miércoles, 31 de diciembre de 2014
La burbuja del café
Cartas al director
El País
Javier Guzmán
21 de abril de 2014
La OIC (Organización Internacional del Café) acaba de informar de que el precio medio mensual de su compuesto de café de referencia ha sufrido un aumento del 20% respecto a febrero.
Esta burbuja de precios esta vez encuentra su explicación en la posible falta de suministro provocado por la actual sequía del primer productor del mundo, Brasil. Pero las situaciones de alta volatilidad de precios durante los últimos años son cada vez más recurrentes y en absoluto son coyunturales.
El café es un ejemplo nítido de cómo funciona el actual sistema agroalimentario en el mundo, así observamos que el 80% del cultivo del café mundial es producido por 25 millones de pequeños agricultores que reciben un precio miserable; están condenados a sobrevivir con menos de dos dólares al día. Los pequeños productores de los países del sur están dedicando sus mejores tierras a un producto para exportación que reproduce una pobreza eterna, en lugar de dedicarlo a cultivos destinados a la alimentación y al estímulo de los mercados y economías locales.
Entonces si el campesinado no aumenta su renta ni siquiera en momentos de alza del precio, ¿quién se lleva la ganancia de este producto superventas? Pues ya pueden imaginar, empresas transnacionales que controlan el mercado. Además en los últimos años estas empresas han ido más allá y ahora quieren controlar también el último eslabón, la producción: para ello desarrollan estrategias de acaparamiento de tierras en países del sur.
Los Estados europeos no pueden seguir ignorando su responsabilidad en este asunto, urge abordar una regulación y control de la actuación de las empresas fuera de las fronteras europeas, así como abordar una regulación estricta que acabe con el fenómeno de la especulación alimentaria que condena al hambre y la miseria a millones de personas en el mundo.
Javier Guzmán. Director de VSF Justicia Alimentaria Global
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lunes, 29 de diciembre de 2014
39 formas de pedir un café
Del trifásico al carajillo, sorprendentes fórmulas aplicadas en España
El País
Sergio G. Fanjul
11 de marzo de 2014
Solo. Cortado. Con leche desnatada. O semidesnatada. O entera. O leche de soja. Largo de agua. Americano. Escocés. Irlandés. Manchado. Con hielo, templado o ardiente. Con leche condensada (bombón). Con canela. Con espuma. Con ron, con brandy, con whisky o con licor de almendras. Con crema de yogur. Con vermut. Con una rodaja de limón. Con horchata. ¡Con una brasa de madera dentro! Solo (otra vez). Con amigos. Con familia. Por la mañana. Por la tarde. Por la noche (mejor descafeinado). Da la impresión de que podría idearse un café para cada persona sobre la faz de la tierra, un café que se adapte perfectamente a la idiosincrasia de cada uno. De eso trata 1001 formas de tomar café, el primer crowd-documentary sobre el mundo del café dirigido por Leticia Dolera, a iniciativa de la marca de café en cápsula Nespresso.
¿Crowd-documentary? Sí, o también collage audiovisual, porque en este caso la directora no ha tenido que rodar una sola escena. El material se recolectó entre mayo y julio de 2013 mediante una convocatoria en la que unos 200 cineastas aficionados (o no) enviaron sus cortos relacionados con la experiencia del café. Y como vivimos en la era del selector, ya sea dj o comisario artístico, lo que hizo Dolera, con la imprescindible ayuda del montador Andrés Gil, fue crear una pieza con fragmentos del material recolectado. El resultado es un video poético y emotivo, que se acompaña de la música de artistas indies como Bigott y Luthea Salom.
“Me ha sorprendido descubrir la cantidad de emociones, sensaciones y sentimientos que se generan en torno a una taza de café”, explica Dolera. "Para muchas personas es un placer, pero para la mayoría supone también un ritual muy personal que sólo uno mismo conoce y disfruta. Estoy muy contenta con la calidad de muchos de los cortos, pues reflejan a toda una cantera de cineastas en ciernes con mucho talento y creatividad”. Algunos de los trabajos fueron premiados: dentro de la categoría “profesional” el vídeo titulado Suau, del catalán Pau Cabarrocas, estudiante de la escuela ESCAC, se llevó el primer premio. El segundo premio fue para el sevillano Álvaro Paz, por su vídeo Memorias de un café. Por último, el tercer y único premio dentro de la categoría Amateur ha recaído en Sara Blanco, de Salamanca, por su trabajo Café pendiente.
“Muchas veces el café es algo más que café: es una excusa para ligar, para trabajar, para ponernos al día de nuestros seres queridos…”, explica Dolera, “es una parte muy importante de nuestras vidas y tiene un aroma muy intenso que se asocia fácilmente a emociones”.
¿Y cómo lo toma Leticia Dolera? “Lo tomo en vaso. Lo prefiero con leche de soja; si no hay, con leche desnatada; si no hay, con leche semidesnatada, y si tampoco hay semidesnatada… pues no lo tomo”. Y es que hay muchas formas de tomar café. En esta lista se encuentran algunas de las recogidas por la marca cafetera:
- Barraquito. Café cortado largo, con leche líquida y leche condensada, canela en rama, corteza de limón y chorrito de Licor 43 o Tía María. Tenerife.
- Belmonte. Café con leche condensada y brandy. Murcia y Almería.
- Biberón de Milán. Café con leche condensada, yema de huevo, vermut, rodaja de limón y canela con hielo granizado.
- Blanco y negro. Café granizado con leche merengada. Comunidad Valenciana.
- Café al tizón. Variedad de café de puchero en el que se introduce una brasa de madera para que se precipiten los posos y no haya que colarlo con la manga o “el calcetín”. Galicia.
- Café asiático. Café solo con leche condensada, brandy o ron flambeados, y espolvoreado con canela molida. Cartagena.
- Café caleta. Carajillo de ron y brandy aromatizado con corteza de limón y de naranja. Ibiza.
- Café con gotas o tocado gallego. Café con unas gotas de orujo. Galicia.
- Café del tiempo. Café frío con rodajas de limón y canela en rama. Alguna vez se le añade cubitos de hielo. Comunidad Valenciana.
- Café nunca mais. Café con doble carga de café. Lanzarote.
- Carajillo. Café con aguardiente de orujo, brandi o ron. Barcelona. Se cree que el origen es del puerto de Barcelona, donde los marineros antes de zarpar a la mar pedían un café cara-guillo (guillo significa marchar). Y como se iban a pescar y necesitaban el efecto envalentonador del alcohol…
- Carajillo bombón. Café con brandy y leche condensada. Madrid.
- Catalán. Café con crema catalana. Barcelona.
- Celta. Café con azúcar moreno, orujo, tres granos de café y una rodaja de limón. Variante del carajillo en Galicia.
- Cigaló. El carajillo de ron en vaso largo y fino al que se comparó con una cigala. Barcelona.
- Completo. Café, brandy y puro. Castilla y León.
- Cortado condensada. Café cortado con leche condensada. Islas Canarias.
- Ebaki. Café con leche largo con mucho azúcar. San Sebastián.
- Honorable. Café con ron, marca Pujol. Barcelona.
- Leche y leche. Café largo cortado con leche condensada. Islas Canarias.
- Mediana. Café con leche a media mañana, en taza mediana. Madrid.
- Mediano. Café con leche, entre el cortado y el de desayuno. Servido en vaso de cristal. Antiguamente era tradicional introducir una hoja de avellano para aromatizar el café. Cantabria.
- Mitad y mitad. Café con leche caliente y leche fría. Madrid.
- Mixto. Café caliente con helado de nata o de fresa o granizado de horchata. Comunidad Valenciana.
- Nacional (antes también llamado Ruso). Café granizado coronado con una gran bola de mantecado (helado de vainilla). Comunidad Valenciana.
- Nube. Nomenclatura específica para un 10% de café y 90% de leche. Málaga.
- Perfumat. Café y anís. Barcelona.
- Quemadillo aragonés. 3 granos de café quemados en ron, con leche. Zaragoza.
- Quemadillo de Ron. Azúcar,ron flambeado, leche, café y granos de café. La Rioja y Navarra.
- Rebentó. Carajillo con el ron autóctono. Mallorca.
- Rebullit o rehervido. Café hecho a partir de una carga con la que se ha hecho un primer café. Comunidad Valenciana.
- Resolí. Aguardiente de la sierra, brandy, azúcar, café, peladura seca de naranja y canela. Cuenca.
- Soldao. Café, Cointreau y gaseosa. Zaragoza.
- Sombra. Nomenclatura específica para un 20% de café y 80% de leche. Málaga.
- Suspiro de limón. Granizado de limón con un suspiro de café. Comunidad Valenciana.
- Suspiro horchata. Horchata con un suspiro de café. Comunidad Valenciana.
- Tallat. Café cortado con leche. Barcelona.
- Tocaet (tocado) valenciano. Café con unas gotas de brandy u otro alcohol. Comunidad Valenciana.
- Trifásico o tricolor. Café, brandy y leche. Barcelona.
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Sergio G. Fanjul
domingo, 28 de diciembre de 2014
Yo estuve en la recuperación cafetera
El Espectador
Luis Genaro Muñoz *
28 de diciembre de 2014
Después de una temporada agria por la que atravesaron los cafeteros, este sector económico está viviendo gracias a la renovación de sus plantaciones, una luna de miel con los precios internacionales y la producción al alza, un verdadero trago dulce. ¿Cómo lo lograron?
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| Luis Genaro Muñoz |
Durante los últimos 25 años los cafeteros de Colombia enfrentaron diversos retos que gravitaron alrededor de la seguridad en el campo, de la volatilidad en las cotizaciones internacionales y de los altísimos intereses, los cuales redujeron la inversión en el sector rural, epicentro en donde se desarrolla la caficultura. Pero fue precisamente gracias a la fortaleza de las instituciones cafeteras que el impacto de los citados flagelos fue menor en el sector cafetero que en otros cultivos.
La primera década del presente siglo comenzó con los precios más bajos en la historia del grano. Entre tanto, el entorno de la seguridad mejoró progresivamente, pero los cafeteros se vieron obligados a competir en un escenario de revaluación del peso sin precedentes. Así las cosas, la rentabilidad y la inversión en las plantaciones se vieron afectadas.
Con el año 2009 llegó la ola invernal y sentimos en carne propia el cambio climático, que nos trajo unos excesos de humedad que precipitaron una infección de roya sin precedentes, factor que redujo drásticamente la productividad promedio del parque cafetero, lo que condujo a un período de cuatro años de producción y productividades significativamente inferiores a los promedios históricos. Fue en ese momento, y ante semejante realidad, cuando gremialmente decidimos que era inaplazable realizar una reconversión productiva de centenares de miles de cafetales en la Colombia cafetera.
Me correspondió entonces la responsabilidad y el honor de coordinar y liderar este esfuerzo, fruto de un inmenso trabajo en equipo. Labor que incluyó gestionar los apoyos del Gobierno Nacional, que permitieron renovar 3.200 millones de árboles de café en 600 mil hectáreas; de coordinar esfuerzos con bancos privados y con el Banco Agrario, para que miles de cafeteros pudieran financiar inversiones en sus plantaciones por más de $3 billones y lograran por primera vez acceso al crédito. Para obtener estos resultados, fue también necesario crear nuevos servicios financieros gracias a nuestra cédula cafetera inteligente, así como crear los incentivos necesarios para que los más pequeños productores lograran el acceso efectivo a los programas del Gobierno y al incentivo a la capitalización rural.
Afortunadamente los cafeteros en estas épocas de vicisitudes han contado con su Federación y sus Comités de Cafeteros para lograr alianzas efectivas y así poder ejecutar los programas necesarios para beneficiar a su razón de ser, que no es otra que el bienestar de las 560 mil familias caficultoras y sus comunidades. En buena hora contaron con su centro de investigación, Cenicafé, con su servicio de extensión compuesto por cerca de 1.500 profesores yarumos que llegan hasta las veredas más apartadas. También ha resultado invaluable y oportuno haber recibido el apoyo del Gobierno Nacional para llevar a cabo un programa de reconversión productiva de tan grandes dimensiones, cuyo resultado positivo se ha traducido en significativos niveles de producción e ingreso cafetero.
En suma, la arquitectura gremial diseñada por nuestros fundadores nos permitió articular esfuerzos y políticas para lograr ese cambio a pesar de las incomprensiones y la acritud de las críticas. Como uno de los participantes de este proceso gremial colectivo de recuperación y reconversión cafetera, me reafirmo en que cuando se tiene un plan serio y de largo aliento que se ejecuta con transparencia, profesionalismo, consistencia y coherencia, se abre el camino de las soluciones que permiten cambiar la vida de centenares de miles de personas. Nos falta, sin duda, mucho por hacer, porque el trabajo con la tierra es de todos los días y a toda hora. Con esta verdad en mente hoy podemos presentarles a los colombianos una caficultura renovada, joven y sana, que constituye la base productiva de la próxima década y un buen paso para lograr una caficultura sostenible.
* Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros.
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Luis Genaro Muñoz
martes, 23 de diciembre de 2014
domingo, 21 de diciembre de 2014
Acceso a financiamiento
El Espectador
Indalecio Dangond B
19 de diciembre de 2014
Este ha sido un buen año para el financiamiento del sector agroindustrial.
De acuerdo con las cifras de Finagro, entre enero y noviembre se desembolsaron créditos por un monto de 7.4 billones de pesos, lo que representa un crecimiento del 22% respecto al mismo periodo en el 2013.
Este
aumento en las colaciones de créditos al sector empresarial del agro
obedece a tres factores fundamentales: 1) La supresión de tramites
inoficiosos por parte de Finagro. 2) La puesta en marcha de una línea de
crédito para normalizar pasivos financieros a empresas que habían visto
afectados sus flujos de caja y 3) Las bajas tasas de interés que la
banca está ofreciendo en el mercado, las cuales oscilan entre el 5% y
10% efectivo anual.
El
financiamiento del sector agropecuario –y hay que decirlo con toda
claridad- se debe al fondeo obligatorio (unos 7 billones de pesos al
año) que las entidades financieras (exceptuando al Banco Agrario) hacen a
Finagro mediante la compra de unos Títulos de Desarrollo Agropecuario.
Como ha habido un buen comportamiento del sector, la banca privada está
sustituyendo estas inversiones en títulos por créditos con recursos
propios a la agroindustria, comercializadores de alimentos, proveedores
de insumos y de maquinaria agrícola. De los 7.4 billones de pesos
colocados a noviembre de este año, el 68% fueron con recursos de la
banca privada. El 32% restante, se hizo través de créditos redescontados
por Finagro.
Aquí viene el lado
flaco del asunto. Mientras los créditos para el sector empresarial
(industria, comercio, agro insumos, maquinaria y equipos) siguen
aumentando vertiginosamente, los del sector productivo continúan en
picada. Este año, los créditos para siembras y compra de ganado cayeron
en un -19% y -17%, respectivamente. Los créditos al pequeño productor
siguen sin despegar y solo representan el 20% del monto total de los
créditos desembolsados. Por su parte, el financiamiento de las alianzas
estratégicas (industriales con pequeños campesinos) prácticamente
desapareció. Si la Misión Rural no hace ajustes inmediatos al Sistema
Nacional de Crédito Agropecuario para incentivar el crédito a los
productores del campo, en poco tiempo no habrá alimentos para
transformar y mucho menos para comercializar.
A
buena hora el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, comenzó a
tomar medidas de choque para incentivar el acceso al crédito de los
productores del campo. Esta semana el Banco Agrario comenzó a
simplificar sus rubros de créditos, a reducir sustancialmente los
tiempos de los desembolsos y a crear cupos rotativos de créditos para
cultivos de ciclo corto. Asimismo, se inició un programa de
fortalecimiento técnico a las Umatas, se duplicó el presupuesto del
subsidio al seguro agrario contra riesgos climáticos y se está
trabajando en la consolidación de las cadenas productivas para asegurar
la comercialización de los productos a un precio justo de mercado.
Solo
resta liberar al 100% el respaldo de los créditos a los productores a
través del Fondo Agropecuario de Garantías –FAG-, impulsar líneas de
créditos leasing y factoring agropecuario y solicitar a la Junta
Directiva del Banco de la República que amplíe la validación de los TDA
clase “A”, para que la banca privada salga a colocar unos 3 billones de
pesos en créditos para pequeños productores.
En
el tintero: Siguen las renuncias de los buenos funcionarios que
quedaban en el Gobierno. Esta vez el turno fue para el presidente de
Finagro, Luis Eduardo Gomez.
sábado, 20 de diciembre de 2014
Fe
El Espectador
Diana Castro Benetti
19 de diciembre de 2014
Entrega no es esa palabra que encarna la culpa para quienes han cometido un delito y que refleja mal la felicidad de quienes creen que al ofrecerse a sí mismos y sin condiciones pueden poseer a un ser amado.
Entregarse consigue, en ocasiones, ser la ruta para las necesidades insatisfechas y la depresión medicada, algo así como la sumisión a los deseos ilógicos de quienes tienen un poder siniestro.
Pero entregarse a los designios de la vida que se manifiesta y se mueve, es saber que lo magnífico y lo inconmensurable son la ley de cada instante cotidiano. Rendirse a la majestuosidad de la vida es el acto mayor de fe. Es la alegría mística que no conoce de ídolos hechos a semejanza, es la inocencia del corazón que no conoce maldad ni duda, es la razón ilógica que no conoce tesis ni antítesis y que inventa destruyendo estructuras y conceptos. La Fe, con mayúscula, es esa pequeñísima experiencia vital que nos incumbe; es la simpleza misma de un andar ligero; es la certeza de que somos más que una pila de huesos adheridos a tejidos, músculos y otras mecánicas corporales.
Quienes recorren un camino interior, el suyo, en algún momento comprenden que son las complejas circunstancias de vida las que ponen a prueba su fe como la muerte, el abandono o la traición. Una fe que poco tiene que ver con el mejor estilo de las iglesias que trafican con el temor. Una fe que no condena lo humano o que no excluye el sentido común.
Rendirse a los pies de las épocas navideñas no es exactamente seguir el consumismo desatinado. Y tal vez sí puede ser la intención de inclinarse a los pies de una luz presente, inmortal, arcaica, judía, cristiana o búdica. Es celebrar sin religión y con humildad. Es celebrar que la presencia de los cercanos aún es carne o que el pan alcanza para todos. Es reconocerse en los ojos de los desconocidos y atreverse a declarar al diablo una invención política. Es renovar en el propio camino en aquella fe que es todo y nada a la vez, esa fe hecha deber y libertad como expresión de un mundo que se imagina lejos de la esclavitud. Es reclamar la fe que se atreve a denunciar el miedo y reconocer el amor como factor común, fe que no es otra cosa que adorar el silencio de un infinito que jamás nos permitirá ser comprendido.
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lunes, 15 de diciembre de 2014
domingo, 7 de diciembre de 2014
Contra la pobreza, el mejor café
El País
María Fernández
7 de diciembre de 2014
Una cooperativa de caficultoras de Colombia consigue mejorar sus ingresos con productos de mayor calidad gracias a la cooperación con una empresa española.
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| Cuatro mujeres de la asociación AMUCC muestran la distinta maduración del grano del café en la región colombiana del Cauca. |
Esta historia la empezaron a escribir tres compañeros de facultad en 1990. Ese año Ricardo Oteros, Vicente Arregui y Raúl Gil fundaron en Madrid Supracafé, una empresa nacida de un proyecto que habían desarrollado durante la carrera de Económicas en la Complutense. Oteros viajó a Colombia para sellar una alianza con Expocafé, una sociedad exportadora afincada en Bogotá nacida de la unión entre campesinos, cooperativas y la Federación Nacional de Cafeteros del país. La idea de los españoles era distribuir en Europa café de alta calidad en un momento en que los bares y las casas abusaban de la variedad robusta, un producto más amargo, con menos aroma y más cafeína que el café arábica, más delicado pero de menor producción.
La pequeña empresa comenzó a sumar vínculos con los productores, el elemento más vulnerable de una gigantesca cadena que en el mundo mueve centenares de miles de millones y que, a menudo, paga precios de miseria a los agricultores. En Colombia, además, la producción se veía impregnada por la violencia del conflicto armado y los tentáculos del narcotráfico.
Supracafé inició en 1999 un programa social con la Cooperativa de Caficultores del Cauca, una zona castigada pero excelente para el cultivo de las bayas. Se apoyó en mujeres, muchas viudas debido al conflicto, o sometidas a situaciones de miseria, sin estudios y acosadas por una sociedad machista. Pedían ayuda para establecer sus cafetales, tener fertilizantes y poder construir secaderos. Los españoles se comprometieron a comprarles el café a mejor precio y a financiar el desarrollo de sus cultivos. Así nació la asociación de mujeres caficultoras AMUCC, que abarca 12 municipios del Cauca, con su centro en Huila, de 220.000 habitantes. “Estaban convencidas de que debían ser las cabezas de familia”, cuenta Lara Mansilla, del equipo de Responsabilidad Social de la compañía. No les resultó fácil: al principio sus maridos les impedían reunirse y las acompañaban. Hasta que ellas empezaron a ridiculizarlos exigiéndoles que se vistiesen con ropa femenina. Mansilla ha estado hace unos meses en la zona de producción y asegura que la asociación de mujeres caficultoras tiene un peso y un respeto enorme. “Les costó, pero consiguieron autonomía”, añade Beatriz Meneses, natural de Colombia y responsable de innovación de la empresa.
Mientras, Supracafé, todavía una sociedad modesta, se autoimponía la donación de un tributo por cada kilo que importaba, procesaba y comercializaba. Donó, entre 1999 y 2005, 51.521 dólares (41.830 euros) a las campesinas. A partir de ese año alumbró, junto con otras 15 pymes españolas, la fundación Cafemundi para apoyar proyectos en los países productores a través de programas de comercio justo. Desde ella siguen colaborando económicamente con AMUCC (65.000 euros en los últimos siete años) para desarrollar el Cauca con la tecnología que se adapte a los cultivos. “El proceso que sufre el café en origen es parecido al del vino, con la diferencia de que la mayoría de los terrenos cultivados en Colombia no siguen un proceso sistemático. ¿Qué es mejor, cultivar de norte a sur o de este a oeste? ¿Es bueno que la radiación solar incida sobre la planta o es preferible un sistema de sombrío? ¿Cómo se hace la fermentación? Todas esas cuestiones se resuelven sin criterios precisos, es todo muy artesanal. Nosotros intentamos que aprendan a controlar el proceso y garanticen la calidad”, señala Mansilla.
La empresa española dio un último paso en 2005: compró fincas de cultivo en Colombia, a 1.860 metros de altura para mejorar su producción, de 400 toneladas al año. Supracafé aspira a tener ahí un centro tecnológico que permita mejorar el ‘beneficio’ (el proceso de transformación del café), y en el que trabaja junto a investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y Cenicafé para determinar los más de 30 factores claves para la elaboración de la bebida. “Los campesinos se sorprendieron cuando decidimos no cercar la finca. Les dijimos que era un proyecto cooperativo. Que si ellos producían según unos estándares, nosotros le garantizamos la compra de la cosecha”, aseguran en la empresa. Paralelamente han empezado a desarrollar líneas de investigación para aprovechar productos de biomasa del árbol del café, ya que actualmente se desaprovecha más del 95% de la planta y es la principal fuente de contaminación de los recursos hídricos de las cuencas cafeteras.
Su trabajo, por el que operan como facilitadores y promotores de productos en libre competencia de mercado (no han reclamado derechos de exclusividad para el café), ha merecido esta semana uno de los tres premios que este año ha concedido la fundación Seres, que trabaja para el desarrollo de la responsabilidad social de las empresas. Otros dos proyectos reconocidos por Seres han sido la iniciativa “yo soy empleo”, del BBVA, por la que se han creado 5.900 puestos de trabajo tras una inversión de 26 millones de euros, y el programa de formación en hostelería del grupo VIPS para 1.000 jóvenes.
Hasta el momento el proyecto de Supracafé ha conseguido ayudar a 500 familias caficultoras, el 99% con parcelas que no llegan a una hectárea de superficie. La empresa recibe el producto en España, en una nave situada en Móstoles (Madrid) y todos los días muele y envasa el grano para su distribución, fundamentalmente entre restaurantes y hoteles.
En 2013 Supracafé obtuvo unos beneficios de 196.297 euros con una facturación de 4,8 millones. Su plantilla está compuesta por 27 personas, la mayoría con contratos fijos. Sus fundadores nunca se habían preocupado por dar a conocer el proyecto en público. Su objetivo es romper el ciclo perverso de bajas producciones, limitados ingresos y mínima capacidad de reinversión de los agricultores que provoca una pérdida enorme de calidad en el café.
Con la ayuda a las mujeres, que también venden su cosecha a otras empresas, incluidas grandes multinacionales, la pyme española ha conseguido dar un pequeño paso. Han cambiado una historia iniciada por tres hombres en otra de mujeres valientes.
sábado, 6 de diciembre de 2014
Caficultura será clave en posconflicto colombiano
El Espectador
5 de diciembre de 2014
Así lo manifestó el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, durante el cierre del LXXX Congreso Nacional de Cafeteros.
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| Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas |
La caficultura, como eje central de la cohesión social en Colombia, será un aspecto fundamental de llegarse a firmar un acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc, dijo este viernes el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.
"En un escenario de posconflicto, que es el que todos soñamos, la institucionalidad cafetera va a ser clave porque puede aportar las inversiones y los espacios democráticos que se necesitarán", aseguró Cárdenas en una rueda de prensa al cierre del LXXX Congreso Nacional de Cafeteros.
Ante los cafeteros, que durante tres días analizaron en Bogotá la situación de su sector, el ministro sostuvo que "el capital social que ha construido este gremio va a salir a flote cuando se logre la paz, porque la base de la solución del conflicto está en lo rural y ahí es donde la caficultura será fundamental".
Según Cárdenas, prueba del avance en ese aspecto es que "paralelo a las negociaciones entre el Gobierno y las Farc en La Habana se ha fortalecido el presupuesto para el área rural".
Durante el Congreso Nacional de Cafeteros se dio a conocer que el presupuesto del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural pasó de un billón de pesos anuales (431,3 millones de dólares) en 2010 a cinco billones de pesos (2.156 millones de dólares) en 2014.
El funcionario explicó que con ese aumento prevén "asegurar que se sigan empleando recursos para el mejoramiento de la vivienda en el campo, proyectos productivos" y de riego, al indicar que "la brecha entre lo rural y lo urbano debe cerrarse para que la reconciliación realmente se pueda dar".
Cárdenas le solicitó a los representantes de los cafeteros que aprovechen el buen momento por el que atraviesa el sector en cuanto a producción y precios y que ahorren para los tiempos difíciles.
"La coyuntura de precios es favorable, con una tasa de cambio de 2.300 pesos, con un precio internacional del orden de los dos dólares la libra y con una producción que llega a un nivel alto comparado con 2010 al pasar de 8 millones de sacos a 12 millones de sacos", comentó.
No obstante, señaló que "el gremio y el Gobierno deberán planear con anticipación qué se hace en un momento de precios altos y qué en uno de precios bajos". "Tenemos que prepararnos para diseñar un mecanismo para que esa capacidad de estabilización exista y eso depende mucho de lo que se haga cuando hay vacas gordas", añadió.
jueves, 4 de diciembre de 2014
“Colombia debe quedarse en el sector de cafés de alta calidad”
El 60% de la producción del país califica como especial
El Espectador
4 de diciembre de 2014
María Alejandra Medina
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“Un café se considera especial cuando es percibido y valorado por los consumidores por alguna característica que lo diferencia de los cafés convencionales, por lo cual están dispuestos a pagar un precio superior”. Así define la Federación Nacional de Cafeteros a los cafés especiales, un blanco al que, muchos creen, Colombia debería apuntar.
Durante el LXXX Congreso Cafetero, que se lleva a cabo en Bogotá del 3 al 5 de diciembre, este tipo de producto ha sido uno de los temas centrales y fue definido por el director del Departamento Nacional de Planeación, Simón Gaviria, como uno de los retos del sector.
Ric Rhinehart, invitado de honor al congreso y director ejecutivo de la Asociación de Cafés Especiales de Estados Unidos, un país en el que esos productos mueven US$45.000 millones en retail y emplean a unas 200.000 personas, conversó con El Espectador y compartió algunas percepciones sobre la producción colombiana del grano.
¿Qué es para usted un café especial?
Vemos el café especial como uno de mayor calidad, que trae un sabor único de su lugar de origen y trae un valor sin par al consumidor. No sólo sabe mejor sino que provee una mejor experiencia en general. Está basado en la calidad del producto. Es el café que ha crecido en la planta indicada, que ha sido cuidado, cosechado, procesado y tostado de la manera adecuada.
¿Qué es lo clave? ¿La tierra, el procesamiento…?
Depende de todo. La cadena es larga. Tienes que tener el ambiente, altitud y química de la tierra correctos. Tienes que escoger la planta y el agricultor adecuados. Debes recogerlo en el momento justo y darle el correcto procesamiento y almacenamiento. Cada actor en esa cadena debe hacer su trabajo.
¿Qué importancia pueden tener los cafés especiales para Colombia?
Colombia está en una posición única. Producen cafés de alta calidad todo el año, es uno de los pocos lugares en el mundo en donde hay esa producción alrededor de todo el año calendario. En Centroamérica, por ejemplo, la cosecha está concentrada entre enero y marzo. En América del Sur, fuera de Colombia, está entre junio y septiembre. Colombia tiene la oportunidad de dar café, café fresco y por lo tanto bueno, durante todo el año.
¿Qué cree que le falta a la cadena productiva en Colombia en cuanto a cafés especiales?
No creo que haya algo que falte, sino que hay oportunidades. Colombia produce una calidad extraordinaria de café, así como un café de calidad media y luego uno de moderada y menor calidad, y pueden encontrar un lugar en el mercado para todos ellos. Tradicionalmente en los países productores el más bajo en el espectro de calidad se destina para consumo interno.
En Colombia, los exportadores dicen que el café de menor calidad puede encontrar un mercado en el exterior en países como Alemania, acostumbrados al sabor del mejor café colombiano, pero que ante coyunturas como la crisis económica no tendrían problema en consumir uno de una calidad inferior.
¿Cree usted que esa sería una movida inteligente por parte de Colombia?
Las matemáticas muestran que es mejor que se queden en el sector de los cafés de alta calidad. Aquí, el 60% de la producción califica dentro de lo más alto en el espectro de calidad y el valor de eso, el plus que reciben por eso, creo que desplazaría la oportunidad en el mercado de los cafés de menor calidad. Además cuando se empieza a vender café de este tipo, la percepción de calidad de los productos especiales se cae al piso.
¿Cuánto de la producción mundial se puede considerar como especial?
Es difícil porque la definición de café especial es muy flexible, es como el arte, lo sabes cuando lo ves, aunque hay parámetros. En Estados Unidos, el café especial representa el 20% del volumen total, en toneladas, pero es cerca de 45% del valor en dólares.
¿Cuánto es el total en volumen y en valor?
Estados Unidos importa cerca de 25 millones de sacos, así que 5 millones de sacos podrían considerarse especiales, que representarían unos $20.000 millones
La Federación Nacional de Cafeteros regula y a la vez tiene actividad comercial. ¿Le parece un modelo adecuado?
Creo que la función de control de calidad de la Federación prevalece ante su función comercial. Es necesaria y absolutamente una pieza que debe estar. Pienso que lo segundo va muy de la mano a hacer de la Federación un comprador de último recurso, me refiero a la garantía de compra. Eso fuerza a la institución a ser un actor comercial. No creo que haya ningún argumento atractivo para terminar con la garantía de compra. De pronto sería bueno que la Federación no tuviera interés comercial, pero es necesario en este momento. No creo de ninguna manera que por tener ambas funciones haya restringido el comercio en el resto del sector.
¿Cuál cree que debería ser el papel del gobierno en cuanto a cafés especiales en Colombia?
Colombia tiene un sector institucional fuerte, es de carácter privado pero tiene una función paraestatal. Creo que el gobierno debería apoyar y el sector institucional, proveer vigilancia y velar por el desarrollo de infraestructura.
¿Quiénes son los mejores productores de cafés especiales en el mundo?
Es difícil, es como preguntar cuál es tu hijo favorito. Tengo cuatro hijos, es difícil decirlo. Los amo a todos. Colombia tiene ventajas para producir café de la calidad más alta, tiene unos recursos naturales tremendos, altitudes y tierras fantásticas. Pero pequeños productores como Panamá también producen café de clase mundial y Etiopia produce calidades excepcionales. Guatemala también tiene un producto fantástico.
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María Alejandra Medina C,
Ric Rhinehart
Cafeteros, unidos a pesar de todo
80 Congreso Nacional del Sector
El Espectador
María Alejandra Medina C
En Twitter: @alejandra_mdn
3 de diciembre de 2014
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| Luis G. Muñoz, gerente de la Federación de Cafeteros (der.) en su intervención en el Congreso Cafetero. En la mesa, (centro) el presidente Juan M. Santos. / Óscar Pérez |
“A un gerente hay que apretarlo por principio”, fue la respuesta de Luis Genaro Muñoz, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, a las preguntas sobre la petición que hicieron cinco comités para que dé un paso al costado y deje que otra persona asuma el liderazgo de la institución. La solicitud se hizo durante el primer día de la versión número 80 del Congreso Nacional de Cafeteros, que termina mañana en Bogotá.
Marcelo Salazar, delegado de Caldas, fue quien le pidió al presidente de la República, Juan Manuel Santos, presente en el auditorio, que considere la posibilidad de que llegue un “nuevo capitán al barco”, ante la que consideran una pérdida de liderazgo y credibilidad por parte de la gerencia. “Esos procesos tienen que darse con la mayor prudencia y de manera concertada”, respondió Santos. Propuso que el tema se empiece a discutir “sin la necesidad de atropellar a nadie” y se ofreció como facilitador para que se dé el debate.
Lo cierto es que los inconformes son cinco departamentos que concentran el 52% de la producción de café del país: Antioquia, Huila, Caldas, Cundinamarca y Risaralda. Los que apoyan a Muñoz, en cambio, son 10 de los 15 comités. Con ese respaldo, sumado al acuerdo de discutir el tema en el comité nacional propuesto por el Gobierno, Muñoz anunció que “por ahora” no dará el paso al costado.
El gerente de la federación dijo no sentirse sorprendido por la petición, que ya era un secreto a voces antes del congreso. La “falta de credibilidad” a la que se refiere el delegado está relacionada con la división entre los miembros de la federación por los resultados preliminares de la Misión Cafetera, es decir, se han avivado las discrepancias sin siquiera tener las conclusiones definitivas.
Sigue habiendo descontento también por los estatutos vigentes de la institución, a lo que el presidente del congreso cafetero, Iván Arango, de Antioquia, respondió de una vez. “Es cierto que hay que hacerles modificaciones a los estatutos”, dijo, y anunció que la división jurídica se reunirá con cada una de las comisiones inconformes para luego informar los resultados de las conversaciones y que se tomen medidas.
El que se hubiera acordado en un par de minutos cómo resolver temas tan espinosos como la suerte del gerente y los estatutos de la federación es para Muñoz una muestra de que la institución está “más unida que nunca”. Y es que, a pesar de las diferencias que han suscitado las recomendaciones de la Misión Cafetera, ordenada por el presidente Santos y dirigida por Juan José Echavarría, hay un ambiente de unidad respecto a la protección de los bienes públicos, como el servicio de extensión, que ha sido defendido por su asesoría “integral” a los caficultores durante años, y la garantía de compra, criticada por la Misión. “No podemos dejar que se debilite nuestra institución”, dijo el presidente del congreso.
Santos les respondió a los cafeteros diciendo que el sector está hoy “mejor, mucho mejor que hace cuatro años”, cuando asumió su mandato en plena ola invernal y con una producción menor a los ocho millones de sacos anuales, la más baja en 36 años. Dijo que la estrategia se ha enfocado en la renovación de los cultivos. Según cifras de la federación, 600.000 hectáreas se han renovado en los últimos cinco años.
“Esperamos que los esfuerzos que se vienen dando desde hace más de un año para sacar adelante el seguro climático cafetero den sus frutos”, dijo Santos. En total, durante este gobierno se han desembolsado $5,2 billones, sumando apoyos y créditos, los cuales equivalen al presupuesto anual actual para todo el sector agrario. “El café antes estaba concentrado en el Viejo Caldas. Hoy está desde La Guajira hasta Nariño. El tejido social es grande”, dice Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, al explicar por qué darle tanta importancia a la prosperidad del café.
Justamente, la suerte de la Protección del Ingreso Cafetero (PIC), que ha entregado cerca de $1,5 billones a los productores, es uno de los temas más esperados del congreso. Si se le da continuidad al subsidio, el debate será si el excedente de $600.000 millones actual, por cuenta del buen momento cafetero, debe ahorrarse ante una disminución inminente del recurso público, por, entre otras cosas, el desplome en los precios del petróleo. El ministro de Hacienda intervendrá mañana viernes.
A pesar de las fricciones de los cafeteros, hay optimismo en el Gobierno con respecto a la producción de este nuevo año que, según el presidente Santos, llegaría a los 12,2 millones de sacos. El mandatario incluso habló de llegar a 14 millones de sacos “en el corto plazo”.
mmedina@elespectador.com
Un congreso importante
El Espectador
Editorial
2 de diciembre de 2014
Se reúne a partir de hoy el LXXX Congreso Nacional de Cafeteros, con delegados elegidos de todas las regiones cafeteras del país. Se trata sin duda de una reunión crucial para este importante sector, que reviste una importancia para el país que va más allá del negocio cafetero.
Desde la perspectiva de la representatividad, quienes asisten al congreso ostentan una legitimidad que ningún otro gremio puede reclamar para sí. Los representantes de los cafeteros fueron elegidos con el 67,3% de los votos de los productores, una tasa de participación electoral que envidian las democracias más avanzadas del planeta. Así, quienes toman las decisiones esta semana por los cafeteros pueden reclamar sin objeción alguna que verdaderamente representan a las más de 500 mil familias productoras del país.
Habrá sin duda dos grandes platos fuertes en la agenda del congreso. El primero es definir la agenda de futuro de la caficultura. Sin duda en el marco de las sesiones los delegados deliberarán sobre los nuevos énfasis y prioridades de un negocio que sigue siendo crucial para el tejido social de la Colombia rural. La vasta presencia del café, en más de la mitad de los municipios del país; su importancia en el PIB y el empleo agrícola y su capacidad de contribuir al desarrollo rural hacen de la caficultura un sector crucial para los intereses de Colombia. No es el café otro producto agrícola para Colombia. Es un producto decisivo para el devenir y la calidad de vida no solo de los millones de compatriotas que lo siembran en sus parcelas, sino de aquellos que viven en el campo colombiano y encuentran en la caficultura una fuente de estabilidad.
Se ha anunciado que algunos de los temas a tratar en el marco del nuevo plan estratégico cafetero son tan importantes como la educación y el relevo generacional, la competitividad en costos y en productividad, el cambio climático, las políticas de género y de convivencia, el acceso a la seguridad social de los productores y recolectores, entre muchos otros. Los delegados seguramente también tomarán en cuenta los documentos hasta ahora divulgados tanto de la llamada Misión Cafetera como de la Misión Rural, así como las intervenciones tanto del presidente de la República como de los ministros de Estado y los invitados internacionales de altísimo nivel que atenderán la cita cafetera.
Todos estos insumos serán cruciales para definir los cambios, prioridades y acciones de los próximos cinco años, que incorporan sin duda temas de alto calado y de gran importancia para el desarrollo rural de nuestro país. Prioridades que deben ser definidas por los mismos cafeteros, pues ellos mismos son sin duda los principales actores en la definición de su futuro. Finalmente serán ellos quienes luego volverán a sus fincas y veredas a buscar realizar lo acordado.
El segundo gran tema que se anticipa para el congreso de los cafeteros es la definición de quién liderará este nuevo plan. Aunque se han oído voces de disenso, por lo demás legítimas, sobre el actual gerente general, el doctor Muñoz sigue teniendo el apoyo de buena parte de los congresistas que vendrán a Bogotá, gracias a los resultados que en materia de renovación y reconversión productiva ha demostrado la caficultura en el último año. Ojalá los cafeteros definan rápidamente y en sana democracia quién ha de ser el capitán de su barco para la nueva hoja de ruta que ellos mismos tracen y que se acojan por la vía democrática a lo que dictaminen las mayorías, dejando atrás cualquier tipo de cicatriz. Al acordar una rica agenda de trabajo, implementarla será mucho más difícil sin un líder consolidado que sea rodeado por todo el gremio.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
LXXX Congreso Nacional Cafetero en Bogotá
Caracol
3 de diciembre de 2014
En el certamen que se inicia hoy insistirán además en el retiro del gerente de Federacafé Luis Genaro Muñoz
Los cafeteros del país reunidos a partir de hoy en el congreso anual del sector, reclamaran del gobierno nacional la refinanciación de las deudas por 300.000 millones de pesos, y modificaciones sustanciales al funcionamiento de la institucionalidad cafetera de acuerdo con las nuevas condiciones de los mercados nacionales e internacionales.
El presidente del Comité Nacional de Cafeteros, Eugenio Vélez, indicó que la prioridad además de los temas de crédito, de refinanciación de las deudas, de mayores recursos vía precio interno, tiene que ver con el manejo administrativo de la Federación Nacional de Cafeteros y la negativa de cinco comités departamentales para que Luis Genaro Muñoz permanezca en el cargo.
Los productores de Caldas, Cundinamarca, Huila, Antioquia y Risaralda que representa el 60 por ciento de la producción nacional se oponen a que continúe en el cargo, el dirigente Muñoz, lo que hicieron saber al gobierno nacional.Asistiran delegados de 15 departamentos.
Según Vélez es oportuno que el gobierno nacional defina la ruta a seguir en materia de comercialización, de exportaciones, de cumplimiento en las metas de producción y en especial del manejo de los recursos por el repunte de los precios del dólar.
Al congreso cafetero que inicia deliberaciones en Bogotá llegan por primera vez 16 delegados de las Dignidades Agropecuarias que por votación ingresaron a los comités municipales y departamentales de cafeteros luego de las elecciones del sector en septiembre.
El certamen será instalado por el presidente de la república, Juan Manuel Santos con la asistencia de los ministros de Agricultura Aurelio Iragorri, de Hacienda Mauricio Cárdenas y de Comercio Exterior Cecilia Álvarez.
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lunes, 24 de noviembre de 2014
La reducción de variedades de flores está matando a las abejas
El País
Miguel Ángel Criado
24de novimbre de 2014
El análisis del polen en ejemplares disecados muestra que su declive está relacionado con la expansión de la agricultura moderna
- Hacia un mundo sin abejas
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| El declive de las abejas se ha generalizado en todo el hemisferio norte del planeta. / Jon Sullivan (Wikimedia Commons) |
El rompecabezas que es el declive generalizado de las abejas se complica aún más. La abeja europea (Apis mellifera) y el resto de insectos antófilos (que aman las flores) ya tenían que luchar contra el virus de las alas deformes, el hongo Nosema ceranae, el parásito Varroa destructor,
sofisticados insecticidas como los neonicotinoides o el propio
calentamiento global. Ahora, un estudio añade un enemigo más: la
reducción de la diversidad de plantas y árboles florales provocada por
la moderna agricultura.
Los Países Bajos es una de las regiones del mundo donde más ha avanzado la agricultura. El 80% del territorio que era natural a comienzos del siglo pasado hoy es tierra cultivada. Por eso, es un gran escenario real para estudiar el impacto que la agricultura moderna está teniendo sobre las abejas. Tradicionales aliados de los agricultores, estos insectos polinizadores están desapareciendo a un ritmo que alarma a éstos, pero también a los científicos.
Un grupo de biólogos holandeses ha descubierto que existe una conexión entre el descenso de la diversidad floral y el declive de las abejas. Su trabajo se centra en las especies silvestres pero sus conclusiones podrían ayudar a desentrañar el colapso que sufren muchas colmenas de abeja melífera.
"Los efectos negativos del varroa, las enfermedades o la carga de pesticidas pueden verse reforzados por una limitación de la disponibilidad de comida", dice el ecólogo de la universidad de Wageningen y coautor del estudio, Jeroen Scheper. "Al estar en peores condiciones por un escenario de escasos recursos, las abejas melíferas pueden ser más vulnerables a estas amenazas. Y el mecanismo puede funcionar a la inversa: los efectos no letales de los pesticidas pueden afectar negativamente a la eficiencia forrajera de las abejas obreras, lo que podría tener un mayor impacto cuando la disponibilidad de recursos florales es baja", añade.
Scheper y sus colegas recopilaron ejemplares de varias colecciones de taxidermistas y museos de más de 50 especies de polinizadores silvestres. Querían saber de qué flores se alimentaban antes de que, desde los años cincuenta del siglo pasado, la agricultura se extendiera por casi todo el territorio holandés. Pero buscaban más el polen que el néctar.
"El polen es un recurso alimenticio crítico para las larvas de las abejas, pero no se desarrollan con el polen de todas las especies de plantas. Algunas especies de abejas solo crecen con el polen de un único género o familia, mientras que otras especies lo recolectan de una amplia variedad vegetal. Pero aún en este caso, las abejas tienen preferencias por determinados taxones y se desarrollan menos con las variedades que menos las atraen", explica Scheper. "Por el contrario, las abejas son menos exigentes con el néctar, es decir, las especies que recolectan polen de una única variedad de planta también recogen néctar de muchas otras variedades vegetales", añade.
Al comparar con el polen de los insectos disecados, los investigadores comprobaron que las especies actuales que están en mayor declive son precisamente las que se alimentan de flores de plantas silvestres o semisilvestres que ahora escasean, como algunas variedades de fabáceas (leguminosas) cultivadas como forraje para la ganadería o como técnica de barbecho en el pasado.
Sin embargo, su estudio, recién publicado en la revista PNAS, también señala que aquellas especies de abejas especializadas en las rosáceas en vez de descender, han proliferado. Además de las rosas, esta familia de plantas incluye a gran variedad de flores, árboles frutales y muchas otras plantas ornamentales de las que los Países Bajos son una potencia exportadora.
"Posiblemente, su situación sea aún peor, ya que no hay apicultores que estén supervisando a las abejas silvestres", recuerda el investigador de la universidad italina de Udine, Francesco Nazzi. Junto a su colega de la Universidad de Nápoles, Francesco Pennacchio, Nazzi acaba de publicar un trabajo en la revista Trends in Parasitology que intenta sistematizar qué está pasando con las abejas.
Su respuesta es que de todo. Lejos de una explicación simplista y monocausal, una especie de tormenta perfecta en la que unos factores agravan los efectos de otros sería la responsable del declive de las abejas melíferas.
"Se trata de un problema simple, la pérdida de colonias de abejas melíferas en todo el mundo, sin una respuesta simple", recuerda Nazzi. Y no es simple porque intervienen muchos factores. Aunque el virus de las alas deformes fue descubierto a comienzos del siglo pasado en el sur de Asia, el ácaro parásito que usa como vector no llegó a Europa hasta los años setenta y una década más tarde a Norteamérica. Los neonicotinoides, familia de pesticidas relacionados con el colapso masivo de las colmenas, no empezaron a usarse hasta los años noventa. Nazzi también menciona el deterioro de sus ecosistemas naturales por la expansión de la agricultura.
En su modelo, todas las piezas encajan y permiten interpretar "cómo los diferentes agentes estresantes pueden interactuar sinérgicamente para interferir en las defensas inmunitarias de la abeja", explica el investigador italiano. "Esto es muy importante ya que las barreras inmunes son fundamentales para mantener bajo control la difusión de las infecciones virales que pueden convertirse en destructivas en cuanto cualquier factor de los mencionados altera este frágil equilibrio, promoviendo una intensa replicación patógena", añade.
Para Nazzi, cualquier intento de luchar contra el declive de las abejas tiene que enfrentar cada uno de los factores que la amenazan. Desde intentar mantener controlados a los patógenos sin dañar a las abejas hasta reducir su exposición a los pesticidas o mejorar la gestión de la agricultura intensiva.
Los Países Bajos es una de las regiones del mundo donde más ha avanzado la agricultura. El 80% del territorio que era natural a comienzos del siglo pasado hoy es tierra cultivada. Por eso, es un gran escenario real para estudiar el impacto que la agricultura moderna está teniendo sobre las abejas. Tradicionales aliados de los agricultores, estos insectos polinizadores están desapareciendo a un ritmo que alarma a éstos, pero también a los científicos.
Un grupo de biólogos holandeses ha descubierto que existe una conexión entre el descenso de la diversidad floral y el declive de las abejas. Su trabajo se centra en las especies silvestres pero sus conclusiones podrían ayudar a desentrañar el colapso que sufren muchas colmenas de abeja melífera.
"Los efectos negativos del varroa, las enfermedades o la carga de pesticidas pueden verse reforzados por una limitación de la disponibilidad de comida", dice el ecólogo de la universidad de Wageningen y coautor del estudio, Jeroen Scheper. "Al estar en peores condiciones por un escenario de escasos recursos, las abejas melíferas pueden ser más vulnerables a estas amenazas. Y el mecanismo puede funcionar a la inversa: los efectos no letales de los pesticidas pueden afectar negativamente a la eficiencia forrajera de las abejas obreras, lo que podría tener un mayor impacto cuando la disponibilidad de recursos florales es baja", añade.
Scheper y sus colegas recopilaron ejemplares de varias colecciones de taxidermistas y museos de más de 50 especies de polinizadores silvestres. Querían saber de qué flores se alimentaban antes de que, desde los años cincuenta del siglo pasado, la agricultura se extendiera por casi todo el territorio holandés. Pero buscaban más el polen que el néctar.
"El polen es un recurso alimenticio crítico para las larvas de las abejas, pero no se desarrollan con el polen de todas las especies de plantas. Algunas especies de abejas solo crecen con el polen de un único género o familia, mientras que otras especies lo recolectan de una amplia variedad vegetal. Pero aún en este caso, las abejas tienen preferencias por determinados taxones y se desarrollan menos con las variedades que menos las atraen", explica Scheper. "Por el contrario, las abejas son menos exigentes con el néctar, es decir, las especies que recolectan polen de una única variedad de planta también recogen néctar de muchas otras variedades vegetales", añade.
Al comparar con el polen de los insectos disecados, los investigadores comprobaron que las especies actuales que están en mayor declive son precisamente las que se alimentan de flores de plantas silvestres o semisilvestres que ahora escasean, como algunas variedades de fabáceas (leguminosas) cultivadas como forraje para la ganadería o como técnica de barbecho en el pasado.
Sin embargo, su estudio, recién publicado en la revista PNAS, también señala que aquellas especies de abejas especializadas en las rosáceas en vez de descender, han proliferado. Además de las rosas, esta familia de plantas incluye a gran variedad de flores, árboles frutales y muchas otras plantas ornamentales de las que los Países Bajos son una potencia exportadora.
Un ingrediente más en un cóctel mortífero
Aunque Scheper insiste en que las conclusiones de su trabajo solo se centran en las especies silvestres de abejas y abejorros, la menor diversidad de flores se une al cóctel que factores que también están acabando con las abejas melíferas. El problema es quizá de visibilidad. El estado de las poblaciones silvestres, simplemente, se ha estudiado menos."Posiblemente, su situación sea aún peor, ya que no hay apicultores que estén supervisando a las abejas silvestres", recuerda el investigador de la universidad italina de Udine, Francesco Nazzi. Junto a su colega de la Universidad de Nápoles, Francesco Pennacchio, Nazzi acaba de publicar un trabajo en la revista Trends in Parasitology que intenta sistematizar qué está pasando con las abejas.
Su respuesta es que de todo. Lejos de una explicación simplista y monocausal, una especie de tormenta perfecta en la que unos factores agravan los efectos de otros sería la responsable del declive de las abejas melíferas.
"Se trata de un problema simple, la pérdida de colonias de abejas melíferas en todo el mundo, sin una respuesta simple", recuerda Nazzi. Y no es simple porque intervienen muchos factores. Aunque el virus de las alas deformes fue descubierto a comienzos del siglo pasado en el sur de Asia, el ácaro parásito que usa como vector no llegó a Europa hasta los años setenta y una década más tarde a Norteamérica. Los neonicotinoides, familia de pesticidas relacionados con el colapso masivo de las colmenas, no empezaron a usarse hasta los años noventa. Nazzi también menciona el deterioro de sus ecosistemas naturales por la expansión de la agricultura.
En su modelo, todas las piezas encajan y permiten interpretar "cómo los diferentes agentes estresantes pueden interactuar sinérgicamente para interferir en las defensas inmunitarias de la abeja", explica el investigador italiano. "Esto es muy importante ya que las barreras inmunes son fundamentales para mantener bajo control la difusión de las infecciones virales que pueden convertirse en destructivas en cuanto cualquier factor de los mencionados altera este frágil equilibrio, promoviendo una intensa replicación patógena", añade.
Para Nazzi, cualquier intento de luchar contra el declive de las abejas tiene que enfrentar cada uno de los factores que la amenazan. Desde intentar mantener controlados a los patógenos sin dañar a las abejas hasta reducir su exposición a los pesticidas o mejorar la gestión de la agricultura intensiva.
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domingo, 23 de noviembre de 2014
Café, salud y ejercicio
Tomado del blog: johnduperly.com
24 de mayo de 2014
La interacción entre el consumo de café, el rendimiento físico y mental, y la salud en general han sido estudiados desde la antigüedad. El café es sin duda una de las bebidas de más alto consumo en todo el mundo y nuestra frágil economía se ha beneficiado de ello en muchas ocasiones.
Para muchos, el trabajo, los
negocios o la vida social serían difíciles de imaginar sin una taza de
buen café. Por otro lado, la frecuente especulación basada en anécdotas u
opiniones personales ha popularizado creencias y mitos que tienen poco o
ningún soporte científico. Aun para algunos profesionales de la salud,
el conocimiento y las recomendaciones sobre el consumo de café o sus
componentes proviene de fuentes poco confiables.
Las razones para tanta confusión son comunes a otros hábitos. Lo más frecuente es una comprensión incompleta de las múltiples causas o factores que interactúan o favorecen la aparición de un síntoma o una enfermedad.
Veamos algunas asociaciones comunes: el café causa diabetes. No sólo no existe ningún estudio que lo demuestre, sino que se ha documentado recientemente, en grandes y rigurosos estudios, que los individuos que consumen más café tienen menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2.
¿Por qué la malinterpretación? Muchos individuos acompañan el café con un delicioso y mortal cigarrillo, que duplica el riesgo de diabetes y docenas de enfermedades. O al menos con una buena porción de pastelería rica en grasas y harinas que se asocian con sobrepeso y obesidad, los principales factores de riesgo para la diabetes. El café sin cigarrillo y con un peso normal puede protegernos de esta enfermedad.
Tampoco se ha podido demostrar un efecto negativo del café sobre la presión arterial. Más aún, las personas que consumen más café padecen menos de “stroke” o accidentes cerebrovasculares, el desenlace más temido para un paciente hipertenso.
En cuanto a las arritmias cardíacas y los síntomas digestivos, hay todo un esfuerzo de la investigación por aclarar las cosas. Hasta el momento no hay evidencia científica clara que permita concluir efectos nocivos del café en estos temas. La sensibilidad de cada persona a los efectos biológicos de la cafeína y los numerosos antioxidantes y sustancias activas contenidas en una tasa de café deben ser consideradas a la hora de dar una recomendación médica.
Por último, vale la pena resaltar los efectos favorables del café sobre el rendimiento físico y mental. La estimulación del sistema nervioso provoca mejores niveles de atención, concentración y velocidad de reacción que pueden ser críticos para un conductor, un operario, un ejecutivo o para un deportista competitivo.
John Duperly ** MD PhD. Especialista en medicina interna y doctorado en medicina del deporte. @johnduperly
Las razones para tanta confusión son comunes a otros hábitos. Lo más frecuente es una comprensión incompleta de las múltiples causas o factores que interactúan o favorecen la aparición de un síntoma o una enfermedad.
Veamos algunas asociaciones comunes: el café causa diabetes. No sólo no existe ningún estudio que lo demuestre, sino que se ha documentado recientemente, en grandes y rigurosos estudios, que los individuos que consumen más café tienen menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2.
¿Por qué la malinterpretación? Muchos individuos acompañan el café con un delicioso y mortal cigarrillo, que duplica el riesgo de diabetes y docenas de enfermedades. O al menos con una buena porción de pastelería rica en grasas y harinas que se asocian con sobrepeso y obesidad, los principales factores de riesgo para la diabetes. El café sin cigarrillo y con un peso normal puede protegernos de esta enfermedad.
Tampoco se ha podido demostrar un efecto negativo del café sobre la presión arterial. Más aún, las personas que consumen más café padecen menos de “stroke” o accidentes cerebrovasculares, el desenlace más temido para un paciente hipertenso.
En cuanto a las arritmias cardíacas y los síntomas digestivos, hay todo un esfuerzo de la investigación por aclarar las cosas. Hasta el momento no hay evidencia científica clara que permita concluir efectos nocivos del café en estos temas. La sensibilidad de cada persona a los efectos biológicos de la cafeína y los numerosos antioxidantes y sustancias activas contenidas en una tasa de café deben ser consideradas a la hora de dar una recomendación médica.
Por último, vale la pena resaltar los efectos favorables del café sobre el rendimiento físico y mental. La estimulación del sistema nervioso provoca mejores niveles de atención, concentración y velocidad de reacción que pueden ser críticos para un conductor, un operario, un ejecutivo o para un deportista competitivo.
John Duperly ** MD PhD. Especialista en medicina interna y doctorado en medicina del deporte. @johnduperly
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salud
viernes, 21 de noviembre de 2014
domingo, 16 de noviembre de 2014
La misión cafetera
El Espectador
Eduardo Sarmiento
15 de noviembre de 2014
Los resultados de los estudios de la Misión Cafetera fueron presentados por el director como conclusiones finales.
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En las presentaciones del estudio no se incluye una descripción histórica de la Federación y la política cafetera. En razón de que el café es altamente inelástico y que Colombia está entre los principales productores mundiales, el país disponía de un poder de mercado que le permitía influir en los precios internacionales. En este contexto, se consolidó el acuerdo mundial de consumidores y productores orientado a regular la producción y la oferta mundial para obtener los máximos ingresos cafeteros.
La intervención en la política cafetera se realizaba con el Estatuto 444 que contemplaba un severo control de cambios mediante la junta monetaria. El papel de la Federación, que era especialmente administrativo, quedó a la deriva con el desmonte del Acuerdo Mundial del Café y la creación del Banco de la República. Las funciones de control de cambios pasaron a la Federación y las ejercen los ministros que asisten al Comité de Cafeteros.
El desmonte del Acuerdo Mundial 1989 fue el primer golpe de la apertura económica. En la creencia de que la competencia les rendiría mejores frutos al país y los productores, las naciones productoras y consumidoras acordaron prescindir de la intervención directa. La determinación ocasionó un deterioro de los precios internacionales del café y una severa reducción en los ingresos de los países productores. En Colombia significó el desplome de la producción, los ingresos y los niveles de vida de las zonas cafeteras.
La Comisión plantea borrón y cuenta nueva. Propone recortar en forma drástica las facultades administrativas de la Federación y eliminar las políticas de intervención cafetera con el argumento que interfieren el mercado y reducen la competencia. Sin mayor recato, se revive el discurso neoliberal que sirvió para el desafortunado desmonte del Acuerdo Cafetero Mundial.
Es cierto que las múltiples funciones de la Federación no dejan de ser formas para justificar la burocracia y los compromisos regionales. Sin embargo, no debe confundirse con las decisiones de política cafetera pública, entre las cuales, se destacan el precio de adquisición de las cosechas, la participación en las exportaciones y el subsidio para elevar el precio interno del café.
El país todavía tiene poder de mercado. El abandono de la intervención de la Federación en el precio de compra y en las exportaciones significaría entregarlo a los agentes privados en detrimento de los intereses nacionales y de la mayoría de los productores. El subsidio es cuento aparte. El Gobierno lo estableció como compensación a la cuantiosa revaluación y luegolo amplió para superar el paro cafetero y afianzarse en las elecciones. Los responsables de los desaciertos en materia de aplicación y selección de beneficiarios son los ministros con asiento en el Comité de Cafeteros.
Lo peor que puede ocurrir es que a los errores del Acuerdo Cafetero Mundial y del Comité de Cafeteros se agregue la entrega del poder de mercado a los intereses privados. El estudio de la Misión, que fue mal presentado y tiene la tarea de evaluar al Gobierno que lo contrató, debe empezar por separar las funciones administrativas de la Federación y la política cafetera. Las primeras deben ser materia de un estatuto que defina las funciones del organismo y las necesidades personales a la luz de las nuevas realidades mundiales y nacionales del café, en tanto que la política cafetera está en mora de trasladarse a los organismos de decisión macroeconómica.
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