sábado, 29 de marzo de 2014

sequía en Colombia: 15 consejos para el ahorro y buen uso del agua


El Espectador
29 de marzo de 2014


Estas son algunas medidas que los ciudadanos pueden aplicar par ahorrar agua en sus casas en la temporada seca en el país. 


15 consejos para el ahorro y buen uso del agua


Según el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, los siguientes 25 municipios en el país presentan desabastecimiento de agua potable: Nobsa (Boyacá), Paz de Ariporo, Pore, Trinidad, Hato Corozal, San Luis de Palenque, Orocué, Támara (Casanare), Unguía y Acandí (Chocó), Puerto Escondido, Moñitos, San Bernardo del Viento, Lorica y Puerto Libertador (Córdoba), Uribia y Manaure (La Guajira), Santa Marta (Magdalena), Los Santos, Cabrera, Landázuri, Vélez, Santana y Galán (Santander).


(Y el flamante y competitivo gobernador de Santander construyenso su proyecto privado de acuaparque panachi en pleno desierto del Chicamocha)

Acuaparque del Chicamocha

El Ministerio de Vivienda sugiere a los ciudadanos 15 acciones concretas para el ahorro de agua en sus casas:
 

1. Examinar las llaves de agua, cañerías y tuberías de los exteriores por si tienen fugas. Gota a gota el agua se agota.
 

2. Hacer uso de los sistemas de recolección de agua lluvia en las casas, las cuales pueden ser usadas para lavado de ropas, aseo de las viviendas e instalaciones sanitarias.
 

3. Efectuar el riego de las plantas y jardines únicamente dos veces por semana, en horas de la noche o temprano en la mañana, preferiblemente implementando sistemas de riego por goteo.
 

4. Cuando se laven los platos a mano, utilizar una tina para lavarlos y otra para enjuagarlos. Nunca debajo del chorro de la llave abierta.
 

5. Tomar duchas de corta duración y cerrar la llave mientras se enjabona.
 

6. Utilizar un vaso con agua para cepillarse los dientes. No dejar la llave abierta.
 

7. Cerrar la llave mientras se afeita, utilizar un recipiente o el tapón del lavabo para afeitarse.
 

8. Lavar los vehículos en sitios establecidos para tal fin; si se lava en casa; utilizar solo un balde de agua.
 

9. Enseñar a los niños a no desperdiciar el agua.
 

10. Revisar periódicamente que el flotador de los inodoros esté funcionando correctamente.
 

11. Instalar sanitarios de bajo consumo.
 

12. Revisar los empaques de las llaves al menos 2 veces por año.
 

13. Recolectar el agua que sale de la ducha mientras se espera que se caliente con el fin de utilizarla para plantas o sanitarios.
 

14. Utilizar la lavadora para cargas completas evitando su uso para pocas prendas.
 

15. Evitar el uso de manguera por el desperdicio de agua.



martes, 25 de marzo de 2014

IV Asamblea Anual de la Asociación 'Aguas Cristalinas'


De izqierda a derecha: Jose Alfredo Rodríguez, Eliécer Hernández, Arturo Buenahora, Jacinta Ortíz, Zoraida Buenahora, Anibal Suárez, Jenny Paola Campos, Salomón Puentes y Jaime Ortíz.


Cumpliendo con los requisitos, hoy 25 de marzo de 2014, hemos realizado nuestra Asamblea anual 2014 de la Asoación de Suscriptores del Acueducto Rural 'Aguas Cristalinas' de la vereda Santa Helena Bajo del municipio de Barichara.

Como el periódo de la Junta expiró y hay que cambiarlo cada 3 años, hemos hecho una nueva elección de Junta, la cual quedó conformada de la siguiente manera:

Presidente: Mauricio Chinchilla
Vicepresidente: Eliécer Hernández
Secretaria: Dora Juliana Mejía
Tesorero: Arturo Buenahora
Fiscal: Salomón Puentes
Vocal 1: Zoraida Buenahora
Vocal 2: Jacinta Ortíz
Vocal 3: Jenny PaolaCampos
Junta de Vigilancia: Jaime Ortíz, Jose Alfredro Rodríguez, Anibal Suárez

lunes, 24 de marzo de 2014

expansión hotelera





Un hotel más tendrá Barichara.... La expansión hotelera no se detiene, al igual que la especulación inmobiliaria... (5 nuevos  barrios proyectados) Y eso que estamos en un municipio sin agua... qué tal que la hubiera....Millones de metros de tierra removidos... Más de 200 habitaciones proyectadas...observen la desertificación de la parte alta y baja de la fotografía... Tenemos una excelente oficina de Planeación Municipal: competitiva, social e incluyente... (para quiénes?)...

miércoles, 19 de marzo de 2014

San José el silencioso



San José, nos gusta mirarte, tú el silencioso.
El índice sobre los labios, nos invita a guardar silencio,
a alejarnos de este mundo conversador y ruidoso
para entrar en el silencio donde seremos toda escucha del Otro, de los otros,
silencio-atención al Señor que va a hablar.
Nos gusta rezarte, tú el Pobre.
Tú aprendiste a lo largo del tiempo lo que quiere decir
ganarse la vida con el sudor de la frente.
Tú también has experimentado las largas caminatas agotadoras,
las puertas que se cierran delante de ti,
la falta de un lugar apropiado para acoger al recién nacido,
el camino del exilio huyendo de la persecución de un tirano imbécil…
Pobre de corazón, tú lo has sido.
Has atravesado tantas noches, pero siempre has creído en la Luz
Como Maria y con gran disponibilidad tu has dicho si,
a ese hijo misterioso que no era tuyo.
Con Maria, simplemente lo educaste
a él que no tuviste el tiempo de conocer
y que nosotros llamamos, sin embargo, el Hijo de Dios.

San José, la tradición cristiana te honra con el bello nombre de Justo.
Justo, has sabido renunciar a tus proyectos por ajustarte al proyecto de Dios
en el cual tú has entrado sin comprender,
pero desbordando de fe en el Dios de tus padre
que no traiciona jamás su palabra.
Justo, tu puedes ensenarnos a aventurarnos, nosotras también
en el camino del SI
un si sin reservas, como el tuyo,
un si creador de vida y felicidad.

 Michelle Paul H.J.

St_Joseph_01


lunes, 17 de marzo de 2014

“Pobre país rico”, si no reacciona


La indignación en las calles de Colombia y en las redes no puede resultar tan incoherente en las urnas. O votamos bien, o nos gobernarán mal.


Diana Calderón
El País
16 de marzo de 2014

El proceso electoral que se vivió hace ocho días en Colombia podría leerse como el más importante en muchos años. Los comicios dejaron conformado un Congreso que tiene las mayores responsabilidades en la reglamentación del marco jurídico para la paz -de llegar a firmarse en La Habana un acuerdo con las FARC-, la reformulación de la política y sus instrumentos de participación, la reforma a la salud, la de la justicia -que se corrompió- y todo lo que se convenga en materia de tierras, modelo económico, lucha contra los cultivos ilícitos y el negocio de la droga.

Este Congreso, que debería enorgullecernos por la diversidad de sus integrantes y la experiencia de otros, nos avergüenza en muchos casos por razones de forma pero, sobre todo, de fondo.

Quedó conformado por un expresidente -Alvaro Uribe- que por su liderazgo caudillista llegó al Congreso llevando de la mano a 18 senadores más del Centro Democrático. Se trata del 20 por ciento del Senado que representa esa otra forma de concebir el poder y su ejercicio de la política, y que reclama la recuperación de una Colombia segura. También está compuesto por un Partido Conservador que, si bien dividido, logró imponerse a las encuestas que lo daban casi extinto. La composición la completa el Partido de Gobierno -La U- que tiene en sus huestes a varios de los más cuestionados políticos colombianos y unos liberales que reclaman el triunfo aritmético sobre el político. Además, un minoritario Polo de izquierda, cuyo líder -un dogmático y coherente senador- repite con una de las votaciones más altas del país.

En ese mismo Congreso, esta vez creció la cuota femenina -mujeres valientes y libertarias- entraron los indígenas y unos negros no tan negros que usan los espacios de organizaciones electorales para las minorías cuando los rechazan en otros partidos.

Hasta ahí, todo parece más o menos lo esperable. Pero el mismo Centro Democrático de Alvaro Uribe le dijo al país que las 19 curules logradas son buenas, pero que le faltaron dos y por lo tanto, asegura que hubo fraude. Los ganadores en el Gobierno, los del partido de La U, que obtuvieron las dos curules que reclama el CD, son senadores acusados del más descarado clientelismo para mantener sus privilegios legislativos.

Algunos blancos se inscribieron en el Partido del Ébano para meterse en las curules que, desde la Constitución del 91, se le reconocen a los afrodescendientes. Lo hacen para seguir marginando poblaciones enteras porque en la miseria de esas vulnerabilidades tienen la fuente de su negocio. No hay más mirar el registro de sus propiedades.

Y en cada uno de los partidos de la Unidad Nacional -La U, Cambio Radical, Conservadores y Liberales- los herederos de las estructuras paramilitares lograron sus curules para seguir ensuciando de sangre regiones enteras como lo hicieron en el pasado.

Ese Congreso que elegimos, con variadas excepciones, no está preocupado por reducir la burocracia ni hacer más efectivo el funcionamiento del Estado. Tampoco por las crisis de nuestras sociedades sumidas en procesos de indignación juvenil y desesperanza colectiva porque no funcionan los sistemas de transporte o porque la educación resulta costosa a pesar de los indicadores que nos ubican como la tercera economía de América y en donde petroleras y bancos generan utilidades casi a diario. Un "pobre país rico”

Y, a pesar de que es el momento para la reflexión que permita encontrar salidas, el sesgo y la polarización imposibilita el equilibrio y el debate. Cualquier intento por llamar las cosas por su nombre y recordarle a quienes -en la aurora del poder- hicieron las mismas trampas que hoy denuncian, es considerado por ellos como activismo de oposición. Las noticias se publican a medias para calmar la conciencia que calla, las venganzas se sirven a la carta y las críticas vuelven a quienes las hacen enemigos de turno.

Por otro lado, las realidades de Bogotá tendrán efectos políticos nacionales. La capital espera estos días una definición sobre el futuro de su alcalde, destituido por faltas disciplinarias al haber cambiado el esquema de recolección de basuras. La decisión está pendiente de amparos en instancias judiciales superiores e incluso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Y, por otro lado, tiene pendiente para abril una votación popular de revocatoria del mandato, que se vuelve una apuesta para los políticos. Unos se muestran a favor de Petro –“¡Petro no se va!”- y otros se suman al “¡Chao Petro!”, polarizando el ambiente en Bogotá y contaminando la elección presidencial. Difícilmente esa campaña podrá sacudirse del efecto de una crisis sin precedentes en la capital que estallará como muy tarde en abril.

La única salida -porque tiene que existir una- parece buscar ese punto que nos devuelva al equilibrio y encontrar un consenso nacional, en el que nos comprometamos con unos mínimos que no se rompan mientras se alzan las voces de la diferencia, ojalá cada vez más altas…

El consenso lo construyen los ciudadanos, quienes deben recordar que la forma en la que votan determina cómo los gobiernan y que deben exigirle a los candidatos presidenciales que demuestren que están a la altura del lugar que pretenden. Son Clara López, una mujer nacida de la cuna aristocrática que optó por la izquierda y esta misma semana se unió a otra valiente: Aída Avella, quien recuperó para el país la memoria de la UP. También Enrique Peñalosa quien, desde una Alianza Verde, terminó ganando una consulta y tendrá que dejar su arrogancia para decirle a los colombianos que es un gran gerente. Lo mismo ocurre con Oscar Iván Zuluaga, quien parece sufrir el síndrome de Estocolmo, secuestrado en un partido donde sus compañeros son sus propios contrincantes y le montan bulling en las redes. O Martha Lucia Ramírez, si logra dejar su posición de victima incomprendida y demuestra cuál es su talante.

Y el mismo presidente Juan Manuel Santos, de quien esperamos que asuma las posiciones que corresponden frente a quienes usan y abusan del poder.

La indignación en las calles y en las redes no puede resultar tan incoherente en las urnas. O votamos bien, o nos gobernarán mal.


jueves, 13 de marzo de 2014

bara - florida


Se dice que 'Baraflorida' fue el primer nombre de Barichara utilizado hacia 1705. Y es que, a juzgar por la flor de estos árboles, no es de extrañar. También se les conoce en Colombia con los nombres de flormorado, roso, guayacán, ocobo, roble morado, rosa morada, etc...

El de la fotografía, como se ve, está en el patio de nuestra casa...



sábado, 8 de marzo de 2014

en el día de la mujer


café con... Jineth Bedoya

"No me quedé en Colombia par estar callada"

La periodista, comprometida con el relato de una guerra que lastima su país desde hace 50 años, promueve la campaña 'No es hora de callar'

Madrid
El País
7 de marzo de 2014

Jineth Bedoya, el viernes en Madrid. / Samuel Sánchez

Volver a Madrid es para Jineth Bedoya vivir una especie de flash-back. Fue aquí donde, en 2009, contó por primera vez al mundo la violencia brutal de la que había sido víctima nueve años antes. Era el mayo de 2000 y ella era una joven reportera que investigaba sobre tráfico de armas que involucraba funcionarios y miembros del grupo militar Autodefensas Unidas de Colombia. Fue secuestrada, torturada y violada durante horas hasta que la soltaron, rota, en medio de la calle. “Hace cinco años era una mujer lista para contar su situación, y hoy tengo esta misma sensación pero es gratificante, en medio del dolor, mirar hacia atrás y darte cuenta de que valió la pena hablar. Vuelve a haber lágrimas pero son lágrimas empoderadas”, comenta Bedoya, mientras sus grandes y oscuros ojos en su cara delgada se humedecen.

Desde que decidió contar lo que había sufrido su vida ha dado un giro de 180 grados. Ahora, además de ser una periodista comprometida con el relato de una guerra que lastima su país desde hace 50 años, es, dice, una activista. Lucha para que no pasen en silencio los crímenes contra las mujeres, los más olvidados del conflicto armado colombiano. “Con los estudios que hemos hecho tenemos una cifra aproximada no oficial de medio millón de mujeres violadas en las últimas décadas por el conflicto, pero puede que el total llegue a los dos millones”, dice. “Y si algo se va a sacrificar en el proceso de paz que se está llevando a cabo en la Habana es la violencia contra las mujeres. Ni siquiera estamos incluidas en el punto cinco de la negociación que es el que concierne a las víctimas”.

La campaña de concienciación que ha lanzado, apoyada por Oxfam Intermón, la organización de mano de la cual hace cinco años decidió contar sus vivencias, se llama No es hora de callar. Ella ha decidido no hacerlo nunca más, aunque duela a diario. “Durante nueve años era la única que cargaba con mi dolor y me escudaba mucho en mi trabajo [es ahora subdirectora del diario colombiano El Tiempo], pero fue mucho más duro hablar porque te conviertes en un referente público. Y muchas veces uno no se falla a si mismo por no fallarles a los demás. Cuando yo empecé a hablar muchas mujeres lo hicieron. Te haces cargo de otros dolores y es mucho más complicado”.

En 2011, tras contar su caso en Colombia en un programa de televisión de máxima audiencia, la investigación judicial, que volvió a estancarse poco después, se reactivó y uno de sus tres raptores fue identificado. “Había gente que me decía que era valiente. Pero en octubre de ese año volví a caer en una gran depresión. Sentía que no era capaz de seguir. En menos de un mes me acabé físicamente, pesaba 41 kilos. Un día estaba en mi cama y decía ‘Dios mío me quiero ir porque no soy capaz y necesito que me des una respuesta’. Y en ese momento mi madre entró se arrodilló delante de mí y me dijo: “Jineth si usted no quiere vivir para usted, viva por mí que yo aún la necesito”. Se levantó sin una lágrima y se fue. Pensé que era la respuesta que yo estaba pidiendo a Dios. Y pensé que me tenía que levantar y no solo por mi mamá sino por las mujeres que habían confiado en mí”, cuenta. Un año después recibiría de mano de Hillary Clinton y Michelle Obama el Premio Internacional a las Mujeres Coraje. “En Colombia ningún caso de violaciones de Derechos Humanos ha llegado a un tribunal internacional pero yo estoy segura de que la violencia sexual contra las mujeres sí va a llegar porque es comparable con lo que ha ocurrido en el Congo”, dice. Ella se ha prometido a si misma dedicar a esto el resto de su vida, una vida que desde hace 14 años está bajo escolta. “Pero hay que hacerlo. Yo no me quedé en Colombia para estar callada”.



jueves, 6 de marzo de 2014

Libra de café, de nuevo a USA$2


El Espectador
5 de marzo de 2014
Redacción negocios

Este miércoles, el precio del grano registró un alza del 9%. El precio interno de la carga fue de $817.857.

Libra de café, de nuevo a US$2
Foto: Archivo particular
En medio de la compleja situación que atraviesa la caficultura brasileña y la de las naciones productoras de Centroamérica, el precio del café en el mercado internacional volvió a tocar los US$2 por libra. Este miércoles, el grano cerró en US$2,02, lo que representó un alza de 9,1% frente a la cotización de ayer.

Para el café colombiano, según cifras de la Organización Internacional del Café (ICO), por sus siglas en inglés), no se veían promedios mensuales superiores a US$2 desde julio de 2012 (en mayo de 2011, el precio promedio llegó a US$3 por libra).

Según la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), la carga de café de 125 kilos se pagó este miércoles en Colombia a un promedio de $817.875 (estos registros no se veían desde febrero de 2012). Entretanto, comenzando el año 2014, esta misma cantidad de café se cotizaba en el mercado colombiano en apenas $393.000.

Desde que el precio interno del grano pasó la barrera de los $700.000, el Gobierno levantó la aplicación de subsidios que se venía dando a los productores desde octubre de 2012. Desde esa fecha hasta hoy, el Estado ha entregado a más de 300.000 caficultores poco más de $1 billón en más de 500 municipios del país.

Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), comentó recientemente que “no hay que olvidar que la volatilidad de los precios puede regresarnos a la necesidad de activar este suplemento (el subsidio) para el precio interno y ante este posible evento la plata debe estar disponible, porque su destinación fue precisa en cuanto a monto y objeto”.


sábado, 22 de febrero de 2014

Un pequeño olvido


El Espectador
Diana Castro Benetti
21 de febrero de 2014

Resulta difícil existir pero no debería serlo. 

Inventamos roles y vamos remodelando las máscaras para hacernos más difícil lo que puede ser fácil. Es difícil, por ejemplo, ser empleado, amigo o gerente y empresario. Es difícil ser madre, hija o directora. Es difícil expresar el talento o ajustarse a la norma. Muy difícil resulta ser la sonrisa, una amargura o la ausencia. Más difícil aún es servir a muchos como para algunos lo es mantener el camino de la ética. Resulta arduo llenarnos de títulos y luego vivir los conceptos. Más difícil resulta cargar con las opiniones que no son las nuestras o las acciones recordadas desde un pasado distante. Soñar el futuro siempre será cosa de insuperables imaginarios como todas las utopías.

Pero lo que realmente resulta muy complejo es soltar el peso de lo que atiborra para darle cabida a la sencillez. Vivir sin pretensiones o en un mundo de lo suficiente, de lo simple, de lo apenas necesario, es la más ardua tarea para quienes se han decidido por otros itinerarios. Muy difícil resulta decir no a los lujos, a las ventas, a los ofrecimientos superfluos o a lo soñado en forma de amores fáciles, de riquezas rápidas o de poderes de ostentación.

Hoy es de lo más difícil vivir despacio y cocinando a fuego lento. Es difícil darle tiempo a las miradas de los hijos o a los abrazos de los amigos. Es difícil entrar en el tiempo de la escucha del alma de un desconocido y más difícil aún percibir los sonidos del viento en cualquier bulliciosa ciudad. Y todos los días resulta más espinoso aún estar del lado de lo frágil, lo débil, lo flexible o lo sincero. No debería ser complejo. Pero lo es.

Mundo moderno hecho al gusto de un caminar presuroso y a la medida de la complejidad de cada cual. 

Excitante, intenso, agresivo y con brillo de lentejuelas, ofrece los obstáculos y los desafíos a la moda de la temporada para que cada quien escoja el vértigo de su mejor talla. Pequeños mareos y dolorosas ataduras que hoy hacen difícil lo fácil. Una vida que de cotidiano sólo tiene la ilusión y casi siempre la irrealidad y el delirio. Así, nos fuimos alejando de lo corriente y lo común, de lo cierto y de lo poco para dejar que el mundo agarre el atajo de lo rápido y veloz, del exceso y los originales escándalos.

Pero de entre todas las dificultades hay una que tenemos bien escondida en el rincón de la genética o detrás de toda membrana celular. Casi como en un reino lejano y mágico, se nos olvidó ser simples y serenos pero, por encima de todo, se nos olvidó ser inofensivos los unos para los otros.


viernes, 21 de febrero de 2014

miércoles, 19 de febrero de 2014

Verano, calor y lluvias torrenciales


El Espectador
Juan Pablo Ruiz Soto
18 de febrero de 2014

Este período de verano ha sido bastante atípico en diversas regiones del país.

En Bogotá, Cali y Medellín hemos tenido días muy calientes y momentos de lluvias cortas y torrenciales. En la alta montaña de la cordillera oriental, en la zona de páramo, la percepción de los campesinos es que el verano empieza más tarde, es decir, no a mediados de diciembre, sino casi a mediados de enero. Ahora el sol y las heladas son más fuertes y los incendios forestales más frecuentes. En los Llanos Orientales la situación es crítica, el verano ha sido seco, caliente y largo; los ríos se están secando y el ganado empieza a morir por falta de agua y alimento. En la costa Caribe el paisaje está amarillo y varios ríos no están entregando agua al mar. Este fenómeno antes ocurría sólo con ríos pequeños, pero ahora también se presenta con los grandes, como el Ranchería y el Jerez, y aún falta tiempo para que el verano termine.
Si por Colombia hace más calor de lo normal y empieza la sequía y en algunos puntos hay aguaceros cortos y torrenciales, en Estados Unidos y Japón el frío es intenso y cae mucha nieve. En todo el mundo hay manifestaciones de climas extremos y esto es lo que desde hace algunos años predecían los modelos del cambio climático (CC).

Ante las evidencias, el Gobierno de los Estados Unidos ha reconocido el tema del cambio climático y, aunque los republicanos se oponen a que se tomen medidas y se asigne presupuesto, Obama promete que lo hará. Los gobiernos de Estados Unidos y China, en la reciente visita de J. Kerry —secretario de Estado de los Estados Unidos— a China, emitieron un comunicado conjunto, según el cual los dos países, que son los mayores emisores en el mundo de gases efecto invernadero, realizarán esfuerzos e invertirán recursos para atenuar el CC. Kerry, en su visita a Indonesia, comparó el cambio climático con armas de destrucción masiva.

En Colombia hubo un fuerte verano en 2009 y las olas invernales de 2010 y 2011 generaron inundaciones que afectaron el 7% de la población y destruyeron el 14% de la malla vial no concesionada. El impacto de los climas extremos generó preocupación por el CC y han surgido esfuerzos en los diferentes niveles del Gobierno para disminuir nuestra vulnerabilidad ante el CC; incluso se diseñó un Plan Nacional de Adaptación al CC.

Si recorremos el país, no vemos intervenciones a nivel del paisaje que nos permitan afirmar que estamos realizando acciones para atender el impacto del CC. Empecemos por lo mínimo: divulgar la legislación existente referida a la conservación de las cuencas, incentivar a los campesinos y terratenientes para que en áreas críticas de las cuencas altas cambien producción por conservación y migren a tecnologías amigables con el medio ambiente, y sancionar a quienes no protejan las fuentes de agua. Si no actuamos con contundencia, el impacto negativo para todos será muy grande y costoso, pues el CC seguirá manifestándose.


lunes, 17 de febrero de 2014

Una joven colombiana descubrió el universo del café al otro lado del mundo



Una joven descubrió el universo del café al otro lado del mundo
La barista colombiana, Carolina Hernández



http://www.teletica.com/Estilo-de-Vida/42276-Una-joven-descubrio-el-universo-del-cafe-al-otro-lado-del-mundo.note.aspx 


Walter Campos Moraga
w.campos@teletica.com

 

Nuestro origen, encuentra, tarde o temprano, la forma de hacernos regresar a casa. Lo mismo sucede, al parecer, con el café. En el caso de la barista Carolina Hernández es un buen punto.

Colombiana de nacimiento pero de familia española, partió para la madre patria, en busca de continuar sus estudios en cine y televisión.

Pero irónicamente, una vez allí, lejos de su tierra cafetalera ella descubrió el verdadero significado de esta bebida tan ligada a nuestros pueblos.

Su camino la llevó hasta el Fórum Cultural del Café, una asociación sin fines de lucro, destinada a la promoción de la cultura del café.

Así, Carolina ganó campeonatos regionales en Barcelona, Cataluña y finalmente el nacional, ante más de 200 baristas, siendo la única mujer.

El premio, conocer un origen, o sea, nuestro país. O sea, volver a su continente, saltar de los libros y la teoría, al campo y la tierra y conocer a nuestra campeona nacional.

Si Carolina gana el campeonato nacional español, podría eventualmente, competir contra Auxiliadora en un Campeonato Mundial.

Carolina podrá haber nacido en Colombia y ser española pero su corazón de barista, acaba de echar raíces costarricenses.


sábado, 15 de febrero de 2014

Colombia y África: unidos por una taza de café


El País
Isabelle Schaefer
14 de febrero de 2014

Productores colombianos y africanos buscan la receta del mejor “café bajo sombra”, de gran sabor y amable con el medio ambiente

Personas en Ulloa catando café / Isabelle Schaefer/Banco Mundial
¿Café de Colombia o café de África? Según los conocedores, cada cual tiene sus virtudes, y las preferencias por uno o por otro dependen del paladar de cada consumidor. Lo concreto es que Colombia y las nacionescafeteras de África figuran entre los 10 mayores productores del mundo y, de un tiempo a esta parte, están aunando esfuerzos para producir una mejor taza de café, y con beneficios que van mucho más allá de su gran sabor.

La historia de este matrimonio de ideas se origina al otro lado del Atlántico, cuando unos productores de café de Ruanda y Burundi empiezan a explorar cómo lograr buena calidad del grano sin descuidar el medio ambiente. En otras palabras buscaban un café bueno por donde se le mire: con sostenibilidad del cultivo a largo plazo, con potencial para el turismo rural y con bienestar de quienes se dedican a su producción.

Por eso no resulta extraño que al poco tiempo se interesaran en el llamado “eje cafetero” en el centro de Colombia, una región de verdes intensos y hermosas montañas, que fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

“Toda una vida” de café

Para llegar a la finca de Fabiola Vega, en el departamento del Valle del Cauca, hay que hacerlo en un Jeep “Willys”. El legendario vehículo -originalmente diseñado para la guerra- es el único con la fuerza y la resistencia necesarias para subir por las estrechas carreteras serpenteantes de estas montañas.

A sus 65 años, Fabiola cuenta que su experiencia con el café es la de “toda una vida”, mientras muestra con orgullo las “cerezas” (frutas del café) que comienzan a madurar bajo los platanales y otros árboles de generosa sombra, que ayudan a evitar plagas, a ahorrar fertilizantes y a producir un café de primera calidad.

Además del cultivo del café, y con la asesoría de una fundación especializada en proyectos sostenibles, en la finca se cría ganado vacuno y se siembran unos 600 árboles al año para reforestar el lugar. Estos otros productos -además de los turistas que llegan a esta región atraídos por su belleza - significan más fuentes de ingresos para los caficultores.

“En este lote no echo nada. Vive así como lo está viendo, uno va reforestando y con la misma hojarasca, yo abono”, le explica Fabiola a un grupo de visitantes poco usual: caficultores y expertos en café de tres países africanos:Burundi, Ruanda y Etiopia.

Tradición cafetera

Aparte del clima tropical, una topografía montañosa, y de haber padecido conflictos armados, estas naciones también tienen en común con Colombia el ser grandes productoras de café.

Sin embargo, del otro lado del Atlántico, los métodos son diferentes. En Etiopía, país donde se originó el café, todavía se encuentran cafetales silvestres en los bosques, pero en Ruanda y Burundi, por ejemplo, el cultivo de café en sombra apenas está comenzando.  Mientras en Colombia, donde hay alrededor de 560 mil familias cafeteras es una tradición centenaria, a pesar de que durante algunos años se alentó el cultivo bajo sol.

En Burundi, la mitad de sus casi 9 millones de habitantes dependen del café, y todavía se cultiva bajo sol. “Y con los cambios climáticos, hemos visto que con las sequías la producción baja”, explica Jumaine Hussein, consultor del Banco Mundial en manejo de recursos naturales.

Colombia produjo en 2013 más de 650 millones de kilos de café. Cerca de 40% del área total de siembra es café bajo sombra. El objetivo de la visita de la delegación africana fue venir a conocer personalmente las experiencias exitosas de producción de café que respetan el medio ambiente y contribuyen a mejorar el paisaje y las condiciones de vida de sus productores.

Un buen sistema

“Una de las cosas más interesantes que he visto en Colombia es la combinación de cultivos, el hecho de asociar plátano y café. Es un sistema que funciona muy bien”, dice Joseph Bigirimana, del consejo agrícola de Ruanda, donde medio millón de personas viven del café -en muchos casos como monocultivo- y donde la producción de plátanos está muy desarrollada.

En su finca cafetalera cerca de Pijao, en el departamento de Quíndio, y con su machete colgado a la cintura, Ricardo Díaz explica que “la ventaja (de tener diferentes cultivos) es que le cae menos plagas al plátano. Los otros árboles sirven para conservar el suelo y la sombra”. Díaz también cultiva aguacates y maderas preciosas, como el nogal, con el apoyo de un programa de producción rural.

Al final del recorrido, los visitantes de los tres países africanos se fueron con una lección aprendida. “Voy a animar a los miembros de nuestra asociación a sembrar otros cultivos para que tengan más beneficios”, dijo Théopiste Nyiramahoro, la presidenta de la Unión de Cooperativas de Caficultores de Kirehe, en el este de Ruanda.

Pero como en todo intercambio, los colombianos también tienen la oportunidad de aprender de sus colegas africanos. De modo que no parece estar lejana la fecha en la que una misión de caficultores y expertos colombianos desembarque en algún paisaje similar a este, pero en el continente africano.


viernes, 14 de febrero de 2014

Subasta de café especial en Antioquia superó las expectativas


-El café mejor pagado de Antioquia está en Caicedo, es el que cultiva el ganador del concurso Taza Café de Antioquia.
 



- Los cultivadores no solo se convirtieron en ganadores, sino que superaron los precios del mercado en la subasta que se programó luego de la premiación.



Alcanzar un precio de 15,50 dólares la libra de café es una cifra histórica para un caficultor antioqueño, pues la cotización internacional de la libra del grano está en 1,58 dólares.  Esto pasó el jueves 13 de febrero durante la subasta realizada luego de la premiación del concurso “Taza Café de Antioquia”.


Esta suma fue pagada por un comprador colombiano a la familia Varela del municipio de Caicedo, que el mismo día se convirtió en la ganadora del primer puesto del concurso.


Este café de Caicedo, municipio del Occidente antioqueño, se coronó como ganador de la segunda versión del concurso que promueve la Gobernación de Antioquia, a través de su programa de cafés especiales con un puntaje de 91,49 otorgado por un panel de 38 jueces de cinco países, lo que le otorga, según los expertos, la categoría de exótico.


El balance de la subasta realizada con los 60 mejores lotes de café participantes arrojó los siguientes datos:



14 lotes vendidos a más de 3 dólares.

30 lotes vendidos entre 2,5 y 2,9 dólares.

11 lotes vendidos entre 2,0 y 2,4 dólares.

5 lotes de café no se vendieron.




Oficina de Comunicaciones
Medellín, viernes 14 de febrero de 2014



miércoles, 12 de febrero de 2014

luego de leer 'Migas de Pan'


El Espectador
Nelson Fredy Padilla
16 de octubre de 2013
 
La nueva obra del escritor colombiano Azriel Bibliowicz, ‘Migas de pan’ (Alfaguara), es una innovadora mirada a los efectos de la II Guerra Mundial y de la violencia en Colombia desde una casa “maravillosa”.
 
Amasar una novela
‘Migas de pan’ es la cuarta obra literaria de Azriel Bibliowicz. / Archivo - El Espectador
Dijo Pablo Neruda en su discurso por el Nobel de 1971: “El mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. Él cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria. Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía...”.

Esas palabras las merece hoy el escritor bogotano Azriel Bibliowicz por su nueva obra Migas de pan (sello editorial Alfaguara), no por el título sino por la hogaza con que alimenta un ejercicio de arte poética que comienza con aires de novela negra pero se transforma en la apuesta personal por esa utopía de todo prosista: la “novela total”.

Él, mejor que muchos, sabe lo que significa esa pretensión porque dedicó su vida a enseñar literatura de la buena y yo tuve el privilegio de ser uno de sus alumnos en el seminario de lectura del Ulises en la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional, otra de sus exitosas creaciones. Un discípulo de Joyce y de Shakespeare —no olvidemos que apenas recibió el dinero del Premio Nobel lo primero que compró Neruda fue un rollo de manuscritos de Shakespeare oculto “bajo siete capas de olvido”— podría presumir a partir de su formación anglosajona, pero prefiere usarla para moldear la condición humana a lo Leopoldo Bloom. El escenario es Bogotá, su ciudad, no Dublín. Todo empieza con la noticia del secuestro de Josué, sobreviviente judío de origen rumano de los campos de trabajos forzados de la Segunda Guerra Mundial, uno de los centenares que vinieron a Colombia huyendo del horror nazi.

Hay, pues, dos elementos de base que podrían configurar una novela anacrónica si se hubiera construido como una simple parábola urbana o una de las miles de ficciones inspiradas en el Holocausto. Sin embargo, el dominio de las técnicas literarias le permite a Bibliowicz construir con un lenguaje sobrio un universo en una casa de dos pisos del barrio Quinta Paredes.

Nace de la obsesión de su personaje principal: un comerciante de relojes con alma de actor tragicómico que vive para recordar a los sacrificados, para construir un lugar en la memoria de la humanidad, para superar el olvido y la marginación a los que fue sometido. Josué “decidió que la única forma de recobrar su dignidad serían el encierro y la construcción de un mundo propio”. Historia y tiempo se funden teniendo como testigos a relojes de cuerda y arena que simbolizan la condena del ser humano a vivir siempre a la espera... de la libertad, del amor, de la muerte; viajando dentro de sí mismo, como lo vislumbró Nietzsche.

La intensidad de la acción se sostiene a través de la inminente negociación entre El Turpial, uno de los plagiarios, y Samuel, el médico patólogo a través de quien mejor llegamos a conocer a Josué —siempre en cautiverio—, junto con su prima Ester, herederos y defensores del “gabinete de las maravillas”, porque crecieron en esa segunda planta, cerca y lejos de la realidad.

En el primer nivel se mueve Leah, la esposa de Josué, sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz, refugiada en la cocina y el costurero, huyéndole a la maldad y al “museo de lo inútil” de su esposo, aunque con su potencial venta puede pagar el rescate si se imponen los intereses del negociante de secuestros de judíos, Raúl Musser, sobre los de Samuel y Ester. Abajo transcurre la vida de una familia marcada por múltiples violencias y escaleras arriba predomina la atmósfera que hace único este libro: las habitaciones del “gabinete” bautizadas como “el teatro de la naturaleza”, colección de conchas, piedras y escaparates dedicados a la historia de la humanidad desde el arca de Noé hasta la Expedición Botánica; “el teatro del tiempo”, donde los mecanismos de los relojes invitan al arte “conquistando un enfoque más allá del tiempo y el espacio”; “el hospital de las palabras”, para buscar significados en diccionarios y poemarios; “el salón del Dorado”, para participar de un diálogo con personajes de la cultura indígena precolombina construido por un conocedor de uso del factor mitológico en la literatura; “el Memoratro o teatro de la memoria”, para reencarnar gracias a la dramaturgia, y “el salón del silencio”, para callar y entender.

Migas de pan no se queda en esa propuesta estética, sino que con distanciamiento mira la guerra en Colombia desde el asesinato de Gaitán en 1948 hasta los secuestros de ahora. El inventario de testimonios de la Segunda Guerra me recordó El libro de los susurros (Pre-textos), la gran novela del poeta rumano Varujan Vosganian sobre la masacre del pueblo armenio a manos del régimen turco, y también Sobrevivientes del Holocausto que rehicieron su vida en Colombia (Grijalbo), escrito por Hilda Demner y Estela Goldstein. Así se haya leído Si esto es un hombre, de Primo Levi, no se empieza a entender ese dolor hasta hablar con personajes como Jacobo Brod, fallecido hace poco en Bogotá. “Las crueldades de los cielos”, interpretadas por Shakespeare en El rey Lear, inspiradoras de esta novela, una alegoría de nuestro holocausto nacional e individual, sin que por ello no haya espacio para el humor y la ironía en un país irreflexivo “condenado al sainete”. ¿Escapar a Miami?, como sueña Leah.

Así el autor cumple con su prédica de maestro: “Aprender a mirar es el comienzo de todo, descubrir la poesía latente en las cosas, por simples que parezcan”. Por eso opino, recordando a Neruda, que Azriel Bibliowicz horneó pan de dios para quienes nos alimentamos de literatura, creyentes o ateos.


npadilla@elespectador.com

martes, 11 de febrero de 2014

agricultor chileno le gana juicio a monsanto


Lucía Sepúlveda Ruíz
Periodismo Sanador
23 de enero de 2014

Un productor chileno demandó a Monsanto y ganó el juicio luego de haber perdido todo lo que tenía tras trabajar con maíz transgénico. José Pizarro fue parte de un experimento que la multinacional llevó adelante con 12 agricultores más entre 2009 y 2010. "Sólo quiero que otros campesinos no tengan que pasar por lo que yo viví. Yo nunca más voy a sembrar transgénicos”, asegura Pizarro.

Maiz natural (arriba) y maíz transgénico (abajo)

José Pizarro Montoya, 38 años, es un agricultor y ex productor de transgénicos en la temporada 2009-2010 en Melipilla (Chile). Es el primer chileno (y quizá el único latinoamericano) que le ha ganado una demanda a Monsanto/ANASAC por incumplimiento de contrato. Además, intentó revelar su caso en el seminario sobre transgénicos organizado en Casa Piedra el 22 de enero de 2014 por el cuestionado ministro de Agricultura Luis Mayol.
Allí panelistas internacionales y nacionales predicaban las bondades de los cultivos genéticamente modificados. Pizarro sólo quería intervenir para decir que no le recomendaba a ningún campesino trabajar para Monsanto cultivando transgénicos de exportación, porque podía terminar arruinado igual que él, además de dañar la tierra. En Chile hay aproximadamente 30.000 hectáreas de semilleros de maíz, soja y raps transgénicos de exportación, comercializados por las transnacionales Monsanto, Pioneer y socios chilenos agrupados en ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas. 
En septiembre de 2013, María Elena Rozas coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile y Lucía Sepúlveda conocieron la experiencia de Pizarro y pudieron observar de primera fuente los resultados de las malas prácticas ambientales y comerciales de Monsanto/ANASAC en Chile. “El agricultor no sabía exactamente qué sembraba, no tenía idea de qué era una semilla transgénica; en el contrato figura un nombre de fantasía: maíz Mon49. En el cultivo tenía que usar obligadamente y en forma intensiva, más de diez plaguicidas dañinos para la salud y el ambiente. El contrato que firmó lo obligaba a recurrir sólo a la Cámara de Comercio, no podía querellarse en tribunales. El nos explicó que muchos productores también han tenido problemas con Monsanto, pero no acuden a la Cámara porque es muy caro”, señaló María Elena Rozas.
La sentencia favorable a Pizarro en el juicio de rol 1385-11 caratulado como Agrícola Pizarro Ltda. con Agrícola Nacional S.A.C, fue dictada por el juez árbitro de la Cámara de Comercio, Francisco Gazmuri Schleyer. La Corte de Apelaciones de Santiago la confirmó en septiembre de 2013, rechazando el recurso de casación y queja presentado por la empresa. Pero durante los cuatro meses posteriores la demandada se negó a cumplir el fallo. Por esa razón el agricultor no dio a conocer previamente su caso. Sólo a fines de diciembre de 2013, Pizarro recibió los 37 millones de pesos que la Cámara le ordenó pagar al afectado, sin embargo esa suma no alcanza a cubrir los daños ocasionados. Los documentos del SAG de Declaración de Semilleros OVM incorporados en la demanda, identifican la solicitud de certificación como de ANASAC Chile (Monsanto) y fueron cuestionados por Pizarro, que acusa complicidad con la empresa.
En el proceso fue decisivo el peritaje del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria), elaborado por el ingeniero agrónomo Gabriel Saavedra del Real sobre lo ocurrido. También fue determinante la comparecencia de Levi Manzur, académico de la Universidad Católica de Valparaíso y destacado genetista de Los Andes, cuyas conclusiones fueron en el mismo sentido de la denuncia del demandante.
Pizarro perdió su casa, su máquina fumigadora, un tractor, y su camioneta. Lo abandonó su pareja y quedó a brazos cruzados. Debía 90 millones de pesos al Banco Santander (por acumulación de intereses) luego de cultivar en Melipilla maíz transgénico de Monsanto para ANASAC. María Elena Rozas comenta: “Lo ocurrido a este productor puede servir de ejemplo para centenares de pequeños productores agrícolas encandilados por promesas de grandes ganancias y trato justo, por parte de las empresas exportadoras de semillas transgénicas. Pero eso ocurre sólo al principio. La gran mayoría de los estafados no denuncia y se hace dependiente de lo que le ofrezca la empresa, que es cada vez menos. Y no hay muchas alternativas en el campo, no hay políticas públicas ni incentivos que favorezcan efectivamente la producción agroecológica; eso es lo que debemos cambiar”.
Pizarro proviene de una familia de agricultores de Los Andes (Región de Valparaíso), y por años trabajó con su hermano como hortalicero. Para sembrar transgénicos arrendó en Melipilla 33,07 hectáreas, que forman parte del fundo Rumay del empresario Manuel Ariztía (de la industria de Pollos Ariztía), para producir maíz transgénico para ANASAC (Monsanto). El “gran negocio” de los transgénicos ha sido para Pizarro prácticamente el fin de su vida como agricultor.
Nos explica: “Yo ahora soy un estudioso de los transgénicos, aprendo a través de Internet, y además he averiguado sobre Monsanto y su prontuario criminal” Cuando tomó conciencia de lo que le había ocurrido, se dirigió a la Agrupación Ecologista de Aconcagua, organización de Los Andes que forma parte de nuestra campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, estableciendo así contacto con RAP-AL Chile para dar a conocer su caso y denunciar a Monsanto.
Hoy José Pizarro está en la lista negra de la transnacional, y a su vez, para el agricultor, Monsanto pasó a la categoría de empresa corrupta, abusadora y depredadora. “Yo he visto que con el maíz transgénico había ratones muertos a la vera del camino, después que se comían los choclos”, denuncia.
En dos temporadas anteriores Pizarro había obtenido grandes ganancias con el maíz transgénico y la empresa lo consideraba un excelente productor. Nunca antes él se preguntó qué riesgos ambientales o comerciales podía correr tratando con Monsanto. “El año 2009 ellos quisieron hacer un experimento conmigo. Eran 12 agricultores los que estábamos sembrando en Chile ese tipo de maíz y sólo a dos nos hicieron sembrar hileras de hembras (de semilla transgénica) y machos (de semilla híbrida) en proporción 4:1; los otros productores sembraron en proporción 4:2. El SAG estaba a cargo de fiscalizar y en mi opinión es cómplice de la empresa, porque en sus informes anotó que yo había sembrado 4:2, lo que estaba a la vista que no era así. Según sus informes, pareciera que yo hubiera sembrado con las mismas instrucciones que les dieron a los demás productores. Pero no, yo sembré a ciegas, hacía lo que ordenaba la empresa, ni me fijaba en lo que escribía el certificador del SAG porque el contrato me obligaba a seguir estrictamente sus instrucciones.”
Entre las instrucciones del SAG está asegurarse que no haya maíz criollo cerca, porque podría cruzarse con el cultivo transgénico y afectar su multiplicación. SAG vigila que no se perjudique la siembra de transgénicos, pero al productor convencional de esa especie no lo protege nadie. Siguiendo las recomendaciones de Monsanto, Pizarro pidió a un vecino que había plantado maíz, que lo sacara. Pero se trataba de una persona mayor, que no aceptó porque quería tener sus propios choclos para humitas en el verano. El productor informó a la empresa y el agrónomo Francisco Araya Vargas, le ordenó “Tírale Roundup” (el herbicida que mata cualquier planta que no sea transgénica). Pizarro prefirió cortar de noche las panojas del maíz del vecino para que no pudieran dar polen y multiplicarse. Lo cuenta con vergüenza.
ANASAC Chile /Monsanto a través de su gerente Rodrigo Malagüeño, aseguró en el juicio que ningún multiplicador de maíz transgénico los había demandado anteriormente. En general sólo las grandes empresas pueden ir a arbitraje a través de la Cámara de Comercio. Pizarro, que no estaba dispuesto a arruinarse en silencio, se arriesgó. “De partida tuve que pagar $700.000 para que me atendieran y luego $4.400.000 para financiar al juez. Puse una demanda por $218.000.000 y el juez finalmente falló en mi favor pero sólo saqué $37.000.000 que es muchísimo menos de todo lo que he perdido” Explica Pizarro: “Yo no recibí instrucciones adecuadas para la siembra y por eso la producción fue mala y por consiguiente la liquidación también. El precio se calcula sobre la base de la producción del mismo maíz por otros multiplicadores de la región del Maule, pero ellos recibieron instrucciones diferentes a las que me dieron a mí, y por eso produjeron mucho más que yo. Yo coseché 106.780 kg de maíz pero la producción real, seleccionada en la procesadora de Lo Espejo de acuerdo a los estándares requeridos por Monsanto, fue sólo de 38.509 kg”
La sentencia estableció que la empresa “incumplió una obligación de hacer, consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto, cayendo en incumplimiento contractual negligente”.
A Pizarro lo buscó Monsanto. Llegaron hasta el predio donde él cultivaba hortalizas en Melipilla y le dijeron que por satélite lo habían ubicado porque el lugar se prestaba para cultivo de maíz transgénico pues no había otro maíz convencional cerca. El primer año (2008) le regalaron la semilla transgénica y el Roundup. Pizarro sólo tuvo que comprar abonos e insecticidas. Incluso le pagaron el arriendo del predio. El sólo debía cuidar el cultivo. Le ofrecieron pagarle tres millones de pesos por hectárea. En 2009 también le dieron la semilla “pero el veneno lo compré yo. Estuve dos días sembrando y a pesar que yo tenía máquinas la empresa me obligó a sembrar con las de ellos, que son más nuevas, eso fue un gasto enorme”, explica el productor rural. Ese mismo año Monsanto compró la división de maíz y soya de ANASAC. Los productores recibieron una nota diciendo que en adelante, debían seguir las instrucciones de ANASAC Chile, es decir de Monsanto, el nuevo dueño. Pero para los efectos comerciales y legales, curiosamente Pizarro debió entenderse con ANASAC SA, cuyo gerente es Rodrigo Malagüeño, una estrategia para no figurar abiertamente en la querella.
El arbitraje de la Cámara de Comercio estableció que ANASAC/Monsanto incumplió su obligación “consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto”, incurriendo en incumplimiento contractual negligente. La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó este fallo y no existen más instancias para este tipo de arbitraje. La sentencia de la Corte, firmada por Pilar Aguayo, Carlos Carrillo y la abogado integrante Claudia Schmat, también condenó a ANASAC a pagar los costos de la apelación.
José Pizarro concluye señalando: “Sólo quiero que otros campesinos no tengan que pasar por lo que yo viví. Yo nunca más voy a sembrar transgénicos”.