deberíamos recordar, por ejemplo, que en Colombia, a pesar de los avances en las últimas décadas, las mujeres seguimos con una baja participación política.

Como lo muestra el segundo ranking de igualdad, dado a conocer esta semana por el PNUD, a pesar de que constituimos el 51% de la población, sólo el 12% de los cargos de elección popular son ocupados por mujeres. Estamos tan sólo en el 9% de las gobernaciones y alcaldías, y aunque en el Congreso parece haber un mayor porcentaje de mujeres y haber mejorado considerablemente la inclusión –comparado con periodos anteriores-, sólo llegamos al 13.3% en la Cámara y al 15.9% en el Senado.

En los otros cargos del Estado la situación es similar. Aunque la Ley de Cuotas (581 de 2000) establece que al menos el 30% de los altos cargos (y de otros cargos) debe ser ocupado por mujeres, como lo mostramos desde Dejusticia en una investigación reciente, este mandato no se ha cumplido de manera consistente a lo largo de los años. De hecho, un buen ejemplo de este incumplimiento es que en la actualidad ninguna Superintentendencia tiene una mujer a la cabeza y se sigue incumpliendo con la Ley en muchos nombramientos.

Esta bajísima presencia de mujeres en los cargos decisorios del Estado no se debe, como algunos podrían suponer, a falta de interés o a que tengamos menos capacidad. Al contrario, parece existir una especie de techo de cristal, creado a partir de las reglas de socialización que rigen la vida de las personas, que impide el ascenso de las mujeres, pues actualmente existen muchas con la educación y experiencia suficientes para ocupar dichos cargos.

A pesar de lo anterior, algunas mujeres han logrado llegar a altos cargos del Estado. Por ejemplo, por primera vez en la historia del país, una mujer es la contralora general y hay algunas en ministerios claves, como el de Justicia. Este avance puede ser importante en términos de inclusión, pero es insuficiente en términos de igualdad real. Estas mujeres, cuyos méritos son indiscutibles, han sido en todo caso privilegiadas y no reflejan la situación real de millones de mujeres que deben padecer especialmente la exclusión y discriminación.

Por eso es clave, al hablar de igualdad, analizar particularmente la situación de "las mujeres de a pie". Son ellas las que enfrentan más problemas para encontrar un trabajo formal y en quienes tiende a concentrarse la pobreza y sus efectos. Por ejemplo, la tasa de desempleo de las mujeres es casi el doble que la masculina (12,4% frente al 6,8%, según el DANE), y están en mayor proporción que los hombres en los sectores informales del mercado laboral. Además, como lo han mostrado diversas investigaciones, persiste una importante brecha salarial entre hombres y mujeres, que oscila entre el 15 y 20% por igual trabajo. Y no es el único problema que enfrentan.

Son las mujeres más pobres las que tienen menos oportunidades para conciliar las responsabilidades laborales con las familiares. La doble jornada de trabajo (8 horas de oficina o fábrica y luego 12 más de casa) tiende a ser más dramática para ellas. Y dado que en nuestro país se les sigue dejando a las mujeres el trabajo de cuidado (de los hijos, las personas mayores y el hogar), como si fuera un asunto femenino, son ellas las que tienen más problema para acceder a un trabajo y ascender, y quienes tienen una carga personal y social más alta. Sin contar con que todavía tienen pocas posibilidades de decidir sobre su reproducción.

Y ni hablar de las mujeres campesinas, que además sufren peores condiciones económicas y sociales, por pertenecer a uno de los sectores más excluidos del país. O de las mujeres indígenas y afrocolombianas, o de aquellas con una orientación sexual o identidad de género diversas, que son especialmente discriminadas.

Por si lo anterior fuera poco, la violencia contra las mujeres (aquella que las afecta por el hecho de ser mujeres), sigue teniendo una alta prevalencia en el país, y una baja o pobre respuesta por parte del Estado.

Inasistencia alimentaria, violencia intrafamiliar, sexual y desplazamiento forzado son sólo algunos ejemplos de formas de violencia que afectan de manera desproporcionada a las mujeres. Sólo para ilustrar el problema, todas las mujeres vivimos con el temor a ser violadas y muchas lo son cada día, bien sea en sus hogares, comunidades e incluso como parte del conflicto armado. De acuerdo con los datos de Medicina Legal, que en todo caso tienen un gran subregistro, es posible calcular que al menos 9 mujeres son violadas diariamente en el país. Y a pesar de ello, la impunidad es enorme y los programas de atención a las víctimas son todavía insuficientes.

Este 8 de marzo, antes de comprar una flor o un chocolate, piense primero por qué y para qué lo hace. Si se da cuenta que es sólo por quedar bien, mejor haga algo con más sentido: comprométase a reconocer la discriminación y a hacer lo posible por transformarla. Por ejemplo, asumiendo por igual cargas de cuidado al interior del hogar; valorando el valioso aporte (incluso económico) que hacen quienes se dedican a las labores domésticas y de cuidado; reconociendo que las mujeres pueden desempeñar cualquier rol social; y previniendo y repudiando todo acto de violencia en contra de las mujeres.

jueves, 7 de marzo de 2013

Costos de la caficultura, sorbo a sorbo


Por cada carga de café de 125 kilos están perdiendo casi $160.000

El Espectador
6 de marzo de 2013
Alexánder Marín Correa

Paro en el eje cafetero. / La Tarde 2012
Paro en el eje cafetero. / La Tarde 2012


Recolección, control de malezas, fertilización, manejo sanitario, trabajos de beneficiadero, renovación y administración hacen parte del proceso. Producir una carga de café cuesta casi $670.000 y actualmente la venden en $510.000.

La caficultura en el país hoy no es negocio. Es lo que sostienen los cafeteros, que cumplen 10 días de paro, y es lo que parece ratificar los costos de producción y de venta de una carga de 125 kilos (10 arrobas) de café. De acuerdo con las cuentas que hacen los propios caficultores, por carga están perdiendo alrededor de $160.000. La razón es que producir la carga cuesta casi $670.000 y al venderla les pagan $510.000. Por eso dicen que la situación hace insostenible el gremio, del cual viven 560.000 familias colombianas, sin contar con los que viven de la recolección.

A pesar del anuncio del pasado sábado del Gobierno, de otorgar ayudas que oscilan entre los $90.000 y los $115.000 por carga, para los cafeteros es algo insuficiente, pues ni si quiera así les cuadran las cuentas, al menos para cubrir los costos de producción. Por eso, en medio del reinicio de las negociaciones que se abrieron ayer, lo que esperan los cafeteros es que se les garantice un precio fijo que supere los $700.000, es decir, que el subsidio al menos llegue a los $190.000 por carga. Sin embargo, dentro del mismo grupo de manifestantes hay otros que ponen el tope más alto y esperan que el precio base llegue a los $750.000 para levantar el paro.

Sus aspiraciones la basan en los cálculos que hacen al establecer la estructura de costos del café, la cual está en ocho labores clave para poder poner en el mercado el producto. De acuerdo con el Comité de Cafeteros de Caldas, esta estructura de costos debe tener en cuenta los gastos por el control de malezas, la fertilización, el control sanitario contra plagas, el proceso del beneficiadero, la renovación de cultivos, la recolección, otros gastos y la administración de la finca. De acuerdo con su estudio, esta tarea, por carga de 125 kilos, tiene un costo aproximado de $670.000. Sin embargo, cuando llegan a vender la carga en bodega, les están pagando en $510.000, lo que hace que el negocio solo les genere pérdidas.

Óscar Gutiérrez Reyes, coordinador del movimiento Dignidad Cafetera en Caldas, sostiene que fuera del precio que piden de $750.000 por carga de 125 kilos, es una parte importante, pero que en las discusiones también es necesario que exista un pronunciamiento más firme del Gobierno sobre el control de importaciones de café, al igual que freno a los precios de los agroinsumos y beneficios en los créditos cafeteros.


"Tenemos claridad que por cada carga de café, el caficultor está gastando casi $650.000 pesos, aunque hay otros que están gastando más. Lo que nosotros calculamos es que se garantice un margen de ganancia que permita atender el cafetal y las necesidades de sus familias, porque nadie trabaja para que lo vean. De estos precios, cerca de 65% se gasta en mano de obra, 12% en abonos y el resto en el proceso del beneficiadero hasta dejarlo en las bodegas", agregó Gutiérrez Reyes.

De acuerdo con los líderes cafeteros, las principales causas de la crisis actual están basadas en la política económica de revaluación, ya que cuando la tasa de cambio empezó a caer, se empezó a hacer inviable el negocio. "La caída vertiginosa empezó hace un año, cuando se desplomó el precio internacional de 2,4 dólares a casi 1,4 dólares. Y si a eso se suma la caída del precio del dólar, son situaciones que afectaron enormemente el sector cafetero", dijo Marcelo Salazar, presidente del Comité de Cafeteros de Caldas.

A esto, según Óscar Gutiérrez Reyes, se debe sumar, por ejemplo, la forma cómo el país prefirió hacer énfasis por muchos años en los cafés especiales, que apenas representan el 15% del mercado mundial, dejando de lado el resto de los caficultores. Eso significó abandonar a otros sectores de la caficultura, algo que no hicieron otros países como Brasil o Perú, quienes aumentaron sus ventas internacionales, superando a Colombia. "En la Federación de Cafeteros se equivocaron, por haber descuidado al grueso de los caficultores, al punto de que muchos abandonaron el sector. Hoy se puede evidenciar esa equivocación en esta crisis", dijo Óscar Gutiérrez.

Además, que el ciclo de la producción es otra de las situaciones que juegan en contra de los cafeteros. Después de sembrar un palo de café, su primera cosecha puede tardar entre 18 y 24 meses. Después, da cosechas cada año, durante tres meses, en los que se puede sacar el 80% de su potencial. El otro 20% se cosecha en el resto del potencial del cultivo. "Como se puede notar, el flujo de caja de los cafeteros es negativos durante el año. Esto sin contar con los problemas del clima, el precio de los abonos, y otros costos. Es por esto que ser cafetero, con las condiciones actuales, no es negocio. Si esto no se resuelve, se acaba la caficultura", enfatizó el coordinador del movimiento Dignidad Cafetera en Caldas.

"En 2010 y 2011 tuvimos buenos niveles, por el precio. Pero, definitivamente, para el sector han sido más los años malos, que los buenos. Este es un producto que viene afectado por una disminución constante en su producción, por la caída de la tasa de cambio del dólar y el deterioro del sector. Son una suma de situaciones que nos han llevado a esta crisis. Por eso estamos buscando alternativas. Destacamos la voluntad del Gobierno, pero necesitamos que las negociaciones lleguen a buen puerto”, agregó Marcelo Salazar, presidente del Comité de Cafeteros de Caldas.

Estructura de costos del café

Estos son los gastos aproximados en los que incurre un productor cafetero para sacar a la venta una arroba (12,5 kilos) de café.

El control de malezas por arroba $7.200 y por libra $288; el control sanitario (Broca, roya) por arroba $3.700 por libra $148; la fertilización por arroba $11.500 mientras que por libra $460; la recolección por arroba $24.000 y por libra $960; en el proceso en beneficiadero por arroba $3.200 y por libra $128; en otra labores por arroba $3.200 y por libra $128; en la renovación de cultivos por arroba $4.200 y por libra $168; en laa dministraciónpor arroba deben gastar $10.000 y por libra $400 para un total por arroba de $67.000 y por libra de $2680.

 
VENTA

Más el precio de venta que por arroba es de $51.000 y por libra de $2040; y a eso se suma un subsidio de gobierno que por arroba es de $11.500 y por libra de $460. Lo que da un total de $62.500 por arroba y $2.500 por libra.


Es decir que la perdida o ganancia por arroba es de -$4.500 y por libra de -$168.

Precio actual de libra de café verde exportado 1,4 dólares

Gobierno y cafeteros suspenden temporalmente los diálogos


El Espectador
7 de marzo de 2013

Tras más de 15 horas, las dos partes no llegaron a un acuerdo, se espera que a las 9:00 a.m. se reanuden las negociaciones.
El Vicepresidente de la República, Angelino Garzón, en compañía de varios Ministros del Despacho, se reunieron con los líderes cafeteros en Pereira (Risaralda) para buscar salidas concertadas al paro cafetero.
El Vicepresidente de la República, Angelino Garzón, en compañía de varios Ministros del Despacho, se reunieron con los líderes cafeteros en Pereira (Risaralda) para buscar salidas concertadas al paro cafetero.
 
Tras la extenuante jornada que completó más de 15 horas en Pereira, Gobierno y representantes de los cafeteros no llegaron a un acuerdo, por lo que las negociaciones entre las dos partes fueron suspendidas sobre la 1:10 de la madrugada de este jueves.

Según se conoció el gobierno ofreció un precio de 130 mil pesos por carga de café, oferta que fue rechazada por representantes de Dignidad Cafetera, quienes exigieron 185 mil pesos, es decir hay un desacuerdo de 55 mil pesos entre las partes.

Pese a que en horas de la mañana el vicepresidente Angelino Garzón afirmó que no se levantaría de la mesa hasta tanto no hubiera acuerdo, por cuestiones de salud, y teniendo en cuenta la extenuante jornada que tuvo el vicepresidente, se tomó la decisión de retomar los diálogos en horas de la mañana para que todos pudieran descansar.

Al término de la reunión, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas dijo “Cuando hay un gobierno que ha puesto sobre la mesa para la caficultura solamente en el programa de Protección al ingreso del caficultor, un monto equivalente a 700 mil familias del programa Familias en Acción con el cual podríamos erradicar la pobreza en muchas de las ciudades de nuestro país, no podemos decir nada distinto que nos sentimos defraudados por que no hemos encontrado en los líderes de este paro la receptividad que se esperaba”.

Los cafeteros no dieron declaraciones y salieron de inmediato del salón donde se encontraban reunidos con el vicepresidente Angelino Garzón y los ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas; de Agricultura, Juan Camilo Restrepo; del Interior Fernando Carillo y el Alto Consejero para el diálogo social, Luis Eduardo Garzón.

Por su parte, el Gobernador de Risaralda, Carlos Alberto Botero dijo, “pedimos mucha prudencia y tranquilidad de las partes para que se reanuden estos diálogos en horas de la mañana con un ambiente de cordialidad para buscar una solución definitiva al conflicto”.

Por ahora solo resta esperar para saber cómo se desarrollan las negociaciones del paro que este jueves ya completa 11 días.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Los rostros del paro cafetero


En el décimo día de cese de actividad

El Espectador
5 de marzo de 2013
Edinson Arley Bolaños

En los campamentos ya hay problemas de salud. Sin embargo, los cafeteros insisten en que seguirán con su protesta hasta que el Gobierno tome decisiones, dicen ellos, contundentes. / Édison Sánchez
En los campamentos ya hay problemas de salud. Sin embargo, los cafeteros insisten en que seguirán con su protesta hasta que el Gobierno tome decisiones, dicen ellos, contundentes. / Édison Sánchez


A los líderes del paro cafetero el gobierno nacional los conoce muy bien. Se los encontró de frente el pasado jueves en el Ministerio del Trabajo, donde debatieron el pliego de peticiones que tiene el sector cafetero, que hoy completa diez días de protesta.

Los líderes agrarios exigen precios remunerativos del café, control de precios de fertilizantes y abonos y solución a la deuda y embargos en los bancos. También rechazan la importación del café y la minería en zona cafetera.

Todos esos puntos se analizaron ese día desde las 4 de la tarde hasta las 4 de la mañana, hora en que el gobierno nacional decidió levantarse de la mesa con la única propuesta que defendió durante las doce horas de diálogo: el aumento de $3.000 por cada arroba de café, mientras que los líderes de la movilización se pararon en $25.000.

La decisión del ministro del Interior, Fernando Carrillo, fue regresar a la mesa el viernes a las 11 de la mañana, cosa que finalmente no pasó, pues, según los voceros de Dignidad Cafetera, a la cita llegó solo el ministro de Trabajo, Rafael Pardo. “A nosotros no nos quedó más remedio que regresar a la movilización a cada una de las regiones después de la emboscada que nos hizo el Gobierno para desmontar el paro sin ninguna reivindicación que valga la pena”, dice Alonso Osorio, líder del paro cafetero en Cauca.

Son 26 los voceros que tienen en jaque al Gobierno desde hace diez días , dos por cada departamento afectado. Sus rostros son de campesinos. Pequeños y grandes productores que tienen hasta 40 años desempeñando esta labor. Aquí están cuatro de los más visibles, los protagonistas de esta historia que hace años, en una telenovela colombiana, se llamó Café.

Guillermo Gaviria, cafetero de Antioquia

Es del municipio de Concordia, Antioquia. Caficultor de tercera generación. Tiene 51 años y dice ser un luchador por las políticas cafeteras porque “esto es un movimiento sin color político. A mí me interesa la parte social de la caficultura, porque he visto cómo han ido desapareciendo los pueblos cafeteros y se han ido desruralizando. Nuestros jóvenes no se quieren quedar con las fincas”.

Asegura que el movimiento cafetero está representado en la gente humilde y por eso “queremos decirle al Gobierno que tenemos que hablar con la verdad. Frente al levantamiento del paro, eso fue una medida mentirosa, porque fue un convenio que hizo la Federación con el Gobierno. En segundo lugar, nos dejaron esperando en Bogotá el viernes pasado, porque teníamos una reunión y el Gobierno nunca llegó. Tercero: estamos dispuestos a hablar con ellos, a nosotros nos interesa que el país tenga tranquilidad, pero de antemano no podemos aceptar un precio variable que el Gobierno nos quiere dar, necesitamos un precio de sustentación para darles tranquilidad a las familias cafeteras. El Gobierno siempre se preocupa por la incertidumbre que sufre el equipo económico, pero no por las 550 mil familias cafeteras, por eso le pedimos la presencia de una persona experta que les pueda hacer entender nuestro problema”.

Milton Osorio, dirigente del Huila

Milton Osorio es líder del movimiento cafetero en el Huila y no asistió a la reunión que el pasado jueves tuvo el movimiento en Bogotá. Sin embargo, rechaza el subsidio que negoció el Gobierno Nacional con la Federación Nacional de Cafeteros el sábado pasado.

“Desde las tres de la mañana venimos en una marcha pacífica, pero el Esmad nos ha respondido diferente y estamos preocupados por esta situación. Soy cafetero de cuna porque nací en la vereda Santa María, de Huila, y crecí ahí en el campo cultivando café. Nosotros buscamos un precio fijo para el café y no que nos den un subsidio de cien mil pesos como lo quiere hacer el Gobierno”.


José Luis Valdés, vocero de Caldas

“Soy caficultor. Me levanto todos los días a las 5:30 de la mañana y me voy para a una finca que tengo en Caldas, a trabajar el café. Soy ingeniero agropecuario y toda la vida he estado dedicado a la finca. Cumplí 40 años y todavía tengo aliento para seguir trabajando en el campo, mi abuelo y mi papá me enseñaron a cultivarlo.

La petición hacia el Gobierno es que nos sigan escuchando como lo hicieron el jueves pasado. Queremos seguir con el diálogo que desafortunadamente el viernes se rompió, porque yo sigo insistiendo en que no hemos sido escuchados y por eso el Gobierno no sabe bien la problemática de la caficultura del país”.


Alonso Osorio: líder de Cauca

Es oriundo del municipio de Fresno, Tolima, pero vive hace más de nueve años en Popayán. Tiene una finca cafetera con su familia en el Cauca y gran parte de su vida la ha dedicado a la defensa de la caficultura y el agro en este departamento. En las elecciones pasadas fue candidato a la asamblea de este departamento por el Polo Democrático Alternativo, partido en el que hace muchos años milita. Su perfil lo llevó a ser el coordinador de Salvación Agropecuaria y de Dignidad Cafetera en el Cauca, que lidera el paro y que tiene paralizada la carretera Panamericana desde el lunes 26 de febrero.

Este caficultor tiene clara la problemática de su departamento: “En el Cauca hay 95 mil familias productoras de café que en este momento por la baja producción pueden tener un promedio por hectárea de 60 arrobas, pero son cafeteros que viven en 0,8 hectáreas sembradas de café y pues uno podría imaginar que con esos precios hay muchas dificultades”.


Café, de nuevo a la mesa


Vicepresidente Angelino Garzón será uno de los mediadores

El Espectador
5 de marzo de 2013
Héctor Sandoval Duarte

Gobierno y representantes cafeteros se sentarán este miércoles en Pereira (Risaralda) para buscar una salida al paro que completa 10 días.

 Foto: Archivo Particular

Según líderes, los bloqueos se levantarían entre este miércoles y el jueves.

Con los bloqueos generados por el paro cafetero, regiones como Huila, Cauca, Putumayo, Caquetá y Risaralda ya no resisten el desabastecimiento de alimentos, suministros y combustibles. Se completan 10 días de protestas y el Gobierno anunció que buscará salida al inconformismo de los manifestantes sentándolos de nuevo en la mesa de negociaciones. Según voceros del Movimiento para la Dignidad Cafetera, la obstaculización en varias regiones se levantaría entre hoy y el jueves.

El presidente Juan Manuel Santos le pidió al vicepresidente de la República, Angelino Garzón, que se reúna hoy en Pereira con los líderes del paro, acompañado de los ministros de Hacienda, Defensa, Interior y Trabajo. “Hemos estado en permanente disposición al diálogo. Antes y durante el desarrollo del paro, el Gobierno ha tomado medidas generosas y concretas para atender la difícil situación del sector”.

Sin embargo, Santos anunció que si continúan los bloqueos por parte de los organizadores de la marcha, “las Fuerzas Armadas tienen las instrucciones de cumplir con la obligación legal de garantizar los derechos de todos los colombianos”. Según el mandatario, es preocupante que se prolongue el aislamiento de lugares como Popayán. “Di instrucciones a los ministros para atender necesidades en las regiones”.

El vicepresidente Garzón, además de ofrecerse como mediador en los diálogos con los representantes cafeteros, aseguró que “los especuladores quieren beneficiarse con el paro cafetero y con los subsidios en los precios del café”. También le pidió a los dirigentes del gremio que se respeten las misiones médicas y que se permita el paso de alimentos y suministros hospitalarios.

Antes de sentarse de nuevo a negociar, Óscar Gutiérrez Reyes, uno de los líderes del Movimiento por la Dignidad Cafetera, aseguró que el ambiente es mejor para dialogar y reconoció que el Gobierno ha tenido buena voluntad.

Gutiérrez Reyes contó que se sostendrán en puntos como un precio de sustentación por carga de $750.000, contener las importaciones del grano y la petición de dar mayores plazos a las deudas que los caficultores tienen con los bancos. “Si el Gobierno es sensato, podríamos estar levantando el paro entre el miércoles y el jueves de esta semana”, manifestó a este diario.

Durante los últimos días, el dólar ha mantenido su tendencia al alza (sobre los $1.800), lo que le ha permitido al Gobierno, y también a varios sectores de la producción, estimar que el precio de la carga de café (125 kilos) dé para cubrir los costos de producción.

En este momento, la carga del grano se cotiza en $537.000 en el mercado interno, a lo que se suma un subsidio de $115.000, sólo para los caficultores que tengan menos de 20 hectáreas. Esto da como resultado que al cafetero se le estén pagando 125 kilos del grano a $652.000 —en este momento, los costos de producción son de $650.000—. Además, en el mercado internacional la libra de café se cotizó ayer en promedio a US$1,40 (el lunes cerró en US$1,46).

Mauricio Cárdenas Santamaría, ministro de Hacienda y Crédito Público, dijo a este diario que el Gobierno está “dedicado a comprar dólares, y la reducción de tasas de interés ayuda (al dólar) porque baja el apetito de la gente de traer plata acá por el diferencial”.

En cuanto al comportamiento de la tasa de cambio, el ministro aseguró que ha mejorado mucho, ya que el Banco de la República aumentó su programa de compra de divisas de US$500 millones a US$750 millones. Agregó que en el dólar también influyen razones como “la decisión de comprar US$1.000 millones para pagar deuda externa. Además, estamos comprando US$1.000 millones para la inversión que hacemos de las regalías del fondo de ahorro”.


martes, 5 de marzo de 2013

El triste café colombiano


El Espectador
Por: Reinaldo Spitaletta
4 de marzo de 2013


El hombre de 77 años, de sombrero y cara triste, recuerda cómo acabaron con cosas de las cuales los cafeteros hacían parte, como la Flota Mercante, Aces, Avianca (el vieinticinco por ciento), las reservas cafeteras.

 


Y al decir que la respuesta del gobierno ante la crisis de la caficultura es “acribillarnos en una lucha desigual”, arguye que están cansados de trabajar como bueyes.

El cafetero, del cual el video no revela el nombre (http://www.youtube.com/watch?v=jJ2XVZw0CLU), advierte que tienen que protestar en el multitudinario para cafetero contra un “gobierno oligarca, un gobierno atarbán” que aprovecha “nuestra debilidad porque no tenemos armas en la mano”. Y luego llora al recordar que los cafeteros le han dado riqueza al país durante ochenta años y se indigna con la represión que ha emprendido el gobierno de Santos contra los cerca de cien mil manifestantes que en once departamentos han salido a demostrar su descontento por las miserias del gremio.

La historia republicana de Colombia está ligada al cultivo de café, lo mismo que la de su industria, la de su agricultura. Los trabajos y los días del café fundaron pueblos, crearon imaginarios y paisajes, forjaron ciertas arquitecturas (como las de las haciendas cafeteras) y fueron el modo de vida de millones de personas en las zonas dedicadas a las faenas del cultivo del grano.

Y después de algunos tiempos (viejos tiempos) de alegrías cafeteras, hoy el panorama de los caficultores es de hambre y desolación, de desempleo y desesperanza. Y, claro, de rabia e inconformismo con las políticas oficiales que los han vuelto miserables. Trabajan a pérdida. Siguiendo las consignas neoliberales del Consenso de Washington, el gobierno privilegió las “locomotoras” mineras y energéticas, a las que se les destina más del cuarenta y dos por ciento de los presupuestos públicos y privados, al tiempo que la agricultura obtiene un dos por ciento.

Asimismo, la revaluación, tal como lo han señalado estudiosos del tema, les quita a los caficultores el cuarenta por ciento del precio de venta del café en dólares. Y como si esto fuera poco, la misma revaluación afecta la industria y el agro nacionales. Los caficultores, en ruina, decidieron no soportar más los desafueros y desde el 25 de febrero están en paro cívico por los bajos precios del grano, y para exigir una restructuración de la Federación Nacional de Cafeteros y del Fondo Nacional del Café.

El sufrimiento es el factor común en las 560 mil familias cafeteras colombianas, en las que además no hay grandes terratenientes ni magnates. El noventa y cinco por ciento de los cafetales es de menos de cinco hectáreas, y el ochenta y ocho por ciento, menor de dos hectáreas. Los caficultores, hoy, venden la carga de café a 530 mil pesos cuando los costos de la misma superan los 650 mil pesos. Mejor dicho, de nada les vale trabajar como bueyes, porque muchos factores y variables de la producción están en su contra.

Las cosechas han caído, y desde los tiempos de la ruptura del Pacto del Café, en 1989, la caficultura colombiana se ha venido a pique. A lo que hay que agregar los efectos de los tratados de libre comercio y que, mientras en Colombia se retrocede en el cultivo, Brasil y Vietnam, por ejemplo, avanzan. Las justas peticiones de los caficultores son elementales (sobre deudas, insumos, créditos, control a importaciones y alza remunerativa del precio interno), pero la posición del presidente y su ministro de Agricultura, de implacable arrogancia, no abre caminos a una solución del problema.

Más bien, ante la protesta de campesinos, indígenas, empresarios, el gobierno ha contestado con represión. La crisis cafetera hay que inscribirla en una crisis nacional del empleo, de la desindustrialización del país, de abrirles las puertas a las transnacionales a la vez que se desestimula la producción nacional. Los caficultores son gentes que han aportado a la economía y a la cultura, de unos 600 municipios colombianos. Pero la ineptitud del Estado los tiene en la física olla.

El cafetero del principio, el que hoy está sorbiendo el café más amargo de su existencia, afirma que así, con tantas miserias, no pueden vivir en el campo y entonces tendrán que irse a los pueblos a construir tugurios. ¿Qué dicen señores Santos y Restrepo?


La 'cruzada antiparo' de Santos


El Espectador
Héctor Sandoval Duarte
4 de marzo de 2013

Cinco ministros viajaron a regiones donde los cafeteros están protestando. Ayudas para el sector suman ya $860.000 millones.

El Apoyo al Ingreso del Caficultor (AIC) para 2013 suma cerca de $600.000 millones.   / Edison Sánchez
El Apoyo al Ingreso del Caficultor (AIC) para 2013 suma cerca de $600.000 millones. / Edison Sánchez

 Ante la continuidad del paro cafetero, que hoy llega a su noveno día, y de los bloqueos viales en varias regiones del país, como Huila y Cauca, el presidente Juan Manuel Santos dio la orden de que cinco de sus ministros —Hacienda, Defensa, Trabajo, Interior y el ministro consejero para el Diálogo Social— se desplacen a Cauca, Nariño, Caquetá, Huila y Antioquia con el fin de hacer un balance de la situación humanitaria. Muestra de ello es que en municipios como Garzón (Huila) el combustible está escaseando y hacia Popayán se ha dificultado el paso de ambulancias y de suministros hospitalarios.

Fernando Carrillo, ministro del Interior, aseguró al terminar la reunión entre el mandatario y los ministros asignados que se continúan afectando los derechos de las personas que no tienen que ver con la protesta cafetera. “El Gobierno ha insistido en la injusticia que representa el bloqueo de las vías. Estaremos en las regiones verificando cuáles son las consecuencias y tomando las medidas necesarias”. Según el funcionario, se convino con quienes están liderando la huelga permitir el paso de ambulancias. Sin embargo, “eso no se ha cumplido en la vía Panamericana”.

A la cruzada de los ministros se sumó el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz Ortega, quien reiteró que el Gobierno dejó claro que ya se agotó el espacio fiscal para continuar dando subsidios a la caficultura. El dirigente manifestó que se irá a las regiones “a socializar y a entender esta problemática. La del Cauca es diferente a la de Santander. Lo que vamos a hacer es usar nuestra capacidad institucional”.

El dirigente manifestó que irá a los puntos donde las vías se han bloqueado para hablar con las comunidades. “Hay que empezar por el Cauca. Hay que desbloquearlo y entender por qué no le sirven las medidas tomadas. El tema es urgente”.

El jueves pasado, durante la reunión con los representantes cafeteros, al ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, le estaban pidiendo un precio de sustentación de $750.000.

“Eso, con el precio actual y la cosecha estimada, vale $2 billones. Yo les dije: no tengo de dónde sacarlos, no hay forma. No hay una partida de $2 billones que esté pendiente de distribución. Eso implicaría volver al Congreso, hacer una adición. Eso da más déficit y ahí viene el lío disciplinario. La otra es hacer traslados. ¿De dónde levanta uno $2 billones?”, dijo Cárdenas en diálogo con El Espectador.

Según el jefe de Hacienda, hacer los ajustes que piden los cafeteros equivale a dejar sin plata a programas como Familias en Acción. “¿Sabe qué me dijeron? No, no importa. Familias en Acción es asistencialismo. Esto es mantener vivo un sector”. Por ahora Cárdenas reitera que lo que se ha dado a la caficultura por la vía del Apoyo al Ingreso del Caficultor (AIC), ya asciende a $600.000 millones.

“Súmele a eso $140.000 millones de Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) destinado para la renovación de cafetales. Ahí ya vamos en $740.000 millones. A eso hay que sumarle lo que da el Gobierno a la Federación de Cafeteros para asistencia técnica y expansión. Vamos en $860.000 millones para 2013”, aseguró el ministro a este diario.

Además contó que el precio de sustentación que piden los cafeteros ($800.000) es el equivalente al abismo fiscal para el Gobierno, ya que esto tiene un costo de $3 billones. “Ese es el peligro del tal precio de sustentación. Que a los cafeteros se les diga que sí y a los demás que no. Además, mire el costo”.

Sin embargo, los dirigentes del Movimiento por la Dignidad Cafetera sostienen que el incremento de 92% en el AIC (que pasó de $60.000 a $115.000 por carga) es todavía insuficiente ante la coyuntura de bajos precios que están viviendo los productores desde hace mucho tiempo.

Levantan paro cacaotero

Anoche, tras una reunión de más de tres horas, los representantes de los cultivadores de cacao y funcionarios del Gobierno llegaron a un acuerdo para suspender el paro que afectó, principalmente, al departamento de Santander. Juan Camilo Restrepo, ministro de Agricultura, dijo que las partes acordaron levantar el bloqueo en la Carretera Central del Magdalena Medio a cambio de un subsidio de 22% a la carga de cacao; en adelante, los productores recibirán $800 por kilogramo.

Un trato especial recibirán los cacaoteros de Santander, responsables del 50% de la producción nacional, luego de que la Gobernación acordara la inyección de recursos frescos; para ellos el subsidio será de $1.200 por kilo.

Gobierno admite que muchos cafeteros no se sienten representados por Fedecafé


El Espectador 

4 de marzo de 2013

Gerente de la Federación va a las ‘bases’ a socializar la problemática y explicar las ayudas del Gobierno.



Descartando la renuncia como una solución a los problemas de los cafeteros que los ha llevado a organizar paros de los cultivadores en diferentes partes del país, el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, inició una gira por las regiones cafeteras, empezando por el Cauca, para socializar la problemática de esta actividad.

Es claro para la institucionalidad cafetera que el Gobierno ha agotado el espacio fiscal para seguir ofreciendo más ayudas diferentes a las aprobadas el sábado pasado: subsidios de 60.000 pesos a 115.000 para cafeteros con menos de 20 hectáreas y de 60.000 pesos hasta 95.000 pesos para los que tienen fincas mayores a 20 hectáreas.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, explicó que una vez se tomó la decisión de elevar el auxilio a los cafeteros, preguntó a los representantes del gremio: “ustedes con esto (ayudas) quedan tranquilos, sienten que pueden ir a sus bases a decirles que se llegó a un acuerdo satisfactorio. Uno por uno respondió, si”.

Entonces se quedó en que la tarea de estos miembros del comité, presentes en la reunión, era desplazarse a sus bases a levantar el paro. Reconoció el ministro que el paro tiene otra dinámica “que va más allá de la Federación de Cafeteros. (Es) gente que no se está sintiendo representada y que le está diciendo: no suelte la consigna del precio de sustentación”.

Para el ministro es claro lo que piensan los cafeteros que se mantienen en la protesta, que deja al menos 24 policías lesionados y 41 civiles heridos, y varias vías taponadas que no permiten el suministro de víveres ni combustibles a varias regiones, una cosa es el Apoyo al Ingreso del Caficultor (AIC), que es un complemento y otra el precio de sustentación.

El precio de sustentación es la tranquilidad absoluta” para los cafeteros, remarcó el jefe de la cartera de las finanzas públicas. Consideró que el concepto de precio de sustentación corre el riesgo de convertirse “en un abismo fiscal”.

El gobierno admitió que muchos cafeteros no se siente representados por la Federación, y por ello ha solicitado presencia de sus líderes en las mesas de discusión.

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, recomendó al gerente del gremio cafetero “ir a las bases” para ejercer un liderazgo efectivo de la institucionalidad cafetera, pues esta no solo se ejerce con votos.

La negociación

La negociación entre Gobierno y cafeteros se inició el jueves a las 10 de la noche. La primera petición de los caficultores fue un precio de sustentación de 800.000 pesos. El gobierno llevaba en su portafolio propuestas pero sobre el AIC. “Ahí estábamos hablando dos idiomas distintos”, dijo un miembro del Gobierno presente en la discusión.

El ministro de Hacienda ha descartado un precio de sustentación para la carga de café porque, además de ser un abismo fiscal, otros sectores llegarían detrás de lo mismo y porque esa decisión le cuesta al Gobierno unos tres billones de pesos.

Esa discusión se extendió hasta las tres de la mañana del viernes. Los cafeteros bajaron el precio de sustentación de 800.000 a 750.000 pesos. Ahí prácticamente concluyó la reunión, porque el Gobierno seguía pensando en auxilios a través del AIC.

El gerente de la Federación le ha pedido a sus comités en sus bases: “razonablemente todos podemos poner un granito de café” para que bajen la altas pretensiones.

Los esfuerzos fiscales del Gobierno y la institucionalidad cafetera es terminar con el paro, acabar con el taponamiento de las vías y ponerle fin a la escasez de alimentos que afecta a regiones del Tolima, Cauca, Valle, Nariño, Huila, Antioquia y el Eje Cafetero.


Los productores de café ponen en jaque al gobierno colombiano


El Pais
Elizabeth Reyes L
2 de marzo de 2013

· Los caficultores bloquean carreteras y exigen soluciones al presidente Santos por la crisis

· El país es el cuarto productor mundial de café y llegó a producir 14 millones de sacos

Miles de pequeños y medianos caficultores en Colombia han bloqueado las principales carreteras de los departamentos donde se concentra el cultivo del café, para protestar por lo que han calificado como un abandono del gobierno en uno de los momentos de mayor crisis por la que atraviesan los agricultores del grano en el país.

Los caficultores describen el presente del producto que ha identificado a Colombia ante el mundo como crítico y exigen soluciones a corto plazo. Por eso, después de cuatro días de paro, el gobierno de Juan Manuel Santos inició el jueves una mesa de diálogo a la que invitó a 28 líderes cafeteros. En la primera reunión, que se prolongó por 12 horas y que hoy continúa, no se lograron acuerdos que pongan fin a los bloqueos que han provocado disturbios con la policía y desabastecimiento de alimentos y gasolina.

Aumentar el precio de la carga de café (125 kilos), incrementar los subsidios para el sector y que se frene la importación de café para incentivar el consumo interno, son las peticiones en las que ha insistido Oscar Gutiérrez, vocero del Movimiento por la Defensa y por la Dignidad de los Cafeteros de Colombia y el líder más visible de la protesta.

El problema mayor es el bajo precio internacional del café que en el último año cayó dramáticamente, a lo que se suma la revaluación del peso colombiano y los altos costos en la producción. El precio promedio mensual para cafés suaves colombianos cayó de US244.14 por libra a US161.57, comparado con febrero de 2012, lo que se traduce en un desplome de la cotización del grano de 34 por ciento.

El director de la Organización Internacional del Café, OIC, Ricardo Olivera, explicó en un comunicado que la inestabilidad de los precios en los mercados internacionales repercute en la economía, no solo de los productores colombianos que hoy están en cese de actividades. “Esta es una situación de mercado que no puede ser controlada por algún actor particular. La volatilidad de los precios causa serios problemas económicos a lo largo de toda la cadena de suministro del café, y afecta a más de 120 millones de pequeños productores en más de 50 países en todo el mundo”, dijo Oliveira.

Colombia es el cuarto productor mundial de café después de Brasil, Vietnam e Indonesia, pero sus grandes bonanzas hacen parte del pasado. “Colombia llegó a producir 14 millones de sacos en promedio al principio de la década de los 90 y viene decreciendo. Hoy está en ocho millones de sacos y podría llegar a seis”, afirma Pedro Echavarría, empresario caficultor que cree que una de las razones más fuertes es que el café ya no es un cultivo rentable. “Colombia va a ser por muchos años más un país cafetero, pero cada año va ser menos importante en el contexto mundial del café”, afirma el caficultor.

De este sector dependen también unos 500 mil productores representados por la Federación Nacional de Cafeteros, Fedecafé, que ha recibido fuertes críticas en estos días y no participa de la movilización. Aun así, su gerente, Luis Genaro Muñoz, ha dicho que las actuales ayudas del gobierno son insuficientes. “La asignación de recursos no la despreciamos, la valoramos. Son ayudas del 15 por ciento de la base del precio actual, pero no alcanzan a cubrir los costos promedios de producción”, ha señalado a los medios colombianos.

En un comunicado firmado por 15 comités departamentales de cafeteros –que respaldan a Fedecafé–, en el que lamentan los disturbios que ha provocado el paro y convocan a un congreso extraordinario de cafeteros que se realizará este lunes, afirman que “cualquier medida que se tome requiere una institucionalidad que permita garantizar su implementación en los 20 departamentos cafeteros de Colombia”.

El ministro del Interior, Fernando Carrillo, quien ha asumido la vocería del ejecutivo en las negociaciones con los cultivadores, ha señalado que es necesaria una reforma de fondo como la llamada Constituyente Cafetera “que lo único que busca es precisamente abrir una puerta de diálogo sobre la reforma de la institucionalidad cafetera”, explicó.

Dentro de las protestas del sector se incluye el mal manejo que ha tenido el Fondo Nacional del Café creado bajo la premisa de ahorrar para el futuro. “Inversiones fracasadas, burocracia y actividad comercial a pérdida acabaron con el Fondo Nacional del Café y los cafeteros hoy le dicen al gobierno que los tiene que ayudar, porque la plata que ellos ahorraron, ahora no existe”, explicó Pedro Echavarría.

El Congreso también ha lanzado propuestas para superar la crisis cafetera, como la de un proyecto de ley que busca favorecer al sector agrícola. A esto se suma un llamado de atención sobre la gobernabilidad de la Federación Nacional de Cafeteros y la necesidad de reestructurarla.
 

viernes, 1 de marzo de 2013

Falleció el maestro Rafael Puyana y será velado en París


El Tiempo
1 de marzo de 2013



El clavecinista colombiano, considerado el mejor del mundo en su instrumento, murió a los 81 años.

El clavecinista colombiano Rafael Puyana falleció el viernes en París, donde residía, a los 81 años de edad, confirmó un comunicado de la embajada de Colombia en Francia. El músico será velado el sábado y el domingo en la funeraria de Batignolles en París, precisó la embajada.

En 1996, Puyana, nacido en Bogotá el 14 de octubre de 1931, fue condecorado por el Rey de España con la Orden de Isabel la Católica. Esta fue impuesta en una ceremonia que tuvo lugar en el Palacio de Viana en Madrid.

Sus interpretaciones de la música española para Clave, tanto antigua como contemporánea, son conocidas y apreciadas en todo el mundo. Puyana fue profesor durante muchos años en los Cursos Manuel de Falla del Festival Internacional de Granada y fue titular de la cátedra de Clave en la Academia de Verano Música en Compostela de la Universidad de Santiago de Compostela.

Mientras adelantaba sus estudios en el Colegio de San Bartolomé y en el Liceo Cervantes, en Bogotá, estudiaba piano con el profesor italiano Giacomo Marcenaro.

Pero fue a los 13 años cuando hizo su primera interpretación pública en el Teatro Colón, de Bogotá. Tres años después viajó a Estados Unidos para estudiar en el Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra, en Boston. (Vea uno de los folletos de una presentación de Puyana en Bogotá)

Durante su vida hizo giras por los escenarios de Londres, París, Milán, Roma , Ginebra y Estados Unidos, los mejores del mundo. Medios como 'The Times' calificó al colombiano como 'La Perfección del clavecín'.

"El repertorio de Puyana está pleno de maestros del barroco y el renacimiento, estilos en los que se le reconoce como una verdadera autoridad", escribe William Atehortua Amaya en la página de la Biblioteca Luis Ángel Arango. También exploró obras para piano del siglo XVIII y a las principales composiciones para clave del siglo XX.