domingo, 13 de enero de 2013

El futuro del Parque Tayrona


Editorial El Espectador
12 de enero de 2013

De nuevo el Tayrona se encuentra bajo el ojo de la opinión pública. Los debates alrededor de este importante parque nacional natural —una figura que, a veces, parecen soslayar los que allí quieren construir— resurgen de tanto en tanto, demostrándonos que sobre ese lugar se extienden y contraponen intereses muy fuertes. 

Así se verá el proyecto ecoturístico Reserva Los Ciruelos, que comprende 44 hectáreas.  / Cortesía
Así se verá el proyecto ecoturístico Reserva Los Ciruelos, que comprende 44 hectáreas. / Cortesía  
Dos, en particular: los que quieren proyectos turísticos amables con el medio ambiente y los que creen que esto es una afrenta contra un territorio ancestral y constitucionalmente protegido.

La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) revivió el pasado 27 de diciembre —curiosa fecha, cuando la atención descansa— la posibilidad de que se adelanten trabajos ecoturísticos, como bien se sabe, sobre lo que queda del valiosísimo bosque seco tropical que por ahora sigue siendo patrimonio público. El proyecto, llamado Reserva Los Ciruelos y ubicado en la ribera oriental de Bahía Concha, había sido suspendido porque la ANLA impuso una medida preventiva debido a irregularidades encontradas en la perforación de dos pozos de aguas subterráneas. La empresa Reserva Los Ciruelos, S.A.S., cumplió con su parte y ahora exige el aval para actuar libremente.

Pese a que todo parece haberse hecho dentro de la ley, las suspicacias afloran. En primera medida, porque no se puede entender la desarticulación institucional tan grande que ha habido en torno al Tayrona. No se sabe, a ciencia cierta, qué es lo que quiere hacer el Estado con este territorio. Y eso es injustificable a estas alturas del partido. El Ministerio del Interior emitió un concepto en 2009, la resolución 0631, mediante la cual se le otorgó la licencia ambiental al proyecto (¿qué hace el ministerio de este ramo, de buenas a primeras, concediendo cosas de este estilo?) y dijo sin ambages que en el territorio catalogado como sagrado “no habitaban nativos dentro del área a intervenir”. Increíble. Una cosa distinta opina hoy el ministro de Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe, quien le ha pedido a la directora de Parques Nacionales que emita un concepto jurídico vinculante, dirigido a la ANLA, en el que puedan explicarse y demostrarse las objeciones para una posible revocatoria de la licencia otorgada.

Por ahora parece haberse corregido el camino. La Corte Constitucional emitió un concepto que blinda de toda legitimidad la petición del ministro Uribe. En medio de la presión ciudadana, además, el presidente Juan Manuel Santos afirmó en Twitter que “el bosque seco no se puede afectar”, dejando en el aire las aspiraciones de la empresa que pretende construir 12 ecocabañas y que, hasta hace poco y por un mero requisito, tenía el aval del Estado. La disculpa ahora para esta absurda contradicción institucional es que la licencia del proyecto se otorgó durante el gobierno anterior, lo cual solamente demuestra la visión tan miope y parcial que se ha tenido frente al Tayrona y su futuro. Al vaivén de los intereses se van tomando decisiones puntuales que dependen de todo menos de lo que obliga en un parque natural nacional.

El futuro del Tayrona, pues, no es un asunto que pueda seguir siendo visto por partes, según lo que pidan los constructores privados en cualquier momento, como si un todo vulnerable, público y nacional no estuviera en juego. Hoy es este proyecto, mañana el de Six Senses, que está avanzando. Y el debate no puede quedarse en si es viable hacer o no turismo ambiental, que esta empresa bien puede saber hacerlo y Six Senses ciertamente lo sabe hacer. El debate real está en la propiedad del parque. Lo que realmente está en juego es la Constitución Política, el Convenio de Diversidad Biológica y la certeza de que el uso público se puede hacer por medio de visitas controladas. Este lugar sagrado es de una naturaleza única: es inembargable, inalienable e imprescriptible. Mucho más allá de sus indígenas y su biodiversidad. Esto es algo que, insistimos, muchos parecen desconocer.


viernes, 11 de enero de 2013

Santurbán, ¿razones para celebrar?


Editorial El Espectador
10 de enero de 2013

El día martes de esta semana fue declarado, por fin, el Parque Natural Regional Páramo de Santurbán.


La declaración, anunciada por el ministro del Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe, y la directora del Instituto Alexander von Humboldt, Brigitte LG Baptiste, implica que 11.700 hectáreas de ese territorio constituirán, de hoy en adelante, un área ambiental protegida. La noticia supone una sorpresa adicional, debido a que lo que pedía el Consejo Directivo de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CMDB) era un área de 10.890 hectáreas. Terminó siendo mucho más, enhorabuena, lo que la declaratoria protege. Un proceso que se demoró poco más de dos años llegó a su fin. Con todo y lo difícil que resulta, por estos días, defender el buen curso del medio ambiente ante las presiones del gran capital.

Se trata de un triunfo singular, sin duda, ya que la protección le ganó esta vez al progreso económico que supone la minería, gracias en buena medida a una fiscalización ciudadana admirable. La dicotomía entre estas dos realidades se abrió en Colombia desde hace relativamente poco y la forma correcta de solucionar este antagonismo es poner a la locomotora sobre un buen par de rieles. Construyendo una barrera impenetrable que no le permita a la minería arrasar con la biodiversidad colombiana. Los rieles, esta vez, impiden que en aras del progreso se pase por encima de la riqueza ecológica de este importante páramo. Es decir, en estas hectáreas será imposible adelantar actividades de explotación y exploración, lo cual preservará el medio ambiente y las fuentes de agua, que son vitales para las comunidades aledañas, así como los bosques y toda la fauna y flora endémicas.

Es una noticia positiva, pero ¿hay razones suficientes para cantar una victoria definitiva? La verdad es que no, por tratarse apenas de un primer paso. Aún queda mucho camino por recorrer. El trabajo de los ambientalistas y las preguntas pertinentes al Gobierno deben empezar a darse hoy mismo. Primero, hay que blindar a la CDMB en las labores de vigilancia y control para los municipios de Vetas, Suratá, California, Matanza y Tona frente a la minería ilegal en la zona. Pero no sólo la ilegal. El Ministerio debe ser inequívoco a la hora de nombrar y excluir los títulos mineros vigentes. ¿Cuáles serán, por ejemplo, las zonas excluidas de la explotación? ¿Cuál será el oro que no podrá sacarse? ¿En qué zonas aledañas no podrán hacerse actividades de explotación minera, por comprometer al páramo y los servicios ambientales que ofrece el ecosistema entero?

Es urgente hacer mucho más específico este mandato, para que en las zonas aledañas al parque natural no haya la más mínima sombra de duda de si se puede o no seguir haciendo minería y, en donde sí, de qué manera. En una declaratoria como esta no se puede tomar al extremo la literalidad de las 11.700 hectáreas. Este es un estimado. Sería absurdo que el límite quedara definido de una forma tan abstracta, faltando, por ejemplo, la altura al nivel del mar a partir de la cual se empieza a contar la línea del páramo. “La estandarización y el protocolo es lo que vamos a trabajar en estos primeros días”, dice el ministro Uribe. Deberá hacerlo a toda marcha para que la realidad no lo arrolle.

La protección del medio ambiente es una cuestión de tacto. De detalles. De no dejar nada sujeto al azar. La protección debe darse como prevención. Esperar la precisión del Gobierno es lo más conveniente en estos momentos. Hay razones para celebrar, ha sido un paso muy importante, pero la batalla por la defensa de esta importante fuente hídrica, forestal y de biodiversidad tiene que continuar, porque todo puede terminar en un acto de buena voluntad y no mucho más.

jueves, 10 de enero de 2013

Baile en torno a la muerte


Por: Umberto Eco
El Espectador
5 de enero de 2013

Magazine Littéraire, una revista mensual francesa, consagró su número de octubre a un solo tema: cómo trata la literatura el tópico de la muerte. La leí con interés, pero a fin de cuentas resulté decepcionado. Algunos de los artículos quizá hayan tocado ideas con las que todavía no estaba familiarizado, pero al final simplemente reiteraban un argumento bien conocido: que, además de abordar la idea del amor, la literatura siempre ha manejado el concepto de la muerte. Los artículos señalaban la presencia de la muerte tanto en la narrativa del siglo pasado como en la literatura gótica prerromántica, pero también hubieran podido mencionar la mitología griega —quizá la muerte de Héctor y el duelo de Andrómaca— o los sufrimientos de los mártires en muchos textos medievales. Por no hablar del hecho de que la historia de la filosofía empieza con la premisa del más fundamental de los silogismos: “Todos los hombres son mortales”.


Quizá el problema esté arraigado en el hecho de que ahora se leen menos libros que en generaciones pasadas. Pero, sea cual fuere la causa, hemos perdido la capacidad de aceptar la muerte. La religión, la mitología y los rituales antiguos hacían a la muerte, si no menos temible, al menos sí más familiar para nosotros. A través de las celebraciones fúnebres, los gemidos de los dolientes y la gran misa de réquiem nos íbamos acostumbrando a la muerte. Nos preparaban para ella con sermones sobre el infierno e incluso de niño me alentaban a leer porciones del Compañero de la juventud, que abordaba el tema de la muerte.

Ese texto, un manual de oraciones editado por el sacerdote del siglo XIX, Don Bosco, era un recordatorio de que no sabíamos dónde ni cómo iba a venir la muerte por nosotros: en nuestra cama, en el trabajo, en la calle, con un aneurisma roto, una fiebre, un terremoto o algo por completo diferente. En ese momento sentiremos que se nos nubla la cabeza, nos dolerán los ojos, tendremos la lengua reseca, la mandíbula caída, el pecho pesado, la sangre congelada, la carne consumida, el corazón atravesado. De ahí la necesidad de practicar lo que Don Bosco llamaba el ejercicio para una muerte feliz

“Cuando los pies inmóviles me digan que está por cesar mi carrera en esta vida ... Cuando las manos, temblorosas y embotadas ya no puedan aferrarse a ti, oh, mi buen Crucifijo, y a pesar de mí mismo te deje caer en el lecho de mi agonía ... Cuando tenga la vista turbia y consternada por el horror de la muerte inminente ... Cuando las pálidas y cenicientas mejillas causen compasión y terror a los espectadores, y el pelo, húmedo y erizado con el sudor de la muerte, anuncie la proximidad de mi fin ... Cuando la imaginación, agitada por los horrendos y terribles fantasmas, se hunda en desdichas mortales ... Cuando haya perdido el uso de todos los sentidos ... Jesús misericordioso, apiádate de mí”.

Esto es sadismo puro, podríamos decir. Pero, ¿qué les enseñamos a nuestros contemporáneos hoy en día? Que la muerte ocurre lejos de nosotros en los hospitales, que los dolientes no tienen necesariamente que acompañar al ataúd al cementerio, que ya no vemos a la muerte. O, más bien, que la vemos continuamente: personas golpeadas, baleadas o despedazadas en explosiones; hundidas en el fondo del río con los pies envueltos en concreto; tiradas sin vida en la acera, con la cabeza rodando en la cuneta. Pero esos no son ni prójimos ni queridos: son actores.

La muerte es un espectáculo; por supuesto en el cine y la televisión, pero también en la vida real. Devoramos las noticias de los medios sobre la muchacha que fue violada y asesinada, o sobre las víctimas de un asesino serial. No vemos los cuerpos torturados, pues eso nos recordaría a la muerte en sí. Más bien vemos a los amigos llorosos que llevan flores a la escena del crimen u organizan una vigilia a la luz de las velas. O, mucho más sádico, vemos a los reporteros que tocan a la puerta de una madre en duelo para preguntarle qué sintió al enterarse del asesinato de su hija. La muerte en sí se muestra sólo de manera indirecta, a través del dolor de los amigos y los padres, lo que nos afecta menos visceralmente.

La muerte ha desaparecido en gran medida de nuestro horizonte de experiencia inmediato. El resultado es que habrá más gente aterrada cuando llegue el momento de enfrentarse al evento que ha sido nuestro destino desde el nacimiento. Un destino que los hombres sabios dedican toda su vida a aceptar.


miércoles, 9 de enero de 2013

'El sector cafetero debe ser competitivo'


El Espectador
Por: Redacción Negocios

8 de enero de 2013

En el país se cosechan 8,3 sacos de 60 kilos por hectárea.El presidente de Asoexport, Carlos Rojas, dijo que sin importar cuál sea la tasa de cambio, los cafeteros deben ser más productivos.


Muchos exportadores cafeteros se han cubierto de la revaluación con opciones en el mercado financiero.  / Óscar Pérez
Muchos exportadores cafeteros se han cubierto de la revaluación con opciones en el mercado financiero. / Óscar Pérez


La caída en los precios internacionales del café puso de relieve la problemática del sector cafetero en el país, que no sólo tiene que ver con la tasa de cambio, sino también con la baja productividad y competitividad del gremio.

De acuerdo con Carlos Ignacio Rojas, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Exportadores de Café (Asoexport), es un hecho que los caficultores deben convivir y que no se puede manejar la tasa de cambio, por eso se debe pensar en otro tipo de soluciones que mitiguen los impactos de los bajos precios internacionales del café.

“Tenemos que ser conscientes de que no podemos manejar la tasa de cambio; nos toca convivir con ella. Por eso el esfuerzo debe estar dirigido a que, sin importar cuál sea su nivel, debemos ser competitivos”.

Explicó que se deben lograr ahorros en otros eslabones de la cadena, por ejemplo en el transporte, en donde, si en Colombia se tuviera una mejor infraestructura, se podría ahorrar hasta un 20% en costos.

Agregó que muchos exportadores, de manera individual, han tomado mecanismos diferentes para tratar de protegerse de la revaluación, como opciones en el mercado financiero, el mercado de futuros, y de opciones del café en el exterior, las derivadas de la tasa de cambio, pero señaló que hay otras cosas que se pueden hacer, como la reducción de los costos de transporte, gastar menos tiempo en puertos, mejorar la productividad en campo, entre otras.

Mejorar la productividad en campo debería ser un ejercicio constante. En Colombia estamos mal en términos de productividad. Son 8,3 sacos de 60 kilos por hectárea y hay países que fácilmente nos doblan”, dijo Rojas.

De acuerdo con los análisis del gremio y la renovación de cafetales, se espera que en 2013 se logre un récord importante de producción y que se noten los efectos positivos de las medidas del Gobierno y de la Federación de Cafeteros.

Ello impactaría de manera positiva las exportaciones del grano, que han bajado de manera proporcional a la producción. A noviembre de 2012 la producción de café bajó 3% y las exportaciones un 7%.


martes, 8 de enero de 2013

Fedecafé espera 10 millones de sacos tras baja en 2012


El Tiempo

Producción de café, en su nivel más bajo en 36 años
La mayor parte de lo que se produjo el año anterior, el 92,7 por ciento, fue para exportación.

Colombia registró en 2012 menor cosecha de café en más de tres décadas. Habría repunte.

El repunte de la producción cafetera que viene desde mitad del 2012 y que tuvo su pico en diciembre pasado -cuando se llegó a 904.000 sacos- no alcanzó para que el país cumpliera la meta anual de 8 millones de sacos. (Lea: La menor cosecha de café en más de tres décadas).

Según la Federación de Cafeteros, el consolidado del año fue de 7,7 millones de sacos en un país que tiene disponibilidad de 900.000 hectáreas cultivadas y 550.000 cultivadores del grano.

Se trata de la mayor caída en los últimos 36 años y el cuarto año consecutivo en el que se incumple la meta de producción, luego de épocas en que se sobrepasaban los 12 millones de sacos.

La Federación explicó que las fuertes lluvias de finales del 2011 y la aplicación del programa de renovación de este cultivo, que aún no deja ver sus frutos, son las causantes del declive. Dicho programa, en el que se tienen cifradas las expectativas de incremento de la producción de los próximos años, ha hecho que cerca de 300.000 hectáreas estén por fuera de producción. Unas 110.000 se renovaron en el 2012, es decir, que requerirán un par de años para empezar a producir.

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, señaló este fin de semana que espera que la producción del grano repunte, porque se necesita "con apremio" y recordó que el Gobierno ha hecho esfuerzos para ayudar la producción.

Casi todo se exporta

El 92,7 por ciento del café producido el año pasado se exportó. Esa cifra también se contrajo, teniendo en cuenta que fue de 7,2 millones de sacos, 7 por ciento menos de lo que se vendió al exterior en el 2011, cuando las ventas fueron de 7,7 millones.

Pese a este panorama, el gerente de la Federación , Luis Genaro Muñoz, aspira a que el país llegue a superar la producción de 10 millones de sacos este año.

A nivel mundial, la Organización Internacional del Café (OIC) también espera una mayor cosecha en los países exportadores. Sin embargo, el organismo advierte que la gran amenaza seguirá siendo la adversidad de las condiciones meteorológicas, lo que puede afectar la calidad de los cultivos.

Cultivos renovados son la esperanza en el 2013

El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, dijo el viernes que "apuesta su barba" por una producción de 10 millones de sacos de café este año. Para cumplir su objetivo tiene un elemento a su favor: 500.000 hectáreas de café renovadas para que sean resistentes a la roya y a los embates climáticos.

Sin embargo, no podrá controlar otros factores que podrían llevarlo directo a la barbería: la revaluación del peso colombiano frente al dólar estadounidense, los precios internacionales del grano y el clima en las zonas de cultivo.

Pese a lo anterior, el optimismo de Muñoz es evidente y le apuesta todo a las áreas renovadas: "En la actualidad, gracias al esfuerzo realizado por los cafeteros a través de la renovación, las condiciones de tecnificación de la caficultura son las mejores de los últimos años", dijo el dirigente gremial.

Mientras estas áreas empiezan a producir, otras 100.000 hectáreas estarán 'de salida' para ser renovadas con variedades resistentes, "preparadas para enfrentar la variabilidad climática", dice Muñoz.

Según el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (Noaa), la probabilidad de que se presente un fenómeno del Niño es muy baja, de entre el 21 por ciento (hoy) al 32, en septiembre; la Niña también muestra una tendencia del 8 al 18 por ciento en los mismo periodos.

Otro aspecto que está fuera de alcance es el precio del grano en el mercado mundial, un negocio que está en manos de los especuladores que toman o liquidan contratos de café, haciendo subir o bajar el precio sin medir sus consecuencias.

Más de 100.000 caficultores beneficiados

El 31 de enero se vence el Apoyo al Ingreso del Caficultor (AIC), que otorgó el Gobierno como alivio al mal momento de precios que atraviesan los productores, con una ejecución de más del 70 por ciento del presupuesto asignado.

Tras 10 semanas de operación del programa, se han entregado 56.110 millones de pesos, cuando el estimado es de 80.000 millones de pesos.

Hasta el viernes, el reporte de la Federación Nacional de Cafeteros indicaba que 121.407 caficultores de 20 departamentos cafeteros del país se han beneficiado.

A la fecha ya se han tramitado 384.122 facturas de venta, por el equivalente a más de 917.000 cargas de 125 kilos de café pergamino, que equivalen a los 56.110 millones de pesos que reporta el gremio.

Cada productor recibe 60.000 pesos adicionales por carga de 125 kilos de café, como compensación a las bajas cotizaciones internacionales y a la revaluación del peso colombiano, dos variables que han afectado el precio interno del grano, siempre y cuando el valor de la carga no supere los 650.000 pesos. Sin embargo, el precio interno ha caído al ritmo de la revaluación y el mismo precio de la cotización internacional ha descendido.

El viernes, el precio de compra al caficultor en ciudades como Ibagué, Manizales y Pereira estaba un poco por encima de los 518.125 pesos, señal para mostrar que los productores hacen uso del AIC.

El dólar y la crisis
Cotización del grano, a la baja
Desde el 28 de noviembre, el precio del dólar ha registrado una nueva ola de bajas.

En esa misma fecha la divisa estaba a 1.823 y hoy está en 1.767,54 pesos.

La cotización internacional del grano también ha bajado en ese periodo: de 1,70 a 1,65 dólares el valor de la libra.

La meta de las autoridades cafeteras es fortalecer los cafetales que sufrieron por la roya en la anterior ola invernal, con el fin de que recuperen la producción.

 

lunes, 7 de enero de 2013

Cosecha de café colombiano cayó 1% en 2012


El Espectador
6 de enero de 2012

La producción cafetera fue de 7,7 millones de sacos.

Mejora producción de café
Los cafeteros esperan que crezca la producción este año.


Colombia cerró 2012 con una producción cafetera de 7,7 millones de sacos de 60 kilos, alrededor de un 1% menos que en 2011 (7,8 millones), informó la Federación Nacional de Cafeteros (Federacafé).

Por su parte, las exportaciones de café de Colombia también cayeron 7% al cerrar 2012 en 7,2 millones de sacos frente a los 7,7 millones de 2011, informó el sábado Fedecafé.

La menor producción de grano fue originada por "las lluvias y el exceso de humedad observado en las regiones cafeteras a finales del 2011", que impactaron la producción del primer semestre de 2012, señaló el organismo.

El pasado diciembre, en cambio, concluyó con una producción de 904.000 sacos -un 23% más que en el mismo mes de 2011- como consecuencia "de la mayor productividad obtenida por los cafetales que fueron renovados hace más de dos años y que ya están dando sus primeras cosechas", destacó Federacafé.

Para 2013, la federación pronosticó un mayor crecimiento que podría derivar en la producción de "10 millones de sacos", con lo que Colombia "retornará a sus niveles históricos".

"Si uno recorre Colombia encuentra que más del 50% de las plantaciones están jóvenes, resistentes y tecnificadas. Eso, sumado a un clima favorable, sin duda alguna permite prever un aumento de la productividad", argumentó Luis Genaro Muñoz, gerente de Federacafé, que reúne a los 550.000 cultivadores del grano en el país andino.

El volumen de producción cafetera de Colombia en 2011 ya había representado una reducción de 12% frente al registrado en 2010, cuando alcanzó 8,9 millones de sacos, según datos oficiales.


sábado, 5 de enero de 2013

La quietud en el movimiento


Por: Diana Castro Benetti
El Espectador
4 de enero de 2012

De la quietud al movimiento hay sólo un detalle: el giro de una mano, un parpadeo, el primer respiro, un pie que avanza. Entre lo uno y lo otro se va desenvolviendo el hilo de los mundos que habitamos: trotar, cocinar, querer, abrazar, reír, llorar, trabajar, gastar, correr y dónde parar suele ser una circunstancia impuesta por el destino. A veces, dramática.

La vida está hecha para el movimiento. Actividades que ocurren sin que sea imaginable frenar su prisa. Deseos valientes que persiguen el futuro; sentimientos que nacen para dar pistas de lo ilógico o lo real; iras, lloriqueos y ansiedades que van transitando sin pausa y en la vía de una ruleta perpetua; ideas poco precisas que giran alrededor del vaivén de los contextos o de los miedos. Todo movimiento es ícono y parar el tiempo es visto como el estancamiento, un mal negocio o de pésimo gusto.

Y aunque somos el movimiento constante, ni lo percibimos. Sólo vamos sacudiéndonos al primer ritmo aprendido, sin sospechar otras cadencias que puedan anunciar una inmovilidad particular. Vamos viviendo sin darnos cuenta de que somos seres de absurdos, fascinados entre la quietud y el movimiento. En cada amanecer se cuela el reposo en la espera de un café y el movimiento en la sonrisa o se filtra la quietud en la alegría y el movimiento entre cada duda. No existe lo uno sin lo otro: es la vida, la filosofía, el Tao y lo obvio.

Pero una cosa es frenar la actividad y otra muy distinta abrazar la quietud. Moverse manteniendo intacta la quietud suele ser sabiduría que pocos alcanzan. Requiere de un alto, de una pausa consciente, de la lentitud, de la suavidad, de la firme decisión, de amar los detalles y de entregarle al olvido la impaciencia. Requiere de atrevimiento para ir hacia lo insondable y de astucia para medir la distancia entre lo que se mueve y lo que no. Encontrar la quietud en cada movimiento es saberse en el centro, en casa, en el infinito, en lo sagrado y en la gota que somos como una mediación entre lo invisible y lo lleno. Es la comprensión de esa quietud que no tiene tiempo, eterna, fugaz y que se parece al silencio o a la inmortalidad. Aunque se diga insignificante, todos los días sirve descubrir la quietud en el movimiento, ésa que se anhela en los suspiros o la que el amor desviste. Sí, sólo por esto, porque abre el cielo.

domingo, 30 de diciembre de 2012

nuestro 2012


 


sábado, 29 de diciembre de 2012

Baricharte





Exposición Nacional de Artes Plásticas
Diciembre 27 de 2012 - Enero 15 de 2013
Instituto Aquileo Parra - Barichara -


viernes, 28 de diciembre de 2012

Buscan constituir red de acueductos


Vanguardia Liberal
Nancy Acuña Rodríguez
11 de diciembre de 2012

A la reunión asistieron los comités de cada uno de estos municipios que serán los encargados de dar impulso a la creación de la red.

Nancy Acuña R   / VANGUARDIA LIBERAL
Delegados de algunas asociaciones de acueductos veredales de 12 municipios, asistieron al tercer encuentro convocado por Pastoral Social de la Diócesis de Socorro y San Gil con miras a estructurar la Red de acueductos de la región ‘Agua para la vida’.(Foto: Nancy Acuña R / VANGUARDIA LIBERAL)
 
Tercer encuentro regional de los comités de impulso a la creación de la red regional ‘Agua para la vida’, propuestas que se ha venido trabajando desde el Secretariado de Pastoral Social -Sepas-, de la Diócesis de Socorro y San Gil.

Hasta el momento se tienen 166 acueductos comunitarios en las parroquias donde se adelanta un proceso de capacitación en torno al derecho al agua como bien común.

Estos acueductos pertenecen a 12 municipios de las provincias Guanentá y Comunera: Charalá, Ocamonte, Coromoro, Cincelada, Encino, Páramo, Valle de San José, Mogotes, Aratoca, Barichara, Chima y Guadalupe.

A la reunión asistieron los comités de cada uno de estos municipios que serán los encargados de dar impulso a la creación de la red. El proyecto es que tener una red constituida por más de 166 acueductos comunitarios que son gestionados por la propia comunidad que tiene sus fuentes de agua, su propia organización, cumplen con todos los requisitos de ley y están haciendo el esfuerzo para potabilizar el agua.

Así lo informó Carlos Augusto Carvajal Durán, coordinador del equipo móvil de Sepas, quien señaló que se trabaja en la construcción de la red, identificando la misión, la visión, los objetivos, la estructura orgánica y operativa y el año entrante estos comités impulsarán la realización de las asambleas anuales con miras a fortalecer la red en sus municipios y la red regional ‘Agua para la vida’.

opinan

Concepción Cristancho
Corregimiento de Riachuelo, municipio de Charalá, acueducto de Santa Bárbara de la cual se benefician 66 familias: “La asociación es un mecanismo que va a ayudar a solucionar muchos problemas que tenemos porque nosotros de organización hemos sido renuentes pero hoy contamos con las asociaciones en las 7 veredas del corregimiento. Es bueno que nos orienten, nos guíen porque nosotros somos capaces de ser autosuficientes en nuestras comunidades y podemos cuidar el recurso hídrico porque nosotros mismos conocernos el entorno. Ojala el Estado mire con buenos ojos las asociaciones porque nosotros queremos manejar nuestro recurso”

Alejo Picón Zambrano,
Vereda la Palmita del municipio de Mogotes, acueducto la Palmita del cual se benefician 165 familias: “Esta es una información muy buena porque nosotros tenemos organizado el acueducto pero algunas veredas y los acueductos estaban funcionando a través de las JAC y con esto encontramos una organización nueva y la gente está solicitando concesión de agua a la CAS y están tratando de organizar los acueducto en una forma más unida e inclusive algunos tenemos la concesión de los filtros para el agua potable”.

Germán Ortiz Angarita
De la vereda Santa Helena de Barichará, asociación de suscriptores del acueducto rural de la vereda Santa Helena, beneficia a 87 familias: “Esta reunión es muy buena porque nos están asesorando bien para que nosotros mismos tengamos el acueducto y podamos repartir el agua bien como debe ser para toda la comunidad y estamos luchando para ver si algún día tenemos acueducto para toda la vereda.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Laura Valentina Rodríguez Buenahora



Bautizamos ayer, día de Navidad, a Laura Valentina en la Catedral de Barichara. Celebramos sus padres, Elda y Noé; sus hermanas Sílvia y Juliana; sus padrinos Anna y Mauricio y el P. Ariel, vicario de la parroquia.

martes, 25 de diciembre de 2012

lunes, 24 de diciembre de 2012

navidad 2012



¿No me veis?
Desde ahora Yo soy un Dios de carne. No me busquéis allá arriba, en el cielo.
Buscadme aquí abajo, entre los más afligidos de todos los hermanos.
Buscadme en cualquier hombre que pasa necesidades, por rico o pobre que sea; por cercano o por lejano; por amigo o por contrario que os haya sido.
Buscadme entre los hombres que son de aquí abajo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La Hermandad del Osito


A pesar de sus cuchicheos y pataletas, quizá las adolescentes puedan enseñarnos algo sobre el silencio.

Las niñas tienen miedo. Siempre lo han tenido (al menos desde que se inventó la juventud, hace unos tres siglos) y siempre lo tendrán. Las jovencitas de doce, trece años, tienen miedo, y es tan natural que parece increíble que logren engañarnos con sus desplantes, sus faldas cortísimas, sus noviazgos precoces, la actitud de tedio y desdén con que pretenden conjurarlo. El paso desde una niñez dulce, doméstica e inocente a la trastabillante adolescencia y la rutinaria adultez es una de las experiencias más potentes y a veces más duras de la vida entera. Para los hombres también, pero para las niñas, postulo, afirmo, aseguro: más.

Si es casi de ciencia ficción. Tienes un cuerpo, el tuyo, el de siempre, el que todo el mundo conoce, y de pronto tienes otro, un cuerpo nuevo, con ondulaciones desconocidas, extrañas proporciones y oscuridades donde antes había lisura y olor a infancia. El increíble Hulk en cámara lenta. La Mujer Maravilla en el dormitorio. La llegada del período en las niñas suele ser celebrada por algún adulto de la familia, muchas veces el padre, y con la mejor de las intenciones, con un emocionado “Ya eres una mujercita”. No imaginan el terror que produce esa frase. Es tanto lo que supone, lo que parece venirse encima cuando se es apenas un proyecto de mujer grande.


Como un auto en rodaje (aunque eso ya no existe, parece), muchas niñas se retraen a la melancolía sin objeto o en cambio chirrían, actúan destempladamente, se sobreactúan. Creo que es por la presión del entorno, por lo desconcertante de las reacciones a los cambios físicos y el brote del interés sexual; es demasiado para unas emociones nuevitas, balbuceantes, no templadas todavía por la experiencia y la mentira.


Como viví por supuesto ese largo e invisible rito de paso, y hoy lo adivino en una niña que se parece a mí, nunca he podido olvidar un relato de Steven Millhauser que sin decir nada de esto lo dice todo. El cuento se titula “La Hermandad de la Noche” y se presenta como una serie de testimonios acerca de unos hechos que tienen trastornado a un pueblo cualquiera de los Estados Unidos más provincianos: las niñas de ese pueblo, las hijas adolescentes de la respetable clase media, jovencitas que conservan un osito polvoriento en dormitorios que rezuman todavía el dulzor de la niñez, abandonan subrepticiamente sus hogares por las noches, se escabullen por patios apenas iluminados y se reúnen en casas abandonadas, en bosques o cementerios.


Nadie sabe con certeza qué hacen allí, pero entre los adultos empiezan a correr rumores de una sociedad secreta, de actos inconfesables, sacrilegio, trances religiosos, el diablo, brujería, depravación. Los murmullos y el terror de los padres aumentan porque las niñas no revelan el secreto ni siquiera bajo los peores castigos o amenazas. Mientras algunos padres desesperados acumulan ojeras preguntándose qué hicieron mal, mientras los pusilánimes se limitan a contemplar la terrible desolación que se cierne sobre sus vidas, otros amarran a sus hijas a sus camas rosas con vuelos: en sus propios dormitorios con ositos las golpean, las espían y maldicen el día en que nacieron.


Pero las muchachas no hablan. Y entonces los padres las acusan de crímenes que en el fondo los tranquilizan, porque son algo conocido, algo que, aunque horrible, se puede comprender. Porque lo verdaderamente tenebroso es esa nada, esa oquedad donde debiera haber una explicación. ¿Qué ocurre en realidad en ese pueblo perdido de Minnesota? La verdad es simple y devastadora: las niñas solo ocultan su pasión por el retiro y el silencio. No están haciendo nada extraño, o en realidad lo que hacen es extrañísimo, impensable. Las niñas huyen por las noches para estar quietas, calladas, en paz. En los sótanos, en la oscuridad de los parques, por unas horas no hacen más que estar en silencio. No quieren oír nada, no quieren ser oídas.


Millhauser retoma el tema desde otro ángulo en Enchanted Night (creo que no se ha publicado una traducción; hace muchos años hicimos una a cuatro manos con la escritora chilena Andrea Maturana, pero la editorial había comenzado a morir y ese trabajo se perdió). Las narraciones de Millhauser funcionan por acumulación, crecen como un tumor mutante, y por eso no es raro encontrarse con historias suyas que parecen haber brotado en otra parte para no agotarse jamás; aquí, a medianoche, una banda de chicas de trece o quince años irrumpe en las casas del barrio como sombras sibilantes bajo la luz de la luna. Dejan inocentes huellas en las cocinas de sus padres, potes volteados, restos de comida, notas en hojas de cuaderno que dicen, nadie sabe por qué, “Somos vuestras hijas”.


Este es, y no hay que ser adolescente para percibirlo, un mundo opresivo a fuerza de abundancia, abundancia de palabras, de órdenes, de engaños, de información falsa, incompleta o perniciosa. Es la ansiedad la que habla, un habla de burbujas y de algodón de azúcar, palabras que se disuelven en el aire, sin sustento, sin calma. La incontinencia verbal se celebra, la parquedad es una tara social. Hay libros, sistemas en diez pasos, metodologías de psicología barata para dejar de ser introvertido. En las escuelas se aviva al joven líder lleno de energía y seguridad, al que habla con desplante, mientras el mundo mucho más diverso de los callados pasa por fuera, sin ser detectado en el radar de los adultos. En casa la televisión nos insulta al elevar el volumen durante las tandas comerciales, los omnipresentes vendedores nos aterran con la certidumbre de que mienten sin remedio, la comunicación instantánea nos acerca sin habernos preguntado si queríamos acercarnos realmente, y a quién.


Entonces es cuando recuerdo la Hermandad de la Noche y pienso algo simple: qué gran idea. Pues si la vida interior de las niñas ha tenido siempre un gran dilema –el osito o el escote, quiero pero no quiero, quiero saber pero no todavía–, ¿por qué no resolverlo abriendo espacios mudos para soltar la presión? Los especialistas recomiendan hablar, hablar, hablar: contar todo lo que te pasa. Bah, yo no, no siempre. Quizás a veces sea más sano mandar al diablo esa nube de voces y buscar la calma en un paisaje sin palabras, en una hermandad que sabe cuándo callar y cuándo levantarse para seguir con la vida. Quizá ese sea un consejo extraño pero no tan desquiciado para una adolescente. ¿Y luego los grandes no podemos hacer lo mismo?


Las niñas tienen miedo. Siempre lo han tenido (al menos desde que se inventó la juventud, hace unos tres siglos) y siempre lo tendrán. Las jovencitas de doce, trece años, tienen miedo, y es tan natural que parece increíble que logren engañarnos con sus desplantes, sus faldas cortísimas, sus noviazgos precoces, la actitud de tedio y desdén con que pretenden conjurarlo. El paso desde una niñez dulce, doméstica e inocente a la trastabillante adolescencia y la rutinaria adultez es una de las experiencias más potentes y a veces más duras de la vida entera. Para los hombres también, pero para las niñas, postulo, afirmo, aseguro: más.


Si es casi de ciencia ficción. Tienes un cuerpo, el tuyo, el de siempre, el que todo el mundo conoce, y de pronto tienes otro, un cuerpo nuevo, con ondulaciones desconocidas, extrañas proporciones y oscuridades donde antes había lisura y olor a infancia. El increíble Hulk en cámara lenta. La Mujer Maravilla en el dormitorio. La llegada del período en las niñas suele ser celebrada por algún adulto de la familia, muchas veces el padre, y con la mejor de las intenciones, con un emocionado “Ya eres una mujercita”. No imaginan el terror que produce esa frase. Es tanto lo que supone, lo que parece venirse encima cuando se es apenas un proyecto de mujer grande.


Como un auto en rodaje (aunque eso ya no existe, parece), muchas niñas se retraen a la melancolía sin objeto o en cambio chirrían, actúan destempladamente, se sobreactúan. Creo que es por la presión del entorno, por lo desconcertante de las reacciones a los cambios físicos y el brote del interés sexual; es demasiado para unas emociones nuevitas, balbuceantes, no templadas todavía por la experiencia y la mentira.


Como viví por supuesto ese largo e invisible rito de paso, y hoy lo adivino en una niña que se parece a mí, nunca he podido olvidar un relato de Steven Millhauser que sin decir nada de esto lo dice todo. El cuento se titula “La Hermandad de la Noche” y se presenta como una serie de testimonios acerca de unos hechos que tienen trastornado a un pueblo cualquiera de los Estados Unidos más provincianos: las niñas de ese pueblo, las hijas adolescentes de la respetable clase media, jovencitas que conservan un osito polvoriento en dormitorios que rezuman todavía el dulzor de la niñez, abandonan subrepticiamente sus hogares por las noches, se escabullen por patios apenas iluminados y se reúnen en casas abandonadas, en bosques o cementerios.


Nadie sabe con certeza qué hacen allí, pero entre los adultos empiezan a correr rumores de una sociedad secreta, de actos inconfesables, sacrilegio, trances religiosos, el diablo, brujería, depravación. Los murmullos y el terror de los padres aumentan porque las niñas no revelan el secreto ni siquiera bajo los peores castigos o amenazas. Mientras algunos padres desesperados acumulan ojeras preguntándose qué hicieron mal, mientras los pusilánimes se limitan a contemplar la terrible desolación que se cierne sobre sus vidas, otros amarran a sus hijas a sus camas rosas con vuelos: en sus propios dormitorios con ositos las golpean, las espían y maldicen el día en que nacieron.


Pero las muchachas no hablan. Y entonces los padres las acusan de crímenes que en el fondo los tranquilizan, porque son algo conocido, algo que, aunque horrible, se puede comprender. Porque lo verdaderamente tenebroso es esa nada, esa oquedad donde debiera haber una explicación. ¿Qué ocurre en realidad en ese pueblo perdido de Minnesota? La verdad es simple y devastadora: las niñas solo ocultan su pasión por el retiro y el silencio. No están haciendo nada extraño, o en realidad lo que hacen es extrañísimo, impensable. Las niñas huyen por las noches para estar quietas, calladas, en paz. En los sótanos, en la oscuridad de los parques, por unas horas no hacen más que estar en silencio. No quieren oír nada, no quieren ser oídas.


Millhauser retoma el tema desde otro ángulo en Enchanted Night (creo que no se ha publicado una traducción; hace muchos años hicimos una a cuatro manos con la escritora chilena Andrea Maturana, pero la editorial había comenzado a morir y ese trabajo se perdió). Las narraciones de Millhauser funcionan por acumulación, crecen como un tumor mutante, y por eso no es raro encontrarse con historias suyas que parecen haber brotado en otra parte para no agotarse jamás; aquí, a medianoche, una banda de chicas de trece o quince años irrumpe en las casas del barrio como sombras sibilantes bajo la luz de la luna. Dejan inocentes huellas en las cocinas de sus padres, potes volteados, restos de comida, notas en hojas de cuaderno que dicen, nadie sabe por qué, “Somos vuestras hijas”.


Este es, y no hay que ser adolescente para percibirlo, un mundo opresivo a fuerza de abundancia, abundancia de palabras, de órdenes, de engaños, de información falsa, incompleta o perniciosa. Es la ansiedad la que habla, un habla de burbujas y de algodón de azúcar, palabras que se disuelven en el aire, sin sustento, sin calma. La incontinencia verbal se celebra, la parquedad es una tara social. Hay libros, sistemas en diez pasos, metodologías de psicología barata para dejar de ser introvertido. En las escuelas se aviva al joven líder lleno de energía y seguridad, al que habla con desplante, mientras el mundo mucho más diverso de los callados pasa por fuera, sin ser detectado en el radar de los adultos. En casa la televisión nos insulta al elevar el volumen durante las tandas comerciales, los omnipresentes vendedores nos aterran con la certidumbre de que mienten sin remedio, la comunicación instantánea nos acerca sin habernos preguntado si queríamos acercarnos realmente, y a quién.


Entonces es cuando recuerdo la Hermandad de la Noche y pienso algo simple: qué gran idea. Pues si la vida interior de las niñas ha tenido siempre un gran dilema –el osito o el escote, quiero pero no quiero, quiero saber pero no todavía–, ¿por qué no resolverlo abriendo espacios mudos para soltar la presión? Los especialistas recomiendan hablar, hablar, hablar: contar todo lo que te pasa. Bah, yo no, no siempre. Quizás a veces sea más sano mandar al diablo esa nube de voces y buscar la calma en un paisaje sin palabras, en una hermandad que sabe cuándo callar y cuándo levantarse para seguir con la vida. Quizá ese sea un consejo extraño pero no tan desquiciado para una adolescente. ¿Y luego los grandes no podemos hacer lo mismo?
 

martes, 18 de diciembre de 2012

Precio interno del café ha disminuido 39%


El Espectador
26 de noviembre de 2012

A comienzos del año estaba en promedio en cerca de $870.000 y ahora se cotiza a $540.000 por carga.

Café de Colombia...
Foto: David Campuzano

Un panorama preocupante del sector cafetero mostró el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Género Muñoz, al solicitar al gobierno políticas claras en materia agropecuaria.

Todo no se puede concentrar en la minería, como viene sucediendo, concentrados en la llamada 'enfermedad holandesa' cuando acá tenemos una enfermedad colombiana.

El dirigente cafetero manifestó que la producción para este año apenas llegará a los ocho millones de sacos de 60 kilos. Destacó que este año la cotización interna ha caído alrededor de 39% el precio de la carga de café al punto que hoy se encuentra bordeando los 540.000 pesos, cuando inició el año por encima de los 800.000 pesos.

Dijo que en lo corrido del año el precio internacional ha disminuido 33%, esto unido a la apreciación de 6% experimentada por el peso colombiano, ocasionó una disminución cercana del 39% en el precio interno del grano.

"Como resultado de lo anterior, las familias cafeteras han dejado de percibir cerca de $1,1 billones por concepto del valor de la cosecha", dijo el gerente del gremio cafetero.

Muñoz remarcó que en este año se alcanzará la meta de renovación de los 120.000 hectáreas, hasta el momento va en 99.000 y en los últimos cinco años se han renovado 393.000 hectáreas.

"Debido a que la producción de un determinado período depende de la calidad y cantidad de floraciones que se haya presentando ocho meses atrás, la producción del primer trimestre del año, estuvo fuertemente afectada por las condiciones climáticas generadas en el país por el Fenómeno La Niña que se prolongó hasta 2011", indica el gerente de la Federación. 

El informe presentado, previo al congreso cafetero que comienza este miércioles, dice que a partir de marzo y hasta el final del tercer trimestre de 2012, la cosecha cafetera presentó importantes signos de recuperación por la mejoría en las condiciones climáticas registradas en las zonas cafeteras; la entrada en producción de algunas áreas renovadas en vigencias anteriores y la disminución en la infección de la roya de niveles de 44% a unos más controlables inferiores a 8%. 

En cuanto a las exportaciones, el gremio informó que entre enero y octubre de 2012, se registró la venta externa de 5,6 millones de sacos, cifra inferior en un 7,0% a la observada durante el mismo periodo de 2011.

Explica el estudio que no obstante el menor volumen de exportaciones registrado, la comercialización de café colombiano en los mercados internacionales mantiene una dinámica favorable. Se destaca la exportación de 2 millones de sacos a Estados Unidos, país al que se embarca el 40% de las exportaciones totales de grano del país, lo que convierte en el primer destino para la exportación de café colombiano.  

lunes, 17 de diciembre de 2012

Sobre el musgo de estrellas


Por: William Ospina
El Espectador
15 de diciembre de 2012

Mi madre me ha cotado que el nuevo papa
—no digamos su nombre—
expulsó del establo que ilumina la estrella a la mula y al buey:
no hay pruebas suficientes de esa doble tibieza
junto al pequeño dios de los pastores.

¿Y qué más pruebas quiere ese prelado
que millones de seres poniendo en sus pesebres a las bestias tranquilas
sobre el musgo de estrellas intermitentes?
¿Qué más pruebas exige que la canción del ángel en los supermercados?

Que agradezca más bien que nadie olvida
la noche hermosa de hace veinte siglos.

Yo, que no soy cristiano, que aparté de mi alma curas y obispos,
vuelvo a hacer el pesebre de Francisco de Asís, cuando diciembre empieza,
“con aserrín y conchas”, con casas diminutas y camellos enormes,
pastores de resina tomados de Millais o de Leonardo,
y hasta cisnes de plástico, la sustancia no importa, bajo un cielo glorioso sobre estanques de vidrio,
y quietos ríos de papel de estaño, reyes desportillados, ángeles de alas rotas,
pinos en los desiertos, zorros perdidos,
lastimosas ovejas de algodón, (acaso apenas Hölderlin en Alemania entenderá estas cosas).

La dicha de unos árboles con luces en la calle desierta,
el consuelo feroz de que algo nazca bajo estas nubes venenosas,
la prueba, una vez más, de que en la vida sólo creen los pobres,
que van de puerta en puerta. En ningún hospital habrá cupo esta noche,
porque el emperador ha decretado el censo —no para ampliar los cupos—,
y la pareja va de Ceca en Meca, sin dónde dar a luz, y sin un dracma.

Díganle que sí hay mula al obispo de Roma, porque en mula llegaron de su pueblo distante hace unas horas
(¿quiere que la muchacha viaje a pie, con ese vientre hinchado y doloroso, por los largos caminos?),
y cada vez hace más frío, y ni en Berlín ni en Roma, ni en Ulm, ni en Buenos Aires,
ni en Padua ni en Guarumo habrá posada para estos peregrinos,
y la estrella que atrae a los reyes del oro, del coltán y el petróleo,
no es una supernova, ni la desnuda Venus, sino el ojo encendido de un satélite,
y este canto que vuela entre el cielo y la tierra es la terca canción de la bondad humana,
la única tibieza del invierno del mundo es el pobre que abre su puerta al pobre.

Pero si el dios existe, no llegará a un palacio,
a ese templo de Roma, donde todo es de mármol,
sino al pequeño establo: que lo sepa el pontífice, donde si hay algo tibio
es ese pobre buey cansado y viejo que es un dios en sí mismo.

Porque la vida sigue, y hay que luchar con estas nubes verdes.
Yo le digo a mi madre: volvamos a cantar como en la infancia.
Los pontífices pasan,
pero el buey y la mula permanecen.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El fin del mundo ya ha llegado


Por: Juan Arias
El País
15 de diciembre de 2012

Los gobiernos de los Estados Unidos y de Rusia habían asegurado que NO habría fin del mundo el próximo día 21, según indica una interpretación del calendario maya.

A los Estados Unidos, sin embargo, el fin del mundo, o algo peor aún, les llegó ayer con el trágico asesinato de veinte niños inocentes. El fin del mundo ya llegó para aquellos padres y madres, porque no hay nada tan cruel como el que los padres tengan que enterrar a un hijo en la flor de la vida.

Ha habido quién se ha construido hasta un bunker para defenderse de la llegada del fin del mundo. Y los psicólogos temen que haya hasta suicidios. Ha habido algo peor.
 
Los poetas que suelen ser los más sabios, aunque los menos escuchados, son a la vez las mejores pitonisas en momentos de miedos apocalípticos. Ante el horror de la barbarie y el desencanto universal hay que agarrarse, a una chispa de esperanza. Y esa nos la brindan sólo la poesía.

Una poeta brasileña ha escrito en su blog: “Ya que el día 21 el mundo va acabar, conviene que "absorbamos toda la belleza posible y que creamos que todos los problemas del mundo que nos acucian se van a resolver". Y también tener el coraje de decir “te amo” a los que de verdad amamos.

Eso sin esperar a que esas personas mueran,  porque será ya  tarde para decirles ese "te amo". 

Seguro que a esos padres y madres de los niños bárbaramente sacrificados en la escuela de los Estados Unidos, les habrá quedado el dolor de no haberles dicho más veces a sus pequeños que les amaban, porque todo amor es poco para los inocentes que se están abriendo a la vida.

Ayer, el Presidente Obama, dijo en sus palabras llenas de emoción: "Esta noche Michelle y yo abrazaremos a nuestras hijas y les diremos que las queremos".

Citando el poema, Fin, de Murilo Mendes, recuerda la poeta que en el fin del mundo “deberíamos escuchar los quejidos de todos, desde Adán hasta el último hombre”. Hoy tenemos que escuchar los quejidos de las familias de los niños masacrados.

El mundo sufre porque le faltan quienes, como los poetas, son capaces de purificarlo con sus gritos de alarma, desnudando su vacío, recogiendo sus lágrimas y anatematizando a los que cubren de indignidad y dolor al Planeta.

Y también capaces de recordándonos que la belleza y el bien siguen existiendo, como las brasas bajo las cenizas aún en medio al dolor y a la barbarie. 

-El fin del mundo ya ha llegado también , sin esperar al 21 próximo, para todos los que están sufriendo en su carne herida de dolor, los azotes de una crisis económica que los han desnudado de sus esperanzas y los ha hundido en una inmerecida pobreza. 

-El fin del mundo ya ha llegado para todos aquellos a quienes banqueros, políticos y religiosos corruptos les obligan a vivir olvidados en los hospitales, en las cárceles, en las salas de justicia, en el desempleo y en el desahucio. O en los asilos. 

-El fin del mundo ya ha llegado para los que han perdido la esperanza en un mundo más igualitario, más libre, con menos lobos voraces, con menos cosas y más ideales. 

-El fin del mundo ya ha llegado para los que se sienten abandonados, sin amor, en un ambiente hostil, sin futuro, humillados por los aprovechados del sistema. 

-El fin del mundo ya ha llegado para aquellos que temen traer un hijo al mundo porque no quieren dejarlo a un destino que ven negro, peor que el que ellos viven. 

-El fin del mundo ya ha llegado para los que sufren los zarpazos de la depresión o del estrés que les ahoga como la muerte. 

-El fin del mundo ya ha llegado para todos los enfermos sin cura; para los niños sin el calor de un hogar; para todas las mujeres violadas y ultrajadas por el machismo voraz y perverso. Para los niños con cáncer. 

-El fin del mundo ya ha llegado para los que sufren las tinieblas de una dictadura, para los que tienen que soportar democracias ficticias enmascaradas de fascismo. Y para los masacrados en Siria y en todas las guerras en curso.

-El fin del mundo ya ha llegado para el entero continente africano abandonado a su suerte.

-El fin del mundo NO ha llegado, sin embargo, ni llegará para los depredadores, para los que medran subidos sobre las espaldas de los otros; para los que como repiten como un expresidente de la República de Brasil “prefiero el olor del estiércol de los caballos al olor de los pobres”.Ellos salen siempre a flote de todos los cataclismos.

-El fin del  mundo NO ha llegado para los que empeñan en que no haya paz entre Israel y Palestina. Ellos parecen inmortales.

-Pero el fin del mundo TAMPOCO ha llegado ni llegará para los que, aún hundidos en los escombros de la desesperanza, aplastados por la injusticia o por el dolor, siguen creyendo y luchando por un mundo que puede ser menos deshumano. Son aquellos cuya fe en el hombre y en la vida es dura como un diamante. 

-El fin del mundo NO ha llegado ni llegará nunca para los poetas, porque ellos creen que hasta de las grietas del cemento puede surgir milagrosamente la vida. 

Las últimas palabras de Jean Cocteau fueron: "Los poetas no mueren. Sólo fingen morir".

Los poetas no mueren, ni cuando los matan. Por eso, por ejemplo, el gran García Lorca, asesinado por el franquismo, sigue vivo y sus versos sobrevivirán al fin del mundo.

No mueren los poetas, pero tampoco mueren los niños cuando los matan. Siguen vivos como testigos mudos de la mayor de las injusticias de la Historia.

viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Dios habla hoy?


por: Catalina Ruiz-Navarro
El Espectador
12 de diciembre de 2012

El aborto es un homicidio", dijo hace un mes Alfonso Llano en su columna y planteó una discusión teológica eludiendo una vez más el problema de salud pública que presenta la prohibición absoluta del derecho a las IVE. 

En “Fundamentalismo de izquierda”, pintó a los católicos como una mayoría discriminada, al estilo de la Pobre Viejecita, y puso como ejemplo de víctima al procurador. Rara vez estuve de acuerdo con lo que decía el padre Llano en sus columnas, pero siempre me gustó leerlo; a pesar de esa distancia, sus columnas eran juiciosas y provocativas, presentaba ideas que retaban a conversar. La Iglesia pierde mucho al silenciar esa voz, que aunque conservadora, entablaba un puente con el extremo liberal.

Por ejemplo, el 21 de octubre, en su columna sobre la eutanasia, dijo que la vida no es un valor absoluto, un punto de apoyo desde el cual se puede tener una discusión sobre el aborto. Planteó también preguntas muy fuertes: “¿vale decir, nadie está por encima de la persona en lo referente al derecho sobre su vida, ni la Ley ni el Estado, solo la persona? ¿O tiene sus límites y, en este caso, cuáles y quién los señala?”. Y concluyó diciendo: “A su vez, reconozco que el no creyente, llámese ateo o agnóstico, debe ser respetado en sus creencias y no puede ser obligado por la Ley a obrar de acuerdo con la fe en Dios del creyente”.

Sin embargo, parece que Llano “se pasó de liberal” en su columna del 24 de noviembre, “La infancia de Jesús, donde hace una reflexión sobre el último libro del Papa y comenta el problema teológico de la virginidad de María. Explica que hay una virginidad teológica de María y que “como madre del hombre Jesús, igual a nosotros, lo engendra con un acto de amor con su legítimo esposo, José, del cual tuvo cuatro hijos varones y varias mujeres”. Esta idea es perfectamente razonable y hace parte de una discusión teológica que es interesante y pertinente para los fieles, entre otras cosas, porque la virginidad de María es un estándar inalcanzable e innecesario que ha hecho daño a muchas mujeres y a otras nos ha llevado a alejarnos de la fe. La apertura al clero le pareció un escándalo y Llano tuvo que dejar su columna; piernas cerradas para María y boca cerrada para él.

No es el padre Llano el que pierde su norte, como lo dijo José Daniel Falla, secretario general de la Conferencia Episcopal; es la Iglesia, que pierde su tiempo peleando por precisiones históricas sobre narrativas más cercanas a la literatura, en vez de predicar fe, esperanza y caridad. Es irrelevante discutir si la vaca y el burro son verosímiles en la escena de un pesebre en la que una adolescente virgen está pariendo un dios. Una Iglesia vigente y atenta a los conflictos sociales de su tiempo daría más visibilidad a posturas como la del obispo estadounidense Gene Robinson, abiertamente gay, que comenta que Jesús, un hombre joven sin esposa conocida que recorría el medio oriente acompañado de 12 hombres, no tendría por qué objetar el estilo de vida homosexual.

Qué triste que, por defender un mito anacrónico, la Iglesia calle a los padres que pueden dar una discusión pertinente en el mundo de hoy. El padre Llano era una voz provocadora que enganchaba a sus lectores en la reflexión sobre el cristianismo, el tipo de hombre que necesita urgentemente la Iglesia para mantenerse vigente. Cuando la Iglesia impone arbitrariamente mitos inverosímiles y exigencias imposibles, abandona a los fieles y los espanta. Esas exigencias imposibles y las posturas dogmáticas e incontrovertibles crean cristianos mediocres y personas de doble moral. Ser una Iglesia contemporánea y presente implica conversar. Para revitalizar los valores cristianos hay que escuchar y observar, no basta con que el Papa abra Twitter para estar presente en la modernidad.

jueves, 13 de diciembre de 2012

II Festival Internacional de Música de Barichara



 Diciembre 15 a 22 de 2012...

El principal propósito de nuestro festival, que se llevara a cabo por segunda vez, es generar entusiasmo entre los estudiantes de Barichara para que a través de disciplina y dedicación aprendan a ser intérpretes y compositores musicales. Una vez generado el interés ofreceremos la educación correspondiente apropiada en nuestra escuela de música, componente importante del Centro Cultural que pondremos a disposición de la población. El Segundo Festival ofrecerá talleres prácticos dirigidos por los músicos profesionales que ofrecerán conciertos durante varios días en el mes de Diciembre del año en curso. Una característica única de este evento es que incorpora todo tipo de música incluyendo la clásica, el folclor nacional, el bolero, el son cubano, el jazz, el blues, el rock, la salsa y la música de cantautores latinoamericanos. Al ofrecer esta variedad, indudablemente se lograra maximizar el interés de los jóvenes ya que tendrán muchos géneros para escoger para lograr el máximo estimulo. También habrá seminarios de temas relacionados a los diversos géneros incluyendo una conferencia de la historia del blues, la música que es la base del rock y de muchos géneros contemporáneos

Programación.