La naturaleza y su perfección. A este hogar, celosamente protejido, poco le puede pasar de malo. Ellas lo protegen a como de lugar. Ni lluvias, ni vientos tempestuosos, ni veranos calurosos, pueden con sus armónicas paredes. Sólo la malvada mano del hombre podría destruír su hogar, como muchas otras cosas...
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